domingo, octubre 16

TEMPORADA 2016/17

Una nueva liga y como las últimas ocho seguimos viviendo las Ligas de Messi. Haya ganado o haya perdido desde que Leo Messi es el capo de la Liga obliga a su equipo y a sus competidores a llegar a unos niveles de puntuaje y resultados excelsos para poder competir. Este año no se presenta como excepción, a pesar de que sus dos rivales sean los finalistas de la última Champions.
Así que nuevamente toca empezar por el último campeón que vuelve a ser el Barça. El Barcelona de Luís Enrique es un equipo cimentado por y para Messi. Cada vez está más radicalizado en la idea de que Messi es el alfa y el omega del equipo. Una pista clara está en los fichajes del medio del campo. El primer año fue RAkitic, después Arda y ahora llegan Dennis Suarez y André Gomes. Se ve a la clara el perfil que busca Luis Enrique. Todos son jugadores dieces, que jugaban de mediapuntas resolutivos en sus equipos, así que significa que el asturiano no tiene ningún tipo de interés en buscar un nuevo Xavi. El Barça de Luis Enrique juega sin gestor de juego (Iniesta ha dado un paso hacia eso, pero nunca lo ha sido) porque el único que lo gestiona es Messi. Definitivamente este año Leo parece que jugará ya de centrocampista. Por más que empiece desde la derecha va a ser usual verlo recibir de Busquets y por detrás de RAkitic o Iniesta. Es tan fabuloso que también desde ahí puede marcar la diferencia. Arrancar con menos presión buscar paredes que rajen defensas o exhibir su intratable pase también desde la larga distancia.
Contar con este Messi maradoniano es algo que se pueden permitir ahora por el potencial que ha adquirido el equipo. Años atrás alejar a Messi del área era perder todo el poder ofensivo. Ahora contar con el mejor delantero del mundo como Luís Suarez pues es suficiente para ser amenaza contra cualquiera. La verdad es que deberíamos decir lo mismo de Neymar, pero me parece que el brasileño acabó la última temporada sin demasiado acierto y necesita de más protagonismo. Meses que estuvo sin Leo vimos la mejor versión de Neymar, pero luego bajó su nivel de manera alarmante para la parte más importante de la temporada y solo el arrojo de Suarez les hizo campeonar al final de la campaña anterior. Me parece que si este Messi interior se mantiene se necesitará al más imaginativo Neymar para marcar más diferencias arriba, aunque con un Suarez tan imperial puede que sea suficiente.
Un punto en que el Barcelona creo pierde nivel ha sido con la salidad de Bravo hacia Manchester. Ter Stegen tiene pinta que se convertirá en un porterazo y en una referencia de juego con los pies, pero el chileno es de estos porteros invisibles que no necesita hacer siempe la parada del siglo porque previamente su colocación le ha dado ventaja, mientras que el teutón es más riesgoso en todas sus acciones. De todas maneras lo realmente importante es que Piqué siga manteniendo el nivel de mejor central del mundo que acostumbra, capaz de aguantar a campo abierto, ser un baluarte en su área o medirse contra grandes velocistas solo por colocación. Hasta el punto que con Luis Enrique la fase defensiva ya no es un problema, porque se cuenta con seguramente el mejor contraataque del mundo.
Contra ellos el Madrid de Zidane, del que hay que valorar su enorme competitividad. Si el año pasado cogió a un equipo deprimido y deprimente y terminó alzando la orejona, pues habla a las claras del espíritu de grupo que ha inculcado el francés. Los cuatro meses al mando nos enseñaron a un Zidane solucionador de problemas, que no le importó agarrarse al amarrateguismo cuando hacía falta y tuvo como clave hombres de brega como Casemiro o Lucas Vazquez. Es de esperar que este año, con toda la temporada para él, procure mejorar el juego de su equipo. La mayor virtud del primer Madrid de Zidane ha sido conseguir que sus rivales no jueguen bien. Lo de jugar ellos ya es harina de otro costal.
Si bien para mí la mejora del juego colectivo del Madrid pasa por un cambio básico: Toni Kroos de mediocentro. EL rubio alemán tiene déficits en la demarcación, pero es el nuevo monopolizador del balón del futbol mundial y si él manda, el Madrid jugará arriba.  También lo puede hacer de interior, claro, pero la oportunidad de darle el mediocentro deja hueco en el equipo a hombres de la calidad de Isco o la resolución de James. De todas maneras ese sería mi plan. Zidane tiene previsto otras cosas. Para él el factor corrector de CAsemiro es indispensable en el equipo. Hay que reconocer que el brasileño ha llegado a un nivel individual que yo no le apreciaba como barrendero, y aunque no tiene nada más y puede ser un problema con balón se ha hecho un hueco por méritos propios.
También es verdad que se nota el espíritu italiano de Zidane como entrenador por ahora. El Madrid no deja de ser un equipo de repliegue bajo, de solidaridad entre compañeros y que cueste horrores hacerle una ocasión, para que la BBC pueda marcar diferencias arriba. En ese plan chirría el actual Cristiano Ronaldo. Que seguirá metiendo 50 goles cada temporada pero no se le puede pedir sacrificio defensivo, y el CR7 de ahora es un lastre para jugar a la contra. Ya no hablamos del jugador que hacía desmarques de 80 metros a toda velocidad. Fisicamente se sabe inferior en el largo recorrido y no en pocas ocasiones frena las conducciones de su equipo, teniendo que ser Bale, que oposita a hombre clave de la importante, el que se aplique defensivamente, y el que tenga que hacer todos los esfuerzos para salir con velocidad. El fichaje de Morata debiera ayudar ahí, pero es de imaginar que seguirá siendo suplente en cuanto Benzema alcance su nivel óptimo.
Pasamos pues al Atlético de Madrid donde Simeone parece dispuesto a dar otro paso adelante. Está claro que ya nos ha demostrado ser el mejor equipo defensivo de esta década. Está claro que ya les hemos visto con un repliegue bajo, que les hemos visto defendiendo en presión alta, y los réditos que les ha dado. Pero ahora Simeone quiere más. Va a hacer a su equipo una potencia ofensiva. Si éste era el equipo del 1-0 y a defender, este año se intenta otra cosa. Es evidente que se debe a un factor determinante. El crecimiento de Antoine Griezzman. El otrora extremo de la liga ha dado un paso para convertirse en un futbolista total. Su paso el año pasado para ser segundo punta nos descubrió un jugador deliciosamente invisible para los rivales, con una capacidad para aparecer libre de marca allá donde quiera y gestionar el ataque rojiblanco. Pero es que este año aún va a más. Ya no solo se dedica a aparecer y marcar, si no que gestiona todo el equipo. Se ha convertido en un jugador referente mundial. Y Simeone, sabedor de lo que tiene entre manos, le ha entregado el equipo. Para darle el espacio en la media punta a su genio francés estira al equipo por todas partes. Gameiro será su nueve, y a fe que el Atleti necesitaba acertar aquí tras sus últimos fiascos, y sus amenazas en profundidad lanzarán la defensa hacia atrás. Carrasco, jugadorazo, o el acertado fichaje de Gaitan serán extremos y estiraran a los rivales a los lados. Y ante la nueva disposición Koke pasará por fin a jugar en el centro, y es el segundo cambio cualitativo del equipo. El canterano pasara a tocar muchas más veces la pelota, lo que es mejor para el Atleti indiscutiblemente. Hoy por hoy es un gestor de juego como no hay tres en Europa, y aunque perdemos su último pase el Atlético de Madrid gana en dominio como no tenía hasta ahora. El plan del Cholo está funcionando y no se basa solo en la inspiración legendaria de una individualidad. Basta ver si cuando se jueguen los garbanzos el Cholo se mantiene o da un paso para atrás, que ya ha demostrado saber competir así. Ahora tiene que saber ganar.
Para el resto de la Liga uno de los cambios más paradigmáticos será el Sevilla. Ha pasado del entramado físico defensivo de Emery a la figura de Sampaoli. El exseleccionador chileno trae consigo un ambicioso plan de presión a todo el campo, de jugar abiertos y robar arriba que no casa mucho con el espíritu sevillista de la última década. Jugadores como Ganso, el Mudo Vázquez o Nasri están lejos de los perfiles que ha tenido nervión estos años. Habrá trabajo por hacer para juntar piezas tan dispares. Por otro lado de una manera algo enturbiada ha empezado el Villarreal, echando a Marcelino antes de empezar la Liga. El buen técnico asturiano había dotado a los amarillos de una consistencia defensiva como pocas hay en la liga. El fichaje de Escrivá debería ir por el mismo sitio. Athletic de Bilbao o Celta son otros proyectos continuistas  con buenos entrenadores y un juego asentado que tienen como mejor baza no haber perdido sus grandes referentes (aunque la baja de Nolito afectará a los celestes) El resto, es de imaginar que la salvación será su gran objetivo. Hay proyectos con ganas de verlos: ese Valencia que uno quiere que responda, pero que es un polvorín institucional,  como un Espanyol que ha fichado por primera vez bien en años, la titubeante real sociedad de Eusebio que no sabe muy bien lo que busca o ese Granada que nos ha de mostrar si Paco Jemez es algo más que un “one hit wonder”. Tras ellos muchos equipos que apenas cuentan con garantías competitivas (Depor sin Lucas Perez, Betis aferrados a Ruben Castro, Sporting perdiendo a sus mejores jugadores…) pero que se aferran al buen nivel de los entrenadores de la Liga para poder competir.

Hoy voy  a lanzar un órdago y a la hora de jugámrela voy a ser atrevido. Atencion: la Liga la ganará el Atlético de Madrid. Apuesta arriesgada, porque mantener el nivel de puntuación de Barça y Madrid es una locura, pero aspiro a que éstos se topen con más obstáculos de los que parece a priori. El Barcelona necesita a Messi en demasiados sitios como para que algún espabilado entrenador no le saque rédito, y el Madrid juega demasiado al unocerismo, así que alguna sorpresa negativa se llevará. Y lo más importante, que veo jugar a este Atleti y sí da la sensación de poder mantener una regularidad intachable contra rivales inferiores, que ya sabemos que contra los mejores sí darán el do de pecho. Tras los tres grandes quizás alguna sorpresa como el Athletic de Bilbao. Soy pesimista por ahora con el Sevilla y Villarreal, cuyos nuevos proyectos empiezan heridos. Hasta el lejano julio no sabremos cuanto he acertado.

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