Nos encontramos con una temporada con muchos interrogantes a priori de manera inesperada. Los dos gigantes de la Liga Española se encuentran con unos nuevos proyectos y tienen que asimilar y amoldarse a sus respectivos nuevos clubs. Si con Mourinho quemando naves a final de campaña estaba cantada la llegada de un nuevo entrenador en Madrid, la fatídica enfermedad de Tito Vilanova nos pilló a todos desprevenidos y por eso la contratación del Tata Martino fue sorpresiva y estimulante para conocer qué puede aportar al sistema típico del Barça.
El Barcelona es esclavo de su propia idiosincrasia. Juego de posición del 70%, técnica exquisita por encima de fondo físico y conservadurismo con el balón. La propuesta de Guardiola se convirtió en legendaria y es normal que haya dejado una losa en el club. El año pasado, con Tito Vilanova, el equipo se paseó literalmente por la Liga, teniendo en Messi el al alfa y omega de ello, pero sí se notaban síntomas alarmantes de agotamiento de la propuesta: previsibilidad absoluta, jugadores encorsetados hasta el ridículo y una alarmante transición defensiva que convertía al equipo, Messi aparte, en no competitivo contra las grandes potencias del continente.
Con Vilanova el sistema no parecía tener maniobra de cambio. Habría variaciones, pero a fin de cuentas el del Lleida estuvo demasiado cerca en los éxitos como para renegar de su propio sistema. Con Martino se abre opciones en este aspecto. El discurso seguirá siendo el mismo (más posesión que el rival y jugar en campo contrario) pero sí hay matices respecto a lo que quería hacer Vilanova. Mayor ritmo de juego, y menos conservadurismo. Si el Barça tiene que empezar a dejar de pensar que Xavi les asegura la pelota, el técnico argentino parece haber encontrado en Cesc el jugador franquicia. Si Cesc en el Pepsistema se sentía frustrado por no tener la capacidad técnica suficiente para jugar en el campo culé, parece que ahora empieza como el hombre fuerte, regido por un juego más vertical, más de ida y vuelta y con más mordiente de lo que vivíamos el año pasado. Ha empezado como un tiro sí, pero tampoco nos podemos fiar de él, que ya ha habido dos años que se ha bajado del carro en las dos próximas campañas.
Sin duda alguna la novedad máxima, más allá de Martino, la vamos a encontrar en Neymar. El brasileño parece haber nacido para ser crack y juntar a dos estrellas como el ex del santos con Messi, pues asusta a cualquiera, eso es inevitable. Neymar tiene una magia brasileña indudable, parece que flota jugando con el balón y más allá de su uno contra uno, sus movimientos y paredes made in Brasil van a ser una salvajada en el Barça. Supone un salto exponencial a lo que ofrecía el Barça en ataque, que era Messi y luego el desierto. El Rosarino fagocita tanto a sus compañeros que terminó convirtiendo en cero a Villa, Alexis, Pedro, Tello… Neymar debería estar por encima de todos ellos, y esperemos que le den más cancha que ser “el jugador abierto a la izquierda para que Messi tenga espacios” porque si no nos perderíamos a uno de los jugadores a seguir en los próximos años.
Pero con la contratación galáctica de Rosell el equipo se quedó cojo en otros cambios, que sin duda necesitaba con más ahínco. La transición defensiva de este equipo es indigna de un equipo de primer nivel. Cualquier equipo que consiga salir con un poco de desparpajo, apretarle arriba, o irse con gente, le hace un roto al Barça. Con solo Busquets, (imperial majestuoso, lo que quieran. Pero solo) intentando achicar y Xavi, iniesta viendo pasar a jugadores a su lado, llegar a la portería de Valdés ya no es utopía. Piqué y Mascherano, a la postre los únicos centrales fiables, deben multiplicarse por mil para que defensivamente el equipo no sea un coladero. Martino, conocedor de que su equipo atrás es queso gruyere, insiste en intentar perder la pelota muy arriba y ejercer una presión inmediata, recuperando la pelota lo antes posible. Puede ser buena idea y le está funcionando en un principio, pero no parece de largo recorrido. Una vez que se acabe la activación de la novedad del nuevo técnico veremos si jugadores como Messi. Neymar o Iniesta van a morder en seguida, pues no está en su naturaleza.
En definitiva el mismo Barça con un lavado de cara, donde Martino intenta imprimir su propia personalidad sin salirse de la idiosincrasia culé. No sabemos si el híbrido terminará teniendo efecto o se caerá con el equipo. De lo único que no dudamos es que con Messi este equipo siempre estará en condiciones de tocar techo. Y si Neymar se puede sumar sin perder parte de su juego… pues ya ni te cuento.
El Madrid tiene un cambio aún más rupturista. Mourinho salió disparado al club que más le quiere, dejando enemistades desde el capitán hasta el utillero. Y la apuesta de Florentino fue exactamente opuesta a lo que ofrecía el técnico de Setúbal. Se traen de París a Carlo Ancelotti. Si uno piensa en Ancelotti como entrenador le viene una palabra. Lento. Lo que no es necesariamente malo. Es un técnico que apuesta por un futbol combinativo, ordenado, asentado en el campo contrario y mezclando juego en corto y juego en largo. Bien jugado, como con cualquier sistema, puede ser precioso y efectivo. Pero venimos de un gigante en transiciones rápidas, quizás lo mejor que hemos visto nunca. Así que parece que este cambio de discurso va contra natura con los jugadores que cuenta. Di María, Ozil, sobre todo Cristiano Ronaldo… han sido dioses corriendo con espacios, y ahora decides restárselo por decisión propia. Es algo rarito.
De todas maneras la maquinaria blanca se va a mover para arropar la idea de Carleto. En especial con la estrategia perdida hace años en Chanmartín, como es potenciar el mercado nacional. La llegada de Isco es paradigmática. El mejor jugador español que no está en los grandes. Isco va a ser una maravilla. Es un jugador con una calidad técnica infinita, que puede mirar al centro del campo culé a la cara e incluso como fantasista y de cara al arco es más resolutivo. Va a terminar siendo un referente para la próxima década. El y Modric, cada día más importante, son capitales para la idea de juego del italiano y dominar el juego por la posesión en lugar que por la transición. Illarramendi también viene con esa intención. Ha sido pagado a precio de oro, la verdad, pero tiene la vítola de ser el heredero de Xabi Alonso como mediocentro y también añade calidad y sobretodo seguridad a la circulación de balón
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Así, con todo esto montado, parece que se perfila las intenciones de Ancelotti y se es coherente con las mismas. Hasta que a Florentino se le cruzan los cables y paga 100 millones por Gareth Bale. No lo voy a criticar, ha llegado con el caché de jugadorazo extraordinario y lo será por algo (yo lo última vez que me fijé en él todavía era lateral izquierdo asi que…) Pero en definitiva es un superclase que domina espacios, que tiene una velocidad inaudita y un perfecto golpeo de balón desde las grandes distancias. O sea un jugador más de Mourinho que de Ancelotti. No parece que espacios para aprovechar su velocidad sea algo que vaya a encontrar con facilidad (aquí hay algo de falsedad, porque el Milan de Ancelotti era de los mejores equipos que he visto en mezclar juego en corto y en largo, Pirlo mediante) Así que Bale ha parecido más capricho que la guinda del pastel. Y si encima pierden a un jugador tan delicioso y determinante como Ozil, pues aún peor. No es que Ozil sea “posesión con seguridad” que busca Ancelotti, pero es una maravilla verlo jugar y el rey de las asistencias, así que a la postre es un crack que tienen que echar de menos sí o sí en el Madrid.
Así que el giro de 180 grados que propone el Madrid tiene sus sombras. Centrales inmensos al espacio ahora juegan encerrados en su área. La necesidad de jugar con mucho tocón deja muy tocada la transición defensiva, donde apenas hay ningún jugador que se quede a fijar. Han salido jugadores abrelatas para los partidos menores (Ozil por su calidad, Higuaín por su intensidad continua) y se apuesta por la cantera, sin saber si va a tener lo suficiente para revulsivo. Y sobre todo se minimiza el impacto de Cristiano Ronaldo, que parece que solo quieren que incida arriba (incluso como delantero) cuando el año pasado dio su último salto competitivo abarcando la zona del diez y jugando como nunca. Y que Cristiano pierda importancia dentro del juego del Madrid no puede ser de ninguna manera buena noticia, aunque se quiera construir un esqueleto detrás suyo. Ancelotti va a necesitar tiempo para que sus conceptos e ideas cuajen. Y el año pasado ya se vio que Madrid y Barça no pueden permitirse tiempo sin descolgarse de la Liga.
Vamos a los mundanos o no tanto. Con los interrogantes que se plantean con los cambios en los grandes se podría esperar que se recortasen las diferencias a priori. Pero la crisis galopante en el futbol español está haciendo mella de manera inevitable. Y los equipos están perdiendo calidad diferencial de manera contundente. Falcao, Soldado, Negredo, Navas, Joaquín… todo jugador en equipos de clase media que ha despuntado se ha ido a buscar oropeles en zonas mejores, así que parece que las diferencias serán iguales si no mayores que otros años.
El talento que queda en España está en los banquillos y entre ellos pocos como Simeone. El Atlético que ha creado el Cholo es cosa muy seria. Uno de los equipos que mejor defiende del continente, sin excepción. Duro, aguerrido, ordenado… es evidente que la baja de Falcao debe ser impresionante, porque el tigre pasa por ser el nueve del momento. Para suplirle se han traído a Villa, que es de lo mejor que puede pillar en el mercado el Atlético, pero que a la fuerza estará por detrás del colombiano. Villa lleva tres años viviendo a la sombra de Messi y abandonando la posición del nueve, así que hay dudas si puede volver a ser el tipo determinante del Valencia. Aunque podamos preveer que el Guaje sea poquito para llevar todo el peso de la delantera colchonera tiene un lujo de acompañante. Diego Costa la va rompiendo cada año. Es un jugador fabuloso. Intensidad, velocidad en espacios, juego de espaldas… un delantero completísimo y muy coherente con la idea de esfuerzo del entrenador argentino.
Además el Atlético, cada vez más pleno de confianza, sigue sumando mejoras en su equipo. Con Costa ya amenazan en profundidad, pero el paso delante del centro del campo con Koke y Arda Turan jugando a un nivel combinativo impresionante consigue también margen de maniobra a la hora de jugar en estático. Hombre, no creo que les pueda aguantar el tipo toda la liga a los grandes, pero la construcción de este equipo es altamente estimulante.
Djukic también viene de ser un entrenador a tener en cuenta. Llega a Valencia con algunas ideas establecidas claras. Pero la casa che es una jaula de grillos. No es posible imponer ideas particulares como el serbio en un vestuario en que cada uno va por su lado. Guaita, Rami o Mathieu ya han puesto el grito en el cielo y no hay paz institucional en ningún momento. Las ideas de Miroslav parecen atractivas, pero se está quedando a medio camino de todo. Quiere jugar más arriba, pero no encuentra una salida de balón convincente. Y si ya el año pasado parecía limitadito arriba, más allá de las rupturas de Soldado, pues perder a su nueve hace que la cosa vaya aún a menos. Postiga es el nueve portugués que nunca ha metido goles y ni Canales, el Banega irregular de siempre, Feghouli… nada asusta. A la postre un jugador con poca chica como Jonas es el que está sacando las castañas del fuego. Pero mucho tendrá que mejorar el Valencia para estar donde se le supone.
Equipos que otros años han sorprendido tienen la ceja escéptica encima. La Real Sociedad mantiene el bloque, exceptuando a Illarramendi pero perdió a su entrenador. Y sobre todo tiene la problemática de juntar Liga y Champions y lo que suele percutir al fin de año. Además puede que la Real que acabó la temporada pasada no fuera “de verdad”. Estaban en una nube absoluta y bordaban todo tipo de juego. Esta temporada, si no pueden contraatacar se ve a Vela o Xabi Prieto con más problemas para elaborar que antaño. El Málaga ha perdido casi toda la calidad diferencial que tenía. Isco, Toulalan, DeMichelis, Joaquín, Saviola… y Pellegrini. Se han traído a Schuster que viendo el percal ha optado por incidir en la defensa del equipo y convertirse especialmente en sólido. Pero deben luchar más por la permanencia que por cuotas más altas. Los petrodólares han dado la espalda.
Entre apuestas que nos atraen destaca como cada año el Betis de Pepe Mel que sigue siendo un equipo fluído en las transiciones ofensivas como pocos y que, con el entrenador asentado desde hace tanto, sabe perfectamente a que juega. En los vecinos encontramos un cambio rupturista. Por primera vez en muchos años el Sevilla no es el equipo de Navas. Y el sevillano es quizás el jugador más desequilibrante fuera de Barça y Madrid, así que la pérdida será trágica, es lógico. Pero es una oportunidad para el Sevilla de salir del Sevilla postjuandismo. Será que le tengo demasiada fe a Emery como entrenador y se ha traído jugadores que tienen su punto. Marco Marin parecía Messi hace cuatro años. Vitolo y Jairo, más peso en Rakitic. El Sevilla será peor pero hay que verlo como una oportunidad para crecer. El Athletic intenta olvidar el último año de Bielsa y se ha traído a Valverde, lo que parece valor seguro. Ernesto es un entrenador de los buenos de verdad y tiene suficiente calidad para aportar cosas buenas a la Liga. Con Miguel Rico y Bernat Etxebarría van a intentar controlar más en el centro del campo, para que sus jugadores diferenciales tengan más peso arriba. Muniaín tiene que empezar a ponerse las pilas. Hace dos años era la gran esperanza blanca, pero ahora se ha quedado por el camino y ya le ha comido la tostada Ander Herrera, y esperate que no lo haga también Ibai. Aguirre sigue en el Espanyol y bueno, no hay propuesta más simple que la del mejicano, pero funciona y saca resultados. Aunque la baja de un talentoso Verdú debe pesar en el juego creativo de los blanquiazules. Y la más estimulante hasta ahora viene de segunda. El Villarreal es equipo que nunca debería habernos abandonado. Vuelve a su lugar con sus ideas muy claras, siendo fiel a sí mismo. Su 4-4-2 con delanteros móviles y hábiles y con un centro del campo rápido y atractivo. Jugadores como Cani y sobretodo Bruno deberían haber pisado la selección.
El resto de equipo pues un incógnita de hacia dónde pueden ir. Desde el estimulante Rayo que con todo lo que ha perdido no sabemos si podrá mantener su idea de juego, a equipitos que tiene que demostrar cosas. Almería y Elche parece que les falta empaque para estar en primera. El Celta ha conseguido a Luís Enrique y varios jugadores importantes, pero tiene que mejorar mucho su línea defensiva para no sufrir como antaño. Granada tiene bastante más calidad de lo que parece arriba, pero también está condenado a sufrir. Getafe, que no transmite nada, Valladolid y Levante, con entrenadores abonados al trabajo y sufrimiento, y Osasuna y Mallorca que ya han lidiado demasiadas veces con el descenso… demasiados candidatos de perfil bajo.
Ahora sí que sí. Predicciones. La Liga será para…. Messi. Vale, no es sorpresa ninguna. Puede que el Barça le cueste hacer cambios que quiera Martino, pero Messi solo se basta para ganar el 90% de los partidos, así que, a no ser que se despiste por la cercanía del mundial, no tiene freno para este equipo. Siempre que esté Messi nos vamos a ir a una Liga de 100 puntos y Ancelotti es demasiado pachorra y quiere un cambio de tono tan drástico que dudo que pueda aguantar la marcha azulgrana. Y como Cristiano deje de sentirse cómodo en esa manera de jugar… puede arda Troya otra vez. El Atlético volverá a ser tercero y con suficiencia, pero puede que haya inicio de desgaste en el Cholo con sus jugadores y que éstos bajen algo el nivel que se les está suponiendo. El cuarto puesto debe estar muy abierto. Yo me la juego y pongo al Athletic de Bilbao. Valverde ha estado lidiando con Europa tanto con el Espanyol, Athletic o Valencia, así que pienso que es bueno gestionando una plantilla sólida como la bilbaína. Por detrás pues puede ser cualquiera. Me gustaría ver a Betis y Villarreal, pero Valencia es un equipo demasiado grande para no estar en la pomada. Del descenso me cuesta mojarme. Creo que Almería tiene muy poquitas cosas para estar en Primera y Málaga ha “olvidado” sufrir y puede pasarlo mal. El Rayo sería una mala noticia, pero la propuesta suicida de Jémez necesita una calidad individual, que cada verano va a perder. Repasaremos notas cuando toque
5 comentarios:
La liga nos ha dado una lección. Si se trabaja y se cree, se puede. Ése el pensamiento que ha llevado al Cholo Simeone y al Atlético de Madrid a terminar como campeón de Liga, diez años después de que el Valencia de Benítez rompiese el duopolio Barça Madrid. Algo que parecía imposible que fuese a suceder en la época de Cristiano Ronaldo y Leo Messi. Para más inri, a pesar de que los grandes iniciaban nuevos proyectos los dos en algún momento de la temporada han mostrado buen nivel. Lo que vengo a decir que no es que esta Liga sea demérito de los grandes si no que el Atlético de Madrid es un inmenso campeón con todas las letras.
“partido a partido” Ésta es la coletilla que ha acompañado a Simeone desde el principio de la Liga. A pesar de un inicio prometedor y un juego aseado no nos acabábamos de creer a los rojiblancos nunca candidatos finales al título. ¿cuánto podían durar? Sí, nos enseñaban a un equipo muy bien trabajado, con una defensa asentada y sobretodo presentaba en sociedad a Diego Costa como un delantero brutal. La baja de Falcao se presuponía definitiva. Villa era un ilusionante reemplazo, pero pronto se vería que aportaba más en juego entre puntas, que en definición y peligro, donde murió en diciembre de 2011. Pero a cambio apareció el delantero de Lagarto, que se ha destapado de manera increíble. Domina con aparatosa facilidad todos los atributos físicos de un delantero. El choque del juego directo, la brutal zancada en la caída a bandas, la potencia en sus contraataques. Es cualquier cosa menos fino jugando (sus regates y su definición parece incluso torpe, aunque efectiva) , pero su determinación está fuera de toda duda. La catarsis de este buen Atlético de Madrid la tendrá con la toma del Santiago Bernabéu, en un partido en que Simeone destroza por completo el planteamiento de Ancelotti. A este equipo había que tomárselo en serio de verdad.
Una de las grandes aptitudes del Cholo es hacer crecer a sus jugadores de manera exponencial. El caso de Diego Costa es significativo, pero prácticamente todo el equipo va a pasar por ese proceso. Pero tenemos que pararnos en otros nombres. Courtois ya demostró ser el mejor portero de la Liga pasada. En ésta se convertirá en el mejor portero del mundo. Sin miramientos. Miranda hace un trabajo defensivo, y da un poso y tranquilidad a su defensa como no se recuerda. O Koke, que prometía como el típico jugador de buen toque en el centro del campo, pero que el Cholo lo ha corregido y aumentado en un maestro de transiciones y enorme asistente.
De todas maneras las dudas seguían. Con el duro enfrentamiento en la Copa del Rey con el Madrid, parecía que el equipo se caía en Liga. Simeone pareció invertir tiempo en poder introducir a Diego en el equipo para aumentar su juego posicional ante defensas cerradas, pero no le salió bien y en verdad parecía que el Atlético estaba a punto de claudicar, en el momento en que tuviese que compaginar Liga y Champions. Lo meritorio de este equipo ya se escapa a la lógica. No solo dio su mejor nivel en Europa, si no que supo aguantar el arreón final casi sin fuerzas. Con los jugadores al borde de la extenuación, perdiendo por el camino buena parte del poderío ofensivo, y basándose en las porterías a cero y un impresionante oficio a balón parado mantuvo la distancia hasta las últimas jornadas. Dos tropezones cuando ya veían la línea de meta les obligó al más difícil todavía: Tener que jugarse la Liga en la última jornada en el Camp Nou. Fue el partido que demostró quien era el auténtico campeón. A pesar de las adversidades en su contra, con la lesión de sus dos mejores hombres y un inverosímil gol en contra, el equipo tuvo la suficiente fortaleza mental para rehacerse, someter al Barça en el mismo Camp Nou, conseguir el gol del empate necesario (como no, en jugada a balón parado) y defenderlo sin pasar ningún apuro ante Messi y compañía. El Atlético de Madrid había conseguido la proeza.
Los candidatos al título han tenido ambos un temporada imperfecta. Con momentos en que fueron los mejores del campeonato junto a otros que dieron vergüenza ajena. Les diferencia, por supuesto el progreso de ambos. EL Barcelona ha tenido una trayectoria claramente descendente. El Tata Martino, que se encontró de repente en un proyecto que no era suyo, quiso cambiar cosas en un principio en el Barça. Tenía la intención de hacer un Barcelona más físico, más vertical, que recuperase la presión arriba y fuese algo más directo. Por supuesto se topó con la sombra de Guardiola. A pesar de que los resultados le ratificaban y sacaba lo mejor de jugadores como Alexis o Neymar, había una corriente que opinaba que se estaba alejando demasiado del estilo de juego combinativo del Barcelona. Recibía críticas injustas, como que dosificaba demasiado a Xavi, perdía la posesión aún ganando 4-0, o se echaba para atrás para mantener el resultado contra el Madrid. Los números acompañaban (también porque Valdés disfrazaba la ya sabida escasa capacidad defensiva del equipo), pero una espada de Damocles se cernía sobre Martino, que no conseguía hacer avanzar al equipo hacia una idea de juego determinada. Daba un paso adelante y dos atrás. Por momentos parecía que Neymar iba a ser la sensación de la Liga como que termina siendo usado como un Pedro de la vida.
En éstas se lesiona Leo Messi. Es una prueba de fuego, pero Martino reacciona bien. Se coge a Cesc, que hace dos meses de locura jugando de falso nueve. Cesc es lo que quiere Martino. Movilidad, contundencia y determinación. Un juego mucho más directo que el horizantilismo que comanda Messi. Con Cesc ahí, Alexis y Pedro vuelven a ser los puñales por banda que deben, y mejoran mucho su rendimiento. Fábregas le estaba dando la Liga al Barcelona. Pero vuelve Leo Messi, que como ha de ser es indiscutible. Y vuelve el modelo Messi. Leo de nueve, inmóvil en el área, juego lento de circulación sin desbordar a nadie. Iniesta tuvo un mes mágico y disfrazó el bajón de juego colectivo. Porque Neymar no terminó de acoplarse a jugar con Leo Messi. El brasileño necesita moverse por zonas interiores, no estar fijo en la banda y Leo le come el espacio. Hasta el punto que lo desterraron a banda derecha donde da más bien poco al equipo. Porque Cesc, como cada año se terminó cayendo, yo creo que también influenciado por como perdió esa jerarquía que se había ganado en el campo, y volver al interior le mató, porque jugar ahí “a lo Barça” es todo lo contrario que él siente como futbolista. Y porque la transición defensiva del Barça ya sabemos lo que es. Solo Piqué tiene unos registros defensivos notables. El resto de la la línea es un despropósito que no sabe ni colocarse cuando el rival da dos pases seguidos.
Martino iba perdiendo progresivamente el crédito, porque al final le tocó claudicar y olvidarse de sus intenciones de cambio. Entregado otra vez a Xavi. Que sí es decadente, horizontal y una vuelta al pasado, pero que culpa tiene el de Terrassa que a la hora de la verdad su grandeza sea superior a la intermitencia de Iniesta o las piernas de Cesc. Terminó siendo el Barcelona de Vilanova, solo que con un Messi más mundano. Leo, tras la lesión volvió bien fisícamente, pero mentalmente se le vio fatigado, harto de un equipo que no le ofrece ninguna ventaja, y cansado de tener que buscárselas por sí mismo. Sus números de finalizador siguen siendo tremendos, eso lo va a tener siempre, pero parece que su impacto en el terreno de juego podía ser minimizado por primera vez en cinco años. Hasta que llegó el Bernabéu y dejó la última exhibición del Rosarino. Con un Madrid que llegaba a sentenciar la Liga y jugando de manera muy superior , se topó con la mejor versión de Messi (encontrando espacios por primera en toda la temporada, cierto) que destrozó sistemáticamente el partido y volvió a meter al Barça en la lucha.
Para rematar las malas sensaciones de la temporada, las lesiones de Victor Valdés y Gerard Piqué terminaron siendo decisivas, tanto en Champions como en Liga. Sin Valdés y Piqué el Barça terminó pareciendo simplemente un engendro. Porque no tenían salida de balón desde atrás, y su juego era en definitiva antinatural. Salía ensuciado desde el principio y no conseguía transmitir nada. Los últimos partidos del Barça son para no verlos. Una pesadilla absoluta, donde Martino, dando la Liga por perdida y con los dos pies fuera del equipo, ya no trabajaba ni siquiera un sistema ofensivo lógico. Era básicamente subidas de Alves por la banda y centros al área. En serio. Alves centrando a tios de 1,60 era la única opción ofensiva que mostraba este equipo. De manera harto injusta llegaron con posibilidades reales de campeonar, y reconozco que me hubiese dolido mucho que al final hubiese ganado la Liga un equipo que no acabó ni al 30% de su potencial. Se esperan reestructuraciones profundas en Can Barça, aunque habrá que ver en qué queda al final todo con Luis Enrique. Que la sombra de Guardiola sigue siendo alargada.
Ancelotti sí que planeaba un cambio de estilo respecto al último Madrid, y le iba a costar su tiempo conseguirlo. La verdad es que empezó dando palos de ciego que le podían haber costado el puesto. Empezó con un 4-2-3-1 enamorado de Isco, pero al no contar con Alonso al inicio de la temporada tuvo que improvisar una dupla Khedira Modric que era todo menos consistente. El equipo se partía considerablemente, Isco le robaba espacio en la media punta a Ronaldo y Benzema, Bale no estaba acoplado y la defensa (con un Ramos desastroso) era incapaz de frenar las acometidas del rival que llegaban con todos los espacios del mundo. El Madrid no se descolgó de la pugna pues básicamente por suerte. Ganó puntos que no mereció porque era un muy mal equipo por entonces. La llegada de Alonso aligeró la cosa, mejoró solo su presencia el posicionamiento de todo el equipo y ganó poso. Modric empezaba a mostrase como lo que terminará siendo, el centrocampista de la Liga, y el sacrificio de Isco parecía acertado, porque ayudaba a crecer a Benzema, y sobretodo desataba a Ronaldo, que por fin podía abandonar la banda y mostrar un nivel de juego alucinante, quizás el mejor de su carrera con lo que eso quiere decir.
Otro contratiempo volvería a cambiar el equipo de Ancelotti. En diciembre Khedira se lesiona para lo que queda de temporada. Y parecía una pieza clave en este Madrid. Ancelotti reinventa al equipo. Intenta volver al 4-2-3-1, pero ya está visto que ese sistema recorta a Modric y a la BBC así que no le sirve. Y se inventa el movimiento de Di María como interior izquierdo. Inauditamente es certero, porque el rosarino no le sobra capacidad de trabajo y sacrificio. Lo mismo te hace el esfuerzo de quedarse de lateral como desdoblar a Cristiano por fuera cuando va a buscar el área. Y nos demuestra que cuanto más atrás juega el jugador es más seguro. Si el año pasado terminamos hartos de sus centros precipitados desde derecha , jugando de interior nos ha demostrado la imagen más madura de Di Maria.
Con esa disposición Ancelotti parece encontrar su equipo. Equilibrado, seguro y sin concesiones. El enorme crecimiento individual de la defensa ayuda a que buena parte de la Liga parezca inexpugnable. Un control absoluto de todos los partidos, en los que el rival no tiene grietas a las que agarrarse. Es cierto que le faltaba algo de fluidez e imaginación en ataque, pero con los bichos que tiene arriba era de imaginar que terminarían volcando el marcador. Tras su lesión Cristiano no volvió al mismo nivel que en diciembre, pero ya sabemos la altura de la que estamos hablando. Y Bale, que siempre parece que va por libre, que no parece muy conectado al juego… pues ha demostrado una capacidad de resolución tan productiva que es de otro mundo. Éste es tío determinante de los de verdad.
Todo hacía presagiar que el Madrid iba como un tiro a ganar la Liga. Era el equipo que mejor futbol, y más equilibrado estaba haciendo en la Liga y no parecía haber fisuras. Pero el Atleti lo maniató en el Calderón y luego vino el partido del Barça, el partido donde perdió la Liga. El Real Madrid olvidó todos los ajustes defensivos con la intención de conseguir una victoria holgada ante un Barça en descomposición. Sí consiguió crear peligro, voltear el partido y dejar grogui a los culés, pero a cambio de convertirse en un correcalles y dejar el partido del año que Messi tuvo más espacio. El diez argentino se bastó para destrozar el partido con un gol inventado y un pase a Neymar antológico que terminó de decantarlo. Unido a la derrota en Sevilla del partido posterior el Madrid se alejaba de la Liga. Tuvo oportunidad para reengancharse, pero el orgasmo de Munich alejó sus atenciones y desde luego terminó por perder el interés por la competición de manera indolente. La Champions enmascara un horrible final de campaña, pero que estos partidos sin ganas no enmasacaren que el Madrid ha ido por el camino correcto y que el año que viene debería seguir creciendo.
Vamos con el resto. EL Athletic de Bilbao ha quedado cuarto de manera meritoria y con grandes números, demostrando que Valverde es un entrenador versátil e inteligente. Cuando parecía que su apuesta sería por el toque de centrocampista, como la que dejó en Valencia, miró la plantilla y entendió que la intensidad, presión loca y correr como demonios le venía mejor a ese equipo, así que dio un giro de 180 grados, se cargó a Beñat por Fran Rico y el equipo empezó a crecer. Luego, la segunda vuelta de Aduriz ha sido tremenda, al nivel de los Llorente de antaño, y sirvió para refrendar la posición. Solo el Sevilla ha terminado siendo candidato a disputarla. Emery hizo algo igual de parecido a Valverde, pero mucho más radical. Se había juntado con unos jugadores talentosos en la media punta, pero el equipo no acababa de funcionar, así que se cansó y tiro del sentido contrario. Defensa en el área y patadones arriba, de manera abusiva. Se beneficiaba del nivelazo que han tenido sus hombres de ataque. Bacca ha sido unos de los delanteros potentes del año, pero lo de Rakitic ha estado por encima de todo lo esperado. Se ha convertido en una máquina de filtrar contraataques que parecía Messut Ozil.
Una alegría es volver a contar con el Villarreal de siempre. Empezó la liga como una de las sensaciones. Juego atrevido, rápido y combinativo. Con mucha técnica y delantero rápidos y habilidosos. En Honor de la verdad se ha caído mucho en la segunda vuelta, pero es injusto juzgarle sin pensar que han subido este año. Su participación en la Uefa es un éxito extraordinario. La Real Sociedad también ha funcionado por momentos. Si el año pasado acabó siendo el gran outsider, este año ha bajado un peldaño. Antaño dominaba todos los parámetros del juego, mientras éste mantiene sus especialista en el contragolpe, co una delantera que es de Champions, pero no tiene el mismo nivel a la hora de llevar el peso del partido.
Del resto de equipos el Valencia empezó francamente mal. Djukic se equivocó prácticamente en todo e hizo bueno a Pellegrino. Con la llegada de Pizzi tiraron de mucha intensidad, y partidos a cara de perro. Mejoraron pero parece una apuesta cortoplacista. EL Espanyol o el Levante dieron lo que se esperaba de ellos. Un buen nivel físico y mentalidad luchadora digna de sus técnicos que les basta para no sufrir. El Celta fue una sorpresa positiva. Empezó de manera dubitativa, pero ha terminado siendo uno de los equipos que más han crecido en su fútbol, con un Rafinha que va a dar que hablar bastante. EL Rayo sigue siendo el equipo más underground. Jemez sigue con sus ideas extremistas, frikis incluso, de jugar el balón como si estuviesen en el Barça. Les ha costado puntos y actuaciones lamentables. Pero creer en una idea es positivo y ha sido el equipo que mejor ha acabado el campeonato.
Y por debajo muchos equipos sufriendo. Tampoco podía ser de otras maneras, pues equipos como Elche, Granada, Almería no pueden reunir una calidad acorde a su categoría. Su gran aval es el trabajo de sus entrenadores. El Getafe sí parecía tener más calidad atesorada, pero es un equipo que transmite poquísimo y ha estado a las puertas de irse a segunda. Finalmente baja un clásico, que me duele muchísimo como el Osasuna. Y eso que Gracia había cambiado por un toque sosegada la agresividad típica rojilla, que a la hora de la verdad echó en falta. El Valladolid ha demostrado no tener calidad para estar en primera, a pesar de presentar en sociedad a Javi Guerra. y finalmente un Betis que atesora buenos nombres, pero es el típico equipo que entra en vorágine negativa y que ya no puede revertir psicológicamente la situación. No nos engañemos, la Liga será peor sin las visitas al Villamarin y al Sadar.
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