jueves, diciembre 27

SPIDERMAN. UN NUEVO UNIVERSO

Si hacemos un repaso Sony ha tenido siempre problemas para llevar a Spiderman a la gran pantalla. Las películas de Raimi tienen el valor de ser canónicas y de ser fieles al personaje, pero su Peter Parker queda demasiado panoli. Marc Webb nos trajo un Peter más molón, pero se lió con unos villanos de pacotilla y un oscurantismo que no venía a cuento. Por último, ya dentro del Universo Marvel, el Spiderman de Tom Holland sí parece haber encontrado el espíritu adecuado de Peter Parker, pero su aventurilla es de un tono tan menos que no nos deja satisfechos del todo. Como decimos Sony parece dar palos de ciego. Apostaron por un intento de hacer una película de los seis siniestros con Webb, y se quedó por el camino. Nos han traído un Venom sin tener que ver con Spidey que ha sido una chufla. En fin, que uno no esperaba especialmente con ansia la nueva incursión cinematográfica de la productora con nuestro arácnido preferido, y más cuando se trata de una película de animación, que hace pensar que no deja de ser un producto DVDístico que sale en pantalla por la popularidad del personaje.
Y hete aquí, que llega la sorpresa, con Spiderman: Un nuevo Universo. Sin esperar nada de ella realmente significativo resulta un entretenimiento de primer orden, una factura técnica considerable y, oh sorpresa, seguramente la película que mejor refleja el espíritu de lo que es Spiderman.
Y es aún más curioso teniendo en cuenta que el protagonista de la misma no es Peter Parker. Para Spiderman: un nuevo universo se sacan de la manga a Miles Morales, el Spiderman que recogió el legado de un fallecido Peter Parker en el universo Ultimate de Bendis. Como sabéis no soy el mayor fan de Bendis ni del Universo Ultimate, pero es vox populi que con este personaje lo clavó, consiguiendo aportar aire fresco y renovar al personaje de cara al siglo XXi de manera moderna y fresca (¿alguién quiere recordar el Capítulo Uno de Byrne?) Como ya he dicho no creo haber leído ni un solo cómic del tal Morales en mi vida, pero si me tengo que ceñir al Miles Morales cinematográfico mola. Para la chavalería del siglo XXi Peter Parker le tiene que parecer un tipo bastante alejado de ellos, y en eso Morales encaja a la perfección, una actualización perfecta de lo que es un adolescente hoy día, siendo grafitero, escuchando hip hop, comportándose como un chico normal en la relación con sus padres, o con sus compañeros. Pero por encima de todo Miles es una buena persona, que pretende hacer lo correcto. Sin dar la sensación de un falso adoctrinamiento el personaje se mantiene fresco y divertido sin necesidad de moralina. Así, de manera inesperada, encontramos el espíritu total del verdadero spiderman en otro personaje, sin necesidad de que nos remarquen que un gran poder conlleva una gran responsabilidad.
Conociendo a Miles Morales, su entorno, y más pronto que tarde, conociendo su origen arácnido la película se nos ha presentado de manera divertida y dinámica. ES de reconocer el buen ritmo de la misma y como la animación está funcionando estupendamente. Aquí hay que hablar del tratamiento visual de la cinta, que es todo un desmadre. Creo que puedo decir sin equivocarme que estamos lo más cerca posible de ver un cómic animado. Los creadores (Miller y Lord, que fueron defenestrados de Solo, recuerden) no tienen reparo alguno en aprovechar al máximo las posibilidades de la animación y alejarse de un pretnedido realismo. Más bien al contrario. Vamos a ver cuadros de pensamiento en pantalla, onomatopeyas deslizándose por la misma, planos viñeteados o deliciosas splash pages. La verdad es que es un soplo de aire fresco y una animación bastante espectacular, junto a un ritmo endiablado. Precisamente el ritmo de la misma es complicado de asimilar. Como es habitual no es igual la imagen real que la animación, y seguro que la locura y el vértigo que tienen las escenas de acción sería imposible en una película de Tom Holland. No se puede criticar nada del apartado técnico de la animación, pero igual que pasa con algunas películas de Pixar, termian siedo abrumadora visualmente y por momentos difícil de seguir.
Todo hasta ahora es ok, si bien la película tiene en su leitmotiv lo que me echa más para atrás. Nunca he sido demasiado entusiasta de las historias de universos paralelos en Marvel, más aún si hablamos del héroe neoyorkino por excelencia, donde todo el apartado cósmico le debe dejar fuera de lugar. Y sí, sé que la saga viene de los cómics de Dan Slott, que pasa por ser el guionista más importante de los últimos años del arácnido, pero déjenme disentir un poco. Cuando conocemos los planes de Kingpin de abrir dimensiones paralelas, pues uno tuerce un poco el gesto, aunque es muy divertido, la manera en que cada uno de los Spidermanes alternativos nos hace una presentación de su historia. Y la verdad es que los mismos están muy bien presentados: Un Peter Parker entrado en años, y bastante dejado y un SpiderGwen que se hace adorable desde el minuto uno. Éstos junto a Miles van a ser los protagonistas, . Lo que no hace es abandonarse a las gracietas y el cinismo, si no que sus compañeros, especialmente un Peter Parker que encuentra en el pupilaje de Miles su causa de redención y se convierte en la brújula moral para el protagonista.
Si, que tengo que torcer mínimamente el gesto con la caracterización de los villanos. Están voluntariamente exageradísimos, con un Kingpin para nada natural (aunque está sacado del Kingpin de Sienkiewicz, según me han recordado), y luego un grupo de secundarios que algunos están muy desaprovechados, como el gigántesco Duende Verde, o el Escorpión. Lo único que funciona bien es Dock Ock, que no es canónico ni en su género, pero que es bastante vistosa visualmente y tiene buena dinámica en sus peleas.
Más tarde aparecerá tres Spidermans más que demuestran el locurón de la propuesta: el spider noir, la spider manga y Spiderham…. Casi nada. Aunque tienen un protagonismo menor, es divertido verles interactuar con sus idiosincrasias propias, bien el tono pulp de los años treinta, bien el anime más mecha, bien el cartoon puro y duro. Que todo esto mezcle dentro de la misma película y no sea un despiporre ya es un triunfo.
Y sí, en verdad es un despiporre. El final de la misma es un exceso continuo, donde la psicodelia dimensional se apodera de todo el paisaje y el ritmo acelerado que ofrece el poco realismo de la peli de animación es una baza a jugar, no sé si a favor o en contra. Definitivamente el clímax es un desmadre absoluto, pero es coherente con la apuesta nada realista de la animación, y uno se puede dejar llevar sin problemas, aunque es verdad que la pelea contra los villanos y el desenlace con Kingpin no termina siendo lo realmente importante.
Vamos, que en resumen, no voy a decir que es lo mejor que se ha hecho en el cine de superhéroes, porque hay cosas que, subjetivamente, no es lo que más me gusta del personaje, pero Spiderman: Un nuevo Universo sí supone un soplo de aire fresco dentro de las adaptaciones superheroicas. Estirando los límites de la imaginación que le da no tener que encorsetarse ante una película de acción real, se permite el lujo de llevar toda la magia e imaginación de la lectura de un cómic a la gran pantalla. Pero es que además se arriesga a salirse del cánon, a contar con un protagonista que no es el icónico, y contar una historia complicada para un neófito. Y aún así han conseguido quizás el producto más completo sobre Spiderman. Pues oye, buen trabajo chicos.

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