Vamos con la última serie del año ahora y se trata de la cuarta serie Marvel que nos han traido en 2021. Se trata en este caso de Ojo de Halcón. Y yo reconozco que para mí ésta ha sido una especie de montaña rusa, subiendo y bajando mi interés según estuviésemos cerca o lejos del desenlace.
Porque para empezar la serie me atraía más bien poco. Sí, es Marvel y seguramente el personaje más importante del MCU al que se le ha dado serie. Pero seamos sinceros, el Ojo de Halcón cinematográfico es un sieso. Jeremy Renner llega con el personaje desde la primera película de Thor y se puede contar con los dedos de la mano los momentos estelares que nos ha dado en pantalla. Y ya no hablo de la espectacularidad del personaje, que podemos aceptar que luce menos en pantalla que muchos compañeros suyos. Hablo sobre todo de la personalidad del mismo. Si nos vamos al Clint Barton de los cómics la diferencia es aún más evidente. Clint tiene una chispa especial, una punto irónico y una cabezonería muy molona que le lleva a enfrentarse si hace falta al Capitán América o a Tony Stark. A su manera era en los setenta lo que luego fue Lobezno en los ochenta. Pues ya pueden adivinar que de todo esto queda nada y menos en su traslación al cine. Es el personaje más plano de los Vengadores con demasiada diferencia (si su momento en la cinta de la primera película de Josh Weddon era ser controlado por Loki…)
Lo único que le sacaba un poco del ostracismo era, por una parte, sacarse del carcaj una familia que le diferenciaba del resto de superhéroes (aunque tampoco se le sacase demasiado jugo) y sobre todo su relación de amistad con Natasha. Afortunadamente nunca la convirtieron en una relación amorosa, y ese vínculo especial entre ambos personajes sí funcionaba muy bien. Pero claro, venimos de Endgame, así que parecía en principio que este punto estaba cerrado por completo. En principio.
Así que con esos mimbres pues las expectativas para con la serie no estaban muy altas precisamente. Pero hete aquí que los creadores se sacan de la manga a una sidekick para Clint. Se traen a Kate Bishop y resulta ser el mejor acierto de la serie. Mis conocimientos del personaje comiquero no son demasiados, más allá de su etapa con David Aja que luego hablaré, pero ha resultado ser una adición maravillosa. Resulta que Kate pasa por ser una adolescente molona (con lo mal que suena eso…) y se come la serie con su energía, vitalidad y positivismo. Es realmente meritorio como la tratan como un personaje muy divertido, muy carismático y con una vis cómica muy conseguida. En esto el fichaje de Haylee Stanfield, al que la productora esperó teniendo claro que tenía que ser el fichaje, se revela en un acierto máximo. No se trata de convertirla en una payasa pero sus interacción con el resto de personajes siempre te arrancan una sonrisa. En especial con Clint. Tienen una química muy especial entre ambos y cada vez que salen juntos en pantalla y se lanzan pullas es un disfrute. De hecho tener este personaje al lado hace mucho mejor al Clint Barton de Renner. Porque puede adoptar la postura de maduro que ya está pasado de vueltas y tiene que aguantar a la niña a su lado que da para momentos muy jocosos.
Así que inesperadamente la serie funciona como un tiro desde el principio. Ese tono de semicomedia que tiene al principio le hace mucho bien y los capítulos se disfrutan un montón. Intentarán darle también algún cambio de tono por momentos, como recuperar al personaje del Ronin y los motivos traumáticos que tuvo Clint para convertirse en un matarife, pero siempre regados por la ligereza desengrasante del humor Marve. He de pararme, honor obliga, en la deuda que tiene esta serie con el dibujante David Aja. Sí, debería hablar también de Matt Fraction que fue el guionista de esta etapa y de la que rescatan varios elementos, como el perro y sobre todo los chandaleros rusos como enemigos. Pero si puedo afirmar que el espíritu de aquella serie estaba en los dibujos del dibujante español, lo mismo puedo decir sobre el aspecto visual de la serie. En seguida los colores negro y morado se hacer presentes en toda la serie, y bueno, los títulos de crédito, hasta el logo de la misma están directamente sableados de Aja. Incluso escenas que han sido de lo mejor de la serie como la persecución en coches del capítulo tres beben directamente de su fuente comiquera.
La serie se le debe acusar de ser de un evidente perfil bajo. No debería ser crítica, pues la serie de Fraction y Aja también lo era, pero es difícil tomarse en serio a los chandaleros rusos como amenaza real contra un vengador. Parece que toda la serie estamos a la espera de que salga la amenaza real. Y aquí expongo el mayor problema de la serie para mí. La trama que tiene es insulsa, cuando no directamente inexistente. Se supone que Ojo de Halcón va a investigar un asesinato y a partir de ahí alguien que no quiere que se inmiscuya va a poner precio a su cabeza. Y ya está. Van a ir pasando por la serie gente con la que Clint tiene que pelear, tenga sentido o no. En principio el personaje de Maya, o Eco en el cómic, que tiene la particularidad de ser sordomuda (y la actriz protagonista también) y roba minutos en pantalla en relación a una trama de redención a través del asesinato de su padre que comienza interesante y termina siendo intrascendente.
Y como si fuese un videojuego en que se va aumentando el nivel, tras los chandaleros y tras Maya aparece también la Viuda Negra. Bueno, la nueva Viuda Negra. Yelena, la hermana de Natasha se viene aquí desde la escena postcréditos de la película de la Viuda para cazar a Ojo de Halcón. Y aquí es donde se empiezan a encender las alarmas, porque no se entienden las razones que mueven a Yelena. Teóricamente ha sido contratada para cargarse a Ojo de Halcón (no sabía que las Viudas liberadas seguirán siendo mercenarias) cuando ella venía con razones personales contra Clint. Y aquí sí que hay que pararse, porque las razones de Yelena contra Clint no hay donde cogerlas. Sirve para volver a traer a primer plano la buena relación entre Clint Y Natasha, y tener el legado de la Viuda Negra presente en todo momento. Pero que vamos, solo le hacían falta un minuto a Ojo de Halcón para explicar cómo fue la muerte de Romanov para que se entienda que no se puede culpar a su compañero de nada. Y esperar al clímax de la serie para obtener una solución que debería haberse producido en su primera aparición. Pero es mejor obviar la lógica si podemos tener escenas de acción con Florence Plugh y momentos divertidos con Kate Bishop.
Porque la serie sigue teniendo su bastión en la maravillosa relación de los dos personajes. Aceptamos que la trama no avance como debiera o dé pasos en falso como la presunta culpabilidad de Jack, mientras nos den momentos graciosos entre ellos. Funciona por momentos como una buddy movie estupenda y los momentos cómicos y jocosos son más importantes que las escenas de acción, que visualmente son potentes, pero argumentalmente no aportan demasiado. Es más divertido las escenas en que Yelena y Kate comparten juntas y son divertidas por contraste que las escenas de acción contra Clint, o de éste contra los chandaleros, que se demuestran lo que son, unos enemigos de cuarta categoría.
Pero seguimos subiendo el nivel de dificultad y nos llega la gran revelación de la serie. Primero, que la madre de Kate (una madura Vera Farmiga) está metida en el ajo, en lugar de su sospechoso prometido, y sobre todo que trabajo o se asocia con el rey del crimen de Nueva York. Así que aparece ni más ni menos que Kingpin. Y no un Kingpin cualquiera, si no el mismo VIncent D’Onofrio traído directamente de la serie Daredevil de Netflix. Cuando dábamos por descartadas para el UCM las series de Netflix, Kevin Feige demuestra una vez más que es el más listo de la clase y sabe que lo que no está roto no hay que arreglarlo. Si en la serie tuvimos un Kingpin insuperable, pues la mejor opción es aprovecharlo. Y es de esperar que si de allí aparece Kingpin será cuestión de tiempo que recuperen también a cierto abogado de la cocina del infierno…
Así que ahora ya se han puesto las cartas sobre la mesa, encontramos al que será el villano de verdad en el resto de la serie y el nivel de peligrosidad y por supuesto interés será un in crescendo para los siguientes capítulos. ¿Qué siguientes capítulos, si solo queda uno? De repente, un coitus interruptus cuando vemos que la serie va a acabar en el capítulo seis. Porque parecía que la construcción desde muy abajo estaba bien diseñada para dejarle tres, cuatro capítulos en el que Kingpin puede explicar, expandir y demostrar su plan. Pero no, nos adentramos en un capítulo final con todos los cabos abiertos.
Y cuando digo todos, digo todos. Porque se nos han ido abierto tramas durante toda la serie que siguen ahí y que hay que cerrarlas para el último capítulo. La historia de Maya, la redención que necesita y cerrar su historia con el amigo/novio que tiene. Pues se cierra sí, pero es que no me interesa nada. El personaje de Eco se ha quedado muy flojito y si esperan hacer una serie de ella… no creo que me esperen. La trama de Yelena. Pues como decía anteriormente sí, mucha cara de mala, pero que no era nada complicado llegar a la conclusión que llegan: que los dos querían mucho a Natasha y la lloramos juntos. Como homenaje a Natasha vale, pero como argumento de esta serie tampoco ha terminado aportando nada. Y la historia de la madre está básicamente mal contada. Porque vale que te sirva como sorpresa final, pero luego piensas en por qué Eleanor había mandado a los chandaleros o a una Viuda Negra contra Ojo de Halcon sabiendo que su hija está constantemente a su lado, pues es una historia que tiene fisuras. Y como es lógico su asociación con Kingpin va a suponer un problema. Un Wilson Fisk en el que también hay que pararse. Porque esperabas un Kingpin que se comiese la serie por completo y al contrario, parece que aquí una cualquiera tiene empaque para enfrentarse a él. La traslación de Kingpin termina siendo controvertida. Si en la serie de Netflix era perfecto como significaba la corrupción absoluta, y como todo lo conseguía moviendo hilos por detrás, aquí tira más por ataque de ira alocados y escenas de enfrentamientos físicos. Y te lo puedo comprar, porque en los cómics también encontraremos tramas con un Kingpin así, pero si lo haces tienes que mostrarlo más potente. Porque has traído a un Kingpin más bestia y salvaje, para no ser capaz de cargarse a una mujer en apuros, de enfrentarse a una niña con un arco y terminar pidiendo clemencia y “muriendo” en off a manos de una sicario suya. Para este viaje….
Y estoy siendo muy crítico con el final de la serie, pero paradójicamente es un capítulo muy divertido y entretenido. Porque como siempre el ancla de la serie sigue siendo los personajes principales. Clint y Kate siguen siendo divertidos, ocurrentes, y se llevan momentos de hilaridad y hacen que el capítulo funcione como divertimento de primer orden. Junto al guiño de que Jack terminase siendo el espadachín, el menos logrado de traerse a los frikis de rol para el final, y momentos eminentemente graciosos como Clint en el árbol del Rockefeller center o Kate y Yelena en el ascensor, pues terminas gozando el final de la serie, para qué negarlo.
Y ésta ha sido la final la clave de la serie. Sus personajes. Clint Barton y Kate Bishop siempre han sido la brújula de la serie. El carisma de ambos, lo bien escrito que está el personaje juvenil, y la imprescindible química entre ambos favorecen que la serie no deje de ser nunca divertida, por más que la trama de la misma ha sido insuficiente a todas luces y ha tenido devaneos que tampoco llevaban a ningún sitio. Pero por cada momento insulso de la trama principal, o cada desviación hacia otros personajes que nos interesan menos, aparecen al rescate los momentos graciosos, jocosos y divertidos de los protagonistas, lo que hacen que la serie en todo momento haya sido simpática y se vea siempre con una sonrisa en la cara
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