Deadpool, al que voy a llamar Masacre a partir de ahora,
porque es como yo lo conozco, nunca ha sido un personaje muy de mi agrado. No
en vano, es una creación de Rob Liefeld con todo los estereotipos de los
noventa: mercenario, sanguinario, armado de pistolones. La suerte que tuvo es
que lo apadrinó Fabian Nicieza y le dio una personalidad diferente. Le
convirtió en un pesado insufrible, un divertido bocazas que no calla ni bajo el
agua y que nos deja divertidos diálogos y ocurrencias que le terminaron
convirtiendo en un personaje más carismático de lo que se podía llegar a
pensar. Aunque insisto que yo nunca he seguido su trayectoria y mi interés en
el personaje es bastante nimio.
Puede entonces que no tuviese bagaje para protagonizar una
película. Pero ahora que se ha abierto la veda y que se aprueba cualquier tipo
de proyecto con capa y ojos ya tenemos película en solitario de Wade Wilson. ¿Tiene
empaque suficiente para llamar la atención o está destinada a ser triturada en
el olvido de la multitud de estrenos superheróicos? Pues aunque yo apostaba
fervientemente por la segunda opción la verdad es que se ha convertido en un
pelotazo inesperado, hasta el punto de verme aquí escribiendo esta reseña.
Hoy pocos se acordarán pero en otra de esas películas de
superhéroes olvidables que hemos tenido ya aparecía el personaje de Masacre. SI
no nos acordamos hoy día se debe a que, por supuesto no nos acordamos nada de
una película tan soporífera y poco intencionada como Wolverine: Origins, y segundo porque el actor que hacía de Wade
Wilson en aquel grupo de élite respondía al nombre de Ryan Reynolds, que bien
puede acaparar el título del actor menos carismático del presente siglo. Reynolds,
que tiene el dudoso honor de haber hecho previamente una visión sangrante para
los ojos de Linterna Verde, ha demostrado ya en demasiadas ocasiones que pocas
veces consigue algo de empatía con el espectador, más si tiene que ponerse
dramático, y ya no hablamos heroico. Así
que lo que uno no se podía esperar es que le volviesen a dar el papel al
susodicho, cuando es carisma lo principal que tiene que atesorar para que
funcione la película.
Misteriosamente la cosa ha terminado funcionando. Con todo
lo dicho de Reynolds, se puede decir que donde se ha mostrado mínimamente
dotado ha sido en la comedia, y el tono de Masacre se va a ajustar mejor a lo
que se requiere que el del 2008, o el de Hal Jordan. La apuesta de hacer de
Masacre una película descacharrante, humorística y gamberra, era obvia siendo
fiel al personaje, pero han conseguido y todo lo más allá posible. Desde los
alocados títulos de crédito del principio donde nos impactan nada más empezar
con un guiño a Rob Liefeld y otro a Linterna Verde sabemos que han acertado con
el tono de la película. Masacre no cesa de romper la cuarta pared, de lanzar
chistes al espectador y de hablar hablar y hablar, aún en secuencias de acción
correctamente rodadas.
Además también ayuda como han desmembrado la trama. La escena
en la autopista (y el preludio en el taxi) es la más acertada del film. La que
combina mejor el humor gamberro de Wilson con la acción, y la que de verdad nos
impacta el tono de la película. Así que es un acierto empezar por aquí y luego
plantar flashbacks hacia el prototípico origen del héroe, que no es
suficientemente interesante como para iniciar la película con él. Así, después de
disfrutar de las barrabasadas que monta el protagonista ya podemos centrarnos
en cómo ha llegado a ser como el personaje ha llegado a ser como es.
Seguramente el gran éxito de Masacre empieza en el momento en
que se conveció a la Fox de hacer una película para mayores de 18 años. Eso ha
permitido a los creadores llegar más allá en la violencia de lo que pueden
enseñar en Lobezno, o en el humor de lo que harán en Guardianes de la Galaxia o
pelis similares. Vamos, en otras circunstancias sería imposible ver la manera en que se conocen Wade y Vanessa,
donde se pasan un año teniendo sexo en pantalla. Morenna Baccarin hace las veces
de Vanessa y ya sabemos que es guapísima pero me parece mejor actriz de lo que
su personaje merece, que no es más que hacer de comparsa del personaje y de
motivación para el mismo. Su interacción funciona bastante bien, todo hay que
decirlo.
La creación del personaje en principio pasa por canónica,
aunque no deja de ser bastante bluff. Bastante culpa la tiene el malo de la
función, que tiene muy poco caché. De hecho el tal Ajax, o como se llame no
queda claro si es el matón de turno, el doctor a cargo del Proyecto Arma X o el
cerebro detrás de todo el tema. Por no hablar de su gorila acompañante, que
solo está ahí para dar y recibir mamporros por igual. Además surge el problema
de los poderes de Wade Wilson, que es básicamente el factor de curación de
Lobezno. Primero, si esto es canónico es absurdo. El poder de curación de Logan
era su poder mutante, mientras que es su esqueleto de adamantium fue injertado
en dicho proyecto. Y además pues nos encontramos el problema que tiene el
factor de curación los últimos años, que es convertir al personaje que lo use
en omnipotente. Puedes disparar, golpear, mutilar al personaje que no le pasará
nada. Se pueden utilizar para cafradas (¡spoiler 127 horas!) pero a la postre
no deja de ser negativo. Y añado que inverosímil, que el tipo pueda reconstruir
una mano y no regenerar las úlceras de su rostro.
Tras idas y vueltas se acaba la escena de la autopista, y
justo es reconocerlo, la que mejor ha funcionado de toda la cinta. La irrupción
de Coloso y la niña explotadora, pues es totalmente artificial, y lo mejor que
tiene es reírse del xmen ruso y de por qué no aparecen más hombres X en la
cinta. Otros añadidos como la vieja con la que vive el personaje los supongo
importantes dentro de la continuidad del cómic, porque me parece de lo más
innecesario.
Así vamos llegando al final de la cinta, pelín agotados. Las
risas de culo caca pedo pis ya no impactan como al principio y una vez nos
hemos acostumbrado al gamberrismo como
formato pues vemos que debajo no hay mucho más que rascar. Una pelea insípida en busca de rescatar a la
dama en apuros, carne de cañón luchando contra carne de cañón y cuatro chistes repartidos que debemos decir
ya nos esperábamos a estas alturas. Lo único que ha aguantado al cinta hasta
aquí ha sido el carisma del personaje. Si empezábamos poniendo el grito en el
cielo por Ryan Reynolds, pues habrá que reconocerle el inesperado mérito de que
su creación haya conseguido ser querido en pantalla, gracioso sin terminar
siendo un cretino y chistoso de manera que funcione. Si yo fuese malo, pues
sacaría a colación el hecho de que entre la máscara y la desfiguración pues
casi no se le ve el rostro y eso ayuda.
Valga esto para
introducir el que considero el mejor acierto de la película: la animación de la
máscara, lo que me parece un recurso tremendamente inteligente. Ante las máscaras
rígidas estilo Spiderman que no enseña nada del rostro, pues se ha tendido a
ser inexpresivamente reales, o al efecto Tobey MAguire como yo le bauticé: buscar
cualquier excusa para que en el climax final el personaje tenga que salir con
la cara descubierta y asi lucir al actor. EN este caso Masacre es más masacre
cuando va vestido de rojo siempre, pero le han dado una expresividad cuasi
caricaturesca a su máscara que dibuja cualquier expresión. Y de verdad que
funciona perfectamente en pantalla.
Bueno, habrá que acabar que la película tampoco da para
mucho más. Ha sido un inesperado éxito por su incorrección política, su
heterodoxia y su sentido del humor excesivo. Aunque una vez que le quitas la
parafernalia gamberra se dibuja una película bastante menor en cuanto a guión,
presupuesto o resultados. Da igual. Parece claro que ha sido un bombazo
insospechado y que la gente ha comprado gratamente este estilo de superhéroe más
grosero y malvividor. No es de extrañar que ya esté esperando otro Masacre en
la recámara. Cuidado. Compro esta visión en un personaje que como éste lo
requiere, pues es parte de su idiosincrasia, pero caeríamos en el error si
ahora todos los personajes superheroicos tienen que tener un lado cafre para
triunfar. Extrapolar a Wade Wilson a otros personajes Marvel sería un error de
bulto
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