La llegada de la todopoderosa Marvel Studios a la televisión no se podía hacer de rogar más, y sabiendo de lo desamparado que se ha quedado el universo tras EndGame parecía una buena estrategia adaptar personajes secundarios que no dotan de entidad suficiente como para cargar con una película en sus espaldas que se desarrollasen en la pequeña pantalla. Ya antes se estaba haciendo con acierto con la rama urbanita del universo Marvel, via Netflix. Pero ante la posibilidad de hacerlo en tu propia plataforma Kevin Feige y compañía no tuvieron que pensárselo mucho y ahí tenemos la primera remesa de superhéroes instaurada en Disney +.
Y el primero en llegar (aunque debería haber sido Falcon and the Winter soldier) ha sido Wandavision. O lo que es lo mismo los personajes de la Visión y la Bruja Escarlata. He de decir que ambos personajes han pasado más desapercibidos de lo esperado en el universo Marvel hasta ahora. No son de los tres grandes de los Vengadores, pero sí que son elementos muy clásicos de los héroes más poderosos de la tierra, y forman parte de ese grupo de personajes bisagra, que con sus motivaciones, sus relaciones sus “charlas en la mansión” hacen más ameno y culebronesco el grupo. Pero en el cine su aportación ha sido bastante residual. En la era de Ultrón aparecen ambos personajes, y desde entonces nunca han parecido saber qué hacer con ellos realmente. Con Wanda porque nadie ha sido capaz de hacer entender la naturaleza de su poder (que lo mismo enseñaba visiones alternativas de su futuro a los Vengadores, como volaba, como sacaba rallitos…) y con Visión porque Whedon le dio un papel tan preponderante en su primera aparición que acabó siendo demasiado poderoso para hacer un uso dramático del mismo. Y lo que es peor; su historia ni siquiera está bien contada. Se puede contar con los dedos de una mano las veces que aparecen juntos en pantalla como para crear y afianzar su romance, cosa que con la muerte de Visión en Infinity War parecía ya extinta. Así que los que conocíamos los personajes de los comics sí sabíamos del potencial del mismo, y de su buen funcionamiento como pareja, pero no sé hasta qué punto los espectadores del MCU anhelaban por una serie con ellos. No dejaba de ser una apuesta arriesgada.
Y mayor riesgo va a escoger la serie al no tirar por el camino fácil. La propuesta de Wandavision no puede ser más original. Así pues nos topamos sin explicación previa con una sitcom protagonizada por superhéroes. Y no solo eso. Va a ser una serie que se dedica a homenajear las sitcoms americanas de las diferentes décadas. El formato que nadie esperaba para una serie del universo Marvel. ¿Y están bien? Pue sí, y no. Evidentemente en su carácter de homenaje están fenomenales. Desde la cotidianeidad Rockwelliana a lo “Te quiero Lucy”, las ingenuas locuras a lo “embrujada” o la chispa setentera a lo “Tribu de los Brady” en todos ellos clavan el tono, las intenciones, los diálogos y hasta los gags de las series homenajeadas, con los actores metarmofoseando su actuación para clavar la de sus referentes. Ahí todo está de diez.
Quiero pararme un poco aquí, porque hay que destacar muy mucho el nivel actoral de los protagonistas. Porque de verdad que ambos están de diez. En especial Elisabeth Olsen, que aparece encantadora como debe, y que clava las maneras de actuar de cada homenaje que hace, pero cuando debe tiene una facilidad para pasar de cándida, ingenua, a perturbadora de inmediato, o heroica cuando sea necesario. Paul Bettany es una apuesta segura, y su personaje tiene menos posibilidades de lucirse, pero también está maravilloso cuando hace de padre de familia. Y por último, quiero destacar a la tercera pata. Una Kathlyn Kahn que ejerce de Agnes, como la vecina secundaria de al lado, que está superdivertida y graciosa. Al menos al principio cuando la única función de la serie es ésa.
Pero para la serie estos capítulos no sirven para nada. Más allá de la interpretación metatextual del homenaje estos capítulos no aportan a la trama. Vamos, es que no hay trama. Los personajes viven en una ciudad idílica y les pasan cosas de un capítulo autoconclusivo a otro sin que haya hilo de continuidad, y las pistas sobre un misterio se cuentan con los dedos de una mano. Y sí, no hay que ser un experto en comics, o en series de ciencia ficción como para intuir sobradamente por donde están yendo los hilos, pero eso está en el debe de la serie. Si el espectador tiene que poner de su parte no para rellenar la trama, si no para tener esperanza en que el interés de la serie subirá, es que no has conseguido enganchar a la gente como debieras, a no ser que ver homenajes de series antiguas sea a lo que aspirabas.
Por eso, siendo el capítulo cuatro el más polémico de la temporada, yo lo considero el mejor, el más importante y a partir del cuál la serie puede crecer. Ya con el mismo título del mismo “Interrumpimos la programación” nos avisan que ahora nos van a dar todas las respuestas que necesitamos. A mí me recordaba a aquellos capítulos de Lost en que la serie a veces tenía que parar y rebobinar para explicar de donde habían salido los misterios e intrigas que se iban dejando caer sin explicación ninguna. Nos explican el mundo fuera de WestView, nos introducen al personaje de Maria Rambeau (dándole tiempo a una estupenda exposición de lo que es volver del chasquido de Thanos), nos dan explicaciones muy imaginativas de las cosas raras que estaban pasando en el pueblo y nos señalan a la verdadera culpable de la situación: Wanda.
Y a partir de aquí… la serie es mejor. Porque sí, la serie se puede permitir mantener su formato de homenajes a la sitcoms, y aquí aparecerán pastiches de series familiares made in ochenta a lo “padres Forzosos” (guiño guiño) más gamberretas a lo “Malcolm in the Middle” o de rollo Mockumentary a lo “Modern Family”. Pero la diferencia la marca que ahora sí nos importa lo que nos cuenta la serie. Primero porque al contrario que los primeros capítulos nos narran alternativamente los acontecimientos fuera de westview, y sobre todo porque una vez que conocemos las causas que han provocado la serie como es, nos da cancha para indagar más en la creación de Wanda. Y no dejan a la MAximoff en buen lugar. Más bien al contrario cuanto más nos adentramos en Westview, de mano de una Visión que empieza a elucubrar y a encontrarse con cosas sospechosas la serie va arrinconando su toque naif y buenista, por uno malrrollero y en ocasiones directamente terrorífico. Cuando nos explican que todos los secundarios de la serie no son sino personas reales forzadas mediante hechizo del Caos a interpretar los papeles de pueblito feliz que les ha dictado la hechicera no deja de ser algo que da bastante miedo.
Además no contentos con esto nos traen el crossover definitivo. En el momento en que se traen ni más ni menos a Evan Peters para el papel de Mercurio. Recuerden que el Mercurio del MCU era Aaron Taylor Johnson y murió en su primera película, mientras que los mutantes de Singer contaban con otro Mercurio particular, éste interpretado por Peters ( y siendo más molón, para qué engañarnos). Así que traerse a este actor para hacer de Mercurio querría decir lo que quería decir: Wanda había hecho su propia Dinastía de M y había entrelazado el universo de Fox y el de Marvel. Las teorías se disparaban, como era inevitable, más aprovechando la cadencia semanal de la serie, que ayudaba mucho a que el hype de la serie aumentase exponencialmente, a la vez que se multiplicasen las teorías frikis sobre las mismas.
Así nos adentramos hacia el final con un par de pasos en falso, para mi gusto. Por un lado la irrupción del verdadero villano de la serie, que es Agatha Harkness (a la que todos los fans de los comics ya le habíamos echado el ojo) que parece inevitable, que llega con una revelación muy molona en forma de cancioncilla, pero que al final es poner una marcha atrás a la serie. Se necesita un malo made in marvel para el final de la serie, y se sacan de la manga una bruja mala, que está ahí desde el principio malmetiendo sin más razón que malmeter y queriendo robar el poder. No va a ser la primera vez que el universo Marvel había construido dos actos muy buenos para echarlo a perder con el último enfrentamiento. Y algo de eso hay. Pero sobre todo es una excusa para pasar de soslayo por las consecuencias de lo que ha hecho Wanda. Efectivamente, lo que nos estaban planteando colocaban a Wanda como la única villana de la función. Había esclavizado a todo un pueblo contra su voluntad simplemente para que ella sea feliz. Ponerle a alguien mala de verdad a la que ganar en combate mágico es un poco pasar de puntilla por la responsabilidad de la Maximoff.
Y el otro gran problema que tiene la serie es no poder estar a las alturas de las expectativas que se habían creado. Vale, puede que ni ellos mismos podían llegar a imaginar hasta qué punto iban a ser excesivas las elucubraciones de la gente. Que si Magneto, que si Mephisto, que si intentas sacar conexiones con los 4F en cada frase, o en cada anuncio de televisión… eso no será culpa de la serie, pero sí lo son los fakes que la misma serie se había marcado. Los que nos babeaba la boca con este Pietro nos damos cuenta que hemos sido directamente trolleados por la productora, y supone un bajonazo para los que nos estábamos preparando para la llegada del multiverso, como el mismo Kevin Feige había anunciado. Pues no. No es de extrañar que el enfrentamiento final entre dos versiones de Visión ( más que sea impecable visualmente) y dos brujas volando con las melenas al viento (parafernalia mística de la que desconectas) termina siendo lo más olvidable de la temporada y lo ves con el piloto automático. Además ya han puesto las cartas sobre la mesa, se han buscado una mala dentro de WestView y uno fuera en Sword, de manera harto inconsistente, para pasar de puntillas por el conflicto moral de la Bruja Escarlata. Se retoma en la resolución final, y aunque a mí me sigue cojeando esta parte la maquillan aceptablemente para el personaje con una aceptación del duelo, y una muy emotiva despedida donde los dos actores vuelven a brillar por encima de cualquier otra cosa en la serie.
Así que hoy por hoy la serie está muy polarizada. El formato homenaje de la serie puede haber sido insoportable para algunos y una maravilla para otros. Las conexiones con el MCU puede haber sido pocas para algunos e innecesarias para otros. Desde mi punto de vista es una montaña rusa. Empieza con una atractiva y original propuesta, que se podría agotar pronto sin aportar nada, pero que le saben sacar jugo cuando nos dan la información necesaria, y a partir de ahí la serie consigue ser un acontecimiento semanal con cliffhanger muy chocantes y la construcción de la trama más oscura. Y también desde mi punto de vista el desenlace supone un pequeño bajón a todo lo que se había construido y nos había(mos) imaginado. A Pesar de ello me parece una serie muy recomendable, y una propuesta muy atractiva y diferente a lo que esperábamos que seríe el desembarco del Universo MArvel en Televisión
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