martes, octubre 12

DESDE RUSIA CON MARVEL

Vuelve MArvel, vuelve el universo cinematográfico y vuelve con la Viuda Negra. Primera película desde el parón de la pandemia y primera película después de Endgame. No es cierto por dos razones, porque Spiderman from Far Home ya salió después, aunque seguía perteneciendo a la tercera fase, y porque esta película no deja de ser una precuela, ya que debido al final de Endgame pues era difícil recuperar al personaje. No spoileo pero no te digo nada y te lo digo todo. 
  Es cierto que parece que se le debía una película de la Viuda Negra a Scarlett Johansson. . No se entienda esto como un elección machista, pues ya la Capitana Marvel había tenido película propia pero si se antojaba extraño, p Porque siendo miembro fundador de los Vengadores y personaje que ha sido aprovechado en otras franquicias parecía que los dirigentes del MCU no se creían al personaje con la entidad suficiente para llevar una película por sí misma. Y eso que se le había ido construyendo un background detrás en flashbacks en otras películas y su relación con Ojo de Halcón que la hacían crecer como personaje y que pedían que se contribuyese a ese panorama que se iba creando. 
  Sí da la sensación que llega la película tarde por esto. No solo por el status actual del pesonaje, si no porque llegar después de la épica de Vengadores es complicado. Obviamente toca cambiar el chip, ovlidarnos de la épica mayestática de los Hermanos Russo y volver a las películas de perfil más bajo. Aquí nos vamos a encontrar la película de espias de Marvel, y es lógico que sus conexiones sean más con Soldado de invierno o Civil War. De hecho toda la película está cronológicamente ligada a Civil War. 
  EL tema de Espias rusas ya es un género en sí mismo, y la verdad es que consta de una serie de clichés en los que la buena de Natasha va a caer en todos y cada uno. Desde los espías durmientes que vimos en series como THe americans y que aquí se dibuja en un interesante prólogo, a el rapto de niñas para la causa, y la discplina estojonoviana de las candidatas, para convertirlas en armas de matar sin sentimientos. Como digo no hay ni uno sólo de los tópicos por los que no pise Viuda Negra, pero a fin de cuentas su mismo personaje es un tópico con patas, así que encajan bien.  
  De Scarlett que voy a decir a estas alturas. Lleva ya casi una década con el personaje y sabemos que nos van a ofrecer. Es bastante sólida al respeto. Cara de mala leche cuando debe, mucha pose (y se lo recalcan jocosamente en algún momento) y la entereza necesaria. Aquí incluso se muestra algo más sentimental que en otras ocasiones y funciona bien. Si has llegado hasta aquí sabes lo que te va a dar como Viuda Negra y desde luego cumple con creces De hecho yo estoy bastante contento con esta primera parte de la película. Como dije en otro sitio es muy hija de los Russo. Moviéndose de ciudad en ciudad como buena película de James Bond, un mcguffin sencillo como son estos viales rojos que debe conseguir Natasha y escenas de persecución o combates terrenales rodados con gusto. Aquí es un acierto el personaje del Supervisor, que no deja de ser un villano de medio pelo que nadie recordaría de no ser por una portada de George Perez, pero que se traslada a la pantalla de manera bastante molona, con una caracterización que encaja, y esos movimientos imitando a otros héroes que lucen bastante. Los combates con Nat son contundentes y bien coreografiados. 
  También aparece aquí el personaje de Yelena que a mí me funciona bastante bien. Tienen una pelea entre hermanas, de querer matarse que no tiene mucho sentido más que demostrar que las dos están parejas, y Florence Pugh ejerce de buena robaescenas, le lanza buenas réplicas a Natasha, y aguanta el tipo cuando tiene que entrar en acción.  
  Parece que la película va por buenos derroteros cuando están haciendo crecer la mitología del personaje y las implicaciones que ello tiene. Teniendo un pasado que es tábula rasa pues se puede construir bastante bien, y aunque me supone un problema el proyecto Viuda Negra y que vaya a haber decenas de Viudas, todo lo que tiene que ver con la Sala Roja promete bastante, teniendo a una Romanoff que se muestra muy arrepentida y dolida por cosas que tuvo que hacer en su pasado. Como digo, nada que no sea un cliché, nada que no hayamos pensado antes del personaje, pero que está metido con coherencia en la película. 
  Ésta va a dar un primer giro cuando se paran para rescatar al Guardian Rojo, o sea el padre adoptivo de ambos. Que tampoco queda muy claro para que lo necesitan, pero bueno aceptamos. No aceptamos tanto cuando vuelve a salir el personaje y no dice una frase que no sea un chiste. En serio, ni una. Vale que David Harbour te puede dar juego a ello, pero una cosa es un chascarrillo y otra son cuarenta y ocho. No te lo puedes tomar en serio por muy espectacular que sea el rescate de prisión. Quizás demasiado para la factura que llevaba la película hasta ahora.  
  Así que ya ha cambiado de tono y el acercamiento dramático al Thriller de espías se ha perdido por el camino en pos de construir una historia familar. Donde el padre no deja de decir sandeces y una Rachel Weisz como madre le toca poner el sentido común y ejercer de líder. Hay un interludio donde se da cancha a sus relaciones personajes y donde lo más interesante es el personaje de Yelena, pues siendo la más joven sí que siente su infancia como real, no como la falsa tapadera que fue. Pero solo sirve para colocar las piezas para el gran final que está por llegar. 
  Y aquí sí que la película se va a caer del todo. Precisamente cuando se van a las alturas, a la especie de Helitransporte ruso donde todo se desmorona. Nos aparece el verdadero villano de la serie, el tal Dreykov que es un literalmente un viejo sentado en un despacho. Es que no hay más. Un viejo sentado en un despacho va a hacer frente a una Vengadora. Sí, claro, como si nos vamos a creer todos los giros de guion que nos tenían preparados y que ya se veían desde lejos, como que la madre no era una traidora si no que estaba infiltrada desde dentro. Y luego ideas tan peregrinas como el control de las viudas negras a través de las feromonas, como si un guionista de diez años y un rifle de largo alcance no pudiesen encontrar solución fácil a esto. 
  En fin, no contento con esto se tienen que cargar también los construido previamente. Así que vuelve a aparecer el Supervisor para oh, sorpresa de todos, descubrir que se trata de su propia hija. Así que los remordimientos que había tenido Natasha sobre matar personas inocentes nos lo quitamos de en medio de un plumazo.  
  Y toca combate final que deber ser muy espectacular y todo eso, que para esto han pagado la entrada, pero que no deja de ser viudas corriendo (y cayendo) como pollos sin cabeza mientras todo se desmorona, con un CGI que por momentos es bastante malo y donde el resto de la familia ya está ahí para nada, que todo lo importante lo tiene que hace Natasha. Vamos, típico final made in Marvel, solo que en otras películas el malo se desmorona y aquí ni siquiera le había dado tiempo a alzarse. Epílogos que conecten con el inicio de Infinity War primero y con el final de ENdgame después y para casa. 
  Al final ha terminada resultando un más de lo mismo. Cuando al principio de la película parecía que se podía apostar por una acercamiento más realista y adulto, da la impresión que alguien pensó a medio camino “parad, no hay suficientes chistes” y dieron un giro de 180 grados para volver a la plantilla Marvel. Ya saben, historias fáciles de digerir, livianas y con suficientes chascarrillos como para pasarlo bien. Y se pasa bien, vale. Bueno, medianamente, pero creo que haremos bien en pedir algo más a Marvel. Sin tener unos Vengadores como estreno top en el horizonte ahora se puede encontrar en una encrucijada para ver si van a mantener el nivel. Y a lo mejor un más de lo mismo ya no es suficiente

DUNE

Dennis Villeneuve se ha ganado con creces el sobrenombre del rey de la ciencia ficción actual. Ya llamaba poderosamente la atención con sus trhillers como Prisioneros o Sicario, pero realmente su carrera dio un salto cualitativo cuando escogió la vertiente de la ciencia ficción. Primero con la llamada, un acercamiento realista, muy hardcore y complicado, para luego meterse en el embrollo de revisionar películas de culto. Hay que ser valiente para meterse en los pies de los replicantes de Blade Runner y en las dunas de los desiertos de Arrakis. Y aunque yo fui algo crítico con su manera de proceder con Deckard y compañía hay que reconocerle su personalidad y grandeza para estas dos películas. 
  Porque ya conocemos al director canadiense lo suficiente para poder hablar de su estilo y personalidad. Y es cierto que ha demostrado ser uno de los directores más interesantes de la actualidad, con una visión de grandeza muy marcada. Y a la vez es un director de ritmo muy bajo, que mastica mucho la narración y que tiene problemas en el metraje. Vamos, todo lo que se le podía echar en cara en Blade Runner 2049 va a ser lo mismo que pasará en Dune, pero es algo ya característico en su film. Ya Prisioneros se le iba a tres horas o Sicario necesitaba de dos películas.  
  Así que nos plantamos ante Dune. Yo soy desconocedor del clásico literario de Frank Herbert, así que la fidelidad a la obra primordial no será relevante. Tampoco lo será la comparación con el film de David Lynch, del que reconozco que poco tengo en mi memoria. Tendremos a David Lynch como un director importante en los últimos cuarenta años, pero seguro que poco lo asociamos con una epopeya galáctica en los años ochenta. Así que se puede hablar de traslación fallida aquélla.  
  Aquí Villeneuve gana por goleada a Lynch. No ya por los evidentes medios que cuentan en 2021 que no contaban en los años ochenta, pero es una película en que brilla especialmente toda la mitología de Dune, se puede seguir sin problemas los movimientos políticos, como se presenta cada bando, cada planeta, cada lore y todos son explicados, tienen su importancia y se relacionan de manera coherente. Y brilla con toda la construcción de este universo y se hace hincapié en la épica y grandeza más grande de la vida que relata la obra original. Entrando al trabajo de Villeneuve lo principal a destacar es el nivel de monumentalidad que gasta la película. De verdad, la escala con la que juega esta Dune está a la altura de pocos. El trabajo del diseño de producción para la película es magnífico, la recreación de los mundos de este universo es prácticamente perfecta y como consigue mover ejércitos, plasmar los elementos sobre el desierto, o cuan colosales aparecen las ciudades y los imperios. En ese sentido Villeneuve convierte Dune en una experiencia audiovisual impresionante. 
  Y más que experiencia audiovisual yo lo aumentaría a experiencia sensorial. Realmente es una película que solo se puede disfrutar en pantalla grande. Porque las imágenes colosales que nos va ofreciendo Dune son acompañadas con una utilización del sonido absolutamente determinante. Como atrona en momentos intensos y duplica la espectacularidad de las imágenes. Añadamos un banda sonora de Hans Zimmer, que es brutal en esa nueva vertiente que tiene desde Dunkerke, con esos graves metálicos que parece que están zumbando en tu oído constantemente. 
  Destacar también el trabajo actoral de la película, donde Timotée Chamelet lleva buena parte del peso de la película. Es cierto que yo tengo ciertos prejuicios contra el actor pero he tenido que comérmelos por ahora pues creo que está notable en el papel de Pol Atreides. Luce haciendo de aristócrata que tiene que abrazar su destino, pero ya veremos si con la evolución del personaje demuestra el mismo tino cuando tenga que erigirse de líder de una revolución. A su alrededor un elenco impresionante donde prácticamente todos tienen tiempo para lucirse. Desde Rebeca Ferguson como su madre, hasta Oscar Isaac enseñando jerarquía, un irreconocible y viscoso Stellan Skangard como villano Harkonen, y un Jason Momoa que hace de Jason Momoa, pero que se le cae el carisma por todos lados.  
  Queda claro que la apuesta visual es ganadora al 100%. Vamos al tema en el que VIlleneuve siempre es discutido. El ritmo y la duración de la película. Evidentemente la película es larguísima. Primero y principal porque son dos horas y media y sólo es la primera parte del libro. Cosa que sería de agradecer que se hubiese publicitado más, porque creo que hay varia gente que se queda en coitus interruptus cuando acaba el film. Y en estas dos horas y media tampoco hay tanta historia que contar. Realmente hemos tenido, la llegada de los Atreides a Arrakis, la traición de los Harkonen y el exilio al desierto. Vale, he resumido de más y ciertas partes de la mitología de Dune merece reposar y que nos la expliquen bien. Creo que el problema del ritmo con el que asocio a Villeneuve no es un error, si no que está claramente buscado por él. El director acepta recrearse en esos aspectos visuales, porque cuando quiere y debe ser un buen narrador lo es con creces. Solo necesita un prólogo para explicar toda la mitología de Arrakis y el imperio galáctico, la secuencia del ataque del gusano de arena a los trasbordadores de especia es ejemplar y en ningún momento pierdes el hilo de lo que está pasando ni lo que aporta cada jugador al tablero.  
  Pero es cierto que Villeneuve abusa del ritmo lento, moroso y suele ser muy contemplativo con sus (hermosas) imágenes. En ocasiones en demasía. Creo que aquí hay un abuso excesivo de la cámara lenta, en especial en las visiones de Pol, en especial en las visiones sobre Zendaya.  
  También dota toda la película de un misticismo que se puede atragantar en su momento. Sí, entiendo que esto proviene de la novela original, pero le da un carácter mesiánico tan marcado y transcendente al protagonista que a veces es plomizo. Que el chico además es el mesías para todos. El lógico sucesor de su padre, el salvador del pueblo Femen, el elegido del clan de brujas al que pertenece su madre… Desde luego vaya peso le cae sobre sus espaldas al muchacho en un momento. No estoy pidiendo que ésta sea una película Marvel, ni siquiera Star Wars, pero un puntito menos de transcendencia en algún momento le hubiese hecho bien. 
  La película de por sí no es que tenga demasiadas escenas de acción. Pero las que se saca de la manga son inmejorables. Como decía la escena del ataque de gusano de arena al trasbordador me parece magnífica. Como recrea Villeneuve toda la sensación desértica, como hace lucir la especia encima de la arena, ese gusano que se intuye más que se ve, y con un solo trazo dibuja a Lato Atreides como una líder honorable. Igualmente pasa con el ataque a la capital, donde una vez más la escala colosal a la que se mueve la película la convierte en terriblemente épica, por no hablar de las soluciones visuales que se ha currado esta película. El uso y funcionamiento de los escudos, o el diseño de los dípteros son especialmente satisfactorios. 
  Por eso queda un poco extraño el clímax de la película. Ya sabemos que las veces que han cogido un libro y lo han dividido en dos películas surgen estos problemas, porque básicamente se tienen que inventar un clímax forzado que para el narrador no existe en ese punto. Pero aquí, tras los momentazos que acaban de pasar como el ataque a la capital, el accidente del díptero y la persecución de un gusano… pues se acaba la película cuando Pol y su madre se unen a los Fremen. Que vale, que por metraje será lo ideal, pero es un poco bajón el momento en que acaba la película. Se saca un enfrentamiento final con un don nadie y venga que nos vamos. Creo que es algo que deberían haber cuidado más, porque la sensación de final de la película no es la deseada precisamente. 
  EN fin, no quiero acabar en plan negativo, porque la película no es que me haya gustado, es que me ha gustado muchísimo. Villeneuve está en el punto de hacer películas enormes, épicas y grandilocuentes y salir airoso de ello. Cierto que a cambio nos tenemos que tragar ese ritmo machacón y pesadote pero creo que al cambio gana por mucho lo positivo que lo negativo. Sin paños calientes, de lo mejor del año sin duda alguna y solo lamentar que no esté ya rodada la segunda parte.