En pie y saludando. Así termina uno la nueva película de
Star Wars tras un último tercio estupendo como se necesitaba desde hace tiempo,
unos tres últimos minutos colosales de un icono de la historia del cine y un
último plano que debe hacer estremecer a todo fan de la saga. El sabor de boca
es delicioso, estás extasiado por haber conectado como nunca con la saga
original y todos son parabienes. ¿Todo? Bueno, nos va a tocar analizar si toda
la película responde de igual manera a ese inmejorable final.
Rogue One es el primer spin off que surge de la Guerra de
las Galaxias. Es decir, la oportunidad de contar más historias del universo de George lucas sin necesidad de
tocar la trama principal de los Skywalker y la Fuerza. Con lo enorme y jugoso
que resulta el escenario a sus pies no deja de ser extraño la elección: Como se
consiguieron los planos que ayudarían a destruir la estrella de la Muerte, de
los que apenas se hace una frase de mención en toda la saga.
Como las comparaciones con Episodio VII van a ser
inevitables no las vamos a esquivar. Desde el principio digo que si en aquella
los personajes era lo mejor donde asirse en un argumento cojo, Rogue one tendrá
el problema inverso. Sus personajes, aunque tengan algún apunto interesante,
pierden veinte a uno en carisma contra Rey, Poe
o Finn. Jin Herso ejerce como
protagonista del film y va dando vaivenes. Pasa de niña descreída a líder rebelde sin apenas explicación y se
queda corta para llevar todo el peso de la película. Peor es su partenaire y
Diego Luna que viste como Han Solo pero es lo único que le acerca, porque no
puede ser más insípido ni desganado. Y demos gracias a que esquivan el interés
romántico porque tenían una química glacial. Podemos proseguir con el grupeto que se monta,
desde un piloto renegado a un monje pseudojedi (parecen fichas del juego de
Rol) que la verdad, no consiguen importarnos en demasía ninguno. Vamos que el
único personaje que parece rescatable termina siendo el robot de la función.
Ya que estamos con los personajes nos paramos con los malos
de la función. Básicamente es Krennit.. y es un pringado. Un nuevo intento de hacer un villano de la saga que
fracasa. El director Krennit se le supone ser quien está detrás de la
construcción de la Estrella de la Muerte… y todo lo que hace lo hace mal. Desde
tener un renegado entre sus filas (algo que se podía oler desde que mata a su
mujer, digo yo) hasta perseguir sin éxito a los protagonistas por medio
universo, ir a chivarse a Vader o terminar persiguiendo blaster en mano sin
éxito de nuevo a los héroes (que ni siquiera se paran a rematarle, ese es su
nivel de amenaza) Obviamente palidece
ante la regia figura de Tarkin, aquí resucitado digitalmente (aunque
inevitablemente veamos algo la irrealidad) dando su presencia, porte y
tranquila malignidad en todas las escenas que aparece. Era imprescindible si
hablamos de la Estrella de la Muerte. Vader come aparte, pero honor obliga
decir que no es lo mismo sin Constantino Romero detrás.
La película empieza (sin texto escrito) con Galen Erso
siendo requerido por el Imperio como el más gran ingeniero de la galaxia, a
costa de la vida de su mujer y la desaparición de su hija. A partir de ahí, ya
en el presente empieza un esquivo juego del gato y el raton algo confuso. No
parece que haya una razón de peso por la que la alianza necesite a Jin para llegar
a Saw Guerrera, pues al piloto no necesitó conocer a nadie para que le llevasen
a su base. Lo importante no es tanto la coherencia como que el personaje de
Guerrera no hay por dónde cogerlo. Está bien recogido su radicalismo terrorista
(de hecho su ataque en Jedah tiene bastante de Intifada palestina) pero claro, en
principio nos lo muestran como un tipo paranoico que ve trampas y asesinos en
su contra por todas partes, para luego terminar sacrificado harto de escapar…
pues vale, para este viaje no hacía falta tantas alforjas. Al final parar en
Jedah no sirve para nada excepto para que se una tan variopinto grupo sin una
razón de peso para estar juntos. ¿Por qué Chirrut y Baze ayudan precisamente a
estos rebeldes, cuando debe ser habitual en esta ciudad los ataques de los
grupos de Guerrera contra soldados de asalto? Y una vez ayudados, ¿Por qué
siguen con ellos?
Chirrut va a ser la única conexión con la Fuerza de la
película. Considero un acierto dejar a un lado la parte más mística de la saga
y que la aventura sea más mundana y menos transcendental que en las pelis
oficiales. Por eso es un tema interesante como está tratado el personaje: Un
tipo que es sensible a la fuerza, que es intensa en él, pero que al no existir
la orden jedi no tiene el entrenamiento requerido y su relación es algo más
instintiva o inexacta. O así debería ser, porque luego según exigencias de
guión el personaje hace las veces de un jedi a tiempo completo, hace las veces
de un ciego más. Y su retahíla de la fuerza termina siendo muy cansina. Sin
hacer nada más que acompañarle Blaze se hace más agradable al espectador.
Otra cosa para lo que sirve Jedah es para la primera
demostración de fuerza de la Estrella de la Muerte. La verdad es que Rogue One
le hace mucho bien a la estación
espacial. Cada vez que hace presencia es de manera definitiva. Vemos el poder
que supone de primera mano, su capacidad de destrucción aún a poca potencia es
imparable, y sobretodo representa un jaque mate táctico. La desesperación de la
Alianza al conocerse tan terrible arma es manifiesta y real. A partir de ahora
el imperio puede devastar a toda resistencia. Y el otro aspecto que ayuda y
mejora a la Estrella de la Muerte es que al fin nos explican la parte más
inconsistente de una Nueva esperanza. Por fin sabemos que si la estación tenía
un punto débil se debía precisamente a que había sido saboteada por su creador.
Galen Erso había diseñado la Estrella de la Muerte con un punto débil
expresamente para que pueda ser destruida. Un añadido coherente que mejora la
película original.
Tras salir de Jedah van a ir a buscar a Galen Erso (que ya
podían haber ido desde el principio) La verdad es que es una escena que no
funciona nada bien. desde el intento de asesinato frustrado de Cassian a la
enésima aparición idiota de Krennic,
siempre por detrás del grupo, con una
escena bastante típica que solo está para mostrar lo villano que es. Y luego
está Galen Erso, que ha sido el único personaje estimable y cuya historia ha
perecido interesante. Pues para el mejor personaje de la saga tienen una muerte
tirando a humillante. Ya no es que muera sacrificándose por su hija (que
aparece en el momento oportuno, como no) o liquidado por el villano de la
función. Es peor. Es una muerte incidental por fuego cruzado. Pues para
personaje tan importante se lo quitan de en medio de una manera bien chapucera.
MAd Mikelsen se merece mejores roles que el de Doctor Extraño y éste.
Y aquí llega uno de los mejores momentos de la cinta. La
asamblea de la Alianza nos muestra varios bandos enfrentados entre sí. Se
reconoce la ambigüedad de los Rebeldes, que no todos son hermanitas de la
caridad, si no que han tenido que tirar de actos deleznables durante estos
años. Se prima la potencia de fuego que supone el nuevo arma y muchos optan
directamente por rendirse al Imperio. Incluso el discurso de Jyn es bueno,
aunque no se sabe cuándo se ha vuelto una líder de la resistencia. Y lo rematan
los voluntarios para ir en misión aún a espaldas de la Alianza (lástima que
Diego Luna esté especialmente flojito aquí)
Y llegamos al final, que en definitiva es el mismo que todas
las películas de Star Wars. Con los
rebeldes en clara desventaja atacando en tres frentes al Imperio. Mal suena. Pero aquí Gareth Edwards demuestra
lo que es. Un director de acción. Y efectivamente contra todo pronóstico el
final funciona como ninguno desde el Retorno del Jedi. Que es decir mucho. La misión
en tierra tiene un deje a películas clásica de II Guerra Mundial, con
misiones de escaramuzas. Obviamente los soldados de asalto siguen siendo tan
inútiles como de costumbre, pero al menos su número y potencia se tratan de
manera más seria que en la Batalla de Endor. La visión a pie de la guerra es
efectiva, notas la potencia de fuego y tiene momentos como la aparición de los
AT AT que es demoledora, tanto como la llegada de los XWing. Además tiene
momentos para que se luzcan todos los miembros de Rogue One, y se toma su
tiempo para que el sacrificio de cada uno de ellos se note importante. Si no
funcionan mejor es porque precisamente no hemos tenido empatía en ningún
momento con ellos, y la muerte de Bodhi nos deja indiferente, o la de Chirrut
termina hasta por ser irritante. Al final solo K-2S0 nos deja un sacrificio
sentido.
Si la batalla terrestre funciona perfectamente, aún mejor es
la batalla espacial. Está filmado con un gran sentido clásico, más parecido a
Una nueva Esperaza y el retorno del Jedi que a todo el cine de los últimos
veinte años. La claridad es necesaria para entender en todo momento lo que está
pasando, sin por eso perder espectacularidad. Y en apenas dos trazos personajes
terciarios como el almirante Radus o el General Merrick se nos convierten en
héroes. Con todo eso es un lujo ver a la flota rebelde que ya vimos en el 77
con el jefe rojo incluído (y ese rojo cinco eliminado que sabemos quién va a heredar) e incluso la manera de cargarse el
escudo, que podría ser una sobrada esta narrada con eficacia. El único pero que
se le puede poner es de continuidad: si más que una escaramuza hubo una batalla previa mayor que la de Yavin,
parece que el Imperio y Tarkin podrían haber estado más alerta.
Justo es decir que la tercera pata es la que más cojea. Jyn
y Cassian debían ser los protagonistas finales, pero es tan cierto que su
misión es la menos épica. Coger los archivos con unas pinzas y subir a la
torre. Y si su única amenaza real va a ser el inútil de Krennic pues está todo
dicho. Los tópicos de villanía corren por doquier. Desde el discurso previo a
la resurrección en el último momento. Realmente el único momento que funciona
de Krennic es cuando derrotado ve como TArkin no se está de nada y lanza la
fuerza de la Estrella de la Muerte. La cara de derrota y resignación del
Inspector es demoledora. Igual que el momento previo a la destrucción de toda
la ciudad, con el sacrificio de todo Rogue One y un gran momento musical de
Giaccino (que no hemos hecho mención, pero es lo más John Williams que puedes
ser sin ser John Williams)
Y ahora sí, la apoteosis. Todo lo que habíamos disfrutado
hasta ahora es poco comparado con ese minuto de Darth Vader desatado. Mezcla de
terror, acción y entusiasmo es encenderse ese sable rojo y ver como liquida en momentos
al escuadrón rebelde y terminas inevitablemente con la piel de gallina. Y solo
los irredentos fans reconocemos salir a la nave de Episodio IV, los amantes
clásicos reconocerán a la figura de espaldas y todos se quedarán extasiados con
el primer plano de Leia acabando con el final más perfecto posible.
Y llegamos donde empezó la crítica, en pie y saludando. Con
este análisis ya podemos decir que el nivel mostrado, más que digno, está
cercano al despertar de la Fuerza. Aquella tenía fuerza y carisma en sus
personajes, ésta obtiene una gran solidez en el guión y en la continuidad. Si
Abrams empezaba potente para acabar en un remake encubierto, Edwards se pasa
media película dando tumbos para terminar por todo lo alto. Lo importante, lo
definitorio de ambas es que se mantiene el regustillo Star Wars y que esta
película nos lleva, más que nunca, de regreso a 1977. Ha demostrado merecer el apelativo de una historia de Star Wars.