Nos encontramos con una temporada con muchos interrogantes a priori de manera inesperada. Los dos gigantes de la Liga Española se encuentran con unos nuevos proyectos y tienen que asimilar y amoldarse a sus respectivos nuevos clubs. Si con Mourinho quemando naves a final de campaña estaba cantada la llegada de un nuevo entrenador en Madrid, la fatídica enfermedad de Tito Vilanova nos pilló a todos desprevenidos y por eso la contratación del Tata Martino fue sorpresiva y estimulante para conocer qué puede aportar al sistema típico del Barça.
El Barcelona es esclavo de su propia idiosincrasia. Juego de posición del 70%, técnica exquisita por encima de fondo físico y conservadurismo con el balón. La propuesta de Guardiola se convirtió en legendaria y es normal que haya dejado una losa en el club. El año pasado, con Tito Vilanova, el equipo se paseó literalmente por la Liga, teniendo en Messi el al alfa y omega de ello, pero sí se notaban síntomas alarmantes de agotamiento de la propuesta: previsibilidad absoluta, jugadores encorsetados hasta el ridículo y una alarmante transición defensiva que convertía al equipo, Messi aparte, en no competitivo contra las grandes potencias del continente.
Con Vilanova el sistema no parecía tener maniobra de cambio. Habría variaciones, pero a fin de cuentas el del Lleida estuvo demasiado cerca en los éxitos como para renegar de su propio sistema. Con Martino se abre opciones en este aspecto. El discurso seguirá siendo el mismo (más posesión que el rival y jugar en campo contrario) pero sí hay matices respecto a lo que quería hacer Vilanova. Mayor ritmo de juego, y menos conservadurismo. Si el Barça tiene que empezar a dejar de pensar que Xavi les asegura la pelota, el técnico argentino parece haber encontrado en Cesc el jugador franquicia. Si Cesc en el Pepsistema se sentía frustrado por no tener la capacidad técnica suficiente para jugar en el campo culé, parece que ahora empieza como el hombre fuerte, regido por un juego más vertical, más de ida y vuelta y con más mordiente de lo que vivíamos el año pasado. Ha empezado como un tiro sí, pero tampoco nos podemos fiar de él, que ya ha habido dos años que se ha bajado del carro en las dos próximas campañas.
Sin duda alguna la novedad máxima, más allá de Martino, la vamos a encontrar en Neymar. El brasileño parece haber nacido para ser crack y juntar a dos estrellas como el ex del santos con Messi, pues asusta a cualquiera, eso es inevitable. Neymar tiene una magia brasileña indudable, parece que flota jugando con el balón y más allá de su uno contra uno, sus movimientos y paredes made in Brasil van a ser una salvajada en el Barça. Supone un salto exponencial a lo que ofrecía el Barça en ataque, que era Messi y luego el desierto. El Rosarino fagocita tanto a sus compañeros que terminó convirtiendo en cero a Villa, Alexis, Pedro, Tello… Neymar debería estar por encima de todos ellos, y esperemos que le den más cancha que ser “el jugador abierto a la izquierda para que Messi tenga espacios” porque si no nos perderíamos a uno de los jugadores a seguir en los próximos años.
Pero con la contratación galáctica de Rosell el equipo se quedó cojo en otros cambios, que sin duda necesitaba con más ahínco. La transición defensiva de este equipo es indigna de un equipo de primer nivel. Cualquier equipo que consiga salir con un poco de desparpajo, apretarle arriba, o irse con gente, le hace un roto al Barça. Con solo Busquets, (imperial majestuoso, lo que quieran. Pero solo) intentando achicar y Xavi, iniesta viendo pasar a jugadores a su lado, llegar a la portería de Valdés ya no es utopía. Piqué y Mascherano, a la postre los únicos centrales fiables, deben multiplicarse por mil para que defensivamente el equipo no sea un coladero. Martino, conocedor de que su equipo atrás es queso gruyere, insiste en intentar perder la pelota muy arriba y ejercer una presión inmediata, recuperando la pelota lo antes posible. Puede ser buena idea y le está funcionando en un principio, pero no parece de largo recorrido. Una vez que se acabe la activación de la novedad del nuevo técnico veremos si jugadores como Messi. Neymar o Iniesta van a morder en seguida, pues no está en su naturaleza.
En definitiva el mismo Barça con un lavado de cara, donde Martino intenta imprimir su propia personalidad sin salirse de la idiosincrasia culé. No sabemos si el híbrido terminará teniendo efecto o se caerá con el equipo. De lo único que no dudamos es que con Messi este equipo siempre estará en condiciones de tocar techo. Y si Neymar se puede sumar sin perder parte de su juego… pues ya ni te cuento.
El Madrid tiene un cambio aún más rupturista. Mourinho salió disparado al club que más le quiere, dejando enemistades desde el capitán hasta el utillero. Y la apuesta de Florentino fue exactamente opuesta a lo que ofrecía el técnico de Setúbal. Se traen de París a Carlo Ancelotti. Si uno piensa en Ancelotti como entrenador le viene una palabra. Lento. Lo que no es necesariamente malo. Es un técnico que apuesta por un futbol combinativo, ordenado, asentado en el campo contrario y mezclando juego en corto y juego en largo. Bien jugado, como con cualquier sistema, puede ser precioso y efectivo. Pero venimos de un gigante en transiciones rápidas, quizás lo mejor que hemos visto nunca. Así que parece que este cambio de discurso va contra natura con los jugadores que cuenta. Di María, Ozil, sobre todo Cristiano Ronaldo… han sido dioses corriendo con espacios, y ahora decides restárselo por decisión propia. Es algo rarito.
De todas maneras la maquinaria blanca se va a mover para arropar la idea de Carleto. En especial con la estrategia perdida hace años en Chanmartín, como es potenciar el mercado nacional. La llegada de Isco es paradigmática. El mejor jugador español que no está en los grandes. Isco va a ser una maravilla. Es un jugador con una calidad técnica infinita, que puede mirar al centro del campo culé a la cara e incluso como fantasista y de cara al arco es más resolutivo. Va a terminar siendo un referente para la próxima década. El y Modric, cada día más importante, son capitales para la idea de juego del italiano y dominar el juego por la posesión en lugar que por la transición. Illarramendi también viene con esa intención. Ha sido pagado a precio de oro, la verdad, pero tiene la vítola de ser el heredero de Xabi Alonso como mediocentro y también añade calidad y sobretodo seguridad a la circulación de balón
.
Así, con todo esto montado, parece que se perfila las intenciones de Ancelotti y se es coherente con las mismas. Hasta que a Florentino se le cruzan los cables y paga 100 millones por Gareth Bale. No lo voy a criticar, ha llegado con el caché de jugadorazo extraordinario y lo será por algo (yo lo última vez que me fijé en él todavía era lateral izquierdo asi que…) Pero en definitiva es un superclase que domina espacios, que tiene una velocidad inaudita y un perfecto golpeo de balón desde las grandes distancias. O sea un jugador más de Mourinho que de Ancelotti. No parece que espacios para aprovechar su velocidad sea algo que vaya a encontrar con facilidad (aquí hay algo de falsedad, porque el Milan de Ancelotti era de los mejores equipos que he visto en mezclar juego en corto y en largo, Pirlo mediante) Así que Bale ha parecido más capricho que la guinda del pastel. Y si encima pierden a un jugador tan delicioso y determinante como Ozil, pues aún peor. No es que Ozil sea “posesión con seguridad” que busca Ancelotti, pero es una maravilla verlo jugar y el rey de las asistencias, así que a la postre es un crack que tienen que echar de menos sí o sí en el Madrid.
Así que el giro de 180 grados que propone el Madrid tiene sus sombras. Centrales inmensos al espacio ahora juegan encerrados en su área. La necesidad de jugar con mucho tocón deja muy tocada la transición defensiva, donde apenas hay ningún jugador que se quede a fijar. Han salido jugadores abrelatas para los partidos menores (Ozil por su calidad, Higuaín por su intensidad continua) y se apuesta por la cantera, sin saber si va a tener lo suficiente para revulsivo. Y sobre todo se minimiza el impacto de Cristiano Ronaldo, que parece que solo quieren que incida arriba (incluso como delantero) cuando el año pasado dio su último salto competitivo abarcando la zona del diez y jugando como nunca. Y que Cristiano pierda importancia dentro del juego del Madrid no puede ser de ninguna manera buena noticia, aunque se quiera construir un esqueleto detrás suyo. Ancelotti va a necesitar tiempo para que sus conceptos e ideas cuajen. Y el año pasado ya se vio que Madrid y Barça no pueden permitirse tiempo sin descolgarse de la Liga.
Vamos a los mundanos o no tanto. Con los interrogantes que se plantean con los cambios en los grandes se podría esperar que se recortasen las diferencias a priori. Pero la crisis galopante en el futbol español está haciendo mella de manera inevitable. Y los equipos están perdiendo calidad diferencial de manera contundente. Falcao, Soldado, Negredo, Navas, Joaquín… todo jugador en equipos de clase media que ha despuntado se ha ido a buscar oropeles en zonas mejores, así que parece que las diferencias serán iguales si no mayores que otros años.
El talento que queda en España está en los banquillos y entre ellos pocos como Simeone. El Atlético que ha creado el Cholo es cosa muy seria. Uno de los equipos que mejor defiende del continente, sin excepción. Duro, aguerrido, ordenado… es evidente que la baja de Falcao debe ser impresionante, porque el tigre pasa por ser el nueve del momento. Para suplirle se han traído a Villa, que es de lo mejor que puede pillar en el mercado el Atlético, pero que a la fuerza estará por detrás del colombiano. Villa lleva tres años viviendo a la sombra de Messi y abandonando la posición del nueve, así que hay dudas si puede volver a ser el tipo determinante del Valencia. Aunque podamos preveer que el Guaje sea poquito para llevar todo el peso de la delantera colchonera tiene un lujo de acompañante. Diego Costa la va rompiendo cada año. Es un jugador fabuloso. Intensidad, velocidad en espacios, juego de espaldas… un delantero completísimo y muy coherente con la idea de esfuerzo del entrenador argentino.
Además el Atlético, cada vez más pleno de confianza, sigue sumando mejoras en su equipo. Con Costa ya amenazan en profundidad, pero el paso delante del centro del campo con Koke y Arda Turan jugando a un nivel combinativo impresionante consigue también margen de maniobra a la hora de jugar en estático. Hombre, no creo que les pueda aguantar el tipo toda la liga a los grandes, pero la construcción de este equipo es altamente estimulante.
Djukic también viene de ser un entrenador a tener en cuenta. Llega a Valencia con algunas ideas establecidas claras. Pero la casa che es una jaula de grillos. No es posible imponer ideas particulares como el serbio en un vestuario en que cada uno va por su lado. Guaita, Rami o Mathieu ya han puesto el grito en el cielo y no hay paz institucional en ningún momento. Las ideas de Miroslav parecen atractivas, pero se está quedando a medio camino de todo. Quiere jugar más arriba, pero no encuentra una salida de balón convincente. Y si ya el año pasado parecía limitadito arriba, más allá de las rupturas de Soldado, pues perder a su nueve hace que la cosa vaya aún a menos. Postiga es el nueve portugués que nunca ha metido goles y ni Canales, el Banega irregular de siempre, Feghouli… nada asusta. A la postre un jugador con poca chica como Jonas es el que está sacando las castañas del fuego. Pero mucho tendrá que mejorar el Valencia para estar donde se le supone.
Equipos que otros años han sorprendido tienen la ceja escéptica encima. La Real Sociedad mantiene el bloque, exceptuando a Illarramendi pero perdió a su entrenador. Y sobre todo tiene la problemática de juntar Liga y Champions y lo que suele percutir al fin de año. Además puede que la Real que acabó la temporada pasada no fuera “de verdad”. Estaban en una nube absoluta y bordaban todo tipo de juego. Esta temporada, si no pueden contraatacar se ve a Vela o Xabi Prieto con más problemas para elaborar que antaño. El Málaga ha perdido casi toda la calidad diferencial que tenía. Isco, Toulalan, DeMichelis, Joaquín, Saviola… y Pellegrini. Se han traído a Schuster que viendo el percal ha optado por incidir en la defensa del equipo y convertirse especialmente en sólido. Pero deben luchar más por la permanencia que por cuotas más altas. Los petrodólares han dado la espalda.
Entre apuestas que nos atraen destaca como cada año el Betis de Pepe Mel que sigue siendo un equipo fluído en las transiciones ofensivas como pocos y que, con el entrenador asentado desde hace tanto, sabe perfectamente a que juega. En los vecinos encontramos un cambio rupturista. Por primera vez en muchos años el Sevilla no es el equipo de Navas. Y el sevillano es quizás el jugador más desequilibrante fuera de Barça y Madrid, así que la pérdida será trágica, es lógico. Pero es una oportunidad para el Sevilla de salir del Sevilla postjuandismo. Será que le tengo demasiada fe a Emery como entrenador y se ha traído jugadores que tienen su punto. Marco Marin parecía Messi hace cuatro años. Vitolo y Jairo, más peso en Rakitic. El Sevilla será peor pero hay que verlo como una oportunidad para crecer. El Athletic intenta olvidar el último año de Bielsa y se ha traído a Valverde, lo que parece valor seguro. Ernesto es un entrenador de los buenos de verdad y tiene suficiente calidad para aportar cosas buenas a la Liga. Con Miguel Rico y Bernat Etxebarría van a intentar controlar más en el centro del campo, para que sus jugadores diferenciales tengan más peso arriba. Muniaín tiene que empezar a ponerse las pilas. Hace dos años era la gran esperanza blanca, pero ahora se ha quedado por el camino y ya le ha comido la tostada Ander Herrera, y esperate que no lo haga también Ibai. Aguirre sigue en el Espanyol y bueno, no hay propuesta más simple que la del mejicano, pero funciona y saca resultados. Aunque la baja de un talentoso Verdú debe pesar en el juego creativo de los blanquiazules. Y la más estimulante hasta ahora viene de segunda. El Villarreal es equipo que nunca debería habernos abandonado. Vuelve a su lugar con sus ideas muy claras, siendo fiel a sí mismo. Su 4-4-2 con delanteros móviles y hábiles y con un centro del campo rápido y atractivo. Jugadores como Cani y sobretodo Bruno deberían haber pisado la selección.
El resto de equipo pues un incógnita de hacia dónde pueden ir. Desde el estimulante Rayo que con todo lo que ha perdido no sabemos si podrá mantener su idea de juego, a equipitos que tiene que demostrar cosas. Almería y Elche parece que les falta empaque para estar en primera. El Celta ha conseguido a Luís Enrique y varios jugadores importantes, pero tiene que mejorar mucho su línea defensiva para no sufrir como antaño. Granada tiene bastante más calidad de lo que parece arriba, pero también está condenado a sufrir. Getafe, que no transmite nada, Valladolid y Levante, con entrenadores abonados al trabajo y sufrimiento, y Osasuna y Mallorca que ya han lidiado demasiadas veces con el descenso… demasiados candidatos de perfil bajo.
Ahora sí que sí. Predicciones. La Liga será para…. Messi. Vale, no es sorpresa ninguna. Puede que el Barça le cueste hacer cambios que quiera Martino, pero Messi solo se basta para ganar el 90% de los partidos, así que, a no ser que se despiste por la cercanía del mundial, no tiene freno para este equipo. Siempre que esté Messi nos vamos a ir a una Liga de 100 puntos y Ancelotti es demasiado pachorra y quiere un cambio de tono tan drástico que dudo que pueda aguantar la marcha azulgrana. Y como Cristiano deje de sentirse cómodo en esa manera de jugar… puede arda Troya otra vez. El Atlético volverá a ser tercero y con suficiencia, pero puede que haya inicio de desgaste en el Cholo con sus jugadores y que éstos bajen algo el nivel que se les está suponiendo. El cuarto puesto debe estar muy abierto. Yo me la juego y pongo al Athletic de Bilbao. Valverde ha estado lidiando con Europa tanto con el Espanyol, Athletic o Valencia, así que pienso que es bueno gestionando una plantilla sólida como la bilbaína. Por detrás pues puede ser cualquiera. Me gustaría ver a Betis y Villarreal, pero Valencia es un equipo demasiado grande para no estar en la pomada. Del descenso me cuesta mojarme. Creo que Almería tiene muy poquitas cosas para estar en Primera y Málaga ha “olvidado” sufrir y puede pasarlo mal. El Rayo sería una mala noticia, pero la propuesta suicida de Jémez necesita una calidad individual, que cada verano va a perder. Repasaremos notas cuando toque
domingo, septiembre 29
miércoles, septiembre 11
KICK ASS 2 VS. KICK ASS 2
Hace unos años Mark Millar y John Romita Jr. Montaron un divertimento fuera del Universo Marvel que tanto dominan ambos, y de ahí nació Kick Ass. Obra sin demasiadas pretensiones y ligerita, y que tampoco debió hacer demasiado ruido en su día. Hasta que la maquinaria hollywoodiense, ávida de buscar personajes superheróicos tan de moda, puso sus garras encima. Así, sin comerlo ni beberlo ambos autores se encontraron con un éxito inesperado y la lógica dicta que había que seguir explotando el material, y convertirlo directamente en franquicia, aunque se tuviese dudas del recorrido de la misma.
No es que el primer Kick Ass no pudiera tener continuación. Sí es una historia cerrada, pero los personajes de más caldao pueden perfectamente volver a ser utilizados. Lo que no sé es si Millar puede insistir en lo mismo y que tenga cosas que decir. Recordemos ahora el primer tomo de Kick Ass, donde David Lizewski decide probar ser un superhéroe para encontrarse con la dolorosa realidad. Pero ya entonces el guionista escocés se encontraba que su primera idea no tenía mucho recorrido y tenía que tirar al final de personajes y tópicos superheroicos (con la molona Hit Girl a la cabeza) para acabar la historia, aunque bien se pueda ver como traición a su historia.
Asi que no sabemos muy bien que pretende Millar. Parece que los primeros capítulos quieren devolvernos al David del principio de la historia, obviando el baño de sangre en que se convirtió el clímax de entonces. Lizewski vuelve a patrullar por las calles y la consecuencia lógica es terminar creando su propia Liga de la Justicia. Grupo de vigilantes, que se han unido bajo el nombre de Justicia Forever. Éstos tienen algunos conceptos originales (cristianos renacidos, padres con hijos desaparecidos…) y se ahonda un poco en el espíritu idealista que tenía en origen la obra. El hecho que el grupo funcione como una simple patrulla de vigilancia, que utilicen el dinero para ayudar a la gente, o hacer de voluntarios… Eso sí, la cosa se nota que no tiene la misma frescura que la primera parte. Porque Millar como suele no sabe estarse quieto con sus tics mequetrefes. El meter a un amigo de David en el grupo para hacer una coña, el constante vocabulario provocativo y la necesidad de violencia gratuita, y en definitiva, escribir lo que él no piensa. Hay un intento en convertir al Capitán Barras y Estrellas en el Capitan América (obvio) de su grupo. Y hace un personaje idealista no es el fuerte del guionista, así que nunca consigue que el personaje nos guste e imbuya su espíritu tanto como se supone.
También es cierto que en estos capítulos echamos de menos al personaje más molón de la historia. Hit Girl apenas tiene incidencia en la historia, pues su padre adoptivo la tiene reprimida y fuera del juego superheroico. Fue el personaje más reconocible de la primera entrega y el que más huella dejó, pero insisto: Hit Girl no tiene cabida en esta historia. Con Hit Girl Justicia Eterna no existe, es una niña de diez años capaz de cargarse a cualquiera. Con Hit Girl se acaba la premisa “Vestirse de superhéroe en el mundo normal” porque ella ya es una superheroina. Por eso Millar la tiene que dejar fuera del juego, mientras quiera seguir explotando la premisa inicial.
Porque si en el primer volumen la idea se trunca con la aparición de los verdaderos superhéroes, aquí se termina olvidando por completo con la aparición de los supervillanos. Sí, igual que la aparición de un grupo de superhéroes la llegada de supervillanos parece la evolución lógica de la serie. Pero a Millar se le va la pinza. Olvidate si alguna vez salió el concepto “mundo real” hablando de Kick Ass, porque el guionista tiene ahora libertad para ser un cafre. Y siempre que puede ser cafre Millar supera las expectativas. Como lo que más llamó la atención de la obra en su día fue el insano nivel de violencia que había, Millar tiene la oportunidad de doblar las apuestas. Los supervillanos pasan a ser una panda de sádicos, viciosos y enfermos que no se mueven con un ápice de cordura. Que disparan a niños a la cara, violan en grupo a la ex de Kick Ass o decapitan a un perro para ponerlo en la cara de su dueño (¡!) Millar provocando en estado puro. Que es supercool llamar a villano el Hijoputa y a su grupo los megacabrones tóxicos. ¿Realismo? ¡No! Bueno, de hecho el personaje de Madre Rusia es ya definitorio de lo que quiere Millar. Es directamente una villana con superpoderes, capaz de cargarse a una decena de policías con sus propias manos, y esperando el enfrentamiento final con Hit girl, que ahora sí, en este nuevo contexto sí va a tener el contexto que necesitaba para volver a molar.
Por eso a partir de aquí, Millar sigue jugando a dos bandas que ya no van a funcionar nunca más. El intentar jugar de nuevo la carta realista con la policía deteniendo a enmascarados y el sacrificio de su padre ya no consigue transmitirnos nada. De hecho el funeral del mismo solo es antesala de otra escena de acción (quizás la mejor de la serie) y el esperado clímax… se trata de un enfrentamiento a campo abierto en pleno Times Square. Contrasta el profesional combate entre Madre Rusia y Hit Girl con la riña de niñatos que es lo que parecen los dos verdaderos antagonistas.
Pero en fin. Que todas las armas que hicieron interesante a Quick Ass en su inicio (idealismo quijotesco, referencias frikis y humor divertido) se han visto enterrado por lo superficial. Un Manto de violencia que ya es marca de fábrica de la saga y los típicos intentos superficiales de Millar por querer molar mucho con ideas, diálogos y ocurrencias vergonzosamente impactantes.
La traslación a la gran pantalla era un hecho incluso antes de empezar a escribir el segundo volumen, así que en poco tiempo nos encontramos con kick ass: con un par. Que sigue dejando a esta franquicia como líder indiscutible en títulos idiotas. Aunque Matthew Vaugh dejó su sitio en busca de mejores oropeles el sello que dejó en la primera película sigue presente en ésta, siendo la película igual de entretenida y divertida que la primera. Ya advertimos en su día que quizás en la película buscaron un producto bastante más superficial que el cómic, sobresaliendo un lado humorístico y semiparódico. Aquí van a intentar hacer lo mismo.
Uno de los problemas que tiene el cómic lo van a intentar subsanar en la película. El hecho que Hit Girl no tenga importancia en la historia hasta el final era un follón en la película, pues es el personaje más recordado. Para ello se inventan un subargumento en que Mindy intenta conectar con sus amigas de instituto, para encontrarse el típico grupito de chicas populares que le dan la espalda. Suena tan mal como parece. La intentona es buena pero es que realmente no aporta nada bueno, y encima tiran por el lado más escatológico posible (el cacapota es una idea a olvidar inmeditamente, sí) Además el personaje se va a encontrar con el problema adolescente. La actriz que la interpreta ha crecido lo suficiente para considerarla adolescente… y se pierde la gracia de la niña armada con metralleta. El impacto no es igual de original y agresivo por lo que Hit Girl pierde bastante impacto visual.
Por el resto pasa como en la antigua película, se mantiene la historia en rasgos generales pero mitigando los momentos más agresivo y suavizando el lenguaje. Haciéndolo más amable en definitiva, cosa que no me parece mal, ante las barrabasadas de Millar. Estos cambios a veces se cargan directamente personajes (Jim Carrey haciendo bromas sádicas como el capitán Barras y Estrellas es insultante al personaje) en especial a Chris, que pasa de ser un hijoputa sádico y enfermizo a un payasete con ganas de gloria pero bastante patético en la realidad. Pero mira, yo es un cambio que agradezco, porque el sadismo por sadismo me pone enfermo.
Lo mismo me pasa en las batallas finales, donde la violencia se mitiga y sobre todo se hace más ligera y accesible. No se toma demasiado en serio todo lo que está pasando y por eso es bastante más amable toda la película. No es necesario ver a Hit Girl arrancándole la cabeza a Madre Rusia para que su combate sea espectacular. Eso sí, los cambios sustanciales en el final con el Hijoputa y de Hit Girl hacen que será difícil lidiar con una tercera visión del cómic.
Mi conclusión viene siendo que la secuela de la película es mejor que la secuela del cómic. La segunda película mantiene más y mejor el espíritu desenfadado que tenía la primera, mientras que el cómic fue bastante más rupturista y sin vuelta atrás con la premisa inicial del mismo. Si de los primeros volúmenes creo que el cómic era mejor ahora pienso que se han girado las tornas y es más recomendable la segunda película que el segundo cómic.
No es que el primer Kick Ass no pudiera tener continuación. Sí es una historia cerrada, pero los personajes de más caldao pueden perfectamente volver a ser utilizados. Lo que no sé es si Millar puede insistir en lo mismo y que tenga cosas que decir. Recordemos ahora el primer tomo de Kick Ass, donde David Lizewski decide probar ser un superhéroe para encontrarse con la dolorosa realidad. Pero ya entonces el guionista escocés se encontraba que su primera idea no tenía mucho recorrido y tenía que tirar al final de personajes y tópicos superheroicos (con la molona Hit Girl a la cabeza) para acabar la historia, aunque bien se pueda ver como traición a su historia.
Asi que no sabemos muy bien que pretende Millar. Parece que los primeros capítulos quieren devolvernos al David del principio de la historia, obviando el baño de sangre en que se convirtió el clímax de entonces. Lizewski vuelve a patrullar por las calles y la consecuencia lógica es terminar creando su propia Liga de la Justicia. Grupo de vigilantes, que se han unido bajo el nombre de Justicia Forever. Éstos tienen algunos conceptos originales (cristianos renacidos, padres con hijos desaparecidos…) y se ahonda un poco en el espíritu idealista que tenía en origen la obra. El hecho que el grupo funcione como una simple patrulla de vigilancia, que utilicen el dinero para ayudar a la gente, o hacer de voluntarios… Eso sí, la cosa se nota que no tiene la misma frescura que la primera parte. Porque Millar como suele no sabe estarse quieto con sus tics mequetrefes. El meter a un amigo de David en el grupo para hacer una coña, el constante vocabulario provocativo y la necesidad de violencia gratuita, y en definitiva, escribir lo que él no piensa. Hay un intento en convertir al Capitán Barras y Estrellas en el Capitan América (obvio) de su grupo. Y hace un personaje idealista no es el fuerte del guionista, así que nunca consigue que el personaje nos guste e imbuya su espíritu tanto como se supone.
También es cierto que en estos capítulos echamos de menos al personaje más molón de la historia. Hit Girl apenas tiene incidencia en la historia, pues su padre adoptivo la tiene reprimida y fuera del juego superheroico. Fue el personaje más reconocible de la primera entrega y el que más huella dejó, pero insisto: Hit Girl no tiene cabida en esta historia. Con Hit Girl Justicia Eterna no existe, es una niña de diez años capaz de cargarse a cualquiera. Con Hit Girl se acaba la premisa “Vestirse de superhéroe en el mundo normal” porque ella ya es una superheroina. Por eso Millar la tiene que dejar fuera del juego, mientras quiera seguir explotando la premisa inicial.
Porque si en el primer volumen la idea se trunca con la aparición de los verdaderos superhéroes, aquí se termina olvidando por completo con la aparición de los supervillanos. Sí, igual que la aparición de un grupo de superhéroes la llegada de supervillanos parece la evolución lógica de la serie. Pero a Millar se le va la pinza. Olvidate si alguna vez salió el concepto “mundo real” hablando de Kick Ass, porque el guionista tiene ahora libertad para ser un cafre. Y siempre que puede ser cafre Millar supera las expectativas. Como lo que más llamó la atención de la obra en su día fue el insano nivel de violencia que había, Millar tiene la oportunidad de doblar las apuestas. Los supervillanos pasan a ser una panda de sádicos, viciosos y enfermos que no se mueven con un ápice de cordura. Que disparan a niños a la cara, violan en grupo a la ex de Kick Ass o decapitan a un perro para ponerlo en la cara de su dueño (¡!) Millar provocando en estado puro. Que es supercool llamar a villano el Hijoputa y a su grupo los megacabrones tóxicos. ¿Realismo? ¡No! Bueno, de hecho el personaje de Madre Rusia es ya definitorio de lo que quiere Millar. Es directamente una villana con superpoderes, capaz de cargarse a una decena de policías con sus propias manos, y esperando el enfrentamiento final con Hit girl, que ahora sí, en este nuevo contexto sí va a tener el contexto que necesitaba para volver a molar.
Por eso a partir de aquí, Millar sigue jugando a dos bandas que ya no van a funcionar nunca más. El intentar jugar de nuevo la carta realista con la policía deteniendo a enmascarados y el sacrificio de su padre ya no consigue transmitirnos nada. De hecho el funeral del mismo solo es antesala de otra escena de acción (quizás la mejor de la serie) y el esperado clímax… se trata de un enfrentamiento a campo abierto en pleno Times Square. Contrasta el profesional combate entre Madre Rusia y Hit Girl con la riña de niñatos que es lo que parecen los dos verdaderos antagonistas.
Pero en fin. Que todas las armas que hicieron interesante a Quick Ass en su inicio (idealismo quijotesco, referencias frikis y humor divertido) se han visto enterrado por lo superficial. Un Manto de violencia que ya es marca de fábrica de la saga y los típicos intentos superficiales de Millar por querer molar mucho con ideas, diálogos y ocurrencias vergonzosamente impactantes.
La traslación a la gran pantalla era un hecho incluso antes de empezar a escribir el segundo volumen, así que en poco tiempo nos encontramos con kick ass: con un par. Que sigue dejando a esta franquicia como líder indiscutible en títulos idiotas. Aunque Matthew Vaugh dejó su sitio en busca de mejores oropeles el sello que dejó en la primera película sigue presente en ésta, siendo la película igual de entretenida y divertida que la primera. Ya advertimos en su día que quizás en la película buscaron un producto bastante más superficial que el cómic, sobresaliendo un lado humorístico y semiparódico. Aquí van a intentar hacer lo mismo.
Uno de los problemas que tiene el cómic lo van a intentar subsanar en la película. El hecho que Hit Girl no tenga importancia en la historia hasta el final era un follón en la película, pues es el personaje más recordado. Para ello se inventan un subargumento en que Mindy intenta conectar con sus amigas de instituto, para encontrarse el típico grupito de chicas populares que le dan la espalda. Suena tan mal como parece. La intentona es buena pero es que realmente no aporta nada bueno, y encima tiran por el lado más escatológico posible (el cacapota es una idea a olvidar inmeditamente, sí) Además el personaje se va a encontrar con el problema adolescente. La actriz que la interpreta ha crecido lo suficiente para considerarla adolescente… y se pierde la gracia de la niña armada con metralleta. El impacto no es igual de original y agresivo por lo que Hit Girl pierde bastante impacto visual.
Por el resto pasa como en la antigua película, se mantiene la historia en rasgos generales pero mitigando los momentos más agresivo y suavizando el lenguaje. Haciéndolo más amable en definitiva, cosa que no me parece mal, ante las barrabasadas de Millar. Estos cambios a veces se cargan directamente personajes (Jim Carrey haciendo bromas sádicas como el capitán Barras y Estrellas es insultante al personaje) en especial a Chris, que pasa de ser un hijoputa sádico y enfermizo a un payasete con ganas de gloria pero bastante patético en la realidad. Pero mira, yo es un cambio que agradezco, porque el sadismo por sadismo me pone enfermo.
Lo mismo me pasa en las batallas finales, donde la violencia se mitiga y sobre todo se hace más ligera y accesible. No se toma demasiado en serio todo lo que está pasando y por eso es bastante más amable toda la película. No es necesario ver a Hit Girl arrancándole la cabeza a Madre Rusia para que su combate sea espectacular. Eso sí, los cambios sustanciales en el final con el Hijoputa y de Hit Girl hacen que será difícil lidiar con una tercera visión del cómic.
Mi conclusión viene siendo que la secuela de la película es mejor que la secuela del cómic. La segunda película mantiene más y mejor el espíritu desenfadado que tenía la primera, mientras que el cómic fue bastante más rupturista y sin vuelta atrás con la premisa inicial del mismo. Si de los primeros volúmenes creo que el cómic era mejor ahora pienso que se han girado las tornas y es más recomendable la segunda película que el segundo cómic.
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