¿Había alguien pidiendo una nueva película de Indiana Jones? Ya respondo yo: No. Tras las películas de los ochenta teníamos un héroe emblemático, donde todo había salido a la perfección y una trilogía insuperable. El varapalo que supuso la Calavera de Cristal debería alertar a la industria que recuperar héroes de antaño a lo mejor no es tan rentable como parece. Quince años después de aquella y cuarenta y dos después de la primera no había necesidad de traer al más famoso arqueólogo del planeta de nuevo
Así que después del contundente fracaso que supuso la cuarta parece que volver catorce años después al mismo personaje parece un acto suicida. Parte con tres handicaps enormes: la malísima recepción que tuvo la anterior entrega, la salida del proyecto de George Lucas y Stegen Spielberg, y la veteranisima edad del protagonista
La primera de ella debería ser el primer clavo en el ataúd para cualquier secuela. Habíamos estado dos décadas con la trilogía perfecta hasta que llegó Indiana Jones y la Calavera de Cristal y se convirtió en un patinazo completo. El trío Spielberg, Lucas Y Ford retomaron al emblematico arqueólogo y la conclusión unánime era que mejor no haberlo hecho. Yo, partidario de ir a la la contra intento buscarle virtudes a esta cuarta entrega, y alguna tiene, pero es innegable que la última hora se cae con Todo el equipo y el héroe y su séquito terminan agotados, con personajes que no consiguen ganarse hueco en nuestro corazoncito y con un desenlace ufólogo que nos hacía chirriar los dientes. Parecía que era mejor dejar al héroe tranquilo ya para siempre.
Además si algo caracterizaba a Indiana Jones era la entente entre su trío creativo. Cosa que va a explotar por los aires esta década. Lucas con la venta de Lucasfilm se aleja de los procesos creativos y en esta película Spielberg también da un paso a un lado y no aparecerá como director de la misma, en favor de un James Mangold que no se merece demasiado odio, pues le considero un profesional resultón capaz de salir airoso de proyectos muy diferentes, pero cuya trayectoria pues evidentemente dista infinitamente de la del rey Midas de Hollywood.
Así que solo queda como pata de la mesa su emblemático protagonista, pero hablamos de un Harrison Ford que ha cumplido ya ochenta años. Si ya en 2008 nos supuso un problema tenerlo haciendo acrobacias látigo en mano, pretenderlo hoy día podía terminar siendo bastante patético, siendo generoso.
Así que ante este panorama los creadores de esta quinta película solo van a tener un clavo al que agarrarse con todas sus fuerzas: mantener la esencia del personaje. Indiana Jones y el dial del destino va a ser mejor o peor películas, va a tener que lidiar con problemas pero su manera de afrontarlo es ser lo más Indiana posible. Así las aventuras presentadas, los contextos de los personajes, las piezas de acción... todo busca emular el espíritu de las películas clásicas. Algo parecido a como presentaba JJ Abrams la nueva trilogía de Star Wars (antes que se descubriese que todo era un remake encubierto): no vamos a ser tan buenos como lo de antaño pero dadnos cariño que sabemos lo que amáis de aquellas películas.
Así que, bueno, es difícil enfadarse con una película que se esfuerza tanto en que la quieran. La escena prólogo de la misma es la prueba fehaciente que se ha intentado ser tan clásico como la película clásica: una aventura con nazis, objetos mitológicos, persecuciones imposibles, gotas de humor, la socarronería del protagonista, hasta un joven Harrison Ford con un correcto Deep fake nos intentan hacer creer que vivimos los tiempos posteriores a la Última cruzada.
Y aún así... Le falta la magia. Se ha hecho todo como mandan los cánones pero no acaba de transmitir ver al héroe en acción lo que debería. A mi me sale decir que le falta Spielberg, lo que es muy injusto para Mangold porque compararle con el Spielberg ochentero en pleno apogeo, pues nadie va a a aguantar esa comparación. Pero sin ir más lejos Steven estuvo en el despropósito que fue la Calavera de Cristal y aquello no lo pudo levantar ni su dirección. Pero yo he de ser honesto conmigo mismo y la presentación de Indiana en el área 51 de aquella película es mucho más vibrante y divertida que ésta. Si, con la escena de la nevera incluído.
Supongo que también es algo inherente a los problemas que trae la película de serie. A fin de cuentas tienes a un protagonista de ochenta años que no le puedes pedir que haga lo mismo que uno de cuarenta y no siquiera uno de sesenta. De hecho un arma a favor del film es que son autoconscientes de ellos y procuran meter a este Indiana en situaciones que puedan ser factibles. Persecuciones en coches, montar a caballo, hacer submarinismo... Escenas resultonas pero que no necesiten de proezas físicas que serían irreales para el personaje hoy día. Para esto le acompaña una sidekick, que funciona mucho mejor que el olvidable Shia laboeuf en la cuarta entrega. Y soy muy amante de Phoebe Waller Bridge, pero más en su punto irónico humorístico que como heroína de acción que hay que reconocer que no da el pego. Así que si ninguno de los dos protagonistas están preparados en la gran pantalla para ser el gran héroe de acción de la película... Pues es normal que éstas no luzcan espectaculares, grandiosas y adrenaliticas sin mesura. Pero hasta este déficit Mangold y su equipo le dan la vuelta como un calcetín de nuevo apelando al espíritu del personaje. Vale que la acción de esta película palidece comparada a las peliculas actuales, pero aquí lo que se busca es no perder sobretodo el sentido de la aventura y mantener eso es más importante que ser lo más increíble posible.
Este sentido de la aventura se incrementa en la película a partir que se viaja a Tánger. Aquí la peli ya si es todo lo Indiana Jones que debe serlo. La persecución del mcguffin como hilo conductor, y la jerigonza arqueológica es característica del personaje. Elena asciende como personaje al ser algo más que el acompañante del héroe, con un rol de contrabandista con pocos escrúpulos que le queda muy bien y su interacción con Jones mejora considerablemente con una gran química entre ambos actores. Las escenas de situación donde se funden comedia más acción son totalmente made in ochenta y hasta la persecución en tuc tuc pues seguramente es de lo que más luce en pantalla, con un ritmo alocado muy a lo Templo Maldito. Vale que nos quieren hacer tragar con el pseudoTapon que va a resultar Teddy pero la película está encauzada por el bien camino.
Por eso yo creo que en este punto la película pedía a gritos un In crescendo y la escena con Antonio banderas es un poco patrón en seco. El personaje funciona como el clásico amigo de Indy del pasado para sacarle del apuro, pero la escena de submarinismo, estando bien presentada y planificada no tiene nada de espectacular. Que lo más grave son unas anguilas en la cara de Harrison Ford. Se queda muy corta.
Tampoco ayuda en esto los villanos de la cinta que van a estar en el debe toda la película. Mad Mikkelssen es un monstruo interpretativo, eso está claro, pero en este papel poco tiene para lucirse, más allá de exponer sus planes al aire. El único momento que le otorga presencia es cuando cambia su vestimenta. Hoyd Boldrock hace su papel de malote chulito de siempre y el tercero parece un esbirro dibujado por Ibáñez, la verdad. Y que en definitiva son tres. No tienen un ejército de masillas que supongan una amenaza a los protagonistas aunque sea por cantidad. Eso y que todos sus actos se basan en llegar tarde a los sitios (algo inherente a los Villanos de la saga, cierto) pues dejan su nivel de peligrosidad para los héroes bastante por el suelo.
El corre corre que te pillo característico de la saga sigue en los momentos más arqueológicos, con Indy teniendo que sortear pruebas para conseguir su objetivo (aunque el emplazamiento de la oreja de Dionisio no puede estar a la altura de lo que supuso ver Petra en la Última Cruzada) e inevitablemente nos acercamos al elefante en la habitación que queremos obviar toda la película.
Yo ya desde el tráiler y el titulo andaba con la mosca detrás de la oreja que en la película nos iban a meter viajes en el tiempo. Y es algo que tengo que considerar anatema para las películas de Indiana Jones. Todas las películas han tenido su componente sobrenatural, pero no es lo mismo tolerar aspectos de carácter místico religioso que de carácter cientifico. El Arca de la Alianza es consecuente como Deus ex Machina definitiv de la primeras. Las piedras de Kahli funcionan al ser uso de la magia negra. Para mí el caballero inmortal de la última Cruzada ya es demasiado explícito. Y no comulgo nada con los extraterrestres de la Calavera de Cristal y el Ovni final, que me sacan totalmente de la película.
Así que la brecha temporal que investiga y descubre Arquímedes hacía presagiar lo peor. Sorpresivamente mi tolerancia es mayor de la que esperaba. En mi cabeza yo me había hecho a la idea que se venía un Regreso al futuro con Indy en que el viaje en el tiempo sería parte troncal de la trama. Aquí se opta por un colofón loquísimo en que, bueno, si estas dentro de la película a estas alturas se lo perdonas en pos de tener un final de traca con batallas clásicas mezcladas con aviones tiroteos y el propio Arquímedes en persona. Es una ida de olla considerable pero que estira el nivel de aventura hasta sus límites, lindando con hacer el ridiculo pero al menos en mi caso no se convierte en un Vamosandaya! Que te arruine toda la experiencia. Rozando el palo, eso sí.
Y se acabó Indiana Jones y el Dial del destino. No era una película necesaria, no era una película demandada, no va a ser una película inolvidable. Pero ha sido un entretenimiento digno, una aventurilla rescatable del personaje. Evidentemente no está a la altura de la trilogía, pero eso ya lo sabíamos antes de que empezase, y lo lógico debería ser que dejaran a Harrison Ford jubilar a su personaje definitivamente, pero me conformo con que la película no mancille el nombre de la franquicia de cualquier manera. Al contrario, respeta y venera aquella manera de entender el cine de aventura con el que Lucas, Spielberg y Ford crearon unos clásicos. Solo por eso la película merece un pulgar hacia arriba.
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