El año pasado el Bayern de Munich se coronó como el mejor equipo del mundo. Ganó todas las competiciones ganables en territorio alemán, destrozó hasta las migajas al Fc Barcelona en semifinales y agarró la orejona en el último minuto frente al Borussia. No contentos con eso fichó al mejor jugador de su rival y al entrenador más estimulante para seguir con un proyecto ganador. No hay duda que son el rival a batir para todos en esta competición. Ahora mismo tienen la certeza de poder mirar a todos por encima del hombro, ante un panorama de aspirantes entre los que más o menos empiezan todos nuevos proyectos (incluído el propio Bayern) Lo que convierte a esta Champions en un verdadero campo de minas.
Empezamos por los bávaros que ya los tenemos presentes y como digo son los principales favoritos. La verdad es que al principio se le encontraron peros al equipo de Guardiola, pero poco a poco, paso a paso, ha ido perfilándose para ser la misma máquina de jugar al fútbol y sobre todo ganar del año pasado. Para conseguir aproximarse a su idea de fútbol Guardiola ha tenido que hacer movimientos extraños. El que más convertir a Phillip Lahm en centrocampista. El otrora gran lateral alemán se ha puesto el traje bien de interior, bien de mediocentro y le ha funcionado a la perfección por una razón muy sencilla: es el futbolista del no riesgo que busca Guardiola. Si piensas en los centrocampistas del campeón de Europa todos tenían unas condiciones físicas, de recorrido y verticalidad que no casaban en exceso con las ideas de Guardiola, que ha empezado por aquí a cambiarlas. Lahm va a ser “su Xavi”. Aquel futbolista que defiende con la posesión de balón y que asegura no tener ninguna pérdida tonta. A esta filosofía se van a sumar pronto Thiago Alcantara, que para algo viene de la cultura Barça (aunque se salga un poco del perfil masía) y que está sorprendiendo en Alemania, y sobre todo Toni Kroos. Kroos se va demostrando como uno de los jugadores más inteligentes de Alemania. Si su principio parecía un diez a lo Ballack, ya en su vuelta a Munich dominaba la pausa y ahora ha sido el jugador que mejor se ha adaptado del año pasado a este para jugar de interior y mantener posesión y circulación de balón como base. La verdad es que Toni ha crecido mucho. Destaca que la lesión de Schwensteiger le ha venido “bien” a Guardiola para conseguir de su centro del campo lo que quería. No hubiese sido fácil la metamorfosis si un jugador de la jerarquía de Bastian hubiese estado en el campo.
¿significa esto que el Bayern de Guardiola ya es como el Bayern de Guardiola? Pues todavía tendrá que tomar muchos petit suisse para llegar a aquel nivel. No tiene el monopolio total del juego que tuvo aquel equipo y en transiciones se les puede hacer daño porque su defensa está un poco por debajo de nivel. Con Lahm en el centro del campo el lateral es para Rafinha, lo que es un ligero bajón de nivel y sus centrales son demasiado pesados para jugar a campo abierto (aunque Boateng está sorprendiendo gratamente) Dante además, es muy dado a dejar el error tonto.
Delante tampoco se transmite las mismas sensaciones que había en Barcelona. Por la razón más simple del mundo: no está Leo Messi. Pero eso no significa nada demasiado malo, porque las opciones que tiene arriba Pep son casi infinitas. El ataque ha de ser forzosamente diferente porque aquí el mejor jugador del equipo es un jugador 100% de banda. Ribery, que no quiso saber nada de irse al centro, es jugador de encontrar línea de fondo, así que mimetizar los movimientos de falso nueve de su época azulgrana no tiene sentido. Por lógica juega Mandzukic, que es un nueve bastante completo o Muller. En la otra banda ojo a Gotze, jugador maravilloso que tras superar una lesión está haciendo poco a poco el equipo cada vez más suyo. Un jugador muy Silva, de tener una pachorra a la hora de pararse dentro del área y decidir que da gusto verle jugar. Gotze, diagonales de Muller, la determinación de Robben… hablamos quizás de la mejor delantera del mundo.
En primera línea se van a encontrar al eterno Arsenal de siempre. Y sí, digo de siempre porque aunque este año han querido dar un paso adelante y están disputando de verdad la Premier… ya parecen caer en sus vicios habituales. Si algo había cambiado en el Arsenal este año tenía nombres y apellidos. Messut Ozil. El extraordinario crack alemán salía por la puerta de atrás del Real Madrid y recalaba en el equipo de Wenger, cosa que le iría al pelo que decían los analistas. Bien sería por la ilusión por tener un crack en sus filas, bien por el extraordinario momento de forma con el que comenzó Aaron Ramsay, bien por las aportaciones de Giroud, parecía que el Arsenal este año era “de verdad”. Que se lo creía y que iba a competir a todos los campos. En un grupo de grupos realmente infernal tuvo que dar la cara contra Rafa Benítez y contra el subcampeón de Europa y salió airoso, sabiendo arremangarse y jugar con fuerza e intensidad, evidentes debes del equipo durante demasiados años. La llegada de un jugador tan normalito como Flamini hizo bien al equipo, que parece que por fin contaba con un centro del campo consistente. Solo su parsimonia en el último partido donde no pareció priorizar la importancia del ser primero de grupo le restó credibilidad, quedando emparejado con el coco del grupo.
Desde entonces los de Wenger han caído un poco. Siguen estando arriba en la Premier, porque ningún equipo ha acabado de romperla, pero ha demostrado evidentes signos de debilidad contra los grandes. A Giroud se le pasó el momento de forma, Walcott y Ramsay cayeron lesionados y Wenger volvió a lo suyo. Juntar a muchos tocones pero a costa de perder profundidad y consistencia. Y hay que mirar al gran fichaje del año. Ozil está resultando un bluff bastante evidente. Si que todos los años en el Madrid tardaba en despertar pero aquí siendo cabeza de cartel debería tomar más responsabilidades. Y cuando las toma se equivoca o le equivocan. EN el Madrid se le acusaba de su desidia a la hora de ayudar a subir la bola. Parece que Wenger le ha pedido eso y ha demostrado que no es lo suyo. Perdidas irresponsables en campo propio que le han costado goles a su equipo demuestra que quizás el gran Mesut es un invento de Mourinho: por encima de todo un jugador de contragolpe donde sí hace exhibiciones viendo huecos donde nadie los ve.
Así que ahora mismo la balanza se decanta bastante para los bávaros, a pesar que Ribery no será de la partida en el primer partido. Pero lo que a unos le sobra, determinación, mentalidad ganadora parece que los de Wenger no lo van a tener nunca.
Siguiendo por las islas es verdad que todos los equipos están bastante verdes. Ha sido un año de cambios de proyecto y quizás por eso está resultando un campeonato tan abierto. Empezaremos por el que le ha ido peor y subiremos. El Manchester United tenía su primer año postFerguson y era evidente que no iba a ser fácil. Lo que está siendo es traumático. David Moyes llegó con el aval de ser el mejor entrenador de la Premier. Pero no es Alex Ferguson. Parece que ha querido empezar a cambiar el típico juego de los red devils… y no le ha salido. Su intención es tener un juego más masticado, menos vertical y de bandas a lo que lleva jugando el Manchester los últimos veinticinco años. Vale, que tengas suerte David. Evidentemente no le ha salido. Ha intentado priorizar a jugadores como Kagawa o el recién fichado Fellaini para ordenar el equipo, pero el gran alma del United ha sido siempre el golpeo. Con armas tan poderosas como Rooney y Van Persie arriba no parece que sea preciso lo que busca Moyes. La lesión del holandés, que el año pasado le ganó la liga solo a su equipo, ha sido brutal para los intereses de Moyes, porque sin resultado que llegasen no había manera de creer en el cambio y el entrenador terminaba perdiendo crédito frente a los jugadores. Porque una vez abandonada la inercia positiva de RVP uno se da cuenta que Ferguson hacía milagros con sus jugadores. Que más allá de sus dos delanterazos el equipo es bastante flojito. Valencia, Young, Kagawa, Cleverley, Vidic, Rafael o Evans no estarían en las mejores plantillas de la Premier. Solo un buen Carrick (que a mi siempre me ha parecido vital en este equipo) y el emergente Januszak están tirando de un carro demasiado cargado por la sombra de Ferguson. El fichaje de Mata es un plus de calidad pero no podrá jugar Champions y vuelve a ser un jugador de horizontalidad, que pega poco con los artilleros de arriba. Veremos como funciona.
Con todos los problemas que está teniendo veremos como le va en Europa. En principio su plan puede ser más válido fuera de las islas, donde se juega a un ritmo más lento, pero falta ver si la plantilla todavía cree en esto. Su rival será débil, el Olimpiakos. Aunque los de Michel sorprendieron en la fase de grupos con un equipo que jugaba bastante bien al fútbol y que eliminó al Benfica. La baja de su mejor jugador, el delantero griego de nombre impronunciable que se fue a la Premier sí puede ser determinante para el devenir de la eliminatoria.
Si seguimos para arriba nos topamos con El Chelsea. Mourinho ha vuelto al banquillo donde es más querido, aunque haya perdido mucho nivel respecto a la casa blanca. Sinceramente, la plantilla del Chelsea no parecía demasiado competitiva, a pesar de que venía de ganar Champions hace dos años y Uefa el pasado. Aún así parece bastante objetivo que hombres como Terry, Lampard, Cole o Torres ya han pasado sus mejores partidos, y otros recambios como David Luiz, Ramires o Cahill no están dando el nivel top que se les supone. Pero Mourinho es capaz de sacar competitividad de una piedra. Es cierto que le ha costado lo suyo, sobre todo por la poca creatividad en el centro del campo. Un Lampard viejuno, un Obi Mikel eternamente decepcionante o un Ramires que ni es ni puede ser mediocentro no dan lo suficiente para crear en el centro del cmapo. Así que a la hora de la verdad Mourinho va a tener bastante claro hacia donde tirar: repliegue atrás y búsqueda de contra. Así ha ganado a todos los grandes de la Premier y está líder de la misma. Es lógico. Es la manera en que Terry y Cahill pueden ser competitivos, replegaditos atrás, y todos sabemos que Mourinho es un genio en el contraataque. Hasta el punto de no importarle perder al jugador más combinativo como Mata, sin sitio en su equipo necesitado de gente de sacrificio defensivo. Y ahí, inesperadamente, Oscar y sobretodo Willian han demostrado mucha más implicación que el asturiano.
EL mayor argumento competitivo que tiene Mourinho es evidente. Eden Hazard puede ser el jugador más en forma de la actualidad. Está en un mes imparable. Juega a una velocidad y una capacidad de regate extraordinaria y es primera alternativa tanto con campo por delante como contra un rival encerrado. La verdad es que a pocos nos sorprende que con Mourinho haya dado el salto cualitativo que se le llevaba esperando desde hace tiempo. Si Hazard es lo mejor que va a encontrar el Chelsea es evidente que tiene un déficit en la posición de nueve. Torres y Etóo se reparten los minutos y los dos se quedan cortitos. Parece evidente que para jugar a la contra la zancada de Torres (Etóo ha perdido toda la velocidad que en su día fue marca de fábrica) debería ser mejor opción. Pero es que Fernando no ve puerta ni a la de tres. Con Etóo parece que siempre está más cerca del gol. Es un cazagoles consumado, aunque le cueste horrores desbordar como lo hacía entonces. Ante un mal día de Hazard, y si el contrario se adelantase, los blues pueden y deben tener problemas con un centro del campo tan poco creativo y con el déficit en el gol.
A priori tendrán un rival asequible, el Galatasaray. Pero cuidado con los turcos que ya el año pasado pusieron en un aprieto durante veinte minutos al Madrid y éste se han llevado por delante a una demasiado conservadora Juventus. Por pura lógica son más débiles pero siguen teniendo a esos jugadores made in Champions como Drogba (a Sneijder lo veo acabadete, pero él fue quien se cargó a la Vecchia Signora) y el morbo de Mancini en el banquillo. Y ver a Didier Drogba en Stanford Bridge va a ser muy emotivo.
El cuarto equipo inglés es parte de la eliminatoria más impactante de estos octavos de final. El Manchester City lleva siendo el nuevo rico de Europa ya demasiado tiempo para seguir fracasando continuamente en Europa. Para ello se quitaron de encima al lastre Mancini y han fichado a Manuel Pellegrini. No en vano el ingeniero ha competido en Champions con Villarreal y Málaga más allá de lo esperable. El chileno ha construido un equipo eminentemente ofensivo, quizás demasiado. Con la llegada de Negredo, Navas y Fernandinho este año se ha convertido en el equipo más goleador del continente, aún a costa de tener una mínima estabilidad. El míster lejos de frenarlo ahonda en esto. Juega con su clásico 4-2-2-2 solo cambiado por Navas y tiene seis jugadores pendientes en todo momento de atacar. Los mediocentros son Touré y Fernandinho y ambos son más de pisar área rival que propia. Negredo y el Kun (o Dzeko en menor medida) se entienden arriba, y Nasri y Silva, junto a Navas, son los enganches, evidentemente sin regreso defensivo ninguno. Así que parece que está cogido con alfileres, pero por ahora el Viva la Vida le va bien a Pellegrini. Cuando se juntan Nasri, Silva el Kun y Touré son capaces de desarbolar a cualquiera y tienen una capacidad ofensiva que se pueden medir a cualquiera. Para la Premier le está valiendo pero en sus enfrentamientos contra los rivales de entidad (entre ellos el Munich) han dejado demasiados interrogantes sobre si esta versión ultraofensiva va a ser válida.
Y rival de entidad es lo que se va a encontrar en estos octavos desde el principio. El Barcelona va a medir la vara de los blue. Y llevamos diciendo ya año y medio que el Barça está en estertores de su proyecto y que ya no es lo mismo, y es verdad todo… pero tienen el culo pelado de competir. El Barça de Martino a estas alturas está a medias en todo. Toda la temporada ha sido definirse en plazos cortos. Si el técnico rosarino no pudo confeccionar su plantilla y tuvo que jugar con lo que tiene, luego hay que sumarse las continuas idas y venidas de Messi y/o Neymar, que hacen que ambos jugadores no hayan podido jugar juntos todo lo que deberían. La lesión de más de dos meses de Messi debería haber sido una noticia terrible, pero al contrario vimos al mejor Barça del año. Cesc cogió las riendas del equipo, jugando en la posición de Messi y vamos, el chico se ha salido. Ha sido muy determinante en este plazo y ha dejado el pabellón muy alto. El “Barça de Cesc” es un equipo de ritmo más alto y más vertical. Pedro y Alexis ofrecen su mejor versión a la hora de hacer diagonales y llegar a portería.
Pero claro, Messi vuelve y todo equipo con él es mejor que sin él. Es febrero y Martino ve que tiene que empezar otra vez de cero. Cesc ha merecido crédito, pero no es la primera vez que deja tirado al equipo en lo gordo del campeonato. Pero Martino parece que está dispuesto a apostar por él. Quiere jugar con Messi arriba y que Cesc siga llegando a esa zona, lo que suena bien, pero cualquier pelota perdida es un drama. El Barcelona es el equipo que peor transición defensiva tiene de la élite, y con este sistema en lugar de suavizarla la agrava por completo. Con una pérdida se encuentra que solo Busquets (en una temporada ramplona) y un Xavi inexistente en defensa son obstáculos hasta llegar a la defensa culé, donde Piqué habitualmente tiene que hacer milagros defensivos. Cualquiera que haya visto jugar al Touré del City saliva de imaginárselo cruzar este medio del campo.
Una solución que se ha sacado de la manga en las últimas semanas es colocar a Iniesta en el extremo izquierdo, que es donde mejor ha jugado en las últimas temporadas. Se pierden cosas, profundidad, gol… pero se gana un oasis allí arriba de fútbol para descansar muy arriba, juntarse y minimizar los riesgos de una pérdida a más de ochenta metros de su portería. Lo que no sabemos es cuanto le va a durar la inspiración al de Fuentealbilla. A fin de cuentas el equipo con el que ha terminado Martino es el mismo que el de Vilanova, y ya sabemos como acabó aquello. De todas maneras aquí pasa lo de siempre. Este Barcelona tiene muchos defectos, algunos irresolubles, pero mientras siga teniendo a Leo Messi, que encima viene descansado y con una chispa especial, va a estar cerca de ser favorito en casi cualquier emparejamiento.
El equipo que ahora ejerce de nuevo rico en Europa es el Paris San Germain, decidido a ser alguien importante en Europa. Ya el año pasado mostró su potencial en Europa, aunque al final ni chicha ni limoná, y su eliminatoria contra el Barça fue bastante ramplona. Este año, con Ancelotti siguiendo a Florentino se han traído a Laurent Blanc, que tiene pinta de ser un entrenador extraordinario. Sin miramientos, los de Blanc es uno de los equipos que mejor funciona del continente. El año pasado se basaba en su dominio brutal en las áreas. Thiago Silva tiranizaba la propia y el supercrack Ibrahimovic se bastaba para crearlo todo arriba. Blanc que no es tonto no ha perdido esto último y aún lo ha potenciado, rodeando a Ibra de jugadores muy coherentes con él. El ejemplo válido es Cavani, que como nueve de referencia es un Higuaín y se puede quedar un poquito corto para la élite. Pero jugando con Ibra, empieza en la derecha y rellena el área cuando Ibra cae, que cae siempre. Una jugada muy simple, pero muy coherente con ambos jugadores y que también vale para Lavezzi (aunque sea a costa de dejar fuera a un tío tan desequilibrante como Lucas Moura)
Quizás detrás el impacto Silva no es tan fuerte como el año pasado porque Blanc, al contrario de Ancelloti, no defiende en su área si no más arriba. Esto se debe a que el francés donde ha dado un salto cualitativo es en el centro del campo. Hay que fijar la vista inevitablemente en Verratti, que se le está poniendo una cara de Xabi Alonso que asusta. Su firmeza, y exhibición a la hora de sacar el balón y de mover el equipo a su antojo es extraordinaria. De igual manera Blanc lo rodea de manera muy ordenada. Thiago Motta, como guardaespaldas y Matuidi como todoterreno para todo, Cuando el centro del campo del PSG funciona el equipo juega a su antojo a la altura que ellos quieren y encuentran a Ibra como enganche con facilidad. Y funciona siempre. Por juego, por jugadores, por entrenador el PSG se está ganando un lugar entre los favoritos de la competición. Solo esos intangibles como una Liga poco competitiva o el miedo histórico pueden alejarnos de la realidad actual.
Su eliminatoria contra el Leverkusen parece de las más desequilibradas. Los de Bayer llegaron hasta aquí gracias a un excepcional arranque de temporada, que les han dado el segundo puesto en la Bundesliga y les ayudó a deshacerse de Real Sociedad y Shaktar. Pero actualmente la sensación es que se han caído un poco. Su mejor jugador, Kiessling, las ve cuadradas desde principio de año, y tiene buenos mimbres como el coreano Son o el veterano Rolfes, pero la sensación que su techo son los octavos es inevitable.
Si el Leverkusen sigue siendo segundo se debe principalmente al infortunio que está pasando el Borussia de Dortmund. Los de Jurgen Klopp han vivido un infierno desde principio de temporada. El juego primoroso de los subcampeones de Europa se veía reforzado por ser una mezcla entre el juego rápido, vertical y primoroso de los amarillos junto a la pausa y capacidad de parar el juego de sus jugadores fetiche. Por distintas causas este año se han quedado sin Mario Gotze ni Gundogan. El genio alemán era capital para conseguir y encontrar ese momento de parón que hacía llegar a todo el equipo arriba y que convertía en mejor equipo a Reus y compañía. Para suplir a Gotze Klopp ha sido coherente con sus ideas y se ha traído a Mkitharian y Aubameyang. Y no hay jugadores más verticales en Europa. El francés es una bala como pocas se han visto, y el mediapunta es un jugador mucho más simple que sus compañeros. Solo tienen en la cabeza la portería rival y la llegada de segunda línea. Viendo el percal es Reus el jugador que intenta ofrecer una pausa necesaria arriba, lo que va considerablemente contra natura con un jugador como él, que está dando bastante menos que otros años.
La baja de Gundogan por lesión a su manera es tan importante como la de Gotze. Pues era todo lo contrario en otra zona del campo. Era el jugador que encontraba el pase de inmediato y que hacía que cualquier ataque pareciese un contraataque. Sahin ya nos ha demostrado que no tiene esa velocidad de reacción y por eso parece más fácil frenar ahora al Dortmund que hace nueve meses. Su salida o es más lenta o es más sucia.
Parece que los estoy poniendo de vuelta y media, y es cierto que en su liga no están para nada, pero siguen siendo jugadores determinantes. Empezando por el mejor nueve de Europa, un Reus que puede rajar cualquier defensa, Hummels que cuando está on fire es de lo más atractivo de Europa. Un portero infravalorado, buenos laterales, una gran presión arriba… que este equipo enamoró a Europa hace menos de un año y no se han olvidado de jugar al fútbol. Sufrieron para estar aquí, en un grupo de verdad terrible, pero ahora van a pagar cara su derrota ante cualquiera.
Su rival, el Zenit de San Petersburgo es el que menos ha hecho para estar aquí. En un grupo con poca historia, se clasificó con apenas cinco puntos, aunque dejó a un clásico como el Porto fuera. Creo yo que más por demérito portugués. Los del Zenit tampoco tienen más que aportar que lo de siempre. Un Danny que funciona como mediapunta, pero que cada año es más insignificante. Además ya sabemos lo mal que le sienta a los clubs del este el parón invernal, que hace que lleguen tras tres meses sin competir, por lo que veo bastante imposible que puedan soportar el ritmo altísimo de los de Dortmund.
Alemania también ha puesto cuatro equipos en octavos. El Schalke 04 seguramente es el menos fiable de todos. Es un equipo extraño, con jugadores de talento, pero que no sabe muy bien a qué juega. Draxler es un jugador que hay que tener muy en cuenta. Pertenece a la gran hornada de mediapuntas alemanes, y solo le faltan un par de año para ponerse a la altura de los Gotze y los Ozil. La verdad es que Draxler es medio equipo alemán. En él se basa toda la calidad, el desborde e imaginación de este equipo. Luego Huntelaar se le supone una garantía arriba, pero ya no es lo que fue y es un nueve que necesita un buen juego por detrás.
¿por qué digo que es un equipo que no sabe muy bien a lo que juega? Porque no tiene muy claro que tienen que hacer en cada momento. Tienen jugadores muy lentos atrás, pero les gusta jugar a transitar… lo que tiene poco sentido. Es habitual pillar al equipo a mitad de camino de ninguna parte y en las transiciones no es difícil pillarles desarmados. Lo que debería ser un campo abierto para Cristiano Ronaldo y compañía.
Y digo debería, porque este Real Madrid ha cambiado tanto del año pasado a éste que no parece el mismo equipo. Si en los años anteriores Mourinho había conseguido uno de los mejores contragolpes de la historia eso no parece interesarle a su nuevo entrenador. Ancelotti es un entrenador que antepone la seguridad a cualquier otro aspecto del juego y eso es lo que está construyendo en Chanmartín. La verdad es que al italiano le ha costado una barbaridad armar a su equipo. Empezó jugando muy mal al fútbol, con unos centrales culones en un nivel bastante paupérrimo, sin Xabi Alonso y con Khedira como mediocentro y con Isco en la mediapunta. Excepto Isco a nivel individual nada funcionó como debía. Cuando recuperó al Tolosarra sirvió para liberar a Khedira y pasó al 4-3-3, que duró poco pues el alemán se lesionó para el resto de la temporada.
Ancelotti estaba teniendo un problema irresoluble. Su equipo se partía por completo con cuatro jugadores sin retorno, dejando un mediocentro Alonso-Modric que dejaba transitar a cualquiera por su lado. El Madrid era una máquina de regalar ocasiones de gol, y al contrario que el año pasado no les salía a cuenta el intercambio de golpes, porque el ritmo pausado que busca Ancelotti se hace notar en el random de ocasiones de los blancos. Si con Mou el equipo era capaz de ser un torbellino, de llegar por todas partes y rematar trece veces en cuarenta minuntos, Carlo busca más masticar la jugada y evitar las pérdidas, aunque sea a costa de frenar a su equipo constantemente. Algo que se veía como contraproducente para Cristiano Ronaldo, pero que inesperadamente el portugués ha aceptado de buen grado. Demuestra que es tan bueno corriendo al espacio como lanzando paredes de espaldas, ha jugado a un nivel extraterrestre que ha mantenido a su equipo en los peores momentos.
Finalmente Ancelotti ha terminado encontrando a su equipo. Ha tenido que sacrificar a Isco, que estaba jugando como un animal, pero que suponía un agujero defensivo. Y como decimos para Ancelotti la seguridad es lo mejor. Ha vuelto al 4-3-3 con la inesperada figura de Di Maria en el medio. Es un acierto. El argentino otra cosa no, pero intensidad, sacrificio y kilómetros le sobran. Ponerlo en la banda de Cristiano y Marcelo libera a los dos defensivamente y eso es meritorio. Yo tampoco veía capaz a Di Maria de tener juego de centrocampista pero está respondiendo bien. Aunque aquí quien parte la pana de verdad es Luka Modric. Si el croata no es el centrocampista del año poco le falta. Ya no es solo su extraordinaria conducción, su facilidad para mover a su equipa a su antojo, su disparo desde fuera del área. Es lo mucho que abarca en el campo, su implicación defensiva… hoy día es más importante incluso que un Alonso algo cascadete y ayuda a mantener el equipo compacto en todo momento. Si sumamos un Ramos que está volviendo y un Pepe a un gran nivel que les permite adelantar la defensa como antaño, tenemos por fin a un equipo fiable y muy Ancelottiano, al que tienes que sufrir lo indecible para conseguir hacerle una oportunidad. No es que ellos sean un aladid de la creatividad y del juego ofensivo, pero la determinación cara a puerta de Ronaldo y Bale deberían decantar eliminatorias.
Para acabar, el otro equipo de Madrid, que es una de las sorpresas del año y que hay ganas de verlos disputar Champions. El Cholo Simeone tiene un perfil Champions que asusta. Seguramente hablamos del equipo que mejor defiende de toda Europa. Cuando se ponen en plan “aquí no pasa nadie” lo consiguen. Es mérito indispensable del Cholo. Todos hemos visto jugar a Godin, Luis Filipe o Miranda otros años y tener fallos considerables. Fallos que hoy día son inimaginable. Y además cuentan con el que posibliemente a día de doy es el mejor portero de Europa. Thibaut Courtois está haciendo milagros extraordinarios en las pocas veces que su equipo no es fiable.
Pero claro, un equipo no solo debe defender y la verdad es que delante se han encontrado con un animal competitivo como Diego Costa. El hispanobrasileño ha sido uno de los jugadores de la Liga, sacando puntos por sí mismo, con una potencia demoledora y unos números que están muy por encima de lo que esperábamos cuando sabíamos que Falcao dejaba al equipo. Su sustituto fue Villa, que la verdad es que se ha quedado un poquito corto en esa posición de enlace. Mal que nos pese, por la edad, la suplencia en Can Barça o la terrible lesión del mundialito, el Guaje ya no es lo que era y aunque ha aportado en esa posición por detrás del punta parece que no le llega para ser competitivo. Un Raúl García que aporta una cuota de gol importante y la recuperación del brasileño Diego se antojan razonables alternativas para esa posición.
Contra el Atleti un clásico como el Milan. Ya sabemos el esperpento que son los rossoneri todos los años. Éste ya Allegri ha perdido toda esperanza de sacar algo positivo y están haciendo una temporado horrible. Un clásico como Clarence Seedorf ha cogido al equipo. Como siempre tiene jugadores que tienen talento. Balloteli puede sacarte un gol de la nada. Montolivo debería saber mover el equipo. Y Kaka y Robinho, que ya sabemos que no puedes fiarte de ellos para una campaña entera pueden tener un día brillante y liársela a cualquiera. Pero la defensa sigue siendo el ridículo, propenso ya no al fallo, si no al cataclismo. Y si la solución ha de ser fichar a Rami pues… en la antípodas de lo que decía del Psg, por juego, entrenador o jugadores no puedes pensar que puedan competir contra nadie. Pero los intangibles históricos o el aura de San Siro están de parte de los milanistas. Ya lo hemos visto demasiadas veces estos últimos años.
34 comentarios:
El aura del Barcelona sigue intacto en Europa. Ésa es la principal conclusión de la eliminatoria más excitante de estos octavos, que al final se quedó en menos. El Barça es un equipo que tiene problemas, eso está claro. A nivel defensivo es un equipo que le cuesta ser competitivo por su propia naturaleza de juego. Pero Manuel Pellegrini los trató con un respeto reverencial lo que le hizo el partido más plácido de lo que debía. El Ingeniero apostó por una eliminatoria a lo Mourinho: sin importar que el primer partido fuese en su casa se lo jugó a que pasasen muy pocas cosas en el partido y dejarlo todo abierto a la vuelta. Se ajustó especialmente ante el Dios de la competición: Leo Messi. El argentino determina tanto que el equipo más ofensivo del año saltó al campo con ocho tíos pensando en defender. Pelle se cargó su clásico 4-2-4 para jugar con un lateral en el medio del campo y un Navas que apenas llegaba a línea de fondo. Y no le fue mal, porque el Barça se volvió a encontrar con un muro impenetrable en el que su virtuoso movimiento de balón le sirvió para controlar el partido pero no para desbordar en ningún momento.
La contraprestación era que el City estaba muy lejos de Valdés. Con Touré atado atrás, solo la calidad de Silva era el único oasis de calidad que podía asomar en el partido. Y la verdad es que David hizo partidazo, comiéndose solito a Busquets (preocupante el nivel del mediocentro) y sacando a su equipo de atrás y encontrando a un voluntarioso Negredo entre los dos centrales. Eso y el déficit del balón parado fueron suficiente para crear incertidumbre en la defensa azulgrana y acercar un poquito más al City al gol, pero con un volumen muy pobre para los que nos tiene acostumbrado los blues y con el equipo travestido.
¿Cuánto puedes aguantar haciendo cosas contra natura? Llega el momento en que la cabra tira al monte. No puedes tener a jugadores como Touré, Navas o Fernandinho constantemente en actitud defensiva. Así fue. Una relajación de Navas, y un horrible posicionamiento de la defensa en salida de balón terminan con Messi delante de Hart. El penalti y expulsión (injusto, pero coherente con la jugada) decantaba el partido y la eliminatoria de manera notable. Aún así, no estaba cerrada hasta que Pellegrini se disparó en el pie. Desterró su idea, que ya en contra era inservible, y se decidió a irse al ataque con la entrada de Nasri y Dzeko. Y se ven las dos posibilidades que tenía el partido a priori. Un City que con un menos juega en campo contrario, que roba cuando presiona, que encierra en cierto modo al Barça y que crea ocasiones para empatar. Pero también un Barça que compite como pocos, que aprieta el culo y al que se le abren posibilidades infinitas para hacer daño y sentenciar a la contra. Así fue en el minuto noventa con el gol de Alves pillando a la contra a un equipo que juega con diez (¡!) ¿Qué habría pasado si Pellegrini hubiese optado por jugar a su manera usual? ¿EL Barça hubiese tenido más oportunidades durante todo el partido o el City le hubiese “un Bayern” con intensidad en el centro del campo? Pues ya no lo sabremos. O tendrá que hacerlo ya en el Camp Nou con una eliminatoria muy decantada
Esta vez poco se le puede reprochar al Arsenal en su partido. Simplemente ante un equipo superior todas las oportunidades para agarrarse a la eliminatoria le salieron cruz. El Arsenal salió dispuesto a competir desde el principio, pesa a algunas wengeradas como poner a un niño francés de 20 años en punta. Sin la sensible baja de Arteta sería Flamini el encargado de poner el músculo, acompañado de Whilsere que tras tanta lesión su rendimiento cada día es tirar una moneda al aire. Pero los de Wenger estuvieron intensos desde el principio yendo a buscar al Bayern arriba. Les salió bien porque Javi Martinez, jugadorazo, no es buen pivote para mover o controlar el balón y THiago hizo un partido de esos suyos que desaprarce. EL Arsenal recuperaba arriba y con velocidad contra un equipo desbordado que debía andar demasiado hacia atrás. Así llegaban las buenas combinaciones cerca de la frontal y la proximidad de la magia. Ozil se inventa un contraataque y un penalti que va a poner al poderoso Bayern de Munic contra las cuerdas… pero Messut lanza el penalti de manera horrorosa y convierte a Neuer en héroe. Ahí se acabaron las posibilidades de ganar del Arsenal.
Y no porque bajase los brazos o terminase haciendo un partido horroroso. No. Siguió compitiendo bien, pero los de Guardiola dijeron hasta aquí. Más bien Toni Kroos. No voy a engañar. Yo es posible que haya menospreciado un poco a Kroos estos años por la simple razón que me gustan más Robben, Ribery y Muller. Pero el tío se está convirtiendo en una cosa muy seria. Vamos, el centrocampista del año si Luka Modric no dice lo contrario. Toni, harto de ver que Thiago no aportaba atrás se quedó con la pelota, y automáticamente subió a su equipo veinte metros. El Bayern ya no perdió ninguna pelota peligrosa más, y se plantó en la frontal del área gunner de manera innegociable. Y ahí ya vamos con el virtuosismo. Con ambos laterales en la posición de extremos, incrustando al contrario casi en su área pequeña y un inesperado Robben aportando juego entre líneas, ya solo había un dueño del partido. Si sumamos la excelencia y genialidad de Kroos a la ecuación pues partido desequilibrado. La expulsión del portero polaco era la puntilla(in)necesaria para destrozar la eliminatoria.
Cuando Guardiola ve sangre en el ojo no lo desaprovecha. Con el contrario con diez fue a sentenciar la eliminatoria por completo. Puso a Rafinha en la derecha y entre este, Lahm de interior y Robben volviendo a su posición fetiche destrozaron sistemáticamente el entramado gunner que apenas sobrevivía hasta que, de nuevo, Kroos se sacó un latigazo desde la frontal que acababa con las escasas aspiraciones de Wenger. Hasta el final del partido solo hubo un monólogo, pues el Arsenal aunque tuvo mejor empeño que Pellegrini el día anterior y compitió hasta el final, no tuvo nunca ocasión de pasar con peligro al campo contrario. Muller puso la puntilla para seguir dando miedo por Europa.
Mes de febrero. 20.45. san Siro. Vigilen que se avecinan fenómenos paranormales. No se entiende lo que hace el Milan en estas eliminatorias porque si seguimos a los rossoneri durante el año nos damos cuentas que es un equipo esperpéntico. Pero con todo eso, suena el himno de la Champions y todo cambia. Salen ahí fuera y toca competir por la histórica camiseta que llevan. El año pasado margaron al futbol Club Barcelona y éste deberían haber hecho lo mismo contra el Atleti.
Llevamos todo el año diciendo que el Atlético de Madrid es el equipo que mejor defiende y que minimiza a sus rivales sin darle oportunidades de acercarse siquiera a gol. Pues bien, inauditamente el Milan durante la primera parte jugó a voluntad y fue un milagro belga que no se llevase un abultado resultado. No es de recibo que a estas alturas De Jong y Essien dominen el partido a plancer. Un desconocido Taraabt creaba por fuera superioridades que luego los dos mediocentro gestionaban y los de arriba recibián en zona de peligro. Kaka no podrá hoy día llevar el peso ofensivo de su equipo, pero dale la pelota en la frontal del área que peligro va a crear. Lo mismo para Ballotelli.
Ahí surge la figura del mejor jugador de los veintidós. Thibaut Courtois fue el único argumento futbolístico de Simeone. Fue desbordado en todo momento pero las paradas del belga fueron extraordianrias. A tiro de Kaka y con un remate de Poli a bocajarro literalmente imposible de parar.
No conseguir una ventaja merecida fue un jarro de agua fría en San Siro, que necesitaba emocionalmente una recompensa. Poco a poco el partido fue cuesta arriba, que Kaka no puede jugar noventa minutos a tope, y encima se topó con la lesión de BAllotelli. El cholo pudo respirar y por fin los rojiblancos pudieron salir, aunque firmaban descaradamente el 0-0. Al final un fallo de Rami en defensa (hasta en defensa habían jugado un partido decente hasta entonces) y el hambre de Diego costa le dieron a los rojiblancos un premio a todas luces inmerecido. Es un momento complicado para Simeone. Creo que andan algo confundidos y han perdido alguna de sus señas de identidad.
El equipo que en la primera semana más ha impresionado ha sido el Paris Sant Germain. Los franceses han dado un golpe sobre la mesa para que se les tenga en cuenta en la terna de favoritos. Blanc sigue demostrando que ha construido un equipo fabuloso en detalles muy jugosos. Ayer por ejemplo el rol de Matuidi. Se presentaban sin Cavani en derecha, al que le suplió un jugador tan diferente como Lucas Moura. Como sabemos el uruguayo aporta la profundidad que resta Ibra jugando entre líneas como a él le gusta. Pues Blanc decide coger a Matuidi, que pasaba por ser un centrocampista megarocoso para lanzar desmarques de ruptura continuamente. En dos minutos el francés ya había metido un gol y en toda la primera parte fue un incordio constante. Además tampoco necesitaron del poderío físico de Matuidi detrás porque, con ventaja en el marcador, Verrati hizo una exhibición de control del juego que dejó al Leverkusen en casi nada. Los alemanes apenas pudieron pisar el área rival, porque Motta y Verrati fueron los amos del partido en todo momento. Lo del italiano es un escándalo, aunque contar con Ibrahimovic como enganche delante le facilitaría la faena a cualquiera. Con el PSG jugando a placer, pues era cuestión de tiempo que el sueco dejase su calidad brutal en el partido y conseguir que sobrase toda la segunda parte.
Si el Psg se exhibió contra el Leverkusen, el Madrid subió las apuestas contra el Schalke 04. Podemos dudar de la calidad de la Liga Alemana o pensar que hemos visto actuaciones extraordinarias. Y yo opto por lo segundo. El Schalke tiene muy buenos jugadores. Farfan, Draxler, Huntelaar, Boaten… pero un sistema algo caótico al que Ancelotti destrozó sin miramientos. Exceptuando la única vía de escape que se encontró con Farfán buscando la espalda de Marcelo todo el partido fue una exhibición blanca. Destaca un hombre sobre todos los demás. Karim Benzema. Cuando el francés juega así, no hay equipo que pueda parar el caudal ofensivo blanco. Se puede acusar al equipo blanco de un poco de espesura en la creación de su juego. Esta vez fue todo lo contrario, porque Alonso, Di Maria y Benzema estuvieron fínisimos en el juego entre líneas. Si Alonso encontraba a Karim que bajaba unos metros y con sus movimientos virtuosos ponía de cara a todo su equipo. Caía a banda pero podía combinar con Bale y Cristiano sin problema ninguno. Así que los dos matarifes tenían terreno libre para destrozar a la débil defensa azul. Y fue una sangría. Cristiano destrozando toda la frontal. Bale sacándose goles de la nada. Karim gestionando todo el juego de ataque, Marcelo llevándose arriba al equipo, Di Maria corriendo, Alonso mandando aunque jugase andando… Una bestialidad en todos los sentidos, como habla el marcador. Es lo más perfecto que ha jugado Ancelotti en todo el año, porque consiguió mezclar el control absoluto que busca Carlo con la imaginación de sus jugadores más resolutivos. Un espectáculo.
Si algún equipo no es un espectáculo hoy día es el Manchester United. Es más es un equipo muy deprimido. Las cosas a Moyes no le están saliendo y da la sensación de que nadie se lo cree. En Premier están fuera de toda lucha y el Olimpiakos le complicó la vida en Champions de mala manera. La verdad es que el ManU hoy día no tiene nada, pero Moyes tampoco se lo da. Es un equipo contranatura. La herencia de Ferguson contra el nuevo estilo de Moyes. Y ayer fue un ejemplo. El escocés quiere jugar a bajar revoluciones, a tener un ritmo bajo y controlar el partido desde el orden. Un poco Ancelotti. Vale. ¿entonces para qué sacas a dos extremos de línea de cal y colocas un 4-2-4? El equipo era eminentemente Fergusoniano pero jugando a otra cosa. Así andaban las cosas, que con Valencia y Young, con Van Persie y Rooney arriba… pues dejaban la creación a Carrick (que lo he defendido los últimos años pero que crear no es su mejor talento) Vidic y Ferdinand. Vamos, el horror total. Michel, que tiene mucho ruido detrás que nos hacen dudar de cual es su verdadera capacidad como entrenador, lo vio desde el principio y tuvo claro que yendo a buscar arriba a los diablos rojos iba a encontrar réditos. Y así fue. Esperpénticas pérdidas en primera línea ante la buena presión griega y el partido estaba en manos de los del Pireo. Recuperando ahí un jugador como el Chori Castro tenía el ámbito adecuado para exhibir toda su calidad.
Rooney, que es el único que ahora mismo en el MAnU entiende de fútbol vislumbró lo que estaba pasando y se lanzó atrás para intentar sacar el partido. Quería irse porque con Ferguson cada vez jugaba más de mediocentro y ahora se demuestra que es una necesidad para el equipo. De todas maneras Michel estuvo rápido. El trabajo de N’Dinga controlándole en la mediapunta había sido notable. Con Rooney atrás, decidió meter doble pibote y cerrar el partido, que para entonces ya tenía ventaja en el marcador y mantenerse a cero era prioritario. Van Persie tuvo la opción de llevarse un injusto marcador para Old Trafford, pero ya es usual ver al goleador holandés cagarla en el momento clave. La ventaja griega se antoja muy decisiva para un equipo al que no se le adivina ni fútbol ni espíritu de remontada.
El único equipo inglés que sacó algo en claro en esta ida fue el Chelsea, y aún así nos dejó un regusto amargo. El Galatasaray era el equipo idóneo para Mourinho. Mancini no ha sabido quitarles las señas de identidad a los de Estambul que es irse todos arriba sin mirar atrás. Claro, eso para un genio del contraataque como Mou es miel sobre hojuelas. Sacó a sus delanteros con mayor zancada, Schurrle y Torres y a esperar la recuperación y aprovechar los espacios. Se pusieron por delante y podrían haber sentenciado de no ser por una mejor llegada de segunda línea (Willian, RAmires…) y sobretodo el partido opaco de Eden Hazard, que tenía el partido en su mano y no compareció. Y claro, el Ali Samiyen no es escenario para dejarlo pasar. El Galata tiene ese momento en tromba que te hace sufrir sí o sí. Mourinho lo sabía y quiso recomponer a su equipo en plan rocoso con Obi Mikel y Etóo, pero eso significó quedarse sin salida alguna y vivir en su área. El míster luso ya sabemos como gestiona estos partidos de ida y seguro que se daba por más que satisfecho pero el gol de corner turco hace justicia ante las ambiciones de cada uno.
Por último, el partido que no vi, y parece que no me perdía nada. Los equipos rusos dejan de ser competitivos en la primera eliminatoria por el parón de su liga. Pero el Zenit se pasó de poco competitivo. El Dortmund llegaba con importantes bajas en defensa y Spalleti parecía que podría aprovecharlo con la potencia de Hulk. Pero al contrario. SE fueron arriba pero sin ningún interés en la presión o el esfuerzo. Y claro era un panorama delicioso para uno de los equipos más verticales de Europa. Un poco de Reus y un mucho de Lewandoski bastaron para dejar la eliminatoria sentenciada
El resultado de 0-1 es muy estimulante de seguir, porque el equipo en teoría superior se sabe en ventaja y encima juega en casa, pero tiene que tener un manejo de las emociones muy maduro para no meterte en un problema. Algo así le pasó al Atlético de Madrid. Aunque lo pasó mal en la ida Simeone tenía muy claro que el ritmo bajo de los rossoneri no podría aguantar la intensidad al 100% colchonera. Y así salieron, A morder desde el primer minuto con una intensidad en la presión abrumadora que asustaría a cualquiera, siendo Gabi su mayor exponente capaz de acorralar en cualquiera de las dos bandas a a sus rivales si hiciese falta. Con un error en la salida del baló (no podía ser de otra manera) y un remate absolutamente prodigioso de Diego Costa el Atleti encarrilaba la eliminatoria desde muy pronto. O eso parecía que en la ciudad del Duomo tienen canas de competir en Europa y con toda la pachorra aguantaron el siguiente envite esperando su oportunidad. Y llegó. Poco a poco el Atleti prefirió guardar la ropa y abandonar esa agresividad, que era muy difícil que fuese constante todo el partido. Con esas el Milan llegó a rondar el área de Courtois y se encontró con un gol del eterno Kaká- 1-1 y el Milan a un solo gol de estar en cuartos. Y ahí les entraron los sudores fríos a los atléticos. Estuvieron con la duda de no saber si resguardarse atrás o volver a salir (a pesar que Simeone insistía a lo bestia por lo segundo) y los italianos olían la incertidumbre en el Manzanares y se fueron arriba. A punto estuvieron de conseguir el ansiado premio, pero la suerte se alió con los rojiblancos y un gol de rebote en el momento en que peor lo estaba pasando el equipo volvió a poner distancia en el marcador y tranquilidad en Madrid.
Tras la reanudación los ánimos ya estuvieron más calmados y el partido se cimentó en las superioridades en las áreas. Cada balón a Diego Costa era un suplicio para los plúmbeos centrales milanista, mientras que Godin y Miranda hicieron un trabajo muy efectivo para que Ballotelli pasase totalmente inadvertido. Sin el gladiador milanista el Milan se quedó pronto sin efectivos para creer en la victoria y al final se consiguió un holgado pase por parte del Atleti, que promete ser un hueso en cuartos para cualquiera.
Si remontar un 0-1 tiene su aquel, pues imaginate un 0-2. Y más contra el Bayern, el que pasa por ser el mejor equipo del mundo ahora mismo. Wenger se lo planteó con tranquilidad, prefiriendo una derrota corta que una abultada paliza. Pero nos queda la duda de si podía haber hecho algo más. Porque el primer tiempo no pareció que el Arsenal saliese a comerse el partido. Mas bien el contrario. Ellos tenían sus esperanzas que cualquier detalle les pudiese meter en la eliminatoria, y que era más importante no perderla. Por eso salieron conservadores. Pero es que Guardiola hizo exactamente lo mismo. Como si tuviese un Xavi al mando jugó uno de esos partidos de los de “que no pase nada” manteniendo una posesión defensiva todo el momento y solo con Robben con potestad para atreverse a acabar las jugadas. La verdad es que el impacto fue algo negativo, porque los jugadores del Bayern no sienten eso como propio. Alaba, Schwensteiger, Muller, Robben o Gotze son jugadores verticales, de asumir riesgos y de jugársela constantemente, así que daba la impresión que jugaban con el collar puesto.
Pero como Wenger tampoco pretendía que pasase nada pues todo el mundo contento ¿no? Hombre, no. Yo creo que en su fuero el alsaciano esperaba que el megacrack que fichó este verano se sacase algo de la chistera. Y hay que decir algo de Messut Ozil, porque ha pasado por la eliminatoria con más pena que gloria. El alemán es un virtuoso como pocos, un tipo que te puede desequilibrar cualquier partido del mundo (y subjetivamente el jugador más bonito de la actualidad) pero lo que no es de recibo es que en todo el partido no intentase dar un pase en profundidad, un desmarque, un regate… algo de magia. Que va. Aposentado en una banda, desaparecido como si la cosa no fuese con él. Podemos defenderle que la propuesta de Wenger le alejaba demasiado de las posiciones de peligro, que necesita un Walcott en profundidad para aprovechar sus pases más que a un Giroud… pero no. No tiene defensa posible una de las decepciones de la temporada, que se fue a la caseta en el descanso.
Fue ya sin Ozil cuando el técnico francés entendió que debió darle un poco más de profundidad a su equipo e intentar pisar el área de Neuer. Pero a decir verdad el gol de Bastian terminó del todo con el partido, a pesar del rápido empate de los gunners, que vuelven a caer a las primeras de cambio contra un rival de entidad. Los de Guardiola han dejado quizás su peor imagen, pero también vienen condicionados por el partido de ida y una eliminatoria casi resuelta. Que siguen dando miedo, vamos.
Otro 0-2 pretendía levantar el Manchester City en el Camp Nou y la empresa se presentaba harto complicada como se demostró. El partido en Barcelona dio la razón a Pellegrini ante quienes le criticamos abiertamente por ser demasiado conservador en la ida. Y es que quizás no le quedaba otra para competir. En la vuelta, marcador obligaba, sí parecía tener que desplegarse en ataque. No del todo que dio una de cal y otra de arena. No se atrevió a juntar a dos puntas y puso a Milner a trabajar sobre Alves, pero sí salió con intención de buscar al Barcelona arriba. Porque el Barça presentó una alineación propicia a ello. Junto a los cuatro bajitos con Neymar y Messi, y al ver que no había ningún extremo amenazante al espacio los blues se tiraron para arriba para dominar el partido, esperando que se juntasen Nasri y un muy participativo Silva y encontrasen a Agüero.
Hasta que Messi se giró.
El impacto fue brutal. Messi cogió una pelota y se penalizó que el City juega sin mediocentro de posición (Fernandinho y Touré son los dos de marchar arriba) Si el rosarino tiene el espacio suficiente para girar y encarar a la defensa se acaba el partido. Bien en slalom personal, bien creando ventajas para sus compañeros es incomparable a todo lo demás. Volcó literalmente el partido hasta donde él quería. El City perdió la manija, y le tocó sufrir. Y se vio lo que Pellegrini ya sabe. Es un equipo que no tiene calidad defensiva para sobrevivir contra los mejores. Solo milagros puntuales de Kompany y fallos del árbitro salvaron al partido de estar sentenciado en la primera parte.
En la segunda, no quedaba otra, de nuevo el City volvía a intentar imponer su juego, Touré se puso galones y mandó en el partido. Y la sustitución de un Agüero inédito por Dzeko fue para mejor. Quizás tenía que haber jugado antes la baza del doble nueve. Hubo un run run en el estadio, porque el Barça perdió la pelota por momentos y se hizo fuerte la concentración defensiva de Valdés y Piqué. Si hubiesen marcado se podía haber vivido un final de infarto en el Camp Nou. Pues puede ser, pero como ya advertimos era más probable el error inglés que el catalán, cansados de competir en una de estas. Así que Lescott se hace un lío con sus piernas y deja un balón muerto a pies de un tal Leo Messi. Eliminatoria finiquitada. Lo que quedó pues fueron básicamente los minutos de la basura con un City que tenía que meter cuatro goles. Los blues siguen sin ser fuertes en Europa por más que su plantilla nos quiera decir lo contrario. Necesitarán bastante más equilibrio en años venideros.
Si hablamos de remontadas imposibles hasta ahora, pues que vamos a decir de un 0-4. En el parque de los príncipes se jugó un partido que casi nadie quería jugar. Sí, Zlatan Ibrahimovic para seguir luchando por el pichichi de la Champions. Un tal Rabiot que se adivinia futuro de la selección francesa, Emre Cam que mostró buena disposición para ver si Guardiola lo repesca y poco más. EL Bayern le puso más ganas por ganar, y el PSG menos. Y aún así el funcionamiento de los de Blanc es tan bueno que casi ganaron sin ganas. Quiero ver a este equipo en un enfrentamiento de los de verdad. Tiene empaque de semifinalista.
Acababa lanzando palito a Van Persie en su partido en Grecia, por no ser nunca resolutivo en los partidos importantes. Se ha marcado un hat trick que ha volteado la eliminatoria y sigo pensando lo mismo. De él y de todo el Manchester. Hablamos de una remontada en el Teatro de los Sueños. Todo hace presagiar momentos épicos de futbol inglés, pasión desbordada y noche pura de Champions. Pues todo lo contrario. Una noche rutinaria ha dado el pase a los de Moyes. Y ni siquiera el adjetivo rutinario se puede usar como positivo en el sentido de suficiencia. Al contrario, el Manchester United jugó bastante mal. Si uno esperaba una salida en trompa en old Trafford que amedrentase las tropas helénicas… pues más bien no. El Manchester, como todo el año, salió sin alma ninguna y el olimpiacos se encontraba cómodo en el campo, quizás demasiado. Se notó que los de Michel van muy justitos para competir a estas alturas de Champions. Un fallo de competitividad evidente es el absurdo penalti que abre el marcador y que ningún jugador de categoría puede caer así. Otro, aún peor, el desmarque en el minuto 46 a la espalda de un lateral que estaría ya pensando en irse a los vestuarios, porque no sé muy bien donde tenía la cabeza. Con ese poquito, y un mucho de De Gea que sacó de manera milagrosa las dos opciones mejores del partido (¡las dos de Olimpiakos!) ya habían empatado la eliminatoria, y era cuestión de tiempo que cayese el tercero, nuevamente de Van Persie de falta. Sin garra, sin valentía, sin bordar el futbol, sin un infierno en las gradas, sin nada de eso… a cuartos. Encima para dejar peor imagen a partir de aquí el ManU se echó atrás, y ni eso hicieron bien y el Olimpiacos acabó en el área rival y ni eso hicieron bien. Baste decir que tu killer ha marcado un hattrick (aunque queda lesionado para la siguiente ronda) y es el equipo que menos miedo da en los sorteos.
Otro equipo que estaba obligado a ganar para pasar dio una imagen más convincente. Como ya aventurábamos el GAlata es un equipo que a Mourinho se le tiene que dar bien, y aunque se complicó la segunda parte en Turquía, buena parte de su motivación viene desde las gradas de Ali Samiyen, porque en el partido en Stanford Bridge apenas mostraron virtudes. Vamos, pareció más un homenaje a Drogba que otra cosa. Con el partido encarrilado desde el principio Mou echó cerrojazo atrás, en lo que es de lo mejorcito de Europa y sólo la inspiración individual de Eden Hazard, que esta vez sí hizo acto de presencia, y de qué manera nos dejaron detalles para recordar el partido. Con el Chelsea la duda siempre es la misma. Etóo le está respondiendo en las noches de Champions pero se adivina que lo pasará mal cuando el equipo contrario se adelante en el marcador. Jugando en su área, siendo férreo, convirtiendo a Willian, Ramires y oscar en verdaderos gladiadores… con ese plan pueden ganar a cualquiera. Veamos hasta cuando les es viable.
El partido en Dortmund pues tampoco lo vi, aunque no se habla de cosas demasiado alentadoras. Sin en Rusia el Zenit había dado una imagen cuasi ridícula, resultó mucho más competitivo en Alemania y puso en aprietos a un equipo que traía un 2-4. Solo con las ganas de Hulk de hacerse notar les bastó para ganar el partido, dejar a los de amarillo sin tirar a puerta y estar a punto de voltear la eliminatoria. No es verdad, es una exageración, pero habla poco y mal de este Borussia que es una caricatura mala del del año pasado. Con la sanción de Lewandoski serán ocho los jugadores que jugaron la final de Champions que no disputarán los cuartos. Sinceramente no le podemos pedir milagros a Klopp
Por último la eliminatoria más sentenciada, pues lo acabó más aún. El Madrid salió para cumplir el expediente y para que Cristiano Ronaldo siguiese marcando goles en Champions. La mala noticia sin duda, la lesión de Jesé que se presume grave, y que le quita al Madrid margen de maniobra arriba, porque el canterano se estaba saliendo y ahora se darán cuenta que van cortitos, si di María va a seguir de centrocampista y Morata, el otro canterano, sigue en ese estado de depresión que le hace fallar media docena de goles cantados. La buena, es que Gareth Bale cada día parece más importante en el equipo, está finísimo y veloz y se está convirtiendo en un arma temible en Chanmartín.
Partidazo tremendo y competitivo como pocos en el Camp Nou. Cuando se cruzan dos equipos del mismo país parece que la eliminatoria pierde algo de glamour, sí. Pero seguramente se igualan las fuerzas por conocimiento. El Atlético de Madrid conoce perfectamente el potencial del Barça y lo mismo al revés, que no olvidemos que los colchoneros van líderes en estos momentos. El Atlético de Madrid tuvo un enfrentamiento confuso contra el Milan. Eran mejores y tuvieron que gestionar con ello. Los cuartos le iban a poner a en su lugar preferido, ser los aspirantes que han llegado lejos, poder activar su plan reactivo y competir competir y competir. Y en eso Simeone ha hecho un doctorado a su equipo.
El Atleti salió sorprendiendo al Barcelona. Una cosa de locos. Salía a presionar a lo loco hasta el área de Pinto con cuatro o cinco hombres. Es brutal, pero tiene sentido. La baja de Victor Valdés es fundamental en el Barça. No voy a convertirme en hater de Pinto, porque creo que es mejor portero de lo que la gente piensa, pero claro, no es Valdés, el mejor portero con el juego de pies que yo he visto. Que jugar bien con los pies no es driblar a dos delanteros y cederla, si no conseguir verdaderas ventajas y batir líneas de presión. Con Pinto hay un aura de nerviosismo que se trasmite a la defensa, y bueno, la verdad es que su juego le dejó a Villa la mejor oportunidad del partido que tiró fuera. El Atlético de Madrid, desde esta presión se adueña del partido y enseña una cara que la gente no le reconoce. En ataque posicional son muy buenos. Pueden controlar un partido desde la posesión de balón, tiene técnica para asentarse en campo contrario.
A los veinte minutos aproximadamente se varía el plan. Porque bueno, es difícil mantener una presión tan alta contra un equipo que saca la pelota como el Barça. Corría el riesgo de hacer un City (o Madrid en Liga) que por ir tan arriba se pudiese encontrar a Messi transitando, y es una amenaza que no se puede contemplar. Además la lesión de Piqué parecía trágica para el Barça. Sin Valdes y Pique, directamente el equipo azulgrana se queda sin talento defensivo. Así que el Cholo decide mandar el equipo atrás, atar a Messi en corto (que hace una brutalidad a Miranda en la primera parte, pero no va a aparecer mas) entre centrales y mediocentros y esperar su jugada a la contra. Costa podría ser un arma dominante contra Bartra y Mascherano. No lo sabremos porque el hispanobrasileño también se lesiona. La lesión colchonera es aún más grave que la azulgrana, porque la transición ofensiva del Atleti pasa indefectiblemente por Costa. Es el único jugador del equipo que puede correr al espacio. Villa en 2014 no puede ser tan potente para jugar solo y los interiores Arda y Koke son más de lanzar que de lanzarse. Así que el Atleti le tocará jugar todo el partido en su campo y teniendo pocas opciones de salir.
Además sale al campo Diego, que está en el punto de mira. Jugador de talento notable, pero que parece que es una grieta en el esquema defensivo del Cholo por su falta de intensidad. Pero yo insisto que este equipo es más bueno de lo que parece. Koke, Arda, Diego y Villa tienen la capacidad de jugar en campo contrario. Y deben hacerlo para acercarse a la portería, que les queda muy lejos y así acaba la primera parte y empieza la segunda. Hasta que un zapatazo imponente, bestial, precisamente de Diego marca la eliminatoria. Un golazo imparable que decanta la eliminatoria hacia Madrid.
A partir de aquí toca de nuevo defender. La defensa vuelve a ser inexpugnable y Messi se va moviendo intentando escapar de los férreos marcajes, bien abajo, bien a la derecha, pero sin poder arrancar y hacer peligro real. Era sin embargo Neymar quien estaba creando más desequilibrio, aguantando el balón y sacando faltas cercanas, pero haciendo fuegos de artificio. Jugando en derecha Neymar se asocia mejor con Messi pero pierde bastante punch en verticalidad y de cara a puerta. Es menos resolutivo. Parecía que la pétrea defensa del Atlético de Madrid le podía dar el partido a Simeone. Pero estaba iniesta.
No nos olvidemos de Andrés. A veces hacemos de este jugador de menos, porque el equipo lo maneja Xavi, y tiene los síntomas del de Terrassa, y la estrella es Messi. Eso no quita que Andrés Iniesta sea uno de los jugadores más virtuosos del planeta. Precisamente yo le critico que no en pocas ocasiones su calidad y capacidad de desborde se desdibuja entre el juego del equipo y las resoluciones de Messi. Ayer decidió hacerse con el partido y se desató a lo bestia. Evidentemente para desbordar a la mejor defensa de Europa haría falta calidad individual y vamos, Iniesta lo puso todo. Verdaderas locuras individuales, empezó a ganar unos contra unos y a conseguir embotellar (del todo) a los rojiblancos. Además Simeone tuvo que cambiar a un desfondado Villa y sin Costa ni Raúl García… pues se quedó sin delanteros. Se sabía que le tocaba aguantar los últimos veinte minutos sin salir de su área básicamente. Martino acierta y se carga a un horroroso Cesc, que vuelve a dejar al equipo tirado en los partidos grandes, para pasar a Neymar a la izquierda y bajar al dueño del partido en ese momento al centro del campo, para seguir ganando batallitas. En una pérdida de balón en salida colchonera Iniesta encontró a Neymar que le lanzó un desmarque a Juanfran, al que no pudo contestar y definió de manera brutal ante Courtois.
Quedaban veinte minutos, el Atleti no tenía nada para cambiar el partido, el Camp Nou rugía como nunca, estaban todos los jugadores on fire e Iniesta tocaba el cielo. Hay que valorar que el Atlético aguantó estoicamente el esperado tsunami y no concedió ninguna opción en su área. Messi no pudo acabar ningún desborde y solo los tiros desde fuera del área se acercaron al gol. Ojo que seguramente podrían haber sido gol de no encontrarse ante una bestia parda en la portería como Courtois. Son tres paradas de mérito absoluto, en especial la del tiro de Iniesta que es alucinante. Courtois es tan importante en su equipo como Messi en el suyo. Ojo a la comparación. La eliminatoria queda totalmente abierta. Las bajas para la vuelta van a ser significativa. Diego Costa se antoja jugador imprescindible para que puedan acercarse a la portería azulgrana, que sin Valdés y Piqué pierden casi todo en defensa. Pero igualmente cuesta imaginarse al Barça sin meter un gol en un partido de verdad. Eso sí, si contra alguno equipo le puede pasar es contra los de Simeone.
Igual de competitivo, y para sorpresa de muchos fue el partido de Old Trafford. Yo fui el primer sorprendido y la verdad, creo que es algo que tenemos que poner en el debe del equipo bávaro. Igual que contra el Olimpiakos no podemos hablar de los intangibles que supone jugar en el Teatro de los sueños, del espíritu de un equipo campeón, de una afición entregada… Moyes le ha quitado toda la mitología al Manchester United. Encima el equipo se presentaba sin Van Persie, que era una esperanza para que su pegada le dejase meterse en el partido. Y aún más. Por segunda eliminatoria consecutiva meten a Ryan giggs de mediocentro. ¿en serio? El segundo entrenador con cuarenta años se alinea a sí mismo, que es más bueno que todos los que están ahí dentro. Vamos, la situación se antojaba bastante bastante propicia para el golpe sobre la mesa del Bayern de Munich. Por eso es elogioso la manera de competir que tuvieron los red devils, de no amedrentarse y de estar tan cerca del gol como el mejor equipo de Europa.
Creo que Guardiola se equivocó bastante en su planteamiento. Es bastante evidente que la zona de flotación del Manchester es su zona a golpear. El espacio entre los culones FErdinand y Vidic, para los que salir de su área es hacer trampa y Carrick es un potencial enorme para cualquier rival (y si encima las ayudas las tiene que hacer Giggs…) pero al contrario de lo esperado Guardiola pasó de largo. Siguió con su 4-3-3 y con jugadores que les cuesta descolgarse hasta allí. La lesión de Tiago parece más importante de lo esperado, porque sin el brasileño Kroos tiene que coger muchas responsabilidades en la base y dejaba al interior más adelantado a Bastian, que es un jugador más de abrirse a banda que de ser sutil entre líneas. Igualmente Muller tenía una oportunidad de confundir a todos como falso nueve. Pero tuvo poca incidencia, jugó mucho más de nueve puro esperando que Robben y ribery desbordasen. Vamos, que creo que era un partido clarísimo para Gotze y Pep perdió la oportunidad.
El Manchester se ató los machos y pudo capear el temporal. Tuvo momentos difíciles cuando Robben y Ribery se juntaban mucho en la misma banda y Alaba castigaba de manera diagonal. Pero pudo aguantar y luego tenía arriba a un gladiador como Wellbeck que se batió contra toda la defensa alemana con acierto (dejaron síntomas de debilidad los centrales alemanes) y tenían a Rooney ahora jugando de nueve, que siempre es un peligro. El Manchester se tiene que olvidar del futbol porque eso no lo ha tenido todo el año ni lo va a encontrar ya. Así que deja a tu mejor jugador arriba ya y a ver si puede definir la eliminatoria. Lo de bajar a crear ya no va a ayudar a nadie porque arriba no hay pólvora y ojo, que Rooney de nueve puro en 2010 fue una maravilla asombrosa. Juego no tendrán ni van a tener, pero que traten de aguantar lo que puedan y que saquen algo de manera milagrosa. Como en el corner de Vidic, con el inverosímil remate del central que ponía de manera sorprendente en ventaja a los ingleses.
Guardiola demuestra que los partidos fuera en Champions League se le atragantan bastante. Ya pasó en su época dorada en Barcelona y vuelve a pasar en el campo teóricamente más flojo de estos cuartos. De todas maneras el Bayern es mucho Bayern y tiene recursos para muchas cosas y un entrenador capaz de cambiar el partido por completo. Esta vez tampoco hizo nada especial. Metió a Mandzukic, el jugador más infravalorado de la plantilla, como nueve puro, que era lo que estaba haciendo Muller, y mejoró la aportación del alemán, en especial en el juego aéreo, dando la asistencia a Bastian en el gol del empate. Obviamente el Bayern sigue siendo favorito y a la postre se lleva un resultado positivo, pero vale la pena que no se divinice a este equipo, al que es posible meterle mano. Y en la vuelta ni Tiago, Ni Javi Martínez ni Schwensteiger serán de la partida. Habrá que verlo.
En Chanmartin se dio la eliminatoria más sentenciada. El Borussia Dortmund venía con una cantidad de bajas desorbitada, con un estado depresivo importante, y con la sanción a Lewandoski que parece casi definitiva, pero sigue siendo un equipo bien armado y con un entrenador que es un zorro. Klopp venía con la piel de cordero, poniéndose en el lógico papel de víctima, pero confiaba en un estado de nerviosismo y ansiedad rival por decantar la eliminatoria a su favor. Puso a Aubameyang de nueve arriba, esperando que algún error en la salida blanca les dejase transitar a los de amarillo. No olvidemos que Mourinho aparte, el Dortmund es el equipo referencia de contragolpe en Europa.
Pero Ancelotti fue más listo que Klopp esta vez. Tuvo mucho cuidado en no perder ningún balón comprometido. Ideó una salida con Alonso bajando mucho y Modric abriéndose a la banda de manera ostensible que anulaba todo intento de presión alemán. Le costaba muchos pases llegar al campo contrario sí, pero la clave de Carletto es priorizar la seguridad sobre cualquier otro aspecto del fútbol. Control absoluto del partido y esperar que el talento de arriba les dé el partido. Ayuda a calmar los ánimos que ya en el minuto tres estaban por delante tras la enésima conexión de un finísimo Benzema con Bale (y una desconexión de Hummels horrible) Que si Gareth no está conectado al juego y todo eso, pero está siendo resolutivo como pocos. El control del Madrid era absoluto desde entonces pudiendo ampliar la ventaja (Weinderfeiller es un portero muy infravalorado), no dando lugar a ninguna contra, con un Alonso imperial, leyendo todas las segundas jugadas y tapando los huecos de sus compañeros. En una recuperación del tolosarra llegó un tiro de Isco desde la frontal. Solo Messi tiene un tiro más efectivo desde la media luna que el malacitano. 2-0 y eliminatoria encarrilada.
Por eso no se entiende el cambio en la primera parte. Parece que hicieron “la de Mou”. Regalar el balón al contrario (manera de que no tengan contraataques) y esperar para matar a la contra. El plan que siempre le ha salido mal, por cierto. Porque el partido pasa a estar descontrolado por completo y no había necesidad. Reus, que es un jugadorazo coge las riendas de su equipo y empieza a explotar la espalda de Isco, que demuestra que defensivamente no le da para ser titular. Las diagonales de Reus meten al Madrid en su área y solo un Pepe imperial, bárbaro, consigue que los amarillos no se lleven premio. Es novedad porque a campo abierto el central luso ha sido lo mejor en los últimos años, pero metido en el área es más dudoso y siempre deja algún fallo para la foto. EL balón que salva con Casillas batido es fundamental. Más importante que un gol, pues no en vano en la jugada siguiente Cristiano Ronaldo pone el 3-0 que, vamos, parece inapelable en la vuelta. Ni con Lewandoski.
El partido que queda era el más incierto en la previsión y así fue. EL PSG y el Chelsea son equipo diferentes pero que tienen un nivel Copa de Europa notable, así que era de esperar una eliminatoria muy igualada. A pesar del resultado final el Paris Sant Germain deja una imagen un poco difusa. La verdad es que el partido se le había puesto de cara de manera inmejorable con el gol de Lavezzi en el primer minuto. Era lo que queríamos ver. Cómo iba a responder el Chelsea estando en por detrás del marcador. Encima ante un equipo como los de Blanc, expertos en bajar revoluciones y amasar el partido. Por eso hay que poner como decepción importante el partido de Verrati. Parecía que lo tenía todo para convertirse en el capo del partido, y no fue así. Se hartó de perder balones, algo inaudito en el italiano. Bien es cierto que la línea de tres del Chelsea es lo más presionante que hay en Europa. Me sigue pareciendo terrible lo que trabajan Oscar y Willian, que por momentos parecen inabordables. Y el doble pibote Ramires David Luiz también empujaba arriba.
Pero si Verrati naufragaba en controlar el partido tenían la otra opción. El Chelsea se tenía que ir para arriba, buscando la pelota y se exponía mucho más de lo que le gustaría. ¿Cahill y Terry defendiendo en el medio del campo? No cuesta visualizar a Zlatan recibiendo entre líneas y buscando diagonales mortales de Cavani y Lavezzi. Espera. ¿Pero Zlatan jugó? Lamentable una vez más Ibrahimovic en un partido de Champions importante. Ausente, y totalmente desaparecido en un contexto ideal para él. Otra vez el temporadón del sueco queda en entredicho al naufragar por completo en el momento clave.
¿Y el Chelsea? Pues cogió el toro por los cuernos y le tocó irse para delante. Y lo hizo bien. Willian aportó mucho en conducción y Hazard fue apareciendo. Mou puso a su equipo más reactivo y Schurrle, su Callejón alemán, estaba de nueve. Importante fue la figura de David Luiz, que actúa de alborotador. Un poco desde otra posición como hacía Di María en el Madrid de Mou, tirando de físico o talento te sitúa en el campo contrario. Si el año pasado el PSG era una referencia para jugar atrás este año con Blanc ha perdido en este aspecto. Síntoma claro es el inocente penalti de Thiago Silva que el año pasado era inabordable.
Con el 1-1 ya conocemos el plan de Mourinho. Da el resultado por bueno y ya nos veremos a la vuelta. Se meten todos atrás, que en definitiva es como mejor defiende su equipo y que pase el tiempo. Y con las estrellas de su equipo desaparecidas no parecía mal plan. Pero bueno, el Paris Sant Germain se veía necesitado de mejor resultado y le tocó irse arriba. Paradójicamente las lesiones parisinas jugaron a favor de Blanc. El confuso Verrati tuvo que dejar el partido y cogieron los mandos un maduro Motta y un enérgico Matuidi que hicieron lo que no pudo el transalpino. Y todavía fue más contundente la lesión de Ibra, que era jugar con diez. En su lugar entró Lucas Moura que revolucionó el partido entre regates y conducciones que hicieron temblar a los blues. Son una referencia defensiva pero dan un aire de inseguridad aún en su área que no les otorga un aura infalible. Vamos, que no es el Atleti de Madrid. El autogol de Terry es una prueba fehaciente de ello. Pero bueno, supongo que un 2-1 no es tan mal resultado en Stanford Bridge. Es un resultado malo pero remontable. Lo que es inadmisible es que en el minuto 93, de un saque de banda, Pastore, el jugador de la élite menos intenso del mundo, se vaya de tres, llegue hasta el área pequeña y ponga una ventaja muy importante en la eliminatoria. Ese último minuto deja en entredicho la teórica fortaleza defensiva que debe ser baluarte blue y pone muy cuesta arriba una remontada en Inglaterra.
Esto es la Champions. Cuatro partidazos intensísimos, con campos vibrando como deben en estas noches especiales y con mucho fútbol que comentar.
El choque de estilos entre Barça y Atlético de Madrid prometía emociones fuertes. No engaño a nadie si considero al Atleti equipo mejor preparado y conjunto que el proyecto culé, que sigue cogido con pinzas, pero claro, la calidad individual de los azulgranas, con Messi por encima de todos , sigue poniendo al Barça candidato, si no favorito a todo. Yo me mojé cuando vi la alineación colchonera y me encontré un bajón importante. Los rojiblancos perdían a Arda Turan y Diego Costa, los únicos dos jugadores que podían matar al Barça. Centrándome en mi cabeza un partido de repliegue bajo, esperando en el área, necesitaba de todas maneras la profundidad que solo te puede dar Costa en sus cabalgadas para que el Barça tenga que vigilar su espalda y no ser tan alegre. Y Arda Turan ya ha demostrado ante el mismo Barça ser el jugador virtuoso que aporta la mínima pausa para que le dure la pelota al Atlético y rompa el robo y continuidad que convierte a los culés en un martillo pilón. EN lugar de ellos Simeone sale a lo loco. Sigue apostando por la doble punta, un Villa que deja muchos interrogantes en la temporada y Adrián, que está denostado en el equipo y llevaba fuera de muchas convocatorias. No contento con eso además coloca a Raúl García, que sí había jugado de delantero en ocasiones, en banda derecha. No. No me gustaba la alineación del Atlético. Por suerte el Cholo Simeone sabe mucho más de fútbol que yo.
Porque el Atlético salió con su segundo plan favorito, en el que son igual de buenos. Presión alta, altísima, arriesgada pero con una intensidad brutal, difícilmente vista con tanto exactitud y acierto (Gabi dio una exhibición física yéndose a presionar hasta los centrales) ES cierto que esta presión contra el Barça nunca ha tenido efectos, porque son virtuosos técnicamente y batir líneas de presión les resulta relativamente sencillo. Pero eso era antes, porque este Barça se presentó con las traumáticas bajas de Piqué y VAldes, lo que varía el discurso en un 100%. Ir a presionar al Barcelona arriba era viable porque regalaban el balón de manera constante, y el Atlético de Madrid jugaba a placer. Recuperaba la pelota muy cerca del área y ahí sus dos delanteros podían hacer diabluras contra la inaudita defensa central del Barça. Además el Cholo lanzó un movimiento ganador. El juego directo de Raúl García es ganador y superlativo. En lugar de ponerlo contra Bartra o Mascherano, que podría hacer daño igualmente, lo deja en derecha y lo empareja con Jordi Alba. Ha sido una masacre. El riojano ha ganado todas las pelotas por alto, lo que suponía de inmediato encontrarse una pelota para Adrián o Villa contra dos centrales y con Alba fuera de la jugada. Y Adrían y Villa estaban en entredicho, al menos para mí. Pues han hecho un partidazo absolutamente brutal, volviendo loco a toda la defensa. Estando finísimos en el toque y en el desmarque a la espalda. Resultado. Un equipo barriendo a otro. Un gol y tres palos en veinte minutos. Un ciclón en el Calderón.
Ante eso el Barça no tenía reacción. No contaba con continuidad en su juego y no conseguía imponerse en campo contrario. Godín y Tiago hacían un trabajo de anticipación sobre Messi e iniesta no estuvo en ningún momento al nivel mágico como acabó el partido de ida. Martino había tirado por una solución algo extraña. Mandó a Messi a la derecha y le dio a Cesc la posición de falso nueve. Y el de Arenys volvió a fracasar. Yo argumentaba muchas veces que Cesc estaba perdido porque Messi le había quitado el sitio. El día clave te juegas el partido con Cesc como jugador fundamental, en el sitio en que tenía que ser resolutivo… y fracasa estrepitosamente. Godín directamente se lo comió por completo, y ni siquiera sirvió para que Messi encontrase espacios lanzando su conducción desde la derecha. Porque nunca fue así. Messi se iba al centro para encontrar a los bajitos y le dejaba la banda a Alves. Hasta ahí bien. Pero el partidazo absoluto de Tiago como mediocentro no dejó filtrar a Messi nunca por dentro. Con Messi sin espacio y Cesc anulado el Barça había perdido toda fluidez de controlar el partido. Además Tiago se marcó un cum laude también con balón. Con menos arte y heroísmo hizo la de Turan. Sabiendo que no tenía la opción del balón largo para las carreras de Costa se tomaba la pausa, esos segundos en que el Barça quiere recuperar la pelota en seguida para seguir sus ataques y sacaba a todo el equipo conjuntamente. Como digo, este equipo tiene más calidad técnica de lo que uno piensa. Koke, Filipe Luis, Adrían, Villa, Tiago… tienen la habilidad de salir jugando desde atrás y llegar al área.
Con el sistema culé maniatado sobresalió la figura externa al mismo. Neymar cogió la responsabilidad, y tiró de calidad individual pura para conseguir desequilbrios. No es de extrañar, porque el bloque Atlético estaba orientado a la derecha con Messi, y porque Juanfran, encomiable esfuerzo, no deja de ser el eslabón débil en una defensa casi perfecta. Ojo, que el lateral aguantó bien y apenas concedió, gracias también a las ayudas de Miranda, pero Neymar es muyyyy bueno y cuesta dejarles a cero en partidos importantes. Ojo a la pisada caño que le hace a Miranda. Jugada maravillosa.
Tras la charla del descanso el Barcelona salió más activado, como ha de ser que estaba siendo superado, y tuvo diez minutos en que dominó el partido. Xavi cogió galones, tiró de técnica y fueron más incisivos en todos los metros, pero Messi siguió sin poder librarse de la jaula táctica en que estaba metido. Neymar tuvo un jugada, la única en la que rajó el sistema rojiblanco pero un valiente Courtois le dejó en nada. A partir de unos ajustes defensivos y de nuevo con Tiago mandando en el campo, pararon el caudal ofensivo que se avecinaba y volvieron a controlar el partido. Con los cambios las cosas se decantaron aún más. Evidentemente Adrián y villa no iban a poder aguantar el partido entero y Diego les aporta un poquito más de técnica en la salida del balón. Por su parte Martino mete a Alexis y Pedro… y saca a Iniesta. Madre mía. Hay que ser sincero e Iniesta jugó mal. De hecho Iniesta de interior no está dando rendimiento si quitamos sus momentos locos en la ida. Sin ese momento de éxtasis no consiguió ser mágico ni filtrar fútbol hacia los hombres de delante. Pero vamos, si necesitas dos goles quedando treinta minutos, contra la mejor defensa de Europa necesitarás desborde y calidad individual para buscar algún desbarajuste. Iniesta eso lo tiene, aunque no le estuviese saliendo siempre seguía esa opción. Pedro y Alexis pues salen para encontrar profundidad donde no la hay y jugar de extremo donde no tiene capacidad para hacerlo. La última media hora del Barça es muy preocupante. Han abandonado la circulación de balón, que evidentemente no tenía la velocidad suficiente para desbordar, por lamentables centros al área de Alves para que Messi, Alexis, Pedro y Neymar vayan a rematar de cabeza.
EN honor de la verdad el Atlético no sufrió nada desde el minuto 55. Vivía perfectamente cómodo y tuvo ocasiones de sentenciar la eliminatoria a la contra. Tampoco le hizo falta. La mejor defensa de Europa se impuso casi sin esfuerzo a un equipo que si Messi no hace un acto divino demuestra que tiene muchísimo problemas para crear oportunidades. Y el Atlético de Madrid en semifinales ojo, que no se puede considerar inferior a nadie. Al menos su plan es el más y mejor asentado de Europa.
En las semifinales el Atlético se enfrentará al Chelsea Mourinho que consiguió la machada de remontar en su casa al Paris Sant Germain, aunque hay que ver de quién fue mérito y de quién fue demérito. La verdad es que los franceses se achantaron y tuvieron tembleque de piernas en el momento final, pero Stanford Bridge es un campo que acojona cuando se ponen a clamar en su comunión con equipo y entrenador. Alabar las maravillas tácticas de Mourinho pues… sería ser bastante resultadista, la verdad. No tengo nada en contra del planteamiento del de Setúbal, pero este Chelsea es el peor equipo que ha entrenado seguramente. Tiene el defícit importante, que le está costando la Premier, de un nueve referencia. Ayer salió el viejuno Etóo que a la postre es con quien más se la juega cuando hay ataque posicional, pero que en 2014 pues se queda muy cortito, admitámoslo. Y sus problemas para atacar en estático siguen siendo evidentes. EL no poder alinear a Matic en el centro le está quitando la vida al portugués, pues el fichaje invernal es un mediocentro dominante en lo físico y en lo futbolístico que te ayuda a atacar diez metros más adelante. Ya avisábamos de las dudas que nos iba a ocasionar el Chelsea con el marcardor en contra. Y el partido en el Bridge fue claro en ese sentido. Encima, con la lesión de Eden Hazard, la capacidad de desborde se veía muy menguada, por más que Oscar se echase el equipo a las espaldas y martirizase la espalda de un confundido Verrati.
Hay que considerar que al PSG no le faltó personalidad. Salió con Motta y Verrati queriendo mandar en el partido, o sea, jugar a lo que ellos saben: tener la posesión y enfriar el choque. Y es meritorio, que ya hemos hablado de lo que se han convertido Oscar y Willian, unas lapas infranqueables. La lesión de Zlatan les lastró en salida, sí. Porque Cavani solo tiene movimientos de profundidad, pero Lavezzi sí se ofreció con inteligencia y sabía sacar al equipo. Pero poco a poco, y a raíz del gol de Schurlle, jugador made in Mourinho que nunca le falla, el PSG se fue echando más y más hacia atrás. Thiago Silva se siente más cómodo en su propia área, y es cierto que el año pasado parecía inexpugnable allí, así que se fueron encerrando ellos mismos, más por el empuje de la grada y el resultado que por la superioridad futbolística de los blues. Mourinho que es un depredador, olió el miedo y fue a por ellos. Con Demba Ba jugó con doble nueve y pasó a Willian, el único jugador creativo que le quedaba en el campo al mediocentro para volcar el campo definitivamente. A mí me gustó la opción de Blanc. Su equipo se había encerrado solo, así que asumió que ya no saldrían de allí y puso a Pastore, para que aglutinase balón, sacase con alguna conducción a los franceses y sobretodo habilitase a CAvani a la contra. El uruguayo jugando al contragolpe es mortífero y en verdad entre Pastore y él debieron resolver la eliminatoria en la última media hora, con un Chelsea sobreexpuesto, que tampoco estaba creando peligro real. Pero claro, si perdonas, si los blues ya van con todo arriba, y si terminas atemorizado en tu área pequeña… lo más lógico es que la Champions te derrote. Un gol de Ba en el minuto 82 culmina la proeza, deja a los franceses, uno de los equipos que mejor han jugado al futbol en Europa este año, de nuevo en cuartos y vuelve a meter al Chelsea en semifinales.
El enfrentamiento contra el Atlético, pues no va a ser el más vistoso del mundo. Seguro que ninguno de los dos entrenadores asumen ningún riesgo que les pueda costar un error. Al contrario de lo que se habla de igualdad, yo creo que el Atlético de Madrid tiene mejores jugadores que el Chelsea. No veo a nadie (más si Hazard llega lesionado) capaz de marcarle un gol al Atlético de Madrid, mientras que la defensa blue me parece muy sobrevalorada. Eso sí, Mou no venderá cara su derrota y seguro que aspira muy mucho a tener un plan contra los colchoneros, sobretodo en esa primera línea de presión que hoy por hoy parece el mejor arma inglesa.
Rugieron en Stanford Bridge y rugieron en el Calderón. Como ha de ser. Lo que es impresionante es lo que rugieron en el SIgnul Inuda Pard, uno de los mejores estadios de Europa por lo que he visto estos últimos dos años. Jurgenn Klopp me tiene enamorado, lo reconozco. Es el tipo de entrenador que todos queremos. ¿Cómo es posible que viniendo de un 3-0 contra el Madrid haya convencido a todo un estadio, a sus jugadores y a toda la ciudad que es posible remontar ese partido? Pues allí estaban 40000 almas creyendo que era posible, solo porque el rubio con gafas lo había dicho. Ay, ni una de la 40000 creían que estarían tan cerca.
A puntito estuvo de darse un tiro en el pie el Real Madrid en una eliminatoria que se suponía cerrada. Pero señores, esto es la Champions y aquí ir de sobrado se paga. Y en verdad el Real Madrid empezó jugando con bastante suficiencia y como pedía el partido. Ancelotti, que no contaba con Cristiano, optó por su medida más conservadora como es poner a Illarramendi en el centro del campo y a Di Maria arriba, cosa que le salió fatal, pero no en los primeros minutos, donde se esperaba una salida en tromba de los de Klopp que fue minimizada por el Madrid con una posesión defensiva, larga, pausada sin que pasase nada. Sin más miramientos, el partido era totalmente controlado por el Madrid, que incluso contó con un absurdo penalti que marró, como se veía venir Di Maria. Inmediatamente e nésimo gol de Pepe en un partido importante ponía el primer gol en el marcador.
Hasta ahí bien, e incluso normal. Lo que no es normal que le entrasen los miedos al Madrid que no tenían muy claro lo que tenía que hacer. La Banda derecha era el mejor ejemplo. Por su parte, cuando le llegaba la pelota a Di Maria, como siempre que juega en derecha, se precipitaba buscando un centro o una conducción y perdía la pelota en seguida. El resto Quería seguir jugando a controlar, pero esa posesión defensiva era diez metros más debajo de lo que debía y con pases horizontales que no avanzaban, pero tampoco daban la seguridad requerida. El mayor ejemplo era, el chaval Illarramendi que se vio sobrepasado por la importancia del partido y le tembló el pie. Hasta el punto de lo que debe ser su fuerte, esa seguridad combinativa, le falló y le dejó la pelota franca ni más ni menos que a Marco Reus, que siendo jugadorazo como es lo aprovechó para marcar el segundo. Dos fallos garrafales dejaban al Borussia de Dortmund con una hora por delante a un gol de forzar la prórroga. Hay que estar en ese campo, contra ese equipo y esa afición para no verse más fuera que dentro.
El descanso fue un bálsamo para el Madrid que veía la oleada amarilla encima suyo. La verdad, justo es decirlo, Carlo Ancelotti fue fundamental para apaciguar a los alemanes. Viendo que la cosa estaba bastante peor de lo que se esperaba, cogió el toro por los cuernos, sacó a Asier que era el peor jugador del encuentro con diferencia, para meter a Isco. Lo que parecía que era una medida netamente ofensiva y podría ser perjudicial para parar a un equipo tan vertical como el de Klopp, se transformó en un mejor equipo y más equilibrado. Di maria pasó a jugar de interior, como está haciendo en este 2014 y ahí es un jugador que elimina muchas de sus carencias y tiene más rigor defensivo. Y por su parte Isco entendió lo que necesitaba su equipo. Se ofreció mucho para sacar el balón desde su campo al contrario, y luego sabía pararse y combinar, darle la pausa para que en el partido no pasase gran cosa. Y eso era justo lo que necesitaba el Madrid. Con la técnica de Isco se desactivaba la intensidad borusser.
¿Qué sufrió el Madrid? Pues claro, que este equipo habrá perdido varios baluartes que le han hecho subcampeones de Europa pero sigue siendo un equipazo. Hummels asumió un papel de mariscal y cada intento de contragolpe que paraba se iba en plan káiser para arriba (tiene fallitos, pero es un jugador que enamora) y Reus se marcó un partidazo brutal. En lugar de ser un extremo al uso se transforma en una especie de Iniesta, tirando de velocidad en vez de regate. Desde el centro del campo arranca y raja cualquier sistema, y luego tiene una claridad jugando a esa velocidad que es absolutamente decisiva. El pase a 100 por hora que le mete a Mthikaryan en la jugada que da al palo es absolutamente irreal. Ésta, más un par de acciones en las que apareció Casillas (y un Lewandoski menos fiero de lo que se pintaba) dejan claro que el Borussia ha podido voltear la eliminatoria.
Finalmente el mister blanco volvió a acertar a la hora de meter a Casemiro en el campo, que fue bastante impactante. Tener un tipo aguerrido, fuerte, que mete la pierna constantemente y nos descubre que los de Klopp están ahogados y que apenas tienen fuerzas. En verdad los diez, quince minutos el Madrid ya no sufre nada y tiene más opciones de marcar que el resto. Pero hay que rendirse ante Klopp y el Borussia por la machada que estuvieron a puntito de hacer. Y que el Madrid haya aprendido de una vez, que la soberbia no es el camino para ir por Europa. Falta le hará en semifinales.
El favorito de la Champions, y este título no se lo van a quitar por más que quieran, ha dejado una eliminatoria raruna, que ha bajado el hype bastante sobre este equipo, a pesar de que la eliminatoria poco tiempo ha estado en entredicho. Guardiola, que se trajo un empate de Old Trafford quiso cuadrar el círculo, y la verdad es que no le salió bien. Tenía problemas en el centro del campo, sin Schwensteiger, sin Tiago y sin Martínez. Pero tenía muchas ganas de meter a Gotze de mediapunta, que echamos mucho de menos en Old Trafford. Así que se inventó un sistema raruno, pues ni siquiera tiró de Lahm de mediocentro. Puso allí a Kroos y por delante a Muller y Gotze, pero no de interiores, uno de falso nueve, buscando cargar remate y Gotze queriendo moverse entre líneas. Fue un desastre bastante abusivo, sobre todo porque el exDortmund se cayó bastante. Nunca encontró espacio entre las dos líneas de cuatro que puso Moyes y la defensa del área de los red devils fue suficientemente buena contra Mandzukic y Muller. EL desequilibrio debería estar en las bandas, como siempre. Pero el hecho de subir tanto los laterales iba en contra del espacio que necesitarían Ribery y Robben. La verdad es que la primera parte fue bastante infructuosa para el Bayern. A pesar de que el planteamiento de Moyes era ultradefensivo y no había opción ni siquiera para la contra (pues Welbeck no pudo ser tan épico como en la ida) el Manchester United se iba satisfecho al descanso.
Tras la reanudación, con el berenjenal táctico y mental del Bayern el ManU entendió que era su momento. Por primera vez salía con más de dos jugadores, Valencia buscaba sus clásicas cabalgadas por derecha y Kagawa intentaba asociarse (sin éxito) con Rooney. No es que se hicieran con el mando del partido, pero al menos el realizador tenía que mostrar la portería de Neuer, aunque sea para ver al portero alemán mirar como un tirazo de Evra se le colaba por la escuadra. Ojo, que quedaba poco más de media hora y el Bayern apenas había creado ocasión de peligro, así que hay que valorar muy mucho el gol de Mandzukic en el siguiente minuto. Guardiola decidió ahí que se acabó la tontería. Quitó a Gotze por Rafinha, volvió al sistema usual, o más bien al sistema Heynckess, con Muller de mediapunta, y tirando de Robbensistema. El holandés, que a principio del año estaba en entredicho en el sistema de Guardiola, sigue siendo muy bueno y muy fiable. Sus desbordes individuales suelen ser indefendibles y trató de hacer sangre por la banda derecha. Muller, no podía ser otro, encontró el balón dentro del área para la remontada. Mira que es feo de ver jugar, que parece que aporta poco y que no sabe ni celebrar los goles, pero Muller nunca falla cuando su equipo necesita un gol importante. Finalmente el mismo Robben, con un poco de fortuna, certificó la enorme pegada que tiene este equipo y rubricó el pase a semifinales.
La semifinal contra el Madrid será seguramente el partido más potente que se puede ver en Europa. El Bayern sigue siendo favorito, pero ha dado síntomas de ciertas debilidades. Otras cosa es que estas (pérdidas en salida, falta de ideas contra defensas cerradas) no sean precisamente los puntos fuertes del Madrid, que necesitará de la participación de un recuperado Cristiano Ronaldo para poder mostrarse competitivo contra el giagante teutón. No en vano el Allianz Arena, donde se juega la vuelta, es por tradición el infierno europeo para los blancos. Aunque se entiende como decantada, ojo que la semifinal hay que jugarla y que no se puede descartar ni mucho menos a un equipo como el Madrid
El partido del Calderón respondió por completo al guión establecido. Tras varias semifinales que ha jugado Mourinho ya sabemos de qué pie cojea el portugués. Si algo prioriza el técnico luso en una semifinal (bueno, en cualquier eliminatoria) es no encajar gol en el partido de ida, tanto da si es en casa o fuera, te firma un partido de 0-0 en cualquier circunstancia. Si encima se junta que la ida es en el Calderón y que llega sin su jugador más desequilibrante, Hazard, ni su delantero centro, pues son los mimbres perfectos para poner el autobús atrás y preferir que decida Stanford Bridge.
Ojo que Simeone tampoco ve mal el planteamiento. A fin de cuentas se enfrentan los dos grandes referentes defensivos de la temporada. Y estaba claro que cualquier ocasión se iba a cotizar alto. Teniendo el jugador más resolutivo de la eliminatoria, el Cholo pensó exactamente igual que Mourinho. Le tocaría atacar a él, porque ellos tenían las blancas al jugar en casa, pero su planteamiento era básicamente de cero errores. Solo la concesión de Diego de mediapunta se permitió el Cholo, que situó a Raúl García arriba para tirar de juego directo, y simplificar así la salida de balón. Ya sabemos todos que el nivel defensivo d las líneas de mediapuntas blues es un arma de primer orden, así que no dejaría que hubiese ningún intento de salir con `pelota controlada (por ahí se entiende también el optar por Mario que por el solvente Tiago)
Mourinho planteó el partido sin presión, con perfil muy bajo y con tres mediocentros, David Luiz, Ramires y Obi Mikel. Básicamente se jugó el partido a su defensa en el área, donde sin lugar a duda sus defensas son superiores. La pareja Cahill-Terry pueden crear dudas en determinados aspectos (a mí el Terry actual me pone muy nervioso) pero para defender dentro de área propia muestran una solvencia inusual. Especialmente el duelo entre Cahill y Costa fue claramente ganado por el inglés. Costa nunca encontraba terreno para caer a banda y arrancar con potencia, le tocaba buscar el choque directo y ahí, aunque sigue siendo un delantero potentísimo, se encontró con la horna de su zapato.
Mourinho dibujó el partido de tal manera que ensuciaba el centro de manera continúa para que pasar por ahí fuese imposible sin riesgo, así que la única manera de llegar era por los centros en banda de Juanfran, Filipe Luis y Koke, y de nuevo la defensa blue estaba en su salsa. Con Costa maniatado el único viso que tenía de escape el Atlético era Diego en la mediapunta, donde consiguió filtrarse en ocasiones entre líneas, y asustó con algún tiro lejano, pero seguía siendo improductivo. Si la lesión de Cech parecía que sería determinante en la eliminatoria, su sustituto, un portero de 41 años, ni siquiera fue expuesto.
Evidentemente el planteamiento defensivo de Mou tenía un debe importante, que es la inexistente transición ofensiva. El Chelsea dejaba solo, pero solo, a Fernando Torres arriba, y solo el esforzado Willian era capaz de llegar de segunda línea. El resto, nada. Torres la verdad es que hizo todo lo que podía siendo el islote que era. Aguantó balones frente a Godín, daba salida a su equipo cayendo a banda y aguantando el balón, y con toques precisos conseguía sacar corners o faltas en campo contrario, que a decir verdad era lo único que podía producir en ese panorama. Era tal la inferioridad manifiesta del ataque londinense, que incluso el Cholo se permitió en la segunda parte “pasarse” de ofensivo y lanzar a sus laterales arriba dejando a Torres solo con un central y medio. Le podría haber costado caro, en determinadas situaciones el de Fuenlabrada los superó, pero sin ayuda desde atrás (Hazard sabíamos que no estaba, pero un Oscar atancando entre líneas o un Ramires más desatado en derecha podían haberle dado bastante a Fernando) Mou no dio ninguna concesión al respecto. Le bastaba el 0-0
La lesión de John Terry pudo también ser dramática para el plan de Mourinho. Se le estaban cayendo las piezas. David Luiz pasó a ser central y con el brasileño se acrecentó la inseguridad de manera exponencial. Hubo más pases filtrados en esta fase del partido que en el resto. Tampoco Simeone se lanzó a aprovechar ese filón. Había entrado Arda Turan, que se le notaba con magia, pero a cambio de Diego, que era el único que quería asociarse. Quizás debería haber tirado antes de Villa y quitar a Raúl García, viendo que el plan por alto no era tal plan, y que el Chelsea estaba demasiado atrás para castigar una pérdida. Quizás hubiese valido la pena jugársela así, pero Simeone tampoco veía tan mal el 0-0. Después de todo cualquier empate beneficia al Atleti, y en Stanford Bridge, su mejor arma tendrá más y mejor horizonte delante suyo para hacer daño. Un gol en esta eliminatoria va a pesar mucho.
Y ahora el partidazo de la Copa de Europa. Un Real Madrid Bayern de Munich va a ser siempre un clásico en Copa de Europa y en estas semifinales no iba a ser menos. El Madrid recibía a los dos egos que más daño le han hecho a su (arrogante) concepción de sí mismo. El Bayern de Munich y Pep Guardiola. El Madrid además se toparía con que sus dos armas destructoras, Bale y Cristiano estaban entre algodones. Bale no sería de la partida por una gripe y Cristiano venía de una lesión que le privó de jugar hace poco la final de Copa. Precisamente allí, Ancelotti debido a las bajas tuvo que cambiar el sistema y planteó un 4-4-2. Con el éxito en la Copa y sin Gareth repetiría planteamiento. Estaba bien tirada, porque la fuerza de los equipos de Guardiola reside en su centro del campo, y estar solo con tres jugadores podía ser un suicidio contra la asociación de los bávaros. Meter un hombre para igualar esa lucha era un buen movimiento.
Pero Guardiola es demasiado listo. Lo he dicho siempre. No he visto entrenador en mi vida capaz de cambiar el partido en el transcurso del mismo. Viendo los cuatro centrocampistas blancos, no se estuvo de nada y de seguido colocó a sus dos laterales a la altura del centro del campo. Quería superioridad en el centro del campo y la iba a conseguir sin importar el riesgo del mismo. Ahora eran cinco jugadores en esa línea (porque no tanto RAfinha pero sí Alaba se metía directamente en la zona de interior) y como suele pasar cuando consigue eso Pep empezó la exhibición. Fue abrumadora, perfecta, maravillosa la personalidad que demostró en esa fase de juego el Bayern de Munich. Se puso a tocar la pelota, a marear de manera constante a la ordenada defensa blanca que sin descomponerse no podían más que perseguir sombras y ver de manera abrumadora como los bávaros siempre encontraban dos, tres apoyos por delante del balón. Incluso la manera en que, estando tan arriba, recuperaban balón tras pérdida nos recordaba forzosamente al Barça 2009, incluso con Toni Kroos al mando añadía un estimulante cambió de orientación que volvía locos a los mareados defensas y centrocampistas blancos. Virtuosismo puron en lo que pueden ser los mejores minutos de futbol de Guardiola desde que está en Alemania.
Con esos veinte minutos absolutamente abrumadores Casillas hizo un total de cero intervenciones. Algo pasa cuando la oda al futbol no se traslada al marcador, y ni siquiera a la creación de ocasiones. Aparte de lo bien que defiende su área el Madrid actual, cosa que con Casillas y Pepe siempre ha estado en entredicho (es irreal que el Bayern saque cinco córners en quince minuto y no sirva para tener ningún remate) es obvio que no es lo mismo tener a Mandzukic que a un tío llamado Leo Messi. Si la exhibición en el centro del campo podía recordar al 2-6 evidentemente arriba no tienen la figura con la potencia del rosarino para conseguir ventajas. El Madrid sufría pero no se descomponía y hacía un trabajo encomiable en defensa. Sus laterales, destinados a sufrir contra las mejores bandas del mundo hicieron un trabajo intenso y notable. Especialmente significativo el caso de Carvajal, que se adivinaba como eslabón débil del equipo, encima enfrentado ni más ni menos que a Ribery, y sin embargo el francés no consiguió ni un solo desborde en todo el partido.
El Madrid tenía muy poco a lo que agarrarse ante la manera en la que estaba siendo avasallado. Tan solo se veía gotas de optimismo en cada toque de Benzema: el francés estaba finísimo, ganando apoyos a centrales y mediocentros. Y Karim se ha descubierto como un gran lanzador. De repente el Madrid recuerda cual era su carta más potente el año pasado. Se acuerda de contragolpear. Y para ello le hará falta velocidad sí, pero sobre todo le hará falta claridad en la salida. Y Karim la tiene, aguanta la pelota, saca a los defensas y su gesto técnico es desequilibrante. E Isco la tiene. Le llega la pelota y tiene la pachorra de esperarse hasta encontrar el momento y el lugar adecuado. Una jugada entre ambos, que estaría destinada a ser la enésima pérdida rápida de balón si le hubiese caído a otros, se convirtió en una contra perfecta para Cristiano Ronaldo y Coentrao que el mismo ariete francés convertía en 1-0.
Y el Bayern no entendía nada. Lo había hecho todo bien, y la primera vez que le dio al Madrid por salir se ponía por delante en el marcador. No será la primera vez que Guardiola tira de personalidad y dobla la apuesta en ese sentido, pero sus jugadores no son los del Barça. Dudaron y ahí apareció la figura de un enorme Xabi Alonso que vio la oportunidad de hacerse con el partido. El guión del partido era el mismo que al principio pero Alonso se dedicaba a mover el acordeón del centro del campo de manera más equilibrada. Las ayudas del centro del campo sí empiezan a llegar donde deben, y el Bayern no se atrevía a ser tan ofensivo como el principio. El golpe había sido duro emocionalmente y los laterales preferían estar más atados atrás. No sirve tampoco de mucho porque la espalda de Rafinha estaba siendo un coladero y debería haber caído el segundo si Cristiano Ronaldo hubiese estado más entonado. De hecho el físico de Cr7 se adivina pronto muy mermado. Apenás puede lanzar un sprint en todo el partido, y tenía el contexto adecuado para dinamitar el partido. Estaba quedando claro que la defensa bávara contra una contra como se le supone al Real Madrid no tiene suficiente talento y le toca sufrir. Después de esos primorosos veinte minutos la posesión seguía siendo pero el Madrid era el que mandaba en el partido. De manera inaudita para quien haya visto el principio Guardiola debía de dar gracias que el resultado era corto.
El Madrid había sabido sufrir y había sabido matar. Ahora llegaba lo inaudito. También sabría mandar. Ancelotti sorprende a todo el mundo en la media parte (ojo, que ya en Dortmund también consiguió cambiar el partido por completo) y sale a disputarle el balón a un equipo de Guardiola. Es una cosa de locos y parece una mala idea en principio. ¿Cómo le vas a quitar la pelota a Xavi, Busquets e Iniesta? Y ahí está el truco, que Guardiola nos quiere convencer que estos van a ser como su Barça pero Lahm, Schwensteiger y Kroos, excelsos jugadores, no tienen la capacidad asociativa que tenía el Barça de Guardiola (como no ha tenido ningún equipo en la historia, de hecho) así que la pugna entre estos y Xabi, Modric e Isco era, como mínimo disputada. Especialmente extraordinario lo de Luka Modric, que tiene una facilidad para sacarse una conducción o un regate en zona de presión y cargarse así toda una línea defensiva que desespera a quien corre detrás de la pelota. Y eso le estaba pasando al Bayern. El Madrid estaba jugando muy muy cómodo, con posesiones largas y sin sufrir en transiciones. Aquí hay que señalar a Bastian Schwensteiger, que fue literalmente engullido por el partidazo absolutamente abismal de Xabi Alonso. Cual mariscal de campo se dedicaba a llegar a todas la ayudas y a dirigir a su equipo. Él elegía cuando el equipo iba a presionar arriba con todo, cuando cargaba segunda jugada, cuando defendía más atrás… parecía que jugaba con pinganillo y hacía todo lo que Ancelotti tenía en la cabeza.
Los cambios en el último tercio nos iban a dibujar otro partido y quizás apuntes para el partido de vuelta. Un mermado Gareth Bale entraba por un también mermado Ronaldo, y demuestra que a poco que esté bien va a ser importante en la eliminatoria. Directamente, el Bayern no tiene mimbres para parar a Gareth. Si coge la pelota acaba la jugada en el área rival. Es mucho más rápido que todos los centrales bávaros y supone una bendición para el contexto esperado de verse sometido, que se espera en Munich. Si cada pelota que coge Bale obliga al Bayern a tener que bajar corriendo treinta metros es horrible para el acoso continuo. Eso sin contar con la determinación brutal en goles y asistencias que ha ido demostrando al cabao del año. ES un arma de destrucción masiva y a Guardiola minimizarles a él y a Ronaldo le tiene que estar quitando el sueño.
Guardiola sacó a Gotze, que fue irrelevante en el juego de su equipo (se ha caído un poco cuando ha llegado lo gordo) y a Muller que fue un dolor de muelas. Con la lesión de Pepe, que parecía John Terry sacando balones en su área, y la entrada del hiperactivo Thomas el Bayern está más cerca del gol en todo el partido. Y no porque pasase a jugar bien. Es más, fue el tramo de partido “menos Guardiola” pero es que Muller tiene una capacidad de sacar petróleo que es hipercarismático. Este Bayern se adivina en Alemania y le puede hacer daño al Madrid. Balones colgados al área con Mandzukic y Muller yendo a por todas tienen que hacer sufrir a la defensa real. De hecho ayer Thomas se fabrica él solo un tiro de la frontal, una dejada a Gotze que era de gol seguro si no se encontrase con el duende que tiene Iker Casillas y un balón ganado en el área pequeña que solo podía acabar en gol si no es porque un imperial Alonso rubricaba el partidazo en el último suspiro. El 1-0 es un muy buen resultado, pero los dos equipos tienen base, recurso y talento para someter al contrario en la vuelta. Desde luego será el partido del año.
Para la final ya podrían ahorrarse el viaje a Lisboa y jugarla en Madrid. Habrá final de los dos equipos de la misma ciudad por primera en Champions, y no se puede decir que sea injusto. Por más que, desde la igualdad, quizás los dos salían como menos favoritos, pero han conseguido imponerse en ambos casos en casa del adversario de manera solvente. Hay que pararse a debatir hasta qué punto es beneficioso jugar el segundo partido en Casa. Está claro que el buscar la portería a cero por parte del local en el primer partido es objetivo primordial, y luego gestionar a partir de ahí en la vuelta, donde un gol termina siendo cuasi decisivo, como vamos a ver.
Empezamos, con el partido más importante del año, como bauticé la semana pasada. Y así se presentaba. Con los alemanes calentando el ambiente como solo ellos saben, con un Madrid enfrentado a todos sus miedos (Guardiola, Allianz Arena, infierno bávaro…) y sobre todo un resultado a favor, aunque fuese corto. Si una cosa había quedado clara en la ida es que, incluso en los momentos de más y mejor dominio alemán nunca llegaban a crear tanto peligro como debiera. El Madrid se encontró “cómodo” defendiendo en estático y Casillas estuvo una hora sin aparecer. Por eso la irrupción de Muller fue tan importante y parecía claro que Thomas debía ser sí o sí de la partida en este partido. Así fue. Guardiola confió en Muller, pero también en Mandzukic. Necesita goles y no iba a prescindir de su nueve clásico. Así que iba a jugar con casi doble punta, más Robben y Ribery. Guardiola cambiaba control por llegada, y eso iba a resultar fatal.
Por su parte el Madrid recuperaba la BBC al completo y así se abría una incógnita. El Madrid no sufrió nada jugando con 4-4-2 dejando a Benzema y Cr7 arriba. Con la vuelta del galés se podía pasar al 4-3-3 de toda la temporada, pero sería vaciar el centro del campo contra un equipo de Guardiola. Ancelotti fue simplemente sensato: Entró Bale pero para jugar de centrocampista y tapar las subidas de Alaba. El hombre cumplió la misión de manera notable, que era el partido del año y como no hacer un esfuerzo. Tal como estaban asentados los equipos el Madrid ya estaba ganando antes de mover la bola.
Porque Guardiola estaba renunciando a la clave de su estilo. El centro del campo. Deja solo a Kroos y Bastian Schwensteiger, que son jugadores notables, pero inferiores en número y en capacidad contra Modric, Alonso Di Maria y Bale. Igual que pasó en el Bernabéu si el Madrid quería le iba a poder disputar la pelota al Bayern de Guardiola, y eso es su muerte. Y quiso. El partido de Luka Modric es potencialmente el partido que más daño le puede hacer a un equipo de Pep. Guardiola pretende incrustar al equipo contrario en el área propia y que no sea capaz de salir. Anula la posibilidad de posesión o transición ofensiva, porque es recuperar la pelota y encontrarse a diez jugadores alemanes instalados en tu campo y sin que haya posibilidad de salir de la presión. Eso dice el decálogo de Guardiola, pero no sirve si te llamas Luka Modric. Si te llamas Modric tienes la pausa de pensar cuando vienen tres tíos como toros corriendo hacia ti. La facilidad de driblar a dos contrarios aunque esté pegado a la banda, o salir en conducción y dejar una línea detrás de ti. O sea, la capacidad de tener tranquilidad. Una vez que la tienes te das cuenta de que esa presión insufrible, ni siquiera está bien hecha, que puedes controlar la pelota y que la transición defensiva de Guardiola es muy cuestionable. Que es muy fácil encontrarse tras superar la primera presión los dos centrales contra Benzema y Ronaldo, o sea la muerte.
Porque encima ya podemos decir que el Madrid ha recuperado el contragolpe. No será tan bestial como el contraataque de Mourinho, pero la velocidad con la que corren Bale y Di Maria, la manera de utilizar los espacios de Cristiano Ronaldo (no hay otro como él, directamente) y la habilidad de conectar a todo el mundo de Benzema … es que las ventajas que pueden conseguir son innegables.
Lo que terminó de matar el partido, el verdadero golpe psicológico en el partido fue cuando el Madrid se lanzó a presionar la salida de balón alemana. Eso era una pesadilla para Guardiola. Que un equipo suyo fuera incapaz de sacar la pelota desde atrás, ya no consiguiendo ventajas, si no con el más mínimo criterio le tenía que dar dolor de barriga. Pero es así, Boateng y Dante (y Neuer, el peor portero para jugar de líbero que lo tuvo que hacer en demasiadas ocasiones) eran unos negados a lo que Benzema o Bale se les acercaba un poco. Así que lo único que le quedaba al Bayern es que Toni Kroos tuviese que bajar hasta su área para salir limpio. Otro jugador de Pep que abandonaba el centro del campo. La victoria de Ancelotti estaba siendo aplastante.
¿Y el plan B de Guardiola como estaba funcionando? Traicionándose, desnaturalizándose pero había dado más caudal ofensivo y algo se tenía que notar. Pues no. Por dos razones. Primero porque los de Munich no sabían a que jugaban. Directamente tenían el equipo de Heynckess en el campo (con Javi Martínez) y su disposición pero no su estilo. Nada de podería físico, de ritmo alto de juego por banda, de exuberancia física… No. Querían jugar al “tikitaka” sin tener a los jugadores siquiera juntos para combinar. Y segundo y aún más importante. El partidazo mayúsculo, brutal de toda la línea defensiva. Bueno de todo el equipo, que la exhibición por delante de Alonso (concentrado hasta para ganarse una innecesaria tarjeta que le dejará sin final) y Modric estaba en plan antinatural. Pero la línea defensiva fue lo más expeditivo que se ha visto. Los laterales hicieron un partido bárbaro, brutal, inmenso. Coentrao demuestra que es uno de los mejores laterales del mundo, inutilizando con maestría e inteligencia el lado bueno por el que sale Robben y dándole la banda. Lo de Carvajal es antológico. Tenía el espíritu de Chendo o Michel Salgado dentro, porque es irreal que este tío haya secado por completo, pero de manera total a un balón de bronce como Frank Ribery, que no la ha olida en toda la eliminatoria. Y luego los centrales. Ramos exhibiéndose en anticipaciones y en juego aéreo (en las dos áreas, que fue determinante para el marcador y de qué manera) y por último Pepe que hizo, quizás el partido de su vida. Él solo se comió a todo el ataque muniqués. Y lo hizo, no saliendo a campo abierto donde ha sido el mejor del mundo. No, desde su propia área, comiéndose a Mandzukic, a Muller, en las ayudas a todas las partes del campo. Sacando cada centro, cada intento por debajo, cada intento de tiro… impenetrable.
Con todas las claves que hemos dado, pues solo quedó lo que quedó. Lo inimaginable, un BAÑO con todas las letras en el Allianz Arena. Que metiesen los primeros goles a balón parado no significa nada (excepto que la defensa en zona de Guardiola nunca me ha gustado) porque el resultado era parejo a lo que estábamos viendo en el campo. Hasta el punto en que el míster de Sanpedor quitó al descanso a un delantero centro por un mediocentro. En efecto, era la manera de claudicar, de sacar la bandera blanca para que no hiciesen más sangre. Pero también una manera de autoculparse a sí mismo, de darse cuenta que había caído sin ser fiel a su fútbol hasta el último momento. Y sigo pensando que Guardiola es un genio absoluto de los banquillos, pero ha sido superado en esta eliminatoria por Ancelotti. Que ojo a la Champions que se ha marcado el transalpino. Desactivó la presión del Dortmund en la ida con paciencia, y en la vuelta abortó la más que probable remontada con su dirección de campo, y contra el Bayern ha exprimido su contragolpe y después ha dado un golpe en la mesa disputándole el balón. Meritorio y ganador todos los movimientos de Carletto.
“Stanford Bridge es mordor” Robo una analogía que oí esta semana para reflejar lo que le esperaba al Atlético de Madrid en la vuelta. Insisto que un 0-0 no es mal resultado para la vuelta ( todos los empates favorecen al Atlético) pero el estadio blue ha vivido ya muchos partidos de éstos a cara de perro y ha provocado encerronas año tras año en Champions League, así que esto era lo que tocaba esperar en este partido. Encima con Mourinho que es perro viejo y que sabe jugar las eliminatorias como pocos.
Si alguien esperaba que Mou se lanzase a lo loco a buscar el gol de la clasificación pues se equivocó. Mou salió con un sistema parecido al del Calderón. Azpilicueta jugó de extremo, y RAmires y David Luiz por delante de la defensa. En definitiva Mou planteó un partido “a un gol”. Como estamos viendo clarísimamente es la eliminatoria en que se están imponiendo las defensas y en este caso, los de Londres eran los que tenían que llevar la iniciativa (jugaban en casa y estaban detrás en el marcador) pero sin demasiadas florituras. Tenian el dominio, pero ya sabemos cómo se las gasta el Atleti en esa tesitura. No jugaba Gabi, que es el colmo de la presión asfixiante, así que el doble pivote se dedicaba a esperar delante de su zaga, que se mantenía inalterable recibiendo los ataques blues. Mourinho tiró de pragmatismo: balones a sus mejor jugador, contra el peor defensa de los atléticos. El emparejamiento entre Hazard y Juanfran parecía la llave para el Chelsea. Hazard es un jugadorazo extraordinario, teniendo una capacidad de desborde brutal y una velocidad máxima. Juanfran dio la cara y apretó los dientes, pero era un mihura demasiado grande para que no consiguiese réditos (además de las ayudas por allí de Torres y Willian) No es que tuviese oportunidades claras, por lo de siempre, porque el ataque blue tiene muy poquito gol. Si Torres, que jugó bien ojo tiene que estar cayendo a banda para crear superioridades ¿Quién remata aquí? La baja de Schurrle ha sido importante en esta vuelta, y no tirar de Oscar algo un poco inexplicable. Ha sido un jugador que ha aportado mucho, que ha crecido mucho con Mourinho (seguro que no le resta un ápice poderío defensivo, sobre todo en campo contrario) y hubiese aportado para ese ataque posicional que le costaba al Chelsea.
Aún sin crear peligro real el Chelsea estaba a gusto. El Atlético de Madrid estaba muy lejos de Costa y del inesperado Adrián y solo salía por los gestos técnicos individuales de Filipe Luis (así se entiende Azpilicueta allí) y el ataque seguía siendo constante y incisivo, esperando el error de la defensa que nunca lo tiene. Una maravilla de Willian en banda, unido al error de Godin (el uruguayo está acabando la temporada dejando detalles que le alejan de sus mejores momentos) fue suficiente para encontrar la rendija que dejaban los colchoneros y ponerse por delante en la eliminatoria. El momento clave que esperaba Mourinho había llegado. Estaba a un paso de Lisboa.
Viendo lo que le costó marcar en el Calderón al Atlético la cosa no se podía poner más cuesta arriba. El Chelsea se planteaba ponerse a defender a lo bestia hasta ganarse la final. La dos mejores defensas de Europa se sigue insistiendo que era esta eliminatoria, y lo pareció en la ida, pero yo siempre he sido escéptico. La defensa del Chelsea es muy buena, pero especialmente por apelotonamiento, que por rigor defensivo. Parece que el fallo en el área chica para el gol del empate sea inaudito en los blues, y quizás lo es en Champions, donde Cahill y compañía no fallan nunca, pero en Premier conceden cosas así constantemente. Destacar la personalidad de Juanfran, que se sabía eslabón débil en defensa, pero que tiene la personalidad suficiente para darle la vuelta, y hacerle sufrir él a Hazard. Hasta el punto de llegar a un pase “Xaviesco” de Tiago para poner el balón atrás y después de pasar entre seis piernas conseguir el gol de Adrian justo antes del descuento.
Mazazo psicológico para Mourinho que pensaba que ya tenía todo hecho y le tocaba volver a empezar en la segunda parte, estando eliminado además. Solo tenía que meter un gol en 45 minutos tampoco era nada demasiado difícil, y ya sabemos la mística que tiene ese estadio para que termine pasando lo que tiene que pasar (miren el PSG) pero Mou se equivocó. A ver, para un equipo Premier jugar contra un equipo de la Liga española es un suplicio. Los equipos españoles tienen como base el centro del campo. Ahí ganan los partidos, asientan los ataques y controlan el ritmo de los mismos. Eso en la Premier no pasa. El centro del campo es un lugar de paso para llegar a banda y centrar, o para lanzar pase directo a los delanteros. Ése es el juego básico de la Premier que hace que ningún equipo tenga un mediocentro dominante (lo será Matic, que no ha jugado en Champions y que hubiese sido un comodín absoluto en manos de Mou) Así que regalar el control del centro del campo es una bicoca para un equipo español. Y como ya había dicho anteriormente éstos del Atleti son mejores defendiendo y a la contra, pero ni mucho menos son unos tuercebotas cuando tienen que tocar. Arda Turan y sobre todo Koke se quedaron con la pelota y no la soltaron. Esa posesión por tener posesión, sin ánimo de lanzarse arriba y solo controlar el partido (véanse las finales del Barça contra el Manchester para entender la perfección de la idea) trastoca y destroza las opciones del Chelsea.
Encima Mou incrementó el golpe. Porque cuando se lanza a las heroicas éstas suyas se lanza con todo. Quita a Azpilicueta para meter a Etóo y… meec. No por el (inocente) penalti que hace el camerunés y que pone más cuesta arriba la eliminatorian en Stanford Bridge. El error está en que despoblas más aún el centro del campo y el Atleti seguía siendo el dueño del balón cada vez de manera más absoluta. La última media hora del partido fue un alivio para el Atleti, que sinceramente no vio peligrar el resultado. Y lo ganó no ya solo por esa manera de defender su área propia, no solo por las apariciones siempre perfectas de Courtois, no solo por la pizca de suerte que hace falta en la jugada que da al palo de David Luiz. Ganó porque emocionalmente dominó el partido en una cancha como Stanford Bridge, sacando los déficits de la plantilla blue y potenciando sus virtudes. Simeone es el entrenador perfecto para este grupo de jugadores.
La final se presenta apasionante. Hemos visto de todo esta temporada. Simeone se paseó por el Bernabéu con un Madrid neonato. Los blancos hicieron lo mismo en la eliminatoria de copa y en el Calderón, seguramente el enfrentamiento del que más podemos sacar, el Atleti fue superior con una presión inhumana, pero terminó en empate. Pero el Madrid ha dado tantos vaivenes este año que es difícil sacar precedentes. Parece que ha terminado la temporada en gran momento de forma, mientras que los colchoneros parece que están en reserva, pero también es verdad que la versión que estamos viendo ahora del Madrid depende de jugar a la contra, cosa que contra el Atlético de Madrid no va a poder hacer. Y se ha demostrado que el Madrid es espesito en ataque posicional, a pesar de la calidad individual que atesora. Eso contra la mejor defensa del continente. En definitiva que quizás el Madrid es favorito, porque tiene mejores jugadores, pero que el Atleti es un equipo para competir contra cualquiera. Ya lo ha demostrado.
La final de la Champions llegaba condicionada por las últimas semanas de ambos equipos. Tras el orgasmo de Munich, el Real Madrid se había dejado llevar, preparando su ansiado momento en Lisboa y perdiendo toda intensidad. Yo soy escéptico con ese pensamiento. Cuando un equipo desconecta en competitivada es difícil que vuelva a ponerse las pilas en el momento preciso. Lo más importante sin embargo es que Cristiano Ronaldo andaba entre algodones las últimas semanas y era duda su participación. Más algodones tenía en su haber el Atlético de Madrid, pues en el último partido de Liga campeonó a costa de perder a sus dos jugadores más talentosos defensivamente: Diego Costa y Arda Turan. Aunque todo el equipo parecía desfallecido les había dado para llegar a la meta en Liga y la ilusión es motor suficiente para buscar la machada en Copa. Hasta el punto que Diego costa, al que no se le esperaba en un mes, apareció el día de la Final para jugar.
Costa va a ser el primer acicate de la Final. La verdad es que la participación de Diego Costa se antoja fundamental contra los gigantes del futbol mundial. El plan perfecto del Atlético de Madrid es repliegue bajo y defensa a ultranza. Ahí se han mostrado inexpugnables. Pero para que el plan pueda valer necesita un jugador que les garantice una salida en ataque, que sea una amenaza en profundidad, o que pueda bajar cualquier balón largo peleándose con el defensa más aguerrido. Costa es una transición ofensiva por sí misma. Así que el palo de que no jugase solo es superado por el palo de que jugase y tuviese que ser sustituido a los ocho minutos. Simeone y el brasileño arriesgaron en exceso. El jugador era necesario pero no estaba. El Cholo pierde una bala en la recámara.
Con la lesión de Costa el partido está en un impasse. Villa y Adrián no tiene el físico suficiente para imponerse a campo abierto a Ramos y Varanne. La otra opción atlética para llegar arriba es adelantar líneas y presionar a lo loco la salida del balón. Podría ser plausible, salió bien en Liga y con Khedira como sustituto de Alonso podría traer réditos. Pero Ramos estaba cubriendo de manera óptima los aportes ofensivos que Sami y los rojiblancos priorizaban no dar espacios a los velocistas blancos. Y eso que a esas alturas ya estaba quedando medianamente claro que la BBC no estaba completa. Un tocado Benzema caía a ofrecerse salida, pero el físico no le daba para llegar a la zona de influencia después. Cristiano demostraba que sus muslos no tenían dos sprints. Ofrecía apoyos constantes y con sentido pero a la hora de la verdad no desbordaba, si no que se “escondía” en el área en busca de un remate. Importante resaltar la figura de Di Maria , que entendió el partido y vio que sin Marcelo y con medio Cristiano, le tocaría desplegarse como el animal físico que es y hacer las veces de interior y de extremo izquierdo a la vez. Por su parte Bale parecía que era el único que estaba entero, pero se le vio extrañamente torpón en la definición. Un error de Tiago que deja un balón a los pies de Gareth y que este termina galopando hasta el punto de penalti, acaba con un Courtois batido y con Bale ni siquiera acertando entre los tres palos.
Si de un error rojiblanco pudo llegar el 1-0, así llegó el 0-1. Lo hemos visto más veces esta temporada. Sin Costa, la opción del balón parado es un arma contundente del Atlético de Madrid. Vamos, lo que ha terminado dándole la Liga. Y no puede ser casualidad, cuando se trata de la jugada maldita de Iker Casillas en quince años de profesional. Habla bien poco del otrora mejor portero del mundo que su defecto más evidente no haya sido subsanado y ni siquiera minimizado en todos estos años. Así que una horrorosa semisalida en falso a ningún sitio le deja en tierra de nadie y Godín, que tiene algún vínculo mágico con el balón parado, solo tenía que tocar la bola para que mansamente pasase por encima del superado portero. 0-1 y Simeone ya tenía el partido donde quería. Casillas le había regalado lo más difícil. Su escenario era ideal.
El golpe era contundente y no parecía que el Madrid, aún dominando el partido, podía gestionarse ocasiones de peligro por sí solo. Tras el descanso Simeone tenía planeado el segundo golpe. Fue empezar la segunda parte y con la moral por las nubes por el resultado el Atleti sí empezó a presionar más arriba, a centrarse en Khedira como objetivo y a obligar al Madrid a perder balones. El Momento Gabi desatado que le gusta a los rojiblancos. El capitán atlético es un portento físico, capaz de abarcar todo el campo, presionar la línea defensiva rival y llegar a ayudar al lateral en su área. Al Atleti sorprende al Real, recupera cerca del área y Villa y Adrián tienen contacto cerca del área para intuir peligro, aunque no llegasen a rematar a puerta. Y sobretodo el Madrid está descolocado. No se esperaba este escenario y empieza a frustrarse. Ramos empieza a ser imprudente con sus envíos en largo, la BBC recibe cada vez en peores condiciones y sobre todo Di Maria, el único jugador que estaba consiguiendo desbordar, empieza a ser ese jugador precipitado que hace más mal que bien a su equipo. Centros desde cualquier posición y lugar, sin ninguna ventaja. La situación idílica para que Miranda y Godín se merienden a cualquier delantero, aunque uno sea Ronaldo.
La nueva situación duró poco porque Ancelotti fue muy rápido en los cambios. Se dejó de remilgos y fue con todo. Viendo que su línea determinante arriba no iba a tener el día y no le iba a generar las ventajas que necesitaba, decidió poner magia por detrás. Marcelo e Isco entraron al campo. Y cambiaron el partido. No podía ser de otra manera con jugadores tan increíblemente talentosos como éstos. Marcelo hizo suya la banda izquierda, y es que ofensivamente cuando está enchufado es el mejor lateral del mundo. Entró, asumió la responsabilidad que su talento y sus piernas frescas le otorgaba y bueno, él solo incrustó al Atleti en su área. Esa banda izquierda estaba siendo un martirio, porque Di Maria abierto en banda y Marcelo entrando por dentro era un infierno para Juanfran, a pesar de las ayudas de Gabi y que Simeone quitó a Raúl García para que Sosa persiguiese al brasileño.
Isco tuvo un impacto visual menor, pero fue incluso más importante. El cambio fue arriesgado al quitar a Khedira y jugar con un doble pibote Isco, Modric. Al contrario de lo que podía pensarse esto desató al genio croata. Con el Atlético metido en su área, el malacitano y el croata se iban alternando con acierto. Uno subía y el otro se quedaba. Y los dos son tan increíblemente buenos que marcaban diferencias a cualquier altura. Isco hizo algunos trabajos defensivos que no se le suponían en su repertorio, de nuevo sabiendo que la responsabilidad que le daba estar fresco cuando el resto llevaba una hora épica de partido marcaría la diferencia.
Con el nuevo escenario el Atlético no le quedaba otra que embotellarse atrás. Se quedó literalmente sin salida, a pesar de que Villa hacía un encomiable esfuerzo en sacar pequeñas ventajas él solo contra el mundo. Pero Varanne, Carvajal y sobre todo un Ramos desatado ya recuperaban muy muy arriba y era un ataque continuo. El Atlético en esta fase echó de menos a un hombre como Arda Turan. Al tío que tiene la calidad individual de esconder la pelota, de sacar el regate justito, o la falta precisa para robarle cinco minutos al reloj. Pero el turco no estaba, Diego ha perdido ese rango en el equipo (no era el momento de sacarlo, la verdad) y Koke que maravilló en ese sentido en Stanford Bridge no apareció en todo el partido. El Atleti se lo jugaba todo a su defensa.
Ojo, que Simeone hubiese firmado llegar a esa situación. Cuántos partidos ha terminado ganando con una exhibición defensiva en su área. A fin de cuentas las intervenciones determinantes de Courtois hasta ese momento eran un total de cero. El Madrid había conseguido girar el partido, incrustar a su rival atrás, hacerles perder el norte y incluso desbordarlo más que en muchos partidos. Sí. Y sus ocasiones de peligro eran nimias. Un tiro de Bale desde la frontal, y la única cabalgada del mismo que encontró la espalda de la defensa. Con Benzema y Cristiano como delanteros de área puro, donde ambos están lejos de su mejor versión, y los centrales y Courtois se hacen gigantes ante los centros laterales.
El gran cambio que Ancelotti ha conseguido en este equipo es la tranquilidad. No cuesta imaginarse mucho este partido con Mourinho en el banquillo y como acabaría siendo un equipo partido con seis tíos en el área buscando lanzamientos desde cincuenta metros. Es algo que este año ha cambiado y que en las peores situaciones que ha vivido el Madrid han tenido la paciencia y el sosiego de seguir jugando hasta el último minuto. Modric, Isco y Marcelo no precipitaban la jugada, no buscaban un centro porque sí, abrían a la banda correcta, y buscaban al receptor idóneo en todo momento, hasta el último suspiro. Conseguían ventajas aunque terminasen estrellándose como un muro. Todo esto está bien, pero no le dio el empate. El empate fue un milagro en el minuto 93 que no podía llegar de otro jugador que no fuese Sergio Ramos. Un remate inapelable, certero, pasando hasta cuatro jugadores del Atlético en busca de ese balón en el que nada pudo hacer Courtois. Ramos estaba desatado durante todo el partido. Es el tipo que mejor encarna el espíritu del Madrid hoy mismo. Ese rango de superioridad, incluso arrogancia ante el rival que a veces hace al equipo y al jugador indolente, pero el mismo espíritu de superación ante los obstáculos, la fe hasta el último minuto que marca el tópico del equipo blanco. Pero un tópico se cimente en una verdad y Ramos convirtió esa verdad en una realidad total. Sí, el Madrid no se rinde hasta el último minuto y así es como ganó la décima.
Porque el Madrid ganó la décima en el empate. Quedaba una prórroga por delante, pero era evidente que el Atleti estaba fundido física y ahora mentalmente. No tenía armas para buscar el gol, físicamente estaban tiesos tras estar una hora corriendo tras el balón. Su única opción iba a pasar por llegar a los penaltíes, pero hasta eso se iba a ver como una utopía. Jugadores que acababan literalmente cojos en el campo (¡ay ese cambio desperdiciado de Costa!) Frente a ellos un Madrid más fresco, moralmente activo y desatado, sabedor de que la victoria caería de su lado. La jugada del gol definitivo es manifiesta. Cristiano Ronaldo hace un esfuerzo defensivo para recuperar un balón sesenta metros atrás. El balón le llega a la banda a Di Maria, que tras un esfuerzo continuo e intenso de 110 minutos aún tiene energía para lanzar el enésimo slalom y dejar atrás a dos defensores. El paradón inmenso de Thibaut Courtois solo sirve para poner el gol en bandeja de Gareth Bale. El hombre de los cien millones de euros acercaba la ansiada copa de Europa que Florentino tanto anhelaba.
El resto sobró, y hasta incomodó que con el partido roto el Madrid consiguiese más distancia en el marcador. El Atlético merecía irse con la cabeza bien alta. Le faltaron dos minutos para que su plan, simple y poco vistoso, le otorgase la victoria. Ahora todos los oropeles son para el Madrid. Y merecidos pues ha completado una Champions terriblemente equilibrada. Ha tenido momentos de gran fútbol, junto con momentos en los que ha sido superado pero han sabido ser solidarios y esperar su momento para voltear el juego. Con un Ancelotti muy acertado en todos los planteamientos y giros de timón. El Madrid sí merece la décima.
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