Por alguna u otra razón DC no acaba de cogerle el pulso a su
universo cinematográfico. Aunque considero Batman Vs Superman un avance
respecto a la primera película del hombre de acero siguen mirando con evidente
envidia como Marvel consigue que sus películas conformen un todo uniforme,
divertido y coherente. Escuadron suicida suponía el primer intento de ampliar
el universo DC, y a la vez salir del oscurantismo que impregna hasta ahora las
películas de Superman. Las necesidades
de gustar que tiene la compañía van a jugarle una mala pasada en exceso.
Se nota desde el principio que la productora tiene las
cartas marcadas. Estas se llaman Will Smith y Margott Robbie. Son los actores
más mediáticos y les dan los personajes
más conocidos… y nos los van a poner hasta en la sopa. Ya desde el inicio de la
película, con la consabida presentación de personajes nos damos cuenta que a
Deathshot y Harley Quinn tienen presentaciones por doquier. Hasta tres escenas
cada uno, antes de conocer al resto, que nos lo quitamos de en medio de
cualquier manera. Will Smith hace
básicamente de Will Smith, lo que no tiene porque ser necesariamente malo,
aunque la imperante necesidad de darles excusas buenistas al personaje parece
que viene marcado por el actor y se carga muy mucho al más frio asesino a
sueldo del mundo, que se supone es lo que deberíamos estar viendo. Sus escenas con su niña suelen
ser muy muy empalagosas.
El alma de la película va a ser Harley Quinn. La película
depende de que te guste la novia del joker. Y se preocupan hasta el exceso. Lo
cierto es que la caracterización es bastante buena y Robbie hace de loca
simpática con bastante carisma, sin obviar lo tremendamente sexy que es,
lógicamente. Yo salí bastante encantado del cine con ella, pero a poco que
repasas surgen los problemas. Digamos que hay un “efecto Poochie” en Harley
Quinn. Tienen tanta necesidad de que te guste que te la quieren meter hasta por
la garganta si es necesario. Todas las frases chulas (o pretendidamente chulas)
los momentos importantes, las subtramas innecesarias son para ella y llega un
momento que termina siendo algo cargante. Dan ganas de que se calle alguna vez.
También porque el personaje no da para
mucho más que ser un secundario (en esencia es una niña con un bate) y que si
profundizas en ella lo único que puedes hacer es equivocarte. Las escenas en
que Harley se imagina viendo una vida real con el Joker o llora a solas por lo
que se han convertido es una patada miserable al personaje. Lo importante de
Quinn es que está loca. Es una paranoica absoluta que solo vive para divertirse
al lado de su “bizcochito” Querer darle profundidad y explicar sus motivaciones
es del todo absurdo.
Hay que parar necesariamente en la representación del Joker,
aunque sería mejor no hacerlo. No por la plasmación de Jared Leto. Obviamente
han buscado un Joker totalmente diferente al de Ledger, para no caer en
comparaciones imposibles. Su Joker es
más pop, más pasado de vueltas y más colorido (aunque con la dentadura se han
pasado en exceso para mi gusto) Y el Joker ha sido tantas cosas distintas en
los cómics que podemos decir que su rol de líder mafioso también es canónico.
El problema es que sobra en el film. Solo está por su relación con Harley Quinn
y sale plasmado en relación a ella. Por eso parece más un novio enamorado que
un psicópata enfermizo. Por eso el Joker no da en ningún momento miedo o
perturbación, si lo único que importa es su relación con Quinn (relación que
debiera ser más de posesión y sumisión que de verdadero amor, pero bueno) Y por
eso llegado el momento se lo quitan básicamente de en medio de manera bastante
anticlimática (para desespero de Jared Leto, todo hay que decirlo)
El resto de personajes se pueden reducir a una frase. Lo
mejor que hace el Capitan Boomerang es irse de plano, lo mejor de Killer Crock
es ponerse la capucha y Diablo es no hacer nada. Mucha presentación con todas
las canciones molonas de las que han podido pagar derechos para que no pinten
absolutamente nada en toda la película. Por cierto si en toda la crítica no hay
una referencia a un personaje como Katana, pues por algo será. Infame es ya el
caso del personaje que ni siquiera tiene presentación, porque estaba destinado
a ser cabeza de turco sin haber soltado dos frases. Para reírse de lo patético
que queda. Y haciendo tan poco… es que
también lo hacen mal. En definitiva todos los personajes tienen un corazoncito detrás.
Estos no son los peores villanos del mundo, que es lo que venden. Son unos
chicos descarriados que solo necesitan un empujoncito en la dirección adecuada.
Especialmente cargante termina siendo Diablo y su manida historia de no quiero
usar mis poderes porque es una maldición. Que tío más pesado. Igualmente el
asesino más despiadado del mundo no dudaría en pegarle un tiro a Harley Quinn
por mucho que lleven diez minutos siendo amigos. Esas necesidades buenista
terminan dejando la película en terreno de nadie. Su personalidad de peli de
villanos se diluye del todo, en especial en la infame escena del bar, donde ya
se llega a pura cursilería con Flagg entregando cartas de su hija a Deadshot y
todos convencidos de su buen corazón pasan a ser los salvadores del planeta.
Además hay que hacer hincapié en los secundarios sin
superpoderes. Rick Flagg es lo que más me gusta de la película, como el soldado
que no hace preguntas y sus constantes puyas con Deadshot. Y luego está Amanda
Waller que es un desastre con patas. La actriz la interpreta como si su
personaje fuese lo más duro que existe en el universo DC, y puede que lo sea, pero
de verdad que es un despropósito. Se le supone mucho empaque cuando lo único
que hace en la película es tener que ser rescatada. Y la escena en que liquida
a funcionarios del gobierno es aberrante.
Sin obviar que ella misma es la causante de la amenaza de la película. Tener a una metahumana cuyo
poder es teletransportarse… y se escapa teletransportandose. ¿Quién lo podía
adivinar? Para convertirse en una
villana de serie b de los noventa, contoneándose en un metro durante toda la
película sin más que hacer que esperar que lleguen los protagonistas y se la
carguen.
Eso es toda la película en definitiva. Los “Villanos” tienen
que ir de un punto A al B, pasando por una ciudad en destrucción y
enfrentándose a carnaza masilla sin más propósito que hacer escenas de acción
sin alma y horrorosamente montadas (aunque para ser justo no es solo las
escenas de acción las que están
horrorosamente montadas) No podemos pasar por alto el rescate de Harley Quinn
por parte del Joker, cuya huida dura exactamente cuarenta segundos y “matan” al Joker fuera de plano. No me extraña
que Jared Leto esté mosca.
Si quereis describimos ya el final de la peli, pero a fin de
cuentas no va a pasar nada que no esperen. Un momento de lucimiento para Diablo
(y la frase “no voy a perder otra familia” quedará en los anales como de las
peores de una serie de superhéroes) y aunque quedan unos pringados con pistola,
bate, boomerang o espada contra una diosa mágica y todopoderosa… (que teniendo en cuenta que Waller tenía
archivos de la futura JLA podía haber llamado a aquellos en lugar de a esta
troupe) pues evidentemente van a ganar los primeros con momento de lucimiento
(no podía ser de otra manera) para Harley de manera bastante patética y para
Deadshot, y si, otra escena con su hija.
Bueno, que tampoco creo que la película merezca perder mucho
más tiempo. DC quería cambiar de tono
para esta nueva película ante las críticas del drama y oscuridad a
Snyder. Y lo que han terminado haciendo una película aun peor. Pretendidamente
divertida pero sin gracia, pretendidamente dinámica para ser solo caótica,
pretendidamente gamberra pero sin mala leche. Snyder y sus Supermanes tendrán
problemas pero al menos son coherentes
con el discurso que predican
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