domingo, abril 10

BATMAN VS SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

A pesar del más que notables éxito de taquilla parece que nadie quedó del todo satisfecho de los resultados de Man of Steel. Tanto la crítica como el fandom podían poner peros a la cinta de Snyder y sobretodo no podían dejar de mirar a la acera de enfrente, donde Marvel recibía parabienes con su estilo desenfadado y su universo compartido. Así que la esperada secuela de este Superman va a buscar nuevos y ambiciosos horizontes. Ya se anunció hace tiempo la presencia de Batman y con el subtítulo de la misma ya no dejaba lugar a la duda: DC iba a crear su universo compartido en tiempo record y ya tienen la Liga de la justicia en ciernes para el año que viene.  Eso sí, manteniendo el mismo equipo y el mismo tono que hasta ahora.
Batman VS. Superman tiene buena parte de las características de Man of Steel, para lo bueno y para lo malo. Es una película que pretende acercarse con profundidad al personaje, ser serio y dramático. Y en  ocasiones se pasa de tremenda, de rimbombante y ambiciosa. Dicho esto es una película bastante más redonda que su antecesora. Para empezar la dirección de Snyder es considerablemente más acertada. El director visualmente es muy atractivo, consigue una paleta de colores muy potente, pero además ha mejorado respecto a hace dos años. Especialmente en las escenas de acción. Si en el combate con Zod la película se caía a trozos por culpa de una cámara demasiado movidita, y caótica, esta vez al menos consigue una buena claridad aún sin perder fuerza. También la cinta tiene un ritmo considerable, a pesar de las millones de cosas que tiene por contar no hay bajones ni lugar para el aburrimiento, y justo es decir que las más de dos horas y media que dura pasan en un suspiro. Y por encima de todo se beneficia de la participación de Batman en la película.
Es el murciélago de Gotham quien se lleva la mejor parte de la película con diferencia. Evidentemente el enfoque tan oscuro, pesimista y dramático se ajusta más a Batman que a ningún personaje Acertadamente nos dibujan a un Bruce Wayne ya maduro, con veinte años de carrera bajo sus espaldas y una historia ya vivida. Nos ahorramos el enésimo  reboot del personaje, aunque no así la canónica muerte de sus padres con escenas sacadas literalmente de DArk Knight. En la película nos reflejan de manera rotunda y contundente lo que es un Batman obsesivo, casi enfermizo por su causa. De ahí que la primera escena de Wayne sea muy potente. Una de las críticas más terribles que sufrió Man of Steel tuvo que ver con el inconcebible nivel de destrucción de las últimas escenas, como si Superman trajese más destrucción de la que quería evitar. Así que es perfecto como queda reflejado la visión humana, desde abajo, de esa lucha entre dioses que crean múltiples bajas civiles. Algo que va a poner a Bruce Wayne  a la defensiva contra ese nuevo superhéroe.
Todos, todos pusimos caras cuando anunciaron a Ben Aflleck como el nuevo Bruce Wayne. Y no voy ahora a decir que se ha marcado  un Mcconaughey y ha metamorfoseado a actorazo, porque no es así. Basicamente se dedica a poner cara de cabreado toda la película, pero da el perfil correcto para que entendamos la determinación del justiciero de Gotham. Por no hablar del trabajo físico que le han convertido en un Batman rotundo, que además se mueve de manera bastante más ágil y superheróica que otras versiones fílmicas del personaje. Eso sí, vamos a ver a Batman matando gente a diestro y siniestro, lo que va a causar muchos problemas entre los fanáticos del personaje.
Si Batman ha supuesto la cara de la película, ésta sigue cojeando por el mismo lugar, que es demasiado grave como para dejarlo pasar: Zack Snyder no entiende a Superman. Para él Superman es un tipo alejado de la humanidad, que hay que mirar con recelo, y que no representa ningún espíritu humano. Al contrario, sus progenitores no paran de aconsejarle que deje a la Tierra en paz  y que cada uno solucione sus problemas. Y no logro entenderlo. Si algo tiene que representar Superman en la grandeza de la humanidad, y aquí, salvo algún pasaje peligrosamente mesiánico, es concebido como un peligro. Evidentemente Snyder, como buen frankmilleriano que ha demostrado ser, toma partido por Batman y deja a Superman a la altura del betún en cuanto tiene oportunidad. Todo el mundo le tiene entre ceja y ceja, le ningunea o parece poder dominarle. Y en lugar de demostrar entereza o idealismo, resalta todas sus debilidades mostrándose iracundo, violento e irreflexivo.
El tercer  pilar de la película no es Wonder Woman, cuya participación apenas supera al cameo, aunque esté muy bien caracterizada en su faceta de guerrera. De hecho todo lo que aporta Wonder Woman a la película está metida en la película con calzador. Es uno de los hándicaps que va a tener que pasar esta película desde el momento en que deciden que tienen que lanzar su universo compartido. La escena que a través de un vídeo nos presenta como Luthor ha investigado a varios paranormales (la futura JLA, vamos) no tiene ningún tipo de sentido, ni pinta nada dentro de la historia que estás contando. Otras las tienen que meter directamente en sugerentes sueños de un futuro por venir, porque no hay manera normal que cuadre en la película. Peor es si, como se supone, Luthor en verdad estaba trabajando para Apokolips, pues es una manera de cargarse lo bueno que han hecho con este personaje.
El tercer pilar será de un polémico Lex Luthor.  Elegir a Jesse Eisenberg como Luthor no solo es sorprendente, si no debería ser bastante negativo. No creo que el actor actúe mal, lo que creo es que han equivocado el perfil. Luthor aquí aparece como un desequilibrado total, más cercano a un Joker que a un cerebro privilegiado y amoral como se supone es el genio de Metropolis. Los incansables tics de Eisenberg hacen que no nos podamos tomar en serio esta amenaza tanto como debiera. Lo que es bastante contraproducente teniendo en cuenta que es de las pocas veces que en pantalla el plan de Luthor no es solo una payasada de la edad de plata. Al contrario supone un plan bien orquestrado y parece ciertamente peligroso. Luthor aprovecha el enrarecido clima  contra  Superman que antes he criticado para orquestar una red de mentiras y medias verdades que confluyan en el inevitable enfrentamiento entre Batman y Superman. Todo parece medido a la perfección. Desde el descubrimiento y el oportuno robo de la kriptonita al uso de las víctimas de las acciones de Superman para  llevar a Wayne al límite.
Para mí un pero es el rapto de Martha Kent. Si Luthor ha conseguido enervar a Batman hasta el punto de buscar el enfrentamiento definitivo, debería hacer lo mismo con Superman. Más si se ha demostrado en toda la película como éste y su alter ego Clark Kent no ven  con  buenos ojos la concepción de justicia que hay en Gotham. Parecería que está en el punto exacto para que fuese también manipulado por Luthor, así que secuestrar a su madre y obligar a Superman es un movimiento innecesario. Puedo entender que Luthor  quiera ver humillado al Falso Dios, pero  no es algo que favorezca al hombre de acero. Más bien lo vuelve a ningunear. Para después ser un flanco bastante obvio por donde va a escapar su plan. El enfrentamiento entre Superman y Batman es tremendo. Con obvias referencias a Dark Khight de nuevo, Snyder consigue la pelea más conseguida en las dos cintas que lleva. Aunque admito que es algo corto para todo lo que lo estábamos esperando el enfrentamiento consigue toda la épica que el momento necesita. Con un Batman (en una superarmadura) salvaje y contundente nos muestra un combate físico tremendo, doloroso incluso, con el buen uso de la kriptonita, que hace que vuelva a ser Batman el mejor parado del enfrentamiento y barra el suelo con Superman. Ahí, con un Superman derrotado, pues surge la manera fácil en que ambos colaboren juntos de nuevo, a partir de la casualidad de los nombres de sus madres. En fin, el problema es que no se conformaron con este enfrentamiento final y tuvieron que preparar algo más gordo para el final. Y aparece Doomsday.
La verdad es que Doomsday está a punto de cargarse la película por momentos. Primero, al igual que con su relación con Apokolips, que Luthor cree a Doomsday es un sinsentido. Se supone que Luthor quiere cargarse a Superman para demostrar su superioridad sobre los seres  superheroicos. Así que lo hace… creando un monstruo superheroico. Ejem. Por no hablar de lo surrealista que resulta su creación: el cadáver del general Zod en un líquido amniótico mezclado con sangre de Luthor para crear ese bichajo, que más parece un troll de las cavernas que un engendro kriptoniano.
Ya tenemos monstruito para el clímax final y destrucción a mansalva como antaño. La participación del Batman más superheroico hasta al fecha y de una contundente Wonder Woman completarán la Trinidad DCdiana (odio eterno al tráiler que nos robó el momento más icónico de la cinta ya hace meses) pero a la postre será Superman el que lleve todo el peso, llegando a sacrificarse contra Doomsday, que para algo eligieron al malo de la muerte de superman (pensar que cualquier otro podría coger la lanza de kriptonita sin que fuese un sacrificio no se le pasó por la cabeza al hijo de JorEl)  Un epílogo para llorar una muerte que no se ha creído nadie (y recibir honores de estado cuando antes le han juzgado, amenazado y bombardeado) y final de la cinta.
Recapitulando la película tiene varios claro oscuros. Entre lo mejor un Batman muy bien conseguido, un guión inteligente por momentos y una mejora respecto a la acción del Hombre de Acero. Siguen sin tener claro como potenciar a Superman, y las inclusiones de la futura JLA están bastante mal resueltas en el contexto de esta película, pero he resumen he salido bastante más convencido de  esta segunda película que del Hombre de Acero. Ya veremos que nos depara la próxima Liga de la Justicia.  


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