¡Josh Wedon escribiendo la Patrulla X! No podía haber mejor elección un a vez Claremont nos ha demostrado sobradamente que se le ha pasado el arroz. Los que nos hemos hecho Whedonistas con sus series de televisión Buffy y Angel sabemos que Whedon y los suyos tienen el verdadero espíritu de lo que es hacer cómic de superhéroes: historias simples que conectan con el espectador, creación de mitologías propias, coherencia y continuidad, interacción perfecta de los personajes y evolución de los mismos, continuarás de quita el aliento, vida civil y vida superheroica mezclaca en armonía y una capacidad casi ilimitada de crear personajes carismáticos. Todo un lujo, vamos, y más si hablamos de la Patrulla X, ya que es vox populi el decir que las últimas temporadas de la cazadora de Sunnydale son lo que debían haber sido la patrulla en los años 90. Así que había que recibir la noticia con entusiasmo.
Y realmente Whedon de todo lo que se espera: los diálogos son achispados como pocos, los personajes se comportan como deben, no tien reparos en usas la continuidad de otros autores. Todos los fans clásicos de la Patrulla X deben estar contentos, tantos como con la alineación del grupo como con el regreso de Kitty Pride, en este caso por partida doble, pues no solo nos retro taen a la alineación clásica de los mutantes si no que los fans de Buffy saben que la Pryde es personaje fetiche del guionista e inspiración para la cazavampiro. Incluso el dibujo de Cassaday promete estar a la altura de todo esto. Entonces ¿qué ha pasado para que el resultado sea desigual?
Pues que no todos son buenas intenciones. La fomra de la colección es de diez, pero también se necesita algo de fondo. o lo que es lo mismo: las aventuras que no explica Whedon no están a la altura de todo lo demás. Cuando el argumento es interesante, adelante. La primera saga es relevante y prometedora, con la posibilidad de una cura para la "enfermedad" mutante. El tema es interesante y puede abrir un dilema moral sobre lo que significa ser mutante, aunque a Whedon no le interesa el tema en demasía, porque rápidamente cambia el tercio y se escapa con un extraterrestre más bien ridículo que quiere erradicar a los mutantes de la tierra por su propio interés y una resurrección porque sí, sin más interés que conseguir una doble página recordad y momentos tiernos Whedonescos, pero que poco o nada tiene que ver con la saga contada. Porque el mal endémico de la tempora está más que claro. Cada histira va a durar seis eternos números. No es que en la serie no pasen cosas, que sí, y los personajes evolucionan considerablemente. Pero Whedon parece que está más pendiente de clavar este momento, de sacar punta a una conversación que de hacer que la historia avance naturalmente. Por eso a fin de cuentas de la primera aventura nos acordamos de la conversación entre Kitty y Enma, del momento postresurrección, del lanzamiento especial o del ataque de Ord a los alumnosX. Huelga decir que nada que tenga que ver con la saga en cuestión. y eso contando que esta primera historia sí tiene interés.
Porque los mismos males va a tener la siguiente, Peligroso, pero con el añadido que la historia va a ser cutre de por sí. Lo cierto es que la cosa no empieza mal, con un "intigrante" enfemigo resultando terrorífico a los alumnosX, pero se tuerce más bien pronto que tarde. Resulta que el enemigo es la Sala de Peligro, sí y aunque nosotros nos enterásemos en el primer capítulo los mutantes van a tardar tres larguísimos números. Lo poco interesante que podía tener la saga termina cuando Peligro adopta forma humanoide, como única manera de poder entablar un combate físico, y convertirse en un villano olvidable más. Ya en Angel y Buffy Whedos mostraba su predilección por los malos petardos, pero la diferencia es que allí el enfrentamiento con el vampiro o demonio de turno se solucionaba en un capítulo: apenas cinco minutos y fuera, volvemos a los personajes que es lo que nos interesa. Mientras que aquí tienes que soportar a éstos como eje principal de la saga (y lo que te rondaré pues tanto Ord como Peligro van a seguir pululando en lo que queda de serie) Nos obliga a tomarnoslos en serio como amenza, lo que equivala a dejarlos a la altura del betún.
Y tampoco es que el diseño hortera de Cassaday ayude en damasía. Cassaday está a la altura de Whedon. Cumple a buen nivel, cierto, tiene un gran dominio de la figura humana, su narrativa es clásica y nos deja algun momento de quitar el aliento (especialmente homenajeando a Byrne en cuanto tiene ocasión)... y hasta aquí lo bueno. La verdad es que uno se queda con la sensación que dibuja con el piloto automático puesto. Su diseño de página es funcional y el tío no hace un fondo ni aunque le maten. Parece estar convencido que dibuja a los personajes tan bien (cosa discutible porque a Enma Frost no la saca guapa ni una vez, y personalmente no me gusta su Cíclope) que lo demás no importa. Es un poco triste cuando este tío se le suponía al nivel o incluso por encima de Hitch hace unos años.
Peligroso va a caer todavía más bajo cuando la sala de peligro decide buscar la venganza directamente contra Xavier en Genosha y tiene un enfrentamiento contra el profesor X que no le interesa a nadie (donde es desmantelado y acaba en un Centinela gigante y zzzzzzz) Ni los momentos Kitty, ni el misterio que trae consigo la Reina Blanca salvan de la desidia una historia sin enjundia, y finalmente sin siquiera pies ni cabeza, cuando concluyen que Peligro es un organismo viviente esclavizado por el profesor (¡!) Otro clavo en el ataúd del profesor, que de un tiempo a esta parte parece estar tratado más como villano que como héroe.
En el inicio de la segunda temporada el protagonismo reacerá sobre Enma Frost y su supuesta traición que se venía perpretando desde Peligroso. el retorno de un Club Fuego infernal algo sui generis, donde solo se reconoce a Sebastian Shaw (algo que por lo visto no todos hacen porque poner a Coloso a repartir golpes con el sabiendo su poder es algo torpe) y con la presencia de Cassandra Nova como elemento importante. Los males son los mismos que el año pasado: Dos eternos capítulos para que empiece a pasar algo, otro para el ataque del club, otros dos para el contraataque, otro más para saber lo que está pasando realmente y tras seis larguísimo capítulos ni siquiera hay un final, pues la agente Brand secuestra a los hombres X en el clímax definitivo. Es demencial. Insisto, normalmente cada capítulos nos deja un momento definitorio, un "lo has clavado", una buena idea: la sesión en la Sala de Peligro de los alumnos contra Lobezno, la conversación Enma-Ciclope, el encuentro sexual entre Kitty y Peter y la reacción de Logan, la viñeta Byrneana de Kitty , el contraataque de Pryde, el convertir a Lobezno en un niño cobarde sacado de Origen... Todos son momentos buenos, pero tapados con tanta paja, que termina por pesar en demasía con el resultado final, algo estrafalario, pero que soluciona algunos problemas que tenía la saga (como que el Club estuviese convenientemente en Genosha) y funciona en parte, aunque desde mi punto de vista no para conseguir la redención total de Frost (vale que Cassandra se lo inventase todo en su mente, pero ella seguía siendo dueña de sus acciones, así que perdonarla del todo es un poco contrasentido.
Así que sin comerlo ni beberlo nos metemos en la última saga de Joss & Cass, que se llevaba perfilando desde el inicio de la serie: la llegada a Breakworld y la profecía (Joss, como te gustan las profecías, reconócelo) que Coloso destruirá el mundo, lo que da un momento genial del mutante ruso, hay que reconocerlo. Siendo generosos podemos decir que la serie lleva dos sagas medio buenas y una medio mala. Vale, ésta será la peor de todas. Y lo será sobretodo porque BreakWorld parece estar sacado del índice del libro mágico de los tópicos, capítulo uno: Planeta mandado inexorablemente por un señor de la guerra, donde reina la violencia y hay unos rebeldes que ansían un mundo más libre... No hay nada que no hayamos visto mil y una vez, y encima nos lo venden como algo transcendente y especial. la verdad es que por mucha importancia que se le quiera dar al asunto la saga de Occulus de DeFalco/Ryan llegaba al mismo punto y sin tanta pretenciosidad, por poner un ejemplo del medio millón que debe haber.
Además la estructura de la saga es bastante enrevesada, con los personajes dividiéndose, rejuntándose y dividiéndose de nuevo para abarcar todos los flecos del guión, que no son pocos: los rebeldes, los topos, el señor de la guerra, el pueblo, la profecía, los agentes de Shield, Ord, Peligro... Incluso para conseguir el único momento meritorio de la Saga, a cargo de un buen Cíclope, tienes que tragarte un capítulo entero sin saber que está pasando (¿Qué leches es Leviatán?)
Y tras dos años Whedon y Cassaday abandonan el barco entre loas y alabanzas. Tras vendernos su Patrulla como la mejor desde Claremont-Byrne, lo que es definitivamente pasarse tres pueblos. Sí, ha dejado momentos buenos, una gran caracterización de Kitty y Lobezno, alguna evolución para Cíclope y Enma... y ya está. Sus historias no han tenido ni pizca de gracias, además de ser lo más alejadas posible del estilo Patrulla (con extraterrestres, robots y Shield de por medio) Creo poder asegurar con rotundidad que nada de lo establecido por Joss va a dejar huella, pues realmente quitando el buen ornamento los argumentos dicen poco o nada y el sobrealargamiento acabó por matar lo bueno que tuviesen. En definitiva que para todos los fonas de Whedon que esperábamos un guionista definitivo nos quedamos con mal sabor de boca. La cosa no ha sido para tanto.
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