Se creían el nuevo Lost mientras se convertían en la nueva Héroes. Y como esa frase es tan buena para definir FlashForward lo podíamos dejar ya aquí. Pero como seguramente no cobraré si no hablo algo más vamos a pasar a analizar la serie que (con el permiso de V) ha sido el gran fiasco de la temporada.
Flashforward se había autoimpuesto unas demenciales pretensiones, imponiéndose directamente el título de sucesora de Perdidos, ni más ni menos. No era un reto, sino una verdad absoluta e incuestionable que venían a llenar el corazoncito de los miles de fans de Lost, que veían como los sucesos de la isla terminaban esa misma temporada. Incluso para ello contaban con los carismáticos Charlie Pace y Penelope Widmore entre sus filas y un argumento especialmente sugerente: Toda la humanidad, durante dos minutos y diecisiete segundos tienen un desvanecimiento y en ese instante contemplan una visión de su futuro, seis meses después.
La verdad es que el piloto responde por completo a las expectativas. Tenemos al sempiterno FBI, cuyos agentes van a ser los protagonistas, y acompañados de un reparto de los más global, que en el momento del apagón deja inquietantes interrogantes: desde el mosaico que contempla Marc Benford donde se supone hallará respuestas, hasta otros más mundanos pero igualmente interesantes: La lesbiana que aparece embarazada, la esposa que aparece con otro hombre, áquel que está con su hija dada por muerta en Afganistan, incluso el que no tiene visión alguna de su futuro (que equivale a que estará muerto por entonces) Quizás se puede achacar lo rápido que todo el panorama mundial acepta sin fisuras la visión de manera ineludible, pero la verada es que hasta el cliffhanger final F.F. ha marcado los puntos para dejarnos los dientes largos.
Vale, ése fue el último capítulo bueno.
Ahí va mi tesis (otra) sobre Perdidos (cualquier excusa es bueno para volver hablar de Perdidos) Lost funciona porque te engaña. La serie tiene una estructura vistosa donde se entrecruzan los momentos de la isla, junto a otras líneas narrativas donde seguimos a sus personajes y conocemos sus motivaciones. Y ahí está el engaño. Porque los misterios de la isla son los que te mantienen clavado al asiento, pero mientras te vas empapando de los personajes hasta el punto final que te es más importante e destino de los mismo que las burdas resoluciones de las tramas que te engancharon al principio. No estoy de acuerdo en la frase actual de “Perdidos es una serie de personajes” Nah, una serie de personajes es Six Fee Under o Treme. Aquí todos los protagonistas son tópicos y se las ingenian paa que haya un expectro amplio de raza, sexo y edad, y para que los personajes implicados no tengan vidas aburridas y den juego en los flashbacks (un médico, soldado, matón, forajido, estafador…) Pero a la postre tras seis temporada siguiéndolos el destino de los personajes sí terminan importándote.
Esta diatriba sobre Lost viene al caso porque parece que hasta sus emuladores se han creído la mentira. Basta con tener un cliffhanger cada capítulo y listo. Da igual lo que pase en el capitulo que con engancharlos al final es suficiente. Y claro, al final de igual porque a nosotros nos la trae al pairo los personajes.
Da igual el policía exalcohólico, el padre con un hijo autista, el médico que se iba a suicidar o la japonesa que vio a su gran amor. No nos importa nadie, y no parece que haya mucho interés en que nos preocupemos por ellos. Mas bien al contrario que la cara de cordero degollado que me gasta Joseph Fiennes durante toda la serie da bastante grima y le cojamos bastante repelencia. Si, sigue con el recurso de la sorpresita de los últimos veinte segundos pero eso le dura tres capítulos a lo sumo, porque el resto del espisodio no tiene ninguna incidencia. No pasa de postular a los personajes en la dirección que marca su futuro y poco más.
Además éstos no paran de comporarse como idiotas. Vale que en las historias temporales debemos aceptar las paradojas como algo inevitable. Aquí la más comentada es la de que la gente ve su futuro como si no lo supiesen, en lugar de verse a ellos mismos sorprendiéndose o afirmándose en estar viviendo lo ya visto. Son en fin, peroratas de los viajeros en el tiempo. Pero lo que irrita de verdad es que ningún personaje hace por cambiar el plan establecido. Todos dan por bueno que el futuro está escrito y no se puede hacer nada más que quejarse del mismo , o quejarse de que no haya llegado aún. A pesar de la paliza que da Dimitri por su supuesta muerte en ningún momento coge los toros por los cuernos para evitar que éste ocurra (solo bastaba con irse a la otra punta del mundo y alejarse de su compañero durante un año)
Porque ésta es otro de los elementos que van a enterrar a los personajes. El dramatismo barato del que va a hacer gala es considerable. Tenemos al matrimonio que se ha visto separado para entonces, pero ellos niegan la posibilidad e insisten una y otra vez en su amor y que no ocurrirá. Al que no ha tenido F. F. mientras su novia le había visto en su boda. El médico que se va a Japón a buscar a su gran amor, todavía desconocido, pero que el destino le ha señalado. O aún peor, aquel alcohólico que recupera a su hija muerta para descubrir, oh no, que ella se ha vuelto alcohólica también (puaj!!!) Sensiblería barata que hace que nos alejemos todavía más de los protagonistas. Empatía zero.
E interés zero, porque la trama no avanza de ninguna manera. Ocho/diez capítulos después estamos en el mismo sitio de la investigación que en el piloto. Cero respuestas sobre el papel que se supone va a tener Lloyd simcoe y Simon Campos, cero avances sobre el porqué del apagón, la aportación de Somalia o el mencionado D. Gibbons. Ya no es que te den información a cuentagostas y que la trama avance a paso de tortuga ¡es que no hay intención de que avance! Que los personajes ya están prefijados para Marzo y no hay que moverlos para nada.
Y claro, si sumas las expectativas con lo que nos estaba dando la serie habemus fiasco del gordo. Tanto que en una decisión sin precedentes la series se va a tomar un parón de tres meses ¡para aclarar ideas! Esperpéntico es decir poco. En estas el guionista principal, David S. Goyer, se largó a la francesa y les dejó el kilombo a otros.
En la vuelta todo el mundo coincide que la serie mejora enteros. Seguramente es verdad, pero como mucho llega a ser una serie convencional. Mejora porque en lugar de enfocar el por qué del apagón (y toda la patraña con Dominic Monagan y su coleta sintiéndose culpables, resulta que lo único que habán hecho era hacer un experimento a la vez… pues vaya) ahora se ponen como objetivo hacia final de temporada algo más que llegar al minuto del flashforward. Dibujan la posibilidad de que en el horizonte pueda haber otro apagón, y Sí, la serie se llena de gente de dobles intenciones, agentes dobles y triples y una organización conspirativa que debe ser la primera vez que sale en una serie americana (y hasta cinco malos principales van pasando por la serie uno detrás de otro) Es posible que en efecto sea más dinámica y menos coñazo, pero tampoco nada del otro mundo porque a esta alturas poco importa lo que está pasando ya en la serie (además el parón ha quieta el único momento que nos quedaba como era el hecho que el momento del Flashforward debía pasar el día de la season finale) La puntilla definitiva es el no-asesinato de Dimitri al que todos nos agarrábamos con único punto de interés, que es una decepción y un tortazo para la premisa “el futuro está escrito y no se puede cambiar” (aunque lo subsanen medianamente de manera rocambolesca en la final season)
El último capítulo no está mal, que después de todo llevaban 21 capítulos esperándolo, con Bendford enfrentándose a los tipejos esos que salían en el flashforward y el resto cumpliendo mejor o peor el destino que se habían marcado. Además, a pesar de saberse liquidada, se marcan un final abierto con otro nuevo flashforward (sí, el que se supone tenían que impedir, pero bueno) y con Bendford desaparecido aunque su hija garantizaba su vuelta en el futuro.
Pues mi visión del futuro me dice que esta serie no vuelve ni por asomo. Puede que haya muchas series de nivel bajo como ésta, pero ninguna que venía con tantas pretensiones como F.F. Aburrimiento, actores horrorosos y personajes deslucidos. No tienen que comer guisantes para parecerse a Lost.
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