Llega febrero y llega el gusanillo de la Champions. Con las cartas sobre el tablero, la superioridad económica y mediatica de la Premier, con solo el Bayern aguantando el tirón, el PSG queriendo subirse al carro, y la Liga luchando por no desmoronarse el próximo campeón de Europa seguramente seguirá las pautas de los últimos años. Aunque hay un equipo que lleva progresando para conseguirlo los últimos años y creo que está en la pole position ahora mismo.
Este equipo no es otro que el Manchester City. Se postula en este momento de manera objetiva como el mejor equipo del año. Y no es la primera vez. La estructura que desarrolla Guardiola le encumbra en el día a día como un equipo sofisticado, trabajado y sin grietas. Evidentemente maneja individualidades de primer nivel, con Kevin de Bruyne a la cabeza pero el City es algo mucha más que sus individualidades. Consigue un equipo armónico que cada tiempo da un upgrade a su juego. El año pasado aportó un Gundogan con llegada extraordinaria. Este año sobresale de manera notable la invención de Joao Cancelo como lateral para todo, que empezando en la banda puede acabar en la media punta sin problemas, y un Bernardo silva que parecía estar defenestrado pero se ha convertido en un comodín para Pep y ejerciendo en el centro del campo un dominio espectacular.
Todo esto convierte al City en el equipo que mejor responde en el día a día. Es un martillo pilón de la regularidad y cuesta que nadie le mantenga el ritmo de puntuaje en una liga, incluso con los rivales todopoderosos que tiene en la Premier. Pero la Champions no premia la regularidad si no la puntualidad, y ahí cada año hemos hablado de como los citizens han acabado hincando rodilla, incluso ante equipos inferiores. Yo creo que esto debe pertenecer al pasado, porque ya el año pasado Guardiola y los suyos compitieron sin miramientos contra cualquiera sin romperse. Aquí vehiculo mucho la figura de Ruben Diaz como baluarte para ser fuerte físicamente, un recuperado Laporte para la causa y ojo, el tapado de Kyle Walker que hace una labor correctora muy encomiable. Sí que es verdad que echo en falta algún jugador top mundial en la línea de arriba. Entiéndanme, que el bueno de De Bruyne me lo parece, y es resolutivo a más no poder. Pero Gabriel Jesus, Mahrez, Sterling, Grealish…. Son buenos complementos pero no sé si están en el punto de ganar partidos por sí mismo. Nótese que me he dejado el nombre de Phil Phoden, que tiene una pinta que ya es un jugadorazo pero que quizás tiene en su producción goleadora el salto definitivo que necesita el equipo de Guardiola.
En esta primero eliminatoria poco reto se supone va a tener el ManC, pues se enfrenta a la cenicienta de los cruces. Un sporting de Portugal del que poco puedo hablar más allá del buen hacer de los españoles como Pedro porro y Pablo Sarabia en busca de un hueco en la selección de Luís Enrique. No extrañaría ya una goleada en la ida.
Portugal ha metido dos equipos en estos octavos de manera sorpresiva. Sobre todo este Benfica que se pasó por delante al Barcelona de Koeman por entonces, y de Xavi más adelante. Con un entrenador insigne como Jorge Jesus y un buen par de delanteros aguerridos arriba como son Darwin Nuñez o Yaremchuk les bastó para sacar todas las vergüenzas de la temporada al equipo azulgrana y dejarlo fuera de Europa. Tampoco creo que su techo dé para más. No le ha tocado ninguno de los gigantes de la competición, pero sí uno de los cocos, porque el Ajax ha dado miedo en la fase de grupos. Ganándolo todo, siendo el equipo más goleador es una gran reivindicación para Ten Hag, pues algunos pensamos en su día que su campaña en 2018 fue flor de un día y causada por una generación de oro que voló pronto fuera de Holanda. Pero con un equipo reconvertido, con ese fútbol líquido tan característico y un juego ofensivo vuelve a llamar la atención en toda Europa. Y no es para menos, porque igual que en su día los Ziyech, DE Jong, De Ligt encandilaban a toda Europa ahora pasa con un extremo como Anthony que se lo rifan, un centrocampista moderno como Gravenberch y ese Sebastian Haller que se la pego en Inglaterra, pero le sobra calidad (y gol) por todos lados. Equipo fetiche.
Que sean dos los equipos portugueses y no tres se puede considerar un milagro. Porque el Atlético de Madrid se terminó cargando al Porto a pesar de todos los esfuerzos que hizo para quedar eliminado. Porque merecimientos los tuvo todos. El Atlético que viene de campeonar de manera histórica en la Liga se ha caído este año con todo el equipo. De manera inaudita a Simeone se le ha resquebrajado el equipo por donde más le duele: la defensa del Atleti es patética. Y no se puede decir que no sea consecuente, porque ya el año pasado daba síntomas que para Felipe ya han pasado sus mejores días, que Hermoso no es precisamente un káiser y que Gimenez está más tiempo en la enfermería que sobre el campo. Ha bastado que Savic tenga un año de lesiones y que a Oblak se le vean algo las aristas para que todo el entramado defensivo del Atleti se venga abajo. El equipo que hacía suyo el menos de un gol encajado por partido en liga, ahora ve como son incapaces de resguardar su área de ninguna manera y se ha convertido en un equipo con los pies de barro, que es lo peor que le puede pasar a Simeone.
Esto ha terminado incidiendo en todo el equipo. Una dinámica negativa que ha terminado arrastrando a todo el equipo. Desde jugadores que el año pasado eran cruciales como Koke o Llorente y que hoy pasan más con pena que con gloria, a otros que querían dar un golpe sobre la mesa como Lemar o De Paul que terminan arrastrado por la misma vorágine. Y arriba, donde Simeone atesora más calidad de la que ha tenido nunca todo son dudas. Luís Suarez demuestra estar en los últimos estertores de su carrera y no aporta nada al equipo que no sea gol, y lo lastra más que otra cosa. DE Joao Felix ya nos hemos cansado de alabar su calidad si no es capaz de utilizarla para ser determinante o por lo menos regular, y la segunda venida de Griezzman ha sido más dificl de lo que se esperaba, aunque se le sigan cayendo los goles.
Ante tras malas noticias poco a lo que agarrarse. Uno, Carrasco, que se comporta como un islote en el océnao y que en no pocas ocasiones le toca remar solo y segundo Correa, que parece que siempre hay que reivindicar porque necesitas más minutos y quitarse el cliché de jugador número 12, pues está aportando más que muchos pretendidamente titulares. Eso y la consabida competitividad del cholismo en el día d, es lo que uno puede esperar. Aunque esta temporada esta competitividad aún está por demostrarse.
Quizás la mejor noticia que va a tener el Atlético es que su rival está en un via crucis parecido al suyo. Yo era tremendamente optimista con el manchester United de este año. Nunca me había parecido Solkjaer un entrenador top, pero había que reconocerle que el trabajo de resurrección de los Diablos rojos lo estaba llevando a cabo, en especial desde que Bruno Fernandez entró en ese equipo. Y este año el mercado no podía ser más top. Un central de nivel mundial para la zaga como Varane, un extremo llamado a ser candidato a balón de oro próximamente como es JAdon Sancho y la guinda, ni más ni menos que Cristiano Ronaldo para apuntillar el ataque. Un equipo temible. Pues no podía haber ido peor la cosa. El united es incapaz de controlar un solo partido, la defensa no deja de ser un coladero, Jadon Sancho es la decepción de la temporada y todo eso se llevó al entrenador noruego por el camino. Con el alemán RAfgnick como interino se apuesta por un juego más físico, directo y veloz pero los males siguen siendo los mismos. Mira que con Cr7, Bruno fernandes, Pogba, Greenwood, RAshford, Sancho el potencial ofensivo es ilimitado pero es un equipo demasiado tendente a partirse y con centrales demasiado culeros.
Tampoco engaño a nadie si digo que el gran nombre del equipo para esta eliminatoria deberá ser Cristiano Ronaldo. Es el jugador Champions por excelencia, y por qué no decirlo, la única razón por la que el United acabó clasificado en su grupo es su perenne puntualidad con el gol. Y además su historia con el Atlético de Madrid es manifiesta. El jugador que derrotó a los colchoneros desde 2014 hasta 2019 en todas las eliminatorias. Pero claro, hablamos de un jugador de 37 que quiera él o no va a necesitar de la subsistencia de sus compañeros para marcar diferencias. Aunque viendo cómo se manejan hoy día los centrales atléticos tampoco le hará falta mucho más.
Cambiamos de barrio sin salir de Madrid para llegar a Chanmartín y a la que debe ser la eliminatoria más interesante de estos octavos. Los blancos se van a medir contra el París Sant Germain y no hay manera de hablar de un favorito claro. Porque por potencial deberíamos decir a principio de año que holgadamente está del lado parisino. Al equipo de lujo que ya conocemos Leonardo junto a un tal Lionel Messi con la evidente intención de levantar la orejona. Y es evidente que al peso nadie va a juntar tanta calidad, pero al final termina siendo un problema para Pochettino. La entrada de Messi en el equipo no termina de ser todo lo orgánica que debiera, y juntar a Neymar, Mbappé y Leo en el mismo once, pues obliga a muchas cosas. La principal no ser un equipo. Es un conjunto que se tiene que dedicar a defender con siete y esperar que los de arriba hagan fantasia cuando tengan la pelota. Ahí figuras como Marquinhos en el área, Paredes por delante y Verrati lanzando transiciones se convierten en capitales, pero el Psg nunca parece un equipo cohesionado y que jueguen todos la unísono. Eso no quita que evidentemente le puedan ganar a cualquiera. Pero sí es verdad que parece que Neymar ha bajado un peldaño respecto a los dos últimos años que se tomó como algo personal la Champions, y Messi nunca ha estado cómodo en el organigrama parisino. Acostumbrado a que todas las pelotas pasasen por el en can Barça aquí parece más desconectado de lo normal y los números así atestiguan. Quien sí que está a un nivel superlativo y creciendo es Kilian Mbappé, que se ve forzado a jugar de nueve cuando juegan todos y no creo que sea su mejor posición, pero da igual. Está en ese punto que compite por ser el mejor jugador del mundo y su calidad, potencia y efectividad se sobrepone a todo. Seguramente es el nombre que da más miedo de la constelación de estrellas del Psg.
Así que si el rendimiento de los parisinos ha sido peor que el esperado al principio, todo lo contrario pasa con los madridistas, que han ido creciendo hasta creerse merecedores del títulos de aspirantes al título, cosa que pocos diríamos al principio del curso. Yo no era nada optimista con Ancelotti, al que consideraba ya de vuelta en esto del fútbol, pero subido a la CKM clásica y con incorporaciones muy bien paridas como Alaba o la explosión definitiva de Militao ha conseguido crear un equipo solvente y preparado. Muy zidanesco todo lo que pintamos, y así es. Pero donde está la gran diferencia es arriba. Pues otros años sólo veíamos a Karim Benzema (se será duda para el primer partido) como el nivel superlativo que neceuna delantera como la del Madrid, pero hete aquí que inesperadamente, al menos para mí, se ha juntado la figura de Vinicius Jr. Como crack mundial. Y sí, se ha convertido en uno de los jugadores más determinantes de Europa. El mismo Vinicius que ha sido objeto de mofa desde que llegó a Madrid, y que parecía completamente inútil con el balón en los pies cuando estaba frente a puerta, ahora es un arma ofensiva de primer orden, que regatea, dribla, corre al espacio y ejecuta y sobre todo no para no para no para de intentarlo. Con la solvencia de Kroos y Modric en las grandes citas es de esperar que sean capaces de llevar el mando en la eliminatoria. Otra cosa si las poderosas armas blancas van a ser más determinantes que las imponentes armas parisinas.
Me quito ya a los equipos españoles hablando del tercero en liza, que no fue ni el Barcelona ni el Sevilla, eliminados. Fue el Villarreal, que se clasificó un poco por la puerta de atrás y cuando estaba en su peor momento. Ahora la situación ha cambiado bastante, porque el submarino amarillo ha crecido bastante en su juego, y ya conocemos a un competidor como Unai Emery, cuyas segundas vueltas suelen ser para mejor y que en formato de eliminatoria da lo mejor de sí (aunque más en el Europa League, es verdad) Pero hay que reconocer que la baja a última hora de Gerard Moreno va a ser muy condicionante, pues pasaba por ser el jugador de más calidad de la eliminatoria.
Porque calidad a espuertas es lo que ha perdido la Juventus. Un desmembramiento del gigante turinés en el que ha ido perdiendo las piezas de la primera etapa de Allegri. A pesar de la vuelta del entrenador ya no ha podido parar la cuesta debajo de los bianconeri, que con Chiesa lesionado apenas cuentan con el intermitente Dybala, un Morata que ya sabemos que se queda corto en las citas importantes y el sempiterno Cuadrado que cuanto más protagonista es, peor está jugando su equipo. Pero en este mercado de verano ha aparecido la que es ahora la gran estrella del calcio. El fichaje de Dusan Vlahovic, que he de confesar no he visto jugar un solo minuto, pero muchos lo dibujan como el nuevo Lewandoski. El nueve referencia para los próximos años, y sí puede ser el que decante el favoritismo en la eliminatoria si es tan bueno como se sugiere, pero hay que ver cómo y cuánto puede el equipo surtir de balones a su nueve.
De hecho el cetro del poder del Calcio la Juventus tuvo que pasarlo al Inter de Milan la pasada campaña. Pero tampoco va a ser la primera vez que los neoazzurri se peguen un tiro en el pie e inmediatamente después de campeonar en Italia perdieron a su estrella, Romelu Lukaku y al capitán del navío, un Antonio Conte que no es capaz de quedarse en un proyecto por largo plazo. Así que la posibilidad que se perdiese el proyecto por el camino era bien factible. Ha llegado Inzaghi con una línea continuista respecto a Conte y parece que sigue mandando con mano de hierro, aunque creo más por el bajon general de todo el Calcio que por ellos mismos, pues siendo un buen equipo ni Brozovic, Barella o Lautaro están dando el salto exponencial al que parecían que estaban posicionados cuando Conte.
Además el sorteo les ha sonreído poco porque el Liverpool pasa por ser uno de los cocos de Europa. No hemos de presentar nada del equipo de Kloop porque es igual que reconocible que en toda su etapa. Equipo de ritmo vertiginoso, intensidad brutal y con un tridente de ataque que está a la altura de los mejores de Europa. Sí que hay que hablar de recuperación por dos aspectos. Despues del annus horribilis que pasó con la lesión de Van Dick, que propició que se le cayese todo el equipo el holandés ha vuelto, y puede que no esté al nivel todopoderoso de antaño, pero le vuelve a dar una solvencia atrás cerca de la inexpugnabilidad. Pero el salto más manifiesto es el de Mohamed Salah, que ha vuelto al nivel de hace tres años, en que parece un semiMessi y es capaz de ser el jugador con más desborde del continente.
Mucho hemos tardado en traer al actual campeón de la Champions, y el Chelsea tiene los mismos mecanismos que les hizo campeonar el año pasado. Un equipo construido de atrás hacia delante, donde sus tres centrales sirven para ser consistentes como para empezar a construir y un centro del campo cn gran exigencia física, que convierte cada partido contra el Chelsea en hormigón armado. Sí es verdad que arriba le está faltando un plus a los blues. Havertz no acaba de dar el salto que se le esperaba, y Werner ya podemos decir que está fracasando. La gran apuesta para esta temporada tenía que ser Romelu Lukaku que venía de ser el nueve más dominante de Europa (con permiso de Lewandoski) pero la verdad es que la adecuación del belga está siendo más complicada de lo que se esperaba y le resta la imprevisibilidad de movimientos que tenía este equipo cuando su nueve no estaba definido. Su enfrentamiento contra el Lille le otorga favoritismo claro, pero cuidado con los franceses que es un equipo defensivamente muy bien construido y puede ser difícil que se caiga. Vamos, que se espera una eliminatoria no demasiado vistosa.
Y para acabar otro clásico que tenemos que colocar entre los favoritos. El Bayern de Munich. Juegan contra el Red bull Salzburgo, lo que no deja de ser irónico para su nuevo entrenador, Julian Nagelsman, surgido de la factoria Red Bull y baluarte del futbol vertical alemán que se ha impuesto en la Bundesliga. Ahora debe llevar su marca de fábrica al gigante de baviera, y está mandando con mano de hierro en Alemania, lo que no es una novedad. El salto a la postre no debería ser tan grande, porque ya el Bayern de Flitz era un equipo vertical, ultraofensivo dinámico y poderoso físicamente. Nagelsman no pretende reinventar la rueda y se aprovecha de las armas que tiene como el renacido Muller, un Sané recuperado para el fútbol y por encima de cualquier cosa un Robert Lewandoski que está en el momento más dulce de su carrera. Si antaño se le pudo acusar de ser solo un nueve de área en su madurez demuestra que está para mucho más. Benzemeando, cayendo a bandas y encontrando a Muller Gnabry o cualquier otro socio ofensivo, y siendo como es resolutivo como ninguno tanto en ataque posicional como en contraataque. Vamos, una versión de Robert que le debería haber dado un balón de oro. Siempre decimos que el Bayern es un equipo que se le pueden ver las costuras en defensa porque atacan con todo y no tienen ningún tipo de control, y la versión de Nagelsman ahonda más en ese con un Upamecano que deja dudas en su toma de decisiones y un Goretzka que siempre se olvida de su espalda, pero a ver quién es el equipo que se atreve en un intercambio de golpes contra los bávaros, porque seguro que tienen las de perder.
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