domingo, agosto 22

ORIGEN

A Pesar de que no me ha pedido que no lo haga lo voy a hacer. opinión personal e intransferible sobre Origen. Daré mi opinión antes de empezar a leer cosas de la peli y con múltiples spoilers y desenlaces. Advertido queda todo aquel que quiera seguir leyendo sin haber visto la película
Y hoy no me pregunte por los trailers que un poco más y me pierdo la (innecesaria) escena de flashback con la que empieza la película.
He de reconocerlo: Nolan me tiene ganado. Todavía estoy esperando una película suya que no tenga interés o resulte fallida. Pero la verdad es que hasta ahora su filmografía me parece impecable y de una coherencia brutal. Empieza co el cine independiente con un vistosísimo ejercicio de estilo como es Memento, que se convierte al instante en film de culto. Insomnia es su película menos conocida aunque quizás sea la más definitoria de la marca Nolan: Thriller en estado puro, con personajes ricos y el sentimiento de culpa como motor de la película. A partir de aquí a algún iluminado se le ocurre darle la franquicia de Batman para relanzarla y a fe que lo consigue: primero con Batman Begins que a pesar de ser irregular y de tener un final demasiado de opereta (quizás por ello es su película menos conseguida) marca las bases de un intersantísimo Bruce Wayne y el estilo del nuevo hombre murciélago, dando en la clave en el giro hacia el género más noir. Y del caballero Oscuro qué hablar, film capital en el cine de superhéroes tratados de de manera adulta y con una riqueza en personajes, situaciones y profundidad en sus intenciones pocas veces vistas en los films-espectáculo. A la franquicia de D.C. va alternando otros proyectos personales (aunque sus pelis de Batman terminan siendo tan personales como otras) El truco Final, o The prestige, una historia de magia mezclada con ciencia ficción, y esta última Inception (lo siento, pero odio el nombre en castellano. Origen. ¿Origen de qué? El origen de una idea… sí es estúpidamente genérico. No sé si Inception tiene traducción, debería ser algo así como “Intracción” o Implantación, que al menos suena a algo mas específico que el nombre que le han puesto) que trata sobre contrabandista del mundo de los sueños (¡!)
Inception parte de una idea muy sugerente: personas capaces de adentrarse en los sueños de la gente y así extraer información o, en el caso de la película, implantarla en el subconsciente. Sí, sé que no es el súmmum de la originalidad como se ha vendido a priori y encontraremos varios ejemplos referenciales (a mí me recuerda poderosamente a planteamiento de Matrix por la coexistencia de dos mundos, en aquel virtual, en este onírico) Pero vamos, ya nos gustaría que todas las películas estrenadas en verano, plagados de remakes, secuelas y adaptaciones tuvieran ideas tan interesante.
Porque nunca debemos olvidad que Inception nace como blockbusters. Con un presupuesto enorme su principal pretensión es entretener al espectador, así que es de agradecer que Nolan tenga ínfulas creativas, que debido al éxito del Caballero Oscuro le han permitido tener la libertad para no tener que pagar peajes comerciales, y eso que disfrutamos los demás.
La película se divide en dos partes. Después de un inicio que no resulta tan fascinante y atrayente como debiera, la película arranca de verdad cuando el turista, ken Watanabe, decide reclutar al equipo de Coob para que les realicen un trabajo. No deja de ser curioso y liviano el macguffin que mueve toda la película. La implantación de la idea a Cillian Murphy que debe dejar la empresa de su padre. O sea, todo el espectáculo que nos espera se debe a una simple disputa financiera.
Esta primera parte sirve para que nos vayamos enterando, de la mano de la neófita arquitecta, de todo el entramado necesario para la Inception y de cómo funciona la industria del sueño. Nos sirve como clarificadora hoja de ruta para el reparto de papeles del equipo y además nos deja imágenes muy atrayentes como el paseo de la arquitecto por París, o todas las referencias al pasado de Cobb.
Si hay algo que hace bien Nolan es que todos sus proyectos, aunque sean de calado comercial los personajes tienen una profundidad inusitada. Desde el sentimiento de responsabilidad de Bruce Wayne, al indescifrable pasado del asesinato de la mujer del protagonista de Memento, o el sentimiento de culpa de Al Pacino en relación a su compañero. Inception no es una excepción. O sea, podríamos encontrarnos ante un tábula rasa como el Sr. Anderson de Matrix, pero en este caso Cobb tiene una historia detrás, una gran historia que incidirá sobremanera en el comportamiento del personaje y en el desarrollo de la película. Y es algo de agradecer porque enriquece la trama y la hace más atractiva, más allá del viaje por los sueños y del espectáculo visual. Las aportacones de Mal tienen un aura de tragedia malsana ( a lo que contribuye la interpretación de la Cottillard) y la información está lo suficientemente bien dosificada como para mantenernos atentos constantemente. Quizás sí se podía haber profundizado más en el resto de personajes, que no dejan de ser arquetipos (especialmente el segundo de Cobb, que debe ser el personaje más plano de todo el film)
La segunda parte de la película es propiamente la misión de crear la Inception en la presa, y hay que decirlo, es un espectáculo intensísimo de primer orden. Más de una hora y media sin freno que no tiene desperdicio alguno. Lo que valoro de Inception es, atención, su CLARIDAD. Exacto, se ha impuesto la corriente de que Origen es una película difícil de entender y extremadamente complicada. Yo pienso lo contrario. Complicada es Carretera Perdida. Origen es una película enrevesada, pero mantiene un narración perfecta, alternando cuatro niveles de sueño, cada uno diferenciado de manera geográfica y con su propia dilatación temporal. Sí, suena desquiciante, pero el montaje de Nolan hace que, estando mínimamente atentos, no te pierdas en ningún momento. Por mucho que una caída desde un puente de una furgoneta dure lo mismo que un asalto a una fortaleza nevada. Ahora, que sea un logro que un espectador tenga que mantener la atención todo el metraje no deja en muy buen lugar a dicho espectador.
Lo mejor en este punto es dejarse llevar por el vertiginoso viaje entre sueños que te mantiene en vilo, porque si reflexionamos vamos a encontrar fallos de coherencia interna, cierto. Además, hay algunos pasajes que parecen más de cara a la galería, como la escena de acción entre paredes o el espectacular pliegue de una ciudad sobre sí mismo, momentos maravillosos de FX sí, pero que tampoco tienen una importancia narrativa más que lucir en pantalla.
Igualmente yo a la película le acuso que teniendo como tiene una ventana abierta al mundo de los sueños nunca abrace ningún momento onírico y surrealista. Algo que se salga de lo usual (como ese tren que aparece no se sabe de donde en mitad de una ciudad) Nolan se las apaña para que todo lo que la gente sueña se ajuste a su puesta en escena, ya saben el thriller moderno, lo que le da coherencia formal a la película, pero resta sensación de asombro. Solo la fortaleza nevada del tercer nivel se sale un poco de los patrones, pero teniendo posibilidades infinitas que da un poco pobre (vamos, el paraíso que se construyeron Cobb y Mal durante x años es una urbe como Nueva York o… Gotham. Poca fantasía que tenían los muchachos)
Puestos a hablar de los actores ya que hacer un alto en Leonardo Di Caprio. Reconozcámoslo, todos le hemos tenido manía en algún momento a Di Caprio. Y de manera injusta. Repasando su carrera nos damos cuenta que desde su maravilloso papel en ¿quién ama a Gilbert Grape? Nos encontrábamos con un prometedor actor, y lo iba refrendando en proyectos de calado independiente. Luego llegó Romeo y Julieta (en una versión nada tradicional) y claro está Titanic. Tampoco vamos a acusar al muchacho por protagonizas una película destidada a ser un clásico nos pese a quien nos pese. Y ese actor prometedor se transformó d ela noche a la mañana en ídolo de jovencitas y portada de Superpor y claro, todos le cogimos una tirria insoportable, a pesar de que seguía haciendo proyectos interesantes, con más o menos acierto (la Playa, Celebrity…) Por suerte nuestos prejuicios no lo tienen directores de peso y Di Caprio siguió trabajando para los grandes, como Spielberg y especialmente Scorsese, del que ha reemplazado a De Niro como su actor fetiche. Estos dos últimos años ha dado un salto de madurez y desde Infiltrados y especialmente Revolutinary Road ya no le vemos como el actor con eterna cada de niño, si no que nos lo podemos creer en todo tipo de personajes. Aquí la verdad es que se luce con pasmosa facilidad en todas las escenas con Mal, y cada vez que tiene que hacer de hombre torturado.
El resto de reparto no le va a la zaga, porque Inception tiene un papel notable. Marion Cottillard construye un personaje enfermo mentalmente y sus apariciones dan una sensación de intranquilidad y mal rollo conseguido. Del resto destaca Ellen Page, como la actriz más prometedora del momento. El que está un poco desaprovechado es Gordon Lewitt (ojo, que suena como sustituto de Heath Ledger para hacer de Joker en Batman, y yo al menos le veo el parecido) que es mejor actor que lo que muestra en el film pero apenas tiene momentos para lucirse, pues sus momentos son para lucimientos de los efectos correspondientes. Y por supuesto los secundarios de la ciudad gótica. Ken Watanabe tiene una presencia imponente, y Cillian Murphy da ese aire a “bicho raro” que siempre otorga un doble sentido a sus personajes. Y por supuesto, Michael Caine, como en las últimas películas de Nolan, aunque aquí apenas pase de cameo.
Así que sí, Nolan lo ha vuelto a conseguir. Los que están esperando que se la pegue por pretencioso y ambicioso se habrán quedado con las ganas. De nuevo ha cogido una historia fantástica, la ha pasado por su prima de thriller moderno y con pretensiones desmedídas para el tipo de cine que se le supone ha vuelto a salir airoso con un film espectacular e intenso, claro y ambiguo a la vez. Entretenimiento inteligente, en definitiva. Chapeau mr. Nolan.

domingo, agosto 15

FLASHFORWARD

Se creían el nuevo Lost mientras se convertían en la nueva Héroes. Y como esa frase es tan buena para definir FlashForward lo podíamos dejar ya aquí. Pero como seguramente no cobraré si no hablo algo más vamos a pasar a analizar la serie que (con el permiso de V) ha sido el gran fiasco de la temporada.
Flashforward se había autoimpuesto unas demenciales pretensiones, imponiéndose directamente el título de sucesora de Perdidos, ni más ni menos. No era un reto, sino una verdad absoluta e incuestionable que venían a llenar el corazoncito de los miles de fans de Lost, que veían como los sucesos de la isla terminaban esa misma temporada. Incluso para ello contaban con los carismáticos Charlie Pace y Penelope Widmore entre sus filas y un argumento especialmente sugerente: Toda la humanidad, durante dos minutos y diecisiete segundos tienen un desvanecimiento y en ese instante contemplan una visión de su futuro, seis meses después.
La verdad es que el piloto responde por completo a las expectativas. Tenemos al sempiterno FBI, cuyos agentes van a ser los protagonistas, y acompañados de un reparto de los más global, que en el momento del apagón deja inquietantes interrogantes: desde el mosaico que contempla Marc Benford donde se supone hallará respuestas, hasta otros más mundanos pero igualmente interesantes: La lesbiana que aparece embarazada, la esposa que aparece con otro hombre, áquel que está con su hija dada por muerta en Afganistan, incluso el que no tiene visión alguna de su futuro (que equivale a que estará muerto por entonces) Quizás se puede achacar lo rápido que todo el panorama mundial acepta sin fisuras la visión de manera ineludible, pero la verada es que hasta el cliffhanger final F.F. ha marcado los puntos para dejarnos los dientes largos.
Vale, ése fue el último capítulo bueno.
Ahí va mi tesis (otra) sobre Perdidos (cualquier excusa es bueno para volver hablar de Perdidos) Lost funciona porque te engaña. La serie tiene una estructura vistosa donde se entrecruzan los momentos de la isla, junto a otras líneas narrativas donde seguimos a sus personajes y conocemos sus motivaciones. Y ahí está el engaño. Porque los misterios de la isla son los que te mantienen clavado al asiento, pero mientras te vas empapando de los personajes hasta el punto final que te es más importante e destino de los mismo que las burdas resoluciones de las tramas que te engancharon al principio. No estoy de acuerdo en la frase actual de “Perdidos es una serie de personajes” Nah, una serie de personajes es Six Fee Under o Treme. Aquí todos los protagonistas son tópicos y se las ingenian paa que haya un expectro amplio de raza, sexo y edad, y para que los personajes implicados no tengan vidas aburridas y den juego en los flashbacks (un médico, soldado, matón, forajido, estafador…) Pero a la postre tras seis temporada siguiéndolos el destino de los personajes sí terminan importándote.
Esta diatriba sobre Lost viene al caso porque parece que hasta sus emuladores se han creído la mentira. Basta con tener un cliffhanger cada capítulo y listo. Da igual lo que pase en el capitulo que con engancharlos al final es suficiente. Y claro, al final de igual porque a nosotros nos la trae al pairo los personajes.
Da igual el policía exalcohólico, el padre con un hijo autista, el médico que se iba a suicidar o la japonesa que vio a su gran amor. No nos importa nadie, y no parece que haya mucho interés en que nos preocupemos por ellos. Mas bien al contrario que la cara de cordero degollado que me gasta Joseph Fiennes durante toda la serie da bastante grima y le cojamos bastante repelencia. Si, sigue con el recurso de la sorpresita de los últimos veinte segundos pero eso le dura tres capítulos a lo sumo, porque el resto del espisodio no tiene ninguna incidencia. No pasa de postular a los personajes en la dirección que marca su futuro y poco más.
Además éstos no paran de comporarse como idiotas. Vale que en las historias temporales debemos aceptar las paradojas como algo inevitable. Aquí la más comentada es la de que la gente ve su futuro como si no lo supiesen, en lugar de verse a ellos mismos sorprendiéndose o afirmándose en estar viviendo lo ya visto. Son en fin, peroratas de los viajeros en el tiempo. Pero lo que irrita de verdad es que ningún personaje hace por cambiar el plan establecido. Todos dan por bueno que el futuro está escrito y no se puede hacer nada más que quejarse del mismo , o quejarse de que no haya llegado aún. A pesar de la paliza que da Dimitri por su supuesta muerte en ningún momento coge los toros por los cuernos para evitar que éste ocurra (solo bastaba con irse a la otra punta del mundo y alejarse de su compañero durante un año)
Porque ésta es otro de los elementos que van a enterrar a los personajes. El dramatismo barato del que va a hacer gala es considerable. Tenemos al matrimonio que se ha visto separado para entonces, pero ellos niegan la posibilidad e insisten una y otra vez en su amor y que no ocurrirá. Al que no ha tenido F. F. mientras su novia le había visto en su boda. El médico que se va a Japón a buscar a su gran amor, todavía desconocido, pero que el destino le ha señalado. O aún peor, aquel alcohólico que recupera a su hija muerta para descubrir, oh no, que ella se ha vuelto alcohólica también (puaj!!!) Sensiblería barata que hace que nos alejemos todavía más de los protagonistas. Empatía zero.
E interés zero, porque la trama no avanza de ninguna manera. Ocho/diez capítulos después estamos en el mismo sitio de la investigación que en el piloto. Cero respuestas sobre el papel que se supone va a tener Lloyd simcoe y Simon Campos, cero avances sobre el porqué del apagón, la aportación de Somalia o el mencionado D. Gibbons. Ya no es que te den información a cuentagostas y que la trama avance a paso de tortuga ¡es que no hay intención de que avance! Que los personajes ya están prefijados para Marzo y no hay que moverlos para nada.
Y claro, si sumas las expectativas con lo que nos estaba dando la serie habemus fiasco del gordo. Tanto que en una decisión sin precedentes la series se va a tomar un parón de tres meses ¡para aclarar ideas! Esperpéntico es decir poco. En estas el guionista principal, David S. Goyer, se largó a la francesa y les dejó el kilombo a otros.
En la vuelta todo el mundo coincide que la serie mejora enteros. Seguramente es verdad, pero como mucho llega a ser una serie convencional. Mejora porque en lugar de enfocar el por qué del apagón (y toda la patraña con Dominic Monagan y su coleta sintiéndose culpables, resulta que lo único que habán hecho era hacer un experimento a la vez… pues vaya) ahora se ponen como objetivo hacia final de temporada algo más que llegar al minuto del flashforward. Dibujan la posibilidad de que en el horizonte pueda haber otro apagón, y Sí, la serie se llena de gente de dobles intenciones, agentes dobles y triples y una organización conspirativa que debe ser la primera vez que sale en una serie americana (y hasta cinco malos principales van pasando por la serie uno detrás de otro) Es posible que en efecto sea más dinámica y menos coñazo, pero tampoco nada del otro mundo porque a esta alturas poco importa lo que está pasando ya en la serie (además el parón ha quieta el único momento que nos quedaba como era el hecho que el momento del Flashforward debía pasar el día de la season finale) La puntilla definitiva es el no-asesinato de Dimitri al que todos nos agarrábamos con único punto de interés, que es una decepción y un tortazo para la premisa “el futuro está escrito y no se puede cambiar” (aunque lo subsanen medianamente de manera rocambolesca en la final season)
El último capítulo no está mal, que después de todo llevaban 21 capítulos esperándolo, con Bendford enfrentándose a los tipejos esos que salían en el flashforward y el resto cumpliendo mejor o peor el destino que se habían marcado. Además, a pesar de saberse liquidada, se marcan un final abierto con otro nuevo flashforward (sí, el que se supone tenían que impedir, pero bueno) y con Bendford desaparecido aunque su hija garantizaba su vuelta en el futuro.
Pues mi visión del futuro me dice que esta serie no vuelve ni por asomo. Puede que haya muchas series de nivel bajo como ésta, pero ninguna que venía con tantas pretensiones como F.F. Aburrimiento, actores horrorosos y personajes deslucidos. No tienen que comer guisantes para parecerse a Lost.

domingo, agosto 8

7

Raúl González Blanco deja del Madrid. Con el ocaso del siete blanco en los últimos años es posible que hayamos perdido la perspectiva de lo importante que es este acontecimiento. Puede que de un tiempo a esta parte la figura de Raúl se haya conventido en una caricatura de sí mismo, casi un frki con sus churrigoles y sus carreras hacia ninguna parte que provoca dentro del madridismo y del futbol en general un continuo debate. Olvidando por lo general que hubo un tiempo que no había lugar para el debate y sí para la unanimidad ante el que ha sido, que yo haya conocido, el mejor futbolista español de todos los tiempos. Es bueno recordarlo ahora que parece una alivio que deje la casa blanca.
Raúl debutó con 17 años en el primer equipo dela mano de su máximo valedor, Jorge Valdano. Todos recordamos aquel partido , en que el pipiolo se hartó de fallar goles clarísimos y el posterior gol contra el Atlético de Madrid. A decir verdad su primera temporada la recordaremos por su estreno y eclosión, pero lo que parecía un proyecto de buen futbolista tampoco daba signos de convertirse en lo que se convirtió. Sí, marcó 17 goles, que es una cifra estimable, pero plausible en un equipo que funcionaba como un reloj y donde Amavisca y Zamorano le cerraban las puertas al (1)7. Reconozco que yo por aquel entonces pensaba que mi jugador fetiche, Alfonso Pérez Muñoz, se lo iba a comer con patatas después de su lesión.
Pero hete aquí que Raúl, en la siguiente campaña, empezó a convertirse en lo que es. Tras la balsa de aceite del primer año el segundo el Madrid de Valdano se fue al carajo literalmente, con los grandes jugadores haciendo vergonzosamente la cama al míster. Así, que en ese contexto apareciese un chaval de dieciocho años y se echase en todo un Madrid la responsabilidad que no le debía corresponder mientras los Míchel, Laudrup o Luís Enrique miraban para otro lado, pues habla muy mucho de la mentalidad ganadora de Raúl.
Pero no convirtamos a Raúl en el ejemplo de los intangibles, que parece que se ha quedado en que solo ofrece esfuerzo, sacrificio, profesionalidad… Además de eso el 7 ha contado con una calidad diferencial envidiable. Uno no es solo uno de los mejores jugadores de una década porque se esfuerce mucho. La inteligencia de Raúl está en saber activar los espacios como nadie. Su facilidad para caer metros atrás, arrastrando defensas y combinando al primer toque ha abierto multitud de sistemas defensivos, porque a su vez tenía el empuje suficiente para llegar como segunda línea, y la intuición de llegar en zona de remate siempre donde acababa la jugada.
Porque tendemos a olvidar que Raúl de clase, habilidad y talento va más que sobrado. No es solo oportunismo, que parece será la imagen que nos quedara de él. Pero recordamos regates formidables dentro del área, controles estratosféricos, pases al espacio que deciden partidos, definiciones antológicas (su famos vaselina) Además mantiene una capacidad para ser importante en todas las posiciones del campo. Con Capello y Heincker jugó tirado a la izquierda (para que los pregalácticos Suker y Mijatovic tengan sitio) y con Hiddink a la derecha sin que su llegada y registros rebajasen. Además estos años se afianza su sociedad con Fernando Morientes, delantero que le viene al dente a Raúl pues hace un excelente trabajo de nueve fajándose con los centrales y arrastrando defensas y creando espacios que como mantenemos Raúl activa como nadie.
La llegada del Madrid galáctico aún va a hacer más grande a Raúl, ya que el juego combinativo sube varios enteros con Zidane, Figo, Solari, Roberto Carlos y Guti a su alrededor. El Madrid juega como los ángeles y los que asumen que el 7 no tiene calidad deberían repasar la velocidad de esas combinaciones y lo a gusto que estaba Raúl sin desentonar con los jugadores más técnicos del mundo. Lo grande del Madrid galáctico era la gran cantidad de focos de fútbol que tenía. Bien podía ser un día el Madrid de Raúl,y seguidamente el de Zidane, o el de Ronaldo cuando llegó, sin obviar “secundarios” con la clase de Figo y Roberto Carlos. Raúl se hizo grande de verdad y su nombre sonaba año sí año también para la pelota de oro. Solo la trayectoria de la selección española le privó de una más que merecido premio, pero sus tres Champions coincidieron con competiciones de selecciones donde España, como solía, no da la cara. En el 2000 Raúl fue la cara de la derrota, fallando un penalti en el último minuto. Y en el 2002 estuvo entre algodones todo el mundial y finalmente se cayó en cuartos, partido donde Raúl no pudo participar. No voy a exculpar al madridista, ya que en ninguna de las competiciones jugó al nivel que acostumbra (como todos los jugadores españoles) pero tampoco debe caerle la losa de perdedor que se la ha impuesto a posteriori.
El cúlmen de los galácticos fue Ronaldo. Del Bosque ya hacía tiempo que llevaba detrás de Morientes y pasó toda una temporada con Guti de nueve en lugar del albaceteño. Así que como era de preveer el siguiente fichaje sería un delantero centro. Y Ronaldo, aún con las lesiones que ha tenido puede haber sido el mejor delantero de la historia. Y sin duda el mejor definidor que haya existido. Pero si algo es Ronaldo es monopolizador. Es equipo juega para que Ronaldo marque. Punto. Y nadie puede decir nada porque O fenómeno cumple sobradamente. Pero el equipo pasa de tener múltiples focos de futbol a pesar a “eh, que tenemos a Ronaldo” y de ahí al Ronaldosistema hay un paso (algo parecido le está pasando al Barça con MEssi) Y Ronaldo es un delantero tremendamente egoísta. Es la antítesis de Morientes. Ni sacrificio, ni defender, ni arrastrar rivales, ni caer a bandas, ni crear espacios. Él es recibir con ventaja y definir. Punto. Y claro ¿quién ha sido el jugador que mejor aprovechaba los espacios que ya no exiten? Exacto, Raúl, que va a ser el más perjudicado por Raúl (además parece vox populi que no había demasiado feeling personal entre los dos) Raúl sigue haciendo su mismo fútbol. Bajar a combinar, conseguir ventajas, llegar al área… para encontrarse que 1.- allí hay un delantero estático que no le ha abierto ninguna oportunidad y 2.- que Ronalde va a ser la opción 1, 2 y 3 para acabar la jugada.
Con el declive de los galácticos el Ronaldosistema se va a imponer y Raúl lo acusa sobremanera. La temporada 2004-05 es, según mi criterio, la peor temporada de su carrera, donde Michael Owen con justicia mereció quitarle el puesto, pero el ya capitán blanco tenía demasiado peso en la institución para acabar en el banquillo. La 2005-06 fue igualmente horrorosa, con la salvedad que el 7 se lesionó en noviembre (cuando era pichichi) para seis meses y reapareció en menos de tres. Más que hablar de compromiso yo aquí veo una actitud egoísta, pues jugó tres meses semilesionado para no perder la oportunidad de ir el que a la postre será su último Mundial, y por supuesto su rendimiento no estaba a la altura esperada.
Además los entrenadores se habían empeñado en hacer de la virtud de Raúl un defecto. Como sabemos de su recurrente movimiento de bajar a recibir y descongestionar la circulación de balón, pues convirtamos al capitán directamente en mediapunta, pensando que así tendrían espacio los fichajes estrellas de cada año, ya sea Owen, Robinho, Cassano, Baptista o Higuaín que llegaban por esas fechas. Pero es un error, porque ponerle más hombre por delante hace que sus movimientos no generan ventajas, ya que Raúl ya no arrastra a nadie, simplemente recibe en línea de tres cuartos convertido en centrocampista cuando no tiene regate, ni conducción, ni visión para el último pase, ni disparo de larga distancia. Las virtudes de Raúl se diluyen cual azucarillo y todos los entrenadores, desde Luxemburgo a Capello, desde Lopez Caro a Luís Aragonés en la selección no hacen otra cosa que alejarlo continuamente del área.
El ocaso de Raúl va a venir precisamente por la selección. El Mundial 2006 va a ser su última participación con la selección. Las malas lenguas hablan de un Raúl egoita, que acepta muy a las malas su suplencia y que dinamita el vestuario hasta tener que jugar por decreto y caer en el partido clave. A partir de aquí, sea o no verdad, Luís toma la valiente decisión de no volver a convocar al capitán. Lo cierto es que los éxitos de la selección parecen dar la razón a Aragonés y dentro de la mentalidad colectiva empieza a ganar peso que se gana la Eurocopa (semilla del mundial) por no llevar a Raúl, cosa de la que disiento, porque si bien es verdad que Villa y Torres se habían ganado la titularidad, sí estaba haciendo números para ser convocado.
Porque con la llegada de Schuster Raúl volvió a ser delantero, esta vez junto a Van Nistelroy y ésa es la única manera de ver el auténtico estado de Raúl, que sigue siendo el jugador con llegada anticipación, con un número de goles considerable. Cierto es que ya llegado a la treintena ya no es un delantero top: sus piernas no están tan frescas como en sus años dorados y sus movimientos de llegada de segunda línea se centran en la finalización y en aprovechar el error del rival, pero le cuesta horrores pensar con la claridad que tenía cuando llegaba físicamente a tope en el área. Lastimosamente es la imagen que nos queda de Raúl en la actualidad. Sus carreras hacia atrás que habían sido arma de destrucción masiva durante lustros ahora parece un trote cochinero sin sentido, y los gestos técnicos enormes ahora parecen torpes. Incluso su mentalidad ganadora parece más motivo de mofa. Y tampoco es para ello, porque sí, siendo un jugador mucho más limitado que en su gran época y no dando la talla cuando te toca jugar contra un equipo de élite, ha estado metiendo goles hasta el último momento y sus números desde que de nuevo lo han tenido de delantero son notables.
La vuelta de Florentino y la segunda galaxia venía ya con la idea prefijada que Raúl no tenía sitio en el equipo. Y aunque Pellegrini intentase incorporarlo al equipo (de nuevo como mediapunta) al final era evidente que el siete ya no era competencia para Cr9 e Higuaín. Al contrario de los que se podía esperar el capitán ha aceptado su suplencia con una naturalidad y deportividad digna de admirar. Ahora , que medio le obligaban a retirarle ha preferido buscar una última oportunidad en Alemania. Una lástima que un jugador tan emblemático no se pueda retirar en la que ha sido su casa deportiva. Pero con el tiempo espero se hará justicia con el que ha sido la última leyenda que ha llevado el siete en el Madrid.