A pesar del más que notables éxito de taquilla parece que
nadie quedó del todo satisfecho de los resultados de Man of Steel. Tanto la
crítica como el fandom podían poner peros a la cinta de Snyder y sobretodo no
podían dejar de mirar a la acera de enfrente, donde Marvel recibía parabienes
con su estilo desenfadado y su universo compartido. Así que la esperada secuela
de este Superman va a buscar nuevos y ambiciosos horizontes. Ya se anunció hace
tiempo la presencia de Batman y con el subtítulo de la misma ya no dejaba lugar
a la duda: DC iba a crear su universo compartido en tiempo record y ya tienen
la Liga de la justicia en ciernes para el año que viene. Eso sí, manteniendo el mismo equipo y el mismo
tono que hasta ahora.
Batman VS. Superman tiene buena parte de las características
de Man of Steel, para lo bueno y para lo malo. Es una película que pretende
acercarse con profundidad al personaje, ser serio y dramático. Y en ocasiones se pasa de tremenda, de rimbombante
y ambiciosa. Dicho esto es una película bastante más redonda que su antecesora.
Para empezar la dirección de Snyder es considerablemente más acertada. El
director visualmente es muy atractivo, consigue una paleta de colores muy potente,
pero además ha mejorado respecto a hace dos años. Especialmente en las escenas
de acción. Si en el combate con Zod la película se caía a trozos por culpa de
una cámara demasiado movidita, y caótica, esta vez al menos consigue una buena
claridad aún sin perder fuerza. También la cinta tiene un ritmo considerable, a
pesar de las millones de cosas que tiene por contar no hay bajones ni lugar
para el aburrimiento, y justo es decir que las más de dos horas y media que
dura pasan en un suspiro. Y por encima de todo se beneficia de la participación
de Batman en la película.
Es el murciélago de Gotham quien se lleva la mejor parte de
la película con diferencia. Evidentemente el enfoque tan oscuro, pesimista y
dramático se ajusta más a Batman que a ningún personaje Acertadamente nos
dibujan a un Bruce Wayne ya maduro, con veinte años de carrera bajo sus
espaldas y una historia ya vivida. Nos ahorramos el enésimo reboot del personaje, aunque no así la
canónica muerte de sus padres con escenas sacadas literalmente de DArk Knight.
En la película nos reflejan de manera rotunda y contundente lo que es un Batman
obsesivo, casi enfermizo por su causa. De ahí que la primera escena de Wayne
sea muy potente. Una de las críticas más terribles que sufrió Man of Steel tuvo
que ver con el inconcebible nivel de destrucción de las últimas escenas, como
si Superman trajese más destrucción de la que quería evitar. Así que es
perfecto como queda reflejado la visión humana, desde abajo, de esa lucha entre
dioses que crean múltiples bajas civiles. Algo que va a poner a Bruce
Wayne a la defensiva contra ese nuevo
superhéroe.
Todos, todos pusimos caras cuando anunciaron a Ben Aflleck
como el nuevo Bruce Wayne. Y no voy ahora a decir que se ha marcado un Mcconaughey y ha metamorfoseado a
actorazo, porque no es así. Basicamente se dedica a poner cara de cabreado toda
la película, pero da el perfil correcto para que entendamos la determinación
del justiciero de Gotham. Por no hablar del trabajo físico que le han
convertido en un Batman rotundo, que además se mueve de manera bastante más
ágil y superheróica que otras versiones fílmicas del personaje. Eso sí, vamos a
ver a Batman matando gente a diestro y siniestro, lo que va a causar muchos
problemas entre los fanáticos del personaje.
Si Batman ha supuesto la cara de la película, ésta sigue
cojeando por el mismo lugar, que es demasiado grave como para dejarlo pasar:
Zack Snyder no entiende a Superman. Para él Superman es un tipo alejado de la
humanidad, que hay que mirar con recelo, y que no representa ningún espíritu humano.
Al contrario, sus progenitores no paran de aconsejarle que deje a la Tierra en
paz y que cada uno solucione sus
problemas. Y no logro entenderlo. Si algo tiene que representar Superman en la
grandeza de la humanidad, y aquí, salvo algún pasaje peligrosamente mesiánico,
es concebido como un peligro. Evidentemente Snyder, como buen frankmilleriano
que ha demostrado ser, toma partido por Batman y deja a Superman a la altura
del betún en cuanto tiene oportunidad. Todo el mundo le tiene entre ceja y
ceja, le ningunea o parece poder dominarle. Y en lugar de demostrar entereza o
idealismo, resalta todas sus debilidades mostrándose iracundo, violento e
irreflexivo.
El tercer pilar de la
película no es Wonder Woman, cuya participación apenas supera al cameo, aunque
esté muy bien caracterizada en su faceta de guerrera. De hecho todo lo que
aporta Wonder Woman a la película está metida en la película con calzador. Es uno
de los hándicaps que va a tener que pasar esta película desde el momento en que
deciden que tienen que lanzar su universo compartido. La escena que a través de
un vídeo nos presenta como Luthor ha investigado a varios paranormales (la
futura JLA, vamos) no tiene ningún tipo de sentido, ni pinta nada dentro de la
historia que estás contando. Otras las tienen que meter directamente en
sugerentes sueños de un futuro por venir, porque no hay manera normal que
cuadre en la película. Peor es si, como se supone, Luthor en verdad estaba
trabajando para Apokolips, pues es una manera de cargarse lo bueno que han
hecho con este personaje.
El tercer pilar será de un polémico Lex Luthor. Elegir a Jesse Eisenberg como Luthor no solo
es sorprendente, si no debería ser bastante negativo. No creo que el actor
actúe mal, lo que creo es que han equivocado el perfil. Luthor aquí aparece
como un desequilibrado total, más cercano a un Joker que a un cerebro
privilegiado y amoral como se supone es el genio de Metropolis. Los incansables
tics de Eisenberg hacen que no nos podamos tomar en serio esta amenaza tanto
como debiera. Lo que es bastante contraproducente teniendo en cuenta que es de
las pocas veces que en pantalla el plan de Luthor no es solo una payasada de la
edad de plata. Al contrario supone un plan bien orquestrado y parece
ciertamente peligroso. Luthor aprovecha el enrarecido clima contra Superman que antes he criticado para orquestar
una red de mentiras y medias verdades que confluyan en el inevitable
enfrentamiento entre Batman y Superman. Todo parece medido a la perfección.
Desde el descubrimiento y el oportuno robo de la kriptonita al uso de las
víctimas de las acciones de Superman para
llevar a Wayne al límite.
Para mí un pero es el rapto de Martha Kent. Si Luthor ha
conseguido enervar a Batman hasta el punto de buscar el enfrentamiento
definitivo, debería hacer lo mismo con Superman. Más si se ha demostrado en
toda la película como éste y su alter ego Clark Kent no ven con
buenos ojos la concepción de justicia que hay en Gotham. Parecería que
está en el punto exacto para que fuese también manipulado por Luthor, así que
secuestrar a su madre y obligar a Superman es un movimiento innecesario. Puedo entender
que Luthor quiera ver humillado al Falso
Dios, pero no es algo que favorezca al
hombre de acero. Más bien lo vuelve a ningunear. Para después ser un flanco
bastante obvio por donde va a escapar su plan. El enfrentamiento entre Superman
y Batman es tremendo. Con obvias referencias a Dark Khight de nuevo, Snyder
consigue la pelea más conseguida en las dos cintas que lleva. Aunque admito que
es algo corto para todo lo que lo estábamos esperando el enfrentamiento
consigue toda la épica que el momento necesita. Con un Batman (en una
superarmadura) salvaje y contundente nos muestra un combate físico tremendo, doloroso
incluso, con el buen uso de la kriptonita, que hace que vuelva a ser Batman el
mejor parado del enfrentamiento y barra el suelo con Superman. Ahí, con un
Superman derrotado, pues surge la manera fácil en que ambos colaboren juntos de
nuevo, a partir de la casualidad de los nombres de sus madres. En fin, el
problema es que no se conformaron con este enfrentamiento final y tuvieron que
preparar algo más gordo para el final. Y aparece Doomsday.
La verdad es que Doomsday está a punto de cargarse la
película por momentos. Primero, al igual que con su relación con Apokolips, que
Luthor cree a Doomsday es un sinsentido. Se supone que Luthor quiere cargarse a
Superman para demostrar su superioridad sobre los seres superheroicos. Así que lo hace… creando un
monstruo superheroico. Ejem. Por no hablar de lo surrealista que resulta su
creación: el cadáver del general Zod en un líquido amniótico mezclado con
sangre de Luthor para crear ese bichajo, que más parece un troll de las
cavernas que un engendro kriptoniano.
Ya tenemos monstruito para el clímax final y destrucción a
mansalva como antaño. La participación del Batman más superheroico hasta al
fecha y de una contundente Wonder Woman completarán la Trinidad DCdiana (odio
eterno al tráiler que nos robó el momento más icónico de la cinta ya hace
meses) pero a la postre será Superman el que lleve todo el peso, llegando a
sacrificarse contra Doomsday, que para algo eligieron al malo de la muerte de
superman (pensar que cualquier otro podría coger la lanza de kriptonita sin que
fuese un sacrificio no se le pasó por la cabeza al hijo de JorEl) Un epílogo para llorar una muerte que no se ha
creído nadie (y recibir honores de estado cuando antes le han juzgado,
amenazado y bombardeado) y final de la cinta.
Recapitulando la película tiene varios claro oscuros. Entre lo
mejor un Batman muy bien conseguido, un guión inteligente por momentos y una
mejora respecto a la acción del Hombre de Acero. Siguen sin tener claro como
potenciar a Superman, y las inclusiones de la futura JLA están bastante mal
resueltas en el contexto de esta película, pero he resumen he salido bastante
más convencido de esta segunda película que
del Hombre de Acero. Ya veremos que nos depara la próxima Liga de la Justicia.
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