Hoy no lo parece pero Los guardianes de la Galaxia es uno de
los pocos riesgos no controlados que ha tenido la Casas de las Ideas desde que
se hizo todopoderosa. Se jugaron a hacer una película con un grupo de
desconocidos, no solo para el gran público, sino para el fandom general. Dudo
que haya mucha gente que haya leído más
de diez cómics de alguno de los protagonistas de aquella cinta, incluyéndome a
mí. Pero como todo lo que están tocando se transformó en oro. Sin salirse
demasiado de los parámetros marvelitas en general, pero con la libertad que te
da unos personajes no tan icónicos y unas aventuras sin tener que pasar el rédito de la fidelidad a alguna historia
comiquera se consiguió un producto tremendamente fresco, divertido y que
funcionó perfectamente. La secuela estaba asegurada.
Y si aquella película supuso algo parecido a un riesgo, no
se va a repetir dos veces. El habitual conservadurismo marvelita se va a
imponer en todos los parámetros. Con todo el equipo técnico y artístico
repitiendo al completo Los guardianes de la Galaxia volumen 2 busca y consigue
ser exactamente igual que la primera. Un grupo de personajes carismáticos,
chascarrillos a tutiplén y una aventura cósmica tirada con enorme ligereza.
Otra vez.
Los personajes siguen siendo los mismos y hay pocas
sorpresas. Peter Quill y Gamora apenas han evolucionado en nada y son quizás
los que quedan más anquilosados. Lo mismo se puede decir de Mapache Cohete,
pero como su personalidad es tan molona se come casi siempre sus escenas. Drax
pretende ser el rey cómico de la
función, dando alas a la manera literal en que entiende las cosas, pero en
ocasiones se hace un poco excesivo su humor primigenio. Y también parece haber
un interés en meternos a Baby Groot como el personajillo más adorable que
tienes que querer por fuerza. Se queda a un pasito de ser insoportable, aunque
suya es la mejor escena de la película.
Tal como acabó la anterior película era de preveer que había
un filón por explotar, y era el de la identidad del padre de Starlord, ya revelada
en el prólogo en la figura de Kurt
Russell (hubiesen elegido a Jeff Bridges y ya hubiese sido más plagio que
homenaje a Starman) La sorpresa la trae cuando
nos enteramos que el personaje es Ego, también conodico como el planeta
viviente. Desde luego Guardianes de la Galaxia se aprovecha de la
desinformación general del universo cósmico marvelita para pasarse la fidelidad
por el forro. Este Ego es un buen ejemplo, aunque aún más aberrante es el caso
de Mantis. Me da que Steve Englehart no ha de estar muy contento como han
trasladado a su personaje más querido, que apenas pasa por ser apéndice cómico
de los chascarrillos de Drax.
Dos personajes que se ganaron el rédito como secundarios en
la anterior película sí van a tener una evolución interesante en esta película.
Por un lado Nébula se muestra como un personaje con toda su fuerza intacta.
Visualmente funciona tremendamente y su odio hacia su hermana y su padre la
dotan de una determinación coherente. Tendrá su inevitable enfrentamiento con
su hermana Gamora, para terminar perdonándola, de manera harto facilona. Su
conversión final hacia el bando de los buenos, y previsiblemente siendo parte
de los Guardianes en el futuro es un giro que no me agrada demasiado, aunque
seguro que le sacan juego a la diferencia de actitud con el resto del grupo.
Seguramente el mejor personaje de todos ha terminado siendo
Yondu. De hecho ya en la primera película ya iba pareciendo un robaescenas
impecable. El haberle dado una importancia capital en ésta es un acierto. Sobre
todo si el tema principal de la película va a ser la paternidad, pues no en
vano Yondu fue quien adoptó a Peter desde pequeño, y en definitiva quien
ha ejercido como padre del mismo, como
se empeñan innecesariamente en recalcar en la película. Va a ver como su
afinidad con Quill y sus reticencias para ir contra los Guardianes de la
Galaxia no van a suponerles más que problemas.
Si hemos destacado a nebula, Mapache y Yondu como los
personajes que mejor están funcionando pues no es raro que la película esté
funcionando mejor en las tramas alejadas del Planeta Viviente. Tras una divertida huída espacial de los
soberanos (que parecían iban a ser solo un mcguffin inicial, para terminar
teniendo peso real y aún más con el deseado epilogo que nos dejan) el grupo se
divide y Gamora Quill y Drax deciden irse al planeta de Ego, mientras Mapache y
Groot seguirán en la nave, para verse capturados por el grupo de yondu, que no
tardan en rebelarse. Es la parte que mejor funciona de la película. Yondu y
Mapache hacen cursillo rápido de molonidad y llenan la pantalla de carisma. También
tienen el gag más divertido con Groot. Puede que yondu sea demasiado poderoso
con su flecha, pero estos saqueadores de pacotilla tampoco merecían mucho más.
Por el contrario el resto en el planeta de Ego lo único que
hacen es… esperar. Porque vamos, no creo que a muchos les viniese por sorpresa
el desarrollo de esta línea. Un Ego que se muestra cariñoso y bonachón con
todos en general y con Peter en particular, pero que se ve a la legua que
oculta mucho más que lo que muestra. Esta parte de la película va a depender de
tu aguante a los chistes de Drax sobre Mantis, que es lo único destacable de la
misma, hasta la llegada de Nebula que le da su rato a una inadvertida Gamora
por el momento y la inevitable revelación de las verdaderas intenciones de Ego.
Por supuesto se podrían haber ahorrado la confesión del mismo que había sido él
quien había inoculado el cáncer en el cuerpo de su madre. Que es manera burda
de, primero, quitar tragedia humana a Quill, y segundo, conseguir un malo de
opereta sin matiz ninguno para la parte final. Si Peter podía tener dudas sobre
las intenciones de su vástago se eliminan de golpe, que llega la hora de los
piños.
La hora de las tortas vuelve a cumplir con una de las
máximas de Marvel: el decepcionante clímax. Con el grupo de nuevo reunido toca el complicado enfrentamiento contra el
Planeta Viviente. Y es difícil de ejecutar, porque claro, es enfrentarse a un
planeta, con Groot poniendo una bomba en el centro del planeta donde está su
cerebro. Y si, es fiel a lo que hemos visto en los cómics varias veces, pero en
pantalla queda demasiado esperpéntico. Lo tienes que aceptar porque son los
malditos Guardianes de la Galaxia y sus aventuras son desfasadas de por sí,
pero eso no quita que mitigue bastante la tensión.
Porque un problema que tienen todas las películas Marvel es
el pánico que tienen a la épica. Cuando la situación está superada, más grande
de la vida, terriblemente intensa… no falta el típico chascarrillo o gracieta
que alivie la tensión, pero que a la postre hace que la implicación dramática siempre
sea mitigue. Que es el método Marvel, lo sé, pero de verdad en algún momento
harán bien en tomarse a sí mismo un poquito más en serio. A lo mejor es injusto
hacer esta crítica que debería ser más bien general a los Guardianes de la
Galaxia, que tiene el derecho a ser la franquicia más ligera de la Casa de las
ïdeas, pero es que es verdad que terminas viendo el final de la película sin
ninguna implicación emocional. Sin contar el sacrificio de Yondu no hay nada
que realmente importe o estimule lo más mínimo de la destrucción de Ego.
Concluyendo que es gerundio. Igual que en muchas películas
de Marvel es difícil poner peros, porque está dentro de los parámetros que nos
acostumbra. Y es perfectamente coherente con lo que nos habían mostrado hasta
ahora. Tiene diversión, tiene personajes carismáticos, tienes acción bien
desarrollada. Más de lo mismo, corregido y aumentado. Pero es cierto que
algunos les pedimos un giro de timón a los jefes de Marvel. Porque empiezan a
dar productos que huelen a ya sabidos y esperados. Buscar algún signo
autoral en próximas películas debería
ser un buen paso, pero con el horizonte de Infinity War cada vez más cerca pues
no parece que vaya a ser la senda elegida en la compañía. Después de todo con
esta base todo lo que han tocado es éxito asegurado. Próxima parada: Spiderman.
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