domingo, julio 31

LA IMPORTANCIA DE UN CAPO

Hay unanimidad en que este año ha sido uno de los mas intensos de la ultima década del Tour de Francia, con etapas míticas como hace tiempo no se veían, y con corredores en pos de la victoria. Hacia tiempo que no se vivía un Tour por saber quien seria el campeón como ha sido este. ¿Significa que los otrora ciclistas conservadores les ha dado la fiebre de la valentía? ¿Que los taimados directores de equipo estaban borrachos de poder? ¿Se ha encontrado como piratear la frecuencia de los malditos pinganillos? Yo mas bien pienso que lo que hemos vivido ha sido un inesperado vacío de poder. Y eso oslleva indefectiblemente a hablar del que hasta ahora era el jefe sin discusión del pelotón, Alberto Contador.
Contador era el capo. Todo el mundo lo sabe. Los Tour que lleva ganados así lo atestiguan y poca gente lo pone en duda. El mejor escalador desde Pantani. El único  ciclista hoy dia capaz de reventar una etapa (hablo de reventar sacando diferencias de tres o cuatro minutos a sus rivales) y es lo suficiente constante en la crono para convertirla en ventaja y no en defecto ante sus rivales, pues ya ha pasado la dictadura de los cronometradores y hoy dia nadie saca diferencias absolutas en esta disciplina.
Pero claro, el año del de Pinto esta marcado por todo el affaire que le rodea. El año pasado Contador dio positivo en una etapa del Tour 2010, con lo que lleva un año entre la espada y la pared, sin saber si iba a poder competir o no.
Yo me mojo y para mi el asunto Contador es un caso de dopaje en toda regla. Si quieres "dopaje" por la política de extrema sospecha que mantiene el Tour y la UCI, pero que si no hablásemos del ciclista mas importante del momento ya habría sido sancionado hace tiemp.vale que pasarseenu 2% en la tasa de hematocrito sea insignificante (asumo que todos los corredores buscaran estar al 48, 49%, si lo permitido es 50) Si a los médicos del numero uno se les fue la mano y le pillaron, pues mal chance. Las oportunas excusas son injustificables. Es posible que su cuerpo humano genere una cantidad insólitamente alta de hematocrito, pero eso podría llegar a explicar el porque se pasara en ese cuatro, cinco por ciento que les hace pasar la barrera, nunca justificar el cuarenta y pico restante, introducido de manera artificial. Y luego desmanes como la carne en mal estado mejor pasar por encima. ¿Los deportistas que mas deben cuidar la alimentación, y en su dia de descanso se metió dos chuletones? Pos vale, pos malegro.
Claro, ñuego salió la vena patriótica, que en este país solo sale cuando hablamos de deporte, y todo el mundo se agarro al clavo ardiendo, que iban a por el, que nos tienen manía, y salió Zapatero defendiendo su inocencia y el Comité español le declamo inocente. Dejo constancia que a pesar  de lo dicho yo no le resto un ápice de mérito a sus victorias. Como digo me imagino que todo el pelotón esta al limite de la ilegalidad, así que la ventaja que podía sacar era básicamente irrisoria. Y casi todos los grandes desde Indurain han terminado vinculados en mayor o menor medida con el dopaje, y para mi Pantani, Ullrich, Heras o el sospechoso Armstrong son campeones con todas la de la ley. Mas bien habla del grado de intolerancia máxima que reina el ciclismo y que lo ha herido de muerte en el presente siglo.
Pero mas allá de que sea declarado culpable o inocente, lo cierto es que todo este affaire ha sido contraproducente para la preparación del ciclista. No ya por la ansiedad que supone no saber hasta ultima hora si va a poder correr o no, si no que vario significativamente su preparación. Disputo cuantas carreras pequeñas y clásicas se le pusieron por delante, y saliendo a ganar, que tenia muchas cosas que demostrar,  como colofón, corrió, gano y se exhibió en el Giro de Italia, apenas mes y medio antes del Tour. Por lo que el estado de forma del numero uno era toda una incógnita.
Pero además de eso resulta que la primera semana de carrera iba a ser un infierno para Contador y le iba a salir todo en contra. Un inoportuno corte en la primera etapa en línea, una contrarreloj por equipos contraria a sus intereses y una caída múltiple en la que se vio involucrado le mermaron de tal manera que había perdido más de dos minutos con sus principales adversarios, los hermanos Schleck y Cadel Evans, fundamentalmente.
Con esa perspectiva llegamos a los Pirineos, de los que ya no se acuerda nadie porque fueron un muermazo. EL problema era la inseguridad de los grandes, porque no se sabía quien mandaba en la carrera. Contador tenía que recuperar tiempo, pero daba síntomas de estar tocado. Los Schelck se mostraban fuertes, pero nunca se decidieron a dinamitar la carrera, ellos ya tenían renta con Alberto, pero aunque necesitaban más con Evans, se pasaron la alta montaña mirándose de reojo. Daba la sensación que tenían intención de entrar a meta cogidos de la mano, porque ninguno apostaba por un ataque en serio por miedo a que lo pagase su compañero. Aunque Frank estaba mejor clasificado, Andy siempre ha sido el hermano bueno y el que tenía mejores piernas. Tendrían que haber apostado por un único jefe de filas y jugársela a liquidar a un trofeo tan rico como Contador. Ante tanto timorato pues surgió la figura de Samuel Sánchez, sin duda el ciclista más combativo de este año, que aprovechando que podía ir más suelto se afianzó como el escalador de este año
La sensación al salir de los Pirineos es que habían dejado vivo al gigante. Era una incógnita saber como afrontaría la última semana Contador, pero no se le dio el tiro de gracia cuando se debía y los grandes lo son por algo. En etapas de macizo central, donde no debería pasar nada, el español lanzó sendos ataques, no demasiado importantes en el tiempo (aunque nos demostró que Andy Schleck no sabe bajar) pero que psicológicamente fue un puñetazo en toda la cara para sus rivales. La sensación que el pinteño había vuelto era patente y el tembleque de piernas en sus verdaderos rivales también.
Hay un factor que va a ser definitivo para vivir los Alpes como los vivimos. EL intrépido líder, Boeckler, que parecía uno de esos líderes de tres días, pero claro, se subieron los Pirineos silbando y el ciclista francés no perdió un ápice de ventaja, entrando en la semana decisiva con tres y cuatro minutos de ventajas, y con opciones reales de cumplir su utopía si todo seguía por los mismos derroteros.
La ventaja de Boeckler fue la razón principal para que Andy Schleck se mostrase ambicioso por primera vez. Por muy pardillo que fuese el maillot amarillo el luxemburgués no es el mejor para recortar en la contrarreloj, así que tuvo que jugarse el todo por el todo a lo bestia, atacando en el Hizoard a 60 Km. De meta. Machada grande la de Andy, que con una buena táctica de equipo (tenía hombres por delante) se tuvo que comer todo un Galibier en solitario. Mientras por detrás los últimos ataques de Contador le habían devuelto galones en el pelotón, por lo que todo el mundo esperaba que fuere él que se moviese. Pero éste no estaba por la labor ¿debilidad o sangre fría? Fuera lo que fuese Schleck estaba sacando tiempo para sentenciar el Tour.
Al final en el Galibier tuvo que ser el ciclista invisible que se hiciese notar. Cadel Evans, que estaba mejor situado que todos, que iba mejor en la crono, pero al que nadie le estaba pidiendo la responsabilidad que se le suponía. Gran subida de Evans, recortando a mansalva el tiempo de un tocado Schleck y demostrando finalmente que Contador es también humano en la alta montaña.
Es humano pero es un grande, así que se despidió por todo lo alot. En la jornada siguiente Contador dejó pequeño el ataque de Andy del día anterior. A 90 Km. y con intenciones de ganar el Tour. Eso sí, el pequeño de los Schleck, demostrándose el hombre fuerte del Tour, lo quiso atar en corto. Schleck hizo una machada el día anterior, pero el sufridor Boekler consiguió mantener el maillot por lo que Andy tenía que seguir a la ofensiva. El líder, sabedor que su distancia con el segundo era insignificante, saltó como un jabato detrás de él, esperando que levantasen el pie y se convirtiesen en gilihachazos, pero Contador tenía entre ceja y ceja hacer ettaponne y no iba a frenar se llevase a quien se llevase, lo que acabó machacando al líder, incapaz de aguantar contra los dos titanes de la Alta Montaña.
Mientras Evans seguía con la calculadora. Dejó que Schleck se le fuese para volver a atraparlo antes de Alpe D´huez y allí tuvo la cabeza fría de mantener solo a ralla a Andy. Contador lo tenía a más de cuatro minutos, así que había margen que saltase él, Samuel o quien fuese a por la victoria. Y además el líder se había quedado desfondado después de haber intentado una hazaña.
Evans no perdió tiempo con los hermanos Schleck en la montaña, llegando a lo que quería, que la contrarreloj fuese determinante. En verdad Andy le hizo todo el trabajo sucio al corredor astrualiano. Fue el encargado de desfondar a Boekler por completo, que está por ver si se llega a Alpe D’Huez juntitos y tranquilos si Cadel hubiese podido dejar a alguien, pues no es que sea un potente escalador. Y el propio Schleck quedó desfondado por no darle pie a Contador y luego no fue rival al final de la etapa. El luxemburgués se creía el amo de la carrera, cuando Evans era el que tenía el verdadero control, como se demostró en la crono final, con Andy, tras la paliza de las dos etapas, haciendo una de las peores contrarrelojes de su vida.
No voy a decir que Cadel Evans no merecía el triunfo, pero no deja de ser paradójico que el Tour que nos recuerda lo valiente que es este deporte, haya ido a parar al ciclista más conservador.

domingo, julio 24

¿LA MEJOR ETAPA DESDE CUANDO....?

Como Millar y Hitch son estrellas del medio, pues no van a bajarse al fango y ensuciarse con los crossovers de otros (hay que pillar la ironía de la frase, claro), así que mientras los dos seguían haciendo el ganso con el Marqués de Muerte salió fuera de la colección unos números relacionados con Reinado Oscuro. Tampoco tenía especial relevancia en los asuntos de Osborn y se centraba más en Reed Richards y en viajes a mundos paralelos. Unos capítulos normalitos, con algo de imaginación pero sin nada específico para llamar la atención. Quien nos iba a decir que aquello iba a ser el punto de partida de la mejor etapa de los 4F desde John Byrne.
Sí, Sí, sí, como suena. Ni Stern, ni Engleharth, ni Simonson, defalco, Lobdell, Claremont, Pacheco, Waid, JMS, McDuffie o Millar. Es aclamación popular que Johnattan Hickman ha adelantado a todos esos y está haciendo una etapa memorable en la colección (y que The Best se vaya preparando…) Y yo me quedo con cara de tonto, y me cabreo por la maravilla que se supone me estoy perdiendo. Porque incrédulo de mi necesitaré el olvidado poder de Susan Richards de hacer visible lo invisible, pues para mí es como está la supuesta calidad de esta etapa.
Hickman empieza su estancia con la continuación inmediata de lo que vimos en Reinado Oscuro. El puente, la máquina saltadimensiones que creó en aquellos números llama la atención del Concilio: Un grupo de Reed Richards de mundos paralelos que han llegado a la conclusión que tienen que arreglar todo el Universo. Cuesta creer que algunos de los tipejos que aparecen allí sean los verdaderos Reed Richards, por muchas circunstancias diferentes que hayan tenido en su vida, aunque bueno, esto se debe m habituales prejuicios contra las realidades alternativas que otra cosa. La saga en su conjunto está bien. Tiene el potente hándicap de utilizar a los celestiales como villanos genéricos sin saber muy bien para qué (como en todas sus apariciones postkirby) pero la conclusión y el sacrificio que no está dispuesto a conceder Reed está bien logrado y es parte intrínseca de la colección.
Y a partir de aquí empieza la constante que va a marcar toda la etapa. La continua exposición de ideas, conceptos y argumentos a largo plazo, pero que no llevan a ningún sitio. Esto alcanza el sinsentido en la historia de las cuatro ciudades. Los Cuatro Fantásticos van descubriendo nuevos emplazamientos en sitios claves del universo Marvel: La ciudad del Hombre Topo, Atlantis, La zona Azul y la Zona Negativa… y ya está. O sea, llegan, presentan la ciudad y su idiosincrasia y se acaba. Nada de desarrollo, nada de drama, nada de motor para la historia. Ya no es que la grapa no tenga entidad por sí misma. ¡es que no tiene entidad la saga entera!
Sí, no soy tan lerdo como para no darme cuenta que Hickman tendrá pensado algo grande para todas las piezas que ha ido poniendo por el camino, pero eso me hace insistir en que da la impresión que el guionista ingles no sabe escribir comics. Que historias con subargumentos se han hecho toda la vida. Que aprenda Hickman del Namor de Byrne o del Thor de Simonson y entenderá que puedes poner pinceladas para el futuro y que vayan creciendo poco a poco, MIENTRAS estás contando otras cosas a su alrededor. Pero aquí no. Nada de Pinceladas. Brocha gorda que lo acapara todo.
¿Por qué además de esperar que pase algo hay algo más que echarse a la boca? Pues no. Ni un diálogo brillante, ni una escena que te cale ni nada especialmente significativo con los personajes. Los protagonistas son planísimos. Cuesta recordar si Johnny ha tenido cinco frases en un año. El único con el que ha querido hacer algo más profundo de los protagonistas ha sido Reed, y básicamente ha sido continuar por el sendero que habían abierto para el personaje otros autores como Stranzcinsky y sobre todo McDuffie.
Tampoco ayuda mucho al producto final la elección del dibujante, Dale Eaglesman, que es bastante limitado con la figura humana. Tiene la peculiaridad de dibujar a todas las personas con enormes hombros y una enorme espalda, que queda terriblemente forzado en sus posturas para los hombres y simplemente fatal para las mujeres. Además cuenta con el dudoso honor que, junto a Heroes Reborn, dibuja el peor Redd Richards de la historia de la colección. Musculado, cachas, que parece que va a hacer estallar el uniforme de moléculas inestables, y con barba de tres días. Un desconocimiento absoluto del personaje. De igual manera, Su Cosa nos deja a todos indiferentes. Y sí, tiene algunos positivos. Es imaginativo y colorido para la colección de los 4F, pero sus puntos negativos pesan demasiado.
Y no pocas veces han tenido que tirar del suplente oficial de la serie, el tal Edwards, que ya andaba por aquí en la etapa Millar. Es una mejora, se cree Hitch e intenta emularle, sobretodo en su planificación cinemascope. Pero además de que se le van las caras un montón es irritantemente estático. O será que soy muy exigente con el apartado gráfico porque las pedazo de portadas de Alan Davis no hacen más que recordar lo que nos estamos perdiendo.
No deja de ser frustrante la sensación final de la etapa, porque Hickman tiene puntos a favor y buenas intenciones. Tiene un acercamiento original y más excéntrico a la ciencia ficción (más inglés, a lo Doctor Who) que aporta aire fresco. No le importa lidiar con la continuidad anterior, aunque sacar algo positivo de Neomundo y los defensores de Millar se antoja harto complicado. Pero por ejemplo hace un gran trabajo con Valeria, que casi se convierte en la quinta fantástica, y en menor medida también esto ayuda a dar cancha a Franklin. En ese sentido el guionista sí vislumbra un fallo endémico de la colección e intenta dotarlos de un plantel de secundarios variopinto, desde topoides inadaptados a miembros de Power Pack (otro guiño a la continuidad) Y sobre todo tiene una idea muy clara de lo que es la colección más grande del mundo, expuesta de manera brillante por Reed Richards en el capítulo que se crea la Fundación Futuro: No hay límites para la exploración y la investigación, y los 4 Fantásticos, los modernos Magallanes encabezan el anhelo de llegar “allí donde no llegó nadie antes”
Por supuesto esta reseña se ha pretendido que llegue antes de “tres”, la saga donde Hickman empieza a poner toda la carne en el asador (además de un esperado cambio de dibujante) y que traerá consigo la muerte de un miembro del equipo. Mmmmm, Franklin adulto, muerte de un miembro, Nathaniel Richards, subargumentos solapados, Reed Richards alternativos… si esta etapa no recuerda a la de defalco que baje Kirby y lo vea.
Claro, cuando dentro de unos años se hable de esta etapa (si es todo lo fructífera como nos están vendiendo) seguro que se empezará por esta etapa como pistoletazo de salida, obviando el año y pico que nos hemos tragado hasta ahora de larguíiiiiisimos preparativos. Es la metáfora del campesino que solo siembra y siembra y nada recoge. A lo mejor nos espera una cosecha importante, pero mientras estamos pasando un hambre… La etapa necesita despegar con urgencia o solo nos habrán vendido fuegos de artificio.

lunes, julio 11

EL TRONO DE HIERRO

Si este año había un producto que levantaba expectación antes de su estreno, está claro que la palma se la lleva la esperada adaptación de Juego de Tronos, primera parte de la celebérrima saga Canción de Hielo y Fuego de la que ya hablamos por estos lares en su día.
Hay dos puntos que se suponían claves para que la adaptación fuese un éxito. Uno que tras ella se encontraba ni más ni menos que la HBO, que es para las series estadounidenses lo que Pixar para la animación digital. Aunque algunos aventuraban que estaba perdiendo el trono (de hierro) ahí están sus victorias: Los Soprano, The Wire, SIx Feet Under, Broadwalk Empire, True Blood…. La HBO supone un sello de calidad infinito. Y nótese que no tienen problemas en apostar por productos a contracorriente, lejos de dejarse llevar por modas o propuestas formulaicas. Este amplio margen de maniobra va a resultar indispensable si se quería reflejar el espíritu cruel y desalmado de todos los personajes que aparecen en la obra del propio Martin.
El otro punto a favor es sin duda el propio George R.R. Martin. Autor que se labró una carrera precisamente como guionista de series de televisión y que parece encantado de supervisar la nueva serie (más que de seguir escribiendo… ejem) Y, a pesar de no tenerlas todas conmigo, los libros de CDHYF son fácilmente trasladables. No a la gran pantalla, que hubiese sido una aberración intentar contar toda la historia de los siete Reinos en tres horas, pero sí hay que conceder que el esqueleto argumental de la obra, dividiendo capítulos en distintas voces de personajes y multiplicando las tramas simultáneas, se ajusta como un guante al montaje paralelo característico de las series de televisión.
Así, el primer gran reto que tenían era principalmente clavar el casting. Para ello contaron con dos apuestas seguras y el resto melones por abrir. Contar con un actor como Sean Bean en el papel de Eddard Stark es un acierto. Puede que no dé el parecido físico que algunos imaginábamos, pero incluso lo mejora. Al ser el único actor conocido va a ser la cara pública de la serie, y el principal protagonista de la primera temporada. Bean está brillante en manifestar los problemas de ser una persona con nobleza en los siete reinos. Además, al erigirse como protagonista principal, el impacto de su destino va a ser mayor.
La otra gran apuesta ganadora es Peter Dinklage, el actor que va a encarnar a Tyrion Lannister. Doy por seguro que fuera de la HBO se hubiese pedido una matización sobre el enanismo del Gnomo, y así tener un abanico más amplio para un papel tan significativo. Pero yo estaba convencido que por ahí no habría fisuras, pues ya conocía al actor de otros trabajos y lo sabía bueno. Y la ecuación buen actor + mejor personaje, pues solo podía salir bien, como ha sido. Los dos primeros capítulos dejan alguna duda, porque es cuando tiene menos protagonismo, pero en cuanto Tyrion se convierte en el rey de la función el actor se merece un sobresaliente.
A partir de aquí el resto de nombre vienen a ser casi todos desconocidos o muy secundarios. Como era de esperar los hijos Stark han crecido tres o cuatro años respecto a los libros, que no era de recibo que Robb Stark fuese a la guerra con catorce años. El casting se esfuerza en conseguir la mejor imagen que tenemos de los personajes. Así, más allá de su actuación no encontramos por ejemplo a Robert Baratheon, Khal Drogo, Daenerys Targayren, Cersei Lannister, Aria Stark o el Bueno de Joffrey exactos a la imagen que tenemos de ellos. Luego por supuesto durante la serie nos encontramos con alguna sopresa y evolución. Igual que al principio Drogo y Daenerys parecían acartonados y estereotipados han terminado siendo de los mejores de la función. En cambio otros terriblemente acertados como Cersei demuestran limitaciones interpretativas. Todo lo contrario que su hermano Jaime, que en un principio (como todos los Lannister) me dejó dudas, pero fue romper con su aire de arrogancia y entró también en el grupo de los mejores (para mí junto a Tyrion, Daenerys y Robert)
De los personajes que dejan dudas pues hay que destacar a Lady CAtelyn, que seguramente ha sido el más comentado. Una actriz bastante más vieja (y fea) que la que todos esperábamos, aunque tenga la energía que se le supone a la soberana de Invernalia. En mi opinión personal, el único que no da la talla es Jon Nieve, demasiado “blándete” para el bastardo Stark, que debe ser más salvaje, desaliñado y decidido, bajo mi punto de vista.
Si nos metemos con los secundarios podemos encontrar más peros. Meñique es diametralmente diferente a como yo esperaba, lo que no es necesariamente malo y el actor se luce (que este tío ha sido político en The Wire. Quien mejor para ser sibilino en Desembarco del Rey) En el que todos estamos de acuerdo es con Sir Loras, el caballero de las flores, del que me molesta menos lo expuesto de su relación con Renly como que le han convertido en un petulante desagradable. Otro que ofrece dudas es el Perro, la ominosa presencia sobre Sansa Stark. Sí que es verdad que no da el miedo que se le supone con su presencia y pasa con más pena que gloria (quien no se haya leído los libros ni se habrá percatado de su importancia) Pero aquí creo yo que también hablamos un poco a posteriori. Esperamos mucho más de los Clegane porque sabemos lo importante, crueles y bastardos acontecimientos que les esperan en los siguientes libros. Cuando llevábamos leído un tercio del primer libro ¿estamos seguros que nos gustaban más que Sirio Forel o Jory Casel, por ejemplo? Difícil de saber.
De todas maneras era un asunto que se podía haber subsanado por parte de los guionistas si lo hubiesen querido, porque con otros personajes importantes para las siguientes campañas sí se han esforzado en conseguirles relevancia y profundidad. Son los casos evidentes de Renly Baratheon y sobretodo Theon Greijoy, que por momentos eclipsa a Robb en Invernalia, y al que yo al menos no le recuerdo tanta presencia en el primer libro.
Juego de Tronos, el libro, es todo un tour de force de George R. R. Martin que sabe atraparnos desde el primer momento. Es espectacular ver como subyuga con mano de hierro a todos sus personajes. No tiene piedad de ninguno de ellos, y si la solución inevitable a una trama conduce a un callejón sin salida, no hace trampas para salvaguardas sus personajes. La consecución lógica de la escalada de violencia que lleva el enfrentamiento entre los Lannister y los Stark termina con la captura y posterior ejecución de Eddard Stark y la guerra abierta más adelante, y allí acabamos sin pararse en las consecuencias.
Para conseguir que todos los personajes puedan ser prescindibles si la dirección lo requiere sin perder interés es vital conseguir que todas las tramas del libro estén parejas y tengan interés para el lector. Es muy importante como gestiona los diferentes subargumentos para que vayan creciendo, incluso los que no van a tener relación con la trama principal hasta un futuro remoto. En el muro sitúa rápidamente a Jon Nieve, que en la primeras páginas opositaba para ser protagonista absoluto. Y una de las tramas que más crece en Juego de Tronos es la de los Targayren. Es abrumador ver como Martin coge el personaje más estereotipado y soso se la saga (vamos, una pánfila de cuidado) y los hace crecer hasta convertirse en una trama tan interesante como la principal. Es este sentido la muerte de Khal Drogo me parece un poco abrupta y deja algo huérfano el argumento, pero como hablamos el autor no repara en giros argumentales caiga quien caiga.
Con tan buenos mimbres los creadores de juego de tronos, la serie, tiene medio trabajo hecho. Basta cin dosificar la información para mantener un ritmo vivo en los diez capítulos que compondrá la primera temporada y elegir con acierto los cliffhanger ya presentes en el libr para cerrar cada semana. El mayor acierto de los guionistas es extender el espíritu real de canción de hiel y fuego, que mas allá de ser un mundo de fantasía heroica, subgrna peculiaridad es la crueldad y desazón que se respira durante todo el libro.
En esto la serie no mitiga nada respecto al libro, mas bien al contrario, con palabras que se clavan como puñales en sus interlocutores. Es el triunfo máximo de la HBO en ese sentido. Podrían haberse quedado en la superficialidad de de contar los acontecimientos mas significativos del libro, y ya les hubiese salido u a buena serie porque son muchos y contundentes: el accidente de Bran, la partida hacia Desembarco del Rey, el enfrentamiento con losLannister, la captura y aprisionamiento de Tyrion en el Pico de las Aguilas, y la ejecución de stark y el comienzo de la guerra. Ademas de todo eso, imprescindible sin duda, se ha ahondado en la relación de odio entre Cersei y Roberto, los juegos de pode con Meñique y Varis a la cabeza, la relaciones incestuosas de Jaime y la mujer delrey, la crueldad de vender a tu hermana a un salvaje por un bien mayor...
Los diálogos son enormes. Directos, cruentos, sin cortapisas. Roberto Baratheon hablando de lo que es matar por primera vez, cersei contando su noche de bodas y como su marido borracho la confundía con otra, la conversación entre jon y Tyrion recordandole que siempre será un bastardo, el maestro de armas del muro describiendo lo que es un invierno en el norte, Jaime dando detalles de su traición al rey loco. La devastadora historia del matrimonio de Tyrio ... Como estos hay docenas de ejemplos. Si es cierto que tanto dialogo puede perjudicar el ritmo para quien esperase una serie mas dinámica. Habrá quien se aburra en los capítulos centrales con tanta intriga en la corte, pero siendo de tal calidad poco queda que decir
Por supuesto si ni el padrino resulta una adaptación perfecta, pues aqui también vamos a encontrar fallos. Como podía ser de otra manera los personajes son mas planos que en el libro, que para eso tienen mil paginas para explayarse, y muchas veces las motivaciones de estos no quedan muy claras (estoy pensando en la bruja que "ayuda" a Khal Drogo. La revelación de sus verdaderas intenciones tenia impacto y coherencia en el libro. Aqui se pasa por encima y a otra cosa)
Y aunque consiguen evitar la estructura episódica si es verdad que es fácil ver varios bloques y hay personajes que aparecen y desaparecen. Renly Baratheon huye a la francesa cuando en los primeros capítulos era recurso ocurrente. Meñique, tras su traición repentina al marido de Cat desaparece directamente del mapa. O Tyrion, que tras su huida del Pico de las Aguilas si da la sensación de haber acabado el trabajo hasta el siguiente libro y su presencia en los últimos capítulos es meramente testimonial.
Igualmente la serie abusa algo del "aqui al lado, al otro lado de la galaxia" Los personajes se pasean por el mapa de los siete reínos a una velocidad inusitada, mientras que en los libros había capítulos enteros de viajes, que se obvian por razones obvias. Y en definitivamente como suele pasar en cualquier adaptación, las escenas del libro siempre terminan mas y mejor perfiladas a las escenas en imágenes, aunque sea una traslación tan fidedigna como la muerte de eddard Stark.
En la traslación a la

En la traslación a la gran pantalla la serie se beneficia que el mundo creado por Martin tiene poco de monumental o asombroso. Apenas aparecen recursos mágicos por lo que el limitado presupuesto, lógico en la pequeña pantalla, no suponer un hándicap la mayoría de las veces. Sí, uno a la postre se da cuenta que Invernalia es apenas dos calles y una plaza y que el salón del Trono de Hierro es todo menos majestuoso, pero eso es lo que requiere la puesta en escena. Cuando de verdad han tenido que lucir, pues sí se han visto las limitaciones expuestas. No en el muro, que es exacto a lo que uno se imagina, pero momentos como el Torneo de la Mano, o el Pico de las Águilas quedan excesivamente pobres.
Más preocupantes es cuando para evitar caer en un posible ridículo se evita con unas elipsis la mar de torpes (¿dos elipsis consecutivas para sendas batallas en el Tridente? Injustificable) Destacar aquí, en lo negativo, lo anticlimático que resulta el Cliffhanger de la final Season, que por no atreverse a introducir a Daenerys en la hoguera pierde la escena toda la fuerza que se le suponía. Esta última escena me dejó en especial un mal sabor de boca y considero éste el principal problema a solucionar para las siguientes temporadas. En este aspecto la batalla en Aguasdulces de la segunda temporada tendrá que ser definitivo en este aspecto.
Pero aunque haya aspectos mejorables, como no podía ser de otra manera, el resultado final es más que notable. Una serie que se muestra fidedigna tanto al buen material inicial como a los parámetros de calidad de la HBO, para convertirse en buena ley en el estreno del año. El año que viene el invierno estará más cerca.