domingo, agosto 31

LOS GUARDIANES DE LA GALAXIA

No parece tan difícil, y sin embargo lo es. Uno ve Los Guardianes de la Galaxia, conecta con ella, te ríes o emocionas, disfrutas en definitiva, pero no ves nada que se salga de la norma, ningún aspecto que destaque sobremanera. Ninguna actuación será aclamadísima, el guión es funcional, los diálogos chisposos si, los efectos especiales son buenos sin ser deslumbrantes y la dirección es correcta, siendo justo. Sin embargo se va a convertir en una de las películas más redondas y estimulantes de la Marvel Studios, así que hay que darle mérito a quien realizó la coctelera con estos personajes estrafalarios y encontró el combinado más sabroso.
Si hace tres años, cuando dijeron que iban a hacer una película de los Guardianes de la Galaxia, me dicen que iba a ser un éxito pondría la ceja escéptica elevada a la enésima potencia. Si me lo dicen hace diez realmente me reiría del interlocutor en la cara. Coger a personajes secundarios y terciarios del universo Marvel y hacer un blockbuster con ellos es una decisión difícil. No es lo mismo que un espectador le llame una película por Hulk, El Capitán América o Iron Man, hoy día iconos del celuloide, que por Mapache Cohete, Gamora o Starlord, a los que dudo que alguien con conocimientos solo básicos del Universo Marvel los conozca. Así que chapeau para quien dio el ok de esta película, porque evidentemente tiene connotaciones positivas. Los personajes al no ser tan arquetipos son más factibles para tomártelos menos en serio de lo que debiera, y es la principal razón de que la película se mueva con un sano sentido del humor, rozando en varias veces la línea de la chufla directa pero sin rebasarla, que la convierte en el producto más fresco del verano.
La película se articula en relación a la figura de Starlord desde el inicio de la misma. Y necesitaban conseguir un personaje que conectase con el público de inmediato. Y ahí está el primer acierto clave de la película. Un desconocido Christopher Pratt consigue dotar de un enorme carisma a su personaje. Pendenciero, chulito, gracioso… en definitiva un Han Solo del siglo XXI, que consigue no caer gordo en ningún momento, porque su pose y actitud se utilizan más para reírse de él y conseguir buenos gags que para tomárnoslo en serio.
A partir de seguir la trayectoria de Peter Quil, y el buen macguffin de la película, el orbe que termina escondiendo una gema del infinito, terminaremos encontrando al resto del grupo. Todos están bien perfilados sin perder demasiado tiempo. Una de las características de la película es el enorme ritmo que tiene la película en todo momento. Desde el principio la cosa va non stop. La llegada a Xandar y la aparición de los divertidos Mapache Cohete y Groot, y posteriormente de Gamora se hace con una trepidante persecución entre ellos, con los nova cops Xandarianos presentes además. De ahí nos vamos directamente a la cárcel-satélite, que contiene alguno de los momentos más divertidos de la serie. Los diálogos son cada vez mejores, pareciendo una sitcom al uso. El contraste con la linealidad de Drax el Destructor es muy ocurrente, e incluso, que Groot consiga sus buenos momentos sin tener vocabulario (y coger a Vin Diesel para esto… ) habla de lo bien que se dominan la situaciones cómicas. En ocasiones parece una sitcom de las buenas, por cómo se van solapando chiste tan chiste y la huida de la prisión confluyen las grandes bazas de la película: personajes carismáticos, diversión, emoción y espectacularidad mezclado de buenas dosis de carcajadas. Estamos dando la sensación que Gunn está haciendo casi una parodia de los personajes, una película graciosa que se ríe de sus personajes, y sí, el tono que ha buscado es ése, pero no significa que no se está tomando la película en serio. Cuando se tiene que poner serio o transcendente lo hace. La presentación de los villanos es buena, ominosa e incluso majestuosa. La irrupción de Ronan el Acusador es tremenda, manteniendo el diseño Kirbyniano que funciona en pantalla a las mil maravillas (aunque termina siendo un villano de opereta, cierto es). Cada aparición de Thanos (no por casualidad parecida a la del emperador en el Imperio Contraataca) da una presencia imponente y amenazadora. E incluso personaje como Nebula, con un diseño muy guapo, funcionan perfectamente. Esta película lo que hace de verdad es cuidar mucho sus personajes, dándole personalidad e implicación con apenas unos trazos. Incluso Yondu, que casi no debería pintar nada en la película, consigue con nada tener una buena presencia con los pocos minutos que tiene.
De la misma manera que con los villanos, cuando el director se tiene que poner transcendente y dar ínfulas pues lo consigue, como el momento en que Starlord se “sacrifica” para salvar a Gamora de la muerte en el espacio o la aparición quitaalientos de los celestiales en la explicación del origen de la gemas del infinito. En el debe tengo que poner la plasmación del Coleccionista, uno de los pocos momentos que se equivocan por completo en el tono del personaje, bastante más transcendente que lo que hace aquí Benicio del Toro.
La traca final recupera a Xandar y todos los personajes que han salido en la película. Se agradece que toda la escena sea diurna y poder disfrutar de toda la espectacularidad que se precisa. Tampoco vamos a engañarnos, y la dirección se pasa de caótica en las escenas de acción y en ocasiones terminas más mareado que adrenalítico. Todos los personajes tienen sus momentos importantes: Mapache confeccionando planes, Groot con su sacrificio, Drax con el doble enfrentamiento físico con Ronan y Gamora con el combate fraticida contra su hermanastra Nébula (que afortunadamente la recuperaremos para otras películas) y Starlord pilotando y guardándose el momento final. Sí, tragarse tanto el momento bailongo de Starlord como el “todos cogidos de la mano somos más fuertes” en el clímax de la película… pues es difícil y sí, es uno de los momentos en que Gunn se pasa de la raya. Aceptamos barco, que nos ha gustado demasiado la película como para echarlo todo por la borda por esta sobrada.
Los guardianes de la galaxia han sido pues una de las sorpresas más agradables de los últimos años. La confirmación de que los Marvel Studios saben muy bien lo que hacen. Después de todos sus personajes más emblemáticos están en otras productoras y ni mutantes ni arácnidos han podido en taquilla, ni en sensaciones, este año con los mayores perdedores de la Galaxia. Encontrando un tono socarrón y divertido que consigue conectar con el público, un ritmo de entretenimiento endiablado y unos personajes que te enganchan se han sacado una franquicia millonaria de la nada más absoluta. Siempre acabo igual pero… ¡así sí se hacen películas Marvel!

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