domingo, julio 27

DIAS DEL FUTURO PASADO

No sé si cuando se relanzó la franquicia mutante, en los años sesenta, con unos magneto y Xavier jóvenes, se hizo ya con la mirada presente en Días del Futuro Pasado, saga icónica del universo X, pero la verdad es que la situación no podía quedar más propicia. Dos líneas temporales que hemos visto en pantalla, separadas por treinta años, daban el escenario perfecto para recuperar a los antiguos hombres X de la década pasada y seguir expandiendo el buen gusto que dejó Primera Clase. Pero la primera mala noticia viene pronto. Matthew Vaughn, el director encargado de la película, abandona el proyecto. Lo que podía ser un contratiempo se convierte en oportunidad cuando es el mismo Brian Singer quien toma las riendas. El padre de la franquicia mutante vuelve al redil, precisamente para recuperar a sus personajes. No podría haber noticia mejor. Como la película se aleja del todo del cómic, no voy a valorarla como adaptación, pues los cambios son suficientemente significativos como para tratarlos como obra independiente. Baste decir para quien no conozca el material original, que se trata de un comic de la patrulla X de Claremont y Byrne, o sea, uno de los zénits del cómic de superhéroes. Con Byrne ejerciendo de Kirby y lanzando ideas originales a tutiplén, y Claremont ligándolo todo, haciendo personajes tridimensionales e interesantes, y una capacidad ambos de hacer cómics de aventura y acción que a día de hoy no ha vuelto a ser alcanzada. Dias del Futuro pasado es una de sus últimas colaboraciones, donde nos muestran un futuro distópico. Claremont y Byrne tienen la valentía de hacer a los Centinelas, personajes sosillos hasta entonces, en la némesis definitiva para los mutantes, y coger a la novata Kitty Pride en protagonista de la misma. Presentan una nueva hermandad de mutantes diabólicos, tiene secuencias de acción memorables y momentos trágicos en la línea del futuro. En fin. Un clásico de los cómics, del que la franquicia mutante ha querido beber en los últimos treinta años, con poco acierto, dicho sea de paso. En la película ya apunto que va a haber cambios significativos. El principal tiene que ver con la omnipresencia de Lobezno en la franquicia cinematográfica. Así, después de una presentación del futuro mutante, será Logan y no Kitty el encargado de lanzar su mente hacia el pasado. Es una solución pragmática, porque Lobezno es el único actor/personaje que mantendrá el mismo aspecto visual en el pasado como en el futuro, porque no nos puede asombrar a estas alturas que Hugh Jackman lleve todo el peso de la franquicia, pero quizás se trata de una decisión desafortunada. Lobezno va a estar presente en la película, pero su importancia en la misma es más bien relativa. Ya en el pasado vemos cambios significativos respecto al material de Vaughn. El principal, que Singer se ha cargado la Patrulla X. Cuando Logan va a la Escuela de Jóvenes Talentos, se encuentra allí tan solo a la Bestia y a Xavier. ¿Qué pasó con Banshee, Kaos y demás miembros de la Patrulla? Pues que han desaparecido. Los más afortunados tienen una especie de cameo y los menos, pues murieron fuera de plano. Manera poco sutil de cargarte la cantera de mutantes, Brian. En definitiva un espaldarazo para que la importancia de la película sea para el triunvirato de las precuelas: Xavier, Magneto y Mística. Jennifer Lawrence se ha convertido en una estrella de Hollywood estos dos últimos años, así que era de preveer que se le iba a dar peso en la trama, y hasta cierto punto es de agradecer: también fue el personaje ambivalente en Primera Generación, y el hecho que su ataque sea importante para el futuro entronca con el cómic original (lo del ADN de Mística para crear Centinelas prefiero pasarlo por alto, por favor) Xavier también tiene un punto interesante en su participación. Derrotado y hundido es un yonki que quiere olvidar sus días pasados. Es una vía interesante, además utilizando con acierto las drogas para no tenerle postrado toda la película en silla de ruedas, aunque su poso trágico nos quita al Xavier carismático y cachondo de la primera película, lo que es una pérdida. Precisamente es Magneto, el tío que se salió en Primera clase, quien deja peor sabor de boca. Fasbender es un actor con una presencia insuperable. Solo una mirada suya parece que se come la pantalla y eso el personaje lo agradece, pero más allá de eso… no se consigue la redondez que tuvo en primera generación. Es lógico. Magneto ya había hecho su arco narrativo en la anterior película, de amigo de Xavier a antagonista, así que ésta poco más puede ofrecer en ese aspecto. De hecho, no parece que haya una razón lógica para usarlo, más allá de que mola mucho. Porque la excusa de necesitarlo para encontrar a Mística se queda en nada, y el giro sin sentido del personaje se veía venir, y es ilógico que no lo detectasen los propios mutantes. Luego la película tiene un serio problema de ritmo. Empieza medianamente bien, por mucho que el futuro no me guste nada como está retratado, la primera escena de acción, con Destello destacando, es un buen golpe, y se mejora en la siguiente, donde el personaje de Mercurio se come la pantalla él solo, con sus toques de humor gamberrete, una buena utilización de sus poderes y la escena más divertida de la película con diferencia. Pero a partir de aquí la cosa se desploma. Entre la búsqueda de Mística, la inutilidad de Lobezno y los planes de Bolivar Trask en la película parece que no pasa nada. La conferencia de París sirve para poner a los personajes en un contexto histórico, como con los misiles cubanos, (aunque tiene poco o ningún sentido que esté allí Trask presentando sus muñequitos) y es el primer enfrentamiento entre Magneto y Mística. ¿Y luego? Más lentitud, más esperamos las cosas. La verdad es que en este punto yo sí eché mucho de menos a Mathew Vaughn. En Primera Clase pasaban más cosas, pero el director tenía un primoroso sentido del ritmo y conseguía un dinamismo en el nudo de la película con el reclutamiento y el adiestramiento de los jóvenes mutantes que era muy divertido y ameno. Aquí pasa todo lo contrario. Una solución para ello podría haber sido darle más cancha a la línea temporal futura. De hecho si Días del Futuro Pasado se convirtió en un clásico se debe menos a la (típica aunque excelente) pelea con la Hermandad de mutantes diabólicos, como a la presentación de ese futuro distópico donde los Centinelas purgaban a la raza mutante. Aquí pasamos de soslayo. Básicamente no vemos nada. Los mutantes reunidos en un castillo Fortaleza, donde son atacados por unos Centinelas feísimos en su diseño (alguno dirá que se parecen al diseño de Nimrod, como si coger diseños de Romita Jr. Fuese buena idea) donde resisten y finalmente son masacrados. Si al menos le hubiesen dado un plan que hacer, y metraje a unos personajes que apenas pasan por cameos. Sendero de Guerra, Destello, Bishop… para lo que hacen no hacía falta ni crearlos. Pero se supone que Singer les guarda un cariño especial a Tormenta, al Hombre de Hielo, a Pícara, a Kitty Pryde y a “sus” Magneto y Xavier. ¿Por qué no darles metraje a esta Patrulla X? La película hubiese quedado mejor compensada. Hacia el final nos acercamos peligrosamente a la palabra despropósito. Llegando al clímax resulta que no tenemos villano. Trask (excelente Dinklage, sin reminiscencias a Tyrion Lannister) no sirve, pues es el objeto del ataque. Mística está en medio de un dilema. Así que previsiblemente (por lo visto para todos excepto para los mutantes que ya habían luchado contra él y que pensaron que sacarlo de la cárcel era buena idea) Magneto cambia su discurso, y si hace veinte minutos estaba dispuesta a matar a su querida Raven para salvaguardar el futuro, ahora será él mismo quien vaya a demostrar por las malas el poder mutante al mundo. Además que sus actos no pueden ser más de villano de opereta. Entre el llevarse el estadio de Futbol para mostrar su poder y controlar los centinelas con vías de tren (¡!) que nos hemos currado un diseño cutre hortera made in setenta y no están haciendo nada en toda la película. Asi que en todo el clímax final sirve Lobezno como saco de boxeo para Magneto, que además es derrotado de una manera bastante idiota. Y como contrapartida una resolución en el futuro que se supone épica y dramática, pero la verdad, nos han dado tan poquito de aquellos personajes que nos importa más bien poco. La decisión de Mística, y el buen discurso de Xavier para convencerla cierra el dilema moral, un poco idiota, Porque destruir todo Washington, haber matado a un presidente (quedará ambiguo, pero no para la opinión pública) y amenazar al actual no es más razón que disparar a un fabricante de armas para disparar la histeria antimutante. Finalmente Singer sí parece que guarda en su corazoncito un rincón para los antiguos alumnos X y nos dulcifica la escena del futuro, donde la Escuela de Jóvenes talentos está en pleno funcionamiento. Más tarde uno pensará, y encontrará un sinsentido que por estos acontecimientos no vayan a pasar las películas anteriores de la Saga, y Scott y Jean anden por la escuela como si nunca hubiese existido Fénix Oscura. Pero nos congratula el que parece el final para los primeros mutantes que levantaron la franquicia. Porque el futuro pertenece al pasado. Los XMen seguirán los pasos de Xavier y Magneto jóvenes… y poco más. Porque se han cargado bastante el potencial de toda una generación de mutantes, y prácticamente tendrán que refundar una nueva Patrulla para la próxima entrega. Y a ver como lidian con contar de nuevo con el amo del magnetismo sin caer en el trillado aliado forzoso de nuevo. Sea como sea parece que Singer estará a los mandos. Y lo que en 2006 hubiese sido la mejor noticia, ahora nos deja con el morro torcido. Si, el fue quien apostó por los mutantes y quien levantó la franquicia, jugando la carta del realismo y la verosimilitud. Pero en tiempo de Vengadores, parece que la propuesta más dinámica y de acción de Vaughn casaba mejor en cuanto a espectacularidad y diversión. Dias del Futuro Pasado se debe considerar un paso atrás respecto a Primera Clase, y pone las cosas complicadas para que Apocalipsis pueda revertir la situación.

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