domingo, diciembre 26

CLONE WARS

Que pedazo de serie.

Éstas son las primeras palabras que pronuncié cuando di carpetazo a las siete temporadas de Clone wars, y cubría así la cuenta pendiente más importante que quedaba con el Universo galáctico. Mucho y bien se había hablado de la serie de animación de Lucasfilm, pero he de reconocer que mi acercamiento hacia ella estaba cerca de la desidia. Bien por lo tibio que me dejaron en su día las precuelas, bien por el recuerdo tirando a bochornoso de la película que iniciaba esta serie, bien por el elevado número de capítulos que tenía por delante no parecía nunca una prioridad.

Incluso cuando llegó el momento en que las miradas de todos los fans galácticos tenían que virar hacia allí, yo seguía poniendo peros. Esto es evidente que es cuando el nombre de David Filoni gana enteros entre el fandom. Filoni se ha convertido para todo el mundo en el guarda de las esencias del universo de Star Wars, consiguiendo la ecuación perfecta entre ser respetuoso con la mitología conocida, poder ampliar el canon en la medida necesaria sin caer en contradicciones y expandir un universo que si de algo peca es de ser demasiado endogámico. Si no que le pregunten a las secuelas Disney. Pero Filoni en esto demuestra ser el mejor discípulo de George Lucas, al que hay que reconocer aunque parece que nos pese su implicación en toda la serie de Clone Wars. Porque algunos, y yo me incluyo, teníamos la mente de un Lucas dejado y ajado de la saga galáctica tras las precuelas, y que había perdido la ilusión y la implicación por ella, más allá del dinero que le daba, y vimos con buenos ojos su venta a Disney. Pero aquí se nos descubre que no es así. Que llevaba implicado activamente en este proyecto, que fueron varios años  dedicado a extender el universo Star Wars y crear conceptos y lugares nuevos. Una vez que Lucas sí se separó definitivamente de su creación y la pasó a la compañía del ratón toda la fe se depositaba en manos de una persona. No, no es J. J. Abrams ni Ryan Johnson. David Filoni está aquí para demostrar que el espíritu Star Wars estaba en buenas manos y nos trajo el Mandaloriano, serie que nos sedujo desde el principio y se llevó todos los elogios habidos y por haber. Así que valía la pena mostrar atención en su creador y ver su obra anterior, para darnos cuenta a día de hoy que aquello que nos ha maravillado en la serie de acción real ya estaba años atrás en su serie de animación, ampliado y potenciado.

Aún así, aunque ya pululaban cerca de mí elogiosas y entusiastas opiniones yo seguía sin lanzarme al 100% en esta serie. Muchas veces he contado la anécdota: Hasta tres veces me puse el primer capítulo de la serie y tres veces lo abandone. No era capaz de encontrar el punto de interés en una serie que me quería vender la lucha entre unos robots genéricos separatistas y unos soldados genéricos fieles a la alianza. Ufff. Cuan equivocado estaba.

Porque la serie va a partir de dos hándicaps importantes, que se llaman Episodio II y Episodio III Para empezar,  lo mal explicada que estaban las Guerras Clon en las precuelas. Las Guerras clon aparecen de soslayo en un diálogo de la Trilogía clásica y a partir de ahí se empezó a especular como fueron y en qué circunstancias se dieron para que la República derivase en Imperio Galáctico. Lucas lo abordó en las precuelas, y como en  (casi) todo lo que contó allí naufragó. Entre tener que contar el origen de Anakin Skywalker, el ascenso de Palpatine, la historia de amor con Amidala, la caída al lado oscuro y la purga contra los Jedi, el asunto de las guerras clon pues pasa por ser algo tangencial. Sí, está la subtrama del Ataque de los Clones donde nos muestran cómo se creó el universo Clon, pero los movimientos militares o geopolíticos de la guerra parecen apenas abocetados y sobre todo mal definidos. Nos ponemos de parte de la República porque nos dicen que son los buenos y porque los jedis están allí, pero no tenemos idea de a qué se debe la guerra, que partes están implicadas y qué busca cada una de ellas. Todo tejido por un plan en la sombra de Palpatine que apenas enseña una parte de toda la telaraña cosida.

Otro hándicap que le deja las dos películas a la serie son sus personajes. Reconozcamos que los personajes de las precuelas no es que sean los mejor tratados de la saga. Salvaremos a Obiwan por su deje irónico, pero todos en su día le pillamos ojeriza al Anakin de Hayden Cristensen, y Amidala nos daba más o menos igual, por no sacar a colación a otros como Jar Jar Binks. Aquí se tienen que poner el traje de faena y trabajarse mucho las personalidades y el carisma de los protagonistas para esta serie. Y a fe que hacen un trabajo encomiable. Porque en poco tiempo conseguirán ni más ni menos que los personajes que recordemos en nuestra memoria sean los de la serie de animación en lugar que los de carne y hueso. Muy meritorito. Escribir a este Anakin Skywalker no es tarea fácil, pues tiene ese aire arrogante que debe tener, pero sin caer mal ni ser forzado, lo reconduce para mostrarse intrépido, impetuoso y de vez en cuando con ataques de ira que dan miedo. Obiwan es una continuación del Obiwan de ataque de los clones, aunque con una serenidad más latente, y lo que es más importantes tenemos más tiempo con los dos jedis juntos afianzando y mostrando su amistad sincera, pues en las películas a la postre casi no pasaban tiempo juntos. Y su relación funciona tremendamente bien, con un Obiwan que tiene más de relación fraternal y de igual a igual que de mentor, pero que le aporta serenidad y control al futuro Darth vader.

Lo mismo o incluso mejor se puede hablar de su trato con los villanos. EL poco tiempo que tenían en pantalla durante las películas hacía que éstos careciesen bastante de personalidad. El más importante, Darth Sidious si aparecía poderoso cuando debía pero como comentaba anteriormente conocemos más las consecuencias de su plan que el plan en sí. Aquí es al contrario. Se nos dibuja un escenario en que el Sith tiene el control absoluto de todo lo que está pasando y juega y utiliza a unos y a otros para su beneficio. Y tanto su alter ego Palpatine sabe aparecer ladino cuando debe,  como Darth Sidious tiene quizás el momento más poderoso y tremendo que ha tenido nunca en pantalla. No solo del gran villano vive la serie, porque sus subalternos también ganan profundidad: el conde Dooku aparece aquí como un villano con enorme entereza, con un deje de aristocracia atrás. Con Grieovus tengo más problemas, porque cada vez que se enfrenta a los protagonistas pero si hablamos de dotar de personalidad a personajes debemos de parar forzosamente en la reaparición de Darth Maul. Que debería ser controvertida, pero que han creado un personaje tan bueno que nadie le pone un solo pero. Y si de Darth Maul nos reíamos que apenas tenía una línea de diálogo en su carrera, Filoni utiliza esa tábula rasa para crear un personaje astuto, taimado, controlador, mezquino, vengativo y poderoso. Llega un momento en que cada capítulo en que sale Maul sube exponencialmente el nivel.

Ya de por sí utilizar bien a los personajes que ya conocimos es un éxito necesario para que te funcione la serie, pero Filoni y Lucas lanzan dos apuestas arriesgadas sobre la mesa. La primera y muy difícil: Ashoka Tano. El personaje creado por Filoni que será la Padawan de Anakin Skywalker va a ser parte principal del reparto. Y es jugársela mucho, porque Ashoka tano no puede entrar con peor pie en la película piloto de la serie, apareciendo como una niña con discurso infantiloide, con fracesitas  bochornosas y siendo bastante cargante en todos sus minutos. Y el comienzo de la serie no se aleja demasiado de esta versión. Afortunadamente Filloni va a tener toda una serie entera para hacer evolucionar al personaje, y terminar siendo uno de los más queridos de la serie. Es mágico como el personaje va ganando en madurez, en responsabilidad y en importancia sin dejar de tener ese punto juvenil (que no ya infantil) y termina siendo la mar de encantadora. Que a día de hoy para el fandom sea una jedi tan o más querida como el elenco clásico habla totalmente del triunfo total de Filoni con el personaje.

El otro éxito lo considero especialmente importante para el devenir de la serie. Se trata de darle voz a los clones. Recuerden si quieren mis primeras objeciones a la misma: ¿Cómo iba yo a interesarme por un ejército de soldados intercambiables? Pues solo podía interesarme con el espectacular trabajo de caracterización que se hace con ellos. Ya lo avisaba Yoda en ese mismo piloto que me costaba Dios y ayuda. Seres individuales sois para la Fuerza. Y así van a ser tratado. Se va a poner mucho énfasis y trabajo en que conectemos y empaticemos con el núcleo duro de la 501, hasta el punto arriesgado de dedicarles capítulos y tramas enteras en las primeras temporadas que podían ir en contra del interés de la serie. Parece que desde el principio se estaba gestando una serie en que los clones debían ser importantes y a fe que lo consiguieron.  Digo desde ya que el Capitán Rex se va a convetir en el mejor personaje de la serie. Así que cuenten ustedes lo que significa: una serie de Star Wars que cuenta con todo el elenco clásico y que terminas disfrutando igual o incluso más cuando éstos están ausentes y disfrutas igual con los clones, con Ashoka, con capítulos dedicados a villanos como Assaj Ventress o Darth Maul.

Esta diversificación de la serie es otro de sus éxitos. Si algo tiene Star Wars es que es multireferencial, y Filoni lo entiende perfectamente. Todos los capítulos son aventureros, claro, pero se pueden circunscribir en diferentes géneros: Western, Terror, detectivesco,  Bélico (obvio) gangster. Aunque en principio parecía que la serie podía pecar de capítulos procedimentales en su primera temporada la serie evoluciona para tocar distintos temas:

-Aventureros. Evidentemente es el núcleo de la serie. Paladines Jedis que llegan a planetas y luchan contra elementos de la facción separatista. Venía a ser el modus operandi de la primera temporada y se quedaba un poco limitado, aunque siempre aportaba ideas interesantes de los mundos que contemplaban.

-Bélicos. Espectaculares en grado máximo. Con el tiempo se convierten en los más queridos por mí, por el apego que terminamos teniendo a los clones. Y la perfección técnica evoluciona de manera que nos termina trayendo escenas de guerra absolutamente espectaculares y conflictos morales que aportan una profundidad inusitada

-Capítulos de la fuerza. Imprescindibles. Quizás hay menos de los que podíamos esperar, pero cada saga que está centrada en la Fuerza es una saga importante, te guste más o menos. Puede pecar en algunos de ser sobreexplicativa, pero la manera en que Filoni expande el background de la Fuerza siendo siempre fiel tanto a la continuidad como al espíritu inicial de la Fuerza es para quitarse el sombrero.

-Bajos fondos. Hablando de sombreros… Otro de los puntos made in Star Wars es el Universo de frontera, y aquí en Clone Wars se lucen. Lo bueno que tiene Clone Wars es que no se limita a contar historias de alta altura (algo que pasaba en las precuelas) si no que bajan también al fango, y el tipo de historias de contrabandistas, justicieros y forajidos siempre han tendido cabida y gran estima en esta galaxia muy muy lejana. Y los capítulos de bajos fondos son casi siempre un subidón, sobre todo porque consigue crear personajes supercarismáticos de la nada. Obligado me veo a hablar de mi admirado Cat Bane como uno de los mejores personajes de la serie, y cada enfrentamiento con los jedi y, en inferioridad, que se sale con la suya son para celebrarlos. Sumemos otros personajes como el pirata Hondo, contrabandistas que pululan por la serie y si ya hablamos cuando Ventress y sobre todo DArth Maul se unen a estas tramas, que se convierten todas en imprescindibles.

-Política. Suelen ser los menos valorados, y lo entiendo pues por general tienen de protagonista a Amidala, que no deja de ser un personaje poco desarrollado en la serie. Yo por mi parte los disfruto muchísimo porque me gusta mucho cómo se dibuja la situación geopolítica de la galaxia. Es bueno profundizar en las razones de los separatistas, en la corrupción latente que existe en el senado, en las dudas de países neutrales en acoplarse al grupo de los “buenos”, o la idiosincrasia política de cada planeta con lo que hay que lidiar… Y ayuda a entender como el plan de Palpatine se extiende y éste mueve los hilos tras la tramoya.

-Cómicos. Éstos son difíciles de defender hasta para mí, pero sí lo voy a hacer. Parece que es un peaje que tienes que pagar para el público infantil, y muchos optarían por saltárselo. Yo reconozco que en todos he extraído algún apunte, algún detalle que vale la pena. Aunque no soportemos la torpeza de Jar Jar, sus capítulos como embajador dejan algún detalle político aprovechable. Los capítulos con los droides son más infantiles aún, y en especial hay una saga a la que luego me referiré que no hay por dónde cogerla.

Por supuesto lo más importante es que éstos no son compartimentos estancos y lo mejor es cuando en los mismos capítulos se tocan diversos aspectos. Capítulos bélicos donde la diplomacia tiene fuerza, capítulos infantiles que tocan con acierto la mitología de la fuerza, capítulos de bajos fondos donde el plan final va relacionado con los Jedi. En ese aspecto todas las tramas de Mandalore brillan con luz propia por traer en conjunto todo lo bueno de clone wars, multiplicado y potenciado.

Todos los parabienes que estamos contando de la serie deben verse refrendados por un nivel técnico que esté a la altura. Y por supuesto será así, pero es cierto que igual que en el resto de apartados la serie evoluciona una barbaridad desde sus primeras temporadas a las últimas. Ya de por sí la apuesta por el diseño de producción de esta serie es un poco peculiar. SE opta por una animación muy angulada, muy rectilínea que en cierta manera te echa un poco para atrás. Partiendo del perjuicio que supone animar a personajes que hemos visto en imagen real el traslado a la animación pasa por ser demasiado abrupto, y cuesta hacernos en un principio a los rasgos casi caricaturescos de los personajes. Una vez pasado ese umbral, solo queda disfrutar. Personajes que deberíamos tener asociados a sus actores pasan a ser su imagen animada su referente, y otros como Dooku, Palpatine o Maul alcanzan aquí su versión definitiva. Y no contento con conquistarnos con el peculiar diseño de la serie, la misma evoluciona en el plano técnico a pasos agigantados. Ya al final de la primera temporada hay un salto cualitativo en cuanto a escenas de acción y sobre todo batallas aéreas. Pero no contento con eso el paso que se da en cuanto a la coreografía de los combates de espadas  es definitivo. No soy exagerado si digo que en esta serie vamos a disfrutar con algunos de los mejores combates de sables de la saga, un cuidado por cada movimiento, cada  estilo de lucha y puesta en escena que dota de espectacularidad máxima los mismos.

Pasamos ya a diseccionar la serie paso por paso, y ya advierto que en la primera temporada toca pagar un ligero peaje hasta hacerte con ella. En un principio la serie peca de ser demasiado procedimental, con capítulos autoconclusivos en que los jedis llegaban  un planeta y pugnan por él con lo separatista de por medio, hasta conseguir el éxito. Encima la intención de querer que nos encariñemos con la (por entonces)  insoportable Ashoka y el papelón que se le otorgaba entonces al general Grievous que básicamente no hacia otra cosa que quedar como el perdedor más grande de la galaxia, amenazando mucho pero siempre teniendo que salir con el rabo entre las piernas… pues no auguraba que la serie sacase nada de provecho. Se veía algún brote verde, como el capítulos de los soldados clon novatos, pero poco más. EN este caso la mejora técnica se avanzó a la esperada mejora narrativa, y para el final de esta temporada se da un salto cualitativo en cuanto a escenas de acción y batallas navales que ayuda que la serie entre al fin por el ojo. Junto a ello, un final de temporada con ideas más potentes (guerra vírica, bombardeo de civiles) y una final season donde se nos presenta al supercarismático Cat Bane ya nos enfila hacia el despegue total de la serie.

Ëste será definitivo en la segunda temporada. Aquí ya está todo el núcleo de lo que es Clone Wars: la capacidad de crear personajes que te lleguen enseguida, de nuevo con Cat Bane, cuya saga es espectacular, y consigue poner en jaque en todo momentos a héroes muchos más poderosos que él mismo.  Pero es que en breve nos van a presentar a la padawan Barris, al pirata Hondo Honaka y hasta a un joven cazarrecompensas llamado Bobba Fett. Recuperar aspectos de la mitología ya creada y expandir y potenciar: la Batalla de geonosis consigue ser eminentemente espectacular en su arranque (un desembarco que vale la pena verlo en pantalla grande) pero a la vez dar un giro terrorífico y enseñando más de esos geonosianos que apenas eran carne de cañón en el Ataque de los clones. Y crear su propia mitología, y en esto nada mejor que se sacan del pañuelo todo Mandalore, lo que es un lujo en todos los sentidos: por su posición dentro del mapa galáctico, en la que están en contra de los separatistas, pero se niegan a recibir ayuda del Senado para no vivir una ocupación. Un diseño alucinante de Mandalore que brilla con luz propia con esos apuntes cubistas y de art deco que quitan el sentido. Y se crean personajes, perdón personajazos singulares. Esta Satine es maravillosa, fiel a su pueblo, pacifista hasta la médula y con una relación con Obiwan que es para disfrutarla desde el principio. Ya le gustaría a Amidala y Anakin tener la mitad de la química que la duquesa y el Jedi (de hecho, está tan bien escrito que era innecesario verbalizar que entre ellos pudo haber algo más, antes que Kenobi eligiese el camino de la fuerza) Pero es que además de esto la serie apuesta definitivamente por la diversificación, y tenemos capítulos detectivos con Amidala  y el senado de protagonistas, capítulos donde se le da todo el protagonismo a una Ashoka deseosa de conquistar nuestro corazoncito o esa pequeña joya que es el desertor, donde ya tenemos al capitán Rex  como elemento importante de la serie para demostrarnos que los clones van a ser algo más que meros peones

La tercera temporada va a ser consagratoria a todos los niveles. Basta refrendar como éxito la estrategia de Filoni de empaparnos de soldados clones solo con la saga inicial, donde nos cuenta como fue la formación del escuadrón de Rex en la academia y nos engancha una historia en que no aparece apenas ninguno de los protagonistas. Nuestra afinidad hacia Rex, Cincos, Cody Jesse  o Echo es total. Y a partir de esta tercera temporada empiezan a eclosionar todas las semillitas que ha ido plantando Filoni durante toda la serie. Volvemos a lugares comunes, a personajes ya conocidos que nos ocupan y nos preocupan lo suficiente. Pero no por eso suena a repetido, si no que tiene mil vertientes que explotar. Volvemos a Mandalore y vemos como la corrupción está haciendo mella en el gobierno de Satine. O recuperamos a Cat Bane para verle poner en jaque a todo el consejo jedi, en pos de rescatar al Hutt Ziro, seguramente el personaje más detestable creado por Filoni.

Además de su política de recoger lo sembrado a partir de la tercera temporada se hace evidente que la construcción de las temporadas de Clone Wars está pensada en picos y valles para acabar en un fuerte in crescendo. Así que es normal que después del inicio de la temporada haya algunos capítulos que podían ser algo más irrelevantes (que yo admito que nunca lo son. Por ejemplo en esta tercera temporada un capítulos donde una antigua amiga  de Amidala es separatista y se nos da su punto de vista) Y a partir del undécimo o duodécimo capítulo se pone las pilas hasta el final. Aquí es evidente desde el momento que empieza la saga de Assaj Ventres. La sith creada en la serie de Tartakovsky tiene una presencia brutal y se erigia como una rival a la altura. Pero la verdad es que los capítulos pasaban y apenas se le daba más importancia que estar a la sombra de Grievous (y si éste ya era un perdedor…)  Llega la saga de las Hermanas de la noche y es espectacular. Filoni y Lucas se sacan toda una mitología de la manga que debería desentonar con el espíritu galáctico, pero al contrario,  se acopla de lujo. Magia oscura, brujería como otra manera de transmitir la fuerza y una historia de odio y venganza entre los villanos, que no solo nos expande a Ventress, nos enseña de donde viene, el odio que puede tener con Dooku, y nos crea un nuevo y poderosísimo villano a la altura como es Savage Opress.

No tiene pensado quitar el pie del acelerador y a continuación viene la controvertida saga de Mortis. Filoni le va a dar un vuelco de nuevo al tema de la Fuerza, aunque puede que aquí se le va la mano, con esos seres demiurgos poderosos en la fuerza que representan el equilibrio: Una hija la luz, uno la oscuridad, y su padre que mantiene la neutralidad entre ellos. Reconozco que la saga te atrapa, visualmente es muy atractiva y aporta elementos relevadores, pero para mí no encaja exactamente con la mitología de la fuerza tal como yo la contemplo (que se le aparezca su futuro a Anakin lo considero directamente un anatema) El mismo Filoni tiene que poner la marcha atrás y dejarlo todo como una ensoñación para que el tema no se le vaya de las manos.

Volviendo para el final de temporada a temas más prosaicos, una buena saga es la de la Ciudadela, muy deudora de películas de la II guerra Mundial como el desafío de las Águilas destaca la incorporación por primera vez del personaje de Tarkin, aquí todavía Teniente, y su peculiar visión y animadversión  sobre como dirimen los asuntos bélicos los jedis. El final de temporada, con un mundo donde juegan a los cazadores, y usan el manido comodín de Chewbacca está un poco más bajo que el resto de temporada que ha sido de diez.

Justo es decir que la cuarta temporada empieza un poco renqueante. Ya consolidado el formato de sagas empieza con una saga en el mundo de Mon Cala que es un poco olvidable. Entre el poco interés de los personajes que nos presentan y que el mundo submarino tampoco es especialmente agradecido para ser espectacular pues la verdad es que son capítulos que pasan sin pena ni gloria y ni siquiera van a ser recuperados más tardes como si pasan con otros. Además sumamos peajes infantiles con Jar Jar y R2 y C3pO emulando a los viajes de Gulliver y parece que la serie está cerca del traspiés.

Entonces llega Umbara.

Ya ven ustedes que me cuesta hablar mal de casi ninguna saga de Clone Wars, pues llegado a un punto todas son potables y algunas realmente tremendas. Si me tuviese que quedar con una solo sería la saga de Umbara. Porque es un espectáculo visual de primer orden. Se ve en el primer capítulo donde hay una batalla alucinante en un mundo oscuro y con luces fluorescentes que luce en pantalla una barbaridad, porque es la prueba que Star Wars es multigenérica y aquí sacan una saga de cine bélico 100% y funciona a la perfección. Porque es la consolidación de la idea troncal de Clone Wars: los clones son los protagonistas. Y aquí se erige, si no lo era ya el Capitán Rex como el mejor personaje de la función. Firme, leal a los altos cargos, pero siempre cuidando a los suyos y buscando la mejor opción. Y porque la saga tiene conflictos importantes desarrollándose, con ese general Krell tratando a los clones como si fuesen muñecos en su tablero a los que no importa sacrificar en favor de una victoria, caiga quien caiga, y a Rex entre la espada y la pared de seguir las órdenes de su general, o llamar a la insurgencia a sus hombres. Y sí, reconozco que a mí se me cae un poco la saga cuando descubrimos que Krell era un quintacolumnista de Doku y todo lo que hacía era traicionar a los suyos desde dentro. Pero eso no resta que nos han dado unos capítulos con unos conflictos morales y una profundidad en el drama de la guerra que parece mentira que lo estemos sacando en una serie infantil de animación.  Una obra maestra, vamos.

Después de esta pedazo de saga no era fácil estar a la altura, y vienen otras que son de nivel notable pero que no llaman la atención tanto como debieran. La saga de los esclavistas, con Anakin  teniendo que lidiar con fantasmas de su pasado y enseñando retazos de su lado oscuro y Obiwan viéndose sometido, y los capítulos del Obiwan contrabandista, que es otra saga de cuatro números que lo tiene todo para ser molona, con Obiwan infiltrado en un grupo de cazarrecompensas, teniendo que ir codo con codo con Cat Bane y con pruebas de todo tipo, personajes chulos y acción desmedida. Pero no te puedes quitar de la cabeza la peli de Cara a Cara de John Woo, lo que es un poco freno.

Por supuesto para el final de esta temporada nos esperaba otro in crescendo notable. Para empezar la vendetta de Doku contra las hermanas de la noche, con un Grievous que, cinco años después, consigue salir airoso de una misión. Cargarse a las hermanas de la noche a mí me parece un desperdicio enorme, porque podían haber dado mucho juego, pero sirve para seguir desarrollando al personaje de Assaj Ventress, ya alejadas de sus inicios Sith y entrada en los bajos fondos para buscarse la vida. Y no contento con esto la gran sorpresa vendrá en los capítulos finales. Cuando el personaje de Savage Opress concluya la búsqueda de su hermano perdido que ya nos anticiparon en su día, y que no es otro que el mismíisimo y cosido por la mitad Darth Maul. Lástima que cuando llegamos aquí algunos ya habíamos visto su aparición en Solo y ya lo sabíamos redivivo, pero el impacto de vivirlo in situ tuvo que ser algo brutal. Y ojo, antes de desarrollar al personaje, seguro que corrieron ríos de tinta por tratarlo como una resurrección anatema.  

Porque ¿qué vamos a decir de Darth Maul? Pues que seguro que es arriesgado traerse a un personaje que es una imagen icónica de Star Wars… y poco más. Porque el recuerdo que tenemos todo de Darth Maul en la amenaza fantasma está asociado al Duel of the Fates, pero hasta ahí no era otra cosa más que un esbirro de Darth  Sidious, sin personalidad ninguna y que apenas esbozaba tres frases. Entonces parece que aportar, va a aportar lo mismo que su hermanos Savage en la serie. Un rival físico poderoso y ya está. Pues señores, todo lo contrario. Aquí Filoni sí que hace una exhibición y partiendo de la tábula rasa que era el personaje se marca uno de los más interesantes de toda la serie. Porque a pesar de su primera aparición totalmente ida que podría presagiar algo malo, enseguida se nos dibuja un personaje taimado, astuto, sibilino y que va varios cuerpos por delante de los demás. Sus movimientos estratégicos, bien sea con alianzas o con ataques preventivos van encaminados a un plan más sofisticado por detrás. Y todos sus planeas buscan dos objetivos: primero, Vengarse de Obiwan Kenobi, y no deja de tenderles cebos para atraer al jedi, aunque le salgan rana como en el primer capítulo de la quinta temporada. Y segundo,  fastidiar todo el plan de Darth Sidious. Maul es el único que sabe y llega a vislumbrar parte de la telaraña tejida por Sidious en la Galaxia y se encarga de ser una mosca cojonera en cuanto puede… hasta que es una molestia demasiado importante, como veremos más adelante.

Ya se ha instaurado definitivamente en la serie el formato de saga. Apenas existen ya capítulos autoconclusivos, y todas las historias parecen tener que contar por decreto  con cuatro capítulos, lo que termina siendo algo contraproducente. Lo vemos en esta quinta temporada. La historia de Onderon donde nos presentan a los Guerrera tiene apuntes interesantes para trazar la estrecha línea entre libertadores y terroristas, pero es verdad que en cuatro capítulos se hace largo y repetitivo. Pero es que después vamos a enlazar la siguiente saga con unos niños jedi que le pasa lo mismo. El capítulo donde ellos tienen que superar sus miedos para conseguir el cristal de sus espadas laser me parece acertadísimo y un aporte a la mitología jedi, pero de ahí tenemos que seguir a los personajes tres capítulos más en una historia de piratas y rescates que es totalmente prescindible. Y en este punto, encima nos encontramos seguidamente con la saga más ridícula de la serie, protagonizada por un grupo de droides comandando por un general que parece salido de una película Disney de las malas. Un despropósito que podría resultar asumible en un capítulo, pero directamente insoportable en una saga de cuatro.

Lo que Filoni sí parece haber aprendido como trauma es: cuando la cosa decae vuelve a Mandalore. O cuando la cosa decae trae a Maul. ¿Pues qué mejor que las dos cosas juntas? Empieza aquí la saga que va a coronar a Maul como uno de los mejores personajes de la serie. Con un plan a gran escala y un ritmo trepidante, tenemos a Maul haciéndose poderoso en los bajos fondos galácticos, pactando con la guardia de la noche, poniendo al gobierno de Satine contra las cuerdas y arrebatándole el poder, primero para el clan Vizla y después, sable negro mediante, para él mismo. Y lo que es la pauta del personaje: todo este plan tan amplio y tan desarrollado tiene como propósito únicamente su venganza contra ObiWan. El capítulo de los Sinley brilla con luz propia y puja por el título de mejor capítulo de la serie, cuando descubrimos los verdaderos planes de Maul, como los intentos de Satine de escapar solo era un cebo  para atrapar a Kenobi y azotarle con el mayor dolor del mundo, la muerte de Satine delante suyo. ¡Cómo llegó a doler ese momento! Y que el propio Obiwan no se dejase llevar por el odio  en ese momento es la mejor descripción de Jedi que nos llevamos. Así que en apenas diez minutos  ha subido a Maul a los altares como el villano más deleznable de la serie… hasta que llega Darth Sidious que respira malevolencia por los cuatro costados. Es de no creerse el poder que exhala Sidious contra los guardias mandalorianos, pero la pelea en combate de sable contra Maul y Savage es  IMPRESIONANTE. Directamente la mejor de la serie y midiendo perfectamente las fuerzas. Porque Savage y Maul ya se habían visto como enormes luchadores y aq           uí no hacen otra cosa que barrer el suelo frente a Darth Sidious. La manera en que Maul, recién ascendido a villano más infame de la serie, acaba el capítulo con su hermano muerto y él subyugado totalmente, pidiendo clemencia a su antiguo maestro (sin conseguirla) pone a Darth Sidious al nivel estratosférico que merece.

Para acabar la temporada una saga centrada en Ashoka Tano, la que yo le llamo la saga Hitchcock por el título de los capítulos y por la trama del falso culpable. Es una buena saga para el final de temporada, aunque sí es verdad que el verdadero culpable se ve venir de lejos. Pero lo importante sobre todo es la decisión final de Ahsoka de dejar la orden jedi, al sentirse traicionada por ellos. Un golpe duro para Anakin sin duda, y necesario para la visión a largo plazo de la serie.

Me refiero claro a que cuanto más nos acercamos al final de la serie, más tenemos que tener en cuenta el status quo de episodio III. Así que es imprescindible alejar a la padawan de la primera línea para explicar el porqué de su ausencia en la Venganza de los Sith. Y sobre todo hay que ir preparando a la audiencia para la Orden 66. Como en las películas  los clones no tenían ningún tipo de desarrollo entendías la orden 66 como algo establecido desde siempre. Cuando Cody recibe la orden y dispara a Obiwan en la película entiendes que éste ha sido siempre su plan, y que estaba fingiendo servir a los jedi porque siempre habían trabajado para sidious. Una vez visto Clone Wars no es sólo que sabes que esto no es así, si no que tienes una conexión emocional con los Clones que sabes imposible la traición subsiguiente. Por eso en la sexta temporada se tienen que sacar de la manga el chip biológico. Todos los clones llevan un chip incorporado que hará que cuando se active esta orden no puedan desobedecerla y ejecuten cuantos Jedis encuentren. No es la idea más sutil del mundo, pero a estas alturas era el único paso que no hubiese quedado demasiado abrupto. Y que además nos regalan una saga trepidante con Cincos como protagonista y con un final fatalista bastante potable.

Por eso cuanto más nos acercamos al episodio III en peor posición está quedando el Consejo Jedi. Ya en la decisión de Ashoka se describió un consejo petulante y  equivocado. Pero ahora le están explotando elementos en la cara y siguen sin darse cuenta. El asunto del Chip biológico se queda archivado y en los siguientes números  van a quedarse mirando mientras Palpatine también se hace con el control financiero de la Galaxia o se descubra que en la creación del ejército está ni más ni menos que Doku. Yoda, Mace Windu y el resto se ven abocados en una huida hacia adelante. Saben que hay algo que no controlan pero no pueden parar la guerra en la que están inmersos.

Pues justito a las puertas de enlazar con Episodio III…. Estamos a punto de no hacerlo. En una operación controvertida llegó Disney, con los derechos de Star Wars recién adquiridos, y se pulió la serie de Clone Wars, que a fin de cuentas estaba saliendo en una serie de la competencia. Así que Filoni se encuentra de golpe que le cancelan la serie sin llegar a su final satisfactorio. Si le da tiempo a acabar la saga de Yoda, que es muy recomendable y una de las sagas sobre la fuerza más recomendables. Filoni te lo explica todo. Desde los fantasmas de la fuerza, a como se pasa la fuerza de generación en generación, a los elementos del lado oscuro, incluso el papel de los midiclodianos en ellos… Con Yoda como protagonista, con la aparición de Dagiobah, de QUin Gon jinnn y un combate medio onírico contra Sidious. Pero si es verdad que siendo una saga muy interesante en el apartado temático  queda un poco coja como final de serie, que a la postre es lo que parece que se va a quedar.

Asi que la serie se daba por muerta durante años, hasta que el fandom por un lado y Filoni entre líneas presionaron lo suficiente para obligar a Disney a retomar la serie. Así que tras cuatro años y con Rebels como la serie sucesora en Disney, los mismos que la habían matado sacaban pecho por resucitar Clone Wars y darle a Filoni trece capítulos para rematar su serie como habría querido. En fin.

Es por esto que la serie pilla con el paso cambiado en esta séptima temporada a más de uno. Porque sabiendo que te dan la oportunidad de cerrar todas las tramas y personajes que habías utilizado, no deja de ser raro que el bueno de Filoni opte por situaciones diferentes. En su primer arco presentando nuevos personajes. Esa remesa mala que yo creo que se aprovechó ya pensando en el futuro spinoff que nos ha terminado llegando, aunque es un concepto con el que yo tengo problemas (prefiero la audacia de los clones normales que los superpoderes de estos chulitos de barrio), y aún peor, recuperando a Ashoka Tano sí, pero en una saga sin pies ni cabeza, donde acompaña a dos hermanas que se quieren meter a contrabandistas, y que al final es una aportación pobre, sobre todo si contamos que estás desperdiciando los pocos capítulos que te habían otorgado. Pero tranquilos que Filoni tenía un plan.

Estaba claro que tenía muy claro como quería acabar Clone Wars. Y los cuatro últimos capítulos de la serie así nos lo demuestran. Uno se hacía cábalas en su cabeza pensando en cómo enlazarían clone Wars con Episodio III. Yo había imaginado un escenario parecido al final de Rogue One, en el que el final de Clone Wars enlazase directamente con el principio de Episodio III. Que se avisase a los Jedi del secuestro del canciller y partiesen a rescatarlo. Pero sí tenía un problema, que no veríamos en la serie de animación el culmen de la orden 66, que a la postre, si estamos siguiendo tan seguidamente a los clones era un momento vital. Así que la opción de Filoni es hacer una especie de cara b de Episodio III. Toda esta saga es simultánea a la película de Lucas, y nos están llegando ecos de lo que está pasando entre bambalinas. Tienes que pagar el peaje de perder en el momento final a personajes tan importantes como Obiwan y Luke o vivir el final de Doku en off, cuando ha sido un personaje más importante en la serie que en las películas, pero se paga con gusto dando  el protagonismo total a los personajes de la serie. A aquéllos que nacieron y crecieron con ella: EL capitán Rex y Ashoka Tano.

Y justo es recordar el mantra apuntado hace unas páginas. Si tienes problemas vuelve a Mandalore. Si tienes problemas vuelve a Maul. Para esta última saga se vuelve a recuperar ambos conceptos y funcionan de manera brutal. A pesar de algún problema de continuidad (pues existe una serie de cómics entre la última aparición de Maul y ésta) volver a contar con el mejor villano de la función siempre es un lujo y esta vez no es para menos. Vuelve a salir a relucir ese personaje  taimado, inteligente y que se avanza a sus enemigos. En este caso su intención principal es destrozar los planes de Palpatine, pues él conoce la iporatancia de Anakin Skywalker en el plan de Darth Sidious y está dispuesto a acabar con él para truncar sus planes. Le sale rana cuando sea Ashoka Tano la encargada de lidiar con Maul, y en un combate espectacular, conseguir apresarlo.

Pero será la segunda parte de esta saga la que nos lleva al culmen. Mucho más ominosa que el resto de la serie, con unas letras en rojo, con una música mucho más tenebrosa, y un aire de fatalidad que acompaña los instantes previos a la orden 66. Esos momentos están también en la cumbre de la serie. Cuando tú como espectador sabes lo que está a punto de pasar en esa nave, pero los personajes aún no. El momento en que Rex, nuestro queridísimo Rex, recibe la Orden 66 y no puede hacer otra cosa que obedecerla e intentar matar a Ashoka directamente es de gallina de piel.

Y a partir de ahí, un espectacular escenario de acción, con Ashoka y afortunadamente también Rex contra todos. Está bien hilado con la saga de Cincos para devolver a Rex al redil, y es un disfrute por un lado contar con los mejores personajes de la serie, y por otro con su mejor villano. Maul se dedica a crear el caos y de qué manera. Hasta conseguir huir y hacer caer todo el destructor. Y las escenas intensas se multiplican: Rex diciendo que ellos no van a matar a ninguno de sus hombres, la huída de Maul y como AShoka lo retiene, y después lo tiene que dejar marchar para ayudar a Rex. La espectacular caída del crucero a tierra, y la impactante escena en que todos los soldados clones (customizados con los signos de Ashoka para la ocasión) han sido muertos y enterrados.  Los dos personajes más queridos de la serie consiguen sobrevivir, pero bajo ningún concepto es un final feliz. Las guerras Clon concluyen con la victoria del emperador, con su plan  funcionando y con la purga de todos los Jedi de la galaxia.

Por si esto no había sido suficientemente intenso llega un epílogo para recoger los pedazos de nuestro corazón y retorcerlo sin miramientos. Cuando una tropa imperial da paso ni más ni menos que a DArth Vader, pues allí descubren el sable Jedi al que Ashoka había renunciado. Pelos como escarpias, oiga. Y final de serie.

No puedo estar más contento que Disney rectificase a tiempo (si es que a tiempo son siete años..) y nos diese el final que esta serie merecía. La serie había sido todo un disfrute pero es verdad que había quedado como un coitus interruptus por su cancelación, y era  imprescindible tener el final trágico que la serie prometía.

Y ya como reflexión final sólo puedo darle las gracias a Filoni, a Lucas y a todos los que hayan estado a cargo de esta maravillosa serie. Porque hemos tenido que soportar muchos proyectos del universo Star Wars que sinceramente no han estado a la altura. Bien porque Lucas había perdido el punto como director, bien porque los otros que vinieron hicieron buenos a los que ya estaban. Pero Clone Wars sí. Clone Wars contiene todo el espíritu Star Wars, es respetuoso con el pasado de la franquicia, se amolda a la mitología de la misma, pero no tiene miedo de expandir, de abrir nuevas puertas y de mirar hacia el futuro en Star Wars. Crear nuevos personajes que a día de hoy forman tan parte del fandom como los personajes clásicos y un entretenimiento de primera calidad, tanto técnica como narrativa, para todas las generaciones. Lo que viene a ser puro Star Wars. Y desde luego esto es la mejor virtud que podemos alabar de Clone Wars.


domingo, noviembre 28

ETERNALS

La fase cuatro de Marvel está siendo complicada de arrancar. Tras tocar techo con Infinity War y Endgame es difícil llevar la lógica destensión que viene ahora. Como no podía ser de otra manera los proyectos siguientes no buscan y por tanto no consiguen ese tremendo impacto. Se trata de películas menores dentro del organigrama del MCU, que pueden abrir otras posibilidades como Sangchi o Viuda Negra. Pero parece que el fandom se encuentra inevitablemente huérfano tras la despedida (por ahora) de los Vengadores. E imagino que muchos se han pensado que la película potente de esta cuarta fase, Eternals, venía para llenar ese vacío y traernos otro grupo superheróico que supliese a los Héroes más poderosos de la tierra. Craso error. 
  Los Eternos no están aquí para ser un buque insignia de Marvel. De hecho es que nunca lo han sido dentro de la compañía. Los Eternos fueron la gran creación de Jack Kirby en su segunda venida. Ya saben: tras la espantada a DC por no aguantar más tiempo los ninguneos de Stan Lee y la creación del Cuarto Mundo, al tiempo El Rey volvió al redil y dejó su impronta en Capitan América, en Pantera Negra y puso los cimientos a una nueva mitología creada de cero. Los Eternos no puede ser una historia más Kirby. Ancestrales extraterrestres divinos jugando a ser Dios (porque pueden) con la humanidad desde tiempos remotos. De la nada Kirby se ha creado un poderoso universo propio, con infinitas posibilidades. Quizás la menor de ellas era incluirlos en el Universo Marvel. Los eternos como mitología propia tenían un potencial infinito, pero como parte del engranaje del Universo Marvel su singularidad se ve mitigada entre tanto superhéroe y tanto ser cósmico. Por eso nunca han tenido un papel preponderante dentro de Marvel. Tras Kirby se ha tratado más como un grupo residual. Algun personaje acabó en los Vengadores y la colección con Gaiman y Romita hizo algo de ruido en su día, pero en general se ha tratado de un grupo con poco impacto en la historia de Marvel, más allá de los Celestiales, que tampoco han sabido ser tratados como debieran por muchos autores. 
  Esto es importante, porque los Eternos no vienen a ser el buque insignia de Marvel, porque nunca lo han sido. Que lo mismo se puede decir en su día de los Guardianes de la Galaxia y aquéllos fueron un pelotazo enorme. Pero las intenciones de las películas de James Gunn no tienen nada que ver con ésta. Es más, las diría totalmente opuestas: Si Marvel convirtió a Peter Quill y compañía en un grupo molón, chulo y con mucha guasa, en Eternos, de la mano de Chloe Zhao, tienen la película más dramática y sosegada de Marvel. 
  Porque esto es lo primero que quiero recalcar de Eternals: es una película con personalidad propia. Cuantas veces habremos hablado aquí de lo plano que resultan las películas Marvel. Que los directores de las mismas pueden ser perfectamente intercambiables y nadie lo notaría porque todo está contado de una manera similar. La plantilla Marvel que no solo incide en los guiones si no que todas las películas parecen tener los mismos patrones. Por eso destaco el trabajo de Zhao. No sé si haber conseguido un Óscar este mismo año ha tenido importancia en dejarla trabajar, pero es justo reconocerle que su película es diferente. Se narra a un ritmo pausado, lento si es necesario, se utiliza una fotografía muy oscura (en ocasiones incluso demasiado) y la paleta de colores es limitada, e incluso las escenas de acción tienen un tratamiento diferente. Hasta temas tabús como el factor inclusivo, personajes lgtbi, escenas de sexo o chistes con personajes de DC pululan por esta película sin que supongan un problema (no al menos a la gente normal, claro. Puede que esto haya cogido con el paso cambiado a más de uno, pero yo es algo que valoro enormemente. 
  Porque la manera que tiene Zhao de acercarse a la historia de los Eternos está relacionada por encima de todo con sus personajes. La película se puede describir como Grandilocuencia intimista. Toma palabreja. Pero si, me gusta la descripción porque está contando una historia enorme como pocas. Retratar la cosmogonía Kirby es una labor no para todo el mundo. Y aquí puedes criticar quizás que la película es sobreexpositiva. Lo es, pero como no serlo cuando tienes que explicar de cero la llegada de los Celestiales, la creación de Eternos y Desviantes, la implicación de los Eternos con la humanidad y el paso de milenios viéndolos prosperar. Ahí es nada. Sí que es cierto que hay cambios dentro del plan de Kirby que a mí no me gustan respecto al original. Ese Arishem que está en contacto continuamente con AJak guiándola en el plan establecido no es lo que yo contemplo (los Celestiales plantan sus semillas y son demasiado divinos como para estar continuamente pendiente de cada movimiento de sus creaciones) Pero lo importante es que con algunas desviaciones se llega al mismo punto final que Kirby, dejándonos alguna sorpresa inesperada por el camino. Así que aceptamos gustosos. 
  Pero como decía la clave en todo momento está en los personajes. Claro que es importante como los Eternos han estado guiando a la humanidad a dar los pasos para prosperar, y por supuesto el plan oculto de los Celestiales, pero lo vemos desde el prisma de cómo influya a los personajes y sus relaciones. Por eso es tan importante el ritmo lento de la película, para que nos cale las interacciones entre ellos. Es importante que sintamos la importancia del liderazgo de Ajak para notar su pérdida, la desidia de Druig ante la humanidad, la infelicidad de Duende, el apego de Phastos o la relación entre Sersi e Ikaris, para que nos golpee como un martillo la traición de éste último, verdadera e inesperada sorpresa de la cinta. Tampoco quiero vender que todo funciona a la perfeccion, pues tendremos que lidiar con Kingo como el secundario cómico de toda película Marvel (aunque no molesta tanto como se podía temer en un principio) y Thena que para mí ha sido el personaje más indefinido. Y eso que su relación con Gilgamesh y el sacrificio que tiene que hacer éste para cuidarla me parece muy potente, pero sí es verdad que para mí la enfermedad de Thena en que inesperadamente se vuelve contra los suyos parece un recurso de guion fácil más que otra cosa, para tener a Angelina Jolie haciendo posturas molonas casi siempre.  
  Siendo tan importante la personalidad de los personajes como retrato es evidente que necesitaba que actoralmente diesen la talla. Y ya puedo decir que sí, que todos ellos aportan a sus personajes consistencia y buen empaque. La frialdad y superioridad de Ikaris, las dudas de Sersi, la calidez humana de Phastos… ES cierto que al ser una película tan coral ningún personaje tiene demasiado tiempo material para exhibirse, pero todos tienen sus momentos para lucir en pantalla y se ha de reconocer buen trabajo al respecto.  
  Una pata donde es evidente que la película cojea es en los villanos. Estos desviantes no dejan de ser un amasijo de músculos sin cerebro que sirven como carne de cañón para enfrentamientos estándar. Es una decepción y sobre todo una oportunidad perdida, pues la apuesta de que ellos fuesen los verdaderos rebeldes desde siempre del plan de los celestiales hubiese encajado al 100% con el tono y la premisa de la película. Pero a cambio se coloca a Arishem como el villano en la sombra y se da la sorpresa de Ikaris como brazo ejecutor que le da más enjundia a las relaciones interpersonales que sigue siendo el punto neurálgico de la película. 
  Que parece que estamos dibujando una película excesivamente gafapasta y ni mucho menos vamos por allí, porque cuando la película tiene que ser espectacular y vibrante sabe estar a la altura. Las escenas del pasado lucen con fuerza, hay escenas de acción rodadas con mucho brío y se consiguen imágenes muy poderosas como cada vez que vuela Ikaris o el Celestial a medio revivir en el horizonte durante la escena final.  
  Sí habrá quien le eche en cara a Eternals su poca o nula conexión con el Universo Marvel. Ya digo que creo que alguno ha llegado a esta película esperando que éstos se conviertan en los nuevos Vengadores, y por ahí pues poco va a poder rescatar. Porque apenas algún comentario al chasquido de Thanos aparece como nexo de unión con el UMC. Yo la verdad es que lo encuentro positivo. Como dije un problema que tenía la serie de cómic es cuando tenía que interactuar con el resto de Marvel, y creo que los personajes de las películas correrán una suerte similar. De hecho, ya le pongo algunos peros a la escena postcréditos de la cinta. Sí que es cierto que tirar de los Titanes de Titán es la manera más obvia de ampliar el lore de la serie y ser fiel a la franquicia, pero en mi opinión cuantos menos únicos sean estos personajes menos especiales van a resultar.  
  Y vamos ya con las conclusiones. Soy consciente que se le está dando caña a esta película por encima de sus posibilidades y que pasa por ser la película Marvel con peor puntuación en las páginas cinéfilas de internet. Lo cual me parece bastante inaudito. Entiendo que es gente que esperaba ver una película de Marvel más, porque cuando le han ofrecido algo diferente, ya no digo ni mejor o peor, cuando le han ofrecido algo más sosegado, con un drama más intimista y una mitología ajena al Universo Marvel les ponen pegas por doquier. Pues yo no. Valoro mucho la intención de Marvel de abrir nuevas vías, de buscar películas que se salgan de los parámetros habituales, aunque suponga que como elemento dentro del organigrama Marvel deje dudas. Pero esto no tiene que ser óbice para alabar el trabajo de Clhoe Zhao y ofrecernos un espectáculo de más de dos horas que pueda ser digno de las creaciones de Kirby.

sábado, noviembre 13

¿QUE PASARIA SI CIUDADANOJAPS RESEÑASE OTRA SERIE MARVEL?

Vamos a seguir con el repaso de series Marvel que nos ha dado este año y la siguiente pasa por ser What if… traducida aquí como “¿Qué pasaría si…? Y trayendo a primera línea la colección clásica de cómics, en que se explicaban historias alternativas a los hechos del universo Marvel. La premisa es bien golosa y puede dar juego, aunque no sé si el Universo cinematográfico marvel tiene tanto bagaje como para dar suficientes historias alternativas y que no se incida en la repetición.  
  What if parece nacer con el sello de obra menor por ser una serie de animación. Parece que ha de jugar en ligas menores, pero la verdad es que el nivel de la animación que vamos a encontrar es tremebundo. Una calidad muy por encima de la media, con unos movimientos de cámara y animación 3D realmente espectaculares. Así que por ahí, no se le puede minusvalorar la serie. Sí va a tener en contra su evidente intrascendencia. A fin de cuentas, What if va a ser una serie de capítulos autoconclusivos en que empiezan y terminan en sí mismo, y por su propia naturaleza no tienen ningún tipo de repercusión. Es normal, sabíamos a lo que veníamos (pasa tres cuartos de lo mismo en la serie de cómics) pero es lógico que su importancia dentro del plan general de Marvel sea mitigada. Además siendo animación puede juntar un elenco de personajes que de ninguna manera hubiesen actuado para una serie de televisión, aunque hay que reconocer que cuenta con prácticamente todas las voces originales (en especial la de Chadwick Boseman antes de morir)  
  Como toda buena antología el resultado no va a ser igualitario en todos los capítulos y habrá que desgranarlos uno por uno. La serie empieza enseñando sus cartas con el capítulo de la capitana Carter. En definitiva te enseña lo que es What if… Nos presentan a Uatu, nos explican los mundos alternativos, sin la necesidad que un Kang de pacotilla esté de cháchara todo un capítulo, y nos muestran en que consiste el juego: la historia que conocemos, y como hay un punto divergente a lo que nosotros vivimos, y a partir de ahí se transforma en otra historia. En este caso bien sencillo: durante el experimente con el suero de supersoldado en lugar de Steve Rogers recibirá el suelo Sharon Carter, y ella se transformará no en el capitán América, si no en la Capitana Britania o algo parecido debido a su origen británico. El capítulo sigue las líneas del Primer vengador cambiando su protagonista, y funciona realmente bien. Primero porque estamos abrumados por el nivel espectacular de la animación que vemos, segundo porque es una historia en que los personajes están muy bien definidos, con esta Sharon Carter heroica y un debilucho Steve Rogers que aún sin poderes mantiene intacto su idealismo y positividad, y tercero porque la serie alcanza un ritmo de acción nonstop que al menos aquí funciona a la perfección. Pasan tantas cosas en pantallas, y de manera tan veloz y repentina que nos da igual si mezclan a Arnim Zola, Craneo Rojo o los mitos de Chtulu porque estamos a tope con la historia. 
  El primer capítulo marca las bases de lo que podemos esperar de Wath if… el siguiente hace lo mismo aunque formalmente esté en las antípodas. Me explico. Hay dos manera de acercarse a una historia de What if… Una, la que vimos en ese primer capítulo es aprovechar un cambio mínimo pero sustancial en la historia original, para volver a contar la misma a través de ese prisma. Así la historia será muy similar a la que conocemos con las aportaciones que traerá tal personaje, decisión movimiento etc. De otra manera, y es lo que pasará en el segundo capítulo hacer que el momento divergente sea tan radical que nos lleva a explorar una historia completamente nueva. Sigue habiendo referencias a la historia original, pero se bifurca lo suficiente como para que todo sea novedoso. Esto pasará en el segundo capítulo con la historia cósmica de What if… donde en lugar de que Yondu secuestre a Peter Quill a.k.a. Starlord hará lo propio con Tchalla. Yo aquí pongo ya la ceja escépctica, porque vale que acepto los cambios en una serie de universos alternativos, pero sí es verdad que en esta ocasión el cambio es demasiado caprichoso. ¿En lugar de escoger a un chaval en el mediooeste americano se equivocan por un chaval en medio de África y da la casualidad que es otro superhéroe? Se lo podían haber currado un poco más. A partir de aquí la historia no se construye como la conocíamos, aunque la importancia que se la da a Tchalla haciendo de Starlord es excesiva. Vamos, él mismo terminó convenciendo al mismísimo Thanos que cesase su cruzada malthusiana. En fin, a partir de aquí otra buena historia de acción, por donde pululan buen parte de los personajes cósmicos Marvel, aunque tener de villano al Coleccionista se lo podían haber ahorrado, poca gracia le encuentro yo a este personaje. De nuevo la animación es de sobresaliente, pero ya se empieza a ver un hándicap en la serie en su duración. Los capítulos apenas duran veinticinco o treinta minutos, con lo que todo tiene que pasar demasiado deprisa: presentar la situación inicial, el punto divergente, mostrar cómo queda el universo a partir de aquí, construir la historia y meter escenas de acción espectaculares. Si en el primer capítulo dábamos el ritmo del mismo como una de las bases del éxito ahora sí tenemos sensación de atropello y de personajes corriendo como pollos sin cabeza en ocasiones. 
  Otro de los quebraderos de cabeza que seguro van a tener los guionistas es el que la serie no se vuelva demasiado formulaica. Ya hemos visto dos capítulos que responden al patrón clásico de What if… el vigilante (con una imágenes difusas de Uatu que son una maravilla) poniéndonos en situación, haciendo un resumen de la historia que conocemos y qué es lo que ha cambiado de un universo a otro. Para este tercer capítulo prefieren remover un poco la coctelera y va a tratar de asesino de Vengadores. En efecto, sin explicación inicial vemos como cuando Nick Furia pretende crear su iniciativa Vengadores va a ser saboteado. Así que vemos como asesinan tanto a Tony Stark como a Hulk como a Thor en sus escenas clásicas. El cambio de formato es lo más interesante del capítulo, pues vuelve a tener el problema del metraje, de explicar muchísimas cosas en muy poco tiempo. SE hace evidente que unos diez minutos más por capítulo le harían mucho bien. Y luego la resolución, que es cuando encontramos el momento diferencial pues es un poco gratuito, dándole a Hank Pym unos poderes excesivos y una motivación bastante insana. 
  El cuarto capítulo nos tiene preparado el mejor capítulo de la serie con diferencia. Para mi una pequeña joya que por sí solo justifica la existencia de What if… El capítulo centrado en el doctor extraño, en el que pierde a su amada en un accidente de coche, y a partir de ahí empieza una infructuosa búsqueda de conocimiento y poder para conseguir recuperarla. Es simplemente trágico, como haga lo que haga no puede cambiar su pasado (un uso muy determinista del tiempo Marvel, pero me da igual) y como todos los intentos de salvar a Christine son infructuosos. Asi que en un camino hacia el infierno empredrado de buenas intenciones Extraño va ganando conocimiento y perdiendo parte de su alma. La brutalidad de la animación vuelve a hacer acto de presencia para crear ese Doctro Extraño monstruoso y el momento en que al fin consigue salvar a Christine y ésta huye del monstruo en el que se ha convertido es especialmente desolador. Las oportunidades que da What if para poder tirar hacia finales trágicos que de ninguna manera se van a dar en las películas se explota totalmente en este capítulo y parece una vía para explotar. 
  Pero no. Parece que el filón de la tragedia no estaba en los planes de Marvel porque en los siguientes capítulos se olvida por completo, para mí con resultados bastante peores. Aprovechando el todo vale que supone What if… se lanzan a trasladar la serie de Marvel Zombies de Robert Kirkman. Y como a mí ya en los cómics me pareció una aventurilla ridícula del creador de The Walking Dead que servia para hacer chistes cafres y lanzar casquería sobre nuestros héroes, pues el resultado en animación no es mucho más alentador. Los superhéroes zombies están bien representados, y tiene algún momento bien buscado como el de la bruja Escarlata, pero la serie tira hacia la ligereza cuando no al humor mas tontorrón con Antman como protagonista. Puede que no sea el público más objetivo y quien ame la serie de cómics disfrutará el capítulo. Para mí es un paso en falso. 
  Pero que viene continuado de otro. El capítulo siguiente, en el que confluyen las historias de Tchalla e Iron man mediante la figura de Killmonger puede que sea el más flojo de la serie. Parece que es necesario introducir a personajes de Pantera Negra, pues hay que recordar que la película fue un pelotazo extraordinario y es verdad que el villano de aquélla era interesante y estaba bien construido, al menos hasta su tercer acto. Pero todo lo contrario que aquí, que sin saber por qué le convierten en el más listo de la clase, capaz de tomarle el pelo en su cara a Tony Stark o Tchalla. Así revivimos fragmentos de las películas de Iron Man Y Pantera Negra en las que gana el malo con suma facilidad. De hecho con tanta que el capítulo ni siquiera tiene fin, simplemente Killmonger se sale con la suya y ya está. Pues vale.  
  Poco a poco vamos perdiendo la serie de What if… Una vez que hemos acostumbrado al ojo a la excelencia de su animación (que es de reconocer, nunca baja el nivel) la impresión de sus primeros capítulos queda lejos. Cada semana parece una oportunidad perdida para contar unar gran historia y está cayendo por su propia intrascendencia. Es muy evidente en el capítulo de PartyTHor. ¿Es mal capítulo? Pues hombre, consigue lo que quiere. Tomarse a cachondeo al personaje, que es lo que más le gusta a Chris Hemsworth, y hacer una historia distendida, divertida, homenajeando a las comedias gamberras de desfase de los años ochenta. ¿Es interesante? Pues sinceramente no. Le reconozco la gracia pero pasado cinco minutos ya no tiene más que aportar.  
  Así, tras este valle llegamos al final de la serie, donde sí va a predominar algo más de transcendencia respecto al resto. Para el mismo se escoge a Ultrón como gran villano y aunque no es mi villano preferido de este UMC funciona como amenaza total, aunque la manera en que se cargue a Thanos sea gratuita en favor del ritmo endiablado de la serie, pero si tiene un aura de invencibilidad que le convierte en el gran conquistador del Universo, y en determinado momento del multiverso. Y el momento gracioso del mismo es cuando Uatu sigue ejerciendo de narrador del personaje y el mismo Ultron “oye” al narrador de su historia, hasta enfrentarse con él. Un detalle de metalenguaje que tiene mucha chispa. Esta historia será un díptico y nos lleva hasta la final season de la serie que es puro Marvel. Deja de ser una historia de What if… para ser una historia de Universos Paralelos, pero bueno, como colofón funciona. Es una historia puro Marvel, muy Siempre Vengadores por ejemplo, en que tienen que reunir a varios héroes de distintos universos para enfrentarse a una amenaza mayor. Claro, aquí depende de tu tolerancia a las elecciones. Disfrutamos de volver a recuperar a la Capitana Carter y su interacción con Natasha, o este doctor Extraño oscuro, pero a cambio hemos de aguantar las patochadas del partyThor o este Killmonger que se sabía iba a traicionar a todos desde el minuto uno. Pero bueno, el capítulo tiene la suficiente dosis de emoción, épica y espectacularidad para acabar por todo lo alto. 
  Así que ya advertíamos, como toda antología pues la irregularidad de su propuesta marca la serie. Yo reconozco que empecé muy a tope con la misma, disfrutando mucho y teniendo su punto álgido en el capítulo cuatro, para después caer en un valle de capítulos rutinarios que hizo que acabase la serie con el piloto automático puesto. La propuesta es sugerente, aunque por momentos se nota la limitación en las historias importantes del UCM y hay cierta reiteración que también le ha jugado en contra. Y sabemos que habrá otra temporada en que habrá que ver si se encuentran otros senderos y otras formas de contar historias para que la serie pueda mantener nuestro interés intacto.  
 

martes, octubre 12

DESDE RUSIA CON MARVEL

Vuelve MArvel, vuelve el universo cinematográfico y vuelve con la Viuda Negra. Primera película desde el parón de la pandemia y primera película después de Endgame. No es cierto por dos razones, porque Spiderman from Far Home ya salió después, aunque seguía perteneciendo a la tercera fase, y porque esta película no deja de ser una precuela, ya que debido al final de Endgame pues era difícil recuperar al personaje. No spoileo pero no te digo nada y te lo digo todo. 
  Es cierto que parece que se le debía una película de la Viuda Negra a Scarlett Johansson. . No se entienda esto como un elección machista, pues ya la Capitana Marvel había tenido película propia pero si se antojaba extraño, p Porque siendo miembro fundador de los Vengadores y personaje que ha sido aprovechado en otras franquicias parecía que los dirigentes del MCU no se creían al personaje con la entidad suficiente para llevar una película por sí misma. Y eso que se le había ido construyendo un background detrás en flashbacks en otras películas y su relación con Ojo de Halcón que la hacían crecer como personaje y que pedían que se contribuyese a ese panorama que se iba creando. 
  Sí da la sensación que llega la película tarde por esto. No solo por el status actual del pesonaje, si no porque llegar después de la épica de Vengadores es complicado. Obviamente toca cambiar el chip, ovlidarnos de la épica mayestática de los Hermanos Russo y volver a las películas de perfil más bajo. Aquí nos vamos a encontrar la película de espias de Marvel, y es lógico que sus conexiones sean más con Soldado de invierno o Civil War. De hecho toda la película está cronológicamente ligada a Civil War. 
  EL tema de Espias rusas ya es un género en sí mismo, y la verdad es que consta de una serie de clichés en los que la buena de Natasha va a caer en todos y cada uno. Desde los espías durmientes que vimos en series como THe americans y que aquí se dibuja en un interesante prólogo, a el rapto de niñas para la causa, y la discplina estojonoviana de las candidatas, para convertirlas en armas de matar sin sentimientos. Como digo no hay ni uno sólo de los tópicos por los que no pise Viuda Negra, pero a fin de cuentas su mismo personaje es un tópico con patas, así que encajan bien.  
  De Scarlett que voy a decir a estas alturas. Lleva ya casi una década con el personaje y sabemos que nos van a ofrecer. Es bastante sólida al respeto. Cara de mala leche cuando debe, mucha pose (y se lo recalcan jocosamente en algún momento) y la entereza necesaria. Aquí incluso se muestra algo más sentimental que en otras ocasiones y funciona bien. Si has llegado hasta aquí sabes lo que te va a dar como Viuda Negra y desde luego cumple con creces De hecho yo estoy bastante contento con esta primera parte de la película. Como dije en otro sitio es muy hija de los Russo. Moviéndose de ciudad en ciudad como buena película de James Bond, un mcguffin sencillo como son estos viales rojos que debe conseguir Natasha y escenas de persecución o combates terrenales rodados con gusto. Aquí es un acierto el personaje del Supervisor, que no deja de ser un villano de medio pelo que nadie recordaría de no ser por una portada de George Perez, pero que se traslada a la pantalla de manera bastante molona, con una caracterización que encaja, y esos movimientos imitando a otros héroes que lucen bastante. Los combates con Nat son contundentes y bien coreografiados. 
  También aparece aquí el personaje de Yelena que a mí me funciona bastante bien. Tienen una pelea entre hermanas, de querer matarse que no tiene mucho sentido más que demostrar que las dos están parejas, y Florence Pugh ejerce de buena robaescenas, le lanza buenas réplicas a Natasha, y aguanta el tipo cuando tiene que entrar en acción.  
  Parece que la película va por buenos derroteros cuando están haciendo crecer la mitología del personaje y las implicaciones que ello tiene. Teniendo un pasado que es tábula rasa pues se puede construir bastante bien, y aunque me supone un problema el proyecto Viuda Negra y que vaya a haber decenas de Viudas, todo lo que tiene que ver con la Sala Roja promete bastante, teniendo a una Romanoff que se muestra muy arrepentida y dolida por cosas que tuvo que hacer en su pasado. Como digo, nada que no sea un cliché, nada que no hayamos pensado antes del personaje, pero que está metido con coherencia en la película. 
  Ésta va a dar un primer giro cuando se paran para rescatar al Guardian Rojo, o sea el padre adoptivo de ambos. Que tampoco queda muy claro para que lo necesitan, pero bueno aceptamos. No aceptamos tanto cuando vuelve a salir el personaje y no dice una frase que no sea un chiste. En serio, ni una. Vale que David Harbour te puede dar juego a ello, pero una cosa es un chascarrillo y otra son cuarenta y ocho. No te lo puedes tomar en serio por muy espectacular que sea el rescate de prisión. Quizás demasiado para la factura que llevaba la película hasta ahora.  
  Así que ya ha cambiado de tono y el acercamiento dramático al Thriller de espías se ha perdido por el camino en pos de construir una historia familar. Donde el padre no deja de decir sandeces y una Rachel Weisz como madre le toca poner el sentido común y ejercer de líder. Hay un interludio donde se da cancha a sus relaciones personajes y donde lo más interesante es el personaje de Yelena, pues siendo la más joven sí que siente su infancia como real, no como la falsa tapadera que fue. Pero solo sirve para colocar las piezas para el gran final que está por llegar. 
  Y aquí sí que la película se va a caer del todo. Precisamente cuando se van a las alturas, a la especie de Helitransporte ruso donde todo se desmorona. Nos aparece el verdadero villano de la serie, el tal Dreykov que es un literalmente un viejo sentado en un despacho. Es que no hay más. Un viejo sentado en un despacho va a hacer frente a una Vengadora. Sí, claro, como si nos vamos a creer todos los giros de guion que nos tenían preparados y que ya se veían desde lejos, como que la madre no era una traidora si no que estaba infiltrada desde dentro. Y luego ideas tan peregrinas como el control de las viudas negras a través de las feromonas, como si un guionista de diez años y un rifle de largo alcance no pudiesen encontrar solución fácil a esto. 
  En fin, no contento con esto se tienen que cargar también los construido previamente. Así que vuelve a aparecer el Supervisor para oh, sorpresa de todos, descubrir que se trata de su propia hija. Así que los remordimientos que había tenido Natasha sobre matar personas inocentes nos lo quitamos de en medio de un plumazo.  
  Y toca combate final que deber ser muy espectacular y todo eso, que para esto han pagado la entrada, pero que no deja de ser viudas corriendo (y cayendo) como pollos sin cabeza mientras todo se desmorona, con un CGI que por momentos es bastante malo y donde el resto de la familia ya está ahí para nada, que todo lo importante lo tiene que hace Natasha. Vamos, típico final made in Marvel, solo que en otras películas el malo se desmorona y aquí ni siquiera le había dado tiempo a alzarse. Epílogos que conecten con el inicio de Infinity War primero y con el final de ENdgame después y para casa. 
  Al final ha terminada resultando un más de lo mismo. Cuando al principio de la película parecía que se podía apostar por una acercamiento más realista y adulto, da la impresión que alguien pensó a medio camino “parad, no hay suficientes chistes” y dieron un giro de 180 grados para volver a la plantilla Marvel. Ya saben, historias fáciles de digerir, livianas y con suficientes chascarrillos como para pasarlo bien. Y se pasa bien, vale. Bueno, medianamente, pero creo que haremos bien en pedir algo más a Marvel. Sin tener unos Vengadores como estreno top en el horizonte ahora se puede encontrar en una encrucijada para ver si van a mantener el nivel. Y a lo mejor un más de lo mismo ya no es suficiente

DUNE

Dennis Villeneuve se ha ganado con creces el sobrenombre del rey de la ciencia ficción actual. Ya llamaba poderosamente la atención con sus trhillers como Prisioneros o Sicario, pero realmente su carrera dio un salto cualitativo cuando escogió la vertiente de la ciencia ficción. Primero con la llamada, un acercamiento realista, muy hardcore y complicado, para luego meterse en el embrollo de revisionar películas de culto. Hay que ser valiente para meterse en los pies de los replicantes de Blade Runner y en las dunas de los desiertos de Arrakis. Y aunque yo fui algo crítico con su manera de proceder con Deckard y compañía hay que reconocerle su personalidad y grandeza para estas dos películas. 
  Porque ya conocemos al director canadiense lo suficiente para poder hablar de su estilo y personalidad. Y es cierto que ha demostrado ser uno de los directores más interesantes de la actualidad, con una visión de grandeza muy marcada. Y a la vez es un director de ritmo muy bajo, que mastica mucho la narración y que tiene problemas en el metraje. Vamos, todo lo que se le podía echar en cara en Blade Runner 2049 va a ser lo mismo que pasará en Dune, pero es algo ya característico en su film. Ya Prisioneros se le iba a tres horas o Sicario necesitaba de dos películas.  
  Así que nos plantamos ante Dune. Yo soy desconocedor del clásico literario de Frank Herbert, así que la fidelidad a la obra primordial no será relevante. Tampoco lo será la comparación con el film de David Lynch, del que reconozco que poco tengo en mi memoria. Tendremos a David Lynch como un director importante en los últimos cuarenta años, pero seguro que poco lo asociamos con una epopeya galáctica en los años ochenta. Así que se puede hablar de traslación fallida aquélla.  
  Aquí Villeneuve gana por goleada a Lynch. No ya por los evidentes medios que cuentan en 2021 que no contaban en los años ochenta, pero es una película en que brilla especialmente toda la mitología de Dune, se puede seguir sin problemas los movimientos políticos, como se presenta cada bando, cada planeta, cada lore y todos son explicados, tienen su importancia y se relacionan de manera coherente. Y brilla con toda la construcción de este universo y se hace hincapié en la épica y grandeza más grande de la vida que relata la obra original. Entrando al trabajo de Villeneuve lo principal a destacar es el nivel de monumentalidad que gasta la película. De verdad, la escala con la que juega esta Dune está a la altura de pocos. El trabajo del diseño de producción para la película es magnífico, la recreación de los mundos de este universo es prácticamente perfecta y como consigue mover ejércitos, plasmar los elementos sobre el desierto, o cuan colosales aparecen las ciudades y los imperios. En ese sentido Villeneuve convierte Dune en una experiencia audiovisual impresionante. 
  Y más que experiencia audiovisual yo lo aumentaría a experiencia sensorial. Realmente es una película que solo se puede disfrutar en pantalla grande. Porque las imágenes colosales que nos va ofreciendo Dune son acompañadas con una utilización del sonido absolutamente determinante. Como atrona en momentos intensos y duplica la espectacularidad de las imágenes. Añadamos un banda sonora de Hans Zimmer, que es brutal en esa nueva vertiente que tiene desde Dunkerke, con esos graves metálicos que parece que están zumbando en tu oído constantemente. 
  Destacar también el trabajo actoral de la película, donde Timotée Chamelet lleva buena parte del peso de la película. Es cierto que yo tengo ciertos prejuicios contra el actor pero he tenido que comérmelos por ahora pues creo que está notable en el papel de Pol Atreides. Luce haciendo de aristócrata que tiene que abrazar su destino, pero ya veremos si con la evolución del personaje demuestra el mismo tino cuando tenga que erigirse de líder de una revolución. A su alrededor un elenco impresionante donde prácticamente todos tienen tiempo para lucirse. Desde Rebeca Ferguson como su madre, hasta Oscar Isaac enseñando jerarquía, un irreconocible y viscoso Stellan Skangard como villano Harkonen, y un Jason Momoa que hace de Jason Momoa, pero que se le cae el carisma por todos lados.  
  Queda claro que la apuesta visual es ganadora al 100%. Vamos al tema en el que VIlleneuve siempre es discutido. El ritmo y la duración de la película. Evidentemente la película es larguísima. Primero y principal porque son dos horas y media y sólo es la primera parte del libro. Cosa que sería de agradecer que se hubiese publicitado más, porque creo que hay varia gente que se queda en coitus interruptus cuando acaba el film. Y en estas dos horas y media tampoco hay tanta historia que contar. Realmente hemos tenido, la llegada de los Atreides a Arrakis, la traición de los Harkonen y el exilio al desierto. Vale, he resumido de más y ciertas partes de la mitología de Dune merece reposar y que nos la expliquen bien. Creo que el problema del ritmo con el que asocio a Villeneuve no es un error, si no que está claramente buscado por él. El director acepta recrearse en esos aspectos visuales, porque cuando quiere y debe ser un buen narrador lo es con creces. Solo necesita un prólogo para explicar toda la mitología de Arrakis y el imperio galáctico, la secuencia del ataque del gusano de arena a los trasbordadores de especia es ejemplar y en ningún momento pierdes el hilo de lo que está pasando ni lo que aporta cada jugador al tablero.  
  Pero es cierto que Villeneuve abusa del ritmo lento, moroso y suele ser muy contemplativo con sus (hermosas) imágenes. En ocasiones en demasía. Creo que aquí hay un abuso excesivo de la cámara lenta, en especial en las visiones de Pol, en especial en las visiones sobre Zendaya.  
  También dota toda la película de un misticismo que se puede atragantar en su momento. Sí, entiendo que esto proviene de la novela original, pero le da un carácter mesiánico tan marcado y transcendente al protagonista que a veces es plomizo. Que el chico además es el mesías para todos. El lógico sucesor de su padre, el salvador del pueblo Femen, el elegido del clan de brujas al que pertenece su madre… Desde luego vaya peso le cae sobre sus espaldas al muchacho en un momento. No estoy pidiendo que ésta sea una película Marvel, ni siquiera Star Wars, pero un puntito menos de transcendencia en algún momento le hubiese hecho bien. 
  La película de por sí no es que tenga demasiadas escenas de acción. Pero las que se saca de la manga son inmejorables. Como decía la escena del ataque de gusano de arena al trasbordador me parece magnífica. Como recrea Villeneuve toda la sensación desértica, como hace lucir la especia encima de la arena, ese gusano que se intuye más que se ve, y con un solo trazo dibuja a Lato Atreides como una líder honorable. Igualmente pasa con el ataque a la capital, donde una vez más la escala colosal a la que se mueve la película la convierte en terriblemente épica, por no hablar de las soluciones visuales que se ha currado esta película. El uso y funcionamiento de los escudos, o el diseño de los dípteros son especialmente satisfactorios. 
  Por eso queda un poco extraño el clímax de la película. Ya sabemos que las veces que han cogido un libro y lo han dividido en dos películas surgen estos problemas, porque básicamente se tienen que inventar un clímax forzado que para el narrador no existe en ese punto. Pero aquí, tras los momentazos que acaban de pasar como el ataque a la capital, el accidente del díptero y la persecución de un gusano… pues se acaba la película cuando Pol y su madre se unen a los Fremen. Que vale, que por metraje será lo ideal, pero es un poco bajón el momento en que acaba la película. Se saca un enfrentamiento final con un don nadie y venga que nos vamos. Creo que es algo que deberían haber cuidado más, porque la sensación de final de la película no es la deseada precisamente. 
  EN fin, no quiero acabar en plan negativo, porque la película no es que me haya gustado, es que me ha gustado muchísimo. Villeneuve está en el punto de hacer películas enormes, épicas y grandilocuentes y salir airoso de ello. Cierto que a cambio nos tenemos que tragar ese ritmo machacón y pesadote pero creo que al cambio gana por mucho lo positivo que lo negativo. Sin paños calientes, de lo mejor del año sin duda alguna y solo lamentar que no esté ya rodada la segunda parte.  
 

jueves, septiembre 30

EL PRINCIPIO DEL FINAL.

La Casa de papel afronta su última temporada con las cartas ya marcadas. Atrás quedaban hace tiempo los inicios en que era una serie pequeña que llamaba la atención en las televisiones generalistas. Se transformó en un acontecimiento, y tras su fichaje por Netflix en todo un fenómeno de masas. Asistimos a todo un blockbuster seriéfilo y la serie se comportó como tal. La necesidad de ser cada día más grande, mas fuerte y hacer más ruido llevó a la serie de Álex Pina hacia un camino sin retorno. La serie de robos pasará a ser una serie de acción sin muchos miramientos. Si, el robo sigue siendo el mcguffin de la serie, pero dotar al mismo de más espectacularidad es obro que va en contraposición de la sutileza. Como todo lo que triunfa más pronto que tarde vendrán a quejarse los que dicen que la serie se ha perdido, que no tiene coherencia, y recordará con añoranza las primeras temporadas. Yo quiero mandarles a diferentes reseñas en estas páginas, para comprobar que ya por entonces había giros de guion y comportamientos de los personajes que era difícilmente digeribles, de no ser por el enganche que te propiciaba la misma. O sea, es muy lícito venir a quejarte que La casa de Papel ya no es la serie que tú quieres ver, porque es evidente que ha cambiado, pero no lo hagas sacándole los mismos defectos que ya tenía antes cuando te gustaba. Sigue teniendo los mismos defectos y las mismas virtudes. 
 Empezamos esta quinta temporada con el aviso que, primero será la última de la serie, y segundo estará contada en dos arcos diferentes. Nos acercamos al desenlace y esto es justo lo que necesitan los creadores para echar toda la carne en el asador. Ya dije que La Casa de Papel se ha convertido en un blockbuster de acción, pero eso no ha de ser visto como una crítica acción es buena. Y en ese sentido la verdad es que está a nivel Top. En cuanto a escenas de acción, a frenesí y a exhibiciones adrenalíticas no tiene nada que envidiar a ninguna producción televisiva del mundo. La figura del director Koldo Serra se engrandece, porque es en estas escenas cuando la Casa de Papel da el do de pecho y te tiene atrapado. Y la mayor virtud que tiene en este sentido es estar instalado continuamente en el clímax. Empezar muy arriba, seguir más arriba y acabar arriba del todo. Otras veces puede ser difícil de lidiar, pero ahora que entendemos que se acerca el final se acepta ese más grande, más fuerte sin excesivas contemplaciones, y por qué no decirlo tragándonos algún que otro sapo 
Quiero comenzar por un punto flojo esta temporada respecto a las anteriores. Porque los flashbacks siempre han hecho por aportar a esta serie. Desde que nos quedamos sin Berlín era necesario abusar de ellos para seguir contando con el magnetismo de Pedro Alonso en la serie, y en la temporada anterior consiguieron el punto exacto: brillaba el personaje, servía de interlocutor con el profesor y aportaba información importante a la trama principal. Para los flashbacks de esta quinta temporada solo se preocupan de la primera de las claves. Se le idea una trama paralela sobre un robo en  Copenhague que es totalmente independiente de la trama principal. Sirve para introducir en la trama a Patrick Criado como hijo de Berlín, y la escenas del robo son divertidas y Berlín sigue demostrando ese aura que le acompaña. Pero a la postre no sirve para nada. Se le daba tanta incidencia al mismo que yo me quede esperando que el hijo de Berlín apareciese como comodín en la trama principal, pero nada (al menos por ahora) Argumentalmente no tiene mucho sentido. Algo similar se puede decir de los otros flashbacks, donde nos presentan al antiguo amor de Tokio, porque al final nos cuenta una historia de amor con Tokio que desconocíamos hasta ahora y que realmente es bastante insustancial, más allá de lucir palmito con Miguel Ángel Silvestre, pero siendo fichaje de campanillas se esperaba más aportación del mismo. 
Porque sí encontramos síntomas de agotamiento en la fórmula de Alex Pina. Momentos y decisiones o giros sobre esas mismas decisiones que suenan a ya visto. ¿Cuántas veces van a utilizar a los rehenes disfrazados de atracadores? ¿Cuántas veces tiran una granada que lo trastoca todo? A fin de cuentas la limitación espacial, y el repetir el sistema de atraco por segunda vez te tiene que limitar argumentalmente. O debería, porque aquello en lugar del banco de España parece una ciudad entera, que tienen bunkers con armas, helipuerto, caja fuerte sumergible, despensa o cocina según lo requiera el guion. Ahí sí que la credibilidad de la serie se tambalea. EN base de abrazar el molonismo por bandera tenemos que aceptar el todo vale, pero claro, la verosimilitud se resiente. Así vemos que cualquiera que pase por allí, como los rehenes que se amotinan con capaces de manejar armas sin parangón, en especial el iluminado de Arturito (personaje que hace tiempo ya no debería estar en la serie y cuya función solo pasa por ser lo más irritante posible) que le vemos con pistolas, ametralladoras, granadas o lanzallamas como si nada. 
 Ya advertíamos en la anterior temporada que una de las claves para que estos capítulos triunfasen será la medida del villano. Con Arturito tenemos la batalla perdida desde hace tiempo, pero el buen trabajo que se forjó con Alicia Sierra y Gandía había que corroborarlo. Puede que el guardia de seguridad debería haber salido ya de la serie después de su protagonismo en la anterior temporada, pero es tan bueno, tan disfrutable cuando se pone odioso que yo entiendo que le vuelvan a aprovechar, aunque sea dentro del grupito ese de élite, que en base a querer hacerlos superduros parecen incluso caricaturescos, como si fuesen villanos de Frank Miller. El otro punto es el de Alicia Sierra, que nos dejó con el cliffhanger de la temporada pasada y que, bueno, mantiene los mimbres del personaje en alto. Esa soberbia, prepotencia y crueldad de la que estar orgullosa la definen bien, pero ante la tesitura de no poder cargarse al profesor, pues hacen un poco de trampa al respecto. Que iba a dar a luz mientras tenía al profesor preso no habrá sorprendido a nadie, igual que la tregua entre ellos, pero para mi sería un error convertir a Sierra en “otra” Lisboa. O sea, que se convierta en aliada de la banda. Lo que le ha dado la trama de Sierra a la serie es alejar al profesor de la trama principal, lo que termina siendo bueno. Ya dije en su momento que compro al profesor cuando está con el agua al cuello, pero le pongo problemas cuando lo controla todo y se saca planes por debajo de la manga. Aquí al menos los atracadores no pueden jugar la carta Exmachina del profesor. Aunque al final puede presionar a Tamayo in extremis al menos es por algo que han improvisado dentro del banco de España, no una sacada de la manga de último momento. Esto ayuda a que los atracadores se sientan solos, improvisando y sin un cerebro detrás, lo que aumenta su sensación de ansiedad. Al menos la presencia de Lisboa dentro del atraco aporta jerarquía y no tienen estúpidas competiciones por saber quién tiene el mando. Ahí la serie tiene la personalidad suficiente como para ser una orgía de disparos, destrozo de mobiliario y gritos pararse por momentos para hablar psicológicamente de los personajes. Incluso sin pararse. La relación entre Palermo y Helsinki, el acercamiento de Manila a Denver o el estrés posttraumático de Estocolmo nos recuerda a la Casa de Papel antigua que todavía le daba importancia a sus personajes. 
A estas alturas ya están las cartas boca arriba y cada uno sabe los personajes con los que empatizar. Así que van a repetir las jugadas anteriores. La verdad es que a los creadores nunca les ha temblado la mano en cuestión de cargarse a personajes. Tanto la muerte de Berlín como la de Nairobi se dan cuando eran los personajes que se habían apoderado de la serie y eran los personajes más carismáticos. Así que ahora dan del do de pecho y para el último capítulo la víctima propiciatoria va a ser ni más ni menos que Tokio. Es de ser valiente pues además de ser la narradora de la serie Úrsula Corberó es junto a Álvaro Morte la imagen de la serie. Así que es una decisión valiente  (tampoco tanto que a fin de cuentas quedan cinco capítulos de la serie) e inesperada, aunque podría ser más sorprendente si el capítulo no telegrafiase el movimiento, con Tokio despidiéndose de todos tanto en flashbacks como en el presente. Y por muy inconsistente y loca que haya sido siempre el personaje tiene ese carisma tan propio que su sacrificio, llevándose por delante al odioso Gandía es un final de temporada en todo lo alto. 
Así que estamos ya en la rampa de salida del final de la serie. Volveremos a escuchar que estos capítulos han sido chicle y estiramiento de la serie. Quien lo piensa es que aún no entiende la naturaleza de la misma. La Casa de Papel lo que va a tener es un clímax de tres temporadas, Dándolo todo, pisando el acelerador  a fondo no en los dos últimos capítulos, en los últimos quince. Y no es fácil mantener siempre esa intensidad en lo alto, y como digo hay movimientos que no funcionan como debieran y no vamos a comprarle todo lo que nos vendan, pero hay que valorar la Casa de Papel con lo que ha sido, no con lo que nos hubiese gustado que hubiese sido. Quedan cinco capítulos de la serie y lo único que sabemos de ellos es que estamos seguros que toda la carne estará en el asador.

viernes, agosto 13

SI PUDIERA GUARDAR EL TIEMPO EN UNA BOTELLITA

Voy a dejar las cartas boca arriba desde el principio: Loki se ha aupado con mérito propio como el producto audovisual de Marvel Studios que más me ha decepcionado. Así, sin paños calientes. Viene esto también dado, como es usual, por las malditas expectativas pues cuando anunciaron los proyectos MArvel en Disney + la serie de Loki estaba marcada con letras de oro: un personaje que había resultado muy bien trasladado a la gran pantalla, un actor que había hecho suyo el personaje desde el principio, y una historia abocada a viajes temporales que podrían dar muchísimo juego. Todas las piezas estaban puestas para que la serie del hijo de odin se elevase sobre todas las demás. Así el golpe ha sido más fuerte.

Ahora podríamos hablar a posteriori y decir que nos podíamos oler la caída, porque puedes hacer mil historias con el Loki dios Asgardiano, asi que meterlo en el berenjenal de la AVT pues a lo mejor no venía mucho a cuento. Esto es fácil decirlo ahora, pero cuando nos imaginábamos a Loki como viajero temporal pues nos parecía que podrían salir historias sublimes.

  La Agencia de Variación Temporal si que se creó en Thor, pero Simonson la desarrolló por completo en su celebérrrima etapa de los Cuatro Fantásticos. Sabiendo la locura que empezaba a ser la cronología de Marvel el cachondo de Simonson ideó una burocracia temporal muy funcionarial, y trayéndose a Mark Gruenwald como ese Mobius que asegura la continudad espaciotemporal, pues es un puntazo. Por no hablar que la historia acaba con una acción mastodóntica estilo Simonson que te deja babeando, claro.

Así que la serie empieza marcando el camino que quieren seguir. Recogiendo a Loki de su última aparición en Endgame enseguida la AVT hace acto de aparición y coge preso al protagonista. Obviaremos por el bien de la serie que apresen a Loki por hacer un salto temporal cuando los Vengadores están haciendo a la vez el robo en el tiempo para salvar a medio universo… en fin. Y de ahí a la entrada de Mobius con un  inspirado Owen Wilson y la recreación de la AVT. Es cierto que el aspecto de la Agencia es demasiado gris, demasiado burocratizado, demasiado aburrido, pero está convenientemente buscado para dar ese aire ministerial. Esto y toda una exposición de cómo funciona la línea temporal, de los Guardianes del tiempo y sus agentes, y la amenaza de un terrorista temporal que tiene en jaque a la Agencia es una carta de presentación sin fisuras. Bueno, pondremos una: Loki ya aparece aquí un poco deslucido, sin mostrar el ansia de poder que le caracteriza ni sus jugadas cicateras habituales. Parece demasiado dispuesto a cooperar, en aras de esperar un momento para usurpar el poder, esperamos.

Si el primer capítulo dejaba la serie en un buen punto de arranque, en el segundo no acaba de despegar. Porque podemos centrar  los déficits del piloto en una puesta de escena sosa, pero consistente con lo que nos muestra, y una escasez de acción y sobreexplicación, también consistente con el camino de la serie, pero es que el segundo capítulo no mejora nada de esto. La AVT sigue pareciendo sosa, fría y sin ningún tipo de gracia. De hecho es que encima visten a Loki con uno de esos trajes aburridos de la Avt, con lo que le empiezan a bajar el carismómetro por momentos. Y en cuanto a la acción más de lo mismo. Uno piensa en la multitud de oportunidades que daba el planteamiento de la serie y se le hace la boca agua. Aquí no se aprovecha absolutamente nada. Puedes tener a Loki saltando en el tiempo por toda la historia desfaciendo entuertos (un poco como harían en el Ministerio del tiempo) lo que te da unas oportunidades espectaculares. En lugar de eso, lo tienes encerrado en una oficina, amenazado por una poli con una porra y hablando con el que ahora se supone es su amigo, sin saber muy bien por qué.  Y en el único momento, la única idea potable que rescata Loki (que la Variante que buscan se esconde en los cataclismos), suspenden categóricamente con esa recreación de Pompeya que sin exagerar demasiado la podía hacer yo en mi casa.

SI ves que ya estamos levantando la ceja escéptica espérate a que aparezca el personaje de Sylvie. Efectivamente localizan a la variante que buscan, que es una versión alternativa de Loki, en este caso femenina, y el Dios del engaño se va con él. Aquí la serie deja de ser de Loki. Es más importante esta Sylvie, que odia sin conocer el motivo a la AVT, y que nos debe molar mucho, porque la mejor manera para conseguir eso es arrastrar por el fango al protagonisa. Así pues está el bueno de Loki siendo un mindundi durante toda su serie. En un espacio desubicado, siempre a verlas venir, no tiene ningún momento de ingenio, de astucia artera para lucir al personaje. Más bien al contrario. Tanto la Avt como Sylvie saben siempre más que él, así que si no puedes tener a un Loki astuto ¿Qué tienes? Pero no le basta con eso. Encima lo tienen que mostrar incluso débil físicamente, lo que es una locura siendo un Dios Asgardiano  e hijo de gigantes de hielo (y cuando le conviene saca poderes enormes de la palma de la mano). Pero es más divertido tener a Loki aporreado y temeroso que otra cosa. O sea, en vez de un tipo artero tenemos a un tipo medio noble, en vez de a un manipulador tenemos a un manipulado que no se entera de qué va la vaina, y en vez de tener a un Dios poderoso tenemos a alguien que sirve para barrer el suelo. Que desperdicio de personaje. Es que ni el mismo Hiddleston, que me parece un actorazo pasa sin pena de gloria. Pero es que no tiene nada que rascar.

¿Y a cambio de qué? Porque esto debería servir para que nos pongamos en la banda de Sylvie, pero para mí es un peñazo de personaje, que está enfadada pero sin saber muy bien por qué, que puede contra toda la AVT ella sola mientras el otro Loki les tiene miedo a sus porras, y que parece que tiene que ser amenazante, poderosa, pero más bien porque lo dice el guion que por otra cosa. A mí al menos no me lo demuestra en ningún momento. Menos cuando tiene escenas de acción, que lo siento, cantan mucho y no tienen ningún brillo. Viniendo de Falcon and The Winter Soldier, donde brillaban con luz propia es otro clavo en el ataúd de la serie. Porque se cargan el interés en Loki, no consiguen elevar el interés en su partenaire femenina, y ni les interesan mostrar interés en la AVT, descafeinada desde que Sylvie se apodera de la serie, y que pinta ya poco o nada, con perlitas como un personaje llamado Ravonna, o descubrimientos pretendidamentes impactantes como la realidad de los Guardianes del tiempo (que ya no le interesaban a nadie) la supuesta muerte de Mobius, o la escena postcreditos donde se presentan Lokis alternativos.

El quinto capítulos debería ser un caramelito para los fans y para los guionistas. Dejarse llevar ante la presentación de Lokis alternativos, ideas locas y posibilidad de hacer historias épicas y míticas (vamos, lo que tendría que haber sido una serie de Loki y  lo que tendría que haber sido una serie de Loki a lo Doctor Who) Pero en honor de la verdad es un sinsentido. O sea, no tiene ningún sentido que cuando matan a alguien en la AVT no los matan, si no que lo mandan “al fin de los tiempos” ¿Y no sería más eficiente matarlos de verdad? ¿Hay alguna razón para que no lo hagan?  Luego los Lokis alternativos pues tienen su gracia, con Richard E. Grant vestido con el traje clásico, el Loki aligátor que va a ser recurrente en muchos memes… pero que es una fumada de los guionistas y punto.

 Y para lo único que sirve es para demostrar que todos los Lokis que aparezcan, por poco que duren son más molones que el Loki que estamos siguiendo y que su contrapartida romántica. Me paro un momento, porque que Loki tenga un romance con una versión de sí mismo es un poco onanista como poco. Pero vale, compro que Loki esté tan pagado de sí mismo que solo él mismo pueda ser su interés amoroso. ¡Pero es que eso no es lo que hemos visto aquí! En esta puñetera serie no nos enseñan un Loki narcisista y ególatra, con lo que si ellos mismos niegan la naturaleza de sus personajes, que se comporten como rezaría  dicha naturaleza no deja de ser un contrasentido.

El final de este quinto capítulo va a ser el más rockanrollero de toda la serie, con el monstruo destruyeuniversos que aparece por allí, que ya de por sí es un recurso de guion flojito, pero más lo es sacarse de la manga el poder encantador de Sylvie para poder salir de allí en el momento preciso. Pues sí, momento que se supone muy épico, pero que si ves que pasan las cosas porque a los guionistas les ha salido de dudosos sitios, pues como que no.

Y llegamos al último capítulo. El esperado clímax de la serie. O No. Porque de climax va a tener poco. Ya que toda la Avt ha sido más soso que el arroz blanco, el desenlace no va a ser diferente. Van a ser tres personajes en un despacho. No estoy exagerando, esa es la puesta en escena. Ya no debería sorprendernos a estas alturas, cuando la única idea imaginativa de toda la serie ha sido un minutero/galleta maría que habla. Y cuantas veces por acabar con fuegos artificiales han tirado por un final bastante pocho. No como aquí, que sin fuegos artificiales han conseguido un final muy pocho.

Llega la gran revelación del capítulo, el hombre detrás de la cortina y el personaje que estábamos esperando todos. Déjame hacer un ejercicio de ignorancia, ponerme en la piel de quien no ha leído un cómic en su vida y descubrirá que, efectivamente, no había unos grandes seres controlando las líneas temporales, si no que había un señor en su despacho controlando las líneas temporales. Pues vale, diría yo en ese caso. Si esa era la gran revelación, y solo nos sirve para volver a reexplicarnos por tercera vez como funcionan las líneas temporales y los multiversos… Que sí, que ya sabía cómo funciona el multiverso desde el mundo oscuro, que ya me has explicado las líneas temporales tú, y Mobius, y RAvonna, y Mobius otra vez, y el Maestro en Endgame…. Que manía de sobreexposición que tiene esta serie.

Pero yo no soy ese tipo. Yo sé a qué se refieren cuando hablan del Conquistador. Así que aquí tenemos la aparición de Kang en el UCM. Y es jugártela mucho. De hecho cuando yo especulaba con la serie pensaba que abrir el melón del tiempo en el UCM era un poco arriesgado, porque no sacarías al personaje capital, que es Kang, en una serie. Pues me han callado la boca, sí. Pero no por eso es buena noticia. Porque este Kang no es Kang. Si me permiten el toque friki para mí es Inmortus, o sea el Kang hastiado de tanta guerra temporal, aunque entiendo que sea un melón que no hayan querido abrir.

Pero este Kang es un fantoche. De verdad, no hay donde cogerlo. Yendo de graciosete, haciendo que lo tiene controlado,  y llega un momento y no tiene nada controlado, y tirando de humor, poniendo caras, con la cabeza ida. Kang es un mequetrefe. Que sí, que ya sé que hay truco, que me vais a decir que este es solo uno de los Kangs que vamos a ver y a partir de la segunda temporada aparecerá algo más oscuro, duro y dramático. Pero yo hablo de lo que he visto y lo que he visto no lo compro para nada. Que puedes hacer el mismo personaje cansado, crepuscular y dotarle de una solemnidad y un aura de grandeza que le hará falta al personaje. Y cuidado, que su próxima aparición anunciada será en las cómicas Antman, y otra caracterización como ésta y al personaje ya no lo levantas.

Añadamos además que, después de la esperada pugna entre Loki y Sylvie, y la decisión de acabar con este Kang, la serie no tiene desenlace. Acaba con un cliffhanger y anunciando una segunda temporada, que abre  bastante posibilidades. Vale, si no voy a negar que estaré aquí en la segunda temporada también, y que quizás puedan enderezar el camino que han llevado hasta aquí. Pero sería bueno para ello cambiar los directores de la serie, dotarle de una espectacularidad y una épica que el tema necesita y que al menos en su factura visual es un suspenso absoluto, y sobre todo tendría que hacer un esfuerzo inconmensurable en recuperar a su personaje principal, al que has convertido en un mindundi aburrido dentro de una Agencia aburrida, con un conflicto aburrido y una resolución aburrida.  No es de extrañar que haya salido una serie aburridísima.