lunes, agosto 15

Xmen: Primera Clase

ciudaAunque nadie me ha pedido que no lo haga haya voy. Opinión personal, intransferible y con cierto retraso de XMen: Primera Clase. Y recuperamos una de las tradiciones que más gustaban por aquí: los Trailers. En primer lugar tenemos el tráiler de Linterna Verde, la película fuerte de DC para este año. Linterna Verde es complicada de llevar a la pantalla, porque no es un héroe urbano ni un Dios en la tierra, con lo cual la mirada desde el punto de vista del hombre no vale. Se ha de ser superimaginativo, tirar hacia la space opera y no poner límites. Por lo visto en el tráiler dan en el clavo, con multitud de Linternas Verdes, y los extraterrestres tan estrafalarios como en la edad de oro. Ahora, cuesta que eso funcione en pantalla sin caer en el exceso o de manera estrambótica. Luego, Super 8, una historia que dan muchas ganas de verla. Abrams intentando hacer una peli de Ciencia ficción de los años 80. Según el Trailer tira más hacia la línea de misterio que hacia el cine de aventuras (estilo Goonies) Se presume una de las películas del verano, aunque Abrams siempre vende mejor su producto que lo que termina siendo el resultado final. Y por último el Teaser de The Girl with de Dragon Tatoo, que con el título te deja a cuadros pero se trata del remake americano de Los hombres que no amaban a las mujeres. La peli sueca era pasable (no como sus dos continuaciones que eran un horror) pero sobretodo la esperamos porque detrás anda David Fincher, que se ha ganado por méritos propios ser uno de los directores a seguir toque el género que toque. A partir de ahora, la película.
Corría el año 2006 y todavía no había llegado la frescura de iron Man y la ambición de The Dark Knight. EL cine de superhéroes, una vez pasado el boom inicial, parecía que había encontrado sus limitaciones y las películas perdían interés y encanto a marchas forzadas, cayendo en la reiteración y el aburrimiento. Buena muestra de ello era la tercera parte de la saga iniciadora de esta tendencia. Xmen 3 tenía el dudoso honor de desaprovechar unos mimbres tan buenos como la Saga de Fénix Oscura (¡mira que era difícil hacerlo mal!) y el recurso de sacar toda una troupe de mutantes demostró que en ocasiones como ésta menos es más. La película pasó sin pena ni gloria y fue fácilmente olvidable. La absoluta pasividad con la que ser digerió dos años después el spin off de Lobezno demostraba definitivamente que la franquicia andaba muerta y enterrada. Así que la notica de una nueva película de los mutantes no era demasiado esperada. La sorpresa llega cuando nos cuentan que se va a a tratar de una precuela, situada en los años sesenta. Así llega Xmen: Primera Clase.
XMen es una bofetada para todos los jesuitas que no aguantan un ligero cambio en los personajes, que no soporta otra cosa que no sea la fidelidad absoluta respecto a sus sagas preferidas y que juega a anotar todos los fallos de continuidad en la películas que ve. En Primera Clase la verdad es que todo eso lo saltan por los aires. Para empezar la historia que cuenta es totalmente original, sin buscar trasladar una gran saga de los mutantes en el cómic, sino que se inventa todo desde cero (excepto centrarse en la amistad entre Xavier y Magneto) con relaciones entre personajes insospechadas y que serían tratadas directamente com anatema. Con los personajes igualmente se salta a la torera toda relación con los cómics, haciendo si hace falta un BAnshee adolescente o unos villanos que nadie conoce (¿Tornado y Azazel? ¿de verdad no había opciones mejores, vive Harry Leland y Donald Pierce?) Y con una continuidad que no es solo un castigo a cuarenta años de cómics, sino que es incongruente con el resto de películas de la franquicisa (especialmente se pasa por el forro a XMen 3, pero a poco que se indague veremos que existen las mismas incogruencias con el resto, y la relación Xavier-Mística es un buen ejemplo)
Así que teniendo todo esto en cuenta ¿cómo no estamos hablando pestes y acordándonos de la progenie de todos los implicados? Pues porque cumple con todo lo que sí pedimos los fans: que entienda la esencia de la serie y que por encima de todo sea una buena película. Y eso es algo que Primera Clase tiene.
La película se estructura en tres partes diferenciadas, siendo la primera de ella la que mejor funciona por una razón fundamental: es la que Magneto tiene más protagonismo. Esta película se gestó como un Spin off del amo del magnetismo y aunque derivó a algo más amplio, las motivaciones de Magnus (o Erik Lesser como le llaman ahora) son el verdadero motor de la película. Empezando por la escena idéntica al pretítulos de la primera Xmen, pero ampliándola con acierto. Conocemos el porqué del odio latente de Magneto y su ira, que derivará contra la humanidad.
Hay que pararse especialmente en la actuación de Michael Fassbender, que está espectacular como Magneto. Transmite una energía interior notable y parece poder palparse sus deseos de venganza en busca de Sebastian Shawn, el verdadero villano de la película. En ese sentido es emblemática la secuencia de Argentina, desde ya una de las mejores escenas de la saga, con Magneto demostrando lo peligroso y concienzudo que puede ser persiguiendo una causa. Hay aspectos que en el personaje aún no sobresalen como la deliciosa ironía de la que hacía gala McKellen, o el racismo humano, aquí solo dibujado (la historia de Magneto es la de una venganza, la discriminación mutante resuena muy por debajo) Pero se puede atribuir a que este Magneto es un personaje incompleto, que no ha alcanzado su madurez ni su plenitud, como demuestra la espectacular escena en que Magneto es incapaz de parar un submarino y tiene que ser salvado por Xavier.
Cuidado, que Xavier no le va a la zaga a Magneto. Sin tener un personaje tan agradecido McAvoy hace un trabajo notable también. Y aunque físicamente ofrecía dudas dota al personaje de bastante carisma, e inesperadamente aparece como alguien más amable y divertido de lo que se podía esperar, sin que la cosa choque. Cansa a la postre el tener que tocarse la sien cada vez que utiliza sus poderes, eso sí. Xavier cuenta con una relación fraternal con Mística, que es la mar de chocante y que no esperábamos nunca, pero que funciona muy bien. No si pensamos en las otras películas donde Mística era una máquina de matar silenciosa. Con el personaje con cero personalidad aquí tienen tábula rasa para convertirla en la tercera protagonista del film y consiguen un personaje encantador con el interesante conflicto por su apariencia como el mejor tratado para explicar “el orgullo de ser mutante”
Mientras se ven inmersos, mediante Moira Mctagart (aquí agente especial en lugar de doctora) en los asuntos del Club Fuego Infernal. El Club queda un poco decepcionante, a pesar de que yo apostaba que sería genial verlo en pantalla. Sebastian Shawn es el único que aguante al papel. Kevin Bacon apenas tiene que esforzarse para hacer e papel de cabrón sádico, pero el efecto de desdoblarse al utilizar su poder es un recurso feo. El otro gran bastión del Club, la Reina Blanca, seguramente es el personaje más decepcionante de la cinta. Su atuendo no funciona para nada y su aportación a la película es mínima, quedando apenas de mujer florero. Y la mutación diamante la verdad es que queda horrorosa. No me vale al excusa que es una Enma Frost preMorrison, que aquélla también era un gran personaje haciendo de villana.
Y luego está la elección de los esbirros que no tiene sentido. Coge personajes que no les importa a nadie en cuarenta años de cómics, pero si fueran mínimamente atractivos tendrían sentido, pero no. No pidamos personalidad que tener secundarios que no dicen una palabra parece marca de fábrica, pero encima copian los poderes de Rondador Nocturno y Tormenta, así que ni visualmente son agradecidos, si no repetitivos. Y por último el plan de Shawn, pues no tiene ni pies de cabeza. Cogen la buena coletilla de Stan Lee, los mutantes son los hijos del átomo, y de ahí el Club Fuego infernal asume que ellos sobrevivirán a una guerra nuclear, que van a intentar provocar de cualquier manera. Un plan muy Edad de Plata, que toleramos porque la película está ambientada en los sesenta (de ahí que a Kevin Bacon se le haya comparado con los villanos de James Bond)
Cuando confluyen las tramas de Magneto y Xavier empieza la segunda parte de la película, basada en buscar los primeros Hombres X. Aquí Vaugh, el director, consigue un excelente ritmo tanto en el reclutamiento como en el aprendizaje, siendo la mayoría bastantes divertidos, en especial El Cameo, y vale para incidir especialmente en la amistad sincera entre Xavier y Magneto.
La elección de los Hombres X es peculiar y nuevamente vale más no mirar a los cómics. La Bestia está bien llevada mientras tiene un apariencia semihumana. Está clavado al personaje físicamente y se utiliza como contrapunto importante a la historia de Mística. Nos falta el sentido del humor que tanto nos gusta en el personaje. Luego la manera es que termina con su aspecto velludo es un poco idiota y éste provoca más risa que otra cosa. Banshee, aquí adolescente, se parece en que es pelirrojo y poco más. Le utilizan básicamente como secundario cómico sin que se convierta en irritante. Vaughn, que viene de hacer KickAss, es bueno metiendo coñas en sus películas que queden frescas y divertidas, y no payasadas cutres. Kaos (sin referencias a la familia Summers) está bastante desaprovechado y se pasa de costado por el pretendido drama de no poder controlar sus poderes. Y Angel y Darwin no les importa a nadie y andan por ahí para hacer lo que hacen: Cambiarse de bando y morir de manera heroica respectivamente.

La tercera parte de la película nos lleva al inevitable enfrentamiento final en Cuba. La gente esta apasionada por introducir de manera efectiva la crisis de misiles cubanos en la trama mutante. A mi me gusta menos. Estamos hablando del momento histórico en que mas cerca estuvimos de la tercera guerra mundial. Y se debió a comportamientos humanos, no a que un mutante malvado controlase la mente de los dirigentes. Si me parece muy superficial decir que los nazis de Ultimates eran Skrulls, pues lo mismo para los soviéticos. De todas manera subsana algo el detalle dando cierta coherencia y lógica a los comportamientos de los altos mandos de las respectivas fuerzas navales, en lugar de ser histrionicos y ejercer ordenes sin sentido.

En la isla nos encontramos con la pelea final que como suele pasar  no consigue captar nuestro interés. Por momentos se convierte en XMen 3  con luchas individuales entre personajes intercambiables. Por supuesto ahi estan Xavier y por encima del resto Magneto para devolver toda la intensidad, con imágenes espectaculares con Erika, ahora si, sacando el submarino del océano, y sobre todo para llegar al clímax en su historia de venganza. Intensisimo la escena con Shawn y la moneda, a la vez de como vive ese momento Xavier. Es el fin de la posibilidad de poder seguir trabajando juntos y cuando sus caminos definitivamente se separan. Afortunadamente la intensidad no se cierra con el inesperado momento que explica la parálisis de Xavier, y la ultima elección de Mística. Como se nota cuando has trabajado a los personajes bien, y sus decisiones importan de verdad. Eso es lo importante de un clímax mas que intentar ser los mas espectacular posible.
Hay que reconocer que X Men: Primera clase ha resultado mucho mejor película que lo que se podía esperar.  Funciona porque se acuerda de lo que mejor funciona en la franquicia: los magníficos y profundos personajes que tiene.

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