lunes, noviembre 20
El trueno chistoso
Thor ragnarok ha sido la gota que ha colmado el vaso. Llevamos mas de un año recelosos con las peliculas marvel. En honor de la verdad desde el jarro de agua fría que resultó ser la edad de ultron cuesta encontrar peliculas redondas de la Casa de las Ideas. Salvamos las películas del capitan América y salvamos guardianes de la galaxia porque su aire gamberro facilitaba el radicalizar el estilo Marvel. Ya lo saben porque hablo de el en cada entrada: desenfado, cero dramatismo, chascarrillos por doquier historias sencillitas para que luzcan molones nuestros heroes. Ahi han ido cayendo uno a uno todos los heroes de Marvel. Y como la cosa ha seguido funcionando pues no hay razon para cambiarlo. Si no al contrario
De hecho si alguien necesitaba que le removiesen el avispero era Thor. Habia funcionado bien en Vengadores, pero justo es decir que sus peliculas se contaban entre lo mas flojo del estudio. Y si, habia mantenido el estilo marvel, pero precisamente con el dios del trueno se veia las fisuras. Harian historias de perfil bajo que quedaban muy por debajo de la epicidad y grandeza que deberia acompañar al hijo de odin. A su manera se puede decir que Branagh y Taylor hacian el Thor de Len Wein y ahora Marvel buscaba a su Simonson para que hiciese lo que le viniese en gana y recuperar al personaje.
Pero a la hora de buscar su Waltet simonson las cartas ya estan sobre la mesa. Un director neozelandés cuasidesconocido y que las únicas maneras que ha mostrado ha sido en clave de humor. Es el equivalente de Marvel de "toma dos tazas" Porque igual que en otras películas fallidamente graciosas se utiliza el humor para hacer mas agradable y molon al personaje de turno, dr. Extraño es su máxima expresión, en Thor lo que se pretende es un humor de trazo grueso que no deja de tratar a los personajes como idiotas en favor del gag facil y gracioso.
Ya la primera escena nos pone sobreaviso de lo que vamos a ver al (mal)tratar a un personaje tan legendario como Surtur a favor de una escena de un chistecillo y una escena pretitulos más. Antes que la multitud se me tire encima, sí sé perfectamente que Simonson tenía también un toque de humor socarrón que le hacía mucho bien, pero al menos lo utilizaba adecuadamente y no convertía a su protagonista en un bufón que recibe golpes chorras por doquier.Es algo que debería estar penado, la verdad, pero el tal Waititi va a mostrar poco o nulo respeto por la mitología asgardiana, igual que por las anteriores películas de la franquicia. Esto se va a notar enseguida, al despreciar de manera radical el cliffhanger de la anterior película o, mediante la ayuda del Doctor extraño, sacarse también a Odín del circuito sin muchos miramientos.
Sin el padre de todos en escena es cuando aparece Hela, aquí convertida en primogénita hermana de Thor para desesperos de teólogos nórdicos y amantes de la continuidad por igual. Es obvio que su aparición es realmente impactante. Cate Blanchet luce magnífica y tiene un halo de malignidad solo con la mirada que apasiona. De hecho si ya en el primer enfrentamiento derrota a los dos hijos de Odín, se carga el bitfrost y destruye con pasomas facilidad a Mjlonir (paso que yo creo que nunca se debería haber dado) deja claro el nivel de amenaza que va a suponer para Asgard.
A partir de aquí la película se convierte… en Planet Hulk. Que de por sí no es ni bueno ni malo. Thor ya ha tenido suficientes aventuras cósmicas para que no desentone en un planeta de gladiadores, y aprovechar esta trama no parece mala idea, porque enlaza con el final de Hulk en La era de ultrón y porque ha sido de las mejor valoradas de la última etapa de la Masa. Pero claro, me imagino que con un tono muy diferente que el que nos vamos a encontrar aquí. Porque ahora sí es la excusa perfecta para que la película se desate del todo. Si Guardianes de la Galaxia triunfó siendo un desmadre intergaláctico aquí doblamos la apuesta. El sentido de humor chorra empieza a multiplicarse, entre unos inútiles que quieren hacer la rebelión, Thor en plan buddy movie ora con Loki, ora con Hulk, una asgardiana negra cuyo sentido solo es parecer molona, o el Gran Maestro, con Jeff Golblum dando vergüenza ajena en cada una de sus apariciones. Ya no es algo que encontramos sólo en el guión, que te tienen que intentar colar un chiste, tenga gracia o no, cada cuarenta segundos. El revival ochentero, con rayos de plasma, lucecitas kitsch de todos los colores y luminosidad hortera hace que te plantees en serio si esta película es de un Dios nórdico.
Bueno, nos deberíamos poder agarrar a la poderosa Hela como personaje, que la habíamos dejado llegando al trono de Asgard… pero tampoco. Porque la verdad es que termina siendo un personaje que no aporta nada. Una vez se ha deshecho de Thor y Loki, lo único que hace es sentarse en el trono y esperar que vuelva Thor para el clímax. Ni ella ni su subalterno el Verdugo tienen nada más que hacer en la película y cada aparición suya sirve solo para recordarlos que están allí, no porque hagan nada especial, salvo mancillar el nombre de secundarios de la franquicia como los Tres Guerreros. Y Heimdall se salva por ser Idris Elba y lo convierte en una especie de Robin Hood asgardiano, igualmente a la espera que los protas de dignen a acordarse de ellos.
Allá en el otro extremo de la galaxia la cosa va como va. La intromisión de Hulk en la trama no sirve más que para un combate potente contra el campeón del planeta (que sabiendo que iba a ser Hulk desde los carteles, pues le resta gracia a al menos diez minutos de película), e intentar convencerle de que les ayuden a salvar (además de dejar algunas dudas en el CGi del personaje, pues da la sensación que cambia su tamaño de escena a escena) En fin, nada del otro jueves. La manera de escapar es un plan genuinamente chorra y con muy poca gracia. Nótese la poca cancha que ando dándole a Loki en toda la trama, y es que me parece en esta película bastante añadido innecesario. Termina con su rol habitual, el de aliado forzado de su hermano, necesitado que el pueblo de Asgard le reconozca sus méritos, pero es que en pocos momentos parece que el dios del Trueno le tenga que necesitar demasiado.
En fin, que afortunadamente para el clímax final recordamos que la película se llama Ragnarok y volvemos a Asgard a enfrentarse a las tropas de Hela. El enfrentamiento en el Bifrost es bastante cañero, con Hulk y el lobo Fenris ganando sus cuotas de protagonismo. Pero está el problema básico de estos clímax, y no solo en el personaje de Thor: A Marvel le asusta la épica. La situación daba para soltarse con todo y hacer una batalla enorme y crepuscular que hiciese temblar los cimientos, pero ya seguimos metiendo la cuñita graciosa, y el tropezón jocoso para rebajar la tensión, no se vayan a poner nuestros fans a tope al final de la película.
El director ya ha demostrado sobradamente que el status quo del personaje se la trae al pairo y acabará con el mismo definitivamente. Ya le ha cortado el pelo a Thor, le ha dejado sin su martillo, le hace lanzar rayos ahora por los ojos (¡!), sino que ahora también lo deja tuerto para emular a su padre. Y lo más importante, convierta a Asgard en un pueblo errante. Se agradece que visto el potencial que había demostrado Hela no se lo rebajen misteriosamente para que Thor pueda ganarle en duelo singular. Esta vez, no, Thor es totalmente impotente contra su hermana, así que la solución de tirar por la calle del medio está bien tirada: se cumple el RAgnarok, ASgard es destruída y se expía al personaje de Surtur siendo el verdadero RAgnarok de Asgard y el que termina con Hela. Era una apuesta difícil y termina la película medio bien.
La verdad es que le he dado buena caña a la misma, y en sí es mi opinión sobre ella: se ha elegido un camino equivocado para la misma. Pero también es verdad que, aunque a mi no me convenza si hay que reconocerle que esos atributos dotan a la película de una personalidad que, sin ir más lejos, las otras carecían. Los colores chillones y los rayos fosforitos nos los aprobaré pero sí muestran potencia en pantalla. El mejor ejemplo está en la música. Me parece absolutamente aberrante que para esta BSO se utilicen sintetizadores ochenteros, pero es cierto que tiene un alma que no tiene ninguna película Marvel (por no hablar del tema hipercañero de Led Zepellin, desde ya leitmotiv del personaje) Y aunque el director está más preocupado en ser chistoso y hacer el payaso, sí deja escena que muestra una potencia visual escondida: la caída de las Valkirias, el combate con Hulk, El lobo Fenris frente al arcoíris, o la Simonsoniana escena del Verdugo.
O sea, que sí valoro el esfuerzo de dotar de personalidad a la película, frente a las anodinas entregas anteriores. Pero hubiese disfrutado más si hubiese estado más y mejor equilibrado. Si el toque kistch y sobretodo el humor de trazo grueso no se comen toda la película, hasta acabar desdibujando al personaje y toda su mitología. Pero es la evolución que está llevando Marvel.
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