El año pasado el Bayern de Munich se coronó como el mejor equipo del mundo. Ganó todas las competiciones ganables en territorio alemán, destrozó hasta las migajas al Fc Barcelona en semifinales y agarró la orejona en el último minuto frente al Borussia. No contentos con eso fichó al mejor jugador de su rival y al entrenador más estimulante para seguir con un proyecto ganador. No hay duda que son el rival a batir para todos en esta competición. Ahora mismo tienen la certeza de poder mirar a todos por encima del hombro, ante un panorama de aspirantes entre los que más o menos empiezan todos nuevos proyectos (incluído el propio Bayern) Lo que convierte a esta Champions en un verdadero campo de minas.
Empezamos por los bávaros que ya los tenemos presentes y como digo son los principales favoritos. La verdad es que al principio se le encontraron peros al equipo de Guardiola, pero poco a poco, paso a paso, ha ido perfilándose para ser la misma máquina de jugar al fútbol y sobre todo ganar del año pasado. Para conseguir aproximarse a su idea de fútbol Guardiola ha tenido que hacer movimientos extraños. El que más convertir a Phillip Lahm en centrocampista. El otrora gran lateral alemán se ha puesto el traje bien de interior, bien de mediocentro y le ha funcionado a la perfección por una razón muy sencilla: es el futbolista del no riesgo que busca Guardiola. Si piensas en los centrocampistas del campeón de Europa todos tenían unas condiciones físicas, de recorrido y verticalidad que no casaban en exceso con las ideas de Guardiola, que ha empezado por aquí a cambiarlas. Lahm va a ser “su Xavi”. Aquel futbolista que defiende con la posesión de balón y que asegura no tener ninguna pérdida tonta. A esta filosofía se van a sumar pronto Thiago Alcantara, que para algo viene de la cultura Barça (aunque se salga un poco del perfil masía) y que está sorprendiendo en Alemania, y sobre todo Toni Kroos. Kroos se va demostrando como uno de los jugadores más inteligentes de Alemania. Si su principio parecía un diez a lo Ballack, ya en su vuelta a Munich dominaba la pausa y ahora ha sido el jugador que mejor se ha adaptado del año pasado a este para jugar de interior y mantener posesión y circulación de balón como base. La verdad es que Toni ha crecido mucho. Destaca que la lesión de Schwensteiger le ha venido “bien” a Guardiola para conseguir de su centro del campo lo que quería. No hubiese sido fácil la metamorfosis si un jugador de la jerarquía de Bastian hubiese estado en el campo.
¿significa esto que el Bayern de Guardiola ya es como el Bayern de Guardiola? Pues todavía tendrá que tomar muchos petit suisse para llegar a aquel nivel. No tiene el monopolio total del juego que tuvo aquel equipo y en transiciones se les puede hacer daño porque su defensa está un poco por debajo de nivel. Con Lahm en el centro del campo el lateral es para Rafinha, lo que es un ligero bajón de nivel y sus centrales son demasiado pesados para jugar a campo abierto (aunque Boateng está sorprendiendo gratamente) Dante además, es muy dado a dejar el error tonto.
Delante tampoco se transmite las mismas sensaciones que había en Barcelona. Por la razón más simple del mundo: no está Leo Messi. Pero eso no significa nada demasiado malo, porque las opciones que tiene arriba Pep son casi infinitas. El ataque ha de ser forzosamente diferente porque aquí el mejor jugador del equipo es un jugador 100% de banda. Ribery, que no quiso saber nada de irse al centro, es jugador de encontrar línea de fondo, así que mimetizar los movimientos de falso nueve de su época azulgrana no tiene sentido. Por lógica juega Mandzukic, que es un nueve bastante completo o Muller. En la otra banda ojo a Gotze, jugador maravilloso que tras superar una lesión está haciendo poco a poco el equipo cada vez más suyo. Un jugador muy Silva, de tener una pachorra a la hora de pararse dentro del área y decidir que da gusto verle jugar. Gotze, diagonales de Muller, la determinación de Robben… hablamos quizás de la mejor delantera del mundo.
En primera línea se van a encontrar al eterno Arsenal de siempre. Y sí, digo de siempre porque aunque este año han querido dar un paso adelante y están disputando de verdad la Premier… ya parecen caer en sus vicios habituales. Si algo había cambiado en el Arsenal este año tenía nombres y apellidos. Messut Ozil. El extraordinario crack alemán salía por la puerta de atrás del Real Madrid y recalaba en el equipo de Wenger, cosa que le iría al pelo que decían los analistas. Bien sería por la ilusión por tener un crack en sus filas, bien por el extraordinario momento de forma con el que comenzó Aaron Ramsay, bien por las aportaciones de Giroud, parecía que el Arsenal este año era “de verdad”. Que se lo creía y que iba a competir a todos los campos. En un grupo de grupos realmente infernal tuvo que dar la cara contra Rafa Benítez y contra el subcampeón de Europa y salió airoso, sabiendo arremangarse y jugar con fuerza e intensidad, evidentes debes del equipo durante demasiados años. La llegada de un jugador tan normalito como Flamini hizo bien al equipo, que parece que por fin contaba con un centro del campo consistente. Solo su parsimonia en el último partido donde no pareció priorizar la importancia del ser primero de grupo le restó credibilidad, quedando emparejado con el coco del grupo.
Desde entonces los de Wenger han caído un poco. Siguen estando arriba en la Premier, porque ningún equipo ha acabado de romperla, pero ha demostrado evidentes signos de debilidad contra los grandes. A Giroud se le pasó el momento de forma, Walcott y Ramsay cayeron lesionados y Wenger volvió a lo suyo. Juntar a muchos tocones pero a costa de perder profundidad y consistencia. Y hay que mirar al gran fichaje del año. Ozil está resultando un bluff bastante evidente. Si que todos los años en el Madrid tardaba en despertar pero aquí siendo cabeza de cartel debería tomar más responsabilidades. Y cuando las toma se equivoca o le equivocan. EN el Madrid se le acusaba de su desidia a la hora de ayudar a subir la bola. Parece que Wenger le ha pedido eso y ha demostrado que no es lo suyo. Perdidas irresponsables en campo propio que le han costado goles a su equipo demuestra que quizás el gran Mesut es un invento de Mourinho: por encima de todo un jugador de contragolpe donde sí hace exhibiciones viendo huecos donde nadie los ve.
Así que ahora mismo la balanza se decanta bastante para los bávaros, a pesar que Ribery no será de la partida en el primer partido. Pero lo que a unos le sobra, determinación, mentalidad ganadora parece que los de Wenger no lo van a tener nunca.
Siguiendo por las islas es verdad que todos los equipos están bastante verdes. Ha sido un año de cambios de proyecto y quizás por eso está resultando un campeonato tan abierto. Empezaremos por el que le ha ido peor y subiremos. El Manchester United tenía su primer año postFerguson y era evidente que no iba a ser fácil. Lo que está siendo es traumático. David Moyes llegó con el aval de ser el mejor entrenador de la Premier. Pero no es Alex Ferguson. Parece que ha querido empezar a cambiar el típico juego de los red devils… y no le ha salido. Su intención es tener un juego más masticado, menos vertical y de bandas a lo que lleva jugando el Manchester los últimos veinticinco años. Vale, que tengas suerte David. Evidentemente no le ha salido. Ha intentado priorizar a jugadores como Kagawa o el recién fichado Fellaini para ordenar el equipo, pero el gran alma del United ha sido siempre el golpeo. Con armas tan poderosas como Rooney y Van Persie arriba no parece que sea preciso lo que busca Moyes. La lesión del holandés, que el año pasado le ganó la liga solo a su equipo, ha sido brutal para los intereses de Moyes, porque sin resultado que llegasen no había manera de creer en el cambio y el entrenador terminaba perdiendo crédito frente a los jugadores. Porque una vez abandonada la inercia positiva de RVP uno se da cuenta que Ferguson hacía milagros con sus jugadores. Que más allá de sus dos delanterazos el equipo es bastante flojito. Valencia, Young, Kagawa, Cleverley, Vidic, Rafael o Evans no estarían en las mejores plantillas de la Premier. Solo un buen Carrick (que a mi siempre me ha parecido vital en este equipo) y el emergente Januszak están tirando de un carro demasiado cargado por la sombra de Ferguson. El fichaje de Mata es un plus de calidad pero no podrá jugar Champions y vuelve a ser un jugador de horizontalidad, que pega poco con los artilleros de arriba. Veremos como funciona.
Con todos los problemas que está teniendo veremos como le va en Europa. En principio su plan puede ser más válido fuera de las islas, donde se juega a un ritmo más lento, pero falta ver si la plantilla todavía cree en esto. Su rival será débil, el Olimpiakos. Aunque los de Michel sorprendieron en la fase de grupos con un equipo que jugaba bastante bien al fútbol y que eliminó al Benfica. La baja de su mejor jugador, el delantero griego de nombre impronunciable que se fue a la Premier sí puede ser determinante para el devenir de la eliminatoria.
Si seguimos para arriba nos topamos con El Chelsea. Mourinho ha vuelto al banquillo donde es más querido, aunque haya perdido mucho nivel respecto a la casa blanca. Sinceramente, la plantilla del Chelsea no parecía demasiado competitiva, a pesar de que venía de ganar Champions hace dos años y Uefa el pasado. Aún así parece bastante objetivo que hombres como Terry, Lampard, Cole o Torres ya han pasado sus mejores partidos, y otros recambios como David Luiz, Ramires o Cahill no están dando el nivel top que se les supone. Pero Mourinho es capaz de sacar competitividad de una piedra. Es cierto que le ha costado lo suyo, sobre todo por la poca creatividad en el centro del campo. Un Lampard viejuno, un Obi Mikel eternamente decepcionante o un Ramires que ni es ni puede ser mediocentro no dan lo suficiente para crear en el centro del cmapo. Así que a la hora de la verdad Mourinho va a tener bastante claro hacia donde tirar: repliegue atrás y búsqueda de contra. Así ha ganado a todos los grandes de la Premier y está líder de la misma. Es lógico. Es la manera en que Terry y Cahill pueden ser competitivos, replegaditos atrás, y todos sabemos que Mourinho es un genio en el contraataque. Hasta el punto de no importarle perder al jugador más combinativo como Mata, sin sitio en su equipo necesitado de gente de sacrificio defensivo. Y ahí, inesperadamente, Oscar y sobretodo Willian han demostrado mucha más implicación que el asturiano.
EL mayor argumento competitivo que tiene Mourinho es evidente. Eden Hazard puede ser el jugador más en forma de la actualidad. Está en un mes imparable. Juega a una velocidad y una capacidad de regate extraordinaria y es primera alternativa tanto con campo por delante como contra un rival encerrado. La verdad es que a pocos nos sorprende que con Mourinho haya dado el salto cualitativo que se le llevaba esperando desde hace tiempo. Si Hazard es lo mejor que va a encontrar el Chelsea es evidente que tiene un déficit en la posición de nueve. Torres y Etóo se reparten los minutos y los dos se quedan cortitos. Parece evidente que para jugar a la contra la zancada de Torres (Etóo ha perdido toda la velocidad que en su día fue marca de fábrica) debería ser mejor opción. Pero es que Fernando no ve puerta ni a la de tres. Con Etóo parece que siempre está más cerca del gol. Es un cazagoles consumado, aunque le cueste horrores desbordar como lo hacía entonces. Ante un mal día de Hazard, y si el contrario se adelantase, los blues pueden y deben tener problemas con un centro del campo tan poco creativo y con el déficit en el gol.
A priori tendrán un rival asequible, el Galatasaray. Pero cuidado con los turcos que ya el año pasado pusieron en un aprieto durante veinte minutos al Madrid y éste se han llevado por delante a una demasiado conservadora Juventus. Por pura lógica son más débiles pero siguen teniendo a esos jugadores made in Champions como Drogba (a Sneijder lo veo acabadete, pero él fue quien se cargó a la Vecchia Signora) y el morbo de Mancini en el banquillo. Y ver a Didier Drogba en Stanford Bridge va a ser muy emotivo.
El cuarto equipo inglés es parte de la eliminatoria más impactante de estos octavos de final. El Manchester City lleva siendo el nuevo rico de Europa ya demasiado tiempo para seguir fracasando continuamente en Europa. Para ello se quitaron de encima al lastre Mancini y han fichado a Manuel Pellegrini. No en vano el ingeniero ha competido en Champions con Villarreal y Málaga más allá de lo esperable. El chileno ha construido un equipo eminentemente ofensivo, quizás demasiado. Con la llegada de Negredo, Navas y Fernandinho este año se ha convertido en el equipo más goleador del continente, aún a costa de tener una mínima estabilidad. El míster lejos de frenarlo ahonda en esto. Juega con su clásico 4-2-2-2 solo cambiado por Navas y tiene seis jugadores pendientes en todo momento de atacar. Los mediocentros son Touré y Fernandinho y ambos son más de pisar área rival que propia. Negredo y el Kun (o Dzeko en menor medida) se entienden arriba, y Nasri y Silva, junto a Navas, son los enganches, evidentemente sin regreso defensivo ninguno. Así que parece que está cogido con alfileres, pero por ahora el Viva la Vida le va bien a Pellegrini. Cuando se juntan Nasri, Silva el Kun y Touré son capaces de desarbolar a cualquiera y tienen una capacidad ofensiva que se pueden medir a cualquiera. Para la Premier le está valiendo pero en sus enfrentamientos contra los rivales de entidad (entre ellos el Munich) han dejado demasiados interrogantes sobre si esta versión ultraofensiva va a ser válida.
Y rival de entidad es lo que se va a encontrar en estos octavos desde el principio. El Barcelona va a medir la vara de los blue. Y llevamos diciendo ya año y medio que el Barça está en estertores de su proyecto y que ya no es lo mismo, y es verdad todo… pero tienen el culo pelado de competir. El Barça de Martino a estas alturas está a medias en todo. Toda la temporada ha sido definirse en plazos cortos. Si el técnico rosarino no pudo confeccionar su plantilla y tuvo que jugar con lo que tiene, luego hay que sumarse las continuas idas y venidas de Messi y/o Neymar, que hacen que ambos jugadores no hayan podido jugar juntos todo lo que deberían. La lesión de más de dos meses de Messi debería haber sido una noticia terrible, pero al contrario vimos al mejor Barça del año. Cesc cogió las riendas del equipo, jugando en la posición de Messi y vamos, el chico se ha salido. Ha sido muy determinante en este plazo y ha dejado el pabellón muy alto. El “Barça de Cesc” es un equipo de ritmo más alto y más vertical. Pedro y Alexis ofrecen su mejor versión a la hora de hacer diagonales y llegar a portería.
Pero claro, Messi vuelve y todo equipo con él es mejor que sin él. Es febrero y Martino ve que tiene que empezar otra vez de cero. Cesc ha merecido crédito, pero no es la primera vez que deja tirado al equipo en lo gordo del campeonato. Pero Martino parece que está dispuesto a apostar por él. Quiere jugar con Messi arriba y que Cesc siga llegando a esa zona, lo que suena bien, pero cualquier pelota perdida es un drama. El Barcelona es el equipo que peor transición defensiva tiene de la élite, y con este sistema en lugar de suavizarla la agrava por completo. Con una pérdida se encuentra que solo Busquets (en una temporada ramplona) y un Xavi inexistente en defensa son obstáculos hasta llegar a la defensa culé, donde Piqué habitualmente tiene que hacer milagros defensivos. Cualquiera que haya visto jugar al Touré del City saliva de imaginárselo cruzar este medio del campo.
Una solución que se ha sacado de la manga en las últimas semanas es colocar a Iniesta en el extremo izquierdo, que es donde mejor ha jugado en las últimas temporadas. Se pierden cosas, profundidad, gol… pero se gana un oasis allí arriba de fútbol para descansar muy arriba, juntarse y minimizar los riesgos de una pérdida a más de ochenta metros de su portería. Lo que no sabemos es cuanto le va a durar la inspiración al de Fuentealbilla. A fin de cuentas el equipo con el que ha terminado Martino es el mismo que el de Vilanova, y ya sabemos como acabó aquello. De todas maneras aquí pasa lo de siempre. Este Barcelona tiene muchos defectos, algunos irresolubles, pero mientras siga teniendo a Leo Messi, que encima viene descansado y con una chispa especial, va a estar cerca de ser favorito en casi cualquier emparejamiento.
El equipo que ahora ejerce de nuevo rico en Europa es el Paris San Germain, decidido a ser alguien importante en Europa. Ya el año pasado mostró su potencial en Europa, aunque al final ni chicha ni limoná, y su eliminatoria contra el Barça fue bastante ramplona. Este año, con Ancelotti siguiendo a Florentino se han traído a Laurent Blanc, que tiene pinta de ser un entrenador extraordinario. Sin miramientos, los de Blanc es uno de los equipos que mejor funciona del continente. El año pasado se basaba en su dominio brutal en las áreas. Thiago Silva tiranizaba la propia y el supercrack Ibrahimovic se bastaba para crearlo todo arriba. Blanc que no es tonto no ha perdido esto último y aún lo ha potenciado, rodeando a Ibra de jugadores muy coherentes con él. El ejemplo válido es Cavani, que como nueve de referencia es un Higuaín y se puede quedar un poquito corto para la élite. Pero jugando con Ibra, empieza en la derecha y rellena el área cuando Ibra cae, que cae siempre. Una jugada muy simple, pero muy coherente con ambos jugadores y que también vale para Lavezzi (aunque sea a costa de dejar fuera a un tío tan desequilibrante como Lucas Moura)
Quizás detrás el impacto Silva no es tan fuerte como el año pasado porque Blanc, al contrario de Ancelloti, no defiende en su área si no más arriba. Esto se debe a que el francés donde ha dado un salto cualitativo es en el centro del campo. Hay que fijar la vista inevitablemente en Verratti, que se le está poniendo una cara de Xabi Alonso que asusta. Su firmeza, y exhibición a la hora de sacar el balón y de mover el equipo a su antojo es extraordinaria. De igual manera Blanc lo rodea de manera muy ordenada. Thiago Motta, como guardaespaldas y Matuidi como todoterreno para todo, Cuando el centro del campo del PSG funciona el equipo juega a su antojo a la altura que ellos quieren y encuentran a Ibra como enganche con facilidad. Y funciona siempre. Por juego, por jugadores, por entrenador el PSG se está ganando un lugar entre los favoritos de la competición. Solo esos intangibles como una Liga poco competitiva o el miedo histórico pueden alejarnos de la realidad actual.
Su eliminatoria contra el Leverkusen parece de las más desequilibradas. Los de Bayer llegaron hasta aquí gracias a un excepcional arranque de temporada, que les han dado el segundo puesto en la Bundesliga y les ayudó a deshacerse de Real Sociedad y Shaktar. Pero actualmente la sensación es que se han caído un poco. Su mejor jugador, Kiessling, las ve cuadradas desde principio de año, y tiene buenos mimbres como el coreano Son o el veterano Rolfes, pero la sensación que su techo son los octavos es inevitable.
Si el Leverkusen sigue siendo segundo se debe principalmente al infortunio que está pasando el Borussia de Dortmund. Los de Jurgen Klopp han vivido un infierno desde principio de temporada. El juego primoroso de los subcampeones de Europa se veía reforzado por ser una mezcla entre el juego rápido, vertical y primoroso de los amarillos junto a la pausa y capacidad de parar el juego de sus jugadores fetiche. Por distintas causas este año se han quedado sin Mario Gotze ni Gundogan. El genio alemán era capital para conseguir y encontrar ese momento de parón que hacía llegar a todo el equipo arriba y que convertía en mejor equipo a Reus y compañía. Para suplir a Gotze Klopp ha sido coherente con sus ideas y se ha traído a Mkitharian y Aubameyang. Y no hay jugadores más verticales en Europa. El francés es una bala como pocas se han visto, y el mediapunta es un jugador mucho más simple que sus compañeros. Solo tienen en la cabeza la portería rival y la llegada de segunda línea. Viendo el percal es Reus el jugador que intenta ofrecer una pausa necesaria arriba, lo que va considerablemente contra natura con un jugador como él, que está dando bastante menos que otros años.
La baja de Gundogan por lesión a su manera es tan importante como la de Gotze. Pues era todo lo contrario en otra zona del campo. Era el jugador que encontraba el pase de inmediato y que hacía que cualquier ataque pareciese un contraataque. Sahin ya nos ha demostrado que no tiene esa velocidad de reacción y por eso parece más fácil frenar ahora al Dortmund que hace nueve meses. Su salida o es más lenta o es más sucia.
Parece que los estoy poniendo de vuelta y media, y es cierto que en su liga no están para nada, pero siguen siendo jugadores determinantes. Empezando por el mejor nueve de Europa, un Reus que puede rajar cualquier defensa, Hummels que cuando está on fire es de lo más atractivo de Europa. Un portero infravalorado, buenos laterales, una gran presión arriba… que este equipo enamoró a Europa hace menos de un año y no se han olvidado de jugar al fútbol. Sufrieron para estar aquí, en un grupo de verdad terrible, pero ahora van a pagar cara su derrota ante cualquiera.
Su rival, el Zenit de San Petersburgo es el que menos ha hecho para estar aquí. En un grupo con poca historia, se clasificó con apenas cinco puntos, aunque dejó a un clásico como el Porto fuera. Creo yo que más por demérito portugués. Los del Zenit tampoco tienen más que aportar que lo de siempre. Un Danny que funciona como mediapunta, pero que cada año es más insignificante. Además ya sabemos lo mal que le sienta a los clubs del este el parón invernal, que hace que lleguen tras tres meses sin competir, por lo que veo bastante imposible que puedan soportar el ritmo altísimo de los de Dortmund.
Alemania también ha puesto cuatro equipos en octavos. El Schalke 04 seguramente es el menos fiable de todos. Es un equipo extraño, con jugadores de talento, pero que no sabe muy bien a qué juega. Draxler es un jugador que hay que tener muy en cuenta. Pertenece a la gran hornada de mediapuntas alemanes, y solo le faltan un par de año para ponerse a la altura de los Gotze y los Ozil. La verdad es que Draxler es medio equipo alemán. En él se basa toda la calidad, el desborde e imaginación de este equipo. Luego Huntelaar se le supone una garantía arriba, pero ya no es lo que fue y es un nueve que necesita un buen juego por detrás.
¿por qué digo que es un equipo que no sabe muy bien a lo que juega? Porque no tiene muy claro que tienen que hacer en cada momento. Tienen jugadores muy lentos atrás, pero les gusta jugar a transitar… lo que tiene poco sentido. Es habitual pillar al equipo a mitad de camino de ninguna parte y en las transiciones no es difícil pillarles desarmados. Lo que debería ser un campo abierto para Cristiano Ronaldo y compañía.
Y digo debería, porque este Real Madrid ha cambiado tanto del año pasado a éste que no parece el mismo equipo. Si en los años anteriores Mourinho había conseguido uno de los mejores contragolpes de la historia eso no parece interesarle a su nuevo entrenador. Ancelotti es un entrenador que antepone la seguridad a cualquier otro aspecto del juego y eso es lo que está construyendo en Chanmartín. La verdad es que al italiano le ha costado una barbaridad armar a su equipo. Empezó jugando muy mal al fútbol, con unos centrales culones en un nivel bastante paupérrimo, sin Xabi Alonso y con Khedira como mediocentro y con Isco en la mediapunta. Excepto Isco a nivel individual nada funcionó como debía. Cuando recuperó al Tolosarra sirvió para liberar a Khedira y pasó al 4-3-3, que duró poco pues el alemán se lesionó para el resto de la temporada.
Ancelotti estaba teniendo un problema irresoluble. Su equipo se partía por completo con cuatro jugadores sin retorno, dejando un mediocentro Alonso-Modric que dejaba transitar a cualquiera por su lado. El Madrid era una máquina de regalar ocasiones de gol, y al contrario que el año pasado no les salía a cuenta el intercambio de golpes, porque el ritmo pausado que busca Ancelotti se hace notar en el random de ocasiones de los blancos. Si con Mou el equipo era capaz de ser un torbellino, de llegar por todas partes y rematar trece veces en cuarenta minuntos, Carlo busca más masticar la jugada y evitar las pérdidas, aunque sea a costa de frenar a su equipo constantemente. Algo que se veía como contraproducente para Cristiano Ronaldo, pero que inesperadamente el portugués ha aceptado de buen grado. Demuestra que es tan bueno corriendo al espacio como lanzando paredes de espaldas, ha jugado a un nivel extraterrestre que ha mantenido a su equipo en los peores momentos.
Finalmente Ancelotti ha terminado encontrando a su equipo. Ha tenido que sacrificar a Isco, que estaba jugando como un animal, pero que suponía un agujero defensivo. Y como decimos para Ancelotti la seguridad es lo mejor. Ha vuelto al 4-3-3 con la inesperada figura de Di Maria en el medio. Es un acierto. El argentino otra cosa no, pero intensidad, sacrificio y kilómetros le sobran. Ponerlo en la banda de Cristiano y Marcelo libera a los dos defensivamente y eso es meritorio. Yo tampoco veía capaz a Di Maria de tener juego de centrocampista pero está respondiendo bien. Aunque aquí quien parte la pana de verdad es Luka Modric. Si el croata no es el centrocampista del año poco le falta. Ya no es solo su extraordinaria conducción, su facilidad para mover a su equipa a su antojo, su disparo desde fuera del área. Es lo mucho que abarca en el campo, su implicación defensiva… hoy día es más importante incluso que un Alonso algo cascadete y ayuda a mantener el equipo compacto en todo momento. Si sumamos un Ramos que está volviendo y un Pepe a un gran nivel que les permite adelantar la defensa como antaño, tenemos por fin a un equipo fiable y muy Ancelottiano, al que tienes que sufrir lo indecible para conseguir hacerle una oportunidad. No es que ellos sean un aladid de la creatividad y del juego ofensivo, pero la determinación cara a puerta de Ronaldo y Bale deberían decantar eliminatorias.
Para acabar, el otro equipo de Madrid, que es una de las sorpresas del año y que hay ganas de verlos disputar Champions. El Cholo Simeone tiene un perfil Champions que asusta. Seguramente hablamos del equipo que mejor defiende de toda Europa. Cuando se ponen en plan “aquí no pasa nadie” lo consiguen. Es mérito indispensable del Cholo. Todos hemos visto jugar a Godin, Luis Filipe o Miranda otros años y tener fallos considerables. Fallos que hoy día son inimaginable. Y además cuentan con el que posibliemente a día de doy es el mejor portero de Europa. Thibaut Courtois está haciendo milagros extraordinarios en las pocas veces que su equipo no es fiable.
Pero claro, un equipo no solo debe defender y la verdad es que delante se han encontrado con un animal competitivo como Diego Costa. El hispanobrasileño ha sido uno de los jugadores de la Liga, sacando puntos por sí mismo, con una potencia demoledora y unos números que están muy por encima de lo que esperábamos cuando sabíamos que Falcao dejaba al equipo. Su sustituto fue Villa, que la verdad es que se ha quedado un poquito corto en esa posición de enlace. Mal que nos pese, por la edad, la suplencia en Can Barça o la terrible lesión del mundialito, el Guaje ya no es lo que era y aunque ha aportado en esa posición por detrás del punta parece que no le llega para ser competitivo. Un Raúl García que aporta una cuota de gol importante y la recuperación del brasileño Diego se antojan razonables alternativas para esa posición.
Contra el Atleti un clásico como el Milan. Ya sabemos el esperpento que son los rossoneri todos los años. Éste ya Allegri ha perdido toda esperanza de sacar algo positivo y están haciendo una temporado horrible. Un clásico como Clarence Seedorf ha cogido al equipo. Como siempre tiene jugadores que tienen talento. Balloteli puede sacarte un gol de la nada. Montolivo debería saber mover el equipo. Y Kaka y Robinho, que ya sabemos que no puedes fiarte de ellos para una campaña entera pueden tener un día brillante y liársela a cualquiera. Pero la defensa sigue siendo el ridículo, propenso ya no al fallo, si no al cataclismo. Y si la solución ha de ser fichar a Rami pues… en la antípodas de lo que decía del Psg, por juego, entrenador o jugadores no puedes pensar que puedan competir contra nadie. Pero los intangibles históricos o el aura de San Siro están de parte de los milanistas. Ya lo hemos visto demasiadas veces estos últimos años.
domingo, febrero 23
domingo, febrero 16
TERRORISMO CONTRA HOMELAND
Yo estuve allí. Cuando la voluntad del hombre fue débil.
Homeland fue un shock en su primera temporada. Sin esperar demasiado de ella en principio se consagró hace dos años como una gran sorpresa, impactó por completo por su calidad, interés y actuaciones y se marcó un pleno en los globos de oro, llevándose un pleno de premios. Y fue justo ahí cuando las cejas escépticas se alzaron y empezaron a pronosticar una caída estrepitosa. Yo también estuve allí.
El argumento de Homeland es tan sólido como impactante. Un marine estadounidense, dado por muerto desde hace siete años, es rescatado en Afganistán y mientras todo el mundo lo recibe como un héroe de guerra una analista de la CIA, desconfía y piensa que puede ser en verdad un agente doble. Desde el principio todos le veíamos un hándicap a la serie, que va a coaccionarnos en todas las temporadas: La historia tiene muy poco recorrido. ¿Cuánto puede aguantar una trama así? Pensamos todos. Pues más de lo que nosotros mismos creíamos.
Carrie Mathison se presenta en principio como un personaje muy interesante. Puede parecer un poco increíble el escepticismo de Carrie contra Nicholas Brody. Lo hacen bien al mostrarnos que ella es bastante inestable mentalmente, tiene trastorno bipolar y no es del todo fiable en sus apreciaciones. Solo su mentor, el gran Saul Berenson, da crédito a sus ideas conspiranoicas, pero para el espectador sigue siendo una incógnita las verdaderas intenciones de Brody. Te dan una de cal y una de arena. Carrie parece tener razón en algunas cosas (códigos de Brody por la televisión, el personaje golpeando a su compañero hasta la muerte…) pero muy hábilmente nos explican y razonan los porqués (la explicación de que un hombre desesperado se convierta al Islam es muy convincente)
De hecho estos primeros capítulos las reacciones ante la vuelta de Brody son enormes. El actor, actorazo aunque al principio no me gustase, muestra de manera muy contundente la posición sesgada en la que está. Vuelve con su familia, que le había dado por muerto hace siete años. Unos hijos con los que no ha tenido contacto en su crecimiento, y una mujer que ya había dado un paso adelante en su viudedad y empezaba una relación de nuevo, se ven de golpe con el pater familia de nuevo en casa, y con Brody totalmente desnortado. Sin poder volver a una vida normal, con problemas para tener sexo o incluso dormir en su cama.
Ante el problema de estirar la trama en demasía y andar demasiado por el hilo la verdad es que lo resuelven estupendamente. Los seis primeros capítulos nos tienen efectivamente sin saber a qué atenernos en relación al personaje. Consiguen colarnos varios cliffhangers que resuelven de manera convincente sin darnos la respuesta definitiva (la vuelta de Tom Walker, el ¿suicidio? de un terrorista tras su encuentro con Brody). El movimiento de Carrie de buscar sentimentalmente a Brody puede ser polémico, a mi en su momento me gustó poco, aunque nos deja unas conversaciones a flor de piel entre ambos que van a ser marca de la serie y que nos demuestran que estamos ante dos actores en estado de gracia.
Finalmente, al final de este séptimo capítulo tenemos la confirmación: Nicholas Brody es un terrorista a las órdenes de su captor, Abu Nasir. La revelación es impactante y prepara los acontecimientos hacia el final de temporada, donde Brody va a ser el encargado de un atentado terrorista suicida contra el vicepresidente de los Estados Unidos. Nuevamente nos vuelve a dibujar a un gran personaje. El Flashback de Brody con el cariño sincero hacia el hijo de su captor da razones al cambio de bando del personaje y luego se va a incidir mucho en la relación con su familia, especialmente con su hija Dana (lo que terminará siendo contraproducente a la larga) para dar poso a su decisión, tomada aún a expensas de traicionar por el camino a Carrie-
Efectivamente la final season responde a todas las expectativas. Un capítulo intenso, con un suspense creciente ante la posibilidad del ataque terrorista, en que paso a paso se van colocando las piezas en su sitio sin que una apartada Carrie pueda impedirlo. Finalmente Abu Nasir lo ha conseguido. Tiene en su bunker a lo más florido de la política americana y un hombre bomba junto a ellos. Es la victoria definitiva. Hasta que hacen trampa.
Dos movimientos concretos dejan en coitus interruptus el último capítulo. El muy inoportuno momento en que falla el chaleco bomba por una mala conexión, y la última llamada de Dana a su padre. Ya es raro que en medio de una crisis terrorista le pasen el teléfono para hablar con su hija (imagino que todos los familiares de los presentes querrían hablar con sus allegados) pero las lágrimas de Dana ante lo que está pasando hacen recular a Brody por completo y cede en sus pretensiones terroristas. Meeeec. Sí, luego cuenta que puede ser más importante como hombre fuerte del presidente que como suicida y tiene sentido, pero se nota mucho que han hecho trampa para que la serie pudiese continuar.
Y todos estuvimos de acuerdo. “el final de la primera temporada me mató y no espero mucho de la segunda” lo tengo escrito en Twitter asi. Y esas eran las expectativas recurrentes. Empezamos a ver la serie (“la pretenciosa serie que había ganado a Breaking Bad”) esperando que, como nosotros pronosticábamos, se la pegase. Y nos dieron un contundente zas en toda la boca.
Los primeros cinco capítulos de la segunda temporada son los mejores de la serie y rivalizan con casi cualquier cosa que se les ponga delante. Lejos de jugar la carta del largo recorrido los creadores hacen saltar la banca desde el principio, con el video de Brody autoinculpándose en manos de la CIA. Ya no va a haber vuelta atrás no posibilidad de salidas en falso. Brody, ahora senador y futuro hombre fuerte del gobierno, se ve acorralado primero por los propios terroristas para sus fines y después por el cerco de la CIA, con Carrie volviendo a recuperar su perdida posición. Aquí Damian Lewis lo clava, su pose de “tigre enjaulado” es cuando realmente se sale del pellejo, y la tensión de tener que edificar mentira sobre mentira se traslada perfectamente a la pantalla. Todo desemboca en Q&R, el capítulo del interrogatorio que es una maravilla actoral. Como Carrie va minando las tozudas defensas de Brody, aunque sea a costa de sincerarse ella también, y éste termina confesando cierra uno de los mejores capítulos de los últimos años. Señores, chapeau. Nos han cerrado la boca a los que esperábamos poco de la segunda temporada.
Pero el hombre es orgulloso por naturaleza. Y a la mínima estamos a la que salta, en lugar de estar contentos porque están superando nuestras expectativas. Es cierto que a partir de aquí la serie decae algo, porque ese nivel de intensidad en el capítulo cinco era insostenible, lo que ya es excusa para mandar la serie de nuevo al garete. Y no es para tanto. Brody ofrecía más como terrorista en la sombra que como agente doble. Digamos que ahora “vive mejor” y eso mina un poco en los intereses políticos que nos van mostrando. Y la buena base que era su familia, por eso de ver como es la vuelta de un hombre siete años después, se ha ido perdiendo. Brody ya no anda ocultando mentiras, ya se portan como una familia normal y ante eso convertimos a Dana en un personaje recurrente, dándole argumentos propios que, buenos o malos, no aportan nada más que convertir a la adolescente en un personaje bastante bastante bastante insoportable. No se si he dicho suficientes veces bastante. A favor la irrupción de un secundario como Peter Quinn, agente bastante interesante a las órdenes del jefazo Estes que se muestra como un tipo bastante duro y sin miramientos.
Homeland ha dado un requiebro hacia el lado más thriller. El vicepresidente cada vez es más malo sin grises y el que Abu Nasir aparezca en Estados Unidos parece excesivo a todas luces. Aún así nos siguen dejando momentos muy meritorios. Ese Brody confesando al vicepresidente Walden que le está matando, o la redada en la sastrería de Gettisbourg. Puede que la serie nos gustase más cuando era más ambigua, pero sigue teniendo una factura impecable.
El debe grande es el capítulo de Abu Nasir. Un poco light la manera en que el villano de la serie va a caer, en una fábrica por unos militares sin nombre… es bastante anticlimático. Hasta que se redime en la final de temporada. Solo hasta entonces entendemos el sacrificio de Abu Nasir para concentrar a toda la CIA regocijándose de su victoria y aniquilarla por completo. Otra vez han vuelto a saltar la banca. Ya no solo el atentado espectacular contra la CIA, si no el vídeo de Brody que se hace público a escala internacional inculpándole de un atentado que no cometió. Nuevamente no hay vuelta atrás. Nicholas debe abandonar el país, será el terrorista más buscado del mundo y tiene que dejar a Carrie atrás, dispuesta a limpiar su nombre. Con altibajos no hay razón de peso para quejarse de esta segunda temporada.
Pero ya se ha demostrado que el crítico no olvida. Si movido por sus propios prejuicios ya ha estado quejándose mientras la cosa ha sido positiva, imagínense al primer resbalón. La tercera temporada de Homeland empieza mal, sí. Porque por pura lógica tienes que tener a Brody fuera de plano y la serie se resiente. A fin de cuentas Homeland es la historia de Nicholas Brody . En lugar de eso nos encontramos a Carrie sobreexpuesta, viendo como de manera aberrante Saúl la tira a los leones y machacando muy mucho con el drama (encima la embarazan con lo que el drama es aún más trágico) Claire Danes es una pedazo de actriz, y lo ha demostrado repetidamente, pero tiene una tendencia a la sobreactuación que hay que controlar mucho. Y darle cancha a sus trastornos mentales y meterla en un psiquiátrico no es la mejor manera. Además, para rematar la faena seguimos con subargumentos de Dana Brody. La idea de pertenecer a la familia del terrorista más buscado del mundo está bien y tiene potencial, pero al final los que estamos hartitos de Dana nos encontramos lo de siempre: la muy estúpida historia de una adolescente hostiable en grado sumo. Ha llegado el momento de pasar página, que cada minuto de metraje dedicado a la señorita es un suplicio.
Pero resulta que no, que todo lo que estaba siendo criticado y atacado hasta la saciedad (¡ya desde el primer capítulo!) era una farsa. Efectivamente Saúl no se había convertido en un cabrón de la noche a la mañana si no que tenía un plan perfectamente pensado para que Carrie cayese en desgracia y llamase así la atención de una célula terrorista que viese en ella potencial. Pues sí, señor. Nos has engañado. En lugar de quitarse el sombrero y alabar un giro argumental que nadie había visto el público sigue quejándose hasta la saciedad de la farsa montada, de que no hay acción (como si lo bueno de Homeland hasta ahora hayan sido las escenas de acción) y que todo va muy lento. Ahora resulta de Carrie y Saul son personajes que a la gente no les gustaba. Vivir para ver.
El segundo arco de la temporada se centra en Jamadi. Primero como rival y después como forzoso aliado. La brillante extorsión al iraní nos traen al mejor Saúl, con su plan calculado al milímetro. Y efectivamente la historia está trazada con mucha inteligencia, pero nos sigue faltando algo. Nos sigue faltando Nicholas Brody, el alma de la serie. Carrie no deja de nombrarlo y de moverse para limpiar su nombre, a costa de recibir un tiro si es preciso, pero a fin de cuentas, por interesante que sean los movimientos de la CIA en relación a conflictos internacionales la historia de Homeland siempre fue la de Nicholas Brody. Finalmente Saúl va a alistar al exmarine, que andaba por Caracas hecho una piltrafilla. Aquí es una de las críticas con las que más estoy de acuerdo de lo que he leído. Si en lugar de enseñarnos a Brody en el tercer capítulo se hubiesen guardado esta revelación hubiese sido un cliffhanger de manual (y luego poder contar en flashback como llego hasta allí) Sabiendo de antemano el paradero del pseudoterrorista el impacto no es tan inmediato, aunque nos prepara para la trama final.
Aunque para entonces la blogosfera ya era unánime de que la serie no tenía salvación ninguno dará su brazo a torcer y reconocerá que los últimos capítulos de esta temporada son muy muy potentes. Con Brody la intensidad se dispara hasta el infinito. Ésta es la serie que queremos ver. Además el plan de Saúl sigue encajando a la perfeccion: él puede presentarse como un héroe en Irán y llegar a las altas instancias, y ahí hacer el movimiento correcto para que sea Jamadi, el topo de Saúl, el que ocupe un lugar relevante en el poder. El gran Saúl lo tenía todo milimetrado.
Brody vuelve a demostrar que es el alma de la serie. Sus conversaciones con Carrie, o con sus compañeros de batallón, el ser consciente de su situación desesperada de no retorno, ¡incluso su despedida con Dana! Nos traen a la Homeland que siempre hemos querido. Los últimos capítulos de la temporada son más Homeland que nunca. En especial cuando consigue pasar la frontera y está en territorio hostil. La tensión se palpa en cada segundo de visionado. Y vuelve la ambigüedad que hizo a esta serie grande. Brody cambia de bando, y tiene todo el sentido del mundo. Allí es recibido como un héroe mientras en Occidente no puede salir de casa. Incluso en la CIA admiten su error ante el vaivén del exmarine… todos menos Carrie que sigue confiando hasta el final en su amante… y con acierto. Si esto no es el Homeland del que te enamoraste no sé cual será.
Al final Brody sí consigue hacer su misión e incluso consigue que Carrie lo saque de allí. ¿Podrían vivir un final feliz después de todo? Va a ser que no. En un nuevo y coherente giro de guión las altas instancias deciden (con lógica) que les vale más un Jamadi activo en irán que salvar a un terrorista público por más que se haya redimido. Es una lógica incuestionable… que acaba con la ejecución de Brody. ¿Merecía el personaje otra suerte? No lo sé, lo cierto es que al personaje no le quedaba recorrido. Nunca podría volver a la vida pública ni tener una vida normal, así que es un final más o menos consecuente. La escena de su ejecución si es especial, aunque a mí me faltó algo de emoción en la despedida entre Carrie y Brody. Su última conversación por teléfono es un poco light
Finalmente un largo, larguísimo epílogo nos muestran las intenciones de los creadores de resetear la franquicia. Sin Brody, presumiblemente sin Sal y con Carrie destinada a Oriente Medio es de esperar que la serie empiece de cero. Y sí, da miedito, porque como he repetido en distintas ocasiones Homeland es la historia de Nicholas Brody. Puedes hacer una gran serie de espías, no lo dudo y en determinados momentos de esta temporada se ha demostrado, pero ya no será la misma serie que hemos estado viendo. Pero no voy a ser como los talibanes que, si no abandonaron la serie a los primeros dos capítulos de esta temporada, ya gritan a quien quieran oírles que no piensan ver ni un segundo de la cuarta. Yo sí. A mí ya me han callado la boca dos veces en esta serie, y contento estoy que me sorprendieran para bien. A ver si en la cuarta temporada también lo consiguen.
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