lunes, diciembre 26

ROGUE ONE

En pie y saludando. Así termina uno la nueva película de Star Wars tras un último tercio estupendo como se necesitaba desde hace tiempo, unos tres últimos minutos colosales de un icono de la historia del cine y un último plano que debe hacer estremecer a todo fan de la saga. El sabor de boca es delicioso, estás extasiado por haber conectado como nunca con la saga original y todos son parabienes. ¿Todo? Bueno, nos va a tocar analizar si toda la película responde de igual manera a ese inmejorable final.
Rogue One es el primer spin off que surge de la Guerra de las Galaxias. Es decir, la oportunidad de contar más historias  del universo de George lucas sin necesidad de tocar la trama principal de los Skywalker y la Fuerza. Con lo enorme y jugoso que resulta el escenario a sus pies no deja de ser extraño la elección: Como se consiguieron los planos que ayudarían a destruir la estrella de la Muerte, de los que apenas se hace una frase de mención en toda la saga.
Como las comparaciones con Episodio VII van a ser inevitables no las vamos a esquivar. Desde el principio digo que si en aquella los personajes era lo mejor donde asirse en un argumento cojo, Rogue one tendrá el problema inverso. Sus personajes, aunque tengan algún apunto interesante, pierden veinte a uno en carisma contra Rey, Poe  o Finn.  Jin Herso ejerce como protagonista del film y va dando vaivenes. Pasa de niña descreída a  líder rebelde sin apenas explicación y se queda corta para llevar todo el peso de la película. Peor es su partenaire y Diego Luna que viste como Han Solo pero es lo único que le acerca, porque no puede ser más insípido ni desganado. Y demos gracias a que esquivan el interés romántico porque tenían una química glacial.  Podemos proseguir con el grupeto que se monta, desde un piloto renegado a un monje pseudojedi (parecen fichas del juego de Rol) que la verdad, no consiguen importarnos en demasía ninguno. Vamos que el único personaje que parece rescatable termina siendo el robot de la función.
Ya que estamos con los personajes nos paramos con los malos de la función. Básicamente es Krennit.. y es un pringado. Un nuevo  intento de hacer un villano de la saga que fracasa. El director Krennit se le supone ser quien está detrás de la construcción de la Estrella de la Muerte… y todo lo que hace lo hace mal. Desde tener un renegado entre sus filas (algo que se podía oler desde que mata a su mujer, digo yo) hasta perseguir sin éxito a los protagonistas por medio universo, ir a chivarse a Vader o terminar persiguiendo blaster en mano sin éxito de nuevo a los héroes (que ni siquiera se paran a rematarle, ese es su nivel de amenaza)  Obviamente palidece ante la regia figura de Tarkin, aquí resucitado digitalmente (aunque inevitablemente veamos algo la irrealidad) dando su presencia, porte y tranquila malignidad en todas las escenas que aparece. Era imprescindible si hablamos de la Estrella de la Muerte. Vader come aparte, pero honor obliga decir que no es lo mismo sin Constantino Romero detrás.
La película empieza (sin texto escrito) con Galen Erso siendo requerido por el Imperio como el más gran ingeniero de la galaxia, a costa de la vida de su mujer y la desaparición de su hija. A partir de ahí, ya en el presente empieza un esquivo juego del gato y el raton algo confuso. No parece que haya una razón de peso por la que la alianza necesite a Jin para llegar a Saw Guerrera, pues al piloto no necesitó conocer a nadie para que le llevasen a su base. Lo importante no es tanto la coherencia como que el personaje de Guerrera no hay por dónde cogerlo. Está bien recogido su radicalismo terrorista (de hecho su ataque en Jedah tiene bastante de Intifada palestina) pero claro, en principio nos lo muestran como un tipo paranoico que ve trampas y asesinos en su contra por todas partes, para luego terminar sacrificado harto de escapar… pues vale, para este viaje no hacía falta tantas alforjas. Al final parar en Jedah no sirve para nada excepto para que se una tan variopinto grupo sin una razón de peso para estar juntos. ¿Por qué Chirrut y Baze ayudan precisamente a estos rebeldes, cuando debe ser habitual en esta ciudad los ataques de los grupos de Guerrera contra soldados de asalto? Y una vez ayudados, ¿Por qué siguen con ellos?
Chirrut va a ser la única conexión con la Fuerza de la película. Considero un acierto dejar a un lado la parte más mística de la saga y que la aventura sea más mundana y menos transcendental que en las pelis oficiales. Por eso es un tema interesante como está tratado el personaje: Un tipo que es sensible a la fuerza, que es intensa en él, pero que al no existir la orden jedi no tiene el entrenamiento requerido y su relación es algo más instintiva o inexacta. O así debería ser, porque luego según exigencias de guión el personaje hace las veces de un jedi a tiempo completo, hace las veces de un ciego más. Y su retahíla de la fuerza termina siendo muy cansina. Sin hacer nada más que acompañarle Blaze se hace más agradable al espectador.
Otra cosa para lo que sirve Jedah es para la primera demostración de fuerza de la Estrella de la Muerte. La verdad es que Rogue One le hace mucho bien a  la estación espacial. Cada vez que hace presencia es de manera definitiva. Vemos el poder que supone de primera mano, su capacidad de destrucción aún a poca potencia es imparable, y sobretodo representa un jaque mate táctico. La desesperación de la Alianza al conocerse tan terrible arma es manifiesta y real. A partir de ahora el imperio puede devastar a toda resistencia. Y el otro aspecto que ayuda y mejora a la Estrella de la Muerte es que al fin nos explican la parte más inconsistente de una Nueva esperanza. Por fin sabemos que si la estación tenía un punto débil se debía precisamente a que había sido saboteada por su creador. Galen Erso había diseñado la Estrella de la Muerte con un punto débil expresamente para que pueda ser destruida. Un añadido coherente que mejora la película original.
Tras salir de Jedah van a ir a buscar a Galen Erso (que ya podían haber ido desde el principio) La verdad es que es una escena que no funciona nada bien. desde el intento de asesinato frustrado de Cassian a la enésima aparición idiota  de Krennic, siempre por detrás del grupo,  con una escena bastante típica que solo está para mostrar lo villano que es. Y luego está Galen Erso, que ha sido el único personaje estimable y cuya historia ha perecido interesante. Pues para el mejor personaje de la saga tienen una muerte tirando a humillante. Ya no es que muera sacrificándose por su hija (que aparece en el momento oportuno, como no) o liquidado por el villano de la función. Es peor. Es una muerte incidental por fuego cruzado. Pues para personaje tan importante se lo quitan de en medio de una manera bien chapucera. MAd Mikelsen se merece mejores roles que el de Doctor Extraño y  éste.
Y aquí llega uno de los mejores momentos de la cinta. La asamblea de la Alianza nos muestra varios bandos enfrentados entre sí. Se reconoce la ambigüedad de los Rebeldes, que no todos son hermanitas de la caridad, si no que han tenido que tirar de actos deleznables durante estos años. Se prima la potencia de fuego que supone el nuevo arma y muchos optan directamente por rendirse al Imperio. Incluso el discurso de Jyn es bueno, aunque no se sabe cuándo se ha vuelto una líder de la resistencia. Y lo rematan los voluntarios para ir en misión aún a espaldas de la Alianza (lástima que Diego Luna esté especialmente flojito aquí)
Y llegamos al final, que en definitiva es el mismo que todas las películas de Star Wars.  Con los rebeldes en clara desventaja atacando en tres frentes al Imperio.  Mal suena. Pero aquí Gareth Edwards demuestra lo que es. Un director de acción. Y efectivamente contra todo pronóstico el final funciona como ninguno desde el Retorno del Jedi. Que es decir mucho. La misión en tierra  tiene un deje  a películas clásica de II Guerra Mundial, con misiones de escaramuzas. Obviamente los soldados de asalto siguen siendo tan inútiles como de costumbre, pero al menos su número y potencia se tratan de manera más seria que en la Batalla de Endor. La visión a pie de la guerra es efectiva, notas la potencia de fuego y tiene momentos como la aparición de los AT AT que es demoledora, tanto como la llegada de los XWing. Además tiene momentos para que se luzcan todos los miembros de Rogue One, y se toma su tiempo para que el sacrificio de cada uno de ellos se note importante. Si no funcionan mejor es porque precisamente no hemos tenido empatía en ningún momento con ellos, y la muerte de Bodhi nos deja indiferente, o la de Chirrut termina hasta por ser irritante. Al final solo K-2S0 nos deja un sacrificio sentido.
Si la batalla terrestre funciona perfectamente, aún mejor es la batalla espacial. Está filmado con un gran sentido clásico, más parecido a Una nueva Esperaza y el retorno del Jedi que a todo el cine de los últimos veinte años. La claridad es necesaria para entender en todo momento lo que está pasando, sin por eso perder espectacularidad. Y en apenas dos trazos personajes terciarios como el almirante Radus o el General Merrick se nos convierten en héroes. Con todo eso es un lujo ver a la flota rebelde que ya vimos en el 77 con el jefe rojo incluído (y ese rojo cinco eliminado que sabemos quién va  a heredar) e incluso la manera de cargarse el escudo, que podría ser una sobrada esta narrada con eficacia. El único pero que se le puede poner es de continuidad: si más que una escaramuza  hubo una batalla previa mayor que la de Yavin, parece que el Imperio y Tarkin podrían haber estado más alerta.
Justo es decir que la tercera pata es la que más cojea. Jyn y Cassian debían ser los protagonistas finales, pero es tan cierto que su misión es la menos épica. Coger los archivos con unas pinzas y subir a la torre. Y si su única amenaza real va a ser el inútil de Krennic pues está todo dicho. Los tópicos de villanía corren por doquier. Desde el discurso previo a la resurrección en el último momento. Realmente el único momento que funciona de Krennic es cuando derrotado ve como TArkin no se está de nada y lanza la fuerza de la Estrella de la Muerte. La cara de derrota y resignación del Inspector es demoledora. Igual que el momento previo a la destrucción de toda la ciudad, con el sacrificio de todo Rogue One y un gran momento musical de Giaccino (que no hemos hecho mención, pero es lo más John Williams que puedes ser sin ser John Williams)
Y ahora sí, la apoteosis. Todo lo que habíamos disfrutado hasta ahora es poco comparado con ese minuto de Darth Vader desatado. Mezcla de terror, acción y entusiasmo es encenderse ese sable rojo y ver como liquida en momentos al escuadrón rebelde y terminas inevitablemente con la piel de gallina. Y solo los irredentos fans reconocemos salir a la nave de Episodio IV, los amantes clásicos reconocerán a la figura de espaldas y todos se quedarán extasiados con el primer plano de Leia acabando con el final más perfecto  posible.

Y llegamos donde empezó la crítica, en pie y saludando. Con este análisis ya podemos decir que el nivel mostrado, más que digno, está cercano al despertar de la Fuerza. Aquella tenía fuerza y carisma en sus personajes, ésta obtiene una gran solidez en el guión y en la continuidad. Si Abrams empezaba potente para acabar en un remake encubierto, Edwards se pasa media película dando tumbos para terminar por todo lo alto. Lo importante, lo definitorio de ambas es que se mantiene el regustillo Star Wars y que esta película nos lleva, más que nunca, de regreso a 1977.  Ha demostrado merecer el apelativo de una historia de Star Wars. 

domingo, diciembre 18

EL FIN DE LOS CUATRO FANTASTICOS

El comic más grande del mundo lleva demasiado tiempo dando tumbos. Comercialmente solo la breve etapa de Mark Millar Y Hitch ha sido la apuesta grande de la editorial para sus más veteranos héroes. Y artísticamente también podemos decir que es la última gran alegría, pues la larga apuesta por Hickman fue terriblemente aburrida, y el relanzamiento de Marvel Now llevó a un desaborido Fraction que acabó sin ganas una etapa para olvidar. No hay que ser demasiado avispado para cerciorarse que Marvel, llamado por los oropeles vengativos como otras décadas lo fue por mutantes o arácnidos, está dejando a su colección decana en un lánguido ostracismo.
Y en este proceso debemos  entender la llegada de James Robinson y Leonard Kirk. No puedo decir que sean malos autores, aunque no conocía trabajo de ninguno de ellos, pero desde luego están lejos de ser fan favourites. Robinson consiguió un éxito absoluto con la serie de Starman de DC, que pasa por ser de la mejor serie de los noventa. Pero hablamos  que su mejor éxito pasó hace más de veinticinco años. Saltamos al vacío con los nuevos autores de los Cuatro Fantásticos.
Y van a resultar una grata sorpresa. Para ser alguien que ha estado toda su carrera en la Distinguida Competencia va a demostrar un buen conocimiento de los Cuatro Fantásticos. Los  personajes son fieles a sí mismos, suenan como tienen que sonar  y son reconocibles. El enganche del final de los Cuatro Fantásticos con el que empieza la serie nos pone en alerta ante los próximos acontecimientos, pero la aparición de Fin Fang Foom  ya va dejando claras las intenciones de Robinson. Hacer un cómic a la antigua usanza, con la vista puesta en el glorioso pasado de  los Cuatro Fantásticos. Sólo unos horrorosos trajes rojos ponen el punto negativo en esta vuelta a los orígenes.
La carta ganadora que va a jugar Robinson va a ser la de la continuidad. Pero utilizada de manera muy inteligente. La continuidad Marvel parece que ha terminado siendo un problema y un anatema de cara a los nuevos guionistas. Desde tiempo inmemorial (¿De Falco?) cualquier autor que llega a la colección prefiere hacer tábula rasa y empezar de cero, o de Kirby, obviando y renegando cincuenta años de historia. Robinson hace lo contrario. Introduce  todo el pasado de la colección pero de manera orgánica. No se trata de ser una enciclopedia ambulante rememorando historias abandonadas. La mejor manera de utilizar la continuidad es integrarla al presente. Si los cuatro fantásticos pasan por una situación que ya ha tenido anteriormente, pues es de recibo que los personajes hagan comentarios sobre ello. Si hablan de los amoríos de Johnny Storm, pues es normal que se mencione a Lyja (que parece tabú sacar este tema). Así asistimos a reminiscencias de etapas de Hickman, Fraction, DeFalco o incluso el universo de bolsillo de Heroes Reborn. Pero todo ello integrado en la aventura actual y con vistas al ominoso futuro que se nos ha presentado en las primeras páginas. Quizás la vuelta de Ben con Alicia es un deja vu demasiado repetitivo, los personajes ya han pasado demasiado como para dar ese paso hacia atrás.
Ya en su primera aventura, con la invasión proveniente de la Zona negativa las cartas están marcadas. No deja de ser una aventura genérica de los 4 F, sin demasiada importancia o espectacularidad. Kirk se muestra como un dibujante sólido, con un trazo agradable y una muy buena narrativa, pero desde luego no pasa por ser el autor más espectacular ni el que te vaya a entrar por los ojos de la manera más contundente. Tiene ese aire de trazo limpio a lo Wieringo, o a lo Immonen si quieres exagerar, pero con ciertas limitaciones. Igual que digo que me gusta mucho como dibuja a la Cosa, con el labio inferior prominente que le otorga un aspecto brusco y simiesco, no soporto a su Reed Richards, que aparece permanentemente  estirado sin razón aparente (defecto usual en dibujantes mediocres) con aberraciones en su cuello o brazos sin sentido narrativo.
La consecuencia inmediata de la invasión dimensional va a  ser la pérdida de poderes de Johnny (que lleva con una estoica indiferencia coherente en un mundo donde esas cosas pasan y vuelven) pero Robinson va a hacer hincapié en las consecuencias civiles que tienes las aventuras de los imaginautas. Evidentemente una invasión dimensional que viene desde tu propia casa va a provocar una negativa sucesión de acontecimientos para la ciudad. Siendo como son los Cuatro Fantásticos la clase alta de los superhéroes siempre es un poco controvertido querer ponerle la opinión pública en contra,  pero en esta ocasión Robinson lo va a trabajar con enorme naturalidad y precisión. Recogiendo elementos persistentes en el universo Marvel como control de Daños van marcando el camino con total coherencia y a la postre explota en el mejor capítulo de la etapa. El juicio contra los Cuatro Fantásticos es un canto a todo lo bueno que está mostrando esta etapa. Se utiliza la continuidad de manera impactante, para dar otra versión de los grandes acontecimientos de los cuatro fantásticos. Así, en mano del fiscal Tolliver, contemplamos grandes momentos de la colección como el origen, la batalla contra Hulk, la llegada de Galactus, etc. desde un punto de vista jurídico para demostrar que no siempre a la hora de salvar la humanidad se tuvo en cuenta  al ciudadano de pie. Impactante y certero es la  declaración de un taxista (o su hijo) que lo perdió todo por un ataque temperamental de Ben Grimm. La Destrucción de los Cuatro Fantásticos de cara  a la opinión pública se ha conseguido de la mejor manera.
Justo en estos momentos llega la injerencia editorial de implantar un crossover, en este caso Pecado Original. Se trata de sacar un secreto escondido del pasado para provocar un cisma en el presente y viendo el espíritu de la etapa sí que parece que puede encajar sin problemas con sus tramas. Así es pero no deja de ser un pequeño bajón. La trama de un intento fallido de convertir a la Cosa en humano parece  demasiado típica y la reacción de los personajes es demasiado extremada para una historia ya manida. No ayuda tampoco el cambio de dibujante, que parece que quería criticar a Kirk pero es mucho mejor que su sustituto, por muy estilo Kirby que quiera implantar. Éste es el pero que se le puede poner a Robinson. Cuando parece que estamos llevando bien y de manera progresiva la caída de los Cuatro Fantásticos algunos personajes extreman en demasía sus reacciones, como La Cosa enfrentándose a Reed y Johnny por enésima vez o Susan enfrentándose sin necesidad a todos los Vengadores. Afortunadamente Robinson requiebra al dar pista que los comportamientos no son del todo naturales (Malicia mediante) o que existe alguna mano maestra que está detrás de los males de los 4F, con el Mago y sus cambiantes  Cuatro Terribles dando evidente pistas de que algo pasa.
El plan de disgregar al grupo está surtiendo efecto de manera sensata. Ben Grimm vivirá aventuras en la cárcel por un crimen que no cometió tirando de nuevo con continuidad con su relación con el hombre de arena o sobre todo con una recuperada Sharon Ventura de la que no se acordaban ni los más viejos del lugar. Reed Richards encuentra un trabajo muy acorde a su espíritu en Nuevo Edén y Susan va con él en principio, para luego decidirse unilateramente volver a traer a casa a Valeria Richards, que había decidido pasar un tiempo con el Doctor Muerte. Un subtrama que parece interesante, por más que tenemos que tragarnos a la pequeña resabiada de los Richards, pero que será cortada abruptamente. No por culpa de su madre, y eso que su ímpetu desatado es del todo desmedido, si no más adelante, cuando se fuerce el reencuentro final a costa de todo lo construido anteriormente. Por su parte quien sí está bastante perdido es Johnny, que más allá de su espiral de autodestrucción no parece que aporta nada. A esta disgregación hay que sumarle a los miembros de la Fundación Futuro, separados del resto de Cuatro Fantásticos y que bueno, tampoco es que tengan mucha transcendencia más allá de Bentley, como suele ser normal, o la irrupción como tutor de la Primera Antorcha Original, que parece fetiche del autor.
Obviamente tras la disgregación toca el reencuentro. Seguramente  más abrupto de lo que Robinson hubiese querido ante la repentina noticia de la cancelación de la serie. Y justo es, la verdad es que la resolución no está a la altura. Con todo el juego que le ha dado la continuidad a Robinson podría haber rebuscado más en ella y encontrar villanos más potentes que los insípidos Vengadores que Rob Liefeld perpetró en Heroes Reborn. Que al final no interesan a nadie y no dejan de ser carne de cañón para darse de palos con cualquier personaje invitado que pase por la serie. Aún peor es el descubrimiento del villano en la sombra. En Nuevo Edén se nos revela que el jefe de Richards era quien movía todos los hilos. Y nos cuenta la historia terible de su paso a la villanía debido a que… le quitaron la novia de joven. Pues sí, estaba enamorada de Susan Richards en secreto y eso les hizo odiar a los 4F años y años (que por cierto, vamos a pasar por alto la sobrada del hombre tranquilo otorgándose todos los ataques a la primera familia de más de cincuenta años) No contento con eso, pues termina demostrándose como un patán incompetente en todos los sentidos, pues parece que hasta Robinson se da cuenta que  necesita un villano de más empaque, y se saca de la mano a Psicoman para el final. Coherente con la sombra de Malicia y con el mundo de sueños de Franklin Richards (aquí la aparición de un personaje desconocido para cualquier seguidor Marvel también sobra)

En fin que del desenlace salvamos pequeños detalles como la redención de Sharon (unida a un momento heroico del Mago que funciona bien) y sobretodo la vuelta a los uniformes de toda la vida. A fin de cuentas estamos en el final de la serie y Robinson quiere ser fiel al espíritu de la misma, dejar la tragedia y el drama de lado (hasta devolverle los poderes a Johnny de la manera más facilona) y abrazar el lado más heroico y optimista que siempre han representado los Cuatro Fantásticos. La serie que lo empezó todo echa el cierre y bueno, no pienso que sea nada definitivo, que esto es el Universo Marvel y nadie muere para siempre. Dad por seguro que estaremos esperando con entusiasmo que vuelva a ser la hora de las tortas.

domingo, noviembre 27

EL MISMO MOLDE

La gallina de los huevos de oro ha puesto un nuevo huevo. Dentro de la tercera fase Marvel ya quedan pocos pesos pesados para inaugurar franquicias. Ms. Marvel, Pantera Negra no van a estar a la altura de los Thor o Iron Man que abrieron sus franquicias. Como nombre propio se alza el de Doctor Extraño, que tampoco tendrá el peso de los primeros espadas pero sí es un secundario de talla importante dentro de Marvel, además de dar la oportunidad de abrir nuevas puertas inexploradas en el universo Marvel. La dimensión de la película aumentará cuando aparezca el nombre de Benedict Cumberbatch, el actor del momento, vinculado al proyecto. De nuevo Marvel lo tenía todo calculado para triunfar, incluso demasiado.
Llevamos viendo película Marvel desde 2008. Catorce películas en ocho años habla a las claras del éxito del método Marvel. Pero se corre el riesgo de repetirse, y es algo en lo que ya está cayendo la Casa de las Ideas. Doctor Extraño va a seguir la arquetípica estructura de todas las películas marvel: Un correcto origen, buscando fidelidad al cómic, una trama simple salpicada por escenas de acción resultonas, mucho humor amable y la necesidad de que el protagonista te caiga simpático, villanos de pacotilla que nunca son amenaza y el final que nunca pone toda la carne en el asador.  Con esa estructura podemos describir a iron Man, Thor, El Capitan América, Antman… y sí, también la película de Stephen Strange.
Asi que siguiendo de pe a pa el esquema nos encontramos con un inicio inmaculado, donde nos presenta al primer Stephen Extraño, haciendo las veces de un Doctor House. Engreído y pagado de sí mismo hasta que un accidente acaba con toda su carrera y sin posibilidad de curación. Caído en la desesperación viaja a Oriente siguiendo los rumores de una Anciano curandero que le enseñará los nuevos mundos que están ocultos. Toda la presentación funciona de manera fácil y dinámica, aunque ya dejan pistas de por donde va a ir la película. La relación de colegas profesionales con el personaje de McAdmas está bastante bien, pero los momentos dramáticos se quedan a medias tintas, la tragedia de Extraño no parece nunca lo suficientemente importante como para tomar la decisión que toma. El anciano es un personaje bastante manido como mentor, aún con el cambio de sexo a una andrógina Tilda Swilton (que se esfuerza en darle un registro amable) y la abertura de mente a Extraño va a ser lo más cercano que estemos nunca de las fantásticas dimensiones que solía dibujar Ditko.
Será en la fase de aprendizaje donde las costuras van a a salir a la luz de manera rotunda. Dotan a la película en general y a Extraño en particular de un sentido del humor made in Marvel, que la verdad era del todo innecesario para el personaje, que queda como un remedo de Toni Stark.  Ahí lo tenemos, lanzando pullitas constantemente, haciéndose el más gracioso de la sala y bromas fuera de sitio para que el espectador se reconcilie con él. Además que la Anciana le recluta y apuesta por su aprendizaje cuando no hace ni un ápice por ser merecedor de esto. Para darle réplica  al graciosillo Extraño nos encontramos elementos pueriles como el papel de Wong, reconvertido en bibliotecario, o aspectos demasiado infantiles como la capa de Extraño, más parecida a la alfombra de Aladdin que a otra cosa. Al final se consigue que elementos que deberían ser imponentes del personaje como el ojo de Agamotto  o la llegada a Grenwich Village estén matizados por un aura cómica que le resta transcendencia.
El gran baluarte de la película está siendo evidentemen Benedict Cumberbatch. Es el actor del momento y va sobrado de carisma y de presencia. Realmente la cámara le quiere y la verda es que la plasmación es impecable. Su imagen icónica con la capa levitando ante la ventana de su Sancta Sanctorum es la plasmación ideal del Doctor Extraño. Dicho todo esto también es verdad que parece que está actuando con el piloto automático todo el tiempo. Solo su gracia le basta para llenar la pantalla, pero ni cuando nos debería caer antipático nos cae del todo antipático, ni cuando resulta trágico termina de ser del todo trágico, ni cuando da el paso heróico nos imbuye de heroísmo. En el plano irónico sí que está para lucirse, pero eso a Benedict le sale como el respirar. quizás más que echarle las culpas al actor deberíamos volver a focalizar  en la película en sí, que nunca da el paso de poner toda la carne en el asador.
Si nos ponemos a hablar de actores pues m consejo para Marvel es claro. Dejen de gastar presupuesto en fichar actores de lujo para interpretar villanos. Si ya tenemos asumido que por muy Mad Mikkelsen que seas tu personaje va a ser tirando a lamentable. Obviamente no es una excepción de todas las películas Marvel. Su Kai Cilius cumple todas los estereotipos de malvado Marvel: buena presencia, un objetivo algo etéreo y  tiene más de amenaza que de peligro real, pues un inexperto Extraño le consigue poner freno y hacer prisionero. Además hay que sumarle que no deja de ser un esbirro de un poder mayor, Dormmammu, o la cara todopoderosa gigante de turno, lo que le quita más empaque aún a su personaje.
Hay que hacer mención a la dirección  en las escenas de acción que hace que el director sobresalga algo de la media de las películas Marvel.  Se ha trabajado el aspecto visual del filme de manera importante y teniendo en cuenta la temática la manipulación de la realidad va a ser una constante muy atrayente. Ciudades que se plegan en sí mismas, dimensiones espejos, o alteraciones sistemáticas de la gravedad y demás recursos sacados de Inception van a dar mucho juego y dotar a la película de una originalidad visual muy atractiva. Cierto es que con el paso de los minutos uno se familiariza con este tipo de recursos y pierden algo  de fuerza en los enfrentamientos finales, que acaban siendo personajes corriendo de un lado a otro haciendo portales con las manos.  Basta decir que en el final en Hong Kong hay un desglose temporal de toda la ciudad al que asistimos con la mayor indiferencia.
Antes de llegar al clímax final asistimos a la muerte del Anciano, en una escena que parecía más de relleno de acción que si iba a pasar algo importante. Así que para el último enfrentamiento contaremos con Extraño, Wong y Mordo. Quería pararme en la figura de éste último porque la verdad es que es una contradicción importante. Durante toda la película no deja de ser el pepito grillo tanto del Anciano como del Doctor, reclamando la manera correcta de hacer las cosas, no salirse de los cauces de la naturaleza y buscando el valor para hacer el bien y luchar contra el mal… para llegado un punto decidir que no, que todo lo que él ha defendido durante toda la película no era así y, como se muestra en los postcréditos, ahora va a ir cargándose a los demás hechiceros. Pues sí que tenías razones para combatir con Kai Cilius, sí…
Bueno, a lo que íbamos que llegamos a la típica resolución épica con ciudades destruyéndose entre combate finales (en este caso reconstruyéndose) y ya sabemos cómo va esto… pues no. Porque harto el director también de estos clímax pseudoépicos sin épica se saca de la manga una manera diferente que vencer a la gran amenaza de la Dimensión Oscura. Un inteligente juego con un bucle temporal que dejaría a Dormammu sin poder entra en nuestra dimensión. Se agradece la intención de no repetir el enésimo enfrentamiento inevitable, se agradece  el requiebro y se agradece que el Doctor Extraño no quiera matar a nadie más, y es la única vez que hace un acto de heroicidad… pero a mí no me funciona para nada este final. No deja de tirar otro trazo cómico y desenfadado de una manera un pelín estúpida y sin sentido (no mates a Extraño, déjalo prisionero y cruza el portal) y que le resta la épica que ya no esperamos. Porque es obvio que a Marvel le asusta la épica en sus películas.

Así acaba la esperada Doctor Extraño. Uno de los (escasos) baluartes que quedan a Marvel por explotar y, que es difícil ponerle peros a la cinta. Al fin y al cabo termina siendo simpática, con buen ritmo, fiel al personaje y agradable al neófito. Poco que objetar salvo que a la postre ha derivado en más de lo mismo. Una ambiciosa apuesta visual y el incontestable acierto de casting y caracterización  no han sido suficientes para esconder lo que es visible para todos: que el molde Marvel empieza a estar agotado. La fórmula que tan bien funcionó en el pasado ya huele a caduca y se necesita nuevos ingredientes o mejores cocineros  para que la mezcla no sepa a precocinado.

domingo, octubre 16

TEMPORADA 2016/17

Una nueva liga y como las últimas ocho seguimos viviendo las Ligas de Messi. Haya ganado o haya perdido desde que Leo Messi es el capo de la Liga obliga a su equipo y a sus competidores a llegar a unos niveles de puntuaje y resultados excelsos para poder competir. Este año no se presenta como excepción, a pesar de que sus dos rivales sean los finalistas de la última Champions.
Así que nuevamente toca empezar por el último campeón que vuelve a ser el Barça. El Barcelona de Luís Enrique es un equipo cimentado por y para Messi. Cada vez está más radicalizado en la idea de que Messi es el alfa y el omega del equipo. Una pista clara está en los fichajes del medio del campo. El primer año fue RAkitic, después Arda y ahora llegan Dennis Suarez y André Gomes. Se ve a la clara el perfil que busca Luis Enrique. Todos son jugadores dieces, que jugaban de mediapuntas resolutivos en sus equipos, así que significa que el asturiano no tiene ningún tipo de interés en buscar un nuevo Xavi. El Barça de Luis Enrique juega sin gestor de juego (Iniesta ha dado un paso hacia eso, pero nunca lo ha sido) porque el único que lo gestiona es Messi. Definitivamente este año Leo parece que jugará ya de centrocampista. Por más que empiece desde la derecha va a ser usual verlo recibir de Busquets y por detrás de RAkitic o Iniesta. Es tan fabuloso que también desde ahí puede marcar la diferencia. Arrancar con menos presión buscar paredes que rajen defensas o exhibir su intratable pase también desde la larga distancia.
Contar con este Messi maradoniano es algo que se pueden permitir ahora por el potencial que ha adquirido el equipo. Años atrás alejar a Messi del área era perder todo el poder ofensivo. Ahora contar con el mejor delantero del mundo como Luís Suarez pues es suficiente para ser amenaza contra cualquiera. La verdad es que deberíamos decir lo mismo de Neymar, pero me parece que el brasileño acabó la última temporada sin demasiado acierto y necesita de más protagonismo. Meses que estuvo sin Leo vimos la mejor versión de Neymar, pero luego bajó su nivel de manera alarmante para la parte más importante de la temporada y solo el arrojo de Suarez les hizo campeonar al final de la campaña anterior. Me parece que si este Messi interior se mantiene se necesitará al más imaginativo Neymar para marcar más diferencias arriba, aunque con un Suarez tan imperial puede que sea suficiente.
Un punto en que el Barcelona creo pierde nivel ha sido con la salidad de Bravo hacia Manchester. Ter Stegen tiene pinta que se convertirá en un porterazo y en una referencia de juego con los pies, pero el chileno es de estos porteros invisibles que no necesita hacer siempe la parada del siglo porque previamente su colocación le ha dado ventaja, mientras que el teutón es más riesgoso en todas sus acciones. De todas maneras lo realmente importante es que Piqué siga manteniendo el nivel de mejor central del mundo que acostumbra, capaz de aguantar a campo abierto, ser un baluarte en su área o medirse contra grandes velocistas solo por colocación. Hasta el punto que con Luis Enrique la fase defensiva ya no es un problema, porque se cuenta con seguramente el mejor contraataque del mundo.
Contra ellos el Madrid de Zidane, del que hay que valorar su enorme competitividad. Si el año pasado cogió a un equipo deprimido y deprimente y terminó alzando la orejona, pues habla a las claras del espíritu de grupo que ha inculcado el francés. Los cuatro meses al mando nos enseñaron a un Zidane solucionador de problemas, que no le importó agarrarse al amarrateguismo cuando hacía falta y tuvo como clave hombres de brega como Casemiro o Lucas Vazquez. Es de esperar que este año, con toda la temporada para él, procure mejorar el juego de su equipo. La mayor virtud del primer Madrid de Zidane ha sido conseguir que sus rivales no jueguen bien. Lo de jugar ellos ya es harina de otro costal.
Si bien para mí la mejora del juego colectivo del Madrid pasa por un cambio básico: Toni Kroos de mediocentro. EL rubio alemán tiene déficits en la demarcación, pero es el nuevo monopolizador del balón del futbol mundial y si él manda, el Madrid jugará arriba.  También lo puede hacer de interior, claro, pero la oportunidad de darle el mediocentro deja hueco en el equipo a hombres de la calidad de Isco o la resolución de James. De todas maneras ese sería mi plan. Zidane tiene previsto otras cosas. Para él el factor corrector de CAsemiro es indispensable en el equipo. Hay que reconocer que el brasileño ha llegado a un nivel individual que yo no le apreciaba como barrendero, y aunque no tiene nada más y puede ser un problema con balón se ha hecho un hueco por méritos propios.
También es verdad que se nota el espíritu italiano de Zidane como entrenador por ahora. El Madrid no deja de ser un equipo de repliegue bajo, de solidaridad entre compañeros y que cueste horrores hacerle una ocasión, para que la BBC pueda marcar diferencias arriba. En ese plan chirría el actual Cristiano Ronaldo. Que seguirá metiendo 50 goles cada temporada pero no se le puede pedir sacrificio defensivo, y el CR7 de ahora es un lastre para jugar a la contra. Ya no hablamos del jugador que hacía desmarques de 80 metros a toda velocidad. Fisicamente se sabe inferior en el largo recorrido y no en pocas ocasiones frena las conducciones de su equipo, teniendo que ser Bale, que oposita a hombre clave de la importante, el que se aplique defensivamente, y el que tenga que hacer todos los esfuerzos para salir con velocidad. El fichaje de Morata debiera ayudar ahí, pero es de imaginar que seguirá siendo suplente en cuanto Benzema alcance su nivel óptimo.
Pasamos pues al Atlético de Madrid donde Simeone parece dispuesto a dar otro paso adelante. Está claro que ya nos ha demostrado ser el mejor equipo defensivo de esta década. Está claro que ya les hemos visto con un repliegue bajo, que les hemos visto defendiendo en presión alta, y los réditos que les ha dado. Pero ahora Simeone quiere más. Va a hacer a su equipo una potencia ofensiva. Si éste era el equipo del 1-0 y a defender, este año se intenta otra cosa. Es evidente que se debe a un factor determinante. El crecimiento de Antoine Griezzman. El otrora extremo de la liga ha dado un paso para convertirse en un futbolista total. Su paso el año pasado para ser segundo punta nos descubrió un jugador deliciosamente invisible para los rivales, con una capacidad para aparecer libre de marca allá donde quiera y gestionar el ataque rojiblanco. Pero es que este año aún va a más. Ya no solo se dedica a aparecer y marcar, si no que gestiona todo el equipo. Se ha convertido en un jugador referente mundial. Y Simeone, sabedor de lo que tiene entre manos, le ha entregado el equipo. Para darle el espacio en la media punta a su genio francés estira al equipo por todas partes. Gameiro será su nueve, y a fe que el Atleti necesitaba acertar aquí tras sus últimos fiascos, y sus amenazas en profundidad lanzarán la defensa hacia atrás. Carrasco, jugadorazo, o el acertado fichaje de Gaitan serán extremos y estiraran a los rivales a los lados. Y ante la nueva disposición Koke pasará por fin a jugar en el centro, y es el segundo cambio cualitativo del equipo. El canterano pasara a tocar muchas más veces la pelota, lo que es mejor para el Atleti indiscutiblemente. Hoy por hoy es un gestor de juego como no hay tres en Europa, y aunque perdemos su último pase el Atlético de Madrid gana en dominio como no tenía hasta ahora. El plan del Cholo está funcionando y no se basa solo en la inspiración legendaria de una individualidad. Basta ver si cuando se jueguen los garbanzos el Cholo se mantiene o da un paso para atrás, que ya ha demostrado saber competir así. Ahora tiene que saber ganar.
Para el resto de la Liga uno de los cambios más paradigmáticos será el Sevilla. Ha pasado del entramado físico defensivo de Emery a la figura de Sampaoli. El exseleccionador chileno trae consigo un ambicioso plan de presión a todo el campo, de jugar abiertos y robar arriba que no casa mucho con el espíritu sevillista de la última década. Jugadores como Ganso, el Mudo Vázquez o Nasri están lejos de los perfiles que ha tenido nervión estos años. Habrá trabajo por hacer para juntar piezas tan dispares. Por otro lado de una manera algo enturbiada ha empezado el Villarreal, echando a Marcelino antes de empezar la Liga. El buen técnico asturiano había dotado a los amarillos de una consistencia defensiva como pocas hay en la liga. El fichaje de Escrivá debería ir por el mismo sitio. Athletic de Bilbao o Celta son otros proyectos continuistas  con buenos entrenadores y un juego asentado que tienen como mejor baza no haber perdido sus grandes referentes (aunque la baja de Nolito afectará a los celestes) El resto, es de imaginar que la salvación será su gran objetivo. Hay proyectos con ganas de verlos: ese Valencia que uno quiere que responda, pero que es un polvorín institucional,  como un Espanyol que ha fichado por primera vez bien en años, la titubeante real sociedad de Eusebio que no sabe muy bien lo que busca o ese Granada que nos ha de mostrar si Paco Jemez es algo más que un “one hit wonder”. Tras ellos muchos equipos que apenas cuentan con garantías competitivas (Depor sin Lucas Perez, Betis aferrados a Ruben Castro, Sporting perdiendo a sus mejores jugadores…) pero que se aferran al buen nivel de los entrenadores de la Liga para poder competir.

Hoy voy  a lanzar un órdago y a la hora de jugámrela voy a ser atrevido. Atencion: la Liga la ganará el Atlético de Madrid. Apuesta arriesgada, porque mantener el nivel de puntuación de Barça y Madrid es una locura, pero aspiro a que éstos se topen con más obstáculos de los que parece a priori. El Barcelona necesita a Messi en demasiados sitios como para que algún espabilado entrenador no le saque rédito, y el Madrid juega demasiado al unocerismo, así que alguna sorpresa negativa se llevará. Y lo más importante, que veo jugar a este Atleti y sí da la sensación de poder mantener una regularidad intachable contra rivales inferiores, que ya sabemos que contra los mejores sí darán el do de pecho. Tras los tres grandes quizás alguna sorpresa como el Athletic de Bilbao. Soy pesimista por ahora con el Sevilla y Villarreal, cuyos nuevos proyectos empiezan heridos. Hasta el lejano julio no sabremos cuanto he acertado.

domingo, septiembre 25

SUSPENSO EN VILLANÍA

Por alguna u otra razón DC no acaba de cogerle el pulso a su universo cinematográfico. Aunque considero Batman Vs Superman un avance respecto a la primera película del hombre de acero siguen mirando con evidente envidia como Marvel consigue que sus películas conformen un todo uniforme, divertido y coherente. Escuadron suicida suponía el primer intento de ampliar el universo DC, y a la vez salir del oscurantismo que impregna hasta ahora las películas de Superman.   Las necesidades de gustar que tiene la compañía van a jugarle una mala pasada en exceso.
Se nota desde el principio que la productora tiene las cartas marcadas. Estas se llaman Will Smith y Margott Robbie. Son los actores más mediáticos  y les dan los personajes más conocidos… y nos los van a poner hasta en la sopa. Ya desde el inicio de la película, con la consabida presentación de personajes nos damos cuenta que a Deathshot y Harley Quinn tienen presentaciones por doquier. Hasta tres escenas cada uno, antes de conocer al resto, que nos lo quitamos de en medio de cualquier manera.  Will Smith hace básicamente de Will Smith, lo que no tiene porque ser necesariamente malo, aunque la imperante necesidad de darles excusas buenistas al personaje parece que viene marcado por el actor y se carga muy mucho al más frio asesino a sueldo del mundo, que se supone es lo que deberíamos  estar viendo. Sus escenas con su niña suelen ser muy muy empalagosas.
El alma de la película va a ser Harley Quinn. La película depende de que te guste la novia del joker. Y se preocupan hasta el exceso. Lo cierto es que la caracterización es bastante buena y Robbie hace de loca simpática con bastante carisma, sin obviar lo tremendamente sexy que es, lógicamente. Yo salí bastante encantado del cine con ella, pero a poco que repasas surgen los problemas. Digamos que hay un “efecto Poochie” en Harley Quinn. Tienen tanta necesidad de que te guste que te la quieren meter hasta por la garganta si es necesario. Todas las frases chulas (o pretendidamente chulas) los momentos importantes, las subtramas innecesarias son para ella y llega un momento que termina siendo algo cargante. Dan ganas de que se calle alguna vez.  También porque el personaje no da para mucho más que ser un secundario (en esencia es una niña con un bate) y que si profundizas en ella lo único que puedes hacer es equivocarte. Las escenas en que Harley se imagina viendo una vida real con el Joker o llora a solas por lo que se han convertido es una patada miserable al personaje. Lo importante de Quinn es que está loca. Es una paranoica absoluta que solo vive para divertirse al lado de su “bizcochito” Querer darle profundidad y explicar sus motivaciones es del todo absurdo.
Hay que parar necesariamente en la representación del Joker, aunque sería mejor no hacerlo. No por la plasmación de Jared Leto. Obviamente han buscado un Joker totalmente diferente al de Ledger, para no caer en comparaciones imposibles.  Su Joker es más pop, más pasado de vueltas y más colorido (aunque con la dentadura se han pasado en exceso para mi gusto) Y el Joker ha sido tantas cosas distintas en los cómics que podemos decir que su rol de líder mafioso también es canónico. El problema es que sobra en el film. Solo está por su relación con Harley Quinn y sale plasmado en relación a ella. Por eso parece más un novio enamorado que un psicópata enfermizo. Por eso el Joker no da en ningún momento miedo o perturbación, si lo único que importa es su relación con Quinn (relación que debiera ser más de posesión y sumisión que de verdadero amor, pero bueno) Y por eso llegado el momento se lo quitan básicamente de en medio de manera bastante anticlimática (para desespero de Jared Leto, todo hay que decirlo)
El resto de personajes se pueden reducir a una frase. Lo mejor que hace el Capitan Boomerang es irse de plano, lo mejor de Killer Crock es ponerse la capucha y Diablo es no hacer nada. Mucha presentación con todas las canciones molonas de las que han podido pagar derechos para que no pinten absolutamente nada en toda la película. Por cierto si en toda la crítica no hay una referencia a un personaje como Katana, pues por algo será. Infame es ya el caso del personaje que ni siquiera tiene presentación, porque estaba destinado a ser cabeza de turco sin haber soltado dos frases. Para reírse de lo patético que queda.  Y haciendo tan poco… es que también lo hacen mal. En definitiva todos los personajes tienen un corazoncito detrás. Estos no son los peores villanos del mundo, que es lo que venden. Son unos chicos descarriados que solo necesitan un empujoncito en la dirección adecuada. Especialmente cargante termina siendo Diablo y su manida historia de no quiero usar mis poderes porque es una maldición. Que tío más pesado. Igualmente el asesino más despiadado del mundo no dudaría en pegarle un tiro a Harley Quinn por mucho que lleven diez minutos siendo amigos. Esas necesidades buenista terminan dejando la película en terreno de nadie. Su personalidad de peli de villanos se diluye del todo, en especial en la infame escena del bar, donde ya se llega a pura cursilería con Flagg entregando cartas de su hija a Deadshot y todos convencidos de su buen corazón pasan a ser  los salvadores del planeta.
Además hay que hacer hincapié en los secundarios sin superpoderes. Rick Flagg es lo que más me gusta de la película, como el soldado que no hace preguntas y sus constantes puyas con Deadshot. Y luego está Amanda Waller que es un desastre con patas. La actriz la interpreta como si su personaje fuese lo más duro que existe en el universo DC, y puede que lo sea, pero de verdad que es un despropósito. Se le supone mucho empaque cuando lo único que hace en la película es tener que ser rescatada. Y la escena en que liquida a funcionarios del gobierno es aberrante.  Sin obviar que ella misma es la causante de la amenaza  de la película. Tener a una metahumana cuyo poder es teletransportarse… y se escapa teletransportandose. ¿Quién lo podía adivinar?  Para convertirse en una villana de serie b de los noventa, contoneándose en un metro durante toda la película sin más que hacer que esperar que lleguen los protagonistas y se la carguen.
Eso es toda la película en definitiva. Los “Villanos” tienen que ir de un punto A al B, pasando por una ciudad en destrucción y enfrentándose a carnaza masilla sin más propósito que hacer escenas de acción sin alma y horrorosamente montadas (aunque para ser justo no es solo las escenas de acción  las que están horrorosamente montadas) No podemos pasar por alto el rescate de Harley Quinn por parte del Joker, cuya huida dura exactamente cuarenta segundos y  “matan” al Joker fuera de plano. No me extraña que Jared Leto esté mosca.
Si quereis describimos ya el final de la peli, pero a fin de cuentas no va a pasar nada que no esperen. Un momento de lucimiento para Diablo (y la frase “no voy a perder otra familia” quedará en los anales como de las peores de una serie de superhéroes) y aunque quedan unos pringados con pistola, bate, boomerang o espada contra una diosa mágica y todopoderosa…   (que teniendo en cuenta que Waller tenía archivos de la futura JLA podía haber llamado a aquellos en lugar de a esta troupe) pues evidentemente van a ganar los primeros con momento de lucimiento (no podía ser de otra manera) para Harley de manera bastante patética y para Deadshot, y si, otra escena con su hija.

Bueno, que tampoco creo que la película merezca perder mucho más tiempo. DC quería cambiar de tono  para esta nueva película ante las críticas del drama y oscuridad a Snyder. Y lo que han terminado haciendo una película aun peor. Pretendidamente divertida pero sin gracia, pretendidamente dinámica para ser solo caótica, pretendidamente gamberra pero sin mala leche. Snyder y sus Supermanes tendrán problemas pero  al menos son coherentes con el discurso que predican

miércoles, agosto 31

INFRAVALORADAS VS SOBREVALORADAS

Robando directamente la idea de un podcast reciente nos vamos a divertir con una lista diferente. En este caso, una mezcla entre películas que considero algo sobrevaloradas y también el efecto contrario, aquellas que por alguna razón no tienen el reconocimiento que yo creo que deberían. Vamos a ello.
+++ Acorralado. Creo que es la película paradigmática que debemos considerar infravalorada. Sin llegar a la redondez de Rocky (que está más reconocida) el segundo gran personaje de Silvester Stallone será solo recordado por su testosterona, ser icono reaganiano de los ochenta  y pasará a la historia como un héroe de acción, por culpa de sus secuelas, que no estuvieron a la altura y fueron sus antípodas ideológicas. Cuando su primera película no dejaba de ser un cruel retrato de recibimiento ante los soldados del Vietnam, que deja bastante malparado a la sociedad de la América profunda y que justo es reconocerlo, nos deja el mejor momento dramático de la carrera de Sly, con un monólogo brutal, directo y [FJdPH1] veraz que tengo en mi memoria (y que además en España nos la cargamos con el referente paródico de un desacertado cómico) Pelicula para reivindicar para quien crea que Rambo solo es un mataamarillos.

--- Gladiator. Alien, Blade Runner y… Veinte años diciendo que Ridley Scott solo tuvo dos películas buenas y en el 2000 se decidió unir a la frase a Gladiator. Y será mejor que otras cosas que el director llevaba haciendo en la última década, pero desde luego no se le puede considerar la mejor película de aquel año, ni mucho menos ponerla a la altura de sus obras maestras. Trajo la resurrección de Scott, que sigue dando palos de ciego como ha hecho durante toda su carrera, y en definitiva se aprovecha de una notable actuación (carismático Russel Crowe y viscoso Joaquin Phoenix) pero la historia de un gladiador que termina derrocando a todo el imperio es totalmente increíble. Ya no le pido que tenga verosimilitud histórica (donde es mejor no meternos para no volarnos la cabeza) le pido que tenga verosimilitud dramática. La escena del emperador enfrentándose a Máximo Decimo Meridio en la arena, con su pueblo en contra es directamente bochornosa. Se supone que se le valoró en su día por renovar el péplum, pero está a largas distancias de lo mejor del género.
+++ Inteligencia Artificial. Hoy día parece que se pasa de puntillas por una de las mejores películas de Spielberg. Creo que injustamente se agrupa en una trilogía de ciencia ficción  con Minority Report y la Guerra de los Mundos, cuando creo que ésta es infinitamente superior. Otro problema que tiene esta cinta es que siempre tiene la alargada sombra de Kubrick detrás, pues iba a ser su película póstuma. Yo me mojo y no creo que el genial director de La Naranja Mecánica hubiese hecho un trabajo tan digno como el de Spielberg, pues la película necesitaba una dosis de emotividad de la que Kubrick siempre ha sido deficitario. Partida claramente en tres actos, parece que un exceso de zalamería en su parte final le hace demasiado daño, cuando sus dos primeros tercios son absolutamente perfectos: la relación entre el robot niño y su madre es maravillosa, nos deja momentos durísimos como su abandono o el momento ad eternum debajo del agua… y John Williams nos regaló una excelente banda sonora, hoy totalmente olvidada. Quizás la última gran película que nos ha dejado Spielberg hasta la fecha
--- Wall-e. Pixar rompió la baraja en su época y los fanáticos del cine de animación ya sabíamos que jugaban en otra liga desde que salió toy Story y siguieron con Monstruos S.A. o Buscando a Nemo. A partir de aquí la industria giró la cabeza hacia los chicos de Lasseter y se les trató como los reyes en los que se habían convertido. Hasta el punto que parecía que todo lo que tocaban era oro. Wall-e fue recibida como una obra maestra del género, algo nunca visto y merecedora del Oscar a mejor película. Para mí  fue una decepción. Obviamente la película es reconocida por esa primera parte en que el protagonista está solo en el planeta y se dedica a recoger basura. Y justo es reconocerlo, su acercamiento a película muda, el buen desarrollo del personaje principal pues deja momentos bonitos en la cinta (habría quien la pudiera acusar de un poco pedante. Yo no) Pero hoy día todo el mundo obvia el resto de la película. Más de la mitad de la misma pasa en el espacio con ideas bastante burdas (humanos obesos porque no tienen que moverse) personajes secundarios con cero carisma, y resoluciones que se basan en correr arriba y abajo. Desde luego no entra entre las grandes películas de la compañía.
+++ Master and Commander. Otra vez Russell Crowe, y no creo que en esta película estuviese peor que en gladiator. En su día la película de peter Weir pasó sin pena ni gloria. Tras muchas revisitaciones me parece la mejor película de aventuras del presente siglo, siempre hablando de manera veraz, lejos de las épicas tolkienanas o las parafernalias de corsarios caribeños. Es la película que amaría Perez Reverte. Redonda en el trato con los tripulantes, los oficiales, sin dejar de lado los enfrentamientos marítimos. Un excelente Paul Bettany (hoy día la Visión) como doctor me hizo verlo en su día como el perfecto Reed Richards. Supongo que el género marítimo es suficiente para echar a la gente atrás pero es la típica película que siempre me quedaré viendo si me la encuento en televisión cualquier fin de semana.
--- Todo Sobre mi Madre. Aquí debería entrar el noventa por ciento de la filmografía de Almodovar. Yo reconozco que el director manchego no funciona para mí. Y hay película posteriores que me gustan mucho menos que ésta, pero la peli con Cecilia Roth se vendió en su día como un paso a la madurez de Almodovar, como un giro de su manera de hacer películas cuando en definitiva te encuentras una notable dirección sí, actrices en absoluto estado de gracia, sí, pero el mismo universo Almodovariano de siempre. En tono dramático, que parece que te lo tengas que tomar más en serio y con alguna pedantería como todo lo que tiene que ver con Un tranvía llamado Deseo pero los momentos de Antonia San Juan y la resolución sui generis sobre el padre nos devuelven al Almodovar de siempe, aquél que a mi me interesa poco.
+++ BoardWalk Empire. Me paso a las series para reivindicar el patito feo de la HBO. La verdad es que las expectativas con esta serie eran enormes con Scorsese, la HBO y Steve Buscemi detrás, y parece que enseguida la gente le puso la etiqueta de fracaso, cuando lo que se trata es de una serie de recorrido lento y que cuentan con maravillosos personajes, Nucky, Chalky White, los Harmody, Richard Harrow… sin ir más lejos el final de la segunda temporada  es una de las finale season más contundentes que he visto. La mala recepción conllevó una prematura cancelación y obviamente en la última temporada se nota el salto abrupto, pero consiguieron darle un final digno a los personajes principales. A reinvidicar.
--- True Detective. Otra polémica habemus. Hace tres años fue el acontecimiento seriéfilo del año y que duda que yo la disfruté como un animal, pero me parece que el hype les sobrepasó en exceso. El personaje de Rust Cohle es magnético y absorvente, y Mcconaghey hace el trabajo de su vida, pero al paso de los capítulos termina por su filosofía está demasiado extremada y termina por ser cargante (por no hablar que viendo sus últimos quince años es incongruente el cambio de los últimos minutos) hasta el punto de terminar prefiriendo al más humano Martin Hart.  Y en cuanto a la trama, pues a poco que te la plantees le encuentras agujeros por doquier. La resolución del Rey Amarillo no deja de ser un parche y da la sensación que solo han encontrado  la punta del iceberg (algo que Cohle nunca dejaría pasar si no se acabase la serie) En fin que ya por entonces pensé que los actores y director (ese plano secuencia) eran muy superiores al guion  de Pizzolatto, algo que se refrendará cuando éste se quede en solitario en una horrible segunda parte

domingo, julio 31

APOCALIPSIS DE MEDIO PELO

Ellos lo empezaron todo aunque se hayan quedado atrás. Allá en el lejano año 2000 la Fox y Brian Singer se arriesgaban para traer a los Xmen a la gran pantalla. Hoy, en la época dorada de los superhéroes parece un tiro hecho, pero a principios de milenio llevar esta temática a la gran pantalla no se había hecho nunca. Singer consiguió éxito y con su segunda parte se consagró aún más. Pero estamos hablando de quince años atrás, y aunque sea de recibo reconocerle su carácter pionero es posible que hoy día Singer sea más un problema que una solución.
Depués de todo la franquicia de los XMen lleva dando muchos años síntomas de agotamiento. El único atisbo de reconducir la franquicia vino de parte de Mathew Vaugh en primera clase (nombre a reivindicar) Pero la vuelta de Singer como hijo pródigo nos dejó decepcionados con Días del futuro pasado y aún más con este Apocalipsis. Si una de las mejores aventuras de todos los tiempos de los Xmen no levantó más que tedio, pues las correrías de uno de los villanos made in noventa no van a levantar las mejores expectativas.
Apocalipsis ha sido un personaje donde se puede ver todos los males endémicos que tuvo la franquicia mutante en los noventa. Un personaje hiperpoderoso, con muchas cosas que ocultar que nunca quedaban claras, mucho misterio de baratillo que resultaba a fin de cuentas insustancial y un diseño de personaje que se suponía muy molón en cuanto que tenía mucha parafernalia. La verdad es que hoy día sería un personaje olvidado, de no ser porque contó con una de los crossover más reconocido de su época: la era de Apocalipsis. Aunque a decir verdad el crossover de Waid, Lobdell o Madureira es más reconocido para utilizar a los héroes de manera diferente en una realidad alternativa que por el papel (residual) del verdadero villano. De todas maneras en la cinta de Singer La era de Apocalipsis es obviada por completo siendo el origen del personaje y sus cuatro jinetes el transfondo principal.
Y bueno, justo es reconocer la espectacularidad y potencia del prólogo egipcio, donde Apocalipsis y sus jinetes son engañados y derrotados por los hombres. La verdad es que es una especie de micropelícula, apenas con diálogos que muestran una épica y grandiosidad de la que va a carecer el resto de la película. Vamos al quid de la cuestión, pues después de su resurrección Apocalipsis va a ser un problema enorme para la película. Ya no hablo de su estrafalario aspecto que podría funcionar cuando lo dibujaba Bogdanove o Portaccio, pero que en imagen real queda mucho más que ridículo, no dejando apenas atisbo de la interpretación de Oscar Isaac tras ese montón de maquillaje e indumentaria azul.
No, el verdadero problema de Apocalipsis será la cuasiomnipotencia que se gasta. Es difícil saber cuáles son los poderes que se le otorgan al mutante. Porque prácticamente puede hacer de todo cuando le plazca. Enterrar personas en cuerpos sólidos es lo más vistoso, pero también termina siendo el mayor telépata cuando se necesita o desata  cualquier tipo de desastre si viene al turno. Partiendo de esa premisa, y sin aclarar nunca cuáles son sus motivaciones se mueve como un Dios en la Tierra, sin más intención que ser malvado. En los cómics se supone que tiene un falso discurso Darwinista, que en la película desaparece por completo. ¿Hay alguna razón por la que quiera o necesite sembrar el caos o rodearse de gente poderosa? Esgrimimos que por venganza a los que les vencieron hace años porque realmente en pantalla no se nos explica para nada.
Y el nivel de poder de Apocalipsis va a tener repercusiones negativas a la postre, porque una de las bases de la película es el reclutamiento de sus cuatro Jinetes. De entre las múltiples cosas que vemos hacer al villano destaca la capacidad de potenciar al máximo los poderes mutantes y así lo hará con sus jinetes, que ojo son pesos pesados: Mariposa Mental, Arcangel, Tormenta y atención, Magneto. Los primeros lucen bien en pantalla, y la conversión de Angel en Arcangel es bastante traumática, pero a la postre va a servir solo como comparsas en toda la película. Es lógico. El manifiesto poder de Apocalipsis es tan rotundamente superior que el resto solo va a estar de admirador en la barrera. Que malo es hacer eso con personaje como Tormenta imagínate con personajes como Magneto.
Encontramos a Magneto  en la Europa del Este, con un trabajo y una familia que le hacen feliz. Una tapadera que él mismo va a romper de manera bastante estúpida, y que va a llevar la tragedia a su vida. Aunque canónica, la escena no queda tan bien como con Noccetti y Bolton. La reacción del pueblo humano es histriónica y desmedida ante quien solo había salvado una vida. Y la muerte de su familia carece de la épica  y fuerza que se supone a un momento en la vidad de Erik tan decisivo. Empiezan las demostraciones de que Singer se está quedando cortito. Con la sosa llegada de Apocalipsis y la ya manida escena en Auschwitz tendremos a ese Magneto potenciado, con una demostración potente de su poder. Vamos, que debería dar bastante miedo. Pero el problema es que a partir de aquí será un jinete más, una figura de fondo  tras los planes del mutante faraónico, lo que es bastante aberrante en relación al archinémesis de la Patrulla X
Y hablando de… ¿qué andan haciendo nuestros mutantes protagonistas? Pues tras la crisis de fe de Xavier de Dias del Futuro Pasado ya vemos la Escuela de los Jóvenes Talentos  en funcionamiento. Entraremos a ella a través de los ojos de Scott Summers. Tomaremos como premisa que tras el viaje temporal de Lobezno las líneas temporales se bifurcaron totalmente para que no me explote la cabeza, porque si no es imposible que Angel Rondador Nocturno o Jean Grey conecten con la continuidad anterior. La presentación de la escuela de Xavier es efectiva y los mutantes elegidos acertados (hasta el recuperado Alex Summers) y sobre todo el Xavier de McAvoy funciona mucho mejor cuando es positivo, optimista y carismático. Pero obviamente se va a encontrar el problema de las comparaciones. Este Rondador tiene su gracia, pero palidece con el rondador de X2, por ejemplo.  No en el caso de Summers, pero sigue siendo el mutante peor tratado por Singer. EN este caso parece más un broncas en busca de camorra que un verdadero líder.  Y por supuesto Jean Grey va a ser un problema grave. Lejos de ser la chica más deseable del instituto, con una personalidad atrayente y un físico despampanante nos enseñan a una friki apestada, que la gente le hace el vacío cuando no le tienen directamente miedo, por un poder latente que no puede controlar. En un ejercicio de introducir retroactivamente a Fenix se cargan la personalidad del personaje.
Por una de esas sobreexplotaciones del poder de Apocalipsis, éste tiene la habilidad de cargarse la Mansión Xavier a distancia, sin razón aparente para enemistarse con ellos. Es la oportunidad para dejarnos una de las grandes escenas de la película… o lo sería si no fuese un refrito exacto de la escena de Mercurio  de la película anterior. Ya saben, el bueno de Pietro llegaba justo cuando explota cerebro y viendo su hipervelocidad de manera subjetiva nos enseñan el mundo a cámara lenta. Como suele pasar sin la novedad de hace dos años y haciendo la escena más grande no termina por ser mejor.
Aquí llegamos a la parte que menos funciona de la película. Inmediatamente a la destrucción de la mansión aparece por sorpresa Striker para secuestrar a los mutantes supervivientes (que son todos menos uno) De manera tan oportuna que se llevará a todos menos a los protagonistas reales, que se colarán en el helicóptero, de manera tan oportuna que hay un inhibidor de poderes, que dura de manera tan oportuna hasta que llegan a la base de STriker donde llegan de manera tan oportuna a rescatar a sus amigos, que de manera tan oportuna, está justo al lado del prisionero más peligroso del recinto. Eso es, han metido veinte minutos de película que no tiene ningún tipo de relación con nada de la película para poder tener una escena con Lobezno desatado escapando de Striker.  Un cameo la mar de artificioso.
Los mas avezados se habrán dado cuenta ademas que tampoco he hecho especial mención a la tercera pata donde se sustenta esta franquicia. Esa Mística que empezó a ganar protagonismo a medida de que Jennifer Lawrence se convirtió en estrella. La verdad es que los guionistas ya no saben que hacer con ella desde hace tiempo. Aunque se la apañen lo suficientemente bien para explicar porque ya no quiere salir de azul, desde luego su participación dentro de la película es apenas residual, ejerciendo como suele de pepito grillo de Magneto cuando se la requiera.
Porque era cuestión de tiempo que Magneto siguiese las ordenes de Apocalipsis. En el clímax final en Egipto toca la batalla definitiva entre los pipiolos hombres x y los jinetes del Apocalipsis. Y el definitivo fracaso de Singer. El chichinabismo se apodera de la cinta. Si antes lanzaba una sorna contra Xmen 3. (bastante cruel y oportunista contra Brent Rattner, que a fin de cuentas fue Singer quien se había ido a la francesa) el final de esta cinta tampoco tiene mucho mas. Típico elenco de luchas en las que pasada dos horas nadie recuerda ninguna coreografía, ningún momento heroico o ninguna motivación importante. En serio ¿Alguien da alguna razón por la que personajes como Tormenta estaban en un bando y luego en otro? La in trascendencia se apodera de la cinta cuando durante todo el metraje nos han enseñado que el único que parte la pana es Apocalipsis, así que sus acólitos nos importan poco o nada. El villano anda enfrascado en una lucha mental contra Xavier, y ahí la idea de visualiza el enfrentamiento de manera física si resulta muy efectista, con un Apocalipsis gigante aplastando a Xavier. Finalmente la carta Fénix es jugada demasiado pronto para este personaje. Si Jean Grey ya tiene el poder de enfrentarse y sumiderrotar a un peso peado como Apocalipsis poca trayectoria le quedara al personaje para futuras peliculas.
Porque un cambio de status de Magneto, el definitorio aspecto de Xavier y la irónica imagen de hombres X con la que cierra la película dan carpetazo a esta pero se espera que la franquicia continúe. Yo me mojo y digo que si hay mas peliculas espero que Singer de un paso atrás y deje savia nueva entrar en los mutantes. Su recorrido ua ha demostrado su techo y hoy por hoy parece insuficiente. Los mutantes necesitan mutar.

domingo, junio 19

ONCES TEMPORADA 2015/16

España

Keylor Navas
Godin
Pique
Filipe Luis
Busquets
Kroos
Koke
Iniesta
Messi
Luis  Suárez
Bale

Europa

Oblak
Carvajal
Bonucci
Godin
Felipe Luis
Kroos
Saúl
Mahrez
Douglas costa
Luis Suárez
Cristiano ronaldo

Varias polémicas en la lista. En España, obvio deja fuera a Cristiano Rinaldo, aunque ha estado  cerca de sus números como siempre. Su etapa con Benítez fue terrible y anticompetitiva y su que con Zidane mejoro como todos pareció que el peso del equipo paso a Gareth Bale, ejerciendo el luso de finalizador. Neymar o Griezzmann también podían haber optado al o ce sin problemas, aunque el PRI ero hiciese una temporada bipolar, genial y horrible a partes iguales. Y con Messi siendo decisivo al final de la liga, no quita que el Mvp de la misma haya sido Luis Suárez.

En europa si entrara Cristiano, máximo goleador y decisivo  en tres eliminatorias del campeón. Misma razon por la que Saul se ha colado en el once. quien no aparece es Messi, que obviamente es mejor jugador que tipos como Douglas Costa, pero que paso desapercibido en la Primera piedra en el camino que encontró en Champions.  Obviamente suena ridículo meter a alguien como Mahrez por delante, pero ante una Champions algo insípida es justo premiar a campeones nacionales como la Juve o el sorprendente Leicester.

domingo, mayo 29

CIVIL WAR

Que buen trabajo están haciendo los Russo con Capitán América. Ya fue una excelente sorpresa cuando se presentaron de la nada y se sacaron de la manga una película tan redonda como Soldado de invierno. Un perfecto tono de espionaje para el Capitán América con la inclusión de un pseudoImperio Secreto, de Bucky Barnes y unas escenas de acción considerablemente buenas. Ahora faltaba por ver si las expectativas se podrían mantener en todo lo alto en su siguiente film. Los mimbres están ahí
Y a decir verdad se disparó el hype en el momento en que sabíamos  el subtítulo de la saga: Civil War. La pugna que se creó a principio de siglo entre bandos pro y antiregistro que llevó a un enfrentamiento total entre bandos, liderados por Iron Man y Capitán américa. Por más que la saga que en su día llevó a puerto Mark Millar tiene más problemas que  aciertos: historia que avanza a base de golpes de efectos incoherentes y un maniqueísmo exagerado y caprichoso que obvia cualquier atisbo de personalidad lógica en los personajes. Aún y con todo yo veía posibilidades al respecto, pues la Marvel cinéfila se ha ganado el crédito hasta ahora, e Iron Man y el Capitán América son los dos personajes con más carisma y entereza de cuantos han aparecido en las películas de Marvel Studios, así que sí se puede esperar un buen trabajo al respecto. Los mimbres están ahí.
De hecho el inicio de la cinta deja a las claras que no nos equivocamos al respecto en ninguna de las dos en ninguna de las dos esperanzas: la primera escena en Lagos nos muestra lo que ya habíamos vislumbrado. Los Russo montan escenas de acción trepidantes. El ataque de Calavera y la lucha con los Vengadores allí presentes es todo lo enérgica, física y contundente que se merece. Ver moverse a este Capitán América y a su escudo es una pasada. Sus golpes duelen  y las coreografías están suficientemente bien tratadas para que tanto La viuda Negra, Wanda y Sam Wilson (doctorado en molonidad) tengan sus momentos.
La resolución de la misma más un buen uso de la continuidad de las películas anteriores nos llevan al planteamiento de Civil War: el gobierno y la Onu instan a los Vengadores a través de los acuerdos de Sokovia a lesgislarse y a recibir órdenes de instancias superiores. Solo en el debate entre bandos para decidir que es mejor se dan más argumentos a favor o en contra que en toda la serie limitada. Lo que ayuda mucho a que funcione tan bien es que  Tony Stark está mejor escrito aquí que en los últimos cuatro años. Al fin está contenido y su discurso, serio e importante, sobresale por encima de sus chascarrillos. Y por supuesto no es tan maniqueo como lo escribió Millar en su día, donde era prácticamente un supervillano. Puedes entender que ambos bandos tienen su parte de razón y la repartición de aliados y enemigos es bastante coherente, excepto en el caso de la Viuda Negra que se matizára con acierto más adelante.
El catalizador de la película terminará siendo el Soldado de invierno, que para eso recordamos que estamos en la franquicia del Capi. Un aparatoso atentado terrorista le pondrá una diana en el pecho y le convertirá en el enemigo público número uno. Y evidentemente Steve Rogers no va a dejar tirado a su amigo. En Bucarest se dará el encuentro y nos obsequian con otra secuencia de acción para enmarcar. La salida por las escaleras del edificio es una exhibición de ideas chulas, de ritmo y de movimiento. Continúa con la presentación en sociedad de Pantera Negra, y en apenas dos minutos ya nos tiene ganados para su causa y su futura película y la persecución a tres por los túneles de la ciudad es el colofón con cada personaje ejerciendo como debe (la felinidad de Tchalla, la maniobrabilidad del Capi, y la bestia parda en la que se ha convertido Bucky)
No quiero tampoco dar la impresión de que la película se trata solo de excelentes set pieces de acción (otra más breve, la huida del soldado de Invierno con un Capi especialmente heroico) sin que estén hiladas entre sí. AL contrario, la verdad es que los Russo han adelantado por la derecha  a Joss Whedon a la hora de retratar los Vengadores. Puede que no tengan esos toques de humor tan característicos (que corrían el riesgo de empezar a ser cargantes) pero son excelentes a la hora de perfilar en escasos  trazos personajes y relaciones, que a fin de cuentas es lo que más nos gusta de los héroes más poderosos de la tierra. Basta una breve escena entre Wanda y la Visión para que los fans de los cómics disfrutemos. Cada conversación entre Tony y Rogers es perfecta y muestran sus divergencias a la vez que su compañerismo. O la socarrona  relación  de pique entre Bucky y Halcón. Paradigmático de esto  es la presentación de los nuevos personajes. Ya hemos hablado de Tchalla y como nos han dejado ya perfilado toda su historia, su trasfondo y su personalidad (como me gusta cada vez que le llaman alteza) Y aún más importante será la llegada de un tal Peter Parker. Ya hemos visto a Spiderman hasta tres veces diferentes en la gran pantalla. Y de todos podemos sacar cosas positivas y no pocas cosas negativas. Algo harán bien cuando en apenas cinco minutos nos convencen que Tom Holland y los de Marvel han conseguido el espíritu del arácnido. Su presentación simple y efectiva en Queens (ojo con esa Tia May…)  el espítiru nerd de Peter, sin parecer un panoli como Maguire ni un chuleta como Garfield, la buena dinámica con Toni Stark y más tarde al verle en acción, una palabrería divertida sin fin que todos los que amamos al personaje habíamos echado de menos en otras ocasiones. En la escena del aeropuerto se consagra este trepamuros para su próxima película.
Efectivamente la escena del aeropuerto es el clímax que estábamos esperando desde que empezó Civil War. Un enfrentamiento todos contra todos que hace las delicias de los Marvel Zombies. Aunque para mí es un cambio de tono en la película. Digamos que es la escena más Vengadores y menos Capitán América. Entiéndase esto porque el tono del Capi es más profundo y dramático. Más serio. Mientras que esta pelea parece más trivial. Se suceden las bromas y los momentos divertidos. Los contendientes hablan entre ellos como amigos y todo el tono es más ligero y desenfadado que el resto de película. Cuesta tomarse la escena con la peligrosidad que se les supone a personajes tan poderosos como éstos. Y aunque reconozco que esto me aleja un poco emocionalmente de la película bajo ningún concepto puedo decir que es mala escena. Nuevamente los Russo hacen un trabajo excelente, con enfrentamientos muy conseguidos, cambios de parejas constantes, buena utilización de los poderes de cada uno. Halcón, Visión, Ojo de Halcón, Spìdey… todos y cada uno de los personajes tienen su momento para lucirse y parecer chulo en pantalla.  Y momentos robaescenas como la impactante aparición del Hombre Gigante y el divertido diálogo de Spidey para tumbarlo. Como escena de acción evidentemente funciona tan bien o mejor que cualquiera que hayamos visto en las películas de los Vengadores.
Aquí nos dirigimos al clímax final, y la película flojea un poco. Debe ser porque viene detrás de la escena que todos queríamos ver, pero hay un riesgo de desinfle. Para empezar sucede el único maniqueísmo de la película, como es encerrar a los prófugos Vengadores en la Balsa Y Stark abra los ojos al ver como tratan a sus amigos como criminales (¿y que esperabas Tony?) Y luego está el plan  de Zemo, que anda pululando por toda la película y que… bueno, no hay por dónde cogerlo. Sus motivaciones son entendibles (aunque algo reiterativas ya a estas alturas de la película), que solo quiera meter cizaña más que conquistar el mundo preferible, pero claro, tiene que contar con varios deus ex machina para que lleve a buen puerto, que una vez revisado pues parece casi imposible. Que un soldado de a pie (todo lo escuadrón de la muerte que quieras, ya lo sé) tenga la habilidad de hacer explotar la ONU, involucrar al soldado de Invierno, introducirse en la base delante de todos los héroes, lavarle el cerebro, descubrir el resto de soldados, y conseguir que Steve, Bucky y Tony terminen llegando donde él quiera para lanzar su último dardo envenenado. No sé, se hace demasiado  increíble y se notan demasiado los hilos argumentales.
De todas maneras el vídeo de Bucky con los padres Stark es impactante, sorprendente y sirve como acicate para el enfrentamiento definitivo. Incluso uno en este punto empieza a cuestionar la fidelidad del Capi. Que una cosa es ayudar a tu amigo a escapar de algo que no hizo, y otra es ayudarle ante algo que Sí ha hecho. Entiendo que no era él mismo, pero una explicación ante la justicia parece más coherente y honesta. Aquí sí vemos el enfrentamiento definitivo entre Iron Man y el Capi y volvemos al tono contundente que nos gusta. Cada golpe duele, es contundente y definitivo. Los personajes muerden el polvo, terminan con miembros amputados, sangrando o con sus mecanismos destrozados. Y por encima de todo no hay concesiones buenistas. Se escupen verdades igual que se dan puñetazos. El final con Tony derrotado pero difamándole, diciendo que no merece su escudo es buena muestra. Parece un punto sin retorno, aunque en los diferentes epílogos se forzarán decisiones incoherentes para retomar esa amistad más adelante, que se acerca Infinity War y tendremos que estar todos juntitos.

Capitán América: Civil War ha resultado un vehículo perfecto. Viniendo de Soldado de invierno recoge lo mejor de aquélla y lo multiplica. Era una prueba de fuego para los Russo y vemos que no solo siguen mostrando su buen hacer para las escenas de acción, para entender al Capitán América y para construir Thriller de acción, si no que da pasos firmes para hacer películas corales y darles espacios a cada miembro y dominar escenas de grupo. Todo lo que se les debe pedir para los que van a heredar la franquicia de los Vengadores. Visto lo visto no puede quedar en mejores manos.

domingo, abril 10

BATMAN VS SUPERMAN: EL AMANECER DE LA JUSTICIA

A pesar del más que notables éxito de taquilla parece que nadie quedó del todo satisfecho de los resultados de Man of Steel. Tanto la crítica como el fandom podían poner peros a la cinta de Snyder y sobretodo no podían dejar de mirar a la acera de enfrente, donde Marvel recibía parabienes con su estilo desenfadado y su universo compartido. Así que la esperada secuela de este Superman va a buscar nuevos y ambiciosos horizontes. Ya se anunció hace tiempo la presencia de Batman y con el subtítulo de la misma ya no dejaba lugar a la duda: DC iba a crear su universo compartido en tiempo record y ya tienen la Liga de la justicia en ciernes para el año que viene.  Eso sí, manteniendo el mismo equipo y el mismo tono que hasta ahora.
Batman VS. Superman tiene buena parte de las características de Man of Steel, para lo bueno y para lo malo. Es una película que pretende acercarse con profundidad al personaje, ser serio y dramático. Y en  ocasiones se pasa de tremenda, de rimbombante y ambiciosa. Dicho esto es una película bastante más redonda que su antecesora. Para empezar la dirección de Snyder es considerablemente más acertada. El director visualmente es muy atractivo, consigue una paleta de colores muy potente, pero además ha mejorado respecto a hace dos años. Especialmente en las escenas de acción. Si en el combate con Zod la película se caía a trozos por culpa de una cámara demasiado movidita, y caótica, esta vez al menos consigue una buena claridad aún sin perder fuerza. También la cinta tiene un ritmo considerable, a pesar de las millones de cosas que tiene por contar no hay bajones ni lugar para el aburrimiento, y justo es decir que las más de dos horas y media que dura pasan en un suspiro. Y por encima de todo se beneficia de la participación de Batman en la película.
Es el murciélago de Gotham quien se lleva la mejor parte de la película con diferencia. Evidentemente el enfoque tan oscuro, pesimista y dramático se ajusta más a Batman que a ningún personaje Acertadamente nos dibujan a un Bruce Wayne ya maduro, con veinte años de carrera bajo sus espaldas y una historia ya vivida. Nos ahorramos el enésimo  reboot del personaje, aunque no así la canónica muerte de sus padres con escenas sacadas literalmente de DArk Knight. En la película nos reflejan de manera rotunda y contundente lo que es un Batman obsesivo, casi enfermizo por su causa. De ahí que la primera escena de Wayne sea muy potente. Una de las críticas más terribles que sufrió Man of Steel tuvo que ver con el inconcebible nivel de destrucción de las últimas escenas, como si Superman trajese más destrucción de la que quería evitar. Así que es perfecto como queda reflejado la visión humana, desde abajo, de esa lucha entre dioses que crean múltiples bajas civiles. Algo que va a poner a Bruce Wayne  a la defensiva contra ese nuevo superhéroe.
Todos, todos pusimos caras cuando anunciaron a Ben Aflleck como el nuevo Bruce Wayne. Y no voy ahora a decir que se ha marcado  un Mcconaughey y ha metamorfoseado a actorazo, porque no es así. Basicamente se dedica a poner cara de cabreado toda la película, pero da el perfil correcto para que entendamos la determinación del justiciero de Gotham. Por no hablar del trabajo físico que le han convertido en un Batman rotundo, que además se mueve de manera bastante más ágil y superheróica que otras versiones fílmicas del personaje. Eso sí, vamos a ver a Batman matando gente a diestro y siniestro, lo que va a causar muchos problemas entre los fanáticos del personaje.
Si Batman ha supuesto la cara de la película, ésta sigue cojeando por el mismo lugar, que es demasiado grave como para dejarlo pasar: Zack Snyder no entiende a Superman. Para él Superman es un tipo alejado de la humanidad, que hay que mirar con recelo, y que no representa ningún espíritu humano. Al contrario, sus progenitores no paran de aconsejarle que deje a la Tierra en paz  y que cada uno solucione sus problemas. Y no logro entenderlo. Si algo tiene que representar Superman en la grandeza de la humanidad, y aquí, salvo algún pasaje peligrosamente mesiánico, es concebido como un peligro. Evidentemente Snyder, como buen frankmilleriano que ha demostrado ser, toma partido por Batman y deja a Superman a la altura del betún en cuanto tiene oportunidad. Todo el mundo le tiene entre ceja y ceja, le ningunea o parece poder dominarle. Y en lugar de demostrar entereza o idealismo, resalta todas sus debilidades mostrándose iracundo, violento e irreflexivo.
El tercer  pilar de la película no es Wonder Woman, cuya participación apenas supera al cameo, aunque esté muy bien caracterizada en su faceta de guerrera. De hecho todo lo que aporta Wonder Woman a la película está metida en la película con calzador. Es uno de los hándicaps que va a tener que pasar esta película desde el momento en que deciden que tienen que lanzar su universo compartido. La escena que a través de un vídeo nos presenta como Luthor ha investigado a varios paranormales (la futura JLA, vamos) no tiene ningún tipo de sentido, ni pinta nada dentro de la historia que estás contando. Otras las tienen que meter directamente en sugerentes sueños de un futuro por venir, porque no hay manera normal que cuadre en la película. Peor es si, como se supone, Luthor en verdad estaba trabajando para Apokolips, pues es una manera de cargarse lo bueno que han hecho con este personaje.
El tercer pilar será de un polémico Lex Luthor.  Elegir a Jesse Eisenberg como Luthor no solo es sorprendente, si no debería ser bastante negativo. No creo que el actor actúe mal, lo que creo es que han equivocado el perfil. Luthor aquí aparece como un desequilibrado total, más cercano a un Joker que a un cerebro privilegiado y amoral como se supone es el genio de Metropolis. Los incansables tics de Eisenberg hacen que no nos podamos tomar en serio esta amenaza tanto como debiera. Lo que es bastante contraproducente teniendo en cuenta que es de las pocas veces que en pantalla el plan de Luthor no es solo una payasada de la edad de plata. Al contrario supone un plan bien orquestrado y parece ciertamente peligroso. Luthor aprovecha el enrarecido clima  contra  Superman que antes he criticado para orquestar una red de mentiras y medias verdades que confluyan en el inevitable enfrentamiento entre Batman y Superman. Todo parece medido a la perfección. Desde el descubrimiento y el oportuno robo de la kriptonita al uso de las víctimas de las acciones de Superman para  llevar a Wayne al límite.
Para mí un pero es el rapto de Martha Kent. Si Luthor ha conseguido enervar a Batman hasta el punto de buscar el enfrentamiento definitivo, debería hacer lo mismo con Superman. Más si se ha demostrado en toda la película como éste y su alter ego Clark Kent no ven  con  buenos ojos la concepción de justicia que hay en Gotham. Parecería que está en el punto exacto para que fuese también manipulado por Luthor, así que secuestrar a su madre y obligar a Superman es un movimiento innecesario. Puedo entender que Luthor  quiera ver humillado al Falso Dios, pero  no es algo que favorezca al hombre de acero. Más bien lo vuelve a ningunear. Para después ser un flanco bastante obvio por donde va a escapar su plan. El enfrentamiento entre Superman y Batman es tremendo. Con obvias referencias a Dark Khight de nuevo, Snyder consigue la pelea más conseguida en las dos cintas que lleva. Aunque admito que es algo corto para todo lo que lo estábamos esperando el enfrentamiento consigue toda la épica que el momento necesita. Con un Batman (en una superarmadura) salvaje y contundente nos muestra un combate físico tremendo, doloroso incluso, con el buen uso de la kriptonita, que hace que vuelva a ser Batman el mejor parado del enfrentamiento y barra el suelo con Superman. Ahí, con un Superman derrotado, pues surge la manera fácil en que ambos colaboren juntos de nuevo, a partir de la casualidad de los nombres de sus madres. En fin, el problema es que no se conformaron con este enfrentamiento final y tuvieron que preparar algo más gordo para el final. Y aparece Doomsday.
La verdad es que Doomsday está a punto de cargarse la película por momentos. Primero, al igual que con su relación con Apokolips, que Luthor cree a Doomsday es un sinsentido. Se supone que Luthor quiere cargarse a Superman para demostrar su superioridad sobre los seres  superheroicos. Así que lo hace… creando un monstruo superheroico. Ejem. Por no hablar de lo surrealista que resulta su creación: el cadáver del general Zod en un líquido amniótico mezclado con sangre de Luthor para crear ese bichajo, que más parece un troll de las cavernas que un engendro kriptoniano.
Ya tenemos monstruito para el clímax final y destrucción a mansalva como antaño. La participación del Batman más superheroico hasta al fecha y de una contundente Wonder Woman completarán la Trinidad DCdiana (odio eterno al tráiler que nos robó el momento más icónico de la cinta ya hace meses) pero a la postre será Superman el que lleve todo el peso, llegando a sacrificarse contra Doomsday, que para algo eligieron al malo de la muerte de superman (pensar que cualquier otro podría coger la lanza de kriptonita sin que fuese un sacrificio no se le pasó por la cabeza al hijo de JorEl)  Un epílogo para llorar una muerte que no se ha creído nadie (y recibir honores de estado cuando antes le han juzgado, amenazado y bombardeado) y final de la cinta.
Recapitulando la película tiene varios claro oscuros. Entre lo mejor un Batman muy bien conseguido, un guión inteligente por momentos y una mejora respecto a la acción del Hombre de Acero. Siguen sin tener claro como potenciar a Superman, y las inclusiones de la futura JLA están bastante mal resueltas en el contexto de esta película, pero he resumen he salido bastante más convencido de  esta segunda película que del Hombre de Acero. Ya veremos que nos depara la próxima Liga de la Justicia.  


domingo, marzo 20

LAS VENTAJAS DE SER UN MERCENARIO BOCAZAS

Deadpool, al que voy a llamar Masacre a partir de ahora, porque es como yo lo conozco, nunca ha sido un personaje muy de mi agrado. No en vano, es una creación de Rob Liefeld con todo los estereotipos de los noventa: mercenario, sanguinario, armado de pistolones. La suerte que tuvo es que lo apadrinó Fabian Nicieza y le dio una personalidad diferente. Le convirtió en un pesado insufrible, un divertido bocazas que no calla ni bajo el agua y que nos deja divertidos diálogos y ocurrencias que le terminaron convirtiendo en un personaje más carismático de lo que se podía llegar a pensar. Aunque insisto que yo nunca he seguido su trayectoria y mi interés en el personaje es bastante nimio.
Puede entonces que no tuviese bagaje para protagonizar una película. Pero ahora que se ha abierto la veda y que se aprueba cualquier tipo de proyecto con capa y ojos ya tenemos película en solitario de Wade Wilson. ¿Tiene empaque suficiente para llamar la atención o está destinada a ser triturada en el olvido de la multitud de estrenos superheróicos? Pues aunque yo apostaba fervientemente por la segunda opción la verdad es que se ha convertido en un pelotazo inesperado, hasta el punto de verme aquí escribiendo esta reseña.
Hoy pocos se acordarán pero en otra de esas películas de superhéroes olvidables que hemos tenido ya aparecía el personaje de Masacre. SI no nos acordamos hoy día se debe a que, por supuesto no nos acordamos nada de una película tan soporífera y poco intencionada como Wolverine: Origins,  y segundo porque el actor que hacía de Wade Wilson en aquel grupo de élite respondía al nombre de Ryan Reynolds, que bien puede acaparar el título del actor menos carismático del presente siglo. Reynolds, que tiene el dudoso honor de haber hecho previamente una visión sangrante para los ojos de Linterna Verde, ha demostrado ya en demasiadas ocasiones que pocas veces consigue algo de empatía con el espectador, más si tiene que ponerse dramático, y ya no hablamos  heroico. Así que lo que uno no se podía esperar es que le volviesen a dar el papel al susodicho, cuando es carisma lo principal que tiene que atesorar para que funcione la película.
Misteriosamente la cosa ha terminado funcionando. Con todo lo dicho de Reynolds, se puede decir que donde se ha mostrado mínimamente dotado ha sido en la comedia, y el tono de Masacre se va a ajustar mejor a lo que se requiere que el del 2008, o el de Hal Jordan. La apuesta de hacer de Masacre una película descacharrante, humorística y gamberra, era obvia siendo fiel al personaje, pero han conseguido y todo lo más allá posible. Desde los alocados títulos de crédito del principio donde nos impactan nada más empezar con un guiño a Rob Liefeld y otro a Linterna Verde sabemos que han acertado con el tono de la película. Masacre no cesa de romper la cuarta pared, de lanzar chistes al espectador y de hablar hablar y hablar, aún en secuencias de acción correctamente rodadas.
Además también ayuda como han desmembrado la trama. La escena en la autopista (y el preludio en el taxi) es la más acertada del film. La que combina mejor el humor gamberro de Wilson con la acción, y la que de verdad nos impacta el tono de la película. Así que es un acierto empezar por aquí y luego plantar flashbacks hacia el prototípico origen del héroe, que no es suficientemente interesante como para iniciar la película con él. Así, después de disfrutar de las barrabasadas que monta el protagonista ya podemos centrarnos en cómo ha llegado a ser como el personaje ha llegado a ser como es.
Seguramente el gran éxito de Masacre empieza en el momento en que se conveció a la Fox de hacer una película para mayores de 18 años. Eso ha permitido a los creadores llegar más allá en la violencia de lo que pueden enseñar en Lobezno, o en el humor de lo que harán en Guardianes de la Galaxia o pelis similares. Vamos, en otras circunstancias sería imposible ver  la manera en que se conocen Wade y Vanessa, donde se pasan un año teniendo sexo en pantalla. Morenna Baccarin hace las veces de Vanessa y ya sabemos que es guapísima pero me parece mejor actriz de lo que su personaje merece, que no es más que hacer de comparsa del personaje y de motivación para el mismo. Su interacción funciona bastante bien, todo hay que decirlo.
La creación del personaje en principio pasa por canónica, aunque no deja de ser bastante bluff. Bastante culpa la tiene el malo de la función, que tiene muy poco caché. De hecho el tal Ajax, o como se llame no queda claro si es el matón de turno, el doctor a cargo del Proyecto Arma X o el cerebro detrás de todo el tema. Por no hablar de su gorila acompañante, que solo está ahí para dar y recibir mamporros por igual. Además surge el problema de los poderes de Wade Wilson, que es básicamente el factor de curación de Lobezno. Primero, si esto es canónico es absurdo. El poder de curación de Logan era su poder mutante, mientras que es su esqueleto de adamantium fue injertado en dicho proyecto. Y además pues nos encontramos el problema que tiene el factor de curación los últimos años, que es convertir al personaje que lo use en omnipotente. Puedes disparar, golpear, mutilar al personaje que no le pasará nada. Se pueden utilizar para cafradas (¡spoiler 127 horas!) pero a la postre no deja de ser negativo. Y añado que inverosímil, que el tipo pueda reconstruir una mano y no regenerar las úlceras de su rostro.
Tras idas y vueltas se acaba la escena de la autopista, y justo es reconocerlo, la que mejor ha funcionado de toda la cinta. La irrupción de Coloso y la niña explotadora, pues es totalmente artificial, y lo mejor que tiene es reírse del xmen ruso y de por qué no aparecen más hombres X en la cinta. Otros añadidos como la vieja con la que vive el personaje los supongo importantes dentro de la continuidad del cómic, porque me parece de lo más innecesario.
Así vamos llegando al final de la cinta, pelín agotados. Las risas de culo caca pedo pis ya no impactan como al principio y una vez nos hemos acostumbrado al gamberrismo como  formato pues vemos que debajo no hay mucho más que rascar.  Una pelea insípida en busca de rescatar a la dama en apuros, carne de cañón luchando contra carne de cañón  y cuatro chistes repartidos que debemos decir ya nos esperábamos a estas alturas. Lo único que ha aguantado al cinta hasta aquí ha sido el carisma del personaje. Si empezábamos poniendo el grito en el cielo por Ryan Reynolds, pues habrá que reconocerle el inesperado mérito de que su creación haya conseguido ser querido en pantalla, gracioso sin terminar siendo un cretino y chistoso de manera que funcione. Si yo fuese malo, pues sacaría a colación el hecho de que entre la máscara y la desfiguración pues casi no se le ve el rostro y eso ayuda.
 Valga esto para introducir el que considero el mejor acierto de la película: la animación de la máscara, lo que me parece un recurso tremendamente inteligente. Ante las máscaras rígidas estilo Spiderman que no enseña nada del rostro, pues se ha tendido a ser inexpresivamente reales, o al efecto  Tobey MAguire como yo le bauticé: buscar cualquier excusa para que en el climax final el personaje tenga que salir con la cara descubierta y asi lucir al actor. EN este caso Masacre es más masacre cuando va vestido de rojo siempre, pero le han dado una expresividad cuasi caricaturesca a su máscara que dibuja cualquier expresión. Y de verdad que funciona perfectamente en pantalla.

Bueno, habrá que acabar que la película tampoco da para mucho más. Ha sido un inesperado éxito por su incorrección política, su heterodoxia y su sentido del humor excesivo. Aunque una vez que le quitas la parafernalia gamberra se dibuja una película bastante menor en cuanto a guión, presupuesto o resultados. Da igual. Parece claro que ha sido un bombazo insospechado y que la gente ha comprado gratamente este estilo de superhéroe más grosero y malvividor. No es de extrañar que ya esté esperando otro Masacre en la recámara. Cuidado. Compro esta visión en un personaje que como éste lo requiere, pues es parte de su idiosincrasia, pero caeríamos en el error si ahora todos los personajes superheroicos tienen que tener un lado cafre para triunfar. Extrapolar a Wade Wilson a otros personajes Marvel sería un error de bulto