Spiderman: A life Stoyr ha dado que hablar en los últimos tiempos. No son pocos los que la defienden como la mejor historia de Spiderman de los últimos tiempos y la reivindican entre el olimpo de las historias arácnidas. Yo no soy tan radical para ello, pero si he disfrutado del deje clásico que tiene la historia, y del repaso a la historia de Peter Parker de una manera diferente.
La historia del impronunciable guionista Chip Zdarsky surge de un planteamiento sugerente: seguir la historia del arácnido como si el tiempo que ha pasado de su publicación hubiese sido el tiempo real que el personaje ha vivido. Así tenemos a un chico adolescente picado por una araña radiactiva en los años 60 y vamos a seguir su trayectoria durante los siguientes cincuenta años, con el personaje envejeciendo de forma natural. Tampoco lo vendamos como una historia revolucionaria, que esta idea ya ha sido utilizada en otras ocasiones en el mundo del cómic. Desde el identidad secreta de BUsiek e Inmonen a aquellos reivindicables Generations (quizás el último gran trabajo de Byrne) donde jugaba con el envejecimiento de Bruce y Clark y la idea del legado de manera magistral.
Lo que plantean de manera natural en Toda una vida es que partiendo de la base histórico de Peter Parker se va desviando de la historia canónica al tomar decisiones diferentes en relación al proceso de madurez del personaje y el contexto diferente con el que se encuentra. No es lo mismo afrontar las Civil War como un adolescente que como una persona casada, con familia y con éxito empresarial. asI, el primer capítulo, centrado en los sesenta tendremos al Peter más reconocible, más Romitiano con su historia típica contra Norman Osborn, y con Flash, Gwen o Harry ejerciendo como tales-. Y sólo las dudas de un Peter sobre el reclutamiento de Flash, sobre la guerra del Vietnam que acaban con un Capitán América disidente se sale algo del canon establecido.
Hay que reconocer que uno de los grandes aciertos de la serie limitada es lo bien escogidos que han sido los momentos emblemáticos de cada década. Repasando: El duende Verde en los sesenta, el Chacal y la saga del clon en los setenta. La última cacería de Kraven en los ochenta, la saga del clon en los noventa, Morlun a principios de siglo y la saga de Superior Spiderman para la última década. La verdad es que todos son momentos claves y recordados en la cronología arácnida. El verdadero reto será conseguir que no queden como historias independientes sino que se ensamblen como una historia única con continuidad. Que tiene su dificultad, porque a fin de cuentas ha pasado una década entre un capítulo y otro. Pero Zdarsky sale airoso del tema, manteniendo algunas líneas vivas a través del paso del tiempo, como los Osborn, o elementos remanentes en la serie hasta que afloren más adelante.
Lo importante de una historia de Spiderman siempre termina siendo Peter Parker, y aquí tenemos la oportunidad de ver a Peter madurar como pocas veces. Hay algo un poco impostado en que la madurez lleva a convertirle en una persona de éxito empresarial. Como si su apuesta por la docencia o por ser fotógrafo solo pudiesen ser pecados de juventud. Pero sí encontramos a un Peter asentado, con su sentido de la responsabilidad intacto y que, mediante el paso del tiempo, ve como las cosas cambian a su alrededor. Flash Thompson o la Tia May terminan su ciclo. También sacamos de la ecuación a Gwen, aunque de manera diferente a como pasa en el universo canónico, pero bastante interesante. Y MJ es un personaje que tiene que evolucionar, y no ser la díscola pelirroja de siempre. Que una terminará siendo madre y sentando la cabeza. es lo que hace interesante a esta miniserie. Ver como los personajes van cambiando con los años, como toman decisiones diferentes, o simplemente se sienten más cansados, más necesitados de cambiar y de romper con lo establecido tantos años.
El capítulo de los ochenta se transforma pronto en mi capítulo preferido. Quizás porque es la época en que las historias del trepamuros que aquí toca me resultan más interesantes. Y también poque es cuando empiezas a entender el juego del guionista de verdad. En los sesenta y los setenta las diferencias con el Peter real no eran demasiado grandes. Ahora ya explotan en todo su contexto, con el resto de superhéroes ya con una edad, (ese Reed Richards avejentado) y como juega con tres aspectos míticos de aquellos años: las secret Wars que evitan que Peter esté en el nacimiento de sus hijos, la saga del traje negro que se entronca perfectamente con la última cacería de Kraven. La mezcla de conceptos es perfecta. Utiliza la guerra fría para darle contexto al cazador ruso, y en un movimiento sensacional al simbionte como el catalizador para la famosa viñeta de Spiderman saliendo de la tumba. Y como anticipa la creación de Veneno uniéndose a Kraven. Es el capítulo perfecto para que todos entendamos el propósito de esta miniserie.
No he hablado hasta ahora del dibujante, y podía haber pocos más idóneos que Mark Bagley. Creo que ya he hablado del bueno de Mark en más ocasiones, pero vuelvo a incidir en lo mismo. Nunca hubiese apostado porque el ya veterano autor terminase siendo un fan favourite, pero si tenía alguna oportunidad de hacerlo era en Spiderman. Sus poses acrobáticas, sus extremidades angulosas y su capacidad dinámica han coincidido de pleno con lo que se debe resaltar del trepamuros, y no en vano ya podemos constatar a Bagley como uno de los cinco dibujantes más importantes y prolíficos de la franquicia arácnida. Así que verle dibujar aquí nos suena a “clásico” a “ya visto” que ayuda a identificar al personaje con el Spiderman de siempre. Además creo que otra baza que juega siempre Bagley es el endiablado ritmo de sus capítulos, lo que hace que sea capaz de condensar mucha información en un capítulo. Lo que es idóneo para el formato de esta miniserie, donde en 24 páginas te tienen que presentar el contexto del momento, la amenaza y resolverla. Afortunadamente aquí van a saco y no queda espacio para el alargamiento artificial.
Llegan los noventa y Zdarsky mejora la infame saga del clon. No era difícil por la sencilla razón que esto es un otros mundos y no debe cuentas a un continuidad y un status quo del personaje. Pero se vale de semillas que ha dejado plantadas con inteligencia en capítulos anteriores. Así que aquí es plausible perfectamente la duda de la autenticidad de Peter (cosa que en la continuidad original era un WTF inaudito) Lo mejor es como el guionista se maneja para ser a la vez diferente y fiel a las historias clásicas. Vemos a un Octopus enloquecido y rabioso, pero nos explican que se debe a su caída tras la muerte de su amada May, a un Harry Osborn que termina empalado otra vez, y un Norman Osborn que sigue moviendo los hilos, pero que lo debe hacer desde una posición más recogida y menos poderosa que en sus buenos años.
EN los 2000, al igual que en los ochenta se van a acoplar a la perfección la historia contada en la miniserie con la historia más recordada de los números de Strazcinsky y con la historia que cambió el Universo Marvel. Efectivamente hace su aparición la Civil War, y de nuevo el guionista demuestra que es un experto en recoger semillitas. Si ya desde el primer capítulo había dejado claro divergencias en cuanto a la guerra del Vietnam entre Tony Stark y Steve Rogers, pues ya hemos visto en varios capítulos a Peter tomar partido, enfrentándose a Stark en el apartado financiero si era necesario. Es bastante estimable la capacidad de síntesis que tienen para contextualizar todo el universo Marvel en apenas una frase. Con Un Peter Parker retirado de la vidas superheroica en favor de Ben Reilly nada mejor que utilizar la poderosa figura de Morlun para quitarse al clon de manera efectiva y devolver a Peter a su posición. Aunque no deja de ser algo anticlimático que nos nieguen el épico enfrentamiento entre Morlun y Peter, por más que el sacrificio que debe hacer la familia Parker está a la altura de la amenaza.
Como no puede pasar de otra manera el paso del tiempo se hace mella en los personajes. Y no es que Bagley sea un experto en hacer personajes mayores, más allá de cortes de pelo o de canas. Pero sí se nota mucho en como los personajes aparecen más cansados, más al límite. Peter no para de reconocerse como viejo, más lento, más fatigado. Que ya no está a la altura. Al fin y al cabo lo estos acompaños en seis décadas de su vida.
Finalmente el último número vuelve a ser una demostración ejemplar de lo bien construido que está este cómic. De nuevo recoge elementos anteriores de la miniserie, en este caso este Kravenom que había quedado colgado décadas anteriores, y homenajea elementos inherentes para esta época. La llegada de Miles Morales, que ha sido trascendental en la familia arácnida y que abre la oportunidad del legado en una historia con un Peter ya muy envejecido que funcionaría a la perfección. Pero el giro espectacular en que nos sacamos la historia más recordada de Dan Slott y vemos que en verdad Morales era el Superior Spiderman es un requiebro magnífico. Como último capítulo tenemos hueco para momentos de tocar la fibra como la última alianza con el traje negro, la emotiva despedida con Mj y la rúbrica en ese sueño del tío Ben, que al fin acaba bien.
Resumiendo para acabar, no voy a subir a los altares la historia de Toda una Vida como la mejor historia de Spiderman, porque no la considero como tal. Pero sí me parece que aprovecha una idea muy potable, la utiliza para acompañarnos por la senda vital de Peter Parker y aún así le da para lanzarnos elementos bastantes sugerente de este universo, homenajear algunos de sus momentos más recordados y darnos seis grapas con una evidente aroma a cómic clásico de los de toda la vida. Poco más le puedo pedir a un cómic arácnido hoy día.
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