viernes, mayo 26

W&W en los 4F. ¡Campana y se acabó!

Mark Waid y Mike Wieringo cogieron las riendas de la colección de los cuatro fantásticos hace treinta y pico números. Seguían la estela de la muy decepcionante etapa de Pacheco y Marín, que empezó prometedora para acabar siendo un fiasco total. y tampoco puedo decir que las expectativas fuesen demasiado halagüeñas. Waid nunca ha acabado de convencerme. Sus mejores trabajos se les supone en DC, pero hace un lustro ganó una inmerecida fama como salvador de los superhéroes clásicos junto a Kurt Busiek que yo la verdad nunca vi por ningún lado. Kingdom Come es un trabajo en su mayoría de Alex Ross, su Capitán América está muy sobrevalorado, y sobretodo en su retorno, que iba de mal en peor, y de cosas como Kazar será mejor pasar de largo. Por su parte con Wieringo no tenía el gusto pero los dibujos que había visto parecían traer un estilo amerimanga no demasiado halagüeño.
Con estas que llega el primer número de la pareja de la doble W... y toma ya. Su primer número es toda una declaración de intenciones de su etapa. A través de los ojos de un empleado de markéting de los 4F nos acercamos a la Primera Familia y al verdadero concepto de la serie. Reed y compañía no son superhéroes, son aventureros, exploradores, imaginautas es el término inventado para la ocasión, que irán allá donde la curiosidad científica de Richards les lleve. Esto unido a un final sentimental muy bonito de Reed hace desmoronar todas mis dudas: Estos son los 4F que yo quiero. La exploración y la aventura por encima de cualquier premisa, personajes muy bien definidos (bueno Jhonny es cada vez más inmaduro pero seguro que es el punto de partida para hacerlo crecer como personaje) unos diálogos exactos y muy logrados y un sentido del humor delicioso e inteligente. Además Wieringo lejo de ser un amerimanga como podía temer se asemeja más a algo que podíamos llamar linea clara-marvel con trazos sencillos, un dibujo muy limpio y talento para dibujar las expresiones con naturalidad. La primera de la aventura, Sentiente, reafirma la posición de Waid de innovar el lado científico de la colección. Los 4F se enfrentan a una ecuación viviente. Argumento original y logrado. Luego en cosas pequeñas hay un pequeño bajón, pero más debido a la ausencia de Wieringo (sustituido por Buckingham) que al guión en sí. Y al menos sirve para demostrarnos a todos que Jhonny no es tan idiota como lo pintaban. Waid ya se ha rodado con los personajes y ha establecido el entorno en estos primeros números. Hay que empezar a dar más potencia. Es la hora de Impensable.
Impensable es la saga de Mark Waid para el Doctor Muerte. en ella nos presenta a un nuevo Muerte, con una armadura hecha de la piel de su antiguo amor (sighhh!) y que basa su ataque en esta ocasión en la magia, y hacia los miembros más débiles de la familia, los hijos de los Richards. Waid nos presenta a un Muerte realmente amenazador, le dota de un aura terrorífica como pocas veces le hemos visto, y durante buena parte de la saga se mantiene la sensación de invencibilidad. Pero para ello debe traernos a un Muerte mezquino y vil, sin ningún atisbo de nobleza (o de tridimensionalidad) que se encarga de engañar a la gente y faltar a su palabra. Que secuestra a un niño, aunque sea el hijo de su mayor enemigo, y lo entrega a tres demonios no demasiado amenazantes. Que pacta con el trío calavera del infierno un aumento de poder. Que ataca a Richards con la magia, o lo que es lo mismo, asume que es inferior a él en el apartado científico. Realmente no sé si comprarle el cambio a Waid. Cierto es que nos obsequia con momentos que se clavan en la retina, como el prólogo a Impensable, la primera palabra de Valeria, Richards ante la biblioteca de magia de Muerte... pero la saga va oscilando entre ideas buenas y malas. SEguramente la nota hubiese terminado siendo meritoria si el final no fuese tan decepcionante, con Extraño, que pasaba por allí, dándole una maquinita DEus ex Machina a Richards para que pueda hacer morder el polvo a Muerte, que misteriosamente ha visto reducido su poder de manera considerable del penúltimo al último número.
Tras Impensable llegan las consecuencias a la misma. En principio con la Quinta Rueda, que tiene una premisa que puede estar bien, pero que está desarrollada de manera horrible y nunca ha de dar para dos números y seguidamente con Acción de autoridad. De Acción de autoridad ya hablemos aquí así que no me voy a extender mucho. Baste decir que WAid necesita escribir a Richards como un desequilibrado mental para que los 4F se hagan unilateralemente con el control de Latveria, nos insulten con la PEOR imagen que yo recuerde en el castillo de Muerte y le lleven al único momento bueno de la historia: el sacrifico de Richards para un enfrentamiento eterno contra Muerte. Una historia sin demasiado sentido, excesivamente sobrealargada, con un montón de historias que solo hacen de paja y donde Waid pierde de vista lo que le había dado éxito en la serie: la definición de personajes. TAmpoco ayuda, ni mucho menos, el largo descanso que se toma Wieringo para esta saga (ocho meses sin aparecer por la colección pues tampoco estuvo en la Quinta Rueda) En el lugar de Wieringo ponen a Howard Porter que es todo lo contrario. Donde Wieringo es claro, él es oscuro. Donde Wieringo es fluido él es estático. Donde Wieringo es bueno... en fin.
Después de Acción de Autoridad, y debido al cabo suelto de la misma (aunque sean sagas estancas sí que hay una continuidad entre ellas, y eso se agradece) es la hora de hacer una visita a Mas allá. Aunque en su momento la incredulidad fue el sentimiento que más planeó en mi durante esta saga, la verdad es que vista en perspectiva se puede considerar sin miramientos la saga más redonda de toda la etapa. Ayuda que sólo se trata de tres números. Empieza con la idea genial de utilizar la máquina del doctor Muerte para recuperar el alma de Ben, igual que hizo Victor con su madre. Prefieren pasar de puntillas sobre lo que es el cielo, cada personaje tiene su propia visión. Mejor así y dar esta saga más como anecdótica o extravagente y que no se convierta en canónica, pues Waid les da la oportunidad a todos los personajes de resucitar a quien se quiera. Toda la saga es una excusa para resucitar a Ben porque sí, así que la cosa pinta mal, hasta el guiño final. Los 4F conocen a Dios... y no puede ser otro que Jack Kirby en su estudio, con lápiz en la mano y puro en la otra. No sólo eso, sino que está dibujando la trilogía de Galactus y se refiere a otra persona como "su colaborador". Deliciosamente extravagante. ES el guiño perfecto. Hasta puede permitirse el lujo de utilizar los Deus ex machina que quiera (como con la cara de Reed) ¿quién lo puede hacer mejor que Dios?
(breve inciso. Aquí es donde Waid y Wieringo fueron literalmente despedidos por el presidente de Marvel para poner a los guionistas de 4 en su lugar. Al final las cosas llegaron a puerto y ambos autores pudieron seguir. Visto ahora no se sabe si les hicieron un favor)
Seguidamente asistimos a un par de números con Spiderman de invitado y una pelea sosilla con Hidroman. No es que esté mal hecho, y los diálogos son medianamente divertidos, pero es muy poca cosa para lo que se espera de Waid. Un TEam-Up en el que no hay ni una idea interesante. Pero seguidamente viene una historia con los cuatro terribles que cahfa del todo la colección. son cuatro números que se hacen largos, aburridos, sin interés por lo que nos cuenta, con personajes nuevos que son bastante insufribles y una muerte gratuita que no aporta nada. De lo más ramplón. Además PAco Medina y su horrible dibujo de zapatones sustituye a Wieringo de nuevo. Pedazo dibujante regular el Wieringo éste que de vientipico números ha fallado en catorce. No ha dibujado dos sagas seguidas el muchacho.
¿Qué le pasa a Waid? Excepto el guiño que supone más allá lleva año y medio viéndolas torcidas. Pero es que va tocando fondo. Sagas como Impensable o incluso Acción de Autoridad pueden gustarte o no, pero al menos ves que hay una idea y una apuesta detrás. Pero engendros como la de los Cuatro Terribles es de lo más ramplón que me he tirado a la cara. Parece un fill-in sobrealargado. De todas maneras parece que se vuelven a poner las pilas con el inicio de la nueva saga: el primer capítulo es un manual de como hacer un capítulo de los 4F. Gotas de humor del bueno, interacción divertida de los personajes y una historia epopéyica y grandiosa a la que solo pueden acudir los 4F. (lo del crossover con Desunidos lo dejamos para otra ocasion) Parece que encauzan el camino. Ay, que equivocado estaba.
Aquí empieza la Saga de Galactus de Waid. En verdad hay que dividirla en tres actos, pero todo se circunscribe dentro de la primera saga. La cosa no empieza mal, con una coalición alienígena que quiere destruir Manhattan para cargarse a la chica invisible, única que puede descubrir sus planetas al devorador de mundos. La premisa es interesante, aunque algo cogida por los pelos, pero poco a poco se va estropeando. En principio por el dibujo de wieringo, que es bastante negado para dibujar ciencia ficción: Su visión de extraterrestres son monstruos genéricos primitivos y sin atisbo de inteligencia. Aunque casi mejor eso que Zius, que parece un pokemon directamente. Así es difícil sentir ninguna empatía por este tropel de personajes lastimosos. y se estropea definitivamente cuando aparece el bueno de Reed con ¡toma ya! una máquina (que debe haber construido allí mismo) que puede intercambiar los poderes de los 4F. Parece una idea de la edad de plata. Y si contamos la de veces que BEn ha querido dejar de ser la Cosa... Todo el asunto se culmina con la llegada de Galactus y la apropiación de un nuevo heraldo. Johnny Storm. Mala idea.
Hay una verdad indeleble en los 4F que deberían saber todos los guionistas. "No utilices a Galactus si no es para hacer una historia definitiva". En verdad la frase debería ser simplemente "no utilices a Galactus" pero bueno. Al menos no lo hagas para esto. Para poder tener a Johnny diciendo chistes y frases divertidas mientras acompaña al devorador de mundos. No se podía esperar otra cosa. Después de todo la Antorcha no ha hecho otra cosa en la coleccion, porque de aquello de "lo hace más inmaduro para hacerlo madurar" te puedes ir olvidando. Así que ahí tenemos a Waid en plan "vamos a divertirnos un poco con Galactus" Y eso sí que es mala idea. Pero no os preocupeis porque aún tiene otra peor. Se trata que Johnny sepa (debido al incremento natural de los heraldos) el origen de Galactus, para que llegue la caballería fantástica y consigan, no se lo pierdan, sacar el poder de Galactus y convertirlo en humano. Sí, ha sido tan malo como suena. Por cierto pedazo de máquina se guardaba Reed en la recámara, ya la podía haber usado antes, digo yo. Y curiosamente, porque al guionista le viene bien los 4F deben intercambiarse la energía, pero la de Galactus se puede quedar por ahí tirada sin que la tenga que recoger nadie. Pero si eso fuese todo lo malo me daba con un canto en los dientes. A ver, han convertido a Galactus en humano. ¿pero esto qué es? Ni que Galactus fuese un tío que se convierte y se desconvierte. Es cierto que una vez fue Galen, pero aquello ya pasó. VAmos, supongo que sobrevivir a la muerte de un universo y a un Bingbang se puede considerar suficiente catarsis. Allí nació Galactus. No fue un tío que recogió unos poderes. No. Nació Galactus. Una fuerza cósmica. Un ente necesario para el equilibrio cósmico. No queda nada de la vida anterior en el devorador de mundos. Bueno, pues que alguien se lo explique a Waid. Y la historia al final termina yendo por el peor camino. Los 4F se lo llevan a la Tierra (después de todo es el mejor sitio para traer a alguien que si recupera su poder se va a comer el planeta) y se dedican a enseñarle humanidad. Sí, a Galactus. Sí, es patético, ya lo sé. Y claro, como era de esperar el bueno de Galen se da cuenta que la humanidad merece seguir blablabla blablabla y se sacrifica en favor de la Tierra (por favor, como me está costando escribir esto) Finalmente Waid remata su etapa con un número de los que se les da bien. En el que la trama del mismo es un divertimento al servicio de la interacción de personajes. ojalá se hubiese dedicado más a estos.
Así que a la postre tenemos una etapa que tiene paralelismos con la de Pacheco y los españolitos: primeros números autoconclusivos que levantan muchas espectativas, primera saga con buenas ideas que se va estropeando en el desarrollo, números menores entre saga con escaso interés y talento y segunda saga sin pies ni cabezas. Waid y Wieringo se largan a mejores pastos y dejan a los 4F aún sin que parezca que nadie pueda levantarlos del aletargamiento que llevan desde Heroes Reborn. el próximo en intentarlo será Strankzinski, que tras sus pecados del pasado hay que mirarlo con reservas. Esperemos que al fin venga una etapa fantástica.

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