domingo, agosto 11

STAR TREK: EN LA OSCURIDAD

En 2009 J.J. Abrams, un bisoño director que era conocido más por sus trabajos televisivos nos sorprendió a todos recuperando para bien una franquicia que tenía toda la pinta de estar muerta y enterrrada. Star Trek funcionaba perfectamente, le daba más espectacularidad a una franquicia que la necesitaba, modernizaba conceptos y personajes anquilosados y dotaba al universo trekkie de conceptos como ritmo, carisma y diversión de los que no había oído hablar desde hace mucho tiempo.
Eso fue en 2009 y la jugada salió redonda. En 2013 Abrams ya se le ha bautizado como el nuevo Spielberg y ha sido el elegido para pilotar la próxima Star Wars, con lo que eso supone. Así que el acercamiento a En la Oscuridad era obligatorio hacerlo con las buenas sensaciones del primer film y con la esperanza intacta para sus siguientes compromisos. Empecemos ya a decir que la secuela de Star Trek va a suponer un ligero desliz en su carrera. Star Trek: en la Oscuridad va a ser desde el principio un proyecto más ambicioso que la primera película. Y eso no significa forzosamente hacer una película mejor. Van a prescindir de algunos de los grandes aciertos de aquélla para buscar una película más profunda, más oscura como dice el título, más dramática. Y esto casa peor con lo que pretendió Abrams en el reboot. Y es una lástima, porque el prólogo de la película es paradigmático de lo que es Star Trek: Un planeta desconocido y una civilización primitiva, la presentación de la Primera Directriz, y un Kirk saltándose todo protocolo para dejar el mando primero, y salvar a Spock después. Divertido, narrativamente claro, fiel a la serie original… no se puede hacer mejor.
Pero a partir de aquí se abandona el tono aventurero-científico a favor de oscurecer y ennegrecer la trama. Un terrorista se dedica a asolar la Federación con su ataque y el Star Trek tendrá la misión de pararle los pies. ¿El Star Trek no es una nave de investigación? Bueno, va a ser la primera de las licencias que se van a tomar en la precuela. EL terrorista en cuestión, que respondía al nombre de Harrison pero pronto vamos a saber que se trata de Khan, siendo ésta un remake encubierto de la ira de Khan, pues, es localizado en un mundo klingon y trasportado al Star Trek, en la enésima vez en que un villano se deja capturar por los héroes a favor de sus intereses.
¿Sus intereses? Bueno, ¿en qué ayuda a Kahn estar arrestado en el Enterprise para su plan? Nos ayuda a nosotros para que nos exponga las causas de su venganza contra la federación. ¿venganza? Igualito que Eric Bana en la primera película, y para conocer las manzanas podridas dentro de la federación. Pero a Khan le salen las cosas por inspiración divina. Porque Kirk decide aliarse con él sin lógica aparente ni sentido alguno (el ataque de Kirk lo podía haber hecho perfectamente sin Khan a su lado, por mucho que se diga que esta evolucionado genéticamente hasta la perfección) Así que no nos vendan la moto de que Khan lo tenía todo previamente calculado. Suerte tiene que Cumberbatch (el actor que hace de villano) tiene una presencia impresionante y se come la pantalla él solo, porque si no el personaje se habría diluido cual azucarillo mucho antes.
A lo que vamos, la primera película tenía seguramente los mismos, si no más, deus ex machinas a favor del guión. Pero la gracia de aquella es que se dotó a toda la película un ritmo non stop que hacía que no te parases en ningún momento. La película fluía bien, no se tomaba nada demasiado en serio, te divertía y entrabas en el juego. Ahora no. Es más importante pararse para demostrar lo dramático y épico que está siendo todo. Y claro, te da tiempo a hacerte las preguntas de rigor y desmontar absurdos que en 2009 te hubieses tragado. ¿Khan está cabreado porque tienen a su tripulación congelados en unos misiles (¡!) y diez minutos después Montgomery y Spock los han sacado sin problema ninguno? Pues tampoco era para tanto. En el famoso ataque de Kirk, Scotty y Khan lo peor no es que se cuelen por la escotilla diminuta, si no que no se encuentran a nadie hasta llegar al puente de mando, Khan vuelve a cambiar de bando contrariando todo lo que estaba pregonando hasta entonces, porque si no nos quedamos sin final. La teleportación es arbitraria según le convenga a la historia. Y como eso mil cosas que nos dejan patente que el guión es más que flojillo y mal hilado.
El otro gran acierto de la anterior entrega fueron sin duda alguna los personajes. Y aquí también van a involucionar. Kirk sigue siendo el único que aguanta el tipo. Su irresponsabilidad y su hiperactividad, siendo un niñato como es, nos pueden sobrepasar, pero lo cierto es que son rasgos del personaje clásico, así que cuesta cuestionarlo. Otra cosa es que no te guste el actor, pero el tipo mantiene cierto grado de carisma. Pero si habían conseguido darle momentos a todos los secundarios de la serie (que falta les hacían) ahora languidecen por completo. Solo Scotty se mantiene como secundario cómico. Pero Uhura, Checov, un inadvertido Sulu y especialmente Montgomery, no hacen absolutamente nada en la película, más que pegar gritos a favor o en contra de las decisiones de su capitán, sin mostrar ni rastro de personalidad en ninguno de ellos. Hasta Spock está bastante supeditado a Kirk, que le roba la escena mítica de sacrificio de la segunda película clásica, a favor de que sea Kirk el heroico (que un traje antiradiación en toda la nave, pues tampoco venía mal, digo yo)
Para el final dejamos un Enterprise a punto sin control salvado en el último momento y la otra nave arrasando la Federación y medio San Francisco. A la par de un demasiado emocional Spock peleando cuerpo a cuerpo con Khan. Espera ¿Spock con rabia asesina y apalizando casi hasta la muerte? ¿Kahn, el mejorado genéticamente, siendo atrapado por un vulcaniano y apalizado casi hasta la muerte? Pues si que somos fieles a los personajes, sí.
La dirección de Abrams es buena, y no deja que la película decaiga nunca demasiado, pero también está apuntado a la moda actual de rodar las escenas de acción con la cámara al hombro y terminan siendo caóticas y difusas. Eso sí, cuando sabe ser espectacular y sacarte el aliento lo hace como nadie, como el Enterprise saliendo bajo el agua en el prólogo, surcando el hiperespacio o reapareciendo entre las nubes.
Pero en definitiva se trata de un paso atrás para la franquicia. Parecía que habíamos ganado una gama de personajes atractivos, de los que ahora ya no queda nada, y nos demuestran que no conocen el espíritu trekkie como se les suponía (nave de combate, confabulaciones políticas, terroristas y héroes moralmente ambiguos no casan muy bien con el universo de Rodenberry) Para la siguiente película parece que, al fin, el Star Trek va a hacer las veces de nave de exploración. Lo que no sabemos si Abrams seguirá escribiendo el cuaderno de bitácora o habrá marchado a una galaxia muy muy lejana.

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