Y aquí sigo yo, con mi insistencia a personas formadas y con criterio para que se pongan a ver series con vampiros, adolescentes e institutos. Si Buffy Cazavampiros fue en su día una notable alegría ahora, un par de años después he dado buena cuenta de su spin off, Angel. Y hay que reconerles la maestría de conseguir que el nivel de diversión se mantenga.
Y digo maestría porque los cimientos para esta serie eran más bien inestables. Angel había demostrado ser uno de los personajes más sosos del Buffyverso. El vampiro con alma y ojos de cordero degollado que suspiraba por la cazavampiros, y que su único momento logrado (para qué engañarnos, muy logrado) fue cuando se convirtió en su contrapartida malvada, Angelus, y no dejó títere con cabeza. Tras su muerte y posterior resurrección el personaje aportaba poco o nada a las tramas de la rubia, así que decide mudarse a, irónicamente, los Angeles. Sumémosle además que en el viaje de Sunnydale va a toparse con la compañía de Cordelia Chase, el tópico con patas de la niña tonta del instituto de Buffy. Asi que conseguir hacer una serie interesante con estos mimbres se antojaba complicado
No vamos a dorar la píldora a Whedon más de lo necesario y decir que todo es de color de rosa desde el principio. Los primeros capítulos tienen poca chicha y cuesta encariñarse con los personajes que, junto a Doyle, el graciosillo de turno-mitad demonio y con visiones reveladoras forman una agencia de detectives bastante mala. Pero ya el equipo de Whedon empieza a meter su marca de fábrica en la serie: un gusto por la continuidad más latente que en otras series. La llegada de personajes secundarios que se reutilizan, para dar la visión de universo cohesionado. Y la construcción de un pasado y una mitología en torno a Angel que debe dar mucho juego. Y sobretodo no se abandona el halo de diversion que nunca se pierde, incluso en los capítulos más simples. La serie no termina de arrancar del todo hasta el sacrificio de Doyle, que apuntaba a buen personaje pero solo se quedó a medias, el alzamiento de Cordelia como enlace con los seres superiores y la llegada de Wesley Winterprice, otrora alelado vigilante de la renegada Faith en la tercera temporada de Buffy y que no hace otra cosa que mantener a Angel como el estercolero de todo lo que sobra a la cazavampiros. En honor de la verdad es una manera de rendirse a la evidencia y sincerarse en que los capítulos que de verdad nos interesan de esta temporada son los que comparte lazos con Sunnydale, como la visita de la propia Buffy o la mitigada reaparición de Angelus.
No será hasta el final de la temporada donde la serie empieza a caminar sola. Con Wolfram & Hart como villanos a tener en cuenta, más que ser el malo de fondo como venía siendo hasta ahora. La profecía sobre Angel que va a coletear hasta la última temporada y la reaparición del personaje de Darla. Son suficientes bases para que la siguiente temporada se quite la losa de ser un Buffy de segunda categoría: los personajes tienen historias propias que contar, y lo más importante, nos interesan. En esta segunda temporada Wolfram & Hart se va a ver muy potenciado con los abogados Lindsay y Layla Morgan como inquietantes conspiradores, teniendo a Darla de por medio, primero humana sí, pero después, gracias a nuestra vampiresa loca preferida, Drusilla, emergiendo de nuevo sin alma.
Además la otra marca de fábrica de Whedon se va a hacer más patente aún, como es la enorme evolución que tienen sus personajes. Desde luego Angel, Cordelia y Wes van a terminar pareciéndose muy poco a los personajes que eran en Sunnydale. Este segunda temporada va a explorar el lado malvado de Angel, pero no el de Angelus, aclaro, si no el de Angel. Ya se nos viene mostrando al vampiro con una enorme disponibilidad a tomarse la justicia por su mano y no permitir un ápice a sus rivales. Lo intuímos en el miedo irracional de Layla Morgan cada vez que se cruza con él, o el nulo remordimiento a la hora de cercenar la mano de uno de sus enemigos. La caída de Darla al lado oscuro y la infectada naturaleza de Wolfram & Hart llevará a Angel al límite moral, hasta el punto de encerrar a todo W&H con Darla y Drusilla, quemar vivas a ambas, o dejar por el camino a sus compañeros de viaje.
Lo mejor de este oscurecimiento es que todos se enriquecen. Angel al fin tiene síntomas de personalidad. Darla y Drusilla aparecen como formidables enemigas. Conocemos más de W&H, y a sus jefazos, más allá de ser solo el malvado de fondo, y todos los secundarios crecen de manera inmensa. Cordelia Chase deja de ser la chica tonta de comentarios chistosos para convertirse en elemento importante de la lucha contra el mal, y creer de verdad en lo que están haciendo y su capacidad para el bien. La última adquisición, Charles Gunn, se transforma en algo más que en un negro en busca de bronca (aunque, para ser sincero nunca deja de ser el saco de músculo para el equipo) Y lo de Wes no tiene nombre. Es simplemente sobrehumano como cogen a un deshecho de personaje y lo terminarán convirtiendo en el personaje más chulo de la serie. Sus aires de estirado inglés quedan apartados casi de inmediato y paso a paso va ganando peso específico en investigaciones Angel, a la vez que se le endurece el carácter. Su rectitud choca frontalmente con los métodos del Vampiro, por lo que tras la caída y vuelta del protagonista Wesley pasa al mando, papel que le va como anillo al dedo.
Y lo que realmente hace grande de esta temporada, sin nada que envidiar a los mejores capítulos de nuestra Cazadora preferida, es el perfecto equilibrio que se consigue. La serie tiene momentos realmente dramáticos pero nunca se pierde la sensación de diversión a la hora de verla. Las series de Whedon podrían tener una apariencia más transcendente sí, pero difícilmente podrían resultar más divertidas, con ocurrencias imaginativas que extrañamente funcionan: Un fantasma como compañero de piso, vampiros siguiendo una pirámide comercial, o un demonio que puede leer tu alma... pero sólo si cantas en karaoke. ¿en qué otra serie podrían funcionar ideas así? Lo dificil de conseguir es que no choquen los estilos (como pasaba en la sexta temporada de Buffy por ejemplo) y la realidad es que lo consiguen, y la serie se mantiene igual de intensa en los momentos dramáticos sin concesiones, como el enfrentamiento Darla-Angel con Lindsay por medio, e igualmente se disfruta en aventura más ligeras, con el final de temporada sacado de la fantasía heroica y donde se nos presenta el personaje de Fred
La tercera temporada sigue por los buenos derroteros que la segunda, con grandes personajes, buenas ideas y diversión asegurada. La pandilla ya está asentada, y conocemos y entendemos a todos. Además se les unen dos nuevos personajes de manera regular. El primero Fred. Y vuelven a repetir el efecto Tara: que nos enamoremos del personaje más cohibido de la serie. El segundo es Lorne, el anfitrión de Caritas, que ha sido una delicia como recurso toda la temporada anterior, pero a la postre terminará siendo contraproducente el sacarlo de su habitat natural y tenerlo pululando por el hotel-cuartel general de Angel sin aportar nada. El regreso de Darla y la sorpresa que trae consigo vuelve a activar la serie de mantera determinante, además de la llegada de Holtz, único elemento del pasado de Angel que faltaba por reaparecer, en este caso su más acérrimo enemigo. Pronto vemos que esta tercera temporada está trufada de movimientos arriesgados, que arriesgados como son en ocasiones son fallidos y en ocasiones son espectaculares. En el debe me parece un desperdicio deshacerse de Darla de manera precipitada, en favor del hijo de Angel. A favor es el propio hijo del vampiro y la profecía que conlleva que dejan seguramente los mejores capítulos de toda la serie con un halo de temor e incertidumbre. En especial con el personaje de Wesley, ya nuestro favorito en la serie. El desenlace del tema es torpemente sencillo (la profecía era mentira. Pues para este viaje...) pero las consecuencias de los actos de Wes nos dejan clavados en el asiento, con Angel demostrando una vez más su lado más vengativo.
La segunda gran idea de la temporada es el acercamiento entre Cordelia y Angel. Ya teníamos bastante con una pareja en la serie, la inesperada, y algo pastelosa, entre Gunn y Fred (más Willow que Tara finalmente) Ahora lo van a intentar con los dos personajes más protagonistas, a pesar de que no cuadra mucho con ambos personajes, mientras su interacción hasta entonces funcionaba a las mil maravillas. No es problema cuando la cosa se plantea inicialmente de manera graciosa, con los celos de Angel ante Groo, el "conan" de la segunda temporada. Pero la cosa va a ponerse insoportable a partir de la cuarta temporada.
Porque con el buen pulso que llevaba la serie, los grandes personajes y como estaban evolucionando y todo.... parece mentira lo mal que se lo montan en la cuarta temporada. El fiasco viene con nombre y apellido. Está bien, solo con nombre: Connor. El hijo de Angel vuelve ya adolescente al final de la tercera temporada, tras haberse criado con el peor enemigo de Angel. En un intensísimo final de temporada consigue apresar a su padre y sumergirlo en un ataúd de por vida... Vaya manera de acabar una season final sí, señor. Luego para nada, pues lógicamente el personaje sobrevive y, en contra del aire vengativo en el que ha venido cayendo el vampiro... no hace nada contra su hijo. La manda fuera sí, pero está deseando que vuelva con él. Bofetón importante para lo que se estaba constuyendo con el vampiro. Connor además va a demostrar una cualidad interesante, casi un poder mutante podíamos decir: ser el único personaje Whedon conocido que se convierte en literalmente insoportable. Sus aires de niñato, su manera engreida de comportarse y el hecho de que todos les perdonen sus chiquilladas por ser quien es le hacen candidato a abofeteable repetidas veces.
y luego además tenemos la vuelta de Cordelia, tras acabar la tercera temporada ascendida a un estado superior. Y para lo que van a hacer con nuestra Cordy ya la podrían haber dejado tranquila. Conociendo la intrahistoria nos enteramos que Charisma Carpenter estaba embarazada toda la temporada y por eso anda más bien sin moverse durante toda la campaña. Vale, aceptamos barco. Pero aún así no es razón suficiente para tratar al personaje como lo hacen. En primer lugar volvemos a la historia de amor con Angel, además de la manera más aburrida posible: ese amor total, nos queremos mucho pero no podemos estar juntos... Ademas se suma, ojo, un trío ni más ni menos que con Connor, que parece un poco obsceno, la verdad (y dejan a Cordy como una fresca: se acuesta con el chaval porque se acaba el mundo... y si no se acaba pues bueno, olvidate de mi) Por si todo eso nos parece poco sumémosle además que en un imprevisible requiebro la vuelven la mala de la función. Ahí es nada. Poseída por un demonio ¡que se da a luz a sí mismo!
La saga en cuestión va a ocupar casi la totalidad de la temporada. Doce o catorce capítulos que terminan por hacerse mortalmente largos. Si teniendo la aparición y redención de Faith y la vuelta de Angelus en esta saga no termina siendo mítica es que algo falla muy mucho. Toda la fatalidad y el fin del mundo que acompaña a la saga se vuelve plomizo, con capítulos que no aportan nada y requiebros ilógicos para poder mantener al personaje de Connor, o que Wes vuelva a unirse al grupo como si no hubiese pasado nada, cuando era evidente que había llegado a un punto de no retorno. Los personajes secundarios están pero no aportan. Lorne vuelve de Las Vegas para hacer lo mismo de siempre: nada. Gunn y Fred, además de romper entre ellos, simplemente pasan por ahí. Incluso Layla Morgan se convierte en mera espectadora, pues Whedon, Fury and company siguen empeñados en meternos por vena a Angel, Cordelia y Connor, de los que terminamos más que cansados, la verdad
En el alumbramiento de Jazmine nos cargamos sin ningún miramiento a Cordelia... y no es justo. Ha sido uno de los pilares de la serie, se había convertido en personaje imprescindible y a fin de cuentas es miembro fundador del Buffyverso. Su muerte (en verdad estado comatoso) es perfectamente anticlimática y nos sirve para presentar al malo de la función, que cumple como villana de fin de temporada con el aura de invencibilidad y de dominio del mundo. Al menos la saga abandona la línea oscura-fatalista trágica en la que se movía hasta entonces y es algo menos cargante, de no ser por el sempiterno papel odioso de Connor, que sigue cargándose todos y cada uno de los momentos en que sale. Al menos el final de temporada va a servir para cargarse al hijito del vampiro de una vez por todas, además de un extraño cambio en el status quo para la temporada final: Angel y los suyos al mando de Wolfram & Hart
La quinta temporada va a suponer un soplo de aire fresco y un empujón a la serie con la nueva situacón con la que arranca, teniendo a Angel y los suyos en el bando de los malos. Parecen haber aprendido la lección de los errores de la anterior temporada y vuelven a irse por los cauces más divertidos y autoconclusivos. Para todo esto cuentan además con una incorporación de lujo: el Mismísimo Spike, recien salido del último capítulo de Buffy pasa a ser parte importante del grupo, primero de manera incorpórea y luego totalmente real. Sus puyas con Angel son una gozada, al igual que su interacción con el resto del reparto. Para rematar el lado divertido de la serie también rescatan a Harmony en el papel desternillante de secretaria de Angel. Da gusto ver una serie tan fresca, imaginativa y entretenida como antaño. El mejor ejemplo la genialidad de "la sonrisa" el capítulo en que Angel es convertido en muñeco de peluche.
El único problema que va a tener esta temporada es que el fantasma de la cancelación parece pillarles de repente. Da la sensación que se encuentar de golpe con que se va a a acabar la serie este año y no dudan en vomitar todas las ideas previstas para la misma. La tramas se suceden de manera desbocada, solapándose unas con otras incluso. el retorno de Lindsay tenía pinta de tronco de toda la temporada cuanzo de repente lo liquidan en dos capítulos. Al igual que la profecía de Angel y el papel que tendrá Spike en ella, son tramas que quedan inconclusas, igual que su nueva relación con una mujer-lobo. Las ideas se suceden a pasos agigantados y a Whedon no le importa tirar ya la casa por la ventana. Primero deshaciéndose definitivamente de Cordelia (dándole un merecido final) después haciendo lo propio con Fred (Empiezo a pensar que Whedon es un misógino importante. Toda chica dulce de sus series ha terminado poseída o muerta) en favor del poderoso ente de Ilyria, con un Wes que vuelve a demostrarnos porque nos ha ganado en esta serie, la verdad.
Y finalmente se rompe la baraja con un final que causó bastante polémica. Cuando todo parecía que se encauzaba al manido "camino empedrado de buenas intenciones" Whedon nos vuelve a hacer un requiebro y manda a Angel y a los suyos a una lucha suicida final. Prácticamente no deja títere con cabeza, y todos aceptan morir matando. Visto en retrospectiva tiene mucho mérito. No es un cliffhanger como parece, es el final a lo "dos hombres y un destino" Los personajes van a morir fuera de pantalla (al menos los que quedaron vivos) y uno piensa en la serie y es el final adecuado. Los personajes han vivido luchando contra el apocalipsis y así morirán luchando hasta el final. Ese final redondea el mensaje que han transmitido la serie de manera perfecta.
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