lunes, julio 11

EL TRONO DE HIERRO

Si este año había un producto que levantaba expectación antes de su estreno, está claro que la palma se la lleva la esperada adaptación de Juego de Tronos, primera parte de la celebérrima saga Canción de Hielo y Fuego de la que ya hablamos por estos lares en su día.
Hay dos puntos que se suponían claves para que la adaptación fuese un éxito. Uno que tras ella se encontraba ni más ni menos que la HBO, que es para las series estadounidenses lo que Pixar para la animación digital. Aunque algunos aventuraban que estaba perdiendo el trono (de hierro) ahí están sus victorias: Los Soprano, The Wire, SIx Feet Under, Broadwalk Empire, True Blood…. La HBO supone un sello de calidad infinito. Y nótese que no tienen problemas en apostar por productos a contracorriente, lejos de dejarse llevar por modas o propuestas formulaicas. Este amplio margen de maniobra va a resultar indispensable si se quería reflejar el espíritu cruel y desalmado de todos los personajes que aparecen en la obra del propio Martin.
El otro punto a favor es sin duda el propio George R.R. Martin. Autor que se labró una carrera precisamente como guionista de series de televisión y que parece encantado de supervisar la nueva serie (más que de seguir escribiendo… ejem) Y, a pesar de no tenerlas todas conmigo, los libros de CDHYF son fácilmente trasladables. No a la gran pantalla, que hubiese sido una aberración intentar contar toda la historia de los siete Reinos en tres horas, pero sí hay que conceder que el esqueleto argumental de la obra, dividiendo capítulos en distintas voces de personajes y multiplicando las tramas simultáneas, se ajusta como un guante al montaje paralelo característico de las series de televisión.
Así, el primer gran reto que tenían era principalmente clavar el casting. Para ello contaron con dos apuestas seguras y el resto melones por abrir. Contar con un actor como Sean Bean en el papel de Eddard Stark es un acierto. Puede que no dé el parecido físico que algunos imaginábamos, pero incluso lo mejora. Al ser el único actor conocido va a ser la cara pública de la serie, y el principal protagonista de la primera temporada. Bean está brillante en manifestar los problemas de ser una persona con nobleza en los siete reinos. Además, al erigirse como protagonista principal, el impacto de su destino va a ser mayor.
La otra gran apuesta ganadora es Peter Dinklage, el actor que va a encarnar a Tyrion Lannister. Doy por seguro que fuera de la HBO se hubiese pedido una matización sobre el enanismo del Gnomo, y así tener un abanico más amplio para un papel tan significativo. Pero yo estaba convencido que por ahí no habría fisuras, pues ya conocía al actor de otros trabajos y lo sabía bueno. Y la ecuación buen actor + mejor personaje, pues solo podía salir bien, como ha sido. Los dos primeros capítulos dejan alguna duda, porque es cuando tiene menos protagonismo, pero en cuanto Tyrion se convierte en el rey de la función el actor se merece un sobresaliente.
A partir de aquí el resto de nombre vienen a ser casi todos desconocidos o muy secundarios. Como era de esperar los hijos Stark han crecido tres o cuatro años respecto a los libros, que no era de recibo que Robb Stark fuese a la guerra con catorce años. El casting se esfuerza en conseguir la mejor imagen que tenemos de los personajes. Así, más allá de su actuación no encontramos por ejemplo a Robert Baratheon, Khal Drogo, Daenerys Targayren, Cersei Lannister, Aria Stark o el Bueno de Joffrey exactos a la imagen que tenemos de ellos. Luego por supuesto durante la serie nos encontramos con alguna sopresa y evolución. Igual que al principio Drogo y Daenerys parecían acartonados y estereotipados han terminado siendo de los mejores de la función. En cambio otros terriblemente acertados como Cersei demuestran limitaciones interpretativas. Todo lo contrario que su hermano Jaime, que en un principio (como todos los Lannister) me dejó dudas, pero fue romper con su aire de arrogancia y entró también en el grupo de los mejores (para mí junto a Tyrion, Daenerys y Robert)
De los personajes que dejan dudas pues hay que destacar a Lady CAtelyn, que seguramente ha sido el más comentado. Una actriz bastante más vieja (y fea) que la que todos esperábamos, aunque tenga la energía que se le supone a la soberana de Invernalia. En mi opinión personal, el único que no da la talla es Jon Nieve, demasiado “blándete” para el bastardo Stark, que debe ser más salvaje, desaliñado y decidido, bajo mi punto de vista.
Si nos metemos con los secundarios podemos encontrar más peros. Meñique es diametralmente diferente a como yo esperaba, lo que no es necesariamente malo y el actor se luce (que este tío ha sido político en The Wire. Quien mejor para ser sibilino en Desembarco del Rey) En el que todos estamos de acuerdo es con Sir Loras, el caballero de las flores, del que me molesta menos lo expuesto de su relación con Renly como que le han convertido en un petulante desagradable. Otro que ofrece dudas es el Perro, la ominosa presencia sobre Sansa Stark. Sí que es verdad que no da el miedo que se le supone con su presencia y pasa con más pena que gloria (quien no se haya leído los libros ni se habrá percatado de su importancia) Pero aquí creo yo que también hablamos un poco a posteriori. Esperamos mucho más de los Clegane porque sabemos lo importante, crueles y bastardos acontecimientos que les esperan en los siguientes libros. Cuando llevábamos leído un tercio del primer libro ¿estamos seguros que nos gustaban más que Sirio Forel o Jory Casel, por ejemplo? Difícil de saber.
De todas maneras era un asunto que se podía haber subsanado por parte de los guionistas si lo hubiesen querido, porque con otros personajes importantes para las siguientes campañas sí se han esforzado en conseguirles relevancia y profundidad. Son los casos evidentes de Renly Baratheon y sobretodo Theon Greijoy, que por momentos eclipsa a Robb en Invernalia, y al que yo al menos no le recuerdo tanta presencia en el primer libro.
Juego de Tronos, el libro, es todo un tour de force de George R. R. Martin que sabe atraparnos desde el primer momento. Es espectacular ver como subyuga con mano de hierro a todos sus personajes. No tiene piedad de ninguno de ellos, y si la solución inevitable a una trama conduce a un callejón sin salida, no hace trampas para salvaguardas sus personajes. La consecución lógica de la escalada de violencia que lleva el enfrentamiento entre los Lannister y los Stark termina con la captura y posterior ejecución de Eddard Stark y la guerra abierta más adelante, y allí acabamos sin pararse en las consecuencias.
Para conseguir que todos los personajes puedan ser prescindibles si la dirección lo requiere sin perder interés es vital conseguir que todas las tramas del libro estén parejas y tengan interés para el lector. Es muy importante como gestiona los diferentes subargumentos para que vayan creciendo, incluso los que no van a tener relación con la trama principal hasta un futuro remoto. En el muro sitúa rápidamente a Jon Nieve, que en la primeras páginas opositaba para ser protagonista absoluto. Y una de las tramas que más crece en Juego de Tronos es la de los Targayren. Es abrumador ver como Martin coge el personaje más estereotipado y soso se la saga (vamos, una pánfila de cuidado) y los hace crecer hasta convertirse en una trama tan interesante como la principal. Es este sentido la muerte de Khal Drogo me parece un poco abrupta y deja algo huérfano el argumento, pero como hablamos el autor no repara en giros argumentales caiga quien caiga.
Con tan buenos mimbres los creadores de juego de tronos, la serie, tiene medio trabajo hecho. Basta cin dosificar la información para mantener un ritmo vivo en los diez capítulos que compondrá la primera temporada y elegir con acierto los cliffhanger ya presentes en el libr para cerrar cada semana. El mayor acierto de los guionistas es extender el espíritu real de canción de hiel y fuego, que mas allá de ser un mundo de fantasía heroica, subgrna peculiaridad es la crueldad y desazón que se respira durante todo el libro.
En esto la serie no mitiga nada respecto al libro, mas bien al contrario, con palabras que se clavan como puñales en sus interlocutores. Es el triunfo máximo de la HBO en ese sentido. Podrían haberse quedado en la superficialidad de de contar los acontecimientos mas significativos del libro, y ya les hubiese salido u a buena serie porque son muchos y contundentes: el accidente de Bran, la partida hacia Desembarco del Rey, el enfrentamiento con losLannister, la captura y aprisionamiento de Tyrion en el Pico de las Aguilas, y la ejecución de stark y el comienzo de la guerra. Ademas de todo eso, imprescindible sin duda, se ha ahondado en la relación de odio entre Cersei y Roberto, los juegos de pode con Meñique y Varis a la cabeza, la relaciones incestuosas de Jaime y la mujer delrey, la crueldad de vender a tu hermana a un salvaje por un bien mayor...
Los diálogos son enormes. Directos, cruentos, sin cortapisas. Roberto Baratheon hablando de lo que es matar por primera vez, cersei contando su noche de bodas y como su marido borracho la confundía con otra, la conversación entre jon y Tyrion recordandole que siempre será un bastardo, el maestro de armas del muro describiendo lo que es un invierno en el norte, Jaime dando detalles de su traición al rey loco. La devastadora historia del matrimonio de Tyrio ... Como estos hay docenas de ejemplos. Si es cierto que tanto dialogo puede perjudicar el ritmo para quien esperase una serie mas dinámica. Habrá quien se aburra en los capítulos centrales con tanta intriga en la corte, pero siendo de tal calidad poco queda que decir
Por supuesto si ni el padrino resulta una adaptación perfecta, pues aqui también vamos a encontrar fallos. Como podía ser de otra manera los personajes son mas planos que en el libro, que para eso tienen mil paginas para explayarse, y muchas veces las motivaciones de estos no quedan muy claras (estoy pensando en la bruja que "ayuda" a Khal Drogo. La revelación de sus verdaderas intenciones tenia impacto y coherencia en el libro. Aqui se pasa por encima y a otra cosa)
Y aunque consiguen evitar la estructura episódica si es verdad que es fácil ver varios bloques y hay personajes que aparecen y desaparecen. Renly Baratheon huye a la francesa cuando en los primeros capítulos era recurso ocurrente. Meñique, tras su traición repentina al marido de Cat desaparece directamente del mapa. O Tyrion, que tras su huida del Pico de las Aguilas si da la sensación de haber acabado el trabajo hasta el siguiente libro y su presencia en los últimos capítulos es meramente testimonial.
Igualmente la serie abusa algo del "aqui al lado, al otro lado de la galaxia" Los personajes se pasean por el mapa de los siete reínos a una velocidad inusitada, mientras que en los libros había capítulos enteros de viajes, que se obvian por razones obvias. Y en definitivamente como suele pasar en cualquier adaptación, las escenas del libro siempre terminan mas y mejor perfiladas a las escenas en imágenes, aunque sea una traslación tan fidedigna como la muerte de eddard Stark.
En la traslación a la

En la traslación a la gran pantalla la serie se beneficia que el mundo creado por Martin tiene poco de monumental o asombroso. Apenas aparecen recursos mágicos por lo que el limitado presupuesto, lógico en la pequeña pantalla, no suponer un hándicap la mayoría de las veces. Sí, uno a la postre se da cuenta que Invernalia es apenas dos calles y una plaza y que el salón del Trono de Hierro es todo menos majestuoso, pero eso es lo que requiere la puesta en escena. Cuando de verdad han tenido que lucir, pues sí se han visto las limitaciones expuestas. No en el muro, que es exacto a lo que uno se imagina, pero momentos como el Torneo de la Mano, o el Pico de las Águilas quedan excesivamente pobres.
Más preocupantes es cuando para evitar caer en un posible ridículo se evita con unas elipsis la mar de torpes (¿dos elipsis consecutivas para sendas batallas en el Tridente? Injustificable) Destacar aquí, en lo negativo, lo anticlimático que resulta el Cliffhanger de la final Season, que por no atreverse a introducir a Daenerys en la hoguera pierde la escena toda la fuerza que se le suponía. Esta última escena me dejó en especial un mal sabor de boca y considero éste el principal problema a solucionar para las siguientes temporadas. En este aspecto la batalla en Aguasdulces de la segunda temporada tendrá que ser definitivo en este aspecto.
Pero aunque haya aspectos mejorables, como no podía ser de otra manera, el resultado final es más que notable. Una serie que se muestra fidedigna tanto al buen material inicial como a los parámetros de calidad de la HBO, para convertirse en buena ley en el estreno del año. El año que viene el invierno estará más cerca.

6 comentarios:

japs dijo...

La HBO la rompió el año pasado con la primera temporada de Juego de Tronos, haciendo una adaptación modélica hasta donde podían llegar. Así que Choque de Reyes era tanto o más esperado que el estreno. Digámoslo ya sin dar más requiebros: La segunda temporada ha supuesto un bajón respecto a la primera.
Es cierto que Choque de Reyes es un libro más dificil que adaptar que Juego de Tronos. Con el estallido de la guerra los personajes se dispersan y las tramas se multiplican. Con tanto frente abierto (Renly, Stannis, el Muro, Desembarco del Rey, Samsa, ARia y Harrenhal, Greijoy en PIke y posteriormente en Desembarco del Rey, Daenerys en Qart... se hace más complicado no perderse, sobre todo en relación a la multitud de personajes secundarios y terciarios que van pululando por los libros.
Y, a pesar que las tramas son cada vez más, los hechos no son tan significativos como en Juego de Tronos. En parte Choque de Reyes es un libro de una sola escena. Todo el libro prepara y espera la batalla de Aguas Negras, como gran colofón y clímax del segundo tomo. Pero a parte de esto hay varias tramas que no avanzan o simplemente pierden en interés. y Robb y el ejército Stark tienen una presencia meramente testimonial (al igual que Jaime Lannister) Catelyn viaja al sur para tener punto de vista presente ante los acontecimientos que allí suceden. Y peor son las tramas más dispares. Más allá del Muro sí pasan cosas, pero es un poco un bajón respecto a lo que nos sugerían antes de conocer a los salvajes y demás. Y Daenerys Targayren solo procura que no nos olvidemos de ella, que después de dar vueltas por el desierto su historia acaba en el mismo sitio donde empezó.
Parece que ando dándole caña al libro, y sí que me gusta menos que el primero, pero tiene bazas que son definitivas para que el interés por la Canción de Hielo y fuego siga in crescendo. Tres personajes son los que mantienen el tipo y crecen extraordinariamente. Samsa, Aria y Tyrion. Samsa es uno de los personajes más odiados, pero a mí sus armas "diplomáticas" para sobrevivir sí me gustan y el reservo del cuento de princesas que le ha tocado vivir es de lo más interesante. Su hermana, Aria, crece un montón como personaje, aunque su trama sea más enrevesada que concluyente. Y por supuesto Tyrion, que ya era el mejor personaje de los libros, tenerlo como Mano del Rey es un lujazo. Esa ironía, inteligencia, agudeza verbal y dobles intenciones jugando al Juego de Tronos donde solo se puede ganar o morir es lo mejor del libro con diferencia.

japs dijo...

Partiendo de esas virtudes y defectos los creadores de la serie pues se encontraban con problemas que lidiar. Sin el eje central que supone Eddard Stark toda la serie se vuelve más dispersa ¿conseguirá mantener el interés de todos los subargumentos? Bueno, es complicado. El ritmo de la serie sigue siendo, igual que la primera temporada, lento, tomándose su tiempo... pero tiene demasiadas cosas que contar y demasiados frentes abiertos para poder tratar con profundidad todos los personajes. Se simplifican intenciones y actos en exceso y en mayor o menor medida es siempre negativo. Desde Sir Loras a Stannis. Desde Ygritte a Brienne. El caso más paradigmático al respecto está claro en los hermanos Clegane. La Montaña no es siquiera un personaje. Le han quitado todo protagonismo en Harrenhal y yo tengo incluso dudas si ha salido en la segunda temporada. Y el segundo libro era el libro del Perro. Su relación atracción/repulsión con Samsa era de lo más estimulante. En la serie omiten todo eso, se olvidan de él como personaje y no tiene ninguna profundidad ni interés para el neófito. Vamos, si no has leído el libro eres incapaz de entender el miedo irracional del Perro hacia el fuego y por tanto solo queda como un cobardica huidizo.
AL igual que pasa en los libros cuesta mucho conseguir interés en las subtramas paralelas a Desembarco del Rey. Más allá del Muro, además de traernos unos paisajes muy cuidados, pierde mucho por la planísima composición de Jon Nieve como personaje, y todo lo que le rodea. Solo Qorin Mediamano demuestra un poquito de carisma, pero el resto se presenta bastante aburrido. Y el gran pero está en Daenerys Targayren. Aquí arriesgaron y se sacaron de la manga un trama totalmente nueva. Es cierto que en el libro no hacía nada, más que buscar aliados sin conseguirlos, por eso considero buena idea darle algo que hacer a la madre de los dragones. Pero fallaron. La trama del robo de los ladrones es insulsa, aburrida e irritantemente larga (que se está cuatro capitulos gritando que quiere a sus dragones pero no va a buscarlos hasta el capítulo final) Y la resolución contra el todopoderosos brujo hasta entonces es lo más chusco que hemos visto en la serie. Nos recuerda por qué la serie ha intentado evitar por razones presupuestarias los elementos mágicos y pone una gran duda para las siguientes entregas (portada de Danza de Dragones, estoy pensando en ti)
Un caso parecido va a pasar en Invernalia. ya nos había dado la impresión que la puesta de escena en la zona de los Stark era más que una voluntaria puesta en escena. La invasión de los Greijoy a Invernalia llega a niveles ridículos. Que en un capítulo de Águila Roja aparecen más extras, en serio. Con el esmero que pusieron en la primera temporada en darle cancha a Theon Greijoy era de esperar, que en este, su libro protagonista, tuviese otra vez un acertado protagonismo. Y sí, se ha trabajado bien el personaje como el hijo perdedor y su necesidad de autoafianzarse como un tipo con poder. Pero a la postre ha terminado siendo objeto de mofa de su familia, de sus hombres y hasta de los propios guionistas en su escena final. Para este viaje gastasteis demasiadas alforjas.
Sin llegar al nivel de lo que voy comentando, porque Tyrion sigue siendo el rey de la función, si que es verdad que su papel de la Mano no ha quedado tan lucido como en el libro. Allí, la manera en que el Gnomo desconectaba el peligro sibilino de Meñique, VArys o Picelle se llevaba buena parte del nudo del libro y era disfrutable en cada una de sus línea. Aquí se resume en una (brillante, eso sí) escena y a otra cosa que hay mucha tela que cortar. Además, también les echo en cara una cuestión capital, que no han sabido presentar la situación de sitio en que se encontraba Desembarco del Rey. Parece que las tropas de Stannis llegan de repente y vamos al AguasNegras, así que no se sabe porque el pueblo tiene malestar contra sus dignatarios. Una vez más la complejidad del libro supera a las buenas intenciones de la serie.

japs dijo...

Donde sí que aciertan de pleno es en la trama de Aria. La pequeña comadreja demuestra que es de las mejores actrices del reparto con diferencia. La utilizacion de Jaqen quar es recurso fácil, y el personaje es contrario a como me lo imaginaba yo, pero bueno. Y sus duelos interpretativos haciendo de sirvienta de Tywin Lannister es de lo mejor de la temporada. Aunque sea a costa de cargarse a la Montaña le dan en Harrenhal una importancia capital al padre LAnnister. Es un acierto, que en los dos primeros libros apenas era personaje y en Tormenta de Espadas va a coger una relevancia sobrecogedora.
La idea de "adelantarse a los libros" se les da bastante bien a Weiss & Bennioff porque normalmente lo hacen con acierto. Traen a Brienne a escena antes de lo esperado y le da algo que hacer a Jaime Lannister en toda la temporada. Y sobretodo mejoran una de las cosas que más chirriaba en Tormenta de Espadas: la boda por sorpresa de Robb Stark. Aquí da tiempo a perfilar una buena historia de amor para que la decisión del primogénito Stark tenga coherencia.
Lo cierto es que se les va pillando los truquitos a los guionistas. EL más comentado el repetido recurso de meter escenas sexuales para darle "algo que mirar" a los espectadores mientras simplemente andan de exposición (hay veces que el recurso funciona, pero en la primera mitad de la temporada se utiliza en demasia) EL más irritante la continuada utilización de elipsis para ahorrarse las escenas bélicas. PAsa igual. Puede funcionar una vez, pero si estás narrando una guerra, tarde o temprano tendrás que mostrar algún ejército. Si siempre resuelves de la misma manera... pufff. Y con elipsis de estas pues no solo nos hemos perdido batallas espectaculares pero vacuas, sino momentos pretendidamente intensos como la destrucción de Invernalia y la hoguera con la Kaleessi, que se ven forzosamente mitigados por la manera de plantearlos.
Llegando hasta este punto era lógico que tuviésemos dudas de la BAtalla del AguasNegras, que ya hemos comentado era escena capital en la segunda temporada. y al César lo que es del César, dieron el do de pecho. Con una fotografía más oscura y una dirección más arriesgada que en el resto del capítulo (y con el propio Martin guionizándolo) al fin conseguimos ver un rastro de épica en toda la serie. La aparición del fuego Valirio, el tono semisuicida de Cersei, la arenga de Tyrion Lannister... Bueno, no es el Abismo de Helm en cuanto a espectacularidad, pero es mucho más de lo que nos habían dado hasta ahora.
Y con esto acabamos la segunda temporada. Sigue siendo una serie referencia de la HBO, y un éxito de público y crítica. Pero no han estado tan precisos en la adaptación como el primer año y algunos personajes se han resentido de ello. Para empezar yo pediría para Tormenta de Espadas cuatro capítulos más. Que con diez se adaptaron las 600 páginas de Juego de Tronos, las casi 900 de Choque de Reyes y se pretende las más de 1300 del tercer libro. Seguiremos informando el próximo año. Valar Morghulis

japs dijo...

Para todos los que habíamos leído Tormenta de Espadas había unas ganas enormes de que llegase la tercera temporada de Juego de Tronos. Y no porque los otros dos libros estuviesen mal o la adaptación de las dos primeras temporadas hubiese sido deficiente. No. Simplemente porque sabíamos lo tumultuoso que sería esta temporada, dispuesta a dejar en la retina de los espectadores neófitos escenas inauditas.
La temporada empezaba con el anuncio que el libro de Martin (el más largo hasta la fecha, si Danza de Dragones no me contradice) iba a ser adaptado en dos temporadas. Sin duda es un acierto. Ya avisábamos en la segunda temporada que los guionistas se estaban quedando sin ámbito para jugar. Son tantos los acontecimientos que ocurrían en choque de reyes, tan dispersos y con tantos personajes a colación que apenas se podía añadir algo al esqueleto básico del libro, y se tendía indefectiblemente a la esquematización de situaciones y personajes. Una situación que se vislumbraba trágica en Tormenta de Espadas, donde todo iba a crecer exponencialmente. Por eso partir el libro en dos va a mejorar la serie de todas las maneras. Los personajes tienen su tiempo para respirar y para crecer en profundidad. El personaje que va a salir más reforzado en esto es Jaime Lannister. El matarreyes ya ganaba un protagonismo especial en el libro, y se ve refrendado en los primeros capítulos de la temporada, donde su viaje con Brienne y su particular relación gana enteros, también gracias a la muy buena actuación de Jaime.
Como los mimbres de la serie ya se han demostrado excelentes y la HBO no tiene miedo en preferir ser lenta que dinámica encontramos grandes momentos pausados, de simples conversaciones que hacen crecer enormemente la serie. Esto debe ser Juego de Tronos. No solo las evidentes luchas encarnizadas entre clanes y los momentos impactantes. Tan importante es para que la serie refleje el mundo de Canción de hielo y Fuego como el ambiente bélico y desolador de los siete reinos. Tan importante es plasmar acertadamente el momento en que le cortan la mano a Jaime, como la posterior confesión de los últimos momentos de los Targayren.
Además uno de los peros que tenía la serie se ha ido supliendo. Como la misma se ha convertido en un gran éxito parece que la inversión también se ha visto recompensada, porque ya no encontramos limitaciones presupuestarias que antaño nos han dejado momentos mentirosos (cuando no directamente malogrados) Ahora ya se pueden atrever a reflejar todo lo que quieren. El ascenso del muro de Jon Nieve y los salvajes, y sobretodo el momento en que los iluminados y los dragones de la Khaleesi someten a Astapor pasa por la escena más espectacular de la serie y la mejor resuelta, dejando un aroma épico del que la serie carecía hasta ahora. Sigue sin verse una batalla en condiciones y siguen habiendo elipsis sí, pero ahora por lo menos es una opción elegida, no presupuestaria.
Uno de los elementos que siempre se les ha dado bien a los guionistas es “adelantarse a los libros”. En este caso nos encontramos una de cal y una de arena. Sabedores de lo que preparan las mujeres de AltoJardín para Festín de cuervos le han dado cancha a Margaery, convirtiéndola en una gran secundaria, y enfrentándola desde el principio a Cersei, por el amor-manipulación del rey Joffrey. Donde no están tan acertados es con adelantar (¡dos libros!) la trama de Theon Greijoy. Y puede que no sea tan mala idea el no esperar el no dejar en stand by a un personaje dos años, es una opción. El problema es que la trama es demasiado burda, demasiado gruesa. El (odioso) personaje de Ramsay Nieve se pasa torturando hasta límites más allá del gusto nueve capítulos al Greyjoy, sin tampoco aportar nada ni para la trama ni para el personaje. Y la verdad, dado que la serie ha jugado mucho mejor esta temporada con los excesos de violencia y sexo que siempre había tenido, el tono de ésta canta bastante. Y aún suerte que parece que van a avanzar toda la trama Greijoy, porque otra temporada así puede ser un suplicio, y no solo para el pobre Theon.

japs dijo...

n.
En cuanto a los personajes ya hemos dicho que Jaime Lannister es de los que más ha ganado esta temporada. Daenerys Targaryen vuelve por sus fueros después de una segunda temporada rutilante. Se muestra poderosa y maternal a la vez, y tiene algunas de las escenas más impactantes de la temporada. Un personaje a reivindicar era el Perro, y ahora que confluye su historia con la de Arya gana protragonismo y su presencia se hace más imponente. Pero ya hemos perdidos dos libros con él y debería ser a estas alturas un personaje que nos importase más. En el debe dos Lannister. Tyrion pierde enteros en Tormenta de Espadas. No es raro porque es algo que pasa en el libro, al ser relegado por su padre se queda sin ámbito donde interceder y lucirse. Además parece haberse convertido en burbuja moral en desembarco del rey y con eso luce menos. Su lengua viperina sale menos a colación de lo que nos gustaría. Y el otro pero es Tywin Lannister. Inconmensurable, sensacional, prodigioso. Vamos el actor que más me gusta… pero es que sale tres veces en la serie. Tywin Lannister como mano del rey es un filón a aprovechar al máximo. En el libro se hacía y se convirtía en una presencia inigualable. En la serie se le ha dejado de lado más de lo que me gustaría, porque la verdad en cada una de sus apariciones se come la pantalla y a todos los que le rodean.
Pero, siempre hay un pero. Estando fervientemente a favor de haber hecho dos temporadas el partir un libro por la mitad trae contraprestaciones. EL hobbit, Harry potter o Crepúsculo ya pasaron por ellas. Porque el increscendo de intensidad no es lo mismo en el capítulo seis de un libro de diez, que en el capítulo seis de un libro de veinticinco. Claro que están pasando cosas interesantes, y al ritmo adecuado, pero la mayoría de historias se van a quedar en terreno de nadie, sin que terminen su desarrollo en esta temporada. El viaje de Jon Nieve, para terminar en el mismo sitio que al principio. Los viajes de Sam, de Bran, los planes que solo se vislumbran de Meñique o la Araña, las manipulaciones de los Tyrell… son historias que quedan inconclusas. Y sí, que es formato serie y así debe ser. Pero una temporada tiene que ser una unidad narrativa, y los personajes tienen que tener un principio y fin en la misma, además de la historia global (el caso de Daenerys esta temporada es ejemplar)
En los casos citados más arriba de libros cortados además tenían que lidiar con enfrentarse con un final artificial que no es el final del libro. Aquí sabíamos del acontecimiento que iba a cerrar esta temporada y no había duda posible. La boda roja. Como dicen los propios guionistas la boda roja es la razón fundamental que aceptaron el proyecto y el momento que querían mostrar en pantalla. La verdad es que Martin nos dejó a todos pasmados aquí. Seguramente es el momento culminante de Canción de Hielo y Fuego, aquél que a todos los lectores nos dejó ojipláticos. El autor repitió la jugada de Eddard Stark multiplicada por mil, le pegó una patada al tablero otra vez y derrumbó el chiringuito. Y el chiringuito Stark que era el que todos apreciábamos. En verdad la boda roja parte en los libros de una especie de improvisación. Yo al menos siempre he pensado que fue un giro que se le ocurrió a Martin una vez tenía escrito el segundo libro. De ahí la extraña boda de Robb Stark con el que empezaba Tormenta de Espadas (y que en uno de los grandes aciertos de la serie avanzaron una temporada) que te descolocaba por completo. La venganza de los Frey cobró así todo su sentido coherencia, sin dejar de ser una bofetada de manual la caída de Robb Stark y sobre todo de Catelyn, personaje que había heredado de Ned Stark ser la referencia real de la serie y se mostraba como imprescindible.

japs dijo...

La boda roja en televisión no tiene nada que envidiar a la del libro. No sé si alguien neófito se estaría oliendo algo, pero realmente está perfectamente retratado. Todos los acontecimientos se ven desde el punto de vista de Catelyn Stark y es sensacional el in crescendo de incertidumbre (las puertas que se cierran, Bolton sin beber vino, Arya acercándose a su familia, las lluvias de Castamere…) hasta que se desata la orgía de sangre final. Hay pequeñas diferencias (el papel activo de Roose Bolton, la mujer de Stark embarazada asistiendo a la boda, al igual que el Pez negro…) pero es una traslación fidedigna. Además, esta temporada había sido bastante comedida en cuanto a la violencia explícita, así que el impacto de la muerte de la embarazada o de los banderizos Stark (o el que nos duele más, ¡el de los lobos!) contrasta aún más. La última escena, con Cat desesperada, descorazonada, pidiendo clemencia para su único hijo, sin conseguirlo y cayendo degollada no solo va a ser uno de los momentos de esta serie. Va a ser recordado como uno de los momentos televisivos de los últimos años.
El impacto de la boda roja (en el capítulo nueve, como siempre el cénit de la temporada, dejando el último para el epílogo) deja Juego de Tronos en lo más alto. Las quejas que alguno pudiera tener sobre una temporada sin demasiados acontecimientos quedan enterradas después de lo que hemos visto, y colocan a la serie de HBO en el trono de hierro que merece estar. La temporada ha estado a la altura de Tormenta de Espadas y eso lo coloca en la cúspide de lo que es Canción de hielo y Fuego.