martes, diciembre 31

EL ASCENSO DE SKYWALKER

Cronología. 2012. Se anuncia un bombazo impensable. El odiado, caduco y jubilado George Lucas vende Star Wars a Disney por una cantidad astronómica (no en vano, Lucas solo se mueve por el dinero, no por el amor a sus personajes recuerden) La noticia se recibe con vitores ante la certeza que vendrán nuevas películas de la mayor saga galáctica de todos los tiempos, y al menos no por el que perpetró las odioseas secuelas.
Cronología. 2015. Se estrena El despertar de la fuerza. Es un bombazo instantáneo. La gente está ávida por recuperar a los personajes de toda su vida y JJ Abrams es recibido como el nuevo rey Midas. Aunque tiene evidentes virtudes, sobretodo en el carisma de los nuevos personajes, deja un poso bastante hondo de pastiche. La película, a la que se piensa un poco en ella, es un remake oculto (y no demasiado oculto) de Una Nueva Esperanza. Lucas afirma que le habría gustado que la película hubiese sido algo más novedosa y arriesgada.
Cronología. 2017. Se estrena Los últimos jedi. Abrams salió de la saga por problemas de la producción y se le entrega la misma a Rian Johnson, director con no demasiado bagaje, y se le da libertad total en la misma. Las intenciones de Johnson se alejan del remake de Abrams, y toma decisiones controvertidas que harán que buena parte del fandom odie la película sin fisuras. Sin duda una película más riesgosa que la conservadora El despertar de la fuerza, pero terriblemente irregular en su desarrollo. Mark Hamill no se cortó un pelo en criticar las decisiones del director.
Cronología. Estamos en 2019. SE estrena el Ascenso de Skywalker. Tras dos películas que han tenido un recibimiento tibio, siendo generoso, y dos spinoff que terminan saturando todos los años el universo Star Wars (siendo Han Solo el primer “fracaso” en taquilla de la franquicia) esta tercera película llega con el público agotado y desentusiasmado. La trilogía Disney, que debía recoger lo mejor de las películas antiguas y vigorizarlas para las nuevas generaciones, terminan siendo un “sin pena ni gloria” y ni siquiera la vuelta de J J Abrams parece levantar la expectación necesitada. Los mismos que despotricaban contra George Lucas no hace ni cinco años, ahora añoran al hacedor de la Saga viendo los resultados finales.
No sé si será justo o no pero ante este panorama se enfrentaba JJ Abrams para cerrar la trilogía actual. Consecuencia de cosas que se han hecho mal desde el principio. Empezando por la más evidente y para mí el fallo estructural que ha tenido esta trilogía: La libertad creativa que han tenido los directores en cada película. Yo aquí miro directamente a Katlheen Kennedy como la productora máxima de la franquicia que no impusiese una mano férrea para asegurar una hoja de ruta de la que no salirse. Tener claro qué quiere contar la trilogía, y desde que punto y hasta que punto tienen que ir sus personajes. Porque aquí ha habido decisiones contradictorias que no tienen ningún tipo de sentido. Si llega Rian Johnson y se carga personajes y futuras líneas argumentales que Abrams había sembrado, llega ahora la tercera película y se encuentra un berenjenal increíble.
No estoy poniendo a Johnson como el malo que se carga los juguetes de Abrams y a éste el pobre que tiene que intentar juntar las piezas rotas y que no se note. No, porque yo seguramente en muchas cosas compro los cambios de Johnson. A mí Snoke no me ha gustado nunca, me parecía un Palpatine de tercera regional y está mejor muerto que repetir el cliché pero peor. E igualmente compro mucho la idea de los Últimos Jedis en que la Fuerza no es monopolio de unas familias poderosas, si no que se democratiza y cualquier don nadie, como la Rey de la segunda película, puede ser poderosa en la fuerza.
Pero Abrams va a tener la misma libertad para la conclusión como tuvo Johnson. Un buen guionista debería coger el melón envenenado que hereda y sacarle jugo a partir de ahí. Pero JJ tira por el camino fácil. Sabe que tiene la connivencia de los productores para hacer lo que quiere así que lo que va a buscar es devolver la saga a su redil, por muy incoherente que sea con la anterior. De hecho se va a dedicar sin miramientos a lanzar Zascas nada disimulados a las decisiones que no comparte con Johnson, para estupefacción de los fans que ven como personajes o tramas dan un giro inexplicable de 180 grados de una aparición a otra.
Así que si para JJ el linaje de Rey era una semilla por explotar en la primera película, pues se pasa por alto la revelación de los últimos Jedi y se le coloca como heredera de una dinastía poderosa. Y sí JJ había colocado a Snoke para que hiciese el papel del emperador y se lo han quitado, pues ni corto de perezoso multiplica por mil la apuesta y se trae al mismo emperador, a.k.a. el abuelo de Rey.
Veníamos advertidos en los trailers, pero nunca pensábamos que se iban a atrever a tanto. Podíamos aceptar que fuese un recurso puntual, una especie de fantasma, un recuerdo del lado oscuro, un guiño para los fans. Pero nada de eso. Se trata del mismísimo Emperador redivivo, que tampoco vamos a pararnos a explicar cómo y porqué. No hace falta decir que me parece una idea horrible. Ya no quiero pararme a pensar en cómo se ha hecho con una flota aún superior a cuando tenía el imperio bajo sus órdenes, o porque se escondía detrás de Snoke. Lo peor es si pensamos más allá. Obviamente si Palpatine no acaba muerto al final del retorno del Jedi, pues el sacrifico de Darth Vader no tiene ningún sentido y queda totalmente vacío. Así que JJ, lo has conseguido. Ya no solo te cargas cosas de la película anterior, si no que consigues cargarte cosas de la trilogía clásica.
Yo tengo a Abrams por un tipo listo y seguro que él mismo era consciente desde el principio de los problemas que suponía su decisión. Así que yo no veo casualidad en que tan controvertido hecho te lo meta de sopetón desde el principio. Ni se corta en dispararle directamente en las letras iniciales. Es su manera de quitarse el sapo de encima. Estás obligado a tragártelo ahí y disfrutar de la película con esa premisa. Si la aparición del emperador hubiese sido el leitmotiv de la cinta o el clímax se corria el peligro que tal rocambolesca revelación te sacase de la película por completo. Algo así como hizo la Starkiller en el Despertar de la Fuerza.
Un poco con el mismo sentido planifica la película Abrams. Tiene tantas cosas que contar, y si no las tiene se las saca de la manga para manejar la película con un ritmo endiablado, vertiginoso. Empiezan a pasar cosas y cosas en pantalla, a ir de un mundo a otro sin apenas pausa para pensar en lo que está pasando que solo te puedes dejar atrapar por las virtudes del mismo. Cierto que el ritmo non stop es propio de las películas de Star Wars y de la space opera en general, pero aquí está multiplicado con la intención que no te pares mucho a hacer preguntas, porque hay giros y atajos de guión que son totalmente gratuitos e inconsistentes. Personajes que aparecen convenientemente donde les toca sin más explicación, mcguffin como la daga milenaria sith que contiene el emplazamiento de algo que está ahí hace sólo décadas, o historias mal resueltas como el borrado de memoria de C3P0, la pseudomuerte de Chewbacca o la revelación que el general Hux es un traidor sin que aporte nada de peso más que su esperada muerte.
¿Y a que se agarra entonces Abrams para tirar hacia delante la película? Pues a las mismas virtudes que tenía el despertar de la fuerza. Por un lado el enorme carisma de los personajes. Igual que en la primera película de la trilogía volvemos a disfrutar cada vez que los protagonistas salen juntos. Y si Finn y Poe fueron la pata coja de los últimos Jedi aquí se vuelve a disfrutar de ellos, juntos, por separado, mostrándose divertidos y teniendo sus momentos. Luego tiran de un humor mucho menos idiota que en la película de Johnson, tiene más chispa e ironía y funciona muchísimo mejor, haciendo la película más divertida. Y luego narrativamente y visualmente funciona muy bien. Sí que se le puede acusar otra vez de poca originalidad dentro del universo Star Wars (¿otro planeta selvático? ¿otro planeta desértico?) pero sí que luce espectacularidad en pantalla. Desde los restos de la estrella de la muerte en el planeta oceánico a las inmensas batallas espaciales o los mastodónticos decorados del planeta del emperador.
Y uno de los pilares de esta película, y seguramente el único que toda la trilogía se sostiene es la relación entre Kylo y Rey. Abrams refuerza la idea de la conexión mental entre Kylo y Rey (incluso de manera algo inconsistente como cuando se pasan objetos uno a otro) y realmente hay que quitarse el sombrero ante ambos actores. Rey ha sido todo un descubrimiento y sabe ser fuerte y épica, a la vez que divertida y graciosa cuando la situación lo requiere. La verdad es que no falla en ningún momento de la trilogía, aún teniendo que todo el peso de la trama acaba en ella. Pero es que Adam Driver está al nivel, si no mejor. Todo el mundo lo odió en la primera película, le insultaron por feo y no le veían peso para ser el nuevo Darth Vader. Yo pedí tiempo, pues conocía al actor de Girls y sabía que era muy bueno. Y ha terminado convenciendo a todo el mundo. La dualidad entre lado oscuro y lado luminoso está bien llevada, ha conseguido una insospechada presencia física y se muestra en cuanto ha tenido buen material como lo que es: un actorazo. Aquí llama la atención el momento en que abandona el lado oscuro, gracias a una inesperada aparición de Han Solo, que redime un poco su mala muerte de episodio VII, y Kylo Rey (o Ben solo en este caso) pasa a tener un lenguaje corporal totalmente diferente.
Esta redención, se veía venir desde la primera película, no nos engañemos, se utiliza con acierto la figura de Han, aunque todo hace presagiar que debía ser un lugar para Leia. Han tenido que abordar el difícil reto de acabar la historia de la Princesa con la muerte de Carrie Fisher. No quiero ser injusto, que bastante han hecho, pero no había manera fácil de hacerlo. Prácticamente Leia muere en off, y la mantenemos en pantalla con una sábana por encima. Sigo pensando que se perdió una oportunidad de darle la muerte heroica del personaje de Laura Dern en los Últimos Jedi a Leia. Sí hubiese sido el final épico que aquí era imposible conseguir.
Para el clímax, Abrams ni corto ni perezoso pretende sablear directamente el Retorno del Jedi. No nos debe engañar viniendo del que sableó directamente Una nueva Esperanza, pero la sala del emperador, tentando al Jedi de turno entre batallas espaciales de sus amigos, y con las mismas motivaciones, cuando no las mismas frases que en la película de Richard Marquand pues engañan poco. Lo cierto es que llegado a este punto solo toca tirarse abajo sin frenos (lo que ha sido toda la película) y que la gente lo disfrute. A fin de cuentas, es lo que mejor se le da a JJ. Y va a hacer un buen trabajo. Alternando momentos espectaculares, con otros que no tienen ningún tipo de sentido (¿Caballos sobre un destructor estelar? ¿en serio?) y sirviéndose de la manera más demagógica posible del más puro fanservice. Sí, nos manipula y se sirve de nuestras emociones, pero si nos emociona con Luke levantando su Ala X no nos vamos a parar a pensar que es absolutamente estúpido que la nave funcione, o que este Luke, que se encarga de dejar claro que no tiene nada que ver su comportamiento y motivaciones con el que escribió Johnson, debería haberla utilizado hace tiempo. En fin.
Para este viaje hacia el corazoncito de los fans tiene el mejor aliado en John Williams. Que no habrá dejado ningún tema nuevo que se clave al oído, pero le basta tirar de todo su fanfarrioso repertorio anterior para elevar cada escena por mil. Momentos como la llegada de Lando y las naves de la Alianza, o el epílogo en Tattoine, pues lo deben todo al maestro Williams. Que no quede duda que este hombre es parte incuestionable que Star Wars sea la leyenda que es hoy.
En fin, la película acaba con pocas ideas nuevas, ni falta que le hace para llegar a donde quieren. Luchas eternas entre Sith y Jedis, los estimable aparición de los Caballeros de Ren para coger el legado de la afamada Guardia del emperador, como los más inútiles de la Galaxia, el sacrificio de Kylo con unos poderes curativos convenientemente nuevos para la ocasión. Nada es especialmente brillante, pero todo funciona bien, de manera dinámica, con un buen montaje. O sea la parafernalia de JJ es capaz de envolver una película que tiene defectos por do quier.
Así acaba el Ascenso de Skywalker. Sales con un buen sabor de boca a fin de cuenta, con la música de Williams retumbando en tu cabeza, con la escena de los dos Soles en tus ojos y acabas con un buen sabor de boca. Si para conseguir este buena sensación te han tenido que engañar toda la película con un ritmo trepidante que no te dé tiempo a reflexionar y con escenas lanzadas directas a tu corazón friki. Si has tenido que dejar el cerebro fuera de la sala durante buena parte del metraje, pues no habla bien de esta película como final de la saga que nos lleva acompañando 42. Y esto seguramente no es culpa del Ascenso de Skywalker. La trilogía ya llegaba moribunda a esta última entrega y JJ Abrams ha tirado por el camino con el que pretendía agradar a más gente. Se le podía achacar no haber sido más complejo, o más arriesgado, pero precisamente por eso mataron a Johnson. No tenía opción ganadora JJ.
Pero así acaba también esta trilogía y aquí no puedo ser nada complaciente con la globalidad de la Saga. Tres películas marcadas por inconexiones constantes, por idas y venidas de ideas y personajes según quien los tratase, que haciendo lo difícil, que es conseguir unos buenos personajes que no nos hagan echar de menos en demasía a los personajes clásicos, no han sabido construir una historia coherente y han dado marcha delante o atrás, según lo que esperaban o maldecían los fans, y que no ha dado en ningún momento la sensación que la saga siguiese una directriz marcada, si no que no dejaba de dar bandazos y solapaban remiendos sin sentido para arreglar ideas sin sentido. En fin, como ya dije en su momento, habían conseguido ya que yo desconectase emocionalmente de estas películas y que terminase por aislar estas películas de la saga clásica. Mi verdadero Star Wars acabó con la muerte del emperador, la pira funeraria de DArth VAder y la fiesta junto a los ewoks en la Luna de Endor. Allí sí que la Fuerza estará conmigo siempre

miércoles, noviembre 27

RANKING PELICULAS QUENTIN TARANTINO

Érase una vez en Hollywood ha sido la película más controvertida de la carrera de Tarantino. Hay quien habla de obra maestra y hay quien piensa que es una tomadura de pelo. Con esta controversia y con Tarantino llegando a la decena de películas (la que decía que iba a hacer y después retirarse) que mejor que currarse un ranking de películas del director de Knoxville. Vamos a ello.
10.- Deathproof. Un desperdicio poner ésta como una de las películas de Tarantino. No deja de ser un divertimento, una gamberrada de Quentin junto a su amigo Robert, donde tira de su versión del Slasher setentero, pero con ideas por estimulantes. Tan poco interés como sus capítulos rodados de CSI.
9.- Malditos Bastardos. Venga, empezamos la polémica, porque sé a ciencia cierta que es la preferida de alguna gente. Lo es por nombre y apellido: Hans Landa. Tarantino se saca un villanazo brutal de la manga y es una delicia verlo en pantalla. Pero ya está. Me pasa lo mismo que con Walle. Todo el mundo se acuerda de Inglorious Bastard de la maravillosa primera escena con Kirstoff Walz y se olvida de tres horas larguísimas y algo plomizas que a mi gusto no dan lo que la película prometía.
8.- Jackie Brown. El patito feo de Tarantino. Es la única película sin que el guión sea original, sino basado en una novela de Elmore Leonard. Y dejo claro que no es mala película, pero sí que parece que solo es elegido por el director de Pulp Fiction por tener elementos y recursos (narración no lineal, diversos puntos de vista…) que ya había utilizado mejor anteriormente.
7.- Kill Bill Volumen 2. Supone un pequeño bajón respecto a la potentísima primera parte. El esperado enfrentamiento de la novia con Bill termina siendo bastante anticlimático, aunque tiene un deje crepuscular que mola mucho. Pero sinceramente cuando piensas en Kill Bill ¿Cuántas escenas te salen de la segunda parte?
6.- Django Desencadenado. Tarantino llega al western y lo hace suyo. Mitad homenaje al spaghetti western y mitad a la blackplotation y con un reparto de campanillas Tarantino ya tiene el estatus para rodar como quiera. Elementos como el ritmo, el metraje desmedido o la dirección convencional se las pasa por el forro.
5.- Los Odiosos ocho. Tarantino se inventa una peli a lo Agatha Cristhie y es una joya. Ocho personajes encerrados en un habitáculo es una oportunidad de oro para que Tarantino pueda lucir su puesta en escena, y sus deliciosos diálogos. Y es tan bueno en esto que nadie le puede echar en cara algún giro desmedido o las tres horas de metraje que ya se han convertido en una constante.
4.- Kill Bill. La película que reinventó a Tarantino. Tras tres películas de gansters parecía que teníamos ya anquilosado en un género y un determinado estilo a Quentin. Hasta que se saca Kill Bill de la manga y redefine su carrera: Tarantino se va a dedicar a homenajear en su estilo el cine con el que él creció. En este caso el cine de artes marciales setentero, montando una mitología y una iconogrofía brutal. Pocas veces Tarantino ha sido tan potente visualmente.
3.- Pulp Fiction. La película por la que Tarantino será recordado. En sus días se vendía como una revolución cinéfila la manera de narrar. Hoy día se ve que no es para tanto y que quizás todas las historias no están al mismo nivel de calidad. Pero lo que sí subyacía por debajo es la capacidad de crear personajes carismáticos, dosis de humor, violencia y diversión, y unos diálogos terriblemente disfrutables. 100% Tarantino.
2.- Erase una vez en Hollywood. Vale, me he venido arriba. Porque seguramente no será la película más emblemática de Quentin. Pero sí parece la madurez del director. El amor al cine de su infancia que ha dictado buena parte de su carrera aquí es el leitmotiv de la misma. Sin necesidad de aspavientos narrativos o diálogos que te regalen el oído. Solo siguiendo a unos carismáticos Leonardo di Caprio y sobre todo Brad Pitt para reflejarnos un momento y un Hollywood a punto de cambiar.
1.- Reservoir dogs. Que sea la ópera prima de Tarantino la que está arriba del ranking no sé hasta que punto será una sorpresa. Porque sí es verdad que es una película más simple de lo que vendrá después y seguro que Tarantino se convirtió en mejor director, o más personal, con el tiempo. Pero es que Reservoir Dogs funciona como un tiro. La película de atracos donde el atraco es solo el mcguffin de unos personajes escritos de manera extraordinaria, tremendamente carismáticos y que circulan desde los momentos cómicos, sanguinarios hasta la tragedia griega. No está mal como carta de presentación para uno de los directores que han marcado los últimos treinta años de cine.

jueves, octubre 24

JOKER

Hacía mucho tiempo que una película de Dc no levantaba tanta expectación y no ha tenido que ser ni Batman ni la Liga de la Justicia o ese universo compartido que está herido de muerte. Más bien un producto independiente que se enorgullece de no pertenecer al mundo superheroico, lo que no habla demasiado bien de como se ha construido la DC cinéfila. Hasta el punto límite en que el director se ha ganado la enemistad del fandom vendiendo su película desde el gafapastismo y poniendo una barrera entre su película de calité y el resto de cine de superhéroes. Y es evidente que Joker no quiere jugar en la Liga de Endgame o Shazam, pero defenestrar al resto para vender tu película lo único que va a conseguir es crear una animadversión previa a tu persona. Una estrategia poco inteligente, cuando la película de Joker se vende sola.
Es primordial empezar a hablar de Joker hablando de Joaquín Phoenix. En serio pocos casos como éste en que el actor es LA película. No solo lleva el 90% del metraje en solitario, es que su actuación es totalmente colosal. En serio una cosa bárbara. Ya no es solo hablar del esfuerzo en cuanto a pérdida de peso y cambio físico, es que todo su movimiento corporal es increíblemente expresivo y con este personaje, que sí, es un caramelito pero hay que saber desenvolverlo, pasa por tantos estados de ánimo y le da tantos matices que es casi inhumano. Puede parecer cándido, ingenuo, peligroso, frío, afectado, nervioso, exultante, psicópata… y para cada una de esas facetas clava la interpretación de manera perfecta. Hay quien le puede acusar de estar sobreactuado. Lo está, pero porque el personaje da para ello y en muchas ocasiones lo requiere. EN fin, que puedo rellenar todo el artículo solo hablando de Joaquín Phoenix y me quedaría corto en elogios. Basta decir que me cuesta recordar una interpretación tan bárbara desde hace tiempo (a lo mejor me tengo que ir al Day Lewis de principio de siglo). Y soy tremendo fan de lo que hizo Heath Ledger en el caballero oscuro, pero a nivel interpretativo creo que Phoenix le adelanta por la derecha.
La interpretación de Joker era imprescindible para que esta película funcionase, pues como hemos dicho es el alfa y el omega de la misma. De hecho incluso parece que el lucimiento de Phoenix es la verdadera razón de ser de la misma. Y no está mal tirada por Todd Phillips, pues la celebérrima actuación de su estrella sirve para paliar algunas decisiones que a lo mejor no son tan buenas. Que conste que no me puedo referir al trabajo del director, pues le dota a la película de una ambientación setentera que le funciona de maravilla y elementos como su fotografía sucia y la música ambiental desesperanzadora que ayudan al tono que acompaña a Arthur Fleck duranto todo el metraje.
Pero sí es cierto que no puedo ser elogioso hasta el grado máximo porque hay cosas en la historia de este Joker que me confunden. Desde luego en relación al personaje que conocemos de los cómics muchas. Hay muchos aspectos que no confluyen para que el tipo que aparece en esta cinta termine siendo el Príncipe payaso del Crimen. Y ya no me refiero a la continuidad y fidelidad con los cómics de Batman, que ya contábamos que eso se lo iban a pasar por el forro (aunque tiene más conexiones que las que uno podía presentir al principio), si no si este origen es fiel a la naturaleza del Joker. De hecho está por ver si es bueno para el personaje tener un origen per se. Yo creo que cuando mejor funciona el personaje es cuando aparece de la nada y es totalmente imprevisible e inexplicable: una fuerza del Caos sin tener que buscarle sentido y lógica. Así lo entendió Nolan en su Caballero Oscuro y dejaba en el aire el posible origen (o los orígenes) del personaje. Así que dedicar una película a intentar explicar de dónde sale el Joker no sé si es una buena idea. Hay un intento de que entendamos lo que convierte al Joker en un psicópata y en no pocas ocasiones justificarle. Porque el Joker no es el malo de la película. EL malo de la película es la sociedad, que crea monstruos como él. Es evidente que se pasa toda la película puteando a su protagonista de todas las maneras posibles para que entendamos su caída en la locura. Para mí todo eso es bastante contraproducente para este personaje. No queramos saber por qué el Joker terminó siendo el Joker, porque tanta explicación y sobrescritura terminan por quitarle magia al personaje.
Pero ya sabemos que Todd Phillips se ha cansado de decir que él ni lee ni le interesa el personaje del cómic, así que buscar fidelidad al Joker en una película que se llama Joker no parece ser cuestión importante (¿?) Así que la analizaremos como si el personaje fuese original, y aunque se ahorra peajes importantes sigue sin funcionar de manera fluida. Sí, es la historia de un desequilibrado en que la vida le termina convirtiendo en un psicópata con el pelo verde y la cara blanca. Pero todo el desarrollo está contando con brocha gorda. Sí, el Joker termina siendo el Joker porque el mundo le ha hecho así, y por eso vamos a pasar dos horas viéndole pasar penuria tras penurias y con ni un solo personaje amable en todo el metraje (había uno pero era una ilusión), ni una situación que le dé un descanso a su vorágine destructiva. Creo que si el guion buscase un poco más de equilibrio serían más impactantes los momentos de verdad importantes para el personaje. ¿si ya hemos visto a Arthur atormentado por chavales, compañeros, transeúntes, su propio jefe qué impacto van a tener los pasajeros del metro que van a ser sus primeras víctimas? Tras descubrir la verdad sobre su madre, sobre Thomas Wayne, sobre el origen de sus trastornos, sobre la supuesta relación que no existía… todo sin darle un solo descanso al personaje para que empaticemos con las razones para que este sea un asesino que mata a la gente mala.
El director está demasiado necesitado de justificar a su personaje. Le da enemigos por doquier y razones para que sus venganzas sean justas. Su compañero de trabajo merece lo que le pase, los chavales del metro merecen lo que le pase, el conductor de late show merece lo que le pasa. Hasta el epílogo de la película no hay un solo acto del Joker que podamos catalogar como malvado, todo ha tenido su justificación y pertenece a la venganza de un personaje que hemos arrastrado por el lodo. Diablos, hasta la muerte de Thomas Wayne y su mujer tras salir de ver el Zorro parece justificada. Es una víctima colateral de una revolución en la que la película nos la vende como algo positivo y necesario.
Porque una de las cosas que menos compro de la película es colocar al Joker como canalizador de una revolución social. Insistiendo de la manera más obvia y machacona en que la sociedad es la culpable de la creación del Joker es en el maniqueo discurso social donde encuentra su mejor baza. Los ricos, con Thomas Wayne a la cabeza, son todo gente egoísta y déspota, que se aprovechan de la gente humilde, cuando no les deja sin recursos como la trabajadora social. Ya saben, seguimos queriendo justificar las acciones de Fleck, y sus primero asesinatos se transforman en el acicate para la sociedad de empezar una revolución. Ver a la gente por la calle manifestándose contra los favorecidos con máscaras de payasos como si fuese el mensaje de V de Vendetta es muy problemático. Quieren convertir al Caos absoluto en una especie de símbolo anticapitalista. Y lo siento, pero eso no es el Joker. Si al final nos van a vender a este personaje como algo cercano a un antihéroe yo me bajo. Justo es decir que es suficientemente ambiguo en su mensaje, pues él mismo afirma que no debe ser un ejemplo para nadie, a la vez que su último plano invalida su discurso.
Desde mi punto de vista friki una bala que esquivan a tiempo es la que ligaban a Bruce Wayne y al Joker. La verdad es que a medida que se estaba dibujando la posible relación con los Wayne yo no daba crédito, pues parecía un sinsentido culebronesco para crear polémica. Afortunadamente se recula con acierto. El hecho que todo sea una invención de la mente enferma de su madre es plausible en la trágica trayectoria del personaje y ayuda más al desmoronamiento del mismo. Eso sí, no pierden oportunidad para mostrarnos a Thomas Wayne como el villano de la película y a Alfred como un miserable insensible. Que mucho se ha cansado Phillips de decir que él no quiere saber nada de los cómics pero bien va dejando perlitas durante todo su metraje de Batman. Enseñando a un joven Bruce (y te estallará la cabeza si piensas en la diferencia de edad para enfrentamientos posteriores) o volver a enlazar la muerte de los Wayne, aunque de manera más indirecta con el Joker, como si en la película de Tim Burton nos encontrásemos.
Y oye, que parece que no haga más que darle caña a la película y a mí me ha gustado. Creo que tiene una buena historia que contar sobre la caída en la locura y hay elementos que funcionan muy bien como la enfermedad de Arthur que le hace reírse cuando no toca, o su trabajo de payaso o su aspiración a cómico que ayudan a entender el rol en que terminará convertido. Pero de ahí a obra maestra como se está hablando hay un trecho. Esa falta de sutileza constante, con cosas tan obvias en pantalla como la metáfora de las escaleras o la crítica a los medios de comunicación (que mucho hablar de Scorsese y poco se menta a el Rey de la Comedia como un referente inequívo, incluso con Rober de Niro como enlace) Lo que marca la diferencia en toda y cada una de las escenas de la película es Joaquin Phoenix. Si cada escena que le ponemos problemas la acompañamos de un momento memorable del actor quedamos prendados del mismo y obviamos todos los problemas que tiene. Sé que sería hacer trampa pero si pudiéramos aislar la interpretación de Phoenix (ya digo, alfa y omega de la película) del desarrollo del film quizás las críticas no serían tan buenas y varios de los problemas a los que he mentado estarían más expuestos. Aquí sí que la actuación envuelve el resultado final.

sábado, octubre 5

TEMPORADA 2019/20

Vuelve la liga del Monopolio. Que sí, que aquí me toca vender la moto y anunciar una competición reñida y apasionante. Pero basta mirar temporadas atrás para darse cuenta que la hegemonía del Barcelona de Messi es cuasiabsoluta. Y más aún si lo que contamos son los años de Valverde donde ha sentenciado la liga casi en diciembre. Y viendo cómo se han movido los grandes en el mercado, pues no parece que la perspectiva vaya a cambiar en corto espacio de tiempo.
El Barcelona de Valverde no le gusta a todo el mundo. Es más, puedo decir sin equivocarme que tiene más detractores que seguidores. El Txingurri, siendo un magnífico entrenador y apostando por el juego de posición habitual en Can Barça, sí peca de ser demasiado conservador. Prefiere un equipo compacto y fiable que abierto. Y sí, hay matices en esto, hay razones en cuanto a energía que tienen sus jugadores que le han penalizado y de qué manera en Copa de Europa. Pero en la Liga es otro nivel de exigencia. SI allí jugadores como Suarez o Busquets se ven superados cuando un rival les impone un ritmo top, en el campeonato doméstico éstos siguen siendo diferenciales, incluso de manera abusiva. SI Messi se ha encontrado demasiado solo para crear futbol, acelerarlo e incluso tener que finalizarlo, en la Liga sigue dominando con férrea mano de hierro.
Pero por si eso no ha sido poco para ganar la liga con más de quince puntos de ventaja el mercado azulgrana ha sido una bestialidad. Supongo que apuntando al anhelo de la Champions pero se ha traído lo más granado del panorama europeo. Por un lado un fichaje de campanillas es el de Frenkie de Jong. Todos los que le conocen le suponen un nivel para liderar el mediocampo europeo en los próximos lustros. Yo aún le veo un poco verde, y entiendo que no se acopla tan bien como debiera al juego made in Barça. De hecho en estos primeros partidos es más Arthur Melo el que ha cogido la batuta del equipo. Entre ambos deben dar un salto de calidad a la circulación de balón culé y que éste se pueda asentar en campo contrario con más facilidad y sin necesidad de recurrir a la omnipotencia de Leo.
Y por otro lado traerse a Griezzmann para el ataque, pues es un lujo. La verdad es que Antoine en algún momento ha sido top5 del mundo, aunque puede que las dos últimas campañas con el Atleti ya estuviese algo desganado y aportó menos, pero habla mucho y bien del nivel que acaba de fichar el club. Otra cosa es el acople que tenga al equipo, en el que yo siempre he sido un poco escéptico y los primero partidos dejan serias dudas. El francés se ha convertido en top jugando de segunda punta clara. Por detrás del delantero de turno y gestionando el ataque colchonero por dentro. Claro, aquí aparece la figura de Messi que obviamente fagocita todo el ataque culé, pero que necesita cosas concretas: un nueve que ancle a los centrales, una amenaza exterior y la mediapunta libre. Así que Antoine deberá moverse de manera diferente. Bien como nueve, pero él nunca ha sido nueve puro por más que su capacidad goleadora sea manifiesta, bien en banda alejado de Messi, pero éste ya no es el jugador de la Real Sociedad de jugar alejado del juego y pedirla al espacio. Su status ha cambiado y no debe ser fácil asumir un rol secundario. Que a ver, son dos jugadores extraordinarios y en cuanto haya un poco de feeling entre ellos pueden hacer diabluras juntos en un palmo de terreno, pero sí es verdad que jugar con el esperado tridente Griezmann Messi Suarez tiene alguna contraprestación.
Y sí, seguimos diciendo que Suárez terminará siendo un problema para el equipo, que son 32 tacos que tienen él y Leo y que equipos que le quieran alejar del área lo conseguirán opacar. Pero contra quince o dieciséis equipos de la Liga sigue siendo un arma contundente de primer nivel. Junto a la consabida fortaleza defensiva que suponen Ter Stegen y Piqué no hay fisura por donde el Barça puede peligrar la Liga. Más allá de la depresión que trae el equipo de Valverde tras Liverpool y que se transforme en obsesión y en una dinámica negativa en contra del entrenador. Pero a lo que el equipo mantenga estructura, vuelva un Messi ausente en las primera jornadas terminará siendo el martillo pilón de los últimos años.
SI soy tan contundente con el favoritismo de los azulgranas, es porque mientras él ha sumado a la ya diferencia considerable que traía, los aspirantes no han podido o no han querido seguir la estela. Voy a seguir por el Atleti que se ha ganado a pulso ser el segundo tras el Barça. Y no tengo que reprocharle nada a los colchoneros, porque han hecho un verano estupendo. El problemas es que se han visto forzados a un cambio de ciclo. Perder de un plumazo todo tu entramado defensivo y tu columna vertebral es demasiado, y por pura lógica le va a costar Dios y ayuda relevar a los Godín, Juanfran, Luis Felipe, Rodri y Griezzman.
Y ojo que como digo su verano ha sido impecable. Ha traído jugadores que están a punto de dar un salto top (Hermoso, Lodi), una segunda línea que puede aportar al equipo (Felipe, Llorente, Herrera) y sobre todo la apuesta por una promesa llamada a derribar muchas puertas. Joao Felix ha sido pagado a precio de crack y debe estar destinado a serlo. El portugués de 19 años es una apuesta arriesgadísima, pero seguramente era el mejor jugador para sustituir a Griezmann que había en el mercado al que puede aspirar el Atleti. Al niño se le adivinan unas condiciones brutales. Una conducción con la cabeza levantada notable, una intuición dentro del área muy peligrosa y una capacidad de gol que solo tienen los elegidos. Pero sí hay que recordar que sigue siendo un proyecto, y pedirle las responsabilidades en el juego que tenía el francés sería excesivo de primeras. Ahora está para aportar en detalles puntuales más que para ser el motor ofensivo del Atleti. A eso ya tendrá tiempo de llegar.
Así que Simeone se ve con la necesidad de reinventar su equipo. Sin Rodri y sin Antoine necesitará que otros hombres den un paso adelante. Su fe en Lemar sigue siendo fuerte, aunque parece difícil que el francés revierta la situación en el Wanda. De nuevo Koke y Saúl deben ser importantes, aunque nunca han acabado de ser el dúo dominador que deberían aportar juntos. Saúl no evoluciona a ser un doble pibote a lo que aspira Simeone con él.
Una de las mejoras que tiene que tener Simeone en la cabeza desde mi opinión debe de ser la altura de su equipo. Ya sin el líder Godín en el eje debería ser el momento en que el equipo pasase a defender “a lo Gimenez” en lugar de “a lo Godín”. Es decir no incrustarse en su propia área, que estos años ya han demostrado que no son tan buenos como en 2014 para ello, y defender hacia adelante, siendo agresivos y con metros por detrás, donde la exuberancia física de Gimenez o Hermoso se haga patente. Además sería un paso importante para que el equipo no fuese tan largo. Porque otro de los problemas que tiene el Cholo es Diego Costa. El Diego Costa dominante del año de la Liga se acabó y pedirle que se pelee con todo el mundo, choque con todo el mundo, encare solo y defina ya está fuera de sus posibilidades. Y claro, si físicamente no es ultradominante con espacios, y técnicamente no es fino sin espacios, deja de ser poco resolutivo para el equipo, hasta el punto que no sé si Morata podría aportar más. Pero ambos tienen déficits para estar en un equipo top. O una segunda línea se vuelve ultragoleadora o Joao Felix explota de forma brutal o pueden tener problemas reales para puntuar al nivel de campeón.
El Real Madrid hace esfuerzos evidentes por dejar de ser aspirante a la Liga. Ya lo hace normalmente con la desidia enfrenta la competición doméstica en sus buenos años, pues imagínate cuando entra en crisis. Porque las crisis del Madrid no son estacionales, sino que entra en una vorágine negativa que parece que va a acabar con el club. La temporada pasada explotó todo más pronto que tarde. Y fue entrar en esa dinámica negativa que transformó un tricampeón de Europa en una panda de fracasados de los que no servía ninguno. Así de radical suele ser todo en el Madrid. Tanto que la opción para volver a crecer, que debería pasar por empezar un proyecto en verano, se dinamitó en una huida hacia delante. La vuelta de Zidane para acallar críticas y darle el proyecto deportivo al francés. Y no voy a decir que Zinedine no tiene mérito ni que ha sido importante en el Madrid, pero yo reconozco que ya me pareció un error en su día. Los últimos meses de la temporada pasada, donde directamente no se podía ganar nada y con una plantilla frustrada y desencantada liquidó el crédito del francés. Y un paupérrimo mercado de fichajes mantiene a los blancos en la misma casilla de salida que cuando Solari dejó el club.
Evidentemente un equipo que ha fracasado en todo la temporada anterior necesita una revolución en su once. Pues todo lo contrario. EL Madrid se va a gastar un pastizal temerario, pero sin que ninguno de los fichajes suponga un salto diferencial. Lo debe ser con el tiempo Eden Hazard, fichaje telegrafiado que llega tres años tarde, así que tampoco da para mucha ilusión. Y evidentemente sí supone un salto diferencial frente a un Vinicius que sigue siendo toda intención y ninguna realidad. Pero lo sangrante es que el resto del equipo no cambia ni un ápice. Ni Jovic, ni Militao, ni Mendi son el salto cualitativo que necesitaba el equipo y con un entrenador tan conservador como Zidane terminan siendo carne de banquillo. Buena culpa de esto lo tiene el tema de las salidas. Hay jugadores que por una u otra razón ya ha acabado su ciclo en Chanmartín. Pero al ser incapaces de darle salida al denostado James, al veterano Modric, o al odiado Bale terminan siendo importantes en el equipo. Jugadores que en Mayo nadie querría ver en el campo.
Lo peor en este caso es el centro del campo. Zidane tiene sus cabezonerías y hay jugadores con los que no cuenta directamente. Se quita de en medio a Ceballos o Llorente para no traer a nadie. Sí, insistió hasta la extenuación por Pogba, que está por ver si hubiese sido el salto que él le supone, pero ya que el francés no salió de Manchester debería haber fichado algo. A cualquiera. Que cuenta con su CKM más Valverde en el centro del campo y ya está. ISco y James aparecen como obligados comodines cuando en su etapa anterior nunca los ponía a jugar en la medular.
En fin que las sensaciones no pueden ser peor. Zidane, que dejó al equipo en la estacada porque pensaba que había que hacer una revolución en su equipo, vuelve para contar con el mismo once dos años más viejo y sin Cristiano Ronaldo. No quiero ser anarquista y verlo todo arder. Seguro que Kroos, Benzema o Isco en dinámica positiva siguen pudiendo aportar mucho. Pero sí parece que está el equipo muy cogido con pinzas y que emocionalmente está a un paso de caerse del todo, sabedores que su máximo rival le ha sacado aún más distancia antes de empezar. Sólo que todo salga bien desde el minuto uno puede darle punch a este Madrid. Y eso será mucha flor hasta para Zidane.
Ya nos centramos en el resto. El Valencia recupera una de sus más fieles tradiciones: reventar a su equipo en cuanto tiene oportunidad. En una gestión memorable consigue que una temporada excepcional con título y clasificación para la Champions haya durado la estabilidad quince días. Sin saber cómo ni porqué el magnate de Singapur decidió perder la confianza en Marcelino y en su director técnico hasta martillear todo su trabajo y acabar con el entrenador en la calle. Cuando todo el club, los jugadores y la afición por primera vez en mucho tiempo iban todos a una. Así que al bueno de Albert Celades le toca el dudoso honor de poner todo en orden. Obviamente lo mejor que puede hacer es seguir el legado de GArcia Toral y darle el equipo a Parejo por detrás y a Rodrigo por delante, a la vista de los pocos fichajes (Maxi Gómez será mejor delantero de área pero no sé si mejora a Gameiro) y el escaso crecimiento de jugadores que se suponen importantes como Soler y sobre todo Guedes. El Sevilla en su lucha por ser el cuarto equipo del campeonato se ha regenerado por completo. Se ha traído de nuevo a Monchi, con una multitud de fichajes enormes, y Lopetegui como entrenador. La verdad es que no sé si me encaja la figura de Julen en el Sanchez Pizjuan. Me pareció a mí Lopetegui en el Madrid un entrenador de mucho toque pero de poco colmillo, y tradicionalmente en Nervión manda el verticalismo y el juego por fuera. Por ahora lo ha entendido y figuras como Navas, un inspirado Reguilón o extremos como Ocampos están siendo muy importantes (más con un lanzador convincente como Jordán por detrás) pero sí tiene un problema serio con la figura del nueve rematado. La baja de Ben Yedder me parece significativa y puede ser trascendental. Al otro lado de la ciudad el Betis da la espalda al controvertido Setién para apostar por un entrenador similar. Rubí la rompió mucho en el Espanyol y pretende traer su sistema al Betis. Suena bien para jugadores como Carvalho y Canales y el fichaje de un nueve como Borja Iglesias era justo lo que le faltaba al equipo de Setién. Más al norte nos encontramos con dos proyectos con buena pinta. El Celta de Vigo pasó una temporada horrible, pero si entra bien en esta liga debería acabar en puestos importantes. Porque la suma de calidad que tiene arriba pocos la consiguen. Los descartes culés RAfinha y Dennis junto a Santi Mina se unen al incombustible Iago Aspas para tener una línea que da miedo de verdad. Hay que ver si se consigue un equipo equilibrado, porque ya hace años que el Celta tiene un serio problema atrás que no le deja ser competitivo. Pinta buena tiene esta Real Sociedad que ha apostado por un talento superlativo. Martin Oodergard tiene pinta que la va a romper a base de bien. En escasos días se ha hecho con el control de un equipo que contaba con Illarramendi, Oyarzabal o William Jose. Y ha metamorfoseado a jugón incontrolable. EN serio, si el noruego se hubiese quedado en Madrid sería titular indiscutible. Junto al donostiarra de banda izquierda, otro talentazo que ya está en la absoluta, y algún otro fichaje que pueden romper (Isak, Portu, Monreal…) le da una pintaza en este inicio de año. En Bilbao se han agarrado al Athleticismo más puro y a Garitano le funciona: Intensidad, pierna fuerte, mucho Raúl García y siendo muy fuerte en la Catedral. Se le podía pedir más con el talento de Muniaín y un Iñaki Williams que va a explotar a muy bueno, pero salirse del carril no parece hoy por hoy plausible.
Equipos que el año pasado hicieron la temporada de su vida darán forzosamente un paso atrás. Estoy pensando sobre todo en el Getafe, que mantiene su equipo intacto y el espíritu de Bordalás. El Espanyol hizo la machada de acabar en Europa pero parece que sin Rubí y con un novato en el banquillo es de esperar que dén un paso atrás. Lo mismo vale para el Alavés sin Abelardo o el Eibar que sigue tirando de Mendilibarismo. Villarreal debe de mejorar la mala temporada pasada, pero si que lleva demasiados años en tierra de nadie y necesita algún factor que les mueva del conservadurismo. Entre los recién ascendidos volvemos a tener a Osasuna y lo que significa el Sadar, un Mallorca que va a servir para medir al niño japonés del Madrid y el Granada como énesimo equipo random andaluz que llega a la Liga.
SI habéis llegado hasta aquí es para los pronósticos, pero esta vez no os va a vbaler demasiado la pela porque son idénticos a los del año pasado. El Barcelona ganando la Liga en cuanto Messi le dé por sumar de tres en tres. El Atlético irregular hasta que acople a su nuevo equipo y será competitivo para febrero, pero ya andará descolgado en Liga. Algún outsider inesperado alcanzando la tercera posición (¿Sevilla? ¿Athletic?) ante la crisis galopante de un Madrid descolgadísimo de cualquier lucha y que ya veremos si clasifica para Champions, y un Valencia que terminará perdido en la mitad baja de la tabla. En el descenso los ascendidos deben ser los elegidos aunque hay algunos proyectos como Alavés o Levante que ya veremos que pueden dar de sí. Como siempre, a finales de mayo comprobamos resultados.

domingo, septiembre 22

SPIDERMAN. FAR FROM HOME

Hace cosas de dos años yo me mostré bastante crítico con los resultados obtenidos por la exitosa Spiderman: Homecoming. Teniendo en cuenta que es unánime la opinión que Tom Holland ha sido el mejor Spiderman que hemos tenido en imagen real, y que El Buitre resultó todo un acierto y se alzó como uno de los mejores villanos del Universo Marvel, no parecía haber razones para ponerse tiquismiquis. Pero yo encontraba que para ser la esperada llegada de nuestro arácnido favorito al Universo Marvel, su película se quedaba cortita. Una aventura ligerita e intranscendente con poca o ninguna capa de dramatismo que aportar. Pero bueno, dado que fui el único que puso objeciones aquí estamos con el mismo equipo repitiendo la misma fórmula.
Far From Home no intenta engañar a nadie. Es recoger todo lo que tuvo éxito en Homecoming y tirar por los mismos derroteros. Un Spidey adolescente, más que en ninguna encarnación anterior, un pandilla divertida a su alrededor, un historia simple que aporta dosis de diversión y toques de humor y ya tenemos la película de Spiderman hecha. Vale, sí, te lo compro. ¿Cuál es mi problema? Pues que yo tengo al Trepamuros como un personaje más importante que esto. Que hacer una película con adolescentes no tiene que significar hacer una película para adolescentes. O sí, que no es necesariamente malo, pero puede haber películas con intensidad, dramatismo y transcendencia y seguir siendo igualmente divertidas. Las aventuras del Spiderman de Raimi se antojan mucho más serias que éstas. O las de Webb., siendo películas mucho peores. Diablos, ves las apariciones de Holland en las películas de los Russo y es el mismo personaje querido y bien escrito pero con un fondo mucho más serio y responsable. Te tomas lo que está haciendo como algo importante, no como la aventura que toca este mes en el episodio autoconclusivo de turno.
Eso sí, sigue contando con Tom Holland como valor añadido. Ya es la cara insignia de Spiderman y sigue igual de siempre. Aunque ha ganado cuerpo y se le ve en ocasiones demasiado musculado para estar en el instituto su carisma y facilidad para brillar en los momentos divertidos y más cómicos del personaje siguen intactos. Y como para este Spidey no existen momentos dramáticos pues encaja a la perfección.
Para intentar disfrutar de la película es imprescindible quitarme la caspa del aficionado viejuno. Fue un traste tener que adaptarme en Homecoming a la pandilla Spidey nueva, y que ni uno solo se pareciese en nada a sus contrapartidas comiqueras. Pero hay que hacer de tripas corazón y aguantar que el infame que tenemos en estas películas en Flash Thompson en lugar. Y asi con todos. Pero oye, que una cosa es quitarme el velo de la fidelidad con el cómic y otra diferente es tragar cualquier sapo. Porque puedo aceptar que éstos sean personajes diferentes, pero no que no sean buenos personajes… y realmente aquí sí ha supuesto un bajón respecto a la primera película, porque al menos a mí todos los secundarios se me han hecho bastante cuesta arriba. Si Ned tenía su gracia como “el tío de la silla” en la primera en ésta su historia romántica con Betty Brand es pfffff… Si M.J. tenía una personalidad interesante diferente en Homecoming aquí termina convertida en interés romántico al uso. En fin, que todo lo que tiene que ver con el viaje de fin de curso, que deber ser pretendidamente gracioso para mí fracasa muy mucho, con unos profesores que deben aportar unos chistes sin gracia y subtramas como el personaje de Brad que son muy insuficientes
Por eso para mí la primera parte de la película nunca termina de funcionar. Es entretenida porque a estas alturas todas las pelis Marvel lo son, y es divertido jugar al turista reconociendo lugares visitables de las ciudades europeas, pero poco más. La amenaza de los elementales no se le puede poner ningún pero realmente, pero todo suena ya ha visto. Visualmente tampoco hay nada que te destaque especialmente. Además hay que sumar, que por motivos obvios Spiderman no debe dejarse ver en Europa y es verdad que no ver el icónico traje azul y rojo en pantalla da algo de bajón
Uno de los puntos fuertes que tiene esta versión de Spiderman es su conexión con el resto del Universo Marvel. Y esta vez tenía más interés al ser la primera película después de Endgame. La verdad es que uno de los leitmotivs de la película está muy bien buscado: el legado de Tony Stark. Con el bueno de iron man, que ha sido el salvaguarda protector de la Tierra, fuera de juego y con los Vengadores en stand by hay una sensación total de orfandad en la sociedad, y más en la figura de Spiderman. Ya que en este Universo la figura del Tío Ben ha sido erradicada por completo, pues se utiliza la figura tutora de Stark de manera eficiente, teniendo Peter dudas sobre si puede estar o no a la altura de su legado. El momento catárquico en que Peter entiende que tiene que recoger la manta de Ironman y Happy lo rubrica con la música de ACDC (que no Led Zeppelin) es uno de los momentos de la peli.
En otras conexiones no estoy tan tan contento, porque la aparición de SHIELD es un poco meec. No deja de ser un poco chorra que teniendo el universo que tienen tengan que recurrir a Spiderman como única opción, con excusas peregrinas para que personajes como Hulk, Capitana Marvel o el Doctor Extraño no le quiten la película a Holland. Y Furia (y Hill) son bastante mancillados en la misma. Desde luego utilizarlo como recurso cómico no es buena opción para el personaje, aunque está más contenido que en Capitana Marvel y tiene tics graciosos, lo reconozco. Pero peor es como termina siendo engañado y utilizado en su propia cara por Misterio sin enterarse de nada.
Venga, que ya hemos hecho tiempo para hablar de lo mejor de la película, que al igual que en Homecoming es el villano. Primero hay que pararse en el aspecto visual, porque habla a las claras de las fronteras que ha traspasado el cómic de superhéroes. Que se atrevan a enseñar de manera fidedigna el diseño de Ditko en pantalla y nadie ponga el grito en el cielo porque un personaje vaya con una pecera en la cabeza, y no solo funciona si no que es utilizada en momentos con inteligencia parecía imposible no hace mucho. Que en su día teníamos que ponerles cuero negro a los Xmen o convertir a Galactus en una nube porque nos avergonzábamos de nuestros propios tebeos.
Lo más grande de Misterio es que hayan respetado la naturaleza del personaje. Misterio es un truco de feria, un farsante y eso es lo que terminará siendo en esta película. Evidentemente para los fans de los cómics (y sinceramente, me creo que al público espabilado) no le iba a pillar por sorpresa el giro del personaje. Del discurso de héroe apesadumbrado de universos alternativos a que todo sea un truco y se revela como un impostor. Pero lo importante no es, creo yo, la sorpresa del giro, si no que el personaje que sale es mucho mejor. Y destaco aquí a Jake Gyllenhaal, que cambia de registro de manera eficiente cuando ejercía de héroe, de granuja o de villano. Obviamente no es sostenible que todo el montaje sea cosa de una sola persona y tenemos todo un grupo detrás de la figura de Misterio. Lo aprovechan bien para hacer uso de la continuidad con inteligencia, aunque volver a enlazar al villano con Stark es darle demasiada preponderancia de nuevo.
Desde el giro de guión la película es simplemente mejor. Quizás porque nos quitamos de encima mucho a los compañeros de Spidey, quizás porque nos tomamos más en serio las amenazas de los elementales sabiendo que Misterio está detrás. O quizás porque el mismo Misterio nos aparece como un enemigo formidable. Ahí nos regalan la mejor escena de la película que deja claro todo el potencial que tiene un personaje que sabe jugar con el surrealismo como Misterio. El ataque contra Spiderman en que no entiende nada de lo que está pasando y como juega con él, con su psique y su propio sentido de la realidad está mostrado de manera notable y da mucho juego. De las pocas escenas en que John Watts sale del anonimato para reivindicarse.
Lástimosamente el clímax de la película no va a tirar por este lado si no que volvemos a utilizar a los elementales éstos y el tema de los drones que ha resultado un poco insípido. Sí que en Londres lucen un poco más visualmente, y tiene momentos resultones en el puente de Londres, pero sí es verdad que a estas alturas interesa más bien poco y lo que interesa es el enfrentamiento real entre Misterio y Peter, que hay que reconocer que está bastante bien resuelto.
Es obvio como estamos contando que la película es un increscendo constante que consigue acabar por todo lo alto. Primero con esa imagen espectacular de Spidey y MJ entre rascacielos que nos descubre lo mucho que hemos echado de menos a Nueva York y sobre todo una primera escena postcréditos que es ultrahype. Subjetivamente por traernos a JJ JAmeson a este Spidey y que retome el personaje JK Simmons es directamente la mejor noticia de la franquicia. Objetivamente por abrir el melón de la identidad secreta, aunque es un recurso que ya se ha utilizado hasta la saciedad con Spidey (Ned, tía May, MJ, cualquiera que pasase el finde en Londres con un mobil y grabase a Tom Holland en pleno síndrome Tobey Maguire…) así que no sé qué jugo pretenden sacarle para próximos filmes a este final, que al de la película anterior no le hicieron ni caso.
Este es el Spiderman que más está triunfando entre el fandom. Muy muy de perfil bajo, con cero dramatismo e intensidad pero consiguiendo ser entretenido y divertido (que ya le hubiese gustado conseguirlo a Marc Webb en sus películas, por ejemplo) Yo insisto que para mí se queda algo corto para el que estaba destinado a ser el nuevo buque insignia de la compañía. Aunque después de las últimas noticias lo que buque insignia lo va a ser solo de Sony. No sé hasta qué punto va a cambiar los planes para con el personaje la salida de Kevin Feige y los suyos, pero es de imaginar que se mantendrá a Tom Holland, al director y el espíritu de estas película. Aunque yo les pediría algo más el resultado se antoja lo suficientemente exitoso como para no alterar nada. Eso siempre que Sony no llegue y lo derrumbe todo. No sería la primera vez.

sábado, agosto 17

LA CASA DE PAPEL. TERCERA TEMPORADA

Hace realmente demasiado poco que me hice eco por aquí del fenómeno en que se había convertido La casa de Papel. Pero de hecho la producción ha superado exponencialmente todas sus expectativas. Ya no es solo un éxito inaudito a nivel nacional, si no que se ha convertido en un acontecimiento mundial, siendo una de las piezas más cotizadas dentro del catálogo de Netflix, ahí es nada. Por supuesto, la multinacional televisiva no iba a dejar pasar semejante oportunidad y más pronto que tarde se puso en contacto con los creadores para poner en marcha una continuación de la serie. Sacrilegio, dirán uno. No la toquen dirán otros. Y sí que La Casa de Papel quedó como una historia cerrada en su primera parte, pero no hace falta saber trigonometría para encontrar una secuela de ahí. DE hecho lo que hay que agradecer es que Alex Pina y su equipo se estrujasen la cabeza en darle una motivación suficientemente importante para reunir de nuevo a la banda, no juntarse para dar otro golpe per se. Al menos el secuestro de Río, cazado de una manera un tanto ingenua, la verdad, es motivación suficiente para que el Profesor ponga en marcha de nuevo al grupo y todos, con más o menos matices, estén dispuestos a volver a jugársela.
Algo más de peros pongo en el objetivo del mismo, en este caso un atraco al Banco de España. La verdad es que con la temática tan variada que pueden dar las historias de atraco no había la necesidad de buscar un golpe tan parecido al primero. Perdemos la originalidad que suponía en el asalto a la casa de Moneda y Timbre que el objetivo era imprimir su propio dinero, para acabar dentro del Banco de España y robar oro. Que a la postre nos devuelve la misma dinámica. Ellos encerrados en un gran edificio con rehenes mientras la policía cerca fuera y espera para poder asaltar. Aunque se escurren la cabeza para no tener que hacer lo mismo, la verdad es que todas las situaciones se antojan demasiado familiares.
Que la producción corra a cargo de Netflix se nota desde el principio y la verdad es que todos son parabienes. ES evidente el nivel de producción internacional, con un presupuesto mucho más desahogado que se hace ver en pantalla. Localizaciones en Panamá, Tailandia o Italia, por ejemplo. Y posibilidades ilimitadas que son utilizadas con acierto. Las imágenes del primer capítulo con zepellines sobre Madrid lanzando dinero son muy potentes, y ayudan a crecer la iconografía de la casa de Papel. También se corre el peligro de sobrepasarse en excesos. La parafernalia que se monta para entrar en la cámara acorazada, con inmersiones, medidas submarinas etc, pues se me antoja demasiado irreal por guapa que sea la escena.
Pero lo que es una mejora innegable es salir del armazón de las series españoles acostumbradas, obligadas a los 70/80 minutos por capítulos que irremediablemente se tienen que notar en el producto final. Siendo un producto NEtflix será una temporada de ocho capítulos de unos cincuenta minutos o menos y desde luego que la producción lo gana, perdiendo buena parte de la paja innecesaria que acompañaba las primeras temporadas. Así historias tan insustanciales como la trama de Arturito, o de los chavales de instituto de su primer año no tienen cabida ahora. Se va directo al grano y de verdad que se agradece que no haya tramas secundarias que a la postre aportaron poco o nada.
Por supuesto respecto al anterior golpe pues debemos comentar las altas y bajas de la misma. La anecdótica de Oslo, la sentida de Moscú, que era un personaje emocional que fuciono bastante bien, y por supuesto la capital de Berlín. Doy por hecho que si los responsables de la serie hubiesen pensado en una mínima esperanza en devolver al grupo no hubiesen sido tan tajantes y resolutivos con la muerte de Berlin. No en vano fue el personaje más jugoso, con más matices y más carismático de la serie. Hasta el punto que se han sacado de la manga la manera de traerlo de vuelta. Afortunadamente no se han sacado una resurrección de la manga, porque hubiese cruzado la línea de la credibilidad, pero aprovechan la dinámica de flashbacks que es recurrente en la serie para preparar el robo para darle al propio Berlín la autoria del mismo. Tengo sentimientos encontrados con ello. Tener a Berlín de nuevo en pantalla es un lujo, pero si es verdad que fuera de las situaciones de peligro y estrés donde Berlín dejaba suelto su carácter psicópata se queda un poquito a medias. De todas maneras el personaje no pierde ese magnetismo tan personal que le dota Pedro Alonso, y aunque sus aportaciones podrían pasar por nimias e irrelevantes si se analizan nos encanta cada vez que hace acto de aparición.
Como relevo natural para Berlín surge el nombre de Palermo. El argentino Rodrigo de la Serna se ve en tal difícil papeleta, porque la comparación va a ser inevitable. No en vano su rol es el mismo, el segundo del profesor, el líder dentro del edificio y quien tiene que tomar las decisiones expeditivas. Debo decir que no me parece mal personaje. Marca una determinación y una mala leche, incluso una violencia mucho más expeditiva y esos brotes de misoginia gay son bastante divertidos, pero sí es verdad que la sombra de Berlín sigue siendo muy alargada y nunca parece que tenga la situación controlada al 100 %. Era una apuesta destinada a perder. Como nuevo también cuenta Bogotá, que se presenta como un personaje sólido aunque por ahora de escaso interés y Marsella que se podría llamar intranscendencia.
Con el vacío que deja Berlín y que no acaba de rellenar Palermo surge la oportunidad para otros personajes. Y aunque Tokio es la cara visible de la serie (junto al profesor) otros personajes van a aprovechar sus oportunidades. Denver se muestra como algo más que un recurso cómico, y aún con su catetismo en ciernes muestra responsabilidades como padre de familia que le van muy bien a su personaje y al de Estocolmo. Pero sobre todo nos encontramos con el crecimiento de Nairobi. Ya había despegado al final de la anterior temporada pero basta que le den cancha a Alba Flores para que llene de carisma la pantalla. Suyas son las mejores frases de la temporada y se esfuerza en hacerlas lucir, tanto en sus prontos graciosos, como en momentos dramáticos (ese enfrentamiento a flor de piel con Palermo) Se transforma en el personaje más querido del grupo sin dificultad y por eso la resolución de la final season es especialmente dolorosa.
Ojo, que de las nuevas aportaciones me he dejado a la más importante, aunque esté en el bando rival. El fichaje de Nawja Nimri para ser la antagonista del grupo se veía como capital. Era directamente la némesis que necesitaba la serie. No nos equivoquemos. La serie ha pecado de un deus ex machina con patas que ha sido el Profesor. EN los quince capítulos anteriores el personaje de Álvaro Morte estaba siempre por delante, jugaba como quería con la policía, y en las situaciones donde se vio expuesto siempre tenía un conejo en la chistera. Su único enemigo viable lo fue porque él mismo bajó la guardia por motivos sentimentales, no porque estuviese cerca de deshacer su plan. Así que buscar un enemigo que estuviese a su altura en una asignatura pendiente. Con el cambio en el CNI no se iba a conseguir, porque el nuevo general Tamayo aporta más energía pero su papel es idéntico: ser el juguete roto para que el profesor se luzca a su costa. Y de hecho la comisaria Alicia Sierra corría el mismo riesgo. Se nos presenta diferente, con un toque de excentricidad que aporta al personaje, y siendo el referente en las tortura contra Río. Pero es entrar en la trama principal y de nuevo parece que el Profesor le gana todas las manos de manera fácil. Sólo el desliz sentimental que supone Lisboa a su lado parece una grieta que aprovechar.
De ahí que la jugada final sea de un impacto inmediato. Primero contra Nairobi sin ningún tipo de escrúpulo, dentro del Banco de España. Y Más importante consigue jugársela (¡al fin!) al profesor con el personaje de Lisboa para que éste se salte sus propias reglas. La línea argumental que el grupo de ladrones se habían convertido en un símbolo contra el poder, era peligrosa y pelín exagerada, pero a la postre se antojaba necesaria para este punto en que la supuesta pérdida del favor popular para la próxima temporada será uno de los fracasos del profesor en su plan. En fin, que me alegro que al fin el Profesor se vea en un brete importante, en un desafío de verdad para la siguiente temporada.
Porque viendo la dinámica del atraco, ya en la mitad de la temporada se adivinaba que haría falta una temporada más para acabar de atar todos los cabos. Era normal. Como ya comentábamos Netflix va a intentar exprimir a tope la serie que tienen entre manos, y Alex pina y los suyos ya han construido desde el principio la serie con el cliffhanger en la cabeza. Hay que reconocer que han acabado en todo lo alto, con una final season impecable y con varios cabos que harán que nos mordamos las uñas hasta la próxima campaña. Lo mejor que se puede decir de la Casa de Papel es que ha mantenido el nivel en lo que han marcado la diferencia. Su gran factura técnica, con momentos espectaculares, con la iconografía de la serie intacta o aumentada y sobretodo esa capacidad de enganchar a la gente a su producto y de mantener la expectación por todo lo alto.

martes, julio 30

X MEN. FENIX OSCURA

Y llegó la película que no esperaba nadie. Llevaban los mutantes de Fox languideciendo demasiado tiempo. Tras el merecido subidón que resultó la fórmula regeneradora de primera generación cada película posterior iba perdiendo un escalón en interés y emoción. Días del Futuro pasado, con unos mimbres excelente se instauraba en el chichinabismo completo, y Apocalipsis incidía en la desidia más absoluta. Para mas inri en Mavel estaban exultante con el triunfo de su universo compartido que alcanzaba su culmen en Infinity War y EndGame. Ante tal tesitura parece que la vuelta al redil de los personajes de Fox era un WIn WIn de manual. Tanto mutantes como fantásticos estaban dejando a deber en la compañía y es vox populi que el MCU los necesita para su próximo nivel. Lo único que pasa es que deja colgadas varias propuestas del universo Fox. Por un lado unos Nuevos mutantes que se planteaban interesantes en su tráiler, y por otro la cuarta entrega de esta nueva generación, que ya nos había adelantado en Apocalipsis el personaje de Fénix Oscura.
No voy a pararme mucho a describir lo que significa la saga de Fenix Oscura en el mundo del comic. Solo con decir que hablamos de la culminación de la etapa de Claremont Byrne, que ha de estar en el pódium de toda clasificación de etapas superhéroicas, pues es suficiente para entender el nivel superlativo de la historia que van a trasladar a pantalla. También es obligatorio añadir que dicha saga ya fue llevada a la pantalla grande en la tercera parte de la franquicia, que la gente tiende a preferir olvidar.
Algo tienen en contra el bueno de Brian Singer contra el personaje de Fénix, pues ya hizo la espantada en aquella decisión final que quedó solo regular, y tres cuartos de lo mismo ha pasado ahora, dejando la dirección en otras manos. Conste que yo pienso que yo venía defendiendo que éste era un paso necesario y acertado, pues tanto Dias del Futuro Pasado como Apocalipsis se estaban quedando cortitas en espectáculo y grandeza respecto al cine de superhéroes actual. Pero aquí se demuestra una vez más que los mutantes se han convertido en una patata caliente en Fox, pues ni siquiera se procura un mínimo riesgo o autoría en su sustituto. Se coloca al guionista de la franquicia para que debute como director, y ya ves tirando, cuando la tengas acabada nos avisas. Una decisión meramente funcionarial para la que se supone es tu franquicia estrella.
Que tampoco voy a echar pestes de Simon Kenberg antes de tiempo, como se verá al final de la reseña, pero sí es verdad que se le nota la bisoñez en algunos momentos. Si yo me quejaba de la falta de fuerza de Singer, pues al debutante Kenberg se le van a ver las costuras más pronto que tarde. La película empieza con una misión espacial y un rescate por todo lo alto, que la verdad es que despierta el mismo interés que los nuevos trajes chándal de los mutantes. No se puede rodar de manera más anodina e impersonal una escena que debería ser épica, que nos está mostrando un sacrificio enorme y que a la postre será clave en la película. Uno ya levanta la ceja escéptica viendo de dónde venimos.
Además debemos obviar diversos problemas de continuidad que no debería ser tan obvios teniendo al guionista de la franquicia al frente. Pero pasar por alto que han pasado treinta años desde que Magneto, Mística y Charles se unieron sin que se note un ápice en sus personajes se hace complicado. Por no hablar que ya en la anterior Apocalipisis se nos había presentado la fuerza Fénix dentro de Jean Grey, con lo que la nueva introducción de la misma es un sinsentido.
Éste se va a convertir en uno de los grandes problemas de la película. Porque la saga de Fenix Oscura trata especialmente de la corrupción del personaje. Como un alma cándida como jean Grey termina convertida en una fuerza del Caos ante el enorme poder que tiene. Y ya sé que no voy a tener al Club Fuego Infernal haciendo de las suyas, pero sí que hubiese hecho falta un personaje como Jason Wyngarde para manipular a Jean y llevarla con sutileza hacia su lado oscuro. Aquí no hay tiempo para sutilezas por lo visto. Por un lado nos traemos unos villanos que si los hubiesen llamado genéricos en lugar de D’ Bari (ops. A Chris Claremont no le va a gustar esto) hubiesen sido mejor definición. Una Jessica CHastain que no sabe ni como se llama su personaje, una trama extraterrestre que de verdad no pinta nada de nada en la trama, y un grupo de carne de cañón sin motivación ninguna durante todo el metraje. DE verdad que será que no tienen suficiente personajes el Universo mutante como para tener que sacarse a estos de la manga.
Y por tanto nos quedamos sin lo que debería ser más potente de la película. La lenta conversión de Jean en un personaje oscuro. Tampoco es que Sophie Turner sea una actriz que dé para sutilezas. En seguida se le ven las limitaciones y apenas se dedica a poner caras de mala leche para demostrar su lado oscuro y poco más. Lo que sí utilizan bien como catarsis es el personaje de Xavier. No soy el mayor fan del personaje manipulador y cuasivillanesco en lo que ha acabado siendo el profesor X de los cómics, pero aquí funciona bien ese McAvoy crecidito, vanidoso incluso ante la popularidad de sus Xmen y cuyas acciones son cuestionadas por sus alumnos, sobre todo cuando salgan a relucir algunos cadáveres que mantenía en el armario de su pasado y del de Jean. Nos lleva a otra de las escenas cumbres, o lo debería ser, porque entre la desgana que ha demostrado Jennifer Lawrence por seguir en la saga desde hace tiempo, y la poca energía de su director, la muerte de Mística, recordemos uno de los personaje principales de esta franquicia no puede ser más deslucida. La película sigue adelante sin ganas.
Estos Xmen siempre han tenido tres patas en los que apoyarse, incluso demasiado. Si ya nos quitamos la necesidad de sacar a Lobezno, y nos hemos deshecho de esa Mística cuya actriz se cree suficiente estrella para ir pintándose de azul en todo momento, nos falta el tercero en cuestión, que es Magneto. Evidentemente tienes que contar con el Magneto de FAssbender en la película, pues seguramente es el mejor personaje de la Saga ahora mismo, pero ya había tenido problemas al meterlo con calzador en historias que no deberían ser suyas (¿verdad, jinetes del apocalipsis?) Aquí parece que se va a caer en el mismo error, cuando aparece en el campamento hippie de mutantes (¿Genosha?) para inmiscuirse en una trama que en principio no debería de tocarle ni tangencialmente. Pero se aprovecha su conexión con Mistica para que su persecución a Jean Grey sea algo más personal. Y al fin con la llegada de Magneto encontramos algo como energía en la película. Es ver a Erik Lehsser llegar levitando, o controlar un helicóptero en dura pugna con Jean y nos recuerda la enorme potencia que tiene el personaje en pantalla.
¿Es posible que la película aún pueda levantar cabeza? Sorprendentemente por lo deslucido hasta ahora sí. La batalla en Nueva York es un inesperado buen momento de acción, con todos los personajes X teniendo su dosis de protagonismo y haciendo un uso correcto de Rondador o Cíclope, que hasta ahora parecía que sólo pasaban por ahí, y luego nos conduce a un clímax que sinceramente es lo más intenso que hemos visto de la franquicia mutante desde Primera generación. No por la resolución de la trama, que ya se ha demostrado que el plan de estos malos no nos interesa mucho, pero toda la escena en el tren es para enmarcar por la planificación y potencia que aúnan. Hasta los villanos genéricos que nos estamos tragando terminan siendo algo más que masillas y aportan sus propios roles a cada enfrentamiento, lo que hace mejor los momentos con Tormenta, el citado Rondador y sobretodo un Magneto desatado al que es una maravilla verle en pantalla.
Como decimos la resolución tampoco da para mucho más, la Fuerza Fénix pasa de puntillas por la película sin demostrarse su verdadera naturaleza y el esperado sacrificio de Jean no es ni una décima parte de lo épico que resulta en el cómic, pero sí es verdad que acaba con buen sabor de boca respecto a lo que estaba apuntando la película.
Decisiones controvertidas como la retirada de Xavier de la escuela, pues se van a quedar en camino de nadie, en cuanto Marvel les dé por reiniciar la franquicia. Ha sido, efectivamente una película que nadie quería hacer a estas alturas, pero aún asi, se han esforzado por darle un final correcto a la franquicia mutante. Tras años languideciendo tampoco podíamos aspirar a más.





















martes, junio 18

Once temporada 2018/19

España

.- TER Stegen
.- Jesús Navas
.- Piqué
.- Djené
.- Jordi Alba
.- Parejo
.- Rodri
.- Sarabia
.- Leo Messi
.- Luis Suárez
.- Benzema

Europa

.- Alisson
.- Alexander-Arnold
.- Piqué
.- Van dijk
.- Jordi Alba
.- Fabinho
.- De Jong
.- Van de Beek
.- Messi
.- Son
.- Tadic

En España incontestable dominio del Barça que habla también de este Barcelona de Valverde cuando vemos que sus cimientos son así defensivos y que no tiene a ningún centrocampista entre lo mejor del año. Delante Messi cual martillo pilón, un Suárez que en la liga sigue siendo determinante y Benzema, lo único rescatable de una temporada para olvidar del Madrid. Un hombre del Getafe para rescatar su histórica temporada y nombres nuevos en el centro del campo que no corresponden a ninguno de los grandes.
En Europa la victoria del Liverpool aúpa a nombres que otros años no estarían ahí. También es significativo que rescatamos muchos nombre s de su línea defensiva, que ha sido el verdadero salto cualitativo de este año a los anteriores de Kloop, por delante destacan los chavales del Ajax, que ha sido la grata sorpresa de esta Champions, con un Tadic de falso nueve realmente delicioso. Poca presencia del otro semifinalista, pero es que a mí el Tottenham ni fu Ni fa. Rescato a Son como el jugador más determinante y autosuficiente porque Eriksen ha dejado a deber en eliminatorias y Kane llegó lesionado al tramo final.

sábado, mayo 25

AVENGERS. ENDGAME

Pues ya estamos aquí. Si hace cosa de un año empezaba el principio del fin llega el momento del desenlace final de la guerra del infinito y sobre todo un punto y aparte en el milagro cinematográfico que ha sido el Universo Marvel durante más de una década. Nunca olvidemos lo que ha conseguido Kevin Feige y la casa de las ideas porque sinceramente lo que empezó allá en el año 2008 con una peliculita que debía ser menor y debido a que habían perdido los pesos pesados para otras compañías, se haya convertido en el imperio más importante del siglo XXI y en un evento que mueve masas a nivel histórico. Vaya esto por delante para hablar de este colofón que significa Vengadores End Game.
No vamos a poder hablar de Vengadores End Game sin hacer alusión a la obra mayestática que fue Infinity War. No en vano la victoria de Thanos es el evidente punto de partida de ésta, que se esgrime como conclusión de aquella. Como si fuesen una misma película en definitiva. Y es el peor pecado con el que va a luchar End Game. Que no está a la altura de Infinity War. Con la anterior película de los Russo no se me acaban los elogios: un ritmo perfecto, una coordinación de miles de personajes estupenda, momentos sobrecogedores, épica equilibrada con diversión y con sentido del humor y dramatismo, un villano que está a las alturas de tan enorme historia, y un final valiente y sobrecogedor por inesperado. En fin, que los que me conocen saben que pocos o ningún pero he puesto a la epopeya de Thanos y sus gemas del infinito. Y solo reconocer que ENd Game no está a este nivel superlativo ya parece que me posiciona en contra de la película. Y no le voy a quitar sus méritos que los tiene: sus tres horas nunca se hacen pesadas, tiene sus momentos hiperépicos como corresponde a tan potente clímax, sabe dar las despedidas que se merecen y, autoconsciente de ser una película que marca un antes y un después en la compañía, no son poco las refencias a todo el universo Marvel que nos regalan. Pero dicho todo esto, mentiría si no dijese que Endgame está varios escalones por debajo de Infinity War.
La película tiene un ritmo algo raro. Como inmediata secuela de Infinity War comienza con las consecuencias del chasquido más importante de la historia. La escena inicial con Ojo de Halcón es magnífica y un buen ejemplo del ambiente desolador que invade todo el planeta, cuando no todo el universo. Porque la misma desesperanza se contempla en un Tony Stark completamente abatido en el otro punto de la galaxia. Hasta que aparece Capitana Marvel, y aquí empiezan mis problemas con el personaje que menos me ha calado en el universo Marvel. Está siendo utilizada como un Deus EX machina constante. Ella sola y su cara de rancia ha podido encontrar a Tony Stark en la otra punta de la galaxia (quizás hay alguna explicación en su propia película, pero reconozco que no llegué a verla antes de ésta) y ella sola y su cara de soberbia decide cuando y donde van a ir a por Thanos. Pues si que viene crecidita la pseudoKree.
Y aquí viene el boom inicial en menos de cinco minutos Los Vengadores localizan, neutralizan y sacrifican a Thanos. Con pasmosa facilidad perdemos al mayor villano de la historia de Marvel y el que puso en jaque a toda la defensa planetaria. No me queda otra que comprar que este Thanos está invalido tras el uso de las gemas y algo así como sentenciado a su destino para no ofrecer casi resistencia pero no podemos obviar el bajón que supone para el espectador que se nos hayan cargado al antagonista del que pedíamos la revancha más épica jamás contada.
Los cinco años de luto que tiene la película vuelve a ser un shock para el espectador, pero insisto que a mí esa sensación de desolación y la manera en que cada personaje lleva tal desazón es necesaria para impactar con la magnitud de la tragedia. Pero también aquí hay borrones. Mientras me gusta la frustración de La Viuda Negra, el anhelo del capitán América, el pasar página de Tony Stark y sobre todo el ajusticiamiento vengativo de Ojo de Halcón no todo van a ser ideas positivas. De la Capitana Marvel y su cara de altivez haciendo mutis por el foro no me posiciono, pero regocijarnos en el fracaso de Thor se va a transformar inmediatamente en lo peor de la película, hasta un punto casi insultante. Vamos, el Thor cervecero, dejado, borracho y gordinflón que no ha superado la derrota contra Thanos. Me puedo comer sin ninguna gana que sea un chiste sin ninguna gracia, pero cuando me doy cuenta que no, que van a estirarlo durante toda la película es cuando me indigno por completo. Maldita sea, que venimos de Infinity War donde celebré a lo loco por fin un Thor grandioso, épico y poderoso. Dejábamos atrás al payasete de Ragnarok para tener por fin un Dios delante de nuestras pantallas, para ahora dar un giro de ciento ochenta grados y redoblar el humor idiota. Deduzco que buena parte de la idea será del mismo actor, que se encuentra más cómodo en su vertiente cómica y graciosa. Pues que se aguante, que a mí me ha desmontado buena parte de la película.
Tres cuartos de lo mismo se debe decir sobre Mark Ruffallo y su Hulk. El rollo Hulk aplasta no parece estar muy en consonancia con el mismo y ya se buscó una excusa en la última película para no tener que interpretarlo. Y ahora tres cuartos de lo mismo. Aunque reconozco que a mí visualmente si me gusta el aspecto de este Doctor Banner, con los rasgos de Ruffallo sobre la cara del Gigante esmeralda, y que combine fuerza e inteligencia es rasgo del personaje en algún momento de su continuidad, vuelve a quedarse escaso en las escenas de acción. Uno esperaba con ganas una revancha contra un Thanos que le humilló que nunca se da, y su aportación no deja de ser dar un par de mamporros, un guiño a Secret Wars y un par de frases simpáticas. Muy escasito para el que se supone más poderoso vengador.
Cuando ha aparecido Banner es porque la película se dirige hacia su segunda mitad, con la irrupción de Scott Lang y sus posibilidades cuánticas. Ya se venía hablando desde el estreno de la segunda película del Hombre Hormiga que esto abría una salida para Infinity War, así que utilizar los viajes de tiempos cuánticos era una posibilidad bastante factible. La idead de reunir las gemas del infinito en el pasado es simpática y abre posibilidades de dividir a los Vengadores en varios grupos, aunque más vale no intentar analizar el plan muy en profundidad porque seguro que había mil maneras más fácil de rehacerlo todo si puedes viajar en el tiempo. Aquí destaco la responsabilidad de Tony Stark. EL único que había pasado página, que había rehecho su vida, y que tiene cosas que perder. No se dice lo suficiente lo bien que está Robert Downey Jr. En este papel. Su mirada a la foto con Peter Parker… en fin.
Y aquí, en esta segunda parte aventurera es cuando se me empieza a caer el film. Creo que pensando en ENdgame a posteriori es la parte que más insatisfecho me deja. Porque lo que debería ser un caramelito para los fans, poder revivir escenas de todos estos años de películas anteriores termina convirtiéndose en un sí pero no. Si todas las aventuras me hubiesen resultado interesantes y emocionantes por igual llegaría al clímax final entregado para la causa. Pero he de reconocer que no funciona como debiera porque la elección de los acontecimientos narrados no puede ser más irregular. Los mejores momentos, obvio, es la recreación de la batalla de Nueva York y ahí todo funciona como un guante. La diferenciación de personajes del presente y del pasado, la aparición de personajes inesperados (ese Robert REdford) y guiños resueltos para aplaudir (la escena del ascensor es para esbozar una sonrisa y no perderla) Pero lejos de seguir esta senda, en el resto nos traen escenas que nos importan entre poco y nada. ¿En serio no tenían nada mejor que recrear que una conversación entre Thor (“este” Thor) y su madre? ¿Hay alguien a estas alturas que recuerda a Frigga? ¿Hay alguien que le importe algo de lo que pasó en Un Mundo Oscuro? Tres cuartos de lo mismo para Hulk y el Maestro de Extraño. Habría mil decisiones diferentes y más estimulantes que tener a dos personajes hablando en una terraza sin parar. Igual que la escena de los setenta que solo le interesará a quien haya visto Agente Carter, por mucho que la conversación de Tony con su padre es emotiva y que ver a Peggy será importante para el final.
Y ahora me vendréis a decir que las tramas galácticas si son buenas y yo digo que,,, pse. Lo siento pero tengo también problemas con ellas. La gema alma en Vormir debe ser dramática e importante, pero en mi caso me funciona poco. Es estirar el épico momento de Thanos y Gamora hasta que se pierda la gracia. La Lucha por ver quien se suicida más termina hasta siendo un poco ridículo, hasta el punto que le quita el sentimiento que debe ser la muerte de Natasha.
En cuanto a la siguiente comienza uno de los problemas que va a tener la película en esta segunda parte. La historia retrospectiva se vuelve a resolver de la manera más tonta, pero aquí entran en colación la Nébula del pasado(una Nebula que peca de un protagonismo excesivo) GAmora y sobre todo el Thanos del pasado. Ya sabemos por qué se habían atrevido a matar a Thanos al principio, en su lugar tenían pensado recuperarle del pasado. Pero éste no es nuestro Thanos. Si durante Infinity War palmeábamos con las orejas la personalidad de Thanos y como se muestra como un personaje trágico obsesionado con su misión. Mientras que el Thanos de 2014 es directamente un villano más, cuya obsesión es el poder y lo único que le mueve es la Venganza (¿Venganza de qué? Si a quien matan es a su futuro) Thanos ha tenido una rabieta y ya no le mueve la epifanía de un universo mejor. Ahora le mueve matarlos a todos porque soy muy malo y punto. Pues vaya chufla, hijo.
Así llegamos al final de la cinta, que va a ser la hora de las tortas, nunca mejor dicho porque va a ser una hora de climax espectacular, apabullante, enorme en todos los sentidos. Y ojo, que tiene momentazos para el recuerdo, hipericónicos y de piel de gallina. Pero también aquí voy a poner mis peros. Que ya son ganas de ponerle peros cuando nos regalan la escena que más ganas me han dado en el cine de levantarme y aplaudir. Ese Vengadores Reuníos que nos habían negado en otras películas que llega en el momento más oportuno y que nos tenemos que rendir ante el culmen de todas las películas Marvel.
Pero después de eso, si que es verdad que la batalla final me deja un poco más frio de lo normal. No debería, porque los Russo han demostrado en sus películas anteriores ser los mejores directores de acción de la actualidad. Y aquí narrativamente todo tiene la potencia, la adrenalina, y la claridad narrativa que les caracteriza, pero no deja de ser al final un combate de todos contra masillas genéricas, donde muchos personajes no hacen apenas nada. Muchos son los ejemplos que puedo sacar. Desde los guardianes de la Galaxia que apenas tienen apariciones como un Doctor Extraño que se limita a quedarse apartado de la acción. Precisamente la magia que habían conseguido los Russo era darles minutos a todos los héroes de la película y ahora nos lo niegan. Porque otrora eran importantes esas microhistorias dentro de una gran pelea general que conseguían tener más enjundia que la del principal villano. Un ejemplo evidente es la Orden Oscura, los acólitos de THanos que tan buena función hicieron en Infinity war. Si Ebony Maw, o Fauces o Terrax que es como yo dije que me referiría a él, conseguía él solo poner en jaque a Extraño, Iron Man y Spiderman y terminar vencido sin ser derrotado, aquí ejerce de un figurante más, casi confundible con uno de los millones de chitauri que ocupan el fondo del pantalla, no vayamos a robarle el protagonismo a Thanos.
Pero al César lo que es del César y momentos para la retina nos van a dejar los Russo en esta batalla, aunque la acusemos de simpleza: Thanos destrozando el escudo del Capitán América, el idealista momento del Capitán con el escudo y el martillo (que siendo anatema para los amantes de los comics, funciona como un tiro en el cine), la reunión entre Tony y Peter, incluso ese momento Vengadoras que para splash page queda magnífica, a fuerza de tener que aguantar a la insoportable de Capitana Marvel y su cara de salvamuebles, para salvar el día y poner de rodillas al mismísimo Thanos que minutos antes había barrido el suelo con la Trinidad Vengadora. En fin, ganas de vendernos a un personaje por encima de sus posibilidades.
Entre tanto momento épico, justo es reconocer que el final está a la altura, y no parecía que iba a ser fácil. Pero ése Yo soy Iron man de Tony con el Guantelete es ya un clásico. Se veía venir que Robert Downey j. se bajaba del barco después de esta película, y hay que reconocer que ha dado una de sus mejores versiones del personaje por el que va a ser recordado. Después de esto epílogos para despedir una era. Es agradable ver como personajes del universo Marvel hacen aquí apariciones de segundos, casi cameos, pero que sirven para consolidar como ninguna la continuidad marvelita. Y si acertaron con el sacrificio de Tony, especial y emotivo es el desenlace del otro gran peso pesado. Este Steve Rogers que solo va a poder ser Cris Evans en pantalla que terminó mereciendo una vida plena. Que no todos los finales buenos para los personajes tienen que ser trágicos caramba.
El final para el Capi y para Iron Man, son tan buenos que termino con muy buen sabor de boca una película que ya he mostrado que no acaba de ganarme del todo. Seguro que es más difícil hacer un clímax y una resolución que esté a la altura que no una película intermedia, pero lo justo es reconocer que no he disfrutado igual de este desenlace de cómo lo hice con infinity War. Que este ligero traspiés (tampoco estoy hablando de hecatombe o estropicio) no sea impedimento para coronar con gran nota, aunque no llegue al cum laude, a esta era Marvel.
Y sí, aquí acaba una era. Con los cuatro pesos pesados de los primeros Vengadores fuera de circulación por una u otra causa Marvel se merece poner un punto y aparte en la que ha sido su edad dorada. Se antojan años más complicados y yo creo que esperar un bache va a ser inevitable, porque Pantera Negra, SPidey o ese Falcon convertido en Capitán América no parecen tener el peso suficiente para relevar a los grandes iconos vengatas. Ya veremos cómo responde Marvel Studios, que en el 2008 ninguno pensábamos que estrenando una película de Iron Man, y poniendo una ocurrente escena postcréditos iban a liar la que han terminado liando. Por algo son la Casa de las Ideas.

lunes, abril 22

LA MALDICION DE HILL HOUSE

A los fieles seguidores de este blog no le habrá pasado por alto que el mismo cuenta con un considerable déficit en cuanto a productos de terror. Y es verdad, es un género con el que tengo una relación complicada, ya que no disfruto pasando miedo. Aún así reconozco que objetivamente se dan obras a considerar y muy a regañadientes me he puesto con ellas. Así empezaba a ver La maldición de Hill House, la serie de la que todo el mundo hablaba maravillas y que yo entendía que debería pasar por el suplicio para comprobar si valía la pena.
Por supuesto no vamos a negar que The Haunting of Hill House es un producto de miedo. Vamos, tiene todos los elementos característicos del mismo, empezando por casas encantadas y terminando por fantasmas martirizadores. Lo que no es y hay que diferenciar es una película de sustos, que parece lo mismo pero no lo es. En todo momento la serie de Mike Flanagan sigue los cánones del género, pero no busca epatar de manera sistemática, y lanzar golpes de efecto para mantener al público chillando. EN toda la serie podremos contar tres o dos momentos de saltar del asiento (que al no ser usuales funcionan de manera estupenda) Tampoco abraza de manera directa el rollo malrollero que se lleva más a menudo este siglo. Si no que su acercamiento al miedo tiene mucho de espíritu clásico. La aparición de fantasmas se solventa normalmente con alguna puesta en escena clásica, jugando con los movimientos de cámara y éstos tienen movimientos parsimoniosos y no agresivos. Recuerda bastante en este sentido a los muertos que se veian en el sexto sentido.
Pero andamos dándole demasiada importancia al género en sí de la serie y lo que hay que valorar de verdad es el nivel que demuestra, y la verdad es que está excelente. Aprovechando la historia manida de la casa encantada, ahonda en el drama que les supuso a los supervivientes de la misma años después, con lo que no en pocas ocasiones la serie se acerca más al drama que al terror. La verdad es que una de las claves para que funcione de verdad es el buen tratamiento de personajes. Los hermanos Crain están perfectamente escritos, tienen sus personalidades diferenciadas y lo más importante, son coherentes a lo que han vivido y como han sido moldeados por las experiencias vividas en la mansión de su infancia.
Para ello se vale de un muy interesante formato, deudor de Lost, en que cada capítulo inicial pertenece a uno de los hermanos Crain, y nos sirve de la misma forma para empezar a indagar en los misterios que van aconteciendo a la vez que nos va calando la personalidad de cada uno: el escepticismo de Steve, la negatividad de Shirley, la drogadicción de Luke… éstos primeros capítulos funcionan igualmente como capítulos independientes, como engranaje de una historia mayor. Nos dejan capítulos enormes, como el de Luke y su lucha contra el mono, encarnado en un fantasma que le sigue, y sobre todo el de Nelly. La menor de los Crain pasa por ser la única que no ha pasado nunca página respecto a lo vivido en la mansión y se encuentra la pasividad, cuando no el rechazo de sus hermanos. El capítulo que indaga en la infelicidad que ha acompañado constantemente a Nelly y acaba descubriendo la naturaleza de la Mujer del cuello torcido es simplemente redondo.
Lo que eleva a la serie es lo bien que equilibra los momentos dramáticos con el misterio de la misma. Es especialmente bueno como te saben dosificar la información necesaria. Yo me aventuré en describir como error que en el primer capítulo ya viésemos la noche clave en que la familia escapa de la casa, pero una vez que indagamos en ella nos damos cuenta que faltan muchos agujeros por rellenar, y que se van dejando pildoritas a través de los capítulos que más tarden van a montarse con precisión milimétrica. Elementos que en su momento no le encontramos mucho sentido o pasan como inexplicables, como el pomo moviéndose del primer capítulo o la existencia de la cabaña del árbol terminarán por ser explicados más adelante.
Mucho nos han gustado los personajes principales, están muy bien escritos y realmente todos perfectamente interpretados (incluyendo a los niños, que no siempre es fácil) pero hemos de contar todavía con otros que son igualmente significativos. Por un lado la propia casa, que se convierte en un personaje más. La verdad es que es una mansión que sin dejarse llevar por una exuberancia gótica excesiva, sí consigue su propósito de tener vida propia, aún pareciendo suficientemente real. ES cierto que el exceso de estatuas y adorno ayudan a esa parafernalia de casa maldita, pero se mezcla muy bien con el costumbrismo de ruidos y crujidos que debería tener una casa vieja y abandonada. Durante buena parte del metraje se esfuerzan en dar verosimilitud a todo lo que está pasando en la casa. Sótanos secretos, paredes tapiadas o enormes vidrieras rompiéndose tienen una explicación racional a priori, hasta que llegue el momento de no retorno dentro del encantamiento.
Seguramente la noche que describe el sexto capítulo ya da por imposible no creer en el encantamiento de la casa. Este capítulo merece un tratamiento aparte, pues formalmente es impecable. Resuelto mediante planos secuencias fabulosos, y mezclando sin parangón las escenas en el velatorio de Nelly con la noche de la tormenta cuando eran niños nos narra simultáneamente las únicas veces en que toda la familia está unida y las diferencias que se han acrecentado estos años. Vuelve a ser un capítulo magnífico, donde de nuevo los momentos terroríficos son lo de menos ante el drama familiar que se nos dibuja.
EL otro personaje clave del que no hemos hablado es obviamente la madre, Olivia, a la postre la clave de toda la serie. Ya desde el primer capítulo se nos advierte que algo terrible ha pasado con ella, e incluso se puede especular con posesiones demoníacas o elementos así. Durante los siguientes capítulos vamos a ir indagando sobre la psique deteriorada de Oliva, refrendando al parecer la idea de enfermedad mental que de manera obtusa mantiene Steve que tiene toda la familia. En el magnífico noveno episodio, dedicado por completo a este personaje, surgirá y entenderemos toda la naturaleza de la serie. De manera enfermiza Olivia entiende que lo que debe hacer es proteger a sus hijos de los peligros que acechan en el exterior hasta llegar a la perturbada decisión que para ello lo mejor es asesinarles para que siempre se queden en la casa.
Es significativamente bueno como los autores han sabido jugar con nosotros todo el tiempo y aprovechan el background que traemos de casa para metérnosla doblada si es el caso. El misterio de la habitación roja hacía suponer un descenso a los infiernos una vez abierta, cuando en verdad es una habitación la mar de sencilla, y el golpe magistral es el del personaje de Abigail, que conocedores de las historias de fantasmas nosotros suponemos desde la primera vez que se nombra que es un fantasma amigable que se le está apareciendo a Luke en todo momento, cuando le dan una vuelta y resulta ser real, ser la hija de unos personajes secundarios y a la postre la única víctima de la locura que se había apoderado de Olivia.
Llegamos así al último capítulo donde todos los personajes vuelven a la Mansion Hill y a la Habitación roja en particular. Me consta que es un capítulo que ha levantado controversia, porque el fandom más cañero esperaba un apocalipsis total en cuanto a sustos, fantasmas malvados y terror más puro. Pero parece obvio que esto no es la naturaleza de la serie en ningún momento. Así que va a ser un capítulo sobre todo más dramático, donde todos los personajes puedan afrontar y a la postre vencer a sus demonios internos. Puede que sea algo flojo en cuanto a revelaciones importante (casi que el sensiblero destino de lo Dudley es el único cabo suelto que faltaba por atar) pero muy coherente con lo que ha sido la serie y a la postre con la naturaleza de la mansión Hill y de Olivia: su intención era atraerlos a la casa y que allí estuviesen a salvo. Una vez que su marido hace el sacrifico de quedarse con ella y de dejar volar a sus pipiolos que la maldición acabe para los Crain es lo apropiado.
EN fin, que empezaba el artículo advirtiéndome a mí mismo que esto sería un suplicio, y he de admitir mi equivocación total. Más allá de mis prejuicios en contra de los productos de terror ha sido realmente una de las mejores experiencias seriéfilas de los últimos años, donde tanto la trama como los personajes han brillado de manera notable y ha terminado entrelazando de manera perfecta todo el entramado. Con series tan buenas sí pueden venir a asustarme

viernes, marzo 29

LA CASA DE PAPEL

Cada x tiempo traemos una serie española por aquí para mantener la esperanza que éstas den el salto cualitativo necesario para ser tomadas en cuenta. Es de recibo que las cosas se han ido haciendo mejor, primero con la apuesta de Antena 3 en su prime time por series de calidad y segundo con la irrupción de Movistar como creadora de contenidos propios. Al fin es espectro audiovisual nacional estaba en el punto preciso para petarlo. Y fue la Casa de Papel , primero en Antena 3 e internacionalmente via Netflix la que ha terminado convertida en un bombazo a enorme escala.
La verdad es que La casa de Papel dista mucho de ser un producto perfecto, como vamos a asegurar tras esta disección, pero si está concebida para ser el pelotazo que termina siendo. En definitiva tiene muchos ingredientes para ser un blockbuster seriéfilo. Trama que engancha, personajes molones, giros imprevistos, factura impecable, y esa sensación que al menos en lad series de aquí no se da tanto como debiera: la necesidad imperiosa de ver el siguiente capítulo.
La verdad es que La casa de Papel no pasa por ser demasiado original. Más allá del interesante objetivo del robo, la casa de moneda y timbre y la impresión de millones de euros para la ocasión no deja de ser la típica historia de robo perfecto, donde todo debe estar planeado al milímetro y el espectador termina posicionándose de parte de los atracadores sin remisión. Alternativamente tenemos la investigación policial con la inspectora Murillo como principal responsable. La diferencia es la potente factura que tiene la serie, que no tiene nada que envidiar a las series americanas de turno. Escenas de acción potentes, giros de guion imprevistos, tensiones bien ejecutadas… incluso de manera narrativa es bastante arriesgada, con la voz en off de Tokio omnipresente o el buen uso de flashbacks en los momentos adecuados para conseguir buenos momentos (la muerte de Moscú con un flashbacks anterior) Son recursos que son vistos en otras series, pero que en España no son tan usuales y están bien ejecutados. Sin duda donde la serie brilla por completo es en la iconografía que consigue. De hecho se ha convertido ya en un símbolo. La imagen de los atracadores vestidos de rojo con la máscara de Dali es profundamente icónica y funciona tremendamente bien en pantalla. Igual que el uso de los alias, usando nombre de ciudades que hay que reconocer que queda muy chulo y hace fácil y accesible para todos conocer y empatizar en seguida a los personajes.
Uno de los aciertos de la serie sin duda es su casting. Apuestan por actores fuera del star system español (excepto la Corbero, obvio) para que asi sean más importantes los personajes que los actores que los interpretan. Así la implicación hacia Denver, Rio o el profesor es mucho más directa que si fuese “el personaje de Mario Casas o hugo Silva”
Dentro de los personajes protagonistas nos vamos a encontrar a los arquetipos lógicos. A sabiendas que éstos van a ser los buenos de la serie, pues nos encontraremos los típicos maleantes de buen corazón, como Denver o Moscú, alguna cabra loca como Tokio y divertidos como Nairobi. Sin duda alguna todos cumplen a la perfección, son sólidos en su concepción y nos dejan buenos momentos, pero nada llama la atención de manera específica. Sin embargo hay dos personajes que sí que se nos marcan a fuego. Por un lado, sin duda Berlín es el robaescena por excelencia. Entre tanto atracador políticamente correcto, pues resalta or encima del resto el nivel de psicopatía que tiene el número dos del plan. El para mi desconocido Pedro Alonso hace un trabajo soberbio, consigue un personaje hipercarismático dentro de un cabrón enfermizo, sus modales exquisitos se combina con su falta de escrúpulos, su arrogancia con su firmeza y cuasi nobleza, su megalomanía con unos brotes psicóticos que dan verdadero miedo. En fín, el personajazo de la serie, al menos mi preferido con diferencia, porque se supone que el verdadero personaje protagonista será el profesor.
El profesor es el verdadero líder del grupo, creador del plan y que desde el exterior lleva todos los detalles del plan del atraco. Es metódico hasta lo enfermizo y tiene todos los imprevistos ya analizados. En ocasiones en demasía. La verdad es que es bien cierto que el profesor es una trampa con patas. Da la sensación que siempre va por delante de la investigación, y eso es bueno, y la manera en la que recaba información de la misma es bastante inteligente. Y ayuda mucho la composición del personaje de Alvaro Morte, que lo presenta como un tipo extremadamente analítico. Pero hay no pocas ocasiones en que todo surge demasiado bien porque al guión le interesa, no porque el plan haya salido al milímetro. Hay casos flagrantes como cuando los atracadores cambian las máscaras de Dalí por las de Munch… en el único momento exacto que deben hacerlo. O las peripecias del Profesor para escapar por los pelos en no pocas ocasiones.
Porque para estar narrando el atraco perfecto… el plan del profesor tiene más agujeros que un queso gruyere. De hecho no pasan ni un cuarto de hora del atraco cuando Tokio se salta la regla principal del mismo, que es no herir a nadie. Y a partir de ahí, un chapucerismo dentro de la casa de papel que el profesor que nos han dibujado nunca dejaría que pasase: rehenes que se escapan, trifulcas entre atracadores, muertos que no están muertos, motines sin sentido… en fin que como plan, plan deberían haberle dado una vuelta. Es obvio que se han tenido que saltar la perfección para darle trama a la serie. Así consiguen protagonismo cada uno de los atracadores (Excepto Helsinki y Oslo que solo parecen los gorilas de turno) y se les da cancha a algunos de los rehenes, con menor fortuna que mayor. Casos como la hija del embajador inglés se suponía que iba a ser troncal en el argumento, pero poco a poco va perdiendo importancia hasta básicamente desaparecer de la trama. EL más importante pasa por ser Mónica, rehén que empieza una historia de amor poco creible, aunque es un detalle guapo como consigue su nombre en clave al unirse a la banda. Y el caso más flagrante es el de nuestro querido Arturito. EL personaje irritante de turno que desde el minuto uno se gana todas los odios de los espectadores y dura hasta el último minuto. Está bien que un personaje se oponga tajantemente a los atracadores y muestre algún intento de escapar, pero en aras de que nos pongamos más de parte de los mismos, ya se encargan que éste sea el personaje más indeseable de la serie. Y no solo eso. Sus intentos son tantos, y tan inútiles todos, que es i lógico que el personaje haya llegado hasta el final de la serie. Mucho antes deberían haber tomado cartas en el asunto, como presuntamente se hizo con el caso de Mónica.
Mejores cartas se manejan fuera de la casa de Moneda y Timbre. Las unidades fuera de ella tienen algo más de enjundia, con el CNI siendo una mosca cojonera detrás de la Teniente murillo, y con ésta y su segundo de a bordo llevando una buena cooperación que planea que podría ser algo más. Pero lo que no puedo dejar pasar es la trama más importante y a la vez la más cogida por los pelos de la serie: la historia de amor entre Murillo y el profesor. Lo siento pero me parece un giro inconsistente. Paso porque el profesor busque acercarse a ella para estar más cerca de la información que manejan los cuerpos de seguridad. Pasa como parte de su plan, pero eso es una cosa y luego volver esto en una historia de amor real, donde los personajes, ambos, enfrascados en el suceso más importante de sus vidas se dediquen a hacer manitas y enamorarse profundamente. Entre lo metódico que se nos presenta el profesor y lo calculado que se le supone todo, y lo entregada a su trabajo que se muestra la inspectora, hasta el punto de dejar en segundo plano su vida privada, es absolutamente irreal que se lo jueguen por tener esta relación, que aunque la vemos en quince capítulos, en tiempo real no son más de cinco días. Lo siento, pero para mí es un salto de fe pensar en el final de la misma, cuando ella decide tirar todo por la borda y traicionar todo lo que había creído hasta ahora por una semidesconocido.
Pero bueno, vamos a ver que lo construido durante la primera parte de la temporada va a desestabilizarse bastante en la segunda. No es que la serie tuviese los cimientos más sólidos y es cierto que en varias ocasiones la lógica estaba cogida por los pelos en pos de alguna escena molona y algún giro de guion interesante, pero llega un momento que se llega a un todo vale excesivo. Entre la salida de Tokio de la casa que solo sirve para volver a entrar, la llegada del matriarcado que no sirve para absolutamente nada, el enamoramiento de Berlin, la enésima inutilidad de Arturito, los cabos sueltos inconclusos que no llevan a ningún sitio, el profesor haciendo barrabasadas sin sentido poniéndose en riesgo (la escena del hospital o el enfrentamiento con el ex, que serán emocionantes pero que no tienen sentido, más aún cuando se sacan de la manga un grupo alternativo que podría estar ayudando en todo momento, pero que solo aparece cuando no hay más remedio) EN fin, muchas decisiones para el fin de temporada que son abiertamente cuestionables, para llegar al final deseado, que como toda la serie es más espectacular que sutil, más rockandroll que trazo fino, pero que bueno, funciona como colofón de la serie que se terminó convirtiendo la Casa de Papel
Y soy consciente que parece que estoy poniendo la serie a parir, pero creo de verdad que esos defectos están ahí, pero todos son relegados ante el enganche que nos crea la Casa de Papel . Yo, como Perdidófilo que soy y seré siempre, soy consciente que si consigue que la serie se te meta en la cabeza y tengas unas ganas locas del siguiente capítulo se perdonarán todas las incongruencias que te tengas que tragar. Y evidentemente La casa de Papel no es perfectas, y seguramente ha habido y hay en la actualidad series españolas mejor ejecutadas que ésta, pero sin duda no hay ninguna que haya conseguido crear este hype a su alrededor. Es ésta la gran baza de la Casa de Papel y la que la ha convertido en el fenómeno que la ha convertido. Y seguro que es lo más complicado de conseguir.