Hace unos años Mark Millar y John Romita Jr. Montaron un divertimento fuera del Universo Marvel que tanto dominan ambos, y de ahí nació Kick Ass. Obra sin demasiadas pretensiones y ligerita, y que tampoco debió hacer demasiado ruido en su día. Hasta que la maquinaria hollywoodiense, ávida de buscar personajes superheróicos tan de moda, puso sus garras encima. Así, sin comerlo ni beberlo ambos autores se encontraron con un éxito inesperado y la lógica dicta que había que seguir explotando el material, y convertirlo directamente en franquicia, aunque se tuviese dudas del recorrido de la misma.
No es que el primer Kick Ass no pudiera tener continuación. Sí es una historia cerrada, pero los personajes de más caldao pueden perfectamente volver a ser utilizados. Lo que no sé es si Millar puede insistir en lo mismo y que tenga cosas que decir. Recordemos ahora el primer tomo de Kick Ass, donde David Lizewski decide probar ser un superhéroe para encontrarse con la dolorosa realidad. Pero ya entonces el guionista escocés se encontraba que su primera idea no tenía mucho recorrido y tenía que tirar al final de personajes y tópicos superheroicos (con la molona Hit Girl a la cabeza) para acabar la historia, aunque bien se pueda ver como traición a su historia.
Asi que no sabemos muy bien que pretende Millar. Parece que los primeros capítulos quieren devolvernos al David del principio de la historia, obviando el baño de sangre en que se convirtió el clímax de entonces. Lizewski vuelve a patrullar por las calles y la consecuencia lógica es terminar creando su propia Liga de la Justicia. Grupo de vigilantes, que se han unido bajo el nombre de Justicia Forever. Éstos tienen algunos conceptos originales (cristianos renacidos, padres con hijos desaparecidos…) y se ahonda un poco en el espíritu idealista que tenía en origen la obra. El hecho que el grupo funcione como una simple patrulla de vigilancia, que utilicen el dinero para ayudar a la gente, o hacer de voluntarios… Eso sí, la cosa se nota que no tiene la misma frescura que la primera parte. Porque Millar como suele no sabe estarse quieto con sus tics mequetrefes. El meter a un amigo de David en el grupo para hacer una coña, el constante vocabulario provocativo y la necesidad de violencia gratuita, y en definitiva, escribir lo que él no piensa. Hay un intento en convertir al Capitán Barras y Estrellas en el Capitan América (obvio) de su grupo. Y hace un personaje idealista no es el fuerte del guionista, así que nunca consigue que el personaje nos guste e imbuya su espíritu tanto como se supone.
También es cierto que en estos capítulos echamos de menos al personaje más molón de la historia. Hit Girl apenas tiene incidencia en la historia, pues su padre adoptivo la tiene reprimida y fuera del juego superheroico. Fue el personaje más reconocible de la primera entrega y el que más huella dejó, pero insisto: Hit Girl no tiene cabida en esta historia. Con Hit Girl Justicia Eterna no existe, es una niña de diez años capaz de cargarse a cualquiera. Con Hit Girl se acaba la premisa “Vestirse de superhéroe en el mundo normal” porque ella ya es una superheroina. Por eso Millar la tiene que dejar fuera del juego, mientras quiera seguir explotando la premisa inicial.
Porque si en el primer volumen la idea se trunca con la aparición de los verdaderos superhéroes, aquí se termina olvidando por completo con la aparición de los supervillanos. Sí, igual que la aparición de un grupo de superhéroes la llegada de supervillanos parece la evolución lógica de la serie. Pero a Millar se le va la pinza. Olvidate si alguna vez salió el concepto “mundo real” hablando de Kick Ass, porque el guionista tiene ahora libertad para ser un cafre. Y siempre que puede ser cafre Millar supera las expectativas. Como lo que más llamó la atención de la obra en su día fue el insano nivel de violencia que había, Millar tiene la oportunidad de doblar las apuestas. Los supervillanos pasan a ser una panda de sádicos, viciosos y enfermos que no se mueven con un ápice de cordura. Que disparan a niños a la cara, violan en grupo a la ex de Kick Ass o decapitan a un perro para ponerlo en la cara de su dueño (¡!) Millar provocando en estado puro. Que es supercool llamar a villano el Hijoputa y a su grupo los megacabrones tóxicos. ¿Realismo? ¡No! Bueno, de hecho el personaje de Madre Rusia es ya definitorio de lo que quiere Millar. Es directamente una villana con superpoderes, capaz de cargarse a una decena de policías con sus propias manos, y esperando el enfrentamiento final con Hit girl, que ahora sí, en este nuevo contexto sí va a tener el contexto que necesitaba para volver a molar.
Por eso a partir de aquí, Millar sigue jugando a dos bandas que ya no van a funcionar nunca más. El intentar jugar de nuevo la carta realista con la policía deteniendo a enmascarados y el sacrificio de su padre ya no consigue transmitirnos nada. De hecho el funeral del mismo solo es antesala de otra escena de acción (quizás la mejor de la serie) y el esperado clímax… se trata de un enfrentamiento a campo abierto en pleno Times Square. Contrasta el profesional combate entre Madre Rusia y Hit Girl con la riña de niñatos que es lo que parecen los dos verdaderos antagonistas.
Pero en fin. Que todas las armas que hicieron interesante a Quick Ass en su inicio (idealismo quijotesco, referencias frikis y humor divertido) se han visto enterrado por lo superficial. Un Manto de violencia que ya es marca de fábrica de la saga y los típicos intentos superficiales de Millar por querer molar mucho con ideas, diálogos y ocurrencias vergonzosamente impactantes.
La traslación a la gran pantalla era un hecho incluso antes de empezar a escribir el segundo volumen, así que en poco tiempo nos encontramos con kick ass: con un par. Que sigue dejando a esta franquicia como líder indiscutible en títulos idiotas. Aunque Matthew Vaugh dejó su sitio en busca de mejores oropeles el sello que dejó en la primera película sigue presente en ésta, siendo la película igual de entretenida y divertida que la primera. Ya advertimos en su día que quizás en la película buscaron un producto bastante más superficial que el cómic, sobresaliendo un lado humorístico y semiparódico. Aquí van a intentar hacer lo mismo.
Uno de los problemas que tiene el cómic lo van a intentar subsanar en la película. El hecho que Hit Girl no tenga importancia en la historia hasta el final era un follón en la película, pues es el personaje más recordado. Para ello se inventan un subargumento en que Mindy intenta conectar con sus amigas de instituto, para encontrarse el típico grupito de chicas populares que le dan la espalda. Suena tan mal como parece. La intentona es buena pero es que realmente no aporta nada bueno, y encima tiran por el lado más escatológico posible (el cacapota es una idea a olvidar inmeditamente, sí) Además el personaje se va a encontrar con el problema adolescente. La actriz que la interpreta ha crecido lo suficiente para considerarla adolescente… y se pierde la gracia de la niña armada con metralleta. El impacto no es igual de original y agresivo por lo que Hit Girl pierde bastante impacto visual.
Por el resto pasa como en la antigua película, se mantiene la historia en rasgos generales pero mitigando los momentos más agresivo y suavizando el lenguaje. Haciéndolo más amable en definitiva, cosa que no me parece mal, ante las barrabasadas de Millar. Estos cambios a veces se cargan directamente personajes (Jim Carrey haciendo bromas sádicas como el capitán Barras y Estrellas es insultante al personaje) en especial a Chris, que pasa de ser un hijoputa sádico y enfermizo a un payasete con ganas de gloria pero bastante patético en la realidad. Pero mira, yo es un cambio que agradezco, porque el sadismo por sadismo me pone enfermo.
Lo mismo me pasa en las batallas finales, donde la violencia se mitiga y sobre todo se hace más ligera y accesible. No se toma demasiado en serio todo lo que está pasando y por eso es bastante más amable toda la película. No es necesario ver a Hit Girl arrancándole la cabeza a Madre Rusia para que su combate sea espectacular. Eso sí, los cambios sustanciales en el final con el Hijoputa y de Hit Girl hacen que será difícil lidiar con una tercera visión del cómic.
Mi conclusión viene siendo que la secuela de la película es mejor que la secuela del cómic. La segunda película mantiene más y mejor el espíritu desenfadado que tenía la primera, mientras que el cómic fue bastante más rupturista y sin vuelta atrás con la premisa inicial del mismo. Si de los primeros volúmenes creo que el cómic era mejor ahora pienso que se han girado las tornas y es más recomendable la segunda película que el segundo cómic.
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