miércoles, marzo 2

EL LIBRO DE BOBBA FETT

Voy a entonar un mea culpa en nombre de todos los fans de Star Wars: En su día quizás nos flipamos demasiado con Bobba Fett. Porque sí, su apariencia molaba mucho, y todo lo que oliese a contrabandistas en el universo Star Wars  lo comprábamos sin miramientos. Pero realmente su participación en la trilogía original era lo que era: un villano terciario, que apenas abría la boca y cuya muerte oscilaba entre ridícula y lamentable. A pesar de todo, el fandom seguía loco por el personaje y se acumulaban las veces que se prometía un spin off del personaje, se explicaba su origen en las precuelas y posteriormente en libros, comics y clone Wars. Su vuelta a  primer plano la tuvimos el año pasado durante el Mandaloriano. Y a pesar de que fue resultón, tampoco destacaba sobremanera entre el resto de buenos personajes secundarios utilizados por Filoni. Aún así sería el siguiente personaje que contaría con serie propia en el universo seriéfilo Disney.

Así que sirva este recorrido del personaje para llegar a la extraña paradoja de Bobba Fett: Todos querían una serie del personaje, pero nadie sabía cómo era el personaje. De hecho Bobba Fett es una tábula rasa total. Realmente es un personaje con el que se podría hacer de todo. Y con tantas posibilidades la verdad es que se ha quedado muy corto. Porque siendo sincero creo que el personaje de Bobba Fett ha sido lo peor del Libro de Bobba Fett. Han sacado un personaje demasiado plano, con un interés bastante limitado y hasta cierto punto irreconocible. Ya en el epílogo del mandaloriano se ponían los cimientos del status quo que iba a tener esta serie: Bobba Fett haciéndose con el puesto del difunto Jabba. Y a partir de aquí empieza a cumplir la función de pacificador de Tattoine y los problemas que se va a encontrar frente a ello. Y yo lo siento, pero la verdad es que no veo en esta misión al contrabandista lacónico y que trabajaba al mejor postor que conocíamos.

Tampoco ayuda mucho el actor escogido para el caso. En un halo de coherencia se recupera a Temuera Morrison, que hizo en su día el papel de Jango Fett para interpretar a su hijo, a la postre su clon. Pero es evidente que han pasado veinte años desde entonces,y en definitiva nos acabamos encontrando  con el protagonista con un tío de sesenta años, que no es que sea tampoco el mejor actor del mundo precisamente, y  que cada vez que se quita y el casco, y se lo va a quitar constantemente, pierde todo tipo de carisma.

Así que una de las mejores bazas con la que contaba la serie se va al traste antes que después. Todos querían a Bobba Fett pero vas a fracasar en conseguir construir un personaje interesante, molón y que luzca en pantalla. Además la trama de la serie se simplifica en exceso, con La pugna de los clanes del crimen por Tattoine, una vez el vacío de poder que se ha quedado sin los Hutts. Lleva un tema problemático, que es la sobreexplotación que tiene Tattoine en el universo Star Wars. Es demasiado recurrente para ser un planeta exterior de la galaxia. Y supongo que irá a más en cuanto estrenen Kenobi. Cada vez que viajamos a Mos Eisley suena todo a demasiado visto. Y cuando quieren añadir elementos nuevos, pues no lo hacen con la mejor fortuna, como la panda de pandilleros motorizados que llevan injertos robóticos, que no pueden resultar menos Star Wars si lo pretendieran.

Pareciera que la trama del crimen organizado y la llegada de los Pike no es suficiente interés, así que optan por bifurcar los capítulos. En los primeros tirando de flashbacks, para explicar cómo Bobba Fett llegó hasta el momento actual. Básicamente como escapó de la muerte del Sarlaac y su estancia con los moradores de las arenas. Teniendo un planteamiento demasiado tópico (básicamente es bailando con Tuskens) sí parece saber tocar las teclas emotivas y sobre todo nos dejan una escena de acción en el asalto al tren que es un espectáculo (y que deja en pañales a las de Robert Rodríguez del primer capítulo, por cierto)

Pero una vez que la serie se queda sin el recurso de los flashbacks empieza a ser evidente que el emperador está desnudo. Bobba Fett empieza a rodearse de un elenco de secundarios, pero sin que ninguno sea especialmente meritorio. El más mportante de ellos será su segundo, Fennec Shand, que también proviene del Mandaloriano, y funciona bien como la lugarteniente dura y aguerrida, pero a la postre también le quita ese ámbito al mismo Bobba. Si es Fennec la encargada de ser la máquina de matar, ¿qué le queda a Bobba? Pues pasearse por Tattoine en busca de aliados y de consensos. Más político que tipo duro. Y como político dentro del mundo dominado por el hampa, parece un loser de cuidado. Todo el mundo amenaza más, da más miedo y tiene mejores respuestas que el bueno de Bobba, que por momento parece un pardillo del que todo el mundo se puede reír. Que lo único que hace es encontrar aliados.  Y del resto que consigue pues tampoco van a aportar nada significativo. Un Wookie de mentalidad asesina y una cría de Rancor cuyas escenas parecen emular al Retorno del Jedi por lo mal que esta utilizado el croma por Robert Rodriguez

En definitiva que la serie está cayendo en la desidia poco a poco, paso a paso. Y parece que los mismos creadores se dan cuenta y vuelven a buscar la necesidad de bifurcar la serie. Con el tema de los flashbacks le podemos encontrar el sentido. Pero con el tema de apropiarse del Mandaloriano es directamente un crossover de lo más comercial. Porque puedo comprarte que se busque la ayuda de Din Djarin, y que aparezca en determinado momento. Pero es que aquí directamente se corta la serie de Bobba Fett por completo para irnos al Mandaloriano 3.0. ¡Un capítulo entero sin que aparezca el protagonista de la serie! Y es aclamado como el mejor capítulo de la misma. Lo que deja a las claras el fracaso que ha terminado siendo el personaje.  Y por supuesto el capítulo del Mandaloriano está al nivel de su serie, no de ésta, y se aprovecha para cerrar cabos sueltos que quedaron en las dos primeras temporadas: la aparición de la forjadora, ver al Mandaloriano manejar el sable negro (arreglar alguna inconsistencia) tener nave nueva… Y por encima de todo traer en el siguiente capítulo a Ashoka Tano, a Luke Skywalker y a Grovu para deleite de los fans. Tenemos la oportunidad de volver a ver a nuestro Baby Yoda que pensábamos lo íbamos a tener perdido para siempre, y viendo su entrenamiento Jedi, pues es un lujazo la verdad. Estos capítulos son tan mandalorianos que directamente dejan de lado a Robert Rodríguez y son los capitanes de la serie de Din Djarin los que toman los mandos. Bryce Dallas Howard y el mismísimo Dave Filoni se hacen cargo. Y sí, estamos ante los momentos más importantes, más carismáticos y entretenidos de la serie. Pero es que es tan tangencial respecto a la historia de Bobba Fett, y tan metido con calzador que poco bien termina haciendo.

Que no estoy en contra de aprovechar elementos del Filoniverso, todo lo contrario. Cuando se hace bien, con coherencia y respetando la historia principal. Un ejemplo bien hecho lo tenemos en este mismo capítulo seis, donde es coherente que se busque a un personaje como Cobb Vanth que ya había hecho acto de aparición por Tattoine. Y si lo rubricas con la inspirada aparición en imagen real de mi villano favorito de Clone Wars, Cat Bane, y ese duelo al sol que no puede ser más Sergio Leone como pide el contrabandista azulado, pues me veo corriendo por los pasillos de gusto.

La remontada de la serie, aunque sea debida a elementos exógenos está siendo un hecho para llegar al capítulo final. Pero por cruel que parezca aquí vuelve  Robert rodríguez y vuelve a caer enteros. Lo siento, parece que estoy poniendo todo lo negativo en la mochila del director mejicano, pero es un hecho que sus capítulos suponen una bajona en la serie. Y pasa igual en el desenlace. Que pinta a muy aparatoso, a la batalla final con todos los actores en el escenario, pero que queda, como le suele pasar  a Rodríguez, todo con un tufillo a serie B que no hace bien al clímax  de la serie.  El momento con Bobba Fett domando el Rancor debería ser superépico, y no deja de parecer incluso ridículo por momentos, creando él solo más destrucción en la ciudad que todos los malos juntos. Y que tanto el Mandaloriano como Grovu le usurpen al protagonista de la serie los momentos culminantes del capítulo (¡hasta el último plano!) es el último botón que le faltaba a la estatua de carbonita que vamos a hacer con Bobba Fett.

Así que concluyendo, no puedo aprobar la serie de Bobba Fett. Una trama facilona y sin demasiada gracia, personajes recurrentes que eclipsaban, cuando no opacaban directamente al personaje principal, y una ampliación del universo Star Wars que no añade nada significativo. Todo para que lo peor de la serie sea el propio Bobba Fett.  Creo que está todo dicho ya, pero es evidente que su historia, su mitología y su carisma se han visto tristemente afectados por esta serie.  Bobba Fett era más molón antes que después de su propia serie. Y eso habla mejor que nada de que este Libro de Bobba Fett no ha funcionado como debería.

 

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