Una nueva liga y como las últimas ocho seguimos viviendo las
Ligas de Messi. Haya ganado o haya perdido desde que Leo Messi es el capo de la
Liga obliga a su equipo y a sus competidores a llegar a unos niveles de
puntuaje y resultados excelsos para poder competir. Este año no se presenta
como excepción, a pesar de que sus dos rivales sean los finalistas de la última
Champions.
Así que nuevamente toca empezar por el último campeón que
vuelve a ser el Barça. El Barcelona de Luís Enrique es un equipo cimentado por
y para Messi. Cada vez está más radicalizado en la idea de que Messi es el alfa
y el omega del equipo. Una pista clara está en los fichajes del medio del
campo. El primer año fue RAkitic, después Arda y ahora llegan Dennis Suarez y
André Gomes. Se ve a la clara el perfil que busca Luis Enrique. Todos son
jugadores dieces, que jugaban de mediapuntas resolutivos en sus equipos, así
que significa que el asturiano no tiene ningún tipo de interés en buscar un
nuevo Xavi. El Barça de Luis Enrique juega sin gestor de juego (Iniesta ha dado
un paso hacia eso, pero nunca lo ha sido) porque el único que lo gestiona es
Messi. Definitivamente este año Leo parece que jugará ya de centrocampista. Por
más que empiece desde la derecha va a ser usual verlo recibir de Busquets y por
detrás de RAkitic o Iniesta. Es tan fabuloso que también desde ahí puede marcar
la diferencia. Arrancar con menos presión buscar paredes que rajen defensas o
exhibir su intratable pase también desde la larga distancia.
Contar con este Messi maradoniano es algo que se pueden
permitir ahora por el potencial que ha adquirido el equipo. Años atrás alejar a
Messi del área era perder todo el poder ofensivo. Ahora contar con el mejor
delantero del mundo como Luís Suarez pues es suficiente para ser amenaza contra
cualquiera. La verdad es que deberíamos decir lo mismo de Neymar, pero me
parece que el brasileño acabó la última temporada sin demasiado acierto y
necesita de más protagonismo. Meses que estuvo sin Leo vimos la mejor versión
de Neymar, pero luego bajó su nivel de manera alarmante para la parte más
importante de la temporada y solo el arrojo de Suarez les hizo campeonar al
final de la campaña anterior. Me parece que si este Messi interior se mantiene
se necesitará al más imaginativo Neymar para marcar más diferencias arriba,
aunque con un Suarez tan imperial puede que sea suficiente.
Un punto en que el Barcelona creo pierde nivel ha sido con
la salidad de Bravo hacia Manchester. Ter Stegen tiene pinta que se convertirá
en un porterazo y en una referencia de juego con los pies, pero el chileno es
de estos porteros invisibles que no necesita hacer siempe la parada del siglo
porque previamente su colocación le ha dado ventaja, mientras que el teutón es
más riesgoso en todas sus acciones. De todas maneras lo realmente importante es
que Piqué siga manteniendo el nivel de mejor central del mundo que acostumbra,
capaz de aguantar a campo abierto, ser un baluarte en su área o medirse contra
grandes velocistas solo por colocación. Hasta el punto que con Luis Enrique la
fase defensiva ya no es un problema, porque se cuenta con seguramente el mejor
contraataque del mundo.
Contra ellos el Madrid de Zidane, del que hay que valorar su
enorme competitividad. Si el año pasado cogió a un equipo deprimido y
deprimente y terminó alzando la orejona, pues habla a las claras del espíritu
de grupo que ha inculcado el francés. Los cuatro meses al mando nos enseñaron a
un Zidane solucionador de problemas, que no le importó agarrarse al
amarrateguismo cuando hacía falta y tuvo como clave hombres de brega como
Casemiro o Lucas Vazquez. Es de esperar que este año, con toda la temporada
para él, procure mejorar el juego de su equipo. La mayor virtud del primer Madrid
de Zidane ha sido conseguir que sus rivales no jueguen bien. Lo de jugar ellos
ya es harina de otro costal.
Si bien para mí la mejora del juego colectivo del Madrid
pasa por un cambio básico: Toni Kroos de mediocentro. EL rubio alemán tiene déficits
en la demarcación, pero es el nuevo monopolizador del balón del futbol mundial
y si él manda, el Madrid jugará arriba. También
lo puede hacer de interior, claro, pero la oportunidad de darle el mediocentro deja
hueco en el equipo a hombres de la calidad de Isco o la resolución de James. De
todas maneras ese sería mi plan. Zidane tiene previsto otras cosas. Para él el
factor corrector de CAsemiro es indispensable en el equipo. Hay que reconocer
que el brasileño ha llegado a un nivel individual que yo no le apreciaba como
barrendero, y aunque no tiene nada más y puede ser un problema con balón se ha
hecho un hueco por méritos propios.
También es verdad que se nota el espíritu italiano de Zidane
como entrenador por ahora. El Madrid no deja de ser un equipo de repliegue
bajo, de solidaridad entre compañeros y que cueste horrores hacerle una
ocasión, para que la BBC pueda marcar diferencias arriba. En ese plan chirría
el actual Cristiano Ronaldo. Que seguirá metiendo 50 goles cada temporada pero
no se le puede pedir sacrificio defensivo, y el CR7 de ahora es un lastre para
jugar a la contra. Ya no hablamos del jugador que hacía desmarques de 80 metros
a toda velocidad. Fisicamente se sabe inferior en el largo recorrido y no en
pocas ocasiones frena las conducciones de su equipo, teniendo que ser Bale, que
oposita a hombre clave de la importante, el que se aplique defensivamente, y el
que tenga que hacer todos los esfuerzos para salir con velocidad. El fichaje de
Morata debiera ayudar ahí, pero es de imaginar que seguirá siendo suplente en
cuanto Benzema alcance su nivel óptimo.
Pasamos pues al Atlético de Madrid donde Simeone parece
dispuesto a dar otro paso adelante. Está claro que ya nos ha demostrado ser el
mejor equipo defensivo de esta década. Está claro que ya les hemos visto con un
repliegue bajo, que les hemos visto defendiendo en presión alta, y los réditos
que les ha dado. Pero ahora Simeone quiere más. Va a hacer a su equipo una
potencia ofensiva. Si éste era el equipo del 1-0 y a defender, este año se
intenta otra cosa. Es evidente que se debe a un factor determinante. El
crecimiento de Antoine Griezzman. El otrora extremo de la liga ha dado un paso
para convertirse en un futbolista total. Su paso el año pasado para ser segundo
punta nos descubrió un jugador deliciosamente invisible para los rivales, con
una capacidad para aparecer libre de marca allá donde quiera y gestionar el
ataque rojiblanco. Pero es que este año aún va a más. Ya no solo se dedica a
aparecer y marcar, si no que gestiona todo el equipo. Se ha convertido en un
jugador referente mundial. Y Simeone, sabedor de lo que tiene entre manos, le
ha entregado el equipo. Para darle el espacio en la media punta a su genio
francés estira al equipo por todas partes. Gameiro será su nueve, y a fe que el
Atleti necesitaba acertar aquí tras sus últimos fiascos, y sus amenazas en
profundidad lanzarán la defensa hacia atrás. Carrasco, jugadorazo, o el
acertado fichaje de Gaitan serán extremos y estiraran a los rivales a los
lados. Y ante la nueva disposición Koke pasará por fin a jugar en el centro, y
es el segundo cambio cualitativo del equipo. El canterano pasara a tocar muchas
más veces la pelota, lo que es mejor para el Atleti indiscutiblemente. Hoy por
hoy es un gestor de juego como no hay tres en Europa, y aunque perdemos su
último pase el Atlético de Madrid gana en dominio como no tenía hasta ahora. El
plan del Cholo está funcionando y no se basa solo en la inspiración legendaria
de una individualidad. Basta ver si cuando se jueguen los garbanzos el Cholo se
mantiene o da un paso para atrás, que ya ha demostrado saber competir así. Ahora
tiene que saber ganar.
Para el resto de la Liga uno de los cambios más
paradigmáticos será el Sevilla. Ha pasado del entramado físico defensivo de
Emery a la figura de Sampaoli. El exseleccionador chileno trae consigo un
ambicioso plan de presión a todo el campo, de jugar abiertos y robar arriba que
no casa mucho con el espíritu sevillista de la última década. Jugadores como
Ganso, el Mudo Vázquez o Nasri están lejos de los perfiles que ha tenido
nervión estos años. Habrá trabajo por hacer para juntar piezas tan dispares. Por
otro lado de una manera algo enturbiada ha empezado el Villarreal, echando a
Marcelino antes de empezar la Liga. El buen técnico asturiano había dotado a
los amarillos de una consistencia defensiva como pocas hay en la liga. El
fichaje de Escrivá debería ir por el mismo sitio. Athletic de Bilbao o Celta
son otros proyectos continuistas con
buenos entrenadores y un juego asentado que tienen como mejor baza no haber
perdido sus grandes referentes (aunque la baja de Nolito afectará a los
celestes) El resto, es de imaginar que la salvación será su gran objetivo. Hay
proyectos con ganas de verlos: ese Valencia que uno quiere que responda, pero
que es un polvorín institucional, como
un Espanyol que ha fichado por primera vez bien en años, la titubeante real
sociedad de Eusebio que no sabe muy bien lo que busca o ese Granada que nos ha
de mostrar si Paco Jemez es algo más que un “one hit wonder”. Tras ellos muchos
equipos que apenas cuentan con garantías competitivas (Depor sin Lucas Perez,
Betis aferrados a Ruben Castro, Sporting perdiendo a sus mejores jugadores…)
pero que se aferran al buen nivel de los entrenadores de la Liga para poder
competir.
Hoy voy a lanzar un
órdago y a la hora de jugámrela voy a ser atrevido. Atencion: la Liga la ganará
el Atlético de Madrid. Apuesta arriesgada, porque mantener el nivel de
puntuación de Barça y Madrid es una locura, pero aspiro a que éstos se topen
con más obstáculos de los que parece a priori. El Barcelona necesita a Messi en
demasiados sitios como para que algún espabilado entrenador no le saque rédito,
y el Madrid juega demasiado al unocerismo, así que alguna sorpresa negativa se
llevará. Y lo más importante, que veo jugar a este Atleti y sí da la sensación
de poder mantener una regularidad intachable contra rivales inferiores, que ya
sabemos que contra los mejores sí darán el do de pecho. Tras los tres grandes
quizás alguna sorpresa como el Athletic de Bilbao. Soy pesimista por ahora con
el Sevilla y Villarreal, cuyos nuevos proyectos empiezan heridos. Hasta el
lejano julio no sabremos cuanto he acertado.
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