jueves, febrero 16

SUPERAR LA LEYENDA

Superar la leyenda. Nos hemos de remontar al año 90, para recordar a un equipo que por dos veces consecutivas alzase la orejona sobre sus cabezas. No en vano, el Milan de Gullit, Van Basten, Maldini Baresi y Sacchi es el último equipo hegemónico de verdad que nos viene a la cabeza, y el único que puede mirar de tú a tú al Barça de Guardiola, al menos que yo haya visto. Éste es el último reto que le falta a Pep por asolir, acabar con la leyenda que mantiene la Champions League y dejar una huella aún más indeleble si cabe. El Inter de Jose Mourinho impidió de manera impecable alcanzar en Europa el pleno que sí lleva en Liga. El de Sant Pedor tiene ganas y calidad entre manos para afrontar este reto.
Pero algo ha cambiado en Can Barça. Sí, lo que ha cambiado es ir por detrás del Madrid por primera vez en muchos años en la clasificación y ha vuelto a aflorar el sentimiento loser de la afición culé, que debería haberse desterrado después de casi un década modélica en ese aspecto. Lo que es cierto es que Guardiola se ha dedicado a “marejar la perdiu”. Ha estado tocando el equipo hasta desequilibrar sus centros neurálgicos. No pierde sus señas de identidad: equipo de posesión, virtuosismo técnico y capacidad creativa infinita, pero este año Guardiola le ha cogido gusto a acercarse al abismo mas de lo que debe. Para entendernos, el Barça 2011/12 no es el Barça de Xavi.
Al equipo culé suele acompañarle demasiada literatura. Han hecho del control del balón su arma más determinante y de ahí a vender que el Barça es el equipo que siempre juega al ataque, el único que hace espectáculo, el que no le importa encajar tres goles para meter cuatro, el que genera ocasiones por doquier… hay un paso. Y no siempre es así. No seré yo quien le quite méritos al equipo ante el que se ha rendido todo el planeta. Es más, es un mérito añadido saber ser conservador. Y ahí es donde entra Xavi, el dictador de la pelota. Xavi manda en los partidos y decide si el Barça arriesga o no. Y en los partidos importantes siempre decide que no. Ni una pérdida peligrosa para su equipo. Si eso supone dar treinta toques en vez de diez se dan. La principal preocupación de Xavi, el alma del Barça, es no exponerse. Que cuanto más tiempo tenga la pelota su equipo menos opciones tendrá el contrario y más opciones que los de calidad individual aparezcan. Y teniendo a Iniesta y sobre todo ese tipejo llamado Messi ya sabemos quien tiene las de ganar.
Ésta ha sido la hoja de ruta del Barça en sus Champions (especialmente en las dos últimas) Pero este año el Barça ha cambiado. Guardiola ha optado por traers a jugadores que destacan por su verticalidad. Alexis Suarez venía para ser un extremo de desborde, pero la está rompiendo como delantero centro, a lo Cristiano, amenazando en ruptura la espalda de cualquier defensa. Y Cesc mezcla con el ritmo Premier y está abonado a la llegada al área desde el primer día. Esto parece haber cambiado el discurso del Barça, dispuesto a ser más vertiginososo en los partidos y a arriesgar más, aunque esto conlleve que Xavi pese menos en los partidos (que es Xavi, no cualquier tuercebotas, que aunque no sea el alma del equipo siempre te aporta talento, aunque sea una rémora en defensa)
Guardiola parece creer mucho en este nuevo espíritu. Se saca de la manga (o sea, de la cantera) extremos de toda la vida, en lugar de delanteros reconvertidos y se quita toda red de seguridad recuperando el Cruyffiano 3-4-3, para los que aventurábamos que hoy día era impracticable. Pep parece haber puesto el acento en el desborde individual más allá de Messi, que quizás el año pasado (contra el Madrid básicamente) fue un talón de Aquiles del equipo.
También experimenta para poder colocar en el equipo a todos sus cracks. Hasta el punto de sacar a Messi de falso nueve (arma de destrucción masiva) y recolocar allí a Cesc. El de Arenys era una incógnita desde que ficho porque no sabíamos donde ubicarlo. Y a pesar de sus números a mí me deja un poco frío. Ha rendido en llegada, es incuestionable. Pero el SuperCesc del Arsenal se mostraba diferencial en tres cuartas partes del campo. Conducción, apoyo, pase largo, caída a banda, primer toque, talento defensivo, potencia, disparo… Por buenos números que haya hecho este Cesc es una cuarta parte del de Higbury. Y las veces que ha pasado al interior, su puesto lógico, ha dejado más sombras que luces, al menos para el nivel hiperbólico del Barça en esa demarcación. Un rendimiento demasiado mitigado como para justificar el cambio de escenario que ha lanzado Guardiola al tablero.
¿Significa eso que el Barça este año va directo a una crisis galopante y que va a a caer irremediablemente en octavos? Pues no. Significará que en vez de ser favorito en un 80% lo será en un 70. Vamos, que dudar de la competitividad de este equipo con Valdes, Puyol, Mascherano, Pique (pero menos) Iniesta, el mismo Cesc, Pedros PEP… y de la capacidad que tiene Messi de aniquilar cualquier sistema ante él, pues es de necios. Además yo augruo que Guardiola, en cuanto tenga oportunidad va a volver al Xavisistema cuando se juegue los garbanzos, y tonterías las justas. Su primer rival es el Bayern Leverkusen, que ni fu ni fa. Es un equipo que está a medio camino entre el empuje clásico alemán y la revolución postklinsmann de la Bundesliga Es más dinámico y lanzado que antaño, pero tira más de fuerza y velocidad que de la técnica de la nueva hornada de Low. Vamos, que en el lugar de tipos sutiles como Ozil, Marin, Gotze o Muller sigue jugando Ballack. Ojo, que inesperadamente ha ganado todo en su estadio y han pasado Chelsea y Valencia por allí, cargándose a los che. Y el Barça no ha ganado aún en su primer partido de octavos con Guardiola, pero la eliminatoria apenas tiene interrogantes.
Superar la leyenda. Esa es la misión que se ha autoimpuesto el Real Madrid en general y Jose Mourinho en particular La leyedna del Barça de Guardiola, inapelable mejor equipo del mundo que ya ha hecho historia. Contra ellos el Madrid de Poulidor. O sea, el mejor segundo de todos los tiempos, intentando araña el espacio que hay entre ellos. A fe que parecen conseguirlo, siendo más regulares en Liga y con números estratosféricos. Pero cada enfrentamiento directo con Guardiola la humillación ha sido una constante y el golpe psicológico a los riñones podrás hacer dudar de todo lo construido.
No me canso de decirlo. El Madrid de Mourinho es un equipo fabuloso. Este Madrid ganaría cómodo al Madrid galáctico y humillaría al de los últimos seis años de la década. El segundo año, con la lógica evolución que el Madrid ha negado a todo entrenador que ha pasado, el Madrid se ha diversificado. Si antes el alfa y el omega del equipo era Cristiano Ronaldo ahora todo el equipo responde a la batuta de Xabi Alonso. Ronaldo no pierde protagonismo, que para eso es uno de los mejores jugadores del cosmos y abarca desde la banda izquierda hasta la posición de delantero sin problemas. Pero la diversificación de estilos le va a saltar muy bien a un jugador como Di Maria, que yo lo tenía como un jugador útil,pero especialista. Y como son las cosas, ha bastado con darle una mínima pausa a su espídico juego para destaparse como un notable asistente. Ejerciendo en no pocas ocasiones la función de un desaparecido Kaka y un mitigado Ozil.
Hay dos hombres que han mejorado considerablemente su rol respecto al año pasado y que han certificado el salto hacia delante del Madrid. El primero Benzema. El gato, como lo apodó Mourinho el año pasado por su falta de gol. Era el tercer delantero, se fichó a Adebayor por no fiarse del galo, no jugó ni un minuto en los partidos claves contra el Barça y estuvo a un sí de Agüero de salir por la puerta de atrás. Bien, pues este año Benzema se está saliendo, y demostrando todo lo gran jugador que prometía. Ya no son solo sus números y olfato de gol (que ha pasado a incuestionable) porque ahí sí que Higuaín, cazagoles de la nada por excelencia, todavía le discute. Pero en lo que es especialmente talentoso es en todo lo demás. Mejor técnica individual, es una constante fuente de fútbol para su equipo. No solo es un rematador sino que apoya, asiste, abre huecos, cae a banda y, lleno de confianza, marca como el que más. Con Karim no se pierde el fútbol verticalísimo del Madrid, pero cuando la situación lo requiere es el delantero ideal para los ataques estáticos, y el complemento perfecto a los jugadores más tocones del equipo, Ozil, Kaka y Di María a la cabeza.
El otro gran salto cualitativo del equipo viene de más atrás y se llama Sergio Ramos. Ante la lesión de Carvalho pasó a jugar de central para quedarse, y nos calló la boca a los que creíamos al jugador demasiado cabra loca para esa posición. Porque la verdad es que es un alarde de concentración, protagonismo y determinación y ahora mismo cuesta encontrar mejor dupla en toda Europa. Ver juntos jugar a él y Pepe es un espectáculo. Cierra un déficit que tenía el Madrid el año pasado, que cuando no conseguía el aplastamiento y el otro equipo controlaba la pelota, inmediatamente se metía en la cueva y regalaba la transición. Ahora Ramos y Pepe se sitúan a la altura del círculo central y retan a cualquiera que les gane una carrera. Esto provoca que el Madrid siempre juegue más junto y recupere la pelota antes.
Así que el Madrid se presenta como principal, cuando no única alternativa a la hegemonía del Barcelona. Pero justo es decir que éstos le tienen comida la moral de manera incuestionalbe. No hay manera, ni en el peor escenario posible, que el Madrid haga tambalear al Barça, que aferrándose a su juego y a Messi termina bailando con los de Chanmartín constantemente. Mourinho ha probado redes diferentes y todas las han salido rana siempre. Es de preveer que la Champions nos depare antes o después otro enfrentamiento mítico y será cuestión de ver que intenta Mourinho de nuevo. Porque Octavos no parece más que piedra de toque parece canto rodado. El CSKA de Moscú debería de ser unos de esos rivales de la Liga que no tiene armas para hacer pupa a un equipo tan potente. Cuando se está más pendiente del frío siberiano que del equipo ruso es por algo, aunque Dumbia su delantero africano, que ha sido máximo goleador de la liguilla haya llamado la atención.
Este año ha sido el de la devaulación definitiva del futbol inglés. Si hace cuatro años eran los favoritos a todo y los tres siguientes alternativas más o menos fiables al poder del Barcelona, este año han perdido todo el peso en el continente. Ahí tenemos como ejemplo a la vieja y nueva guardia de Manchester que se han pegado el batacazo padre. Los red devils con una revolución aplazada desde la marcha de cr9. Tirar del talento de Rooney y la sobriedad defensiva, y el talento de Ferguson en administrar plantilla tan justa (a expensas de ser un amarrategui) le ha sido suficiente hasta ahora. Pero si tus grandes fichajes son Valencia, Ashley Young o Wellbeck (que no sería titular en un Malaga) pues la calidad global termina resintiéndose.
EN la otra punta están los nuevos ricos del City, que sí invierten en todo el talento que se encuentran en el mercado, al precio que sea, y es difícil encontrar mejores nombres de tres cuartos hacia delante, pero han pagado su bisoñez en Champions y afianzado la fama de perdedor que tiene Mancini, que sigue aspirando a tareas menores con plantillas de lujo.
Así las cosas nos quedamos con medianías como alternativas. Medianía debe considerarse el Arsenal, que si ya dudaba de su competitividad otras años, pues imagínate ahora que se les han manchado los buenos. Este Arsenal no parece el Arsenal de Wenger. O eso o que a Arsene se le ha pasado el arroz en Highbury. Porque ver a jugadores como Gervinho o Oxlade-Chamberlain, que no digo que no tengan su peso, pero quedan muy lejos de la idea del Barça de las islas, título que merecía la primera década del siglo. Claro que no es fácil cuando los buenos han dado la espalda a un proyecto tantas veces desmontado. Sin Cesc, sin Nasri, y con Wilshere lesionado toda la temporada pues ¿qué le queda al equipo? Agarrarse a Van Persie, que un temporada sin lesiones ha llegado a número de crack que yo al menos le dudaba. Es el único baluarte porque ha resultado que los Walcott, Arshavin, Ramsey, Koscienly, Giggs.. pues no eran tan buenos, o Wenger no les ha sabido sacar el jugo. Un equipo que aspira como mucho a ser cuarto en su liga es absurdo que se plantee hacer algo importante en Champions.
Aún así en este eliminatoria se alzarán como favoritos, frente a un Milan que ha demostrado los cuatro últimos años que no pueden disputar contra el ritmo Premier. Han ido cayendo paulatinamente contra Chelsea, ManU, Tottenham.. Y es lógico. El cementerio de elefantes solo podía competir (léase no hacer el ridículo) bajando revoluciones al campo y que no se notasen las fallidas piernas de Gattuso, Pirlo, Nesta o Seedorf. En honor a la verdad parece que este año se ha empezado a renovar algo el equipo de una vez y tiene gente de talento en todas las líneas. Thiago Silva es el central más deseado de Europa, Nocerino y Emmanuelson tienen más pulmones que el actual Gattuso, y de mediapunta juega Boateng, que su mejor descripción es que está loco y aporta más efervescencia al equipo, que no recordaban ni los más antiguos del lugar. EL talento arriba es tan indiscutible como poco fiable. Zlatan es un nueve maravilloso que domina Italia como quiere, pero cada vez que ha salido a Europa se le ha resistido la gloria (incluso con el barça de Pep) y Pato parece haberse quedado en un Higuaín malo, poco contando lo que prometía. Y Robinho evoca las tardes de Cádiz como legado, y fue mejor jugador que lo que se vendió (al menos en el Brasil de Dunga) pero vamos, que ya nos hemos cansado de esperarle y no va a volver.
El otro duelo Italobritánico también se presenta como lo más granado de estos octavos. El Nápoles representa la regeneración del futbol italiano que pretende amenazar a los anquilosados gigantes de siempre. Junto a udinese y Lazio (Juventus también pero la vechia Signora siempre ha sido un gigante) presentan un fútbol muy italiano, pero que apuestan por entregando el balón, pero con un contragolpe demoledor, muy aguerridos, gustan de correr y tienen pólvora arriba. Lavezzi por detrás del punta es un peligro constante. No tiene una calidad técnica diferencial pero romper en diagonal se le da de maravilla y tiene enorme criterio sin balón. Y el uruguayo Cabani, que se destapa como un killer sin nada que envidiar a los delanteros top. Eran los peores del grupo de la muerte y apearon a todo un Villarreal y todo un City, así que cuidado con ellos.
El Chelsea confiaba en el efecto Vilas Boas para remontar el vuelo. Y ha sido un efecto gaseosa. El ex del Porto le dio por seguir los pasos de Mourinho y todos nos ilusionamos de que nacía una tercera vía en Europa. Además partías de nombres nuevos como Torres, Sturridge, Meireles, D. Luiz o el recién fichado Mata. Hablaba a las claras que se acababa el legado de The Special One, que se cargaba la guardia pretoriana de Stanford Bridge y que se buscaba otra manera de entender el fútbol. Pero el efecto duró apenas un mes. Sigo diciendo que el vestuario del Chelsea tiene que ser complicado como pocos. Al final Vilas Boas se ha quedado entre dos aguas en su revolución. Porque sus “nuevos hombres” no le han respondido. Con Torres a la cabeza, que como decían el otro día lleva menos goles en año y medio que Messi en media parte. Meireles se ofrece como un punto débil en la posición de mediocentro (y Oriol romeu tampoco se ha impuesto) y David Luiz es una moneda al aire, que igual está a nivel solo que te lo pierde en un minuto. Mata es el único que ha respondido a todas las expectativas, si no más, echándose el equipo a la espalda y dándole exactamente lo que necesita. Criterio con la pelota , llegada, amenaza desde la posición de diez…
Con estos mimbres pues AVB se ha tenido que entregar otra vez a los Terry, ObiMikel, Lampard y Drogba (a la postre su revolución solo se cargó a Anelka) y nos encontramos un Chelsea que no convence a nadie, los primeros no convencidos parecen ser los mismos jugadores. Termina siendo una amalgama de todo. Quiere tener juego de posición, pero juega con Drogba, el infalible en juego directo. Quiere imponerse en campo contrario, pero con una defensa lentísima con el actual Terry, Cahill o Ivanovic. Lo mismo te juega Meireles que Obi Mikel o Essien de mediocentro, jugadores más diferentes no pueden ser. La sensación es que los propios jugadores han perdido la fe en el niño prodigio portugués y solo una hipermachada en Champion le puede salvar la cabeza. Y no es que la relación Champions Chelsea haya sido de amor eterno.
El inter de Milan es el tercer equipo italiano, y convierte al calcio en el equipo con más octavofinalistas. Queda poco del inter campeón de Europa con Mourinho, que se desinfló con la ida del portugués, y en que ni Sneijder está rindiendo hoy día. Por nombres, Forlan, Pazzini, el propio orange pues se le debía pedir más. Pero Rainieri ha sido siempre entrenador menor. EL Inter se enfrenta al Olimpique de Marsella, el equipo de Deschamps que es eminentemente físico y cuenta con el ambiente del Velodrome como una de las bases más importantes para disputar la eliminatoria.
Éste es uno de los muchos cruces de octavos deslucidos que se nos han quedado. Con ManU, City, tottenham, Lazio, Borussia, Ajaz, Valencia, Athletic, Porto en Uefa han quedado varios enfrentamientos descafeinados. El Zenit y el Benfica son dos equipo menores, aunque divertidos y bonitos de ver. Es una pena que nos perdamos a Danny en San Petersburgo, al igual que como de costumbre los equipos rusos estén en pretemporada, porque el alocado de Spalletti pega mucho con la mentalidad del ex equipo de Arshavin. El Benfica tiene una línea atractiva arriba, con segundones de talento (Aimar, Rodrigo, Cardozo, Saviola, Gavilán, Nolito…) y un buen gusto por el toque, por lo que puede salir una eliminatoria abierta y divertida. Todo lo contrario habría de esperar del Apoel-Olimpique Lyonnais. El Apoel está aquí por méritos propios, que duda cabe, que acabó primero de grupo, pero tiene escaso nivel para siquiera pasar la previa. EL Olympique es cada día más aburrido. Es Gerland, es Champions, pero ya no infunde el respeto de antaño. Incluso su califiación está en entredicho tras meter siete sospechosos goles en media hora. Son dos equipos para quedarse en octavos.
La única alternativa al poder hispano establecido pasa por el Bayern de Munich, con más razón por jugarse la final en su estadio, y porque les ha tocado la presunta cenicienta de octavos, el Basilea, por mucho que se haya cargado a los de Ferguson. Hace unos meses se paseaba con paso firme (en el grupo de la muerte encima) y parecía poder enfrentarse a cualquiera. Hoy ofrece más dudas. Sobre todo porque Robben ha dejado de ser el arma de destrucción masiva que era hace dos años las pocas veces que ofrecía continuidad. Da la impresión que Heynkess no sabe o no puede hacer convivir a Robben, Ribery y Muller en el mismo equipo. Y necesita de estos tres talentos para llegar lejos. Por eso mismo el Bayern ha dejado de ser fiable y ha dilapidado su ventaja en la Bundesliga. Muller, Robben, Ribery, Gomez, Schwensteiger y Kroos pueden mirar a la cara a cualquiera, pero la línea de atrás no da garantías suficientes de aguantarle el envite a los grandes de Europa. Conseguir la victoria ante los españoles y festejar la victora en su propio estadio. Eso sí sería superar la leyenda

martes, febrero 7

LA SOMBRA DEL VIENTO ES ALARGADA

Vaya por delante una aclaración. La Sombra del Viento a mí me parece un muy buen libro. Entretenido, ameno, divertido y bien escrito, con personajes carismáticos y un trama que te engancha, aunque sea más simple de lo que ella misma se cree. Lo que digo viene a colación porque, recordad el discurso sobre los bestsellers en la reseña de Larsson, parece que mantengo ceja escéptica sobre la obra de Ruíz Zafón. Y bueno, yo siempre lo que he mantenido es la perplejidad de que la Sombra del Viento se convirtiese en una bestseller a nivel mundial. Cuando es una obra bastante “provinciana” en el buen sentido, que lo que hace es imbuirte en el alma de la Barcelona de primera mitad de siglo (la Barcelona auténtica, no la megalópolis del postolimpismo) y te disfraza una novela juvenil detectivesca con un aura modernista que termina impregnando tanto la trama como la prosa del autor. Ese es el gran acierto de la obra.
Tras el hype desmesurado de la sombra del Viento se nota que a Zafón se le hacía cuesta arriba el ponerse a escribir de nuevo y mantener las expectativas. Cuatro años tardó en presentar el Juego del Ángel. Un libro que habita en el mismo universo que la sombra del Viento (guiños evidentes con la Librería Sempere y el acercamiento al peculiar Cementerio de los Libros Olvidados) pero que se separa de él en la forma. Igual que en el primer libro Zafón conseguía que el modernismo influyese en su propia prosa, aquí hace lo mismo, pero con la mente enferma del autor, David Martin, escritor que vende su alma al diablo para conseguir su éxito. Da como lugar una obra caótica, poco cerebral y confusa en el mal sentido. Un libro fallido a todas luces, pues no consigue repetir el encanto de la Sombra del viento de embrujarnos con esos detalles menores y disfrazar una historia liviana. Aquí el disfraz es feo de por sí.
Desconozco cual fue la recepción del juego del Angel. Evidentemente por debajo de la notoria la Sombra del Viento en cuanto a ventas y entusiasmo generalizado, pero no sé si la crítica vio con buenos ojos el giro de Zafón. Sea como sea, impulsado por sí mismo o por agentes externos el autor se ha rendido ante la grandeza de su Opus Magna. Presenta en sociedad El Prisionero del Cielo, tercer y ya podemos aventurar que no último, libro dentro del universo que ha construido. Pero si el Juego del Angel tenía independencia artística respecto a su predecesor, el Prisionero del Cielo no es así. Es un libro vinculado expresamente a La sombra del Viento, y para más inri, su verdadera función a posterior es ser el nexo definitivo entre el primer y segundo libro.
El problema no es que los protagonistas vuelva a ser Daniel Sempere y su inseparable amigo Fermin Romero de Torres. Podrán haberse metido en nuevas aventuras, con independencia de las anteriores como así parece empezar y encontrar su propio camino.
Tras un macguffin que suena ya a muy visto (misterioso personaje que entra en la librería de Sempere buscando algo relevante de su pasado) el libro no arranca hasta la parte central del mismo, el relato de Fermin de su estancia en la cárcel de Montjuic tras la guerra civil. Esto es lo único relevante que quiere contar Zafón, y en lo que más se va a esmerar. Pero sin estridencias tampoco. Que todo rezuma a ya sabido, a estereotipo. La descripción del castillo de montjuic parece salida de cualquier película carcelaria nazi de los años 50, con el alcaide malo y ambicionso, los guardias duros y los compañeros de celda desconfiados o amigos. Por ahí pierde todo el crédito el autor, porque si la gracia que había tenido su bestseller era conseguir construir una historia detectivesco, pero sin perder el toque autóctono, aquí no hay nada que se salga del arquetipo más vulgar (esa huída en una noche de lluvia. Que Zafón había visto Cadena Perpetua antes de ponerse a escribir…)
Entonces el escritor hace trampa. Como no está consiguiendo interesarnos ni por el misterio principal ni por las zarandanjas de Fermín en prisión, coloca como compañero de celda a David Martín, el protagonista del juego del Angel. Apela así a los fans de la continuidad y los lectores de los otros libros para que se enganchen, al establecer un nexo común entre las tres obras, hasta un punto hiriente: ¿Es David Martin el verdadero padre de Daniel Sempere?
Y digo que es tramposo porque principalmente es incoherente ¿Por qué habla de David Martín Fermin? Podría haber contado la misma historia de su captura, del dinero de Salgado, de la ambición de Valls, incluso del plan ideado por el escritor omitiendo toda relación que conectara a Sempere y Martin. Al fin y al cabo no le ha contado nada en los últimos veinte años ¿Por qué hacerlo ahora? La irrupción de Salgado en la librería no parece razón suficiente, pues todo el tema del dinero es tangencial a Martin. Está métido con calzador.
Al topicazo carcelario que acompaña toda la parte central la termina de hundir lo chusco de su resolución. La manera de huir de Fermín, además de prototípica y esperada desde que se menciona al Conde de Montecristo, esta descrita de manera totalmente nefasta. Si todo pasa como se describe en el texto hay que ser patán para recoger el saco de un muerto donde está metido la misma persona con la que estás hablando. Nivel realmente bajo.
Y lo alarmante es que aquí se acaba el libro propiamente dicho. El resto es atar cabos, o dejarlos abiertos con más o menos gracia. Pero nada de la intensidad, tragedia y carisma de Julian Carax, Fumero y compañía. Se quitan de en medio a Salgado en apenas dos páginas, si no menos. El esperadísimo clímax no es otro que la despedida de soltero de Fermin. Del resto no sabremos más. Se abren nuevas vías en relación a Valls y su trayectoria misteriosa tras dejar su puesto de director de la cárcel, pero se nos va a quedar en coitus interruptus. Ni se explica su desaparición de la sociedad de los últimos años, ni su relación con el examante de la mujer de Sempere, ni la ansiada venganza que se vaticina. Todo se deja abierto, inconluso para las futuras entregas que seguro vendrán.
Los continuará no me parecen mal ni mucho menos y adoro los cliffhangers como pocos. El problema viene de la escasa entidad de la historia que nos han contado. EL libro ha servido para hacer una especie de ejercicio de retrocontinuidad (ahora sabemos que hacía Fermin pululando constantemente por la librería), conectar de manera harto inestable los dos libros anteriores y abrir tramas nuevas para las novelas que vendrán. Vamos, l aúnica intención de Zafón al escribir el Prisionero del Cielo ha sido rentabilizar su franquicia. Él es el Prisionero de la Sombra del Viento.