Cuando lo escuchas por primera vez no das demasiado crédito.
Cuando ves que la cosa tira para delante quieres creer que n o va en serio. Y
cuando sabes que sí va en serio desearías que no lo fuese. Plantear una secuela
de clásicos de los setenta y los ochenta ya no es una sorpresa. Terminator, Mad
Max, Star Wars, los Cazafantamas, Parque Jurásico… hasta el mismo Ridley Scott
ha vuelto a traer su saga de Alien, con resultados poco efusivos, pero uno
creía que Blade Runner estaría fuera de esta liga. Porque no hablamos de un
blockbuster clásico. Blade Runner fue un fracaso en su estreno de los ochenta y
solo los años posteriores valoraron en su medida y se convirtió en la película
de culto por antonomasia. Un cinta tan referencial e icónica, tan especial a su
manera, debería haber pasado de soslayo por el boom de las secuelas, pero Scott
ya había clavado las garras en ella.
De hecho si Ridley Scott hubiese sido el elegido para
dirigir Blade Runner 2049 los peores augurios se cernerían sobre la cinta. La
verdad es que Scott lleva viviendo de rentas desde sus dos obras maestras de
inicio de su carrera. Alguien que creó Alien el octavo Pasajero y Blade Runner
debería tener el cielo abierto para siempre, pero los vaivenes que han dado desde
entonces, que si Thelma i Louise, que si Black Rain, que Si Gladiator, que si
el reino de los cielos… y más ponemos la
vista en su aproximación a recuperar sus clásicos. Prometheus fue una película
con pretensiones pero rematadamente fallida, y Alien Covenant es un remake
encubierto de una película de Alien genérica que tiene poquita chispa.
Afortunadamente no sólo dejó la dirección en otras manos, si no en manos
inmejorables. Dennis Villeneuve llevaba llamando la atención estos últimos
años, convirtiéndose en un tipo a tener en cuenta ya desde hace tiempo.
Películas como Enemy o Prisioneros le ponían en la pole position de los nuevos
directores dispuestos a convertirse en el nuevo Nolan, más aún después de ver
la Llamada (con sus parecidos con Interstellar y su gusto por los requiebros).
Si había que hacer una secuela de Blade Runner éste era el director adecuado.
También es cierto que Villeneuve tiene defectos. O no, es su manera de rodar, pero sí
es cierto que por regla general el metraje de sus obras suele irse de madre, ya
que es dado a un ritmo lento por lo general. Tampoco debería ser un problema
per se, al menos si nos atenemos que no se está buscando un blockbuster con
Blade Runner. De hecho la película del 82 tampoco tenía un ritmo adrenalítico
ni mucho menos. Pero, y esto ya es opinión, entiendo que a Villeneuve se le ha
ido el asunto de las manos. Parece más pendiente de ser contemplativo y de
mostrar planos espectaculares que de la narración que necesita la película,
hasta llegar a unos 168 minutos de película que se hacen, por interesante que
sea, interminables.
Porque es harto evidente que visualmente es una de las
películas más fascinantes con las que me he topado. En serio, es una absoluta
maravilla como está construido cada plano, como se trabaja la fotografía de cada
localización, como se reconstruye Los Angeles del 82, siendo diferente y fiel a
la vez al original. Como luce los elementos acuáticos en el edificio de Jared
leto, la recargada luz ocre en Las Vegas, o momentos visualmente poderosos como
el anuncio gigante de Joy interactuando con K. Justo es hablar del tratamiento
del sonido, como los zumbidos de la naves retumban con una fuerza apisonadora.
En serio, es un trabajo de diez. Igualmente hemos de hablar de la música de
Zimmer que sin mimetizar los temas de Vangelis sí alcanza esas cotas de
profundidad y solemnidad que convirtieron aquella BSO en un clásico
instantáneo.
Por eso molesta más que todo el continente vaya en contra de
la narración de la cinta. No estoy en contra de las películas lentas ni de las
películas largas. Una película lenta puede tener mucho que contar, muchas cosas
en las que pararse a reflexionar, pero en Blade Runner 2049 tengo mis reservas.
No voy a criticar la trama porque sí me parece que es suficientemente
interesante, consecuente con la original y que plantea suficientes preguntas interesantes
como para mantener el espíritu de Phillip K dick, pero a todas luces no da para
tanto metraje.
En verdad la trama no es tan complicada como parece. Resumiendo
brevemente: Un blade Runner encuentra el cadáver de un replicante embarazada
que le lleva a la investigación de la misma, con las sospechas que él mismo
pueda ser el hijo de la misma, y la búsqueda del padre, en este caso Rick
deckard, que podría tener la clave para que los replicantes se reproduzcan. Como
ven el argumento de la cinta no es para tanto. Le confiero el aire detectivesco
que acerca a Blade Runner a la serie negra. El detective que empieza un caso en
principio simple pero que va entretejiéndose mientras entra en conflicto consigo
mismo. Esto mola porque Blade runner siempre ha querido ser serie negra en
formato ciencia ficción. Pero a la vez Villeneuve se aleja de eso.
Principalmente no hay uso de la voz en off, tan característica en el género y
capital en Blade Runner (por más que Ford y Scott siempre la odiasen) Y en
lugar de buscar bajos fondos, lugares claustrofóbicos y sombríos 2049 se
caracteriza por los grandes espacios abiertos y la fotografía grisácea. O sea,
por más que el argumento quiera volver a ser cine noir el director reniega de
eso. De hecho Los Angeles de Scott,
seguramente lo más característico del film de culto, es apenas reconocible en
esta cinta, más allá de los gigantescos anuncios visuales. Pero no se revisitan
escenarios, ni el ambiente sórdido de la primera. Los resultados visuales son
tan espectaculares que no se puede poner ni un pero al respecto a la decisión
del director.
El casting de Ryan Gosling como el replicante protagonista también
se puede entender como una concesión a la serie negra, pues el aspecto
hierático y taciturno de K parece sacado
de cualquier protagonista de Raymond Chandler. Aquí sí se puede decir que no es
que el actor interprete al personaje sino lo contrario, porque a Gosling se le
empieza a pillar el truco. Es un tipo que apenas mueve una ceja en pantalla, y
no cambia de expresión en ningún momento. Por eso hacer de un replicante sin
mostrar sentimientos le va como anillo al dedo.
Los problemas de ritmo de la cinta empiezan a ser evidentes
en cuanto K empieza su investigación sobre Rachel. En serio, entre la visita al
orfanato, la caída entre chatarreros, los
recuerdos del replicante… se comen más de una hora de la película sin
que ésta avance lo más mínimo. Ante tanta lentitud y parsimonia uno corre el
riesgo de que la película se te llene de pretenciosidad. Que parezca más de lo
que es. Esto me pasa únicamente en el personaje de Jared Leto, que no deja de
ser un villano al uso, buscando lo mismo que el protagonista, pero que su
discurso creyéndose él mismo el Dios de la robótica y lanzando mensajes
encriptados y solemnes, pero bastante vacíos.
Por otra parte en el lado positivo está la historia de K con
Joy, la inteligencia artificial que vive con él. En verdad es una historia de
amor muy bien llevada entre ambos, con una Ana de Armas que no solo luce
guapísima, sino que demuestra ser una actriz capaz de expresar todas las
emociones y parecer un encanto. Sin ir más lejos, reconozco que la escena de
sexo que tienen ensamblándose en el cuerpo físico de una prostituta me parece
la escena más bonita de la película, una idea excelsa y muy bien resuelta. El problema
no lo tiene nada en este trama. El problema es que este personaje es y debe ser
tangencial a la trama principal. Si como está pasando nos está interesando
mucho más la interacción con Joy que la investigación principal es síntoma que
la película no está funcionando como debiera.
Así que la misma no va a arrancar hasta que llegamos a una
lánguida Las Vegas y encontramos a Deckard. Atención que estamos hablando de
más de 100 minutos de metraje. Ahí lo dejo. Con Deckard en pantalla, voluntarioso
Harrison Ford, al fin la película se centra en lo que debe y el dilema de la posible reproducción
replicante, (y tenemos una escena de acción decente, con la esbirro de Leto
luciendo potencia) Por una parte tenemos la mala malísima idea de tener la
típica rebelión de turno, con replicantes bajo tierra esperando para alzarse
contra los opresores. No tienen más importancia en esta película que descubrir
al verdadero descendiente de Deckard y Rachel, pero subyace como posible
argumento para postergar la saga, y no por demasiado buen camino.
Por otra parte más interesante es la tentación diabólica de
Leto a deckard, para conseguir el secreto de la reproducción, y como éste le da
de lado por más que le entregasen el amor de su vida. Es una escena en la que
Harrison Ford está bastante bien, aunque tiene el problema de ser casi herejía
para la película clásica. Aquí nos hemos de parar en la ambigüedad que acompaña
al personaje desde hace años. Según Ridley Scott Deckard ha sido un replicante
desde el principio, y por eso ha hecho mil versiones diferentes para dejar
claro algo de lo que en la primera película no había ni una sola pista. Así que
la interpretación siempre ha estado abierta al respecto. Yo por mi parte, para
el que la película estrenada en el 82 es canónica, nunca he entendido al Blade
Runner como replicante. Es más, desde mi punto de vista la película es mejor
con Deckard como humano: Es mejor que Batty tenga un gesto humanista con un
humano que con una de los suyos. Es mejor que una Replicante se enamore de un
humano que con uno de los suyos.
Y ahí volvimos a 2049 donde se reescribe a los dos
personajes, y aunque se juega suficientemente con los diálogos para que la naturaleza
de Deckard sea ambigua, sí se estipula que Rachel y Deckard habían sido “elegidos”
para ser procreadores. O sea, que la
historia de amor del 82 había sido preestablecida
por su compatibilidad, lo que como digo, desde mi punto de vista hace peor la
primera película.
Acabamos con un duelo por la vida de Deckard (que ya lo
podían haber diseccionado allí mismo, digo yo), pero entre que la lucha es con
una segundona (poderosa físicamente pero segundona al fin al cabo) y la poca
importancia que tiene un personaje capital como Decakrd no deja de ser un poco
frustrante. Por supuesto el final vuelve a dejar claro las virtudes de la
cinta. Una muerte algo vacua, pero con una puesta en escena de antología, la
nieve sobre el cuerpo de K y el tema lágrimas en la lluvia que ponen la escena
muy por encima de lo que están contando.
En fin, creo que están muy claras las conclusiones de Blade
Runner 2049. Es de alegrar que no hayan mancillado el producto ofreciendo un blockbuster
de verano. Han buscado un director talentoso, una historia interesante y
confluyente con la anterior y sobre todo un espectáculo visual único. Un diez
en todo esto, pero es evidente que la película se gusta tanto a sí misma
visualmente que merma temas como el ritmo, la narración y el metraje que
hubiesen convertido Blade Runner 2049 en una experiencia para el recuerdo.
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