A Pesar de que no me ha pedido que no lo haga lo voy a hacer. opinión personal e intransferible sobre Origen. Daré mi opinión antes de empezar a leer cosas de la peli y con múltiples spoilers y desenlaces. Advertido queda todo aquel que quiera seguir leyendo sin haber visto la película
Y hoy no me pregunte por los trailers que un poco más y me pierdo la (innecesaria) escena de flashback con la que empieza la película.
He de reconocerlo: Nolan me tiene ganado. Todavía estoy esperando una película suya que no tenga interés o resulte fallida. Pero la verdad es que hasta ahora su filmografía me parece impecable y de una coherencia brutal. Empieza co el cine independiente con un vistosísimo ejercicio de estilo como es Memento, que se convierte al instante en film de culto. Insomnia es su película menos conocida aunque quizás sea la más definitoria de la marca Nolan: Thriller en estado puro, con personajes ricos y el sentimiento de culpa como motor de la película. A partir de aquí a algún iluminado se le ocurre darle la franquicia de Batman para relanzarla y a fe que lo consigue: primero con Batman Begins que a pesar de ser irregular y de tener un final demasiado de opereta (quizás por ello es su película menos conseguida) marca las bases de un intersantísimo Bruce Wayne y el estilo del nuevo hombre murciélago, dando en la clave en el giro hacia el género más noir. Y del caballero Oscuro qué hablar, film capital en el cine de superhéroes tratados de de manera adulta y con una riqueza en personajes, situaciones y profundidad en sus intenciones pocas veces vistas en los films-espectáculo. A la franquicia de D.C. va alternando otros proyectos personales (aunque sus pelis de Batman terminan siendo tan personales como otras) El truco Final, o The prestige, una historia de magia mezclada con ciencia ficción, y esta última Inception (lo siento, pero odio el nombre en castellano. Origen. ¿Origen de qué? El origen de una idea… sí es estúpidamente genérico. No sé si Inception tiene traducción, debería ser algo así como “Intracción” o Implantación, que al menos suena a algo mas específico que el nombre que le han puesto) que trata sobre contrabandista del mundo de los sueños (¡!)
Inception parte de una idea muy sugerente: personas capaces de adentrarse en los sueños de la gente y así extraer información o, en el caso de la película, implantarla en el subconsciente. Sí, sé que no es el súmmum de la originalidad como se ha vendido a priori y encontraremos varios ejemplos referenciales (a mí me recuerda poderosamente a planteamiento de Matrix por la coexistencia de dos mundos, en aquel virtual, en este onírico) Pero vamos, ya nos gustaría que todas las películas estrenadas en verano, plagados de remakes, secuelas y adaptaciones tuvieran ideas tan interesante.
Porque nunca debemos olvidad que Inception nace como blockbusters. Con un presupuesto enorme su principal pretensión es entretener al espectador, así que es de agradecer que Nolan tenga ínfulas creativas, que debido al éxito del Caballero Oscuro le han permitido tener la libertad para no tener que pagar peajes comerciales, y eso que disfrutamos los demás.
La película se divide en dos partes. Después de un inicio que no resulta tan fascinante y atrayente como debiera, la película arranca de verdad cuando el turista, ken Watanabe, decide reclutar al equipo de Coob para que les realicen un trabajo. No deja de ser curioso y liviano el macguffin que mueve toda la película. La implantación de la idea a Cillian Murphy que debe dejar la empresa de su padre. O sea, todo el espectáculo que nos espera se debe a una simple disputa financiera.
Esta primera parte sirve para que nos vayamos enterando, de la mano de la neófita arquitecta, de todo el entramado necesario para la Inception y de cómo funciona la industria del sueño. Nos sirve como clarificadora hoja de ruta para el reparto de papeles del equipo y además nos deja imágenes muy atrayentes como el paseo de la arquitecto por París, o todas las referencias al pasado de Cobb.
Si hay algo que hace bien Nolan es que todos sus proyectos, aunque sean de calado comercial los personajes tienen una profundidad inusitada. Desde el sentimiento de responsabilidad de Bruce Wayne, al indescifrable pasado del asesinato de la mujer del protagonista de Memento, o el sentimiento de culpa de Al Pacino en relación a su compañero. Inception no es una excepción. O sea, podríamos encontrarnos ante un tábula rasa como el Sr. Anderson de Matrix, pero en este caso Cobb tiene una historia detrás, una gran historia que incidirá sobremanera en el comportamiento del personaje y en el desarrollo de la película. Y es algo de agradecer porque enriquece la trama y la hace más atractiva, más allá del viaje por los sueños y del espectáculo visual. Las aportacones de Mal tienen un aura de tragedia malsana ( a lo que contribuye la interpretación de la Cottillard) y la información está lo suficientemente bien dosificada como para mantenernos atentos constantemente. Quizás sí se podía haber profundizado más en el resto de personajes, que no dejan de ser arquetipos (especialmente el segundo de Cobb, que debe ser el personaje más plano de todo el film)
La segunda parte de la película es propiamente la misión de crear la Inception en la presa, y hay que decirlo, es un espectáculo intensísimo de primer orden. Más de una hora y media sin freno que no tiene desperdicio alguno. Lo que valoro de Inception es, atención, su CLARIDAD. Exacto, se ha impuesto la corriente de que Origen es una película difícil de entender y extremadamente complicada. Yo pienso lo contrario. Complicada es Carretera Perdida. Origen es una película enrevesada, pero mantiene un narración perfecta, alternando cuatro niveles de sueño, cada uno diferenciado de manera geográfica y con su propia dilatación temporal. Sí, suena desquiciante, pero el montaje de Nolan hace que, estando mínimamente atentos, no te pierdas en ningún momento. Por mucho que una caída desde un puente de una furgoneta dure lo mismo que un asalto a una fortaleza nevada. Ahora, que sea un logro que un espectador tenga que mantener la atención todo el metraje no deja en muy buen lugar a dicho espectador.
Lo mejor en este punto es dejarse llevar por el vertiginoso viaje entre sueños que te mantiene en vilo, porque si reflexionamos vamos a encontrar fallos de coherencia interna, cierto. Además, hay algunos pasajes que parecen más de cara a la galería, como la escena de acción entre paredes o el espectacular pliegue de una ciudad sobre sí mismo, momentos maravillosos de FX sí, pero que tampoco tienen una importancia narrativa más que lucir en pantalla.
Igualmente yo a la película le acuso que teniendo como tiene una ventana abierta al mundo de los sueños nunca abrace ningún momento onírico y surrealista. Algo que se salga de lo usual (como ese tren que aparece no se sabe de donde en mitad de una ciudad) Nolan se las apaña para que todo lo que la gente sueña se ajuste a su puesta en escena, ya saben el thriller moderno, lo que le da coherencia formal a la película, pero resta sensación de asombro. Solo la fortaleza nevada del tercer nivel se sale un poco de los patrones, pero teniendo posibilidades infinitas que da un poco pobre (vamos, el paraíso que se construyeron Cobb y Mal durante x años es una urbe como Nueva York o… Gotham. Poca fantasía que tenían los muchachos)
Puestos a hablar de los actores ya que hacer un alto en Leonardo Di Caprio. Reconozcámoslo, todos le hemos tenido manía en algún momento a Di Caprio. Y de manera injusta. Repasando su carrera nos damos cuenta que desde su maravilloso papel en ¿quién ama a Gilbert Grape? Nos encontrábamos con un prometedor actor, y lo iba refrendando en proyectos de calado independiente. Luego llegó Romeo y Julieta (en una versión nada tradicional) y claro está Titanic. Tampoco vamos a acusar al muchacho por protagonizas una película destidada a ser un clásico nos pese a quien nos pese. Y ese actor prometedor se transformó d ela noche a la mañana en ídolo de jovencitas y portada de Superpor y claro, todos le cogimos una tirria insoportable, a pesar de que seguía haciendo proyectos interesantes, con más o menos acierto (la Playa, Celebrity…) Por suerte nuestos prejuicios no lo tienen directores de peso y Di Caprio siguió trabajando para los grandes, como Spielberg y especialmente Scorsese, del que ha reemplazado a De Niro como su actor fetiche. Estos dos últimos años ha dado un salto de madurez y desde Infiltrados y especialmente Revolutinary Road ya no le vemos como el actor con eterna cada de niño, si no que nos lo podemos creer en todo tipo de personajes. Aquí la verdad es que se luce con pasmosa facilidad en todas las escenas con Mal, y cada vez que tiene que hacer de hombre torturado.
El resto de reparto no le va a la zaga, porque Inception tiene un papel notable. Marion Cottillard construye un personaje enfermo mentalmente y sus apariciones dan una sensación de intranquilidad y mal rollo conseguido. Del resto destaca Ellen Page, como la actriz más prometedora del momento. El que está un poco desaprovechado es Gordon Lewitt (ojo, que suena como sustituto de Heath Ledger para hacer de Joker en Batman, y yo al menos le veo el parecido) que es mejor actor que lo que muestra en el film pero apenas tiene momentos para lucirse, pues sus momentos son para lucimientos de los efectos correspondientes. Y por supuesto los secundarios de la ciudad gótica. Ken Watanabe tiene una presencia imponente, y Cillian Murphy da ese aire a “bicho raro” que siempre otorga un doble sentido a sus personajes. Y por supuesto, Michael Caine, como en las últimas películas de Nolan, aunque aquí apenas pase de cameo.
Así que sí, Nolan lo ha vuelto a conseguir. Los que están esperando que se la pegue por pretencioso y ambicioso se habrán quedado con las ganas. De nuevo ha cogido una historia fantástica, la ha pasado por su prima de thriller moderno y con pretensiones desmedídas para el tipo de cine que se le supone ha vuelto a salir airoso con un film espectacular e intenso, claro y ambiguo a la vez. Entretenimiento inteligente, en definitiva. Chapeau mr. Nolan.
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