Hay unanimidad en que este año ha sido uno de los mas intensos de la ultima década del Tour de Francia, con etapas míticas como hace tiempo no se veían, y con corredores en pos de la victoria. Hacia tiempo que no se vivía un Tour por saber quien seria el campeón como ha sido este. ¿Significa que los otrora ciclistas conservadores les ha dado la fiebre de la valentía? ¿Que los taimados directores de equipo estaban borrachos de poder? ¿Se ha encontrado como piratear la frecuencia de los malditos pinganillos? Yo mas bien pienso que lo que hemos vivido ha sido un inesperado vacío de poder. Y eso oslleva indefectiblemente a hablar del que hasta ahora era el jefe sin discusión del pelotón, Alberto Contador.
Contador era el capo. Todo el mundo lo sabe. Los Tour que lleva ganados así lo atestiguan y poca gente lo pone en duda. El mejor escalador desde Pantani. El único ciclista hoy dia capaz de reventar una etapa (hablo de reventar sacando diferencias de tres o cuatro minutos a sus rivales) y es lo suficiente constante en la crono para convertirla en ventaja y no en defecto ante sus rivales, pues ya ha pasado la dictadura de los cronometradores y hoy dia nadie saca diferencias absolutas en esta disciplina.
Pero claro, el año del de Pinto esta marcado por todo el affaire que le rodea. El año pasado Contador dio positivo en una etapa del Tour 2010, con lo que lleva un año entre la espada y la pared, sin saber si iba a poder competir o no.
Yo me mojo y para mi el asunto Contador es un caso de dopaje en toda regla. Si quieres "dopaje" por la política de extrema sospecha que mantiene el Tour y la UCI, pero que si no hablásemos del ciclista mas importante del momento ya habría sido sancionado hace tiemp.vale que pasarseenu 2% en la tasa de hematocrito sea insignificante (asumo que todos los corredores buscaran estar al 48, 49%, si lo permitido es 50) Si a los médicos del numero uno se les fue la mano y le pillaron, pues mal chance. Las oportunas excusas son injustificables. Es posible que su cuerpo humano genere una cantidad insólitamente alta de hematocrito, pero eso podría llegar a explicar el porque se pasara en ese cuatro, cinco por ciento que les hace pasar la barrera, nunca justificar el cuarenta y pico restante, introducido de manera artificial. Y luego desmanes como la carne en mal estado mejor pasar por encima. ¿Los deportistas que mas deben cuidar la alimentación, y en su dia de descanso se metió dos chuletones? Pos vale, pos malegro.
Claro, ñuego salió la vena patriótica, que en este país solo sale cuando hablamos de deporte, y todo el mundo se agarro al clavo ardiendo, que iban a por el, que nos tienen manía, y salió Zapatero defendiendo su inocencia y el Comité español le declamo inocente. Dejo constancia que a pesar de lo dicho yo no le resto un ápice de mérito a sus victorias. Como digo me imagino que todo el pelotón esta al limite de la ilegalidad, así que la ventaja que podía sacar era básicamente irrisoria. Y casi todos los grandes desde Indurain han terminado vinculados en mayor o menor medida con el dopaje, y para mi Pantani, Ullrich, Heras o el sospechoso Armstrong son campeones con todas la de la ley. Mas bien habla del grado de intolerancia máxima que reina el ciclismo y que lo ha herido de muerte en el presente siglo.
Pero mas allá de que sea declarado culpable o inocente, lo cierto es que todo este affaire ha sido contraproducente para la preparación del ciclista. No ya por la ansiedad que supone no saber hasta ultima hora si va a poder correr o no, si no que vario significativamente su preparación. Disputo cuantas carreras pequeñas y clásicas se le pusieron por delante, y saliendo a ganar, que tenia muchas cosas que demostrar, como colofón, corrió, gano y se exhibió en el Giro de Italia, apenas mes y medio antes del Tour. Por lo que el estado de forma del numero uno era toda una incógnita.
Pero además de eso resulta que la primera semana de carrera iba a ser un infierno para Contador y le iba a salir todo en contra. Un inoportuno corte en la primera etapa en línea, una contrarreloj por equipos contraria a sus intereses y una caída múltiple en la que se vio involucrado le mermaron de tal manera que había perdido más de dos minutos con sus principales adversarios, los hermanos Schleck y Cadel Evans, fundamentalmente.
Con esa perspectiva llegamos a los Pirineos, de los que ya no se acuerda nadie porque fueron un muermazo. EL problema era la inseguridad de los grandes, porque no se sabía quien mandaba en la carrera. Contador tenía que recuperar tiempo, pero daba síntomas de estar tocado. Los Schelck se mostraban fuertes, pero nunca se decidieron a dinamitar la carrera, ellos ya tenían renta con Alberto, pero aunque necesitaban más con Evans, se pasaron la alta montaña mirándose de reojo. Daba la sensación que tenían intención de entrar a meta cogidos de la mano, porque ninguno apostaba por un ataque en serio por miedo a que lo pagase su compañero. Aunque Frank estaba mejor clasificado, Andy siempre ha sido el hermano bueno y el que tenía mejores piernas. Tendrían que haber apostado por un único jefe de filas y jugársela a liquidar a un trofeo tan rico como Contador. Ante tanto timorato pues surgió la figura de Samuel Sánchez, sin duda el ciclista más combativo de este año, que aprovechando que podía ir más suelto se afianzó como el escalador de este año
La sensación al salir de los Pirineos es que habían dejado vivo al gigante. Era una incógnita saber como afrontaría la última semana Contador, pero no se le dio el tiro de gracia cuando se debía y los grandes lo son por algo. En etapas de macizo central, donde no debería pasar nada, el español lanzó sendos ataques, no demasiado importantes en el tiempo (aunque nos demostró que Andy Schleck no sabe bajar) pero que psicológicamente fue un puñetazo en toda la cara para sus rivales. La sensación que el pinteño había vuelto era patente y el tembleque de piernas en sus verdaderos rivales también.
Hay un factor que va a ser definitivo para vivir los Alpes como los vivimos. EL intrépido líder, Boeckler, que parecía uno de esos líderes de tres días, pero claro, se subieron los Pirineos silbando y el ciclista francés no perdió un ápice de ventaja, entrando en la semana decisiva con tres y cuatro minutos de ventajas, y con opciones reales de cumplir su utopía si todo seguía por los mismos derroteros.
La ventaja de Boeckler fue la razón principal para que Andy Schleck se mostrase ambicioso por primera vez. Por muy pardillo que fuese el maillot amarillo el luxemburgués no es el mejor para recortar en la contrarreloj, así que tuvo que jugarse el todo por el todo a lo bestia, atacando en el Hizoard a 60 Km. De meta. Machada grande la de Andy, que con una buena táctica de equipo (tenía hombres por delante) se tuvo que comer todo un Galibier en solitario. Mientras por detrás los últimos ataques de Contador le habían devuelto galones en el pelotón, por lo que todo el mundo esperaba que fuere él que se moviese. Pero éste no estaba por la labor ¿debilidad o sangre fría? Fuera lo que fuese Schleck estaba sacando tiempo para sentenciar el Tour.
Al final en el Galibier tuvo que ser el ciclista invisible que se hiciese notar. Cadel Evans, que estaba mejor situado que todos, que iba mejor en la crono, pero al que nadie le estaba pidiendo la responsabilidad que se le suponía. Gran subida de Evans, recortando a mansalva el tiempo de un tocado Schleck y demostrando finalmente que Contador es también humano en la alta montaña.
Es humano pero es un grande, así que se despidió por todo lo alot. En la jornada siguiente Contador dejó pequeño el ataque de Andy del día anterior. A 90 Km. y con intenciones de ganar el Tour. Eso sí, el pequeño de los Schleck, demostrándose el hombre fuerte del Tour, lo quiso atar en corto. Schleck hizo una machada el día anterior, pero el sufridor Boekler consiguió mantener el maillot por lo que Andy tenía que seguir a la ofensiva. El líder, sabedor que su distancia con el segundo era insignificante, saltó como un jabato detrás de él, esperando que levantasen el pie y se convirtiesen en gilihachazos, pero Contador tenía entre ceja y ceja hacer ettaponne y no iba a frenar se llevase a quien se llevase, lo que acabó machacando al líder, incapaz de aguantar contra los dos titanes de la Alta Montaña.
Mientras Evans seguía con la calculadora. Dejó que Schleck se le fuese para volver a atraparlo antes de Alpe D´huez y allí tuvo la cabeza fría de mantener solo a ralla a Andy. Contador lo tenía a más de cuatro minutos, así que había margen que saltase él, Samuel o quien fuese a por la victoria. Y además el líder se había quedado desfondado después de haber intentado una hazaña.
Evans no perdió tiempo con los hermanos Schleck en la montaña, llegando a lo que quería, que la contrarreloj fuese determinante. En verdad Andy le hizo todo el trabajo sucio al corredor astrualiano. Fue el encargado de desfondar a Boekler por completo, que está por ver si se llega a Alpe D’Huez juntitos y tranquilos si Cadel hubiese podido dejar a alguien, pues no es que sea un potente escalador. Y el propio Schleck quedó desfondado por no darle pie a Contador y luego no fue rival al final de la etapa. El luxemburgués se creía el amo de la carrera, cuando Evans era el que tenía el verdadero control, como se demostró en la crono final, con Andy, tras la paliza de las dos etapas, haciendo una de las peores contrarrelojes de su vida.
No voy a decir que Cadel Evans no merecía el triunfo, pero no deja de ser paradójico que el Tour que nos recuerda lo valiente que es este deporte, haya ido a parar al ciclista más conservador.
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