domingo, marzo 20

LAS VENTAJAS DE SER UN MERCENARIO BOCAZAS

Deadpool, al que voy a llamar Masacre a partir de ahora, porque es como yo lo conozco, nunca ha sido un personaje muy de mi agrado. No en vano, es una creación de Rob Liefeld con todo los estereotipos de los noventa: mercenario, sanguinario, armado de pistolones. La suerte que tuvo es que lo apadrinó Fabian Nicieza y le dio una personalidad diferente. Le convirtió en un pesado insufrible, un divertido bocazas que no calla ni bajo el agua y que nos deja divertidos diálogos y ocurrencias que le terminaron convirtiendo en un personaje más carismático de lo que se podía llegar a pensar. Aunque insisto que yo nunca he seguido su trayectoria y mi interés en el personaje es bastante nimio.
Puede entonces que no tuviese bagaje para protagonizar una película. Pero ahora que se ha abierto la veda y que se aprueba cualquier tipo de proyecto con capa y ojos ya tenemos película en solitario de Wade Wilson. ¿Tiene empaque suficiente para llamar la atención o está destinada a ser triturada en el olvido de la multitud de estrenos superheróicos? Pues aunque yo apostaba fervientemente por la segunda opción la verdad es que se ha convertido en un pelotazo inesperado, hasta el punto de verme aquí escribiendo esta reseña.
Hoy pocos se acordarán pero en otra de esas películas de superhéroes olvidables que hemos tenido ya aparecía el personaje de Masacre. SI no nos acordamos hoy día se debe a que, por supuesto no nos acordamos nada de una película tan soporífera y poco intencionada como Wolverine: Origins,  y segundo porque el actor que hacía de Wade Wilson en aquel grupo de élite respondía al nombre de Ryan Reynolds, que bien puede acaparar el título del actor menos carismático del presente siglo. Reynolds, que tiene el dudoso honor de haber hecho previamente una visión sangrante para los ojos de Linterna Verde, ha demostrado ya en demasiadas ocasiones que pocas veces consigue algo de empatía con el espectador, más si tiene que ponerse dramático, y ya no hablamos  heroico. Así que lo que uno no se podía esperar es que le volviesen a dar el papel al susodicho, cuando es carisma lo principal que tiene que atesorar para que funcione la película.
Misteriosamente la cosa ha terminado funcionando. Con todo lo dicho de Reynolds, se puede decir que donde se ha mostrado mínimamente dotado ha sido en la comedia, y el tono de Masacre se va a ajustar mejor a lo que se requiere que el del 2008, o el de Hal Jordan. La apuesta de hacer de Masacre una película descacharrante, humorística y gamberra, era obvia siendo fiel al personaje, pero han conseguido y todo lo más allá posible. Desde los alocados títulos de crédito del principio donde nos impactan nada más empezar con un guiño a Rob Liefeld y otro a Linterna Verde sabemos que han acertado con el tono de la película. Masacre no cesa de romper la cuarta pared, de lanzar chistes al espectador y de hablar hablar y hablar, aún en secuencias de acción correctamente rodadas.
Además también ayuda como han desmembrado la trama. La escena en la autopista (y el preludio en el taxi) es la más acertada del film. La que combina mejor el humor gamberro de Wilson con la acción, y la que de verdad nos impacta el tono de la película. Así que es un acierto empezar por aquí y luego plantar flashbacks hacia el prototípico origen del héroe, que no es suficientemente interesante como para iniciar la película con él. Así, después de disfrutar de las barrabasadas que monta el protagonista ya podemos centrarnos en cómo ha llegado a ser como el personaje ha llegado a ser como es.
Seguramente el gran éxito de Masacre empieza en el momento en que se conveció a la Fox de hacer una película para mayores de 18 años. Eso ha permitido a los creadores llegar más allá en la violencia de lo que pueden enseñar en Lobezno, o en el humor de lo que harán en Guardianes de la Galaxia o pelis similares. Vamos, en otras circunstancias sería imposible ver  la manera en que se conocen Wade y Vanessa, donde se pasan un año teniendo sexo en pantalla. Morenna Baccarin hace las veces de Vanessa y ya sabemos que es guapísima pero me parece mejor actriz de lo que su personaje merece, que no es más que hacer de comparsa del personaje y de motivación para el mismo. Su interacción funciona bastante bien, todo hay que decirlo.
La creación del personaje en principio pasa por canónica, aunque no deja de ser bastante bluff. Bastante culpa la tiene el malo de la función, que tiene muy poco caché. De hecho el tal Ajax, o como se llame no queda claro si es el matón de turno, el doctor a cargo del Proyecto Arma X o el cerebro detrás de todo el tema. Por no hablar de su gorila acompañante, que solo está ahí para dar y recibir mamporros por igual. Además surge el problema de los poderes de Wade Wilson, que es básicamente el factor de curación de Lobezno. Primero, si esto es canónico es absurdo. El poder de curación de Logan era su poder mutante, mientras que es su esqueleto de adamantium fue injertado en dicho proyecto. Y además pues nos encontramos el problema que tiene el factor de curación los últimos años, que es convertir al personaje que lo use en omnipotente. Puedes disparar, golpear, mutilar al personaje que no le pasará nada. Se pueden utilizar para cafradas (¡spoiler 127 horas!) pero a la postre no deja de ser negativo. Y añado que inverosímil, que el tipo pueda reconstruir una mano y no regenerar las úlceras de su rostro.
Tras idas y vueltas se acaba la escena de la autopista, y justo es reconocerlo, la que mejor ha funcionado de toda la cinta. La irrupción de Coloso y la niña explotadora, pues es totalmente artificial, y lo mejor que tiene es reírse del xmen ruso y de por qué no aparecen más hombres X en la cinta. Otros añadidos como la vieja con la que vive el personaje los supongo importantes dentro de la continuidad del cómic, porque me parece de lo más innecesario.
Así vamos llegando al final de la cinta, pelín agotados. Las risas de culo caca pedo pis ya no impactan como al principio y una vez nos hemos acostumbrado al gamberrismo como  formato pues vemos que debajo no hay mucho más que rascar.  Una pelea insípida en busca de rescatar a la dama en apuros, carne de cañón luchando contra carne de cañón  y cuatro chistes repartidos que debemos decir ya nos esperábamos a estas alturas. Lo único que ha aguantado al cinta hasta aquí ha sido el carisma del personaje. Si empezábamos poniendo el grito en el cielo por Ryan Reynolds, pues habrá que reconocerle el inesperado mérito de que su creación haya conseguido ser querido en pantalla, gracioso sin terminar siendo un cretino y chistoso de manera que funcione. Si yo fuese malo, pues sacaría a colación el hecho de que entre la máscara y la desfiguración pues casi no se le ve el rostro y eso ayuda.
 Valga esto para introducir el que considero el mejor acierto de la película: la animación de la máscara, lo que me parece un recurso tremendamente inteligente. Ante las máscaras rígidas estilo Spiderman que no enseña nada del rostro, pues se ha tendido a ser inexpresivamente reales, o al efecto  Tobey MAguire como yo le bauticé: buscar cualquier excusa para que en el climax final el personaje tenga que salir con la cara descubierta y asi lucir al actor. EN este caso Masacre es más masacre cuando va vestido de rojo siempre, pero le han dado una expresividad cuasi caricaturesca a su máscara que dibuja cualquier expresión. Y de verdad que funciona perfectamente en pantalla.

Bueno, habrá que acabar que la película tampoco da para mucho más. Ha sido un inesperado éxito por su incorrección política, su heterodoxia y su sentido del humor excesivo. Aunque una vez que le quitas la parafernalia gamberra se dibuja una película bastante menor en cuanto a guión, presupuesto o resultados. Da igual. Parece claro que ha sido un bombazo insospechado y que la gente ha comprado gratamente este estilo de superhéroe más grosero y malvividor. No es de extrañar que ya esté esperando otro Masacre en la recámara. Cuidado. Compro esta visión en un personaje que como éste lo requiere, pues es parte de su idiosincrasia, pero caeríamos en el error si ahora todos los personajes superheroicos tienen que tener un lado cafre para triunfar. Extrapolar a Wade Wilson a otros personajes Marvel sería un error de bulto

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