domingo, febrero 16
TERRORISMO CONTRA HOMELAND
Yo estuve allí. Cuando la voluntad del hombre fue débil.
Homeland fue un shock en su primera temporada. Sin esperar demasiado de ella en principio se consagró hace dos años como una gran sorpresa, impactó por completo por su calidad, interés y actuaciones y se marcó un pleno en los globos de oro, llevándose un pleno de premios. Y fue justo ahí cuando las cejas escépticas se alzaron y empezaron a pronosticar una caída estrepitosa. Yo también estuve allí.
El argumento de Homeland es tan sólido como impactante. Un marine estadounidense, dado por muerto desde hace siete años, es rescatado en Afganistán y mientras todo el mundo lo recibe como un héroe de guerra una analista de la CIA, desconfía y piensa que puede ser en verdad un agente doble. Desde el principio todos le veíamos un hándicap a la serie, que va a coaccionarnos en todas las temporadas: La historia tiene muy poco recorrido. ¿Cuánto puede aguantar una trama así? Pensamos todos. Pues más de lo que nosotros mismos creíamos.
Carrie Mathison se presenta en principio como un personaje muy interesante. Puede parecer un poco increíble el escepticismo de Carrie contra Nicholas Brody. Lo hacen bien al mostrarnos que ella es bastante inestable mentalmente, tiene trastorno bipolar y no es del todo fiable en sus apreciaciones. Solo su mentor, el gran Saul Berenson, da crédito a sus ideas conspiranoicas, pero para el espectador sigue siendo una incógnita las verdaderas intenciones de Brody. Te dan una de cal y una de arena. Carrie parece tener razón en algunas cosas (códigos de Brody por la televisión, el personaje golpeando a su compañero hasta la muerte…) pero muy hábilmente nos explican y razonan los porqués (la explicación de que un hombre desesperado se convierta al Islam es muy convincente)
De hecho estos primeros capítulos las reacciones ante la vuelta de Brody son enormes. El actor, actorazo aunque al principio no me gustase, muestra de manera muy contundente la posición sesgada en la que está. Vuelve con su familia, que le había dado por muerto hace siete años. Unos hijos con los que no ha tenido contacto en su crecimiento, y una mujer que ya había dado un paso adelante en su viudedad y empezaba una relación de nuevo, se ven de golpe con el pater familia de nuevo en casa, y con Brody totalmente desnortado. Sin poder volver a una vida normal, con problemas para tener sexo o incluso dormir en su cama.
Ante el problema de estirar la trama en demasía y andar demasiado por el hilo la verdad es que lo resuelven estupendamente. Los seis primeros capítulos nos tienen efectivamente sin saber a qué atenernos en relación al personaje. Consiguen colarnos varios cliffhangers que resuelven de manera convincente sin darnos la respuesta definitiva (la vuelta de Tom Walker, el ¿suicidio? de un terrorista tras su encuentro con Brody). El movimiento de Carrie de buscar sentimentalmente a Brody puede ser polémico, a mi en su momento me gustó poco, aunque nos deja unas conversaciones a flor de piel entre ambos que van a ser marca de la serie y que nos demuestran que estamos ante dos actores en estado de gracia.
Finalmente, al final de este séptimo capítulo tenemos la confirmación: Nicholas Brody es un terrorista a las órdenes de su captor, Abu Nasir. La revelación es impactante y prepara los acontecimientos hacia el final de temporada, donde Brody va a ser el encargado de un atentado terrorista suicida contra el vicepresidente de los Estados Unidos. Nuevamente nos vuelve a dibujar a un gran personaje. El Flashback de Brody con el cariño sincero hacia el hijo de su captor da razones al cambio de bando del personaje y luego se va a incidir mucho en la relación con su familia, especialmente con su hija Dana (lo que terminará siendo contraproducente a la larga) para dar poso a su decisión, tomada aún a expensas de traicionar por el camino a Carrie-
Efectivamente la final season responde a todas las expectativas. Un capítulo intenso, con un suspense creciente ante la posibilidad del ataque terrorista, en que paso a paso se van colocando las piezas en su sitio sin que una apartada Carrie pueda impedirlo. Finalmente Abu Nasir lo ha conseguido. Tiene en su bunker a lo más florido de la política americana y un hombre bomba junto a ellos. Es la victoria definitiva. Hasta que hacen trampa.
Dos movimientos concretos dejan en coitus interruptus el último capítulo. El muy inoportuno momento en que falla el chaleco bomba por una mala conexión, y la última llamada de Dana a su padre. Ya es raro que en medio de una crisis terrorista le pasen el teléfono para hablar con su hija (imagino que todos los familiares de los presentes querrían hablar con sus allegados) pero las lágrimas de Dana ante lo que está pasando hacen recular a Brody por completo y cede en sus pretensiones terroristas. Meeeec. Sí, luego cuenta que puede ser más importante como hombre fuerte del presidente que como suicida y tiene sentido, pero se nota mucho que han hecho trampa para que la serie pudiese continuar.
Y todos estuvimos de acuerdo. “el final de la primera temporada me mató y no espero mucho de la segunda” lo tengo escrito en Twitter asi. Y esas eran las expectativas recurrentes. Empezamos a ver la serie (“la pretenciosa serie que había ganado a Breaking Bad”) esperando que, como nosotros pronosticábamos, se la pegase. Y nos dieron un contundente zas en toda la boca.
Los primeros cinco capítulos de la segunda temporada son los mejores de la serie y rivalizan con casi cualquier cosa que se les ponga delante. Lejos de jugar la carta del largo recorrido los creadores hacen saltar la banca desde el principio, con el video de Brody autoinculpándose en manos de la CIA. Ya no va a haber vuelta atrás no posibilidad de salidas en falso. Brody, ahora senador y futuro hombre fuerte del gobierno, se ve acorralado primero por los propios terroristas para sus fines y después por el cerco de la CIA, con Carrie volviendo a recuperar su perdida posición. Aquí Damian Lewis lo clava, su pose de “tigre enjaulado” es cuando realmente se sale del pellejo, y la tensión de tener que edificar mentira sobre mentira se traslada perfectamente a la pantalla. Todo desemboca en Q&R, el capítulo del interrogatorio que es una maravilla actoral. Como Carrie va minando las tozudas defensas de Brody, aunque sea a costa de sincerarse ella también, y éste termina confesando cierra uno de los mejores capítulos de los últimos años. Señores, chapeau. Nos han cerrado la boca a los que esperábamos poco de la segunda temporada.
Pero el hombre es orgulloso por naturaleza. Y a la mínima estamos a la que salta, en lugar de estar contentos porque están superando nuestras expectativas. Es cierto que a partir de aquí la serie decae algo, porque ese nivel de intensidad en el capítulo cinco era insostenible, lo que ya es excusa para mandar la serie de nuevo al garete. Y no es para tanto. Brody ofrecía más como terrorista en la sombra que como agente doble. Digamos que ahora “vive mejor” y eso mina un poco en los intereses políticos que nos van mostrando. Y la buena base que era su familia, por eso de ver como es la vuelta de un hombre siete años después, se ha ido perdiendo. Brody ya no anda ocultando mentiras, ya se portan como una familia normal y ante eso convertimos a Dana en un personaje recurrente, dándole argumentos propios que, buenos o malos, no aportan nada más que convertir a la adolescente en un personaje bastante bastante bastante insoportable. No se si he dicho suficientes veces bastante. A favor la irrupción de un secundario como Peter Quinn, agente bastante interesante a las órdenes del jefazo Estes que se muestra como un tipo bastante duro y sin miramientos.
Homeland ha dado un requiebro hacia el lado más thriller. El vicepresidente cada vez es más malo sin grises y el que Abu Nasir aparezca en Estados Unidos parece excesivo a todas luces. Aún así nos siguen dejando momentos muy meritorios. Ese Brody confesando al vicepresidente Walden que le está matando, o la redada en la sastrería de Gettisbourg. Puede que la serie nos gustase más cuando era más ambigua, pero sigue teniendo una factura impecable.
El debe grande es el capítulo de Abu Nasir. Un poco light la manera en que el villano de la serie va a caer, en una fábrica por unos militares sin nombre… es bastante anticlimático. Hasta que se redime en la final de temporada. Solo hasta entonces entendemos el sacrificio de Abu Nasir para concentrar a toda la CIA regocijándose de su victoria y aniquilarla por completo. Otra vez han vuelto a saltar la banca. Ya no solo el atentado espectacular contra la CIA, si no el vídeo de Brody que se hace público a escala internacional inculpándole de un atentado que no cometió. Nuevamente no hay vuelta atrás. Nicholas debe abandonar el país, será el terrorista más buscado del mundo y tiene que dejar a Carrie atrás, dispuesta a limpiar su nombre. Con altibajos no hay razón de peso para quejarse de esta segunda temporada.
Pero ya se ha demostrado que el crítico no olvida. Si movido por sus propios prejuicios ya ha estado quejándose mientras la cosa ha sido positiva, imagínense al primer resbalón. La tercera temporada de Homeland empieza mal, sí. Porque por pura lógica tienes que tener a Brody fuera de plano y la serie se resiente. A fin de cuentas Homeland es la historia de Nicholas Brody . En lugar de eso nos encontramos a Carrie sobreexpuesta, viendo como de manera aberrante Saúl la tira a los leones y machacando muy mucho con el drama (encima la embarazan con lo que el drama es aún más trágico) Claire Danes es una pedazo de actriz, y lo ha demostrado repetidamente, pero tiene una tendencia a la sobreactuación que hay que controlar mucho. Y darle cancha a sus trastornos mentales y meterla en un psiquiátrico no es la mejor manera. Además, para rematar la faena seguimos con subargumentos de Dana Brody. La idea de pertenecer a la familia del terrorista más buscado del mundo está bien y tiene potencial, pero al final los que estamos hartitos de Dana nos encontramos lo de siempre: la muy estúpida historia de una adolescente hostiable en grado sumo. Ha llegado el momento de pasar página, que cada minuto de metraje dedicado a la señorita es un suplicio.
Pero resulta que no, que todo lo que estaba siendo criticado y atacado hasta la saciedad (¡ya desde el primer capítulo!) era una farsa. Efectivamente Saúl no se había convertido en un cabrón de la noche a la mañana si no que tenía un plan perfectamente pensado para que Carrie cayese en desgracia y llamase así la atención de una célula terrorista que viese en ella potencial. Pues sí, señor. Nos has engañado. En lugar de quitarse el sombrero y alabar un giro argumental que nadie había visto el público sigue quejándose hasta la saciedad de la farsa montada, de que no hay acción (como si lo bueno de Homeland hasta ahora hayan sido las escenas de acción) y que todo va muy lento. Ahora resulta de Carrie y Saul son personajes que a la gente no les gustaba. Vivir para ver.
El segundo arco de la temporada se centra en Jamadi. Primero como rival y después como forzoso aliado. La brillante extorsión al iraní nos traen al mejor Saúl, con su plan calculado al milímetro. Y efectivamente la historia está trazada con mucha inteligencia, pero nos sigue faltando algo. Nos sigue faltando Nicholas Brody, el alma de la serie. Carrie no deja de nombrarlo y de moverse para limpiar su nombre, a costa de recibir un tiro si es preciso, pero a fin de cuentas, por interesante que sean los movimientos de la CIA en relación a conflictos internacionales la historia de Homeland siempre fue la de Nicholas Brody. Finalmente Saúl va a alistar al exmarine, que andaba por Caracas hecho una piltrafilla. Aquí es una de las críticas con las que más estoy de acuerdo de lo que he leído. Si en lugar de enseñarnos a Brody en el tercer capítulo se hubiesen guardado esta revelación hubiese sido un cliffhanger de manual (y luego poder contar en flashback como llego hasta allí) Sabiendo de antemano el paradero del pseudoterrorista el impacto no es tan inmediato, aunque nos prepara para la trama final.
Aunque para entonces la blogosfera ya era unánime de que la serie no tenía salvación ninguno dará su brazo a torcer y reconocerá que los últimos capítulos de esta temporada son muy muy potentes. Con Brody la intensidad se dispara hasta el infinito. Ésta es la serie que queremos ver. Además el plan de Saúl sigue encajando a la perfeccion: él puede presentarse como un héroe en Irán y llegar a las altas instancias, y ahí hacer el movimiento correcto para que sea Jamadi, el topo de Saúl, el que ocupe un lugar relevante en el poder. El gran Saúl lo tenía todo milimetrado.
Brody vuelve a demostrar que es el alma de la serie. Sus conversaciones con Carrie, o con sus compañeros de batallón, el ser consciente de su situación desesperada de no retorno, ¡incluso su despedida con Dana! Nos traen a la Homeland que siempre hemos querido. Los últimos capítulos de la temporada son más Homeland que nunca. En especial cuando consigue pasar la frontera y está en territorio hostil. La tensión se palpa en cada segundo de visionado. Y vuelve la ambigüedad que hizo a esta serie grande. Brody cambia de bando, y tiene todo el sentido del mundo. Allí es recibido como un héroe mientras en Occidente no puede salir de casa. Incluso en la CIA admiten su error ante el vaivén del exmarine… todos menos Carrie que sigue confiando hasta el final en su amante… y con acierto. Si esto no es el Homeland del que te enamoraste no sé cual será.
Al final Brody sí consigue hacer su misión e incluso consigue que Carrie lo saque de allí. ¿Podrían vivir un final feliz después de todo? Va a ser que no. En un nuevo y coherente giro de guión las altas instancias deciden (con lógica) que les vale más un Jamadi activo en irán que salvar a un terrorista público por más que se haya redimido. Es una lógica incuestionable… que acaba con la ejecución de Brody. ¿Merecía el personaje otra suerte? No lo sé, lo cierto es que al personaje no le quedaba recorrido. Nunca podría volver a la vida pública ni tener una vida normal, así que es un final más o menos consecuente. La escena de su ejecución si es especial, aunque a mí me faltó algo de emoción en la despedida entre Carrie y Brody. Su última conversación por teléfono es un poco light
Finalmente un largo, larguísimo epílogo nos muestran las intenciones de los creadores de resetear la franquicia. Sin Brody, presumiblemente sin Sal y con Carrie destinada a Oriente Medio es de esperar que la serie empiece de cero. Y sí, da miedito, porque como he repetido en distintas ocasiones Homeland es la historia de Nicholas Brody. Puedes hacer una gran serie de espías, no lo dudo y en determinados momentos de esta temporada se ha demostrado, pero ya no será la misma serie que hemos estado viendo. Pero no voy a ser como los talibanes que, si no abandonaron la serie a los primeros dos capítulos de esta temporada, ya gritan a quien quieran oírles que no piensan ver ni un segundo de la cuarta. Yo sí. A mí ya me han callado la boca dos veces en esta serie, y contento estoy que me sorprendieran para bien. A ver si en la cuarta temporada también lo consiguen.
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