World War Hulk es el evento de este año en la Marvel de Quesada, que se ha transformado en la Marvel de los eventos. La verdad es que la etiqueta de historia del año le va grande a esta historia. No es que esté mal pero sencillamente hay poca chica por donde agarrarla. La serie parece estar escrita con piloto automático. Viene oficiada por Greg Pak, que es guionista de Hulk y le ha tocado lidiar con las altas instancias que le impusieron desde arriba la megaventura de los illuminati, donde Bendis, Quesada y toda la pléyade que ahora mandan en Marvel les dio por tocar las narices con las mentes preclaras del Universo Marvel. Así asistimos a una reunión de jerifaltes de Marvel durante años en eventos importantes y, para poner uno de transcendencia actual, que les convenía para hacer su Civil Jodienda, se sacan de la manga la idea de desterrar a Hulk a otro planeta, como contramedida a la aventura de Hulk en las Vegas (que para los que leemos los 4F es una de las historias más sosas y aburridas del goliat esmeralda. Así que con eso tiene que lidiar Pak, que no es poco. Sale airoso, aunque la cosa no es para tirar cohetes. Si Planet Hulk es la consecuencia inmediata del abandono, WWH es la venganza de la Masa.
Y como decimos la cosa está escrita con más oficio que con ideas brillantes. Igual que solo sabiendo el argumento de Planet Hulk podemos imaginar hacia donde han ido los tiros (Hulk + Espartaco) poco más o menos pasa con esta continuación, que dificilmente te sorprende o te inspira. Hulk vuelve a casa muy muy cabreado, contra los que le han dejado en el espacio, y además les culpa de haber hecho explotar el planeta dode había encontrado al fin la paz. EN definitiva se trata de un Hulk desatado en contra de sus enemigos, solo que sus enemigos son esta vez Iron Man, Reed Richards y Rayo Negro.
Y Pak tiene que seguir lidiando con la tontería. Aunque consigue una buena sensación de "todo está perdido" en el primer número y de gran amenaza (impactante el "quiero oirte gritar" a Rayo Negro) en seguida nos topamos con los agujeros sin fondo que arrastra la Marvel actual. Tratar de poner a Tony Stark razones para justificar el asesinato es un ejercicio demagógico y absurdo, pues es injustificable (al igual que el tío de Reed. Al igual que Peter y Mary Jane... si te tienes que comer con patatas edictos editoriales al menos pasa de puntillas, no te enroques en una justificación absurda) Así, tienes a Tony diciéndole a todo Nueva yokr que el fin justifica los medios que lo que hizo bien hecho está, y los habitantes deben considerar que este tío es el que vela por su seguridad, Pos vale.
No contentos con eso nos tiene que meter por vena la historia del colgado éste del Vigía, cuyo interés está cercano a 0º farenheit. Nos tenemos que tragar que el pollo este que no habrá salido en una veintena de tebeos en toda su carrera es la única esperanza blanca del Universo Marvel (millar es un efectista de narices, pero al menos ese papel se lo reserva a un Dios como Thor, que sí que impone) Pues el rubiales es el único capaz de parar a Hulk, pero no lo hace antes porque está como una cabra. Ah, y además no meten una historia retrocontinua de su gran amistad con la Masa y que siempre (¡hasta cuando dibujaba Sal Buscema!) era el único que conseguía calmarlo. Anda y que te aguante Jenkins con tus paranoias.
Asi que insistimos, poco donde agarrarse, más allá de la ominosa presencia de un Hulk más poderoso que nunca y el alud de destrucción en la ciudad de Nueva York (lo que convierte el título de Guerra Mundial Hulk en algo estúpido, pero bueno) La masa está bien escrita erigiéndose en juez jurado y verdugo, aunque su aura de invencibilidad quizás es excesivo. SE consigue la sensación de gran amenaza imbatible que se buscaba, pero los enfrentamientos de la Masa contra sus respectivos están demasiado desnivelados. El combate contra Iron Man, demagogia aparte, sí es potente y contra la Cosa también por lo que significa, aunque ya se ve que esta vez el bueno de Ben no va a ser rival. Y a partir de aquí la sensación de que la serie va para abajo. Porque si después de la Cosa los combates siguientes son contra el ejército americano con Ross a la cabeza, un Doctor Extraño endemonizado, donde en una alarmante falta de ideas Pak se las ingenia para que el enfrentamiento contra el Dr. Extraño sea también físico, con resultado inevitable, y el colofón es el enfrentamiento con el colgao del Vigía… pues nos quedamos con la sensación de que se ha desinflado la guerra mundial.
Si no pasa es sobre todo por la inmensa potencia de John Romita Jr. en los lápices. Si WWH es la historia de Hulk desatado también lo es de Romita desatado. Potencia mayúscula de de JR. en todos sus dibujos. Romita es uno de esos dibujantes que merece el apelativo de grande, pues consigue hacer lucir mejor todo lo que le ponen. Huelga decir que esta historia quedaría en poco o nada sin su talento (como el Spidey de JMS, como el Thor de Jurgens, como el Lobezno de Millar, como…) Además viene acompañada de Klaus Janson, dispuesto a convertirse en su entintador definitivo. Vale que se puede decir que le resta definición a su trazo, cierto, pero es que le da aún más fuerza a sus dibujos, que ya es mucha. El pero de Romita, como viene siendo habitual viene a ser el diseño de personajes. Su armadura nueva de Iron Man parece un trasto y el Demonio Extraño tampoco es para tirar cohetes.
Viendo que Hulk va a ser totalmente invencible toca poder acabar la saga de la manera más airosa posible, porque hay que parar de alguna manera el plan de venganza contra los Illuminatti. Lo de confesar sus actos contra todo el mundo no ha sido difícil, ya que parecen que están orgullosos y todo, después tras derrotarlos los tiene privados de voluntad y al servicio de sus compañeros gladiadores, que son una panda de bichejos genéricos y aburridos seguidores fieles de Hulk. Para poder salir del berenjenal Pak se centra en la destrucción del planeta como elemento importante. Haciendo hincapié una y otra vez que Reed, Tony y compañía no fueron los culpables de la destrucción del planeta y la muerte de mujer e hijo nonato de Hulk parecen terminar exculpados. Efectivamente, cuando se descubre quien fue el verdadero culpable (sin un ápice de sorpresa, la verdad) parece que los Illuminatti quedan para el lector libres de toda culpa, como si mandar a Hulk al espacio no fuera razón suficiente para vengarse de él. Ahí se carga la mejor baza de la serie, pues la dicotomía sobre el lado del que teníamos que estar se rompe. Para el guionista queda bien claro que los Illuminatti están libre de toda culpa y bueno, si la Masa no les perdona es simplemente porque está fuera de control y a punto de explotar de rabia (Uhmmm… a punto no. Que explota literalmente de rabia, para que la historia tenga algo de repercusión y un futuro relanzamiento, of course)
Y aquí acaba la saga. Como historia puede no haber estado mal, aunque es un poco tramposa en su desenlace. Aún así es una continuación lógica a lo que le estaban haciendo a la Masa, lo que es de agradecer. Y de las cosas más chirriantes tampoco podemos culpar a Park, sino a la dirección que lleva Marvel estos días. Pero sin duda alguna la historia no da para ser el Crossover del año, y me gustaría saber que se ha contado en las series relacionadas, porque la verdad no es que haya mucho más allá que la historia central.
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